Archive for the ‘pedagogía’ Category

El escritor que quería hacer historia

17 octubre, 2017

Fuente: http://www.elpais.com/cultura

La crónica de la Guerra Civil de Ludwig Renn, editada en alemán en 1955, ve la luz en España. Es literatura de combate comunista, sin lugar para la retórica o los sentimientos.

Voluntarios de las Brigadas Internacionales en el Cuartel de la Guardia Republicana en Albacete en 1936.
Voluntarios de las Brigadas Internacionales en el Cuartel de la Guardia Republicana en Albacete en 1936.REP

La guerra civil española fue en su origen un conflicto interno entre espa­ñoles, pero en su curso y desarrollo constituyó un episodio de una guerra civil ­europea que acabó en 1945.

Tras las subida de Hitler al poder, el sentimiento popular antibélico de los años veinte dio paso gradualmente a políticas de rearme y a una crisis de la seguridad internacional. En ese ambiente tan caldeado, para muchos ciudadanos eu­ropeos y norteamericanos, España se convirtió en el campo de batalla de un conflicto inevitable en el que al menos había tres contendientes: el fascismo, el comunismo —o la revolución— y la democracia.

Muchos narraron los hechos de primera mano, en el frente o en la retaguardia, transmitiendo al mundo historias de horror, heroicidad, compromiso y traiciones. Con las Brigadas Internacionales llegaron a España obreros manuales, aventureros en busca de emociones, intelectuales y profesionales de clases medias, corresponsales de guerra y escritores. La mayoría tenía claro que el fascismo era una amenaza internacional y España era el lugar apropiado para combatirlo. Se habían sentido atraídos por el Partido Comunista, que les daba amparo y una doctrina fuerte a la que agarrarse, en un momento en el que en París confluyeron un montón de exiliados de la Europa oriental, central y balcánica, huidos de la represión fascista y dictatorial.

El escritor que quería hacer historia

Ludwig Renn, aunque representaba todo eso, era un tipo singular. Nacido en una familia aristocrática de Dresde en 1889, Arnold Vieth von Golssenau combatió como oficial en un regimiento de Sajonia durante la I Guerra Mundial, una experiencia militar que relató con éxito en Krieg (guerra), en 1929, y continuó en Nachkrieg (posguerra), en 1930, cuando ya había abandonado el Ejército y su clase, incluido su nombre, para abrazar el comunismo y la ortodoxia estalinista.

Con el ascenso nazi al poder, estuvo en la cárcel año y medio y, tras ser liberado, huyó a Suiza, donde se enteró de la sublevación militar contra el Gobierno republicano en España. A principios de octubre de 1936 se subió a un tren con destino a Cerbère y después a Barcelona. Así comienza su crónica de la guerra civil española, editada en alemán en 1955 y que ve ahora la luz por primera vez en España, más de 600 páginas de literatura de combate comunista, sin apenas lugar para la retórica o los sentimientos, porque “el amor en el campo de batalla es una invención de los escritores. En el frente, la vida real no deja hueco a esos lujos”.

Alejado, por tanto, de las fantasías de los “tibios” burgueses de izquierda que nunca se jugaron el cuello, Ludwig Renn describe lo que él considera la auténtica realidad, dando fe, desde el principio hasta el final, del relato oficial comunista, frente a “anarcofascistas” (amigos del desorden y de la “palabrería”, inservible en la guerra); “socialtraidores”, representados por Largo Caballero y el “redomado golfo” Indalecio Prieto, y espías trotskistas y del POUM.

Renn arriesgó su vida en primera línea de fuego, como había hecho ya en la Guerra Mundial, primero como dirigente del batallón Thälmann y después como jefe del Estado Mayor de la XI Brigada Internacional. Estuvo en todas las grandes batallas, desde Madrid hasta Brunete, pasando por el Jarama y Guadalajara, hasta que a comienzos de septiembre de 1937 emprendió, con pasaporte español —Hitler le había despojado de la nacionalidad alemana—, una “misión oficial” de propaganda a favor de la República por Estados Unidos, Canadá y la Cuba de Batista.

Muchos narraron los hechos de primera mano, en el frente o en la retaguardia, transmitiendo al mundo historias de horror, heroicidad, compromiso y traiciones

El 21 de septiembre de 1938, Juan Negrín, presidente del Gobierno de la República, anunció en Ginebra, ante la Asamblea General de la Sociedad de Naciones, la retirada inmediata y sin condiciones de todos los combatientes no españoles en el Ejército republicano, con la esperanza de que el bando franquista hiciera lo mismo. Quedaban entonces en España aproximadamente un tercio de todos los que habían llegado para luchar contra el fascismo, y el 28 de octubre, un mes después de su retirada del frente, las Brigadas Internacionales desfilaron en Barcelona ante más de 250.000 personas. Allí estaba Renn, quien permaneció en España hasta la caída de Cataluña. De allí pasó a Francia, después a México y regresó a Alemania 10 años después.

El problema de la República, concluyó Renn, no fue “la falta de experiencia militar”, que tampoco la tenían, según él, las tropas de Franco, sino “el guirigay entre partidos”, donde sólo el comunista mantuvo el tipo: sin él, y sus “abnegados camaradas y amigos”, la República española “hubiera sido borrada del mapa en un santiamén”.

Renn no era sólo un escritor comprometido, que luchaba con la pluma y la palabra contra el fascismo. Como les dijo a algunos de sus colegas famosos en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, en julio de 1937, él peleaba en el frente y había dejado la pluma porque no quería “escribir historias, sino hacer historia”.

La guerra civil española. Crónica de un escritor en las Brigadas Internacionales. Ludwig Renn. Traducción de Natalia Pérez Galdós. Fórcola Ediciones. Madrid, 2016. 721 páginas. 39,50 euros.

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Hagámonos jázaros

16 octubre, 2017

Fuente: http://www.ctxt.es

15 DE SEPTIEMBRE DE 2017

Estamos produciendo una serie de entrevistas en vídeo sobre la era Trump en EE.UU. Si quieres ayudarnos a financiarla, puedes ver el tráiler en este enlace y donar aquí.

 

No se lo tomen a mal. No es nada personal. Ni siquiera es fruto de un calentón provocado por los recientes acontecimientos, o más bien por las reacciones a esos acontecimientos. Ni por las reacciones a los acontecimientos de hace ya bastante. De hecho, lo venía pensando tiempo atrás, pero lo de estos días, y lo que vendrá, me han determinado a dar testimonio, como dicen en los realities, o echar mis versos del alma, que reza la letra más conocida de Guantanamera. No se ofendan, pero el caso es que estoy sopesando si quitarme de español. Ser español es muy cansado y muy exigido, y hoy en día es una actividad que exige dedicación full time.

Reconozco que posiblemente tenga un déficit de espíritu patriótico, en el sentido que le daba Bernard Shaw de que era la convicción de que tu país era superior a todos los demás porque naciste en él. Pero es que creo que no es lógico sentirse orgulloso de algo que no has elegido ni conseguido, sino que te ha tocado. Puedes estar contento de ser rubio, o de ser alto, de haber nacido en una parte del mundo en la que la esperanza de vida supera los 55 años, pero, ¿orgulloso? Tampoco confundan mi falta de patrioterina en sangre con la misantropía. Estoy muy a gusto en donde estoy, y con la gente con la que estoy, todo ello con las naturales excepciones. Me supondría una auténtica tragedia tener que ausentarme para siempre (aunque a un par de años no diría que no). Es decir, no quiero hacer un Cristina de Borbón: no quiero “que acabe todo esto para no volver a pisar este país”. Y claro que estoy orgulloso de que en España existan una educación y una sanidad públicas y universales, todo lo mejorables que se quiera, pero más que buenas; como lo estoy del espíritu solidario de la gente ante las tragedias, del índice de donaciones… Eso sí son cosas que hemos conseguido entre todos.

Pero no me agrada ser el responsable alícuota de unas instituciones trufadas de trincones, escogidos y ratificados por mis conciudadanos en su libre albedrío. Ni tener unas muy altas instancias capitaneadas, todas y cada una, por señores que no superarían ninguna ITV ética o legal en un país del entorno al que creemos pertenecer. Y sufrir, en general, una de las clases dirigentes más torpes, mentirosas, maniobreras y rapaces al norte del ecuador. No me gusta que los empleos que promueven esas preclaras clases sean los de camareros para atender turistas, como antes fueron los de peones de albañil para levantar casas para que los bancos diesen créditos, mientras los jóvenes preparados con el sudor de sus frentes, los ahorros de sus familias y nuestros impuestos emigran como emigran las cigüeñas en pleno cambio climático: para no volver. Ni que las fiestas tradicionales se hayan convertido en aquelarres de alcohol mal destilado y peor bebido, con dosis de ruido ídem. Es decir, ni me seduce el presente ni el probable futuro.

LO QUE AGOTA LA BARRITA DE LA PACIENCIA ES VIVIR EN UN ESTADO DE ALARMA GENERALIZADO EN LA QUE CUALQUIER NIMIEDAD ES UN PROBLEMA Y LOS PROBLEMAS DE VERDAD SE TRATAN COMO SI FUESEN NIMIEDADES

Sé que todo eso es soportable con una cierta práctica de encogimiento moral de hombros y una dosis mañanera de actitud asocial (y una buena racha de resultados electorales, dirán los optimistas). Lo que agota la barrita de la paciencia es vivir en un estado de alarma generalizado en la que cualquier nimiedad es un problema y los problemas de verdad se tratan como si fuesen nimiedades. Aguantar una sempiterna situación de cable azul o cable rojo en la que estamos al borde del colapso de la civilización tal y como la entendíamos (en el supuesto de que hayamos entendido alguna vez que es eso). Una situación que te impide abrir los periódicos y encender las televisiones por temor a que se produzca la invasión de los ladrones de mentes. Habrán deducido que a mí lo que realmente me mata es más bien “lo español”, pero como una cosa y otra las ha unido el DNI ―algo que, por cierto, no has elegido, salvo que hayas nacido fuera― hasta que la muerte los separe, según un argumento muy usado estos días, pues eso es lo que hay. No pretendo dejar de pagar impuestos ni renunciar a los deberes ni a los ―cada vez menos― derechos derivados de ser nacido y residente en territorio DNI. Lo que reclamo es no sentirme concernido y esbozar una interesada y curiosa sonrisa de foráneo cuando, por ejemplo, escucho a Soraya Sáenz de Santamaría decir que no ha visto nunca nada tan antidemocrático como lo que sea, teniendo en casa lo que tiene.

Me hubiese gustado ser irlandés, porque lo que tienen lo han conseguido a pulso, sin desgraciar a prójimo alguno con la excusa de civilizarlos o enseñarles a explotar sus riquezas naturales. O de algún país nórdico, o incluso de esas pequeñas naciones de Europa central de historia un tanto acelerada, aunque ahí ya empezamos a tener esqueletos en los armarios, y no siempre de la familia. Pero eso supondría algo tan poco reconfortante como intentar sobreponerse a una relación conyugal fallida arrojándose por despecho a un enlace matrimonial con alguien vagamente conocido. Descarto el Reino de Redonda ese que rige Javier Marías, porque no veo en el horizonte un posible ofrecimiento (aunque lo atrabiliario de este texto quizá me haya hecho merecedor de los papeles de residente temporal) y, sinceramente, porque también me pasa como a Mark Twain, que prefería el cielo por el clima y el infierno por la compañía. Así que mejor echar mano de uno de esos pueblos a los que la historia sepultó.

Yo barrería para casa y propondría Galitzia, la Galicia de los Cárpatos, esa tierra de nadie y de todos, entre Polonia, Ucrania, Eslovaquia, Hungría y Rumanía, la patria de origen de Billy Wilder, que fue principado y reino antes de acabar aplastada por la II Guerra Mundial y luego repartida entre los vencedores. Pero tengo la íntima presunción de que quizá a alguien le pase lo mismo que a mí y se apunte, o sea, que mejor una opción menos personalista. Por ejemplo los khazar o jázaros. Los jázaros, que estaban asentados en la ribera norte del mar Caspio y eran aliados de Bizancio, fueron el único imperio que tuvo la originalidad de escoger como religión la judía, en el siglo IX, para desaparecer de forma misteriosa en las nieblas de la Historia en el X. Un hipotético pasaporte jázaro no molestaría a nadie, porque nada tendrían que reclamar sus poseedores ni sus descendientes. Anímense. Yo, parafraseando a Manquiña en Airbag, lo dejo, esto de ser español es muy estresante.

Pero, ¿qué unidad?

15 octubre, 2017

Fuente: http://www.ctxt.es

De las tres mentiras del franquismo la de la Unidad es la única que ha sobrevivido al paso del tiempo. Tanto que sigue marcando el día a día político en 2017

MALAGÓN
13 DE SEPTIEMBRE DE 2017

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“Una, Grande y Libre”,  la santa trinidad franquista que marcaba el día a día cultural del momento se basaba, como toda propaganda, en una mentira. En este caso en tres. Aquella España, madre de esta, no era Grande, no era ya un imperio como un tiempo atrás, sino un país pobre y aislado en una Europa que vivía una época a la que llegamos cuarenta años tarde. Y llegamos tarde porque España no era Libre, sino un Estado en manos de curas y militares que lo llenaron de uniformidad, nunca de Unidad. La unidad, como el respeto o el cariño, es algo que hay que ganarse, no se puede imponer, es imposible. De las tres mentiras del franquismo la de la Unidad es la única que ha sobrevivido al paso del tiempo. Tanto que sigue marcando el día a día político en 2017. Al partido mayoritario, rebosado por la corrupción, le vale con sacar la bandera de la unidad de España para seguir siendo la opción más apoyada en las urnas, aunque esta unidad ni exista ni haya existido nunca, por mucho que le hagamos la ola a los padres de la Constitución. “Mientras Rajoy defienda la unidad de España y mantenga a raya a los catalanes, yo voy a seguir votándolo”, respondía en televisión, durante la campaña electoral de las elecciones de 2016, un chaval de Madrid tras ser preguntado por si la corrupción le influía a la hora de decidir su voto. El chaval que quería mantener a raya a los catalanes se refería, claro, a la unidad territorial, que es lo único que queda junto al intento de uniformidad si lees la letra pequeña de las mentiras heredadas.

El mejor ejemplo para entender que lo que se ha trabajado no es la unidad, sino la uniformidad, es el idioma. En la parte de la hegemonía cultural española nunca dejó de contarse aquella anécdota repetida mil veces del que viajaba a Catalunya y se encontraba de frente a alguien hablándole en catalán. El colmo de los colmos. O la nueva corriente, más moderna, que consiste en denunciar por televisión escándalos del día a día. Como el de los Mossos explicando en catalán los atentados en Las Ramblas y Cambrils. O como Miguel Ángel Rodríguez, portavoz del Gobierno de Aznar, denunciando años atrás en una tertulia que a los niños catalanes se les prohibía hablar castellano en el colegio durante los recreos. En una entrevista en Salvados, Jordi Évole le tendió una trampa. Caminando por la calle en algún lugar de Catalunya, lo acercó a la valla de un colegio durante la hora de recreo. “Vamos a escuchar un momento, Miguel Ángel”. Los micrófonos del programa captaban lo que todo el que haya estado allí un par de veces sabe que viene siendo Cataluña: niños hablando en castellano, otros en catalán e intercambios continuos de una lengua a otra en la misma conversación. Tras hacerle pasar el mal trago de ponerle las imágenes de su denuncia en la tertulia, Miguel Ángel Rodríguez sonreía. “Ya sabes que en las tertulias a veces hay que darle un poco de picante al asunto, Jordi”, seguía sonriendo el que fuera portavoz del Gobierno de España. Portavoz del Gobierno de España. Lo fue tras aquella victoria de Aznar que se celebró al grito de “Pujol, enano, aprende castellano”. Un mes después, Pujol era socio de gobierno de Aznar. Las tensiones territoriales, ya se sabe, se buscan y se encuentran.

No, en España no hay unidad, ojalá la hubiera, pero ni está ni se la espera. Entre otras cosas no se la espera porque, con unidad, el partido que heredó los referentes de la época anterior sería residual. Unidad es riqueza y España, en décadas, no se ha movido demasiado del pobre concepto heredado. Cuando alguna vez entendamos y aceptemos como normal que nada tiene que ver un señor de Guadalajara con una chica de Barcelona o un marroquí con nacionalidad española que trabaja la fresa en Huelva, podemos empezar a hablar de unidad.

AUTOR

  • Soy Gerardo Tecé. Modelo y actriz. Escribo cosas en sitios desde que tengo uso de Internet. Ahora en CTXT, observando eso que llaman actualidad e intentando dibujarle un contexto.

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¿Qué profesiones son más de derechas y cuáles más de izquierdas?

13 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

En nuestro día a día resulta corriente escuchar comentarios más o menos explícitos en los que se asocia a los directivos y empresarios con orientaciones de derecha y a ocupaciones manuales como obreros industriales con orientaciones de izquierda. Si bien la creencia de que la profesión de la persona influye de algún modo en sus preferencias políticas y nos ofrece un mapa interpretativo que nos ayuda a dar sentido a un mundo cambiante y extremadamente complejo, cabe plantearse hasta qué punto es válida. En este artículo examino este asunto y ofrezco desde la sociología una respuesta tentativa a dos preguntas: ¿Hasta qué punto sigue existiendo una asociación entre la profesión de la persona y su orientación ideológica? Si existen diferencias apreciables en la posición ideológica de distintas profesiones, ¿qué profesiones se autodefinen como más de derechas y cuáles como más de izquierdas?

Resulta informativo empezar considerando las profesiones de quienes se consideran más de derechas. En el gráfico presentado a continuación encontramos el listado con su valor de auto-ubicación medio. Algunos casos son sorprendentes y otros más predecibles. Entre los casos más predecibles encontramos a los profesionales de derecho (abogados, jueces, notarios o magistrados), varios tipos de directivos (de servicios de negocios, operaciones, industria y servicios profesionales), así como a los médicos y agentes de ventas. Entre los casos sorprendentes destaca la profesión más de derechas de entre las 79 consideradas: los asistentes de vuelo, conductores y guías. Dicho grupo incluye a los asistentes de vuelo y guías en aeropuertos y cuentan con una media de auto-ubicación ideológica 0,8 puntos mayor que la media en España. Dicho esto, el valor de la auto-ubicación ideológica no difiere significativamente entre estas 15 profesiones, por lo que que no conviene sobre-interpretar las diferencias entre ellas. Otros casos también sorprendentes en este grupo son los trabajadores de la confección y los profesores de educación primaria y preescolar. Por tanto, entre las profesiones más de derechas encontramos un grupo de ocupaciones muy bien remuneradas y con condiciones laborales ventajosas, junto a otro grupo más diverso de profesiones de estatus intermedio o intermedio bajo.

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Esta relativa diversidad en las profesiones más de derecha responde en parte al hecho de que en las sociedades post-industriales contemporáneas los ciudadanos cuentan con motivaciones diversas para fijar su auto-ubicación ideológica. Históricamente la identificación con la derecha o la izquierda derivaba de la posición de la persona en la jerarquía socio-económica y los intereses económicos que ello conllevaba. Las personas con mayores ingresos o riqueza tienen incentivos a apoyar políticas públicas que mantengan el orden social y la distancia entre grupos económicos, las cuales suelen promoverse por partidos de derechas. No obstante, desde los años setenta ha surgido una nueva dimensión de diferenciación ideológica entorno al apoyo a la tradición cultural, organizaciones religiosas y visiones clásicas de la familia versus el apoyo a la autonomía individual, la auto-expresión y la lucha contra la discriminación. El primer grupo de principios ha venido asociado con partidos de derechas y el segundo grupo de principios con partidos de izquierdas. Un ejemplo claro es la actitud hacia el matrimonio homosexual, que es ampliamente apoyado por las personas de izquierdas y menos aceptado por las personas de derechas. La existencia de estas dos motivaciones – una económica y otra cultural – supone que podamos tener personas muy de derechas debido a su clase social, otras por su conservadurismo cultural o normativo y otras por una combinación de estos dos factores.

Respecto a las 15 profesiones con una auto-ubicación ideológica más a la izquierda cabe identificar dos grandes grupos. En uno se encuentran ocupaciones creativas o de alto componente intelectual. Entre ellas destaca el grupo de artistas, músicos y actores. Con un valor muy alto también encontramos a autores, periodistas y lingüistas, profesionales del ámbito social y religioso y técnicos profesionales de las áreas legal, social y religiosa. Otra profesión de orientación intelectual que puede sorprender como una de las más de izquierdas es la de profesores de universidad y de educación superior. Si bien muchos de estos profesionales cuentan con remuneración superior a la media del país y relativa seguridad en el empleo, destacan por su compromiso con posiciones de izquierda. Muy probablemente esto se debe a que los profesores de universidad suelen estar especialmente comprometidos con la auto-expresión y la lucha contra toda forma de discriminación, tradicionalmente asociados con la izquierda. El segundo grupo de profesiones con mayor orientación a la izquierda son fundamentalmente del sector industrial o profesiones tradicionales con baja especialización. Ahí encontramos a los supervisores de la minería y la industria, los técnicos de control de procesos, trabajadores agrícolas y de la pesca y artesanos.  Resulta interesante comprobar que los médicos son particularmente de derechas y los enfermeros particularmente de izquierdas.

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En definitiva, este breve artículo demuestra la existencia de importantes diferencias en la auto-ubicación ideológica de 79 profesiones presentes en el mercado laboral español contemporáneo. De hecho, entre las profesiones más de derechas y más de izquierdas encontramos más de 2 puntos de diferencia en una escala 0-10. La profesión sigue influyendo en la orientación ideológica de las personas. Dicho esto, los resultados de este breve análisis sugieren una creciente complejidad en las motivaciones personales que inducen posiciones de derecha y de izquierda. Para muchas profesiones su posición viene fijada sustancialmente por sus oportunidades vitales derivadas de su posición en el mercado laboral y, por tanto, de las ventajas personales que pueden obtener de políticas redistributivas asociadas con la izquierda. Otras profesiones, en cambio, fijan su orientación sobre la base de su posición en un conflicto cultural emergente entre visiones tradicionalistas y aquellas más progresistas. Cabe esperar que en las próximas décadas la posición personal en el conflicto cultural sea cada vez más relevante en la ideología de las personas. No obstante, los datos presentados en este artículo indica que en la España contemporánea tanto los valores de las personas como sus intereses económicos influyen en la posición ideológica de distintos grupos profesionales, aunque también es posible que los jóvenes con cierta orientación ideológica sean más proclives a escoger ciertas profesiones.

Nota metodológica: Como indicador de posición ideológica, tomo el índice de auto-ubicación izquierda-derecha en el que 0 es extrema izquierda y 10 extrema derecha. Respecto a las profesiones, utilizo la clasificación ISCO a tres dígitos. Dicho nivel de desagregación ofrece el mejor equilibro entre suficiente concreción en el tipo de ocupación y un tamaño muestral suficiente de cada grupo. La fuente utilizada para el análisis es la Encuesta Social Europea (ESS). Para maximizar el número de profesiones consideradas en el análisis y que cada grupo incluya al menos 30 encuestados, fusiono las siete oleadas de la ESS realizadas hasta la fecha entre 2002 y 2014. El análisis finalmente incluye 79 profesiones distintas. La posición ideológica presentada a continuación ha sido estimada controlando por la edad y el género de la persona entrevistada. Limito la evidencia presentada a las 15 profesiones con valores más altos (más de derechas) y más bajos (más de izquierdas) para reducir la complejidad de la discusión.

Las exploradoras del Nuevo Mundo

12 octubre, 2017

Fuente: http://blogs.elpais.com/historias/

Por: Tereixa Constenla 06 de febrero de 2014

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Fotograma de la expedición de Mencía Calderón, en la serie ‘El corazón del océano’.

En el segundo viaje de Colón figuraban mujeres, un hecho casi desconocido fuera del ámbito académico. Fue el inicio de un flujo creciente e incesante de españolas hacia América. Algunas protagonizaron aventuras asombrosas y otras actuaron con crueldad.  Sin embargo, ni figuran en la Historia ni conocemos sus nombres. Solo algunos empeños pugnan por arrancar a estas mujeres, con sus luces y sombras, de las tinieblas. El más reciente es el de Eloísa Gómez-Lucena, que ha publicado Españolas del Nuevo Mundo(Cátedra), donde recompone 38 biografías femeninas. Contra el runrún popular, ni todas fueron monjas o prostitutas. Los investigadores han constatado que se trató de un fenómeno significativo y transversal. Su perfil fue tan diverso como la sociedad de la que partían: desde humildes costureras hasta hidalgas con vocación pedagógica. Al llegar allí, un mundo fascinante y peligroso que solapaba la destrucción de lo existente con la construcción de lo nuevo, se convirtieron en capitanas, guerreras, maestras, exploradoras… “Engrosaron las filas de los expedicionarios y, como ellos, desbrozaron selvas, atravesaron cordilleras y desiertos y navegaron por los grandes ríos. Hazañas y penalidades femeninas en raras ocasiones reconocidas por la Corona española o comentadas por los historiadores de la época”, escribe Gómez-Lucena en el ensayo introductorio. A cada una de las vidas reseñada le sobran argumentos para un guion cinematográfico. Hollywood no las habría desaprovechado. Acaso alguien se anime si lee la obra. De momento, ahora que la ficción histórica está de moda en televisión, se ha estrenado El corazón del océano, la serie que narra la odisea de Mencía Calderón, la extremeña que sobrevivió junto a una veintena de mujeres a una expedición de 17.000 kilómetros y seis años hasta llegar a Asunción (Paraguay). Estas son cuatro historias recogidas por Eloísa Gómez-Lucena.

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Escena del Lienzo de Tlaxcala donde figura una mujer que podría ser María de Estrada.

María de Estrada. Combatiente a las órdenes de Cortés. Cofundadora de Puebla de los Ángeles y Tetela del Volcán. (¿Sevilla, 1480?-Puebla de los Ángeles (México), 1535). La biógrafa avisa de que “nada se sabe de los años españoles y poco de los americanos” de esta mujer que participó en la expedición de Hernán Cortés a Nueva España (México). Aparece citada con tacañería por el cronista Bernal Díaz del Castillo, que reparó más en los caballos. “Describe hasta los 16 équidos que los acompañaban, pero se olvidó de anotar el nombre de las mujeres embarcadas o, al menos, mencionar el número”, se queja la autora del libro. De las hazañas de María dan fe otros cronistas, como el historiador mestizo Diego Muñoz Camargo que, en 1591, concluyó una obra donde se recogían los sucesos tras la Noche Triste, cuando los españoles huían de Tenochtitlan el 1 de julio de 1520: “Se mostró valerosamente una señora llamada María de Estrada, haciendo maravillosos y hazañeros hechos con una espada y una rodela en las manos, peleando valerosamente con tanta furia y ánimo que excedía al esfuerzo de cualquier varón”. Gómez-Lucena también da por cierto que la conquistadora es la figura femenina que cabalga junto a un capitán saliendo de Tenochtitlan, en un grupo comandado por Pedro de Alvarado, que figura en el Lienzo de Tlaxcala, un códice realizado en 1552 por encargo del Cabildo para narrar la conquista del imperio mexica. María de Estrada volvería a guerrear contra los indios tetelecas cerca de Puebla de los Ángeles, en cuya fundación participó junto a su primer marido, Pedro Sánchez Farfán.

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Dibujo de Kim para el libro ‘De lo vi en las Yndias’.
Catalina Bustamante. Primera maestra de América. (Llerena, c.1490-Texcoco (México), ¿1546?). De probable origen hidalgo y con formación humanista, partió el 5 de mayo de 1514 de Sanlúcar de Barrameda junto a su marido, sus hijas y sus cuñadas hacia Santo Domingo, la primera ciudad europea del Nuevo Mundo. Durante 15 años se pierde su rastro “hasta que resurge en México a través de una protesta que la dignifica”. Escribe una carta a Carlos I en 1529 “exigiendo justicia por el atropello del que habían sido víctimas dos alumnas indígenas y, por extensión, el colegio de Texcoco que ella dirigía”. Para entonces Catalina Bustamente había enviudado y se ocupaba de la educación de las hijas de los capitanes de Hernán Cortés. Era terciaria, lo que la obligaba a una existencia decorosa y pía, una condición que la favoreció para ser nombrada directora del colegio de niñas indígenas de Texcoco. Aprendían a leer y escribir, cantaban oraciones, aprendían cuestiones domésticas y, las mayores, se iniciaban en algún oficio. “Catalina Bustamente fue inculcando en las adolescentes indígenas el derecho a formar una familia monógama e indisoluble, lejos del arbitrio paterno donde, hasta ese momento, las hijas eran mercancía para sellar alianzas con caciques o capitanes españoles. Animó a estas jóvenes a formarse una nueva conciencia regida por el derecho a elegir esposo y a vivir en sintonía con la moral cristiana”. Una noche de 1529 un grupo de indios asaltó el colegio para raptar a Inesica, hija de un cacique, y su criada por orden de un alcalde español encaprichado con la joven. La directora del colegio denunció al secuestro ante el obispo, que exigió la devolución de Inesica y su criada. “No conforme con eso, Catalina Bustamante denunció al alcalde por el atropello a la honra de las doncellas y el allanamiento del colegio para que sirviera de escarmiento ante los desmanes de otros altos cargos del virreinato”. No prosperó la vía judicial porque el presidente de la Audiencia de México era el hermano del regidor que había ordenado el secuestro. Fue entonces cuando Bustamente escribió a Carlos I, enredado por entonces en los detalles de su coronación como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. La misiva acabaría en manos de su esposa, Isabel de Portugal, que se indignó ante la ofensa y ordenó reclutar “mujeres letradas de conducta ejemplar” para instruir a las niñas de Nueva España. A las elegidas les pagó el pasaje, la manutención y un ajuar. Catalina Bustamente regresó una vez a España, con 45 años, para denunciar ante la Corona la falta de apoyos a su labor pedagógica. Isabel de Portugal volvió a respaldarla con fondos y con el reclutamiento de tres terciarias maestras. La instrucción de niñas indígenas se expandió –también a las hijas de familias pobres- por México hasta que la peste de 1545 la truncó abruptamente. Entre los 800.000 fallecidos se incluyeron las alumnas y sus maestras, incluida Catalina Bustamante. Un monumento en Texcoco la honra como la “primera educadora de América”.

Ana de Ayala. Exploradora del Amazonas. (Trujillo, 1525-Panamá, finales XVI). Contra esa versión que la identifica como una prostituta, Gómez-Lucena afirma que Ana de Ayala, de origen humilde, se casó a los 19 años en Sevilla con Francisco de Orellana, mientras él preparaba la expedición para remontar el Amazonas desde el delta. La Corona le autorizó a llevar 100 hombres a caballo, 200 a pie, algunas esposas e hijos y solteras, ocho esclavos y otros tantos religiosos. En la práctica, cuando zarpó de Sanlúcar el 11 de mayo de 1545, “tuvo que incluir en la tripulación algunos individuos de malos antecedentes, prófugos de diversa condición: ladrones, bellacos, quizá algún homicida, pero también maridos que huían de sus mujeres, a quienes las Leyes de Indias prohibían pasar a América sin ellas”. Partieron entre 300 y 500 personas en cuatro naves. Cuando llegaron a Brasil para iniciar propiamente la aventura solo habían sobrevivido 150 y dos naves. Los infortunios siguieron acumulándose: faltaban alimentos, un nuevo naufragio, enfrentamientos con los indios… Finalmente, Orellana decidió continuar solo con el bergantín junto a Ana de Ayala, Juan de Peñalosa, el piloto Juan Griego y apenas medio centenar de tripulantes. “Vagaron en el bergantín durante 27 días, perdidos por afluentes o brazos muertos del Amazonas”. Regresaron a buscar a la isla donde habían dejado otros compañeros. No estaban. “Durante unos meses los buscaron río abajo. Ya todos iban enfermos o heridos y, con tan solo un puñado de maíz para cada pasajero, echaron el ancla en un recodo del río al distinguir un poblado en un claro del bosque. Revolvían las chozas y las empalizadas en busca de alimentos y animales cuando los emboscados indígenas, avisados de su llegada, flecharon a 17 hombres y a Orellana le atravesaron el corazón. Desconocemos el lugar y la fecha de su muerte. Sin embargo, por las declaraciones de su mujer Ana de Ayala y de los otros supervivientes, sucedió en los primeros días de noviembre de 1546, tal vez en Macapá, a unos 200 kilómetros del mar abierto. Lo enterraron al pie de un soberbio castaño de Brasil, tan pródigo en la Amazonía”. Dos semanas después, solo 26 personas de entre los centenares que zarparon de Sanlúcar arribaron a la isla Margarita. Ana era la única mujer superviviente. Tras la recuperación se fue a Panamá con el capitán Juan de Peñalosa aunque no volvió a casarse. Según Gómez-Lucena, lo desaconsejó una razón práctica: “Ana de Ayala habría interpuesto querella al Consejo de Indias con el propósito de reclamar los derechos de explotación de los territorios descubiertos por su marido, o bien, habría solicitado a la Corona española que le asignara encomiendas de indios con las que mantenerse, en consideración a los servicios de su marido y a los suyos propios”. El único rastro documental que dejó Ana de Ayala ocurrió en marzo de 1572 ante un tribunal de Panamá que debía valorar los servicios prestados por Peñalosa en la expedición de Orellana. Ella declaró como testigo. En el libro se recoge un extracto de sus respuestas que certifican las calamidades que afrontaron todos los expedicionarios: “Llegó a tanto la dicha hambre que se comieron los caballos que llevaban y los perros en 11 meses que anduvieron perdidos en el dicho río; en el cual dicho tiempo murió la mayor parte de la gente y, juntamente con ella, el dicho su marido; y sabe este testigo que solamente escaparon 44 hombres, uno de los cuales fue el dicho capitán Juan de Peñalosa”.

Isabel Barreto (Pontevedra, 1565-Castrovirreyna, Perú, 1612). Adelantada de los Mares del Sur (Melanesia). La familia Barreto Castro, acomodada y erasmista (lo que propició una esmerada instrucción a sus hijas), se instaló en 1585 en la Ciudad de los Reyes (actual Lima) en el séquito del virrey. Un año después Isabel se casó con el almirante Álvaro de Mendaña, descubridor de la islas Salomón, y contribuyó a buscar financiación para una nueva travesía a los mares del Sur. Zarparon en 1595 con una dotación formada en buena parte por soldados conflictivos. La expedición al completo estaba integrada por cuatro naves, con 280 hombres y 98 mujeres y niños. Durante los 35 días de navegación hasta las islas Marquesas, cuenta la biógrafa que se celebraron 15 bodas. Pero la travesía fue más pródiga en dificultades: enfrentamientos con indígenas, escasez de víveres y agua, desesperanza para encontrar las islas ansiadas. El retrato de Isabel Barreto que legó a la posteridad el cronista Pedro Fernández de Quirós (el piloto portugués) es el de una mujer manipuladora y dura. Este relató que, para resolver el enfrentamiento entre su marido, el adelantado Mendaña, y su maestre, ordenó su ejecución: “Señor, matadlo, o hacedlo matar: ¿qué más queréis, pues os ha venido a las manos?, y si no, yo le mataré con este machete”. Poco después se sucedería una sangría entre partidarios de uno y otro. El propio Mendaña fallecería poco después dejando como heredera a su esposa, que se convertiría en la gobernadora de los Mares del Sur. La almiranta decidió entonces enfilar hacia Manila en condiciones precarias y ambiente tenso. “Isabel Barreto prohibió desembarcar bajo pena de muerte. En la noche, un soldado casado y con un bebé fue en una barca hasta el poblado en busca de leche para su hijo. Al regresar, Isabel Barreto mandó ahorcarlo por no ser obedecida”.  El 11 de febrero de 1596 arribaron a Manila. La adelantada rehízo su fortuna con el comercio de telas de China y se casó de nuevo con Fernando de Castro, que defendió sin éxito ante el rey Felipe III los derechos de su esposa como gobernadora de las islas Salomón. La Corona otorgó, por el contrario, el beneplácito a Fernández de Quirós para organizar una nueva expedición a los mares del Sur.

 

La politización del dolor de las víctimas del terrorismo

10 octubre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.orgHafida Oukabir

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 30 de agosto de 2017.

Este artículo incorpora una serie de observaciones sobre temas la politización del dolor de las víctimas generados a raíz del ataque terrorista.

A raíz del ataque terrorista en Barcelona y en otros centros urbanos y pueblos de Catalunya, hemos visto durante estos últimos días varios hechos que merecen destacarse. Uno es el espíritu de solidaridad, auténticamente ejemplar, entre las distintas culturas existentes en Catalunya, que alcanzó su máxima expresión cuando en Ripoll se pidió que fuera Hafida Oukabir, la persona musulmana hermana de dos de los terroristas (uno muerto y el otro en prisión), la que resumiera el sentir del dolor y del rechazo hacia el terrorismo que la población de Ripoll sentía. Y en Barcelona, otra persona, también musulmana, Miriam Hatibi, fue una de las dos personas escogidas para leer el manifiesto de protesta y solidaridad, ampliamente aplaudido por el medio millón de personas presentes. El grito espontáneo surgido de la ciudadanía, No Tenim Por! (¡No tenemos miedo!) representaba el sentimiento generalizado de la población barcelonesa de no permitir que el miedo configurara el futuro de la ciudad. La Alcaldesa Colau definió de una manera muy clara y emotiva lo que este grito significaba: era la llamada “a que Barcelona continuara siendo lo que siempre fue y continúa deseando ser, es decir, una ciudad abierta, plural, diversa y solidaria”.

Pero también hubo aspectos no tan positivos durante estos días de gran dolor, que aparecieron tanto en Catalunya como en el resto de España, que merecen señalarse también y que, en cambio (y de un manera predecible) no aparecieron en los mayores medios de comunicación del país, altamente controlados, bien por intereses financieros (los medios privados) o por los partidos gobernantes (los medios públicos). En este aspecto, es importantes señalar que el excelente discurso hecho por Hafida Oukabir en Ripoll incluía un ruego (diría yo exigencia) de que las instituciones catalanas hicieran una autocrítica sobre el comportamiento que habían tenido todos estos años que antecedieron al ataque terrorista, ruego que ha pasado desapercibido y desatendido por completo. Por desgracia, la autocrítica no es una virtud ampliamente practicada en los medios del establishment político-mediático del país, ni de Catalunya ni de España. Resultado de cuarenta años de una dictadura enormemente represiva (convirtiéndose en el régimen gobernante de España que ha atemorizado y asesinado al mayor número de españoles que haya existido en su reciente historia) y de una transición inmodélica, existe hoy en tales medios una cultura democrática poco desarrollada. Y la respuesta a la crisis creada por el terrorismo por parte de tales establishments fue una clara prueba de ello. Veamos algunos ejemplos.

La clara politización por los partidos y movimientos políticos de los hechos acaecidos

Un mensaje hecho con gran contundencia en la manifestación del sábado 26 de agosto (que se centró en una denuncia del terrorismo y una demanda para que exista la paz) fue un rechazo por parte de amplios sectores de la manifestación a la Monarquía Borbónica por su relación privilegiada con la familia real de Arabia Saudí (una de las cinco monarquías absolutas todavía existentes en el mundo), y al partido gobernante en España (el Partido Popular), por su activa y masiva venta de armas españolas a aquel Estado. Aplaudo esta crítica, y solo lamento que no se hubiera hecho mucho antes. Pero me apena que muchos de los protagonistas de estas protestas hayan tenido escasa credibilidad, pues era obvio que su máximo interés era desacreditar a los receptores del mensaje –el Monarca y el gobierno Rajoy- pero, en cambio, parecía importarles poco el argumento que utilizaban para denunciarlos, es decir, la ayuda a los Estados (en este caso, Arabia Saudí) que financiaban el terrorismo. Como indiqué en otro artículo reciente (Ver “Lo que no se está diciendo a raíz del ataque terrorista en Barcelona”, Público, 24.08.17) tales voces, supuestamente escandalizadas con el comportamiento del Rey y del gobierno Rajoy, han mantenido un silencio ensordecedor sobre el apoyo que una institución enormemente importante en Catalunya ha dado a otra dictadura tan absolutista y medieval (y esclavista) como la de Arabia Saudí, que es Qatar, y que es también una de las mayores financiadoras de movimientos yihadistas. Esta institución, protegida por el silencio, es nada menos que el Club de Fútbol de Barcelona que, a través de las camisetas de los jugadores ha estado promocionando al Estado de Qatar, una de las monarquías más absolutas y una de las dictaduras más crueles existentes en el mundo, que también ha estado financiando al terrorismo yihadista. Me parece bien que un conocido militante independentista apareciera casi al lado del rey Felipe VI con una pancarta en que se leía “Felipe, quien quiere la paz no trafica en armas” (en catalán). Pero tal protesta hubiera tenido más credibilidad si aquel y otros miles de independentistas, así como otros que denunciaban al Rey y al gobierno Rajoy hubieran denunciado al Barça en cada partido de fútbol que se jugaba en su campo, por promocionar Qatar. Nunca vimos tal denuncia o abucheo en el campo del Barça, y ello a pesar de que estuviera lleno de banderas independentistas. ¿Por qué callaron tanto tiempo?

La doble moral de los mayores medios de comunicación

Y esta incoherencia se mostró también, como era predecible, en los mayores medios de comunicación catalanes. Prácticamente ninguno de ellos denunció la transformación del Barça (al que, con razón, se le presentó durante la dictadura como de “ser más que un club” por facilitar que la gente canalizara su rechazo a la dictadura a través del fútbol, siendo la única expresión colectiva permitida), en un mero instrumento propagandista del Estado de Qatar, una de las dictaduras más crueles, opresivas, esclavistas y apoyadores del terrorismo existentes hoy en el mundo. Este silencio se convirtió en veto cuando envié a los tres rotativos más importantes de Catalunya un artículo denunciando al Barça por ello, sin que nunca lo publicaran (ver el artículo “El Barça, ¿más que un club?”. ARA, 06.06.16). La censura fue su respuesta. Y tampoco apareció tal denuncia en los mayores canales televisivos de Catalunya, que también han silenciado aquella transformación que, mírese como se mire, es una ofensa a todos los que lucharon por la democracia y justicia social durante la dictadura, que ven ahora cómo los propietarios del Barça transformaron tal club defensor de la libertad y de la democracia en el promotor de una dictadura cruel y terrorista. Aconsejo a los lectores que vean el excelente documental sobre la transformación política del Barça, presentado a nivel internacional por un canal público de la televisión sueca, mostrando lo que fue y lo que representó el Barça durante la dictadura franquista, y lo que ha llegado a ser estos últimos años. (Verlo colgado en mi blog http://www.vnavarro.org). Me alegra ver que Jordi Évole en su artículo semanal en El Periódico, días después de que yo denunciara el silencio sobre el Barça, publicara la primera denuncia del Barça en los medios que he visto en la prensa escrita en papel en este país.

La instrumentalización política del dolor de las víctimas por parte de los mayores medios de información

La falta de cultura democrática que caracterizó la cultura mediática española, que incluye la catalana, apareció una vez más en la manera cómo se cubrieron los hechos dramáticos ocurridos en Barcelona. Tal sesgo alcanzó niveles vergonzosos en la presentación de las figuras protagonistas del evento: las autoridades políticas de carácter institucional. A nivel del Estado central la noticia preferente de los mayores medios próximos al partido gobernante en el Estado español era mostrar el deseo de unidad y prevención de la secesión, dando gran hincapié a la necesidad de mantener una coordinación dentro de la unidad, mostrando, de nuevo, gran incoherencia (hipocresía), pues había sido el Estado central el que había mostrado menos cooperación, consecuencia de su jacobismo, ocultando información a las autoridades catalanas que hubiera sido de gran ayuda, tal como ha documentado la prensa internacional. Pero los medios públicos de la Generalitat de Catalunya también mostraron claros signos del sesgo informativo -al cual nos tienen acostumbrados- intentando negar la importancia de un aviso recibido de Bruselas sobre el Imán, bajo la pobre excusa de que era una mera nota “informal”.

Pero esta utilización de los mayores medios públicos de la Generalitat de Catalunya, y sobre todo de TV3, para promover la secesión de Catalunya fue la visibilidad preferencial que tal canal dio a la figura del President Puigdemont y al Vicepresident Oriol Junqueras, dejando muy en segundo plano a la alcaldesa Ada Colau. La única diferencia con la televisión pública española es que en aquel canal el Monarca y Rajoy absorbieron la mayoría de visibilidad mediática. En ella la alcaldesa Colau tampoco apareció de una manera muy visible. En cualquier otro país demócrata la alcaldesa de la ciudad hubiera liderado la manifestación ciudadana. No así en España. Y la utilización de TV3 para promover el secesionismo alcanzó niveles extremos, como las entrevistas hechas durante la marcha del 26 de agosto en homenaje a las víctimas, a los dos dirigentes del movimiento proindependencia, el Presidente de la ANC y el de Omnium, dándoles un protagonismo que no se le dio a ninguna otra asociación, a pesar de que tenían mucha más centralidad en la crisis terrorista que estos personajes políticos. Creo que a la audiencia le hubiera gustado más que se entrevistara a personal del sistema sanitario de urgencias, por ejemplo (que probablemente se habrían quejado, con razón, de la falta de recursos, resultado de los recortes sanitarios del gobierno Junts Pel Sí), que no a tales dirigentes de movimientos secesionistas que aparecen continuamente en tales medios promoviendo la secesión.

Y también debería hacerse una crítica a las Iglesias, incluyendo las musulmanas, que no se hizo

Pero las críticas deberían también extenderse, como bien pedía Hafida Oukabir, a las comunidades religiosas, que actuaron con gran solidaridad durante la crisis, lo cual aplaudo, pero olvidaron en el periodo pre-crisis la responsabilidad que todas ellas tuvieron en contribuir a crear las condiciones para que tal ataque ocurriera. Y es ahí donde debería criticarse a las religiones, o mejor dicho, a las Iglesias (las instituciones humanas que gestionan las religiones) por su actitud moralizante, arrogante y escasamente democrática. El lector me permitirá hacer una reflexión muy local y que espero aclare lo que digo. Si usted va al bello pueblo de Cadaqués en el Alt Empordà, verá que en un lugar muy prominente de la fachada de la Iglesia hay un reloj de sol. Y bajo tal reloj hay una frase que lo resume todo. Dice “Yo (el reloj de sol) sin sol no soy nada. Tú sin fe no eres nada”. Esta frase es enormemente insultante para los que no somos creyentes, al definirnos como parte de la nada. Bajo este lema de superioridad moral, que se presenta en todas las religiones, las Iglesias se han atribuido la potestad de dominar, explotar y violar todos los derechos humanos imaginables. Y la historia de nuestro país es un ejemplo de ello. Hubo épocas en Catalunya, en España y en Europa, en que el terrorismo de la Iglesia Católica –como en la época de la Inquisición- o durante su apoyo a la dictadura, estaba generalizado. Esto no se ha enseñado en nuestras escuelas y debería haberse hecho.

El Estado debería respetar las religiones, pero regular a sus Iglesias

Y el otro punto que debería también criticarse es la excesiva permisividad del Estado español (sea central, autonómico o local) hacia las Iglesias. Y estoy hablando de todas las Iglesias, que a través de la enseñanza y normativa moral que promueven alcanzar una enorme influencia sobre la población. En realidad, uno de los instrumentos más importantes que utilizó la dictadura franquista para mantenerse en el poder fue la Iglesia Católica, que era una rama del Estado (los sacerdotes eran pagados por el Estado y los obispos eran nombrados por el dictador), y que adoctrinó durante cuarenta años a toda la población. Incluso hoy la Iglesia Católica continúa ejerciendo una enorme influencia en la cultura general del Estado, siendo una de las máximas promotoras, por ejemplo, de la uninacionalidad del Estado y del machismo en el país.

En la España actual, las Iglesias (todas) están en situación privilegiada, la católica mucho más que cualquier otra, siendo ello una consecuencia directa, en el caso de la Iglesia Católica, de la continuación de la cultura franquista en las instituciones del Estado. Y este privilegio incluye una tolerancia excesiva que tiene componentes antidemocráticos, lo cual repercute negativamente sobre la formación y educación de la ciudadanía. Y ello aplica también a la Iglesia musulmana existente en España. Los Imanes -como educadores de sus feligreses- deberían estar regulados, aprobados y registrados por el Estado (sea este central, autonómico o local), asegurándose de que comparten los valores democráticos del país. No puede ser que algunas Iglesias Musulmanas sean “islas de otros países” dentro del país, financiadas desde fuera, transmitiendo una cultura distinta a la del lugar donde residen y viven sus feligreses. Es más, los Imanes deberían hablar el lenguaje de sus feligreses y tener los valores democráticos de la sociedad donde se ubican. Esta normativa, existente ya en otros países, debería aplicarse a todas las Iglesias, y también a la musulmana en España. Y las comunidades musulmanas necesitan presionar para que ello ocurra.

La integración de los jóvenes musulmanes a la sociedad

Pero tales comunidades deberían presionar (junto con toda la sociedad) para que se integre a los jóvenes en la sociedad. Lo que es más importante conocer, de todo lo que ha ocurrido, es saber por qué unos jóvenes que parecían integrados en la sociedad catalana se convirtieron en terroristas. Este es el gran tema del que apenas se ha hablado. Cargar todas las culpas en el Imán es insuficiente. Tan importante es el mensaje como el mensajero. ¿Qué es lo que se estuvo transmitiendo a los jóvenes? ¿Era la transmisión de las brutalidades que se están cometiendo en los países de mayoría musulmana en los que los gobiernos occidentales, como España, están bombardeando o ayudando a bombardear a sus poblaciones? ¿O fue su motivación religiosa la de matar a los infieles? ¿O puede el deseo de recuperar Andalucía remontarnos entonces a la época medieval? Estas son preguntas que deben responderse, pues ello puede llevarnos a una reflexión general, muy necesaria, sobre cuál es el papel de las Iglesias en una sociedad democrática, dentro de otro debate, incluso más urgente y necesario, de cuál es la función de los medios de comunicación en nuestro país, que más que ser de información son de persuasión. La libertad y la democracia dependen, en parte, de ello.

Perlas informativas del mes de septiembre de 2017

8 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Activista opositora

Una persona lleva una gran cantidad de dinero negro en su coche y los jueces le obligan a entregar el pasaporte hasta que aclare su origen. El medio (DW, 2 de septiembre) convierte a la investigada en “activista opositora” ya los jueces que la investigan en “autoridades venezolanas”. Ya está claro quién es la buena y quiénes los malos.

Autoridades Venezolanas

Falta de dinero en efectivo

“La falta de dinero en efectivo en Venezuela está creando serios problemas en la gestión de la vida diaria”, decía El País el 24 de agosto. Y la semana le encuentran a la opositora Lilian Tintori 200 millones de bolívares en su coche. Todo coherente.

El corsé

Así titula El País la decisión del gobierno venezolano de limitar el precio de algunos alimentos básicos.

El País

Especial iphone

Aquí la portada digital de El País el 12 de septiembre, la mitad del espacio informativo es para contarnos que sale a la venta un modelo de teléfono móvil.

El País iphone

Ejército EEUU versus ejército Cuba

Mirad cómo cambia el papel del ejército para los titulares de ABC el 12 de septiembre según se trate de EEUU o de Cuba.

ABC

Director neutral

“No pararé hasta ver a Theresa May despedazada y en mi congelador”. Es lo que dijo el ex secretario del Tesoro británico George Osborne a sus colaboradores próximos ( El Mundo, 14 de septiembre). Lo curioso es que ese hombre hoy es el director de The Evening Standard, el periódico gratuito y vespertino por excelencia del país. Para que luego nos quejemos de la falta de neutralidad de los directores de nuestros periódicos.

Terremoto como negocio

En el capitalismo los terremotos no son problema porque luego hacemos negocio con la reconstrucción ( El País, 22 de septiembre).

El País Terremotos

Demostración o provocación

Cuando lo hace EEUU es una “demostración de fuerza”, si es Corea, una “provocación” ( Infolibre, 23 de septiembre).

Infolibre

España

Relación sentimental

Pues un tipo que acumula un largo historial de arrestos y denuncias por violencia de género, maltrato y acoso a adolescentes y que tiene 27 años, no diría yo que “mantenía una relación sentimental” con una niña de 14 años (Público, 2 de septiembre).

Público

Referéndum autorizado

¿Quién dijo que el gobierno no autoriza referéndums? Lo que sucede es que deben ser de cosas importantes (La Vanguardia, 8 de septiembre).

La Vanguardia
La Vanguardia

Simpatizante radical

Un tipo agrede a unos árabes en el metro de Madrid y hace el saludo nazi y LaSexta el 9 de septiembre le llama “simpatizante de grupos radicales”.

Usar la calle

‘Medio millón de catalanes se manifiestan por la independencia’ no, mejor ‘Los separatistas usan la calle para impulsar la consulta ilegal’.

Portada El País
Portada El País

Defensa como noticia

Cuando la noticia es que se defiende de una agresión machista y no que la agreden (Antena 3, 12 de septiembre).

Antena 3
Antena 3

Un historiador logra que ocho ayuntamientos homenajeen a sus vecinos deportados a campos nazis

6 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Nunca creí que pudiéramos transformar el mundo, pero creo que todos los días se pueden cambiar las cosas”. La frase, verbalizada por la resistente antinazi, periodista y escritora francesa Françoise Giraud, resume el espíritu con el que se levanta, cada mañana, Víctor Peñalver Guirao. Con solo 25 años, este historiador murciano se conjuró para lograr que la Región de Murcia dejara de ser una de las comunidades autónomas más desmemoriadas de España.

Sin ningún tipo de ayuda ni apoyo institucional, comenzó a visitar ayuntamientos y grupos políticos municipales de las poblaciones cercanas a su localidad natal, Cehegín. Dos años después, su discreto y, a la vez, constante trabajo ha dado sus frutos: ocho consistorios, incluido el de la capital murciana, han aprobado mociones de reconocimiento y homenaje a sus vecinos deportados a campos de concentración nazis. Tres de ellos ya han inaugurado, además, monumentos con la misma finalidad y el resto tiene previsto erigirlos en los meses venideros.

Peñalver comenzó a ser conocido en Murcia por su trabajo sobre algunos centros de detención del franquismo y por su investigación sobre la utilización de prisioneros republicanos y la muerte de algunos de ellos, durante la construcción del embalse del Cenajo.

Ese último trabajo sirvió, además para que el ayuntamiento de Moratalla y el Grupo Socialista en el Congreso pidieran a la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) que retirara la placa que recordaba la inauguración del pantano, presidida por Franco, y colocara otra recordando el papel que jugaron los prisioneros republicanos. La CHS terminó cediendo, pero solo a medias. Quitaron la placa franquista sustituyéndola por otra que no mencionaba a los prisioneros esclavos.

Junto a esos trabajos, sus mayores esfuerzos se han centrado en reivindicar la figura de los españoles y españolas que pasaron por los campos de la muerte de Hitler: “Todo empezó en 2015 –nos dice–. Al cumplirse 70 años de la liberación de los campos de concentración aparecieron nuevos libros y se habló bastante sobre el tema. Sin embargo había un desconocimiento general entre la población porque este asunto ha sido y sigue siendo ocultado intencionadamente en los programas educativos”.

El joven historiador asegura que la Historia oficial “ha construido una sociedad que cree que los judíos fueron las únicas víctimas en esos campos; desconoce que también hubo más de 9.300 compatriotas nuestros, de los que 5.500 murieron allí”. Por ello, decidió que debía intentar “sacar del olvido a estos hombres y mujeres para que se reconociera su papel en la defensa de las libertades, primero en España y después en Europa”, afirma.

Primera parada, su pueblo

Lo primero que hizo fue reunir información sobre los vecinos, nacidos en municipios murcianos, que habían pasado por Mauthausen y por otros campos de concentración nazis. Después, se dedicó a redactar instancias y a presentarlas en los correspondientes ayuntamientos: “Empecé en mi pueblo, Cehegín, y en el de los municipios más cercanos de la Comarca del Noroeste de Murcia”.

Asegura que comenzó por esta zona “por puro pragmatismo”. En una sola mañana, prosigue, “podía visitar hasta cinco ayuntamientos para dar registro de entrada a los datos que había obtenido y a estas instancias en las que pedía la construcción de un lugar de memoria, ya fuera placa o monolito, en el que se incluyeran los nombres de sus vecinos deportados”.

Peñalver se encontró con reacciones de lo más diversas entre los políticos: “Primero, siempre, eran de sorpresa ante el hecho de que hubiese víctimas del genocidio nazi allí, en sus pueblos. Después hubo colaboración en unos casos y pasividad en muchos otros. De hecho hay ayuntamientos que tienen mi solicitud desde 2015 y, pese a insistirles mucho, todavía no tengo respuesta. Por eso, a veces, ante el silencio de los gobiernos municipales, decidía ponerme en contacto con partidos de la oposición, principalmente Izquierda Unida, para que llevaran mi solicitud a pleno y se votara”.

El historiador valora que, cuando ha logrado que sean llevadas a pleno, sus iniciativas siempre han sido aprobadas: “Hemos conseguido ocho pequeñas grandes victorias. Ocho mociones aprobadas en otros tantos municipios. Y casi siempre ha sido por unanimidad. Precisamente, la única excepción fue en mi pueblo”, dice.

Peñalver recuerda que “ en el debate la portavoz del PP en Cehegín dedicó su primer turno a hablar del paro, juventud, vivienda… Su segunda intervención la utilizó para pedir un reconocimiento a los caídos de la División Azul y para criticar mi labor como historiador. ¿Por qué aprovechó el debate sobre los deportados cehegineros para pedir un reconocimiento a sus verdugos, a los franquistas, a la División azul, a los aliados de Hitler? Yo creo que situaciones como esta demuestran que el relato franquista de la Historia no solo se mantiene, sino que es defendido por un gran número de personas”.

El superviviente del campo nazi de Mauthausen Juan Aznar interviene por videoconferencia en uno de los actos organizados / Foto cortesía familia Aznar
El superviviente del campo nazi de Mauthausen Juan Aznar interviene por videoconferencia en uno de los actos organizados / Foto cortesía familia Aznar

Cada acto es un premio

En el caso de la ciudad de Murcia y de Caravaca de la Cruz, el homenaje pudo ser disfrutado por los dos últimos deportados murcianos de Mauthausen que quedan con vida y que son naturales de estas dos localidades. Se trata de Francisco Griéguez y de Juan Aznar. “Confieso que su mera existencia fue otro de los motivos que me empujaron a seguir adelante con este trabajo. Tras más de setenta años de silencio y olvido, de los cuales cuarenta pertenecen al periodo democrático, teníamos la posibilidad de honrar y homenajear a dos personajes históricos y que ellos pudieran verlo y disfrutarlo en vida junto a sus familiares”, apunta.

Y así fue, en el acto de Caravaca de la Cruz, Juan Aznar pudo incluso intervenir a través de una videoconferencia realizada desde la localidad francesa en la que reside. “Escucharle, después de todo lo que sufrió en Mauthausen, hablar sin un ápice de rencor… con humildad y bondad; fue muy emocionante. Jamás pensé, cuando empecé con esto que se organizaría un acto así: una sala llena, multitud de vecinos, familiares de un deportado y un superviviente agradeciéndonos todo el cariño mostrado. Conocer a Juan ha sido el mejor momento que me ha brindado esta profesión”.

El historiador afirma que también le resulta muy gratificante ver a los descendientes de los homenajeados asistir a estos actos, aunque no puede evitar un cierto sentimiento de vergüenza. “Siento la necesidad de pedirles perdón; como ciudadano de un país democrático resulta hiriente que estos héroes hayan sido apartados de nuestra historia. Francia los acogió y les homenajeó; y, sin embargo, en España no encontraron ni un tímido gesto de cariño”, sostiene.

Mirando ya hacia el futuro, Peñalver piensa centrarse en recuperar la historia de las cárceles, centros de detención y campos de concentración franquistas que funcionaron en Murcia durante la dictadura y, nuevamente, en los deportados a campos nazis. Afirma que llevará estas propuestas a más ayuntamientos de la Región e incluso de fuera de ella.

“Ya he empezado en la provincia de Almería con el gobierno municipal de Carboneras. También voy a permanecer vigilante para que las localidades que aprobaron la moción, la cumplan íntegramente. Por otro lado, todo indica que la Asamblea Regional de Murcia aprobará igualmente un reconocimiento público a todos los deportados de la Comunidad. Parece que, poco a poco, conseguiremos que se ponga a nuestros deportados en el lugar que se merecen”, concluye.

Las ocultadas causas políticas del crecimiento de las desigualdades

5 octubre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 4 de mayo de 2017.

Este artículo resume un informe que ha tenido un enorme impacto en Estados Unidos sobre las causas políticas del enorme crecimiento de las desigualdades, no solo en Estados Unidos, sino en los países capitalistas desarrollados, cuestionando los argumentos que atribuyen tal crecimiento a la revolución tecnológica y/o a la globalización. El artículo subraya que es el contexto político y las relaciones de poder que lo configuran lo que determina la revolución tecnológica y/o la globalización.

Una de las características del tiempo que vivimos es el crecimiento de las desigualdades económicas, sociales, políticas y culturales, tanto entre como dentro de la mayoría de países capitalistas desarrollados. En este artículo me centraré en las causas del crecimiento de las desigualdades económicas, analizando las desigualdades salariales, las desigualdades en los ingresos familiares y las desigualdades en la propiedad del capital (productos que generan renta), analizando tales desigualdades en Estados Unidos, por dos razones: una, por ser representativo del capitalismo más avanzado y desarrollado del mundo capitalista occidental (punto de referencia para el pensamiento liberal); y otra, porque lo que estamos viendo desde los años ochenta, a partir de la revolución neoliberal iniciada por el presidente Reagan, es la “americanización de Europa”, expresión que refleja el dominio del pensamiento liberal a los dos lados del Atlántico Norte. En realidad, tal crecimiento de las desigualdades económicas se debe primordialmente a la aplicación (e imposición) de las políticas neoliberales en la gran mayoría de tales países, siguiendo el modelo neoliberal estadounidense.

Las desigualdades salariales

Si analizamos la evolución de los salarios, ya sea considerando el salario por hora, ya sea el salario anual, podemos ver que los salarios del decil superior han crecido de una manera muy marcada, casi exponencial a partir de la década de los años ochenta (cuando se inició la revolución o, mejor dicho, contrarrevolución neoliberal), mientras que los salarios de los cuatro deciles inferiores han ido creciendo muy lentamente desde entonces (e incluso han descendido durante la Gran Recesión 2007-2015, lo cual nunca ocurrió en el decil superior, cuyos salarios continuaron aumentando durante la Gran Recesión). Y lo que sí que disminuyó en la gran mayoría de la población asalariada fueron los beneficios sociales, relacionados con los sueldos. Así, por ejemplo, el porcentaje de la población laboral que tenía alguna cobertura de beneficios sanitarios, financiados conjuntamente por los empresarios y por los trabajadores y empleados (la mayoría de la financiación del aseguramiento sanitario privado en EEUU proviene del lugar de trabajo a través de aportaciones de empleadores y empleados) descendió durante el mismo periodo de tiempo considerablemente, descenso mucho más marcado entre los deciles salariales inferiores, pasando de un 42% en 1980 a un 25% en 2010, que en el decil superior (de un 92% a un 78%). Una situación semejante ocurrió con las pensiones privadas financiadas a través de puestos de trabajo (la mayoría de los datos presentados en este artículo proceden del documento Three Key Economic Distributions, del profesor John Schmitt, del Washington Center for Equitable Growth).

Ingresos familiares

En los ingresos familiares vemos también, durante el mismo periodo 1980-2015, un crecimiento muy acentuado de los ingresos de las familias del decil superior de ingresos familiares. En cambio, en los deciles inferiores hemos visto un crecimiento muy lento de los ingresos familiares desde 1980, crecimiento interrumpido, sin embargo, durante la Gran Recesión. La causa de que los ingresos familiares no hayan descendido (como descendieron los salarios) en los deciles inferiores se debe al incremento de la participación de la mujer en el mercado de trabajo, más acentuado en los deciles inferiores que en los deciles superiores, en los que el crecimiento de los ingresos familiares se debe al crecimiento tan marcado de los ingresos salariales de las mujeres pertenecientes a las clases de ingresos superiores.

De estos datos de deriva que los deciles superiores, y muy en particular el decil más alto, han visto crecer sus ingresos de una manera muy acentuada durante la contrarrevolución neoliberal, crecimiento muy marcado a medida que el nivel de renta subía. Así, el 1% de mayor renta salarial pasó de tener el 10% de toda la renta del país en 1980 a un 23% en 2015.

El crecimiento de las desigualdades en la distribución de la propiedad

Si en lugar de la distribución de las rentas analizamos la distribución de la propiedad, vemos que esta última se ha ido concentrando mucho más. En realidad, el 1% de propietarios ha pasado de tener el 34% de toda la propiedad en 1980 a un 37% en 2013 (y pasó de tener el 10% de toda la renta al 20%). En realidad, el 20% de propietarios tiene el 88% de toda la propiedad (y el 61% de toda la renta), mientras que el 40% no solo no tiene propiedades, sino que debe dinero para pagarlas. Es decir, están endeudados, primordialmente pagando su vivienda. Es la población hipotecada. Este porcentaje de endeudamiento y la profundidad del mismo crecieron espectacularmente durante la Gran Recesión. Este 40% tiene solo el 9% de toda la renta del país.

El crecimiento de los ingresos del decil superior se debe al crecimiento de los sueldos de los grandes propietarios y gestores de las empresas, que ha sido casi exponencial en las rentas superiores, y al crecimiento de las rentas derivadas de la propiedad que poseen. El ligero crecimiento, estancamiento o descenso de las rentas inferiores (del 40% de la población laboral en EEUU) se debe al ligero crecimiento, estancamiento o descenso de los salarios, y al crecimiento del endeudamiento de dichas rentas inferiores.

La disminución de la movilidad vertical

A raíz de estos datos, se puede concluir que las desigualdades inherentes al sistema capitalista han crecido notablemente en el periodo 1980-2015. Pero un fenómeno igualmente importante y que apenas ha tenido visibilidad mediática ha sido el descenso de la movilidad vertical. Uno de los argumentos que han sido utilizados con mayor frecuencia por parte de los economistas neoliberales ha sido que la estabilidad política del capitalismo avanzado está basada en la movilidad social, es decir, que una persona de origen “humilde” (expresión que se utiliza para definir a las familias de rentas inferiores) pueda alcanzar los niveles superiores de poder económico y/o político. Y se señala como prueba de ello que EEUU ha tenido dos presidentes, Clinton y Obama, de origen “humilde”. En realidad, se considera a EEUU como uno de los países con mayor movilidad vertical, y ello como resultado de las grandes oportunidades que ofrece el modelo económico liberal.

Esta supuesta movilidad vertical también se expresa en que, aparentemente, los hijos e hijas tienen mayor nivel de rentas que sus padres. La movilidad intergeneracional se presenta como una muestra del “sueño americano”, causa mayor de la estabilidad política del país y del atractivo del modelo liberal estadounidense. El único problema con tal supuesto es que no es verdad. Los datos no avalan esta percepción, promovida por el establishment político-mediático del país. Los datos muestran que la movilidad vertical, incluida la intergeneracional, es mucho más limitada de lo que se ha supuesto.

En realidad, EEUU es uno de los países con menos movilidad social. Como bien ha señalado Paul Krugman, EEUU (y el Reino Unido) son los países con menor movilidad social vertical de entre los que se ha estudiado la extensión de tal movilidad (Francia, Japón, Alemania, Nueva Zelanda, Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca). En estos países se analizaba el nivel de renta de los hijos comparándolo con el de sus padres (a la misma edad y con la misma capacidad de compra de la moneda utilizada), viéndose que EEUU era en el que menos se daba el supuesto de que los hijos vivían mejor que los padres, siendo en los países escandinavos donde la movilidad intergeneracional era mayor.

Y lo que es importante señalar es que durante el periodo neoliberal ha descendido la movilidad vertical, a la vez que han crecido las desigualdades de ingresos, de renta y de propiedad.

Las ocultadas causas políticas del crecimiento de las desigualdades

Mucho se ha escrito sobre las causas de tal crecimiento de las desigualdades, desde la revolución digital a la globalización, entre muchos otros factores. En esta discusión se oculta o ignora el elemento político, que es el determinante de dicho crecimiento y que configura todas las otras causas a la que se atribuye tal crecimiento. Qué forma tienen la revolución tecnológica o la globalización depende del contexto político que configura cada una de ellas. Los datos muestran que el crecimiento de las desigualdades adquiere una dimensión mayor a partir de la década de los años ochenta, que es cuando se aplican las políticas neoliberales, que son las políticas que el mundo de las grandes empresas (lo que en EEUU se llama la corporate class) aplica a través de las instituciones políticas, frente y en contra del mundo del trabajo.

Las políticas públicas de corte neoliberal como responsables del crecimiento de las desigualdades

Como consecuencia de ello han tenido lugar los siguientes hechos, todos ellos indicadores del poder de clase del mundo empresarial:

• La disminución, desde 1980, del poder adquisitivo del salario mínimo, establecido por ley por el Estado.

• Descenso de la población laboral sindicalizada, que ha pasado de ser el 30% de la población laboral en 1980 a un 12% en 2014, como resultado del enorme descenso de la sindicalización en el sector privado, que hoy no llega ni al 9% (en el sector público se mantiene en el 38%), y ello a pesar de que la mayoría de los trabajadores señalan, a través de las encuestas, que les agradaría tener sindicatos que defendieran sus intereses. Este descenso, pues, no se debe a la falta de interés, sino a las crecientes dificultades que el mundo empresarial, con ayuda del Estado, impone para que los trabajadores puedan sindicalizarse, siendo EEUU uno de los países donde la sindicalización es más difícil de llevar a cabo.

Esta realidad -la creciente dificultad en poder sindicalizarse- produce el crecimiento de la capacidad de decisión, así como de la influencia política y mediática, del mundo empresarial, lo que ha determinado un enorme debilitamiento de las clases populares, y muy en particular de la clase trabajadora. En realidad, hay una relación inversa entre el nivel de sindicalización en el sector privado y el crecimiento de las desigualdades de renta -tanto individuales como familiares-, tal como ha documentado el respetado y conocido Economic Policy Institute de Washington. Y también está documentado el crecimiento de la brecha salarial dentro de una misma empresa cuanto menor sea la sindicalización y la fuerza de la clase trabajadora dentro de la misma. En realidad, desde 1980 la diferencia salarial entre los ejecutivos de las grandes empresas y los salarios (mediana) de los empleados y trabajadores ha crecido, pasando de ser en 1980 de 29 veces, a 303 en 2015.

La desregulación de los mercados de trabajo

Otra medida neoliberal que tenía como objetivo debilitar al mundo del trabajo han sido las reformas laborales orientadas a desregular el mercado de trabajo, lo cual ha conseguido disminuir los salarios y la protección social de los trabajadores.

La privatización de los servicios públicos

La privatización de los servicios tiene como objetivo el cambio de las relaciones laborales, dificultando la sindicalización y protección de los empleados y trabajadores, menor en el sector privado que en el público. La subcontratación y externalización de actividades y servicios de las empresas (tanto públicas como privadas) tienen como objetivo el debilitamiento de la población empleada, pues en las empresas subcontratadas hay menor protección social y salarios más bajos que en las empresas que subcontratan.

La globalización en el contexto político actual

La movilidad de capitales busca la apertura de los mercados y el abaratamiento de los costes de producción, entre los cuales los costes salariales juegan un papel determinante. De ahí que los tratados mal llamados de libre comercio que regulan la movilidad de capitales tengan como principal objetivo el garantizar las inversiones en países con menores costes laborales, movilidad que se hace a costa de destruir puestos de trabajo con salarios altos en EEUU. La evidencia de ello es abrumadora, habiendo sido tal movilidad una de las mayores causas del descenso de la cantidad de puestos de trabajo en la manufactura en EEUU. La popularidad de tales tratados en el mundo empresarial contrasta con su gran impopularidad entre la clase trabajadora.

La inmigración apoyada por el mundo empresarial

La inmigración ha contribuido a la bajada de los salarios, pues el precio del trabajo depende, en cierta manera, de la demanda de puestos de trabajo y de la oferta de tales puestos. A mayor número de demandantes -de personas que buscan trabajo- menor es el salario ofrecido por los empresarios. De ahí que el mundo empresarial favorezca la entrada de inmigrantes, no solo para aumentar el número de personas que quieren trabajar, sino también por su disponibilidad para aceptar salarios más bajos y en peores condiciones que los nativos.

¿Qué tiene que hacerse?

A la luz de estos datos es lógico que la solución sea precisamente el desarrollo de políticas opuestas a las neoliberales, empoderando a las clases populares a través de los instrumentos disponibles, para revertir el deterioro de su bienestar. Tales medidas pasan por: aumentar el salario mínimo; aumentar la ocupación y la creación de buen empleo; dificultar la creación de mal empleo orientando la revolución tecnológica a la supresión de tal tipo de trabajos; facilitar la sindicalización, alcanzando los niveles del norte de Europa; regular el mercado de trabajo para reforzar al mundo del trabajo en su negociación con el mundo empresarial; desprivatizar los servicios, y extender la responsabilidad pública a los sectores de la energía, las finanzas y sociales (desde sanidad a educación, pasando por servicios sociales, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, vivienda, seguridad y protección social); desanimar y desfavorecer la subcontratación prohibiendo este fenómeno en los servicios públicos, a no ser que los contratantes se comprometan a respetar los derechos laborales (salarios y protección social) existentes en el sector público; desarrollar medidas proteccionistas en la movilidad de capitales y de personas; sindicalizar a la población inmigrante; facilitar la integración de la mujer en el mercado del trabajo, en lugar de enfatizar la inmigración; y eliminar las desigualdades sociales entre géneros y entre razas en el país. Y, naturalmente, políticas fiscales auténticamente progresivas que tengan como objetivo aumentar las rentas del trabajo a costa de reducir las rentas del capital, incluyendo medidas de control público de la propiedad y de la gestión en sectores clave de la economía. Estas son las líneas generales de lo que debe hacerse para reducir las desigualdades, empoderando a las clases populares para que vayan aumentando su nivel de exigencias, de manera que puedan transcender las coordenadas de poder existentes hoy en los países capitalistas de elevado nivel económico. Estas medidas son tan aplicables en EEUU como en España, así como en cualquier otro país a los dos lados del Atlántico Norte que han estado sufriendo las políticas neoliberales implementadas por las clases dominantes. Así de claro.

A 90 años de la ejecución de Sacco y Vanzetti

4 octubre, 2017

Fuente: http://www.toporhacer.org

“El enemigo nos quiere muertos y nos tendrá muertos para defender el privilegio y la tiranía, para humillaros, para acobardaos, para venceros, destruiros y encadenar los pueblos al carro de su esclavitud (…) Y este mismo enemigo, clava sus inmundos tentáculos en la carne de todos los pueblos de la Tierra, prepara el más grande militarismo del mundo y se apresta a esclavizar la entera humanidad. Hay que aplastarle la cabeza” – Bartolomeo Vanzetti

Hace 90 años, el 23 de Agosto de 1927 en Massachusetts, EEUU, son ejecutados en la silla eléctrica Niccola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, dos inmigrantes italianos y reconocidos anarquistas.

Sacco y Vanzetti habían sido arrestados siete años antes en Buffalo, Nueva York, el 5 de mayo de 1920. La acusación: el asesinato del empleado Frederick Parmenter y del vigilante de seguridad Alessandro Berardelli, más el robo de 15.776 dólares con 51 centavos en la Slater–Morrill Show Company, Pearl Street, South Baintree, en la tarde del 15 de abril de 1920

El contexto

Explica un artículo publicado en el Portal Oaca por la Biblioteca Antiautoritaria Sacco y Vanzetti (Chile) lo siguiente acerca del caso:

El caso de los compañeros Sacco y Vanzetti es quizá el que ha tenido mayor repercusión internacional, es sin duda un caso emblemático por todo el proceso judicial que los mantuvo en prisión y que generó reacciones a nivel mundial.

Un importante hombre de negocios y su vigilante habían sido asesinados durante un robo, esos eran los hechos y alguien debía ser juzgado por aquello y pagar con la propia vida, para así acallar las críticas de la alta burguesía del país.

Diversas campañas de Solidaridad se levantaron para exigir su liberación, no solo por la férrea oposición ácrata hacia las prisiones, sino que además, por la cantidad de burdos vicios legales y falsedades, cuya único finalidad era la de conseguir la sentencia de culpabilidad. Debían ser considerados culpables, a como diera lugar y a cualquier costo, el juego típico de la democracia y la justicia que la defiende.

Para explicar el caso Sacco y Vanzetti, es preciso ambientarlo en la atmósfera envenenada que se generó en los Estados Unidos al término de la primera guerra mundial. Atmósfera saturada de odio patriótico fomentada por el Ministro de Justicia.

En junio de 1919, un compañero de Sacco y Vanzetti, Carlo Valdinoci muere al estallar una bomba que estaba instalando en la casa del Fiscal General Mitchell Palmer, conocido por llevar adelante la campaña de deportación y expulsión de anarquistas en EEUU. Por esta acción será investigado y detenido Andrea Salcedo, quien posteriormente será asesinado por la policía.

El cuerpo muerto del compañero es encontrado en la vereda del edificio del Ministerio de Justicia, donde estaba detenido hace varias semanas. La policía levanta la tesis del suicidio, mientras que lxs compañerxs ácratas hablan de asesinato, pues un método clásico de tortura policial era colgar a lxs detenidxs de los talones y amenazarlxs con arrojarlxs al vacío.

Así entonces diferentes compañerxs comienzan a agitar solidariamente, en ese contexto, dos días después del asesinato de Andrea Salcedo, Sacco y Vanzetti son detenidos portando armas y panfletos en protesta al crimen policial, luego son liberados, pero forman parte ya de un expediente de catastro de anarquistas en la región.

¿Quiénes eran Sacco y Vanzetti?

La web Infobae les describe de la siguiente manera en su artículo “Odio y prejuicio en EEUU: hace 90 años ejecutaban a los anarquistas Sacco y Vanzetti“:

¿Quiénes eran? El zapatero Sacco había nacido el Torremaggiore, Foggia, y emigró a los Estados Unidos a sus 17 años, y el pescador Vanzetti, nacido en Villafalletto, Cuneo, recaló allí a los 20.

El juez Webster Thayer no ocultó su odio antes de obtener pruebas: “Este hombre, Vanzetti, aunque en realidad no haya cometido ninguno de los crímenes que se le atribuyen, es sin duda culpable porque es un enemigo de nuestras instituciones”, dijo. No sorprende que esta escandalosa arbitrariedad haya sido borrada de las transcripciones del juicio.

El artículo “Sacco y Vanzetti: la fuerza de la tradición obrera“, publicado en Izquierda Diario, dice esto al respecto:

Nicola Sacco (n. 22 de abril de 1891) y Bartolomeo Vanzetti (n. 11 de junio de 1888) emigraron a Estados Unidos con 17 y 20 años respectivamente. Ambos provenientes de Italia y seguidores del anarquista Luigi Galleani (anarquista italiano, promotor de sabotajes y atentados en Estados Unidos).

Los hechos

Como hemos explicado sobre estas líneas, en la tarde del 15 de abril de 1920, frente a una fábrica de calzados, un hombre de negocios y un guardia fueron muertos a tiros y despojados de una suma superior a los 15.000 dólares que llevaban para el pago de salarios.

El hecho desató la ira de la prensa y el eco de esta indignación repercutió en la Cámara Legislativa del Estado, que votó una recompensa de 25.000 dólares, solicitada por el entonces gobernador Calvin Coolidge (más tarde presidente de los Estados Unidos) para pagar a quien hiciera condenar a los delincuentes. Por su parte otras importantes empresas prometieron elevadas recompensas buscando obtener un culpable

Diecinueve días después del crimen, se había apresado a los dos italianos, para la policía, la urgencia de resolver el crimen era cuestión de revancha y de dinero.

Volviendo al citado artículo escrito por la Biblioteca Antiautoritaria Sacco y Vanzetti:

Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron arrestados en Brockton la noche del 5 de mayo de 1920, por un policía que buscaba a otro individuo. Llevados a la jefatura, no se les acusó de ningún delito. Sólo se les interrogó acerca de sus actividades políticas, la prensa inmediatamente divulgó el hecho de que eran anarquistas, como prueba moral de la capacidad de aquellos para delinquir.

Estaban condenados desde antes de que empezara el rito del proceso jurídico. Sacco y Vanzetti comprendieron esto de inmediato, razón por la cual decidieron jugar un papel activo en la defensa de sus ideas y convicciones, no ocultando jamás sus posturas políticas y no entrando en el juego de apuntar a otrxs compañerxs o de desmarcarse de alguno de sus vínculos.

La farsa de juicio

El juicio fue una farsa de principio a fin, como se relata en Infobae:

Empezaban la venganza y la farsa judicial.

Vanzetti fue acusado por el robo en South Bridgewater. Sacco tenía una coartada: demostró con su tarjeta de entrada y salida que trabajó todo el día. Vanzetti, pescador libre, sólo presentó el testimonio de dieciséis testigos, italianos de Plymouth, que juraron haberle comprado anguilas ese día. Su abogado, James Vahey, distinguido jurista de Boston, le aconsejó no declarar por miedo a que su militancia anarquista condicionara al jurado. Pero fue una trampa: la falta de ese testimonio convenció al jurado: “Guilty”, decretó.

Vanzetti, furioso, gritó:

–¡Me vendió por treinta monedas, como Judas a Jesucristo!

El juez Thayer, acérrimo enemigo de los inmigrantes italianos –”los bachicha”, les decía–, lo condenó a cumplir entre doce y quince años de cárcel: lo máximo permitido. Pero más tarde, él y Sacco fueron juzgados por el homicidio en Dedham, Massachusetts, de Parmenter y Berardelli. Dato no menor: el implacable y xenófobo juez Thayer ¡pidió el caso!

Las autoridades judiciales y policiales tomaron la grotesca medida de proteger el tribunal con placas de hierro pintadas de color madera (camouflage, como en la guerra) y pesadas puertas de acero para defenderse “de un posible ataque con bombas” (sic).

Las coartadas. Vanzetti volvió a esgrimir la anterior: “En el momento del asalto a Baintree estaba vendiendo pescado”, dijo, y ofreció testigos. En cuanto a Sacco, recordó que ese día “estuve en Boston para sacar un nuevo pasaporte en el consulado italiano”, juró que luego había almorzado con varios amigos en el norte de la ciudad, y éstos testificaron a favor.

Antes del juicio, Fred Moore, el abogado de Sacco, trató de hablar con el empleado del consulado que atendió a Sacco en la tarde del crimen. Un amigo lo encontró en Italia, y el empleado reconoció a Sacco “Por la enorme fotografía que presentó”, y no falló en la fecha: 15 de abril de 1920. Lamentable: el empleado no pudo al tribunal –estaba enfermo–, y su testimonio clave fue leído rápidamente en la corte y rechazado por la fiscalía. La telaraña empezaba a ser mortal…

Una parte importante del juicio se basó en pruebas materiales: pistolas, balas y una gorra. Pero no fue posible probar nada: la balística fue imperfecta… y la gorra le quedaba demasiado chica. Sobraban elementos incidentales.

La causa flotaba entre las aguas de “la duda razonable”: decisiva según la Constitución y las leyes para exculpar a un acusado. Sin embargo, el odio, el prejuicio y el miedo –cóctel letal– impulsaron la pena de muerte…

Pero tardó. Los seis años siguientes fueron un largo minué de apelaciones, testigos de la defensa que se retractaron, y vergonzosos estallidos de furia y discriminación. El juez Thayer gritó:

–¡En este país ningún anarquista de pelo largo tendrá derecho a reclamar ante la Corte Suprema!

Sin contar ciertas voces que bajaban desde las graderías:

–¡Malditos sean! ¡Deberían ahorcarlos de cualquier manera!

Mientras, Sacco y Vanzetti persistían en declararse inocentes. No tenían antecedentes penales. Abrazar el anarquismo sin cometer delito alguno no estaba penado. A lo largo de esos años escribieron cartas insistiendo en su inocencia. Después de cumplida la sentencia, el influyente y prestigioso periodista Walter Lippman redactó: “Si Sacco y Vanzetti eran bandidos profesionales, entonces los historiadores y biógrafos que intenten deducir su carácter a través de documentos personales podrían evitarlo de una vez. A través de cada prueba que conozco para juzgar el carácter… ¡estas son cartas de hombres inocentes!”

El 19 de abril de 1927, cuatro meses antes de su ejecución, Vanzetti dijo en Dedham, Massachusetts:

–No le desearía a un perro o a una serpiente, a la criatura más baja y desafortunada de la tierra, a ninguno de ellos, lo que he sufrido por cosas de las que no soy culpable. Estoy sufriendo porque soy un radical, y sí soy un radical. He sufrido porque soy italiano, y sí soy italiano. Si pudieran ejecutarme dos veces, y si pudiera renacer dos veces, viviría de nuevo todo lo que he vivido.

Izquierda Diario, en su mentado artículo, resume el juicio de la siguiente manera:

El fiscal y el juez Webster Thayer –a cargo del proceso- totalmente impregnados de la atmósfera xenófoba y anti-obrera, fueron acusados reiteradas veces que sus sentimientos antiinmigrantes y anti-anarquistas predispusieran al jurado y la sentencia final: culpables del robo y los asesinatos, condenados a la silla eléctrica, en la Casa de la Muerte de la prisión del Estado de Massachusetts.

El proceso mismo fue cuestionado, las pistas del crimen eran que los asaltantes “tenían aspecto de italianos”. Los testigos incluso no pudieron reconocerlos. Antiguos compañeros de trabajo de Sacco y Vanzetti fueron a declararon que a uno lo vieron trabajando y al otro en la embajada tramitando un nuevo pasaporte, el mismo funcionario de la embajada declaró la veracidad de ese hecho. Pero no bastó. Estaban condenados por ser trabajadores, por ser pobres –como dijo Sacco en su sentencia final.

Y, la Biblioteca Antiautoritaria que lleva por nombre el de los dos compañeros, lo resume así:

Más allá de cualquier argumentación “legalista”, lo cierto es que nunca hubo pruebas que situaran a Sacco y Vanzetti en el lugar del robo y posterior asesinato y este hecho es una clara muestra del absurdo jurídico, del cinismo dentro de la lógica de la Autoridad, pruebas más o pruebas menos, los juicios son instancias teatrales donde simplemente el Poder cobra revancha sobre las vidas que se alzan en su contra, ya sea traspasando una ley específica o cuestionando todo el engranaje de la Autoridad en su conjunto.

El juicio plagado de falsedades, infamias, pericias mal ejecutadas y testimonios inducidos y retractados, fue la puesta en escena de todo un despliegue político- represivo contra de las ideas anarquistas que Sacco y Vanzetti defendieron hasta el momento de su asesinato. El juicio fue un circo, donde desde un inicio la silla eléctrica estuvo encendida. Mención aparte merece el hecho de que la condición de inmigrantes y su origen italiano, pesaron como argumento para tendenciar el caso.

Las protestas recorren el globo entero

Los trabajadores y trabajadoras del mundo sabían que todo era una mentira, que se trataba de un montaje, como también había sucedido en el caso de los mártires de Chicago años antes. Leemos en Izquierda Diario que

su crimen era pelear por un mundo mejor y gritarlo a los cuatro vientos, negarse a pelear en la Primera Guerra Mundial y huir a México. A decir de Sacco en una de sus declaraciones “trabajé junto a judíos, irlandeses y alemanes y por todos ellos siento afecto ¿por qué pues había de combatir contra ellos? la guerra fue desatada por capitalistas ávidos de ganancias”. Por eso, obreros y obreras de todo el mundo salieron a las calles a conseguir la justicia que no podían esperar de las instituciones burguesas.

Miles se manifestaron, marcharon, protestaron y armaron Comités Pro Sacco y Vanzetti no sólo en Nueva York, Boston, Chicago, San Francisco, sino también en Londres, París, Buenos Aires y el mundo entero.

Explica el artículo del portal Oaca que

lo cierto es que inclusive gran parte de la socialdemocracia se movilizó también por su libertad, todo tipo de intelectuales liberales manifestaron públicamente su apoyo, intentando ejercer presión, esto simplemente está determinado sobre una categoría jurídica: la inocencia de ambos.

En Infobae ponen nombre a algunos de esos intelectuales liberales:

Para entonces, un frente de intelectuales levantó su bandera contra la pena de muerte decretada contra ambos. Escritores como Upton Sinclair, Bertrand Russell, John Dos Passos, George Bernard Shaw… y hasta el famoso abogado y futuro juez de la Corte Suprema, Felix Frankfurter.

Volviendo al artículo escrito por las compañeras de la Biblioteca Sacco y Vanzetti:

La agitación constante rugía en las calles del mundo de manera multiforme. Masivas manifestaciones, mitines de solidaridad, huelgas generales, atentados contra símbolos del capitalismo estadounidense y bienes de personeros responsables, entre otros hechos, formaron parte del extenso abanico de combate. Y si bien, como resulta obvio, existían diferentes ópticas sobre el cómo plasmar el gesto solidario, nunca se perdió de vista que cada una de esas herramientas apuntaban al mismo fin. Aquello es rescatable y trascendente para las luchas del presente-futuro.

El juicio y sentencia contra Sacco y Vanzetti buscaba levantarse como una advertencia a quienes se atrevieran a perturbar la tranquilidad de los explotadores, sus lujos y comodidades. Así entonces, el nombre de los dos anarquistas italianos se transformó en un símbolo para ambos bandos en permanente oposición.

Por una parte los representantes del poder veían en Sacco y Vanzetti el rostro de un entorno anárquico difuso que se atrevía a desafiar con diferentes métodos y herramientas al orden impuesto, razón más que suficiente para encarcelarlos y asesinarlos sin importar si eran o no responsables del cargo que pesaba sobre ellos.

Y al mismo tiempo los dos compañeros encendieron una llama de solidaridad y agitación, de propagación de acciones anárquicas. Sus nombres se volvieron sinónimo de lucha y propiciaron un convulsionado ambiente que desafiaba al poder mismo, más que a una autoridad en particular.

El 9 de agosto de 1927 en Chicago la huelga general es seguida por 16.000 obreros. En Nueva York, por 150 mil personas, según la policía. En Montevideo, Uruguay la huelga de 24 horas fue multitudinaria, al igual que en Asunción, Paraguay. En Argentina también, miles de trabajadores fueron reprimidos por manifestarse, pidiendo justicia para Sacco y Vanzetti.

Carta de Nicola Sacco a su hijo Dante

La emotiva carta completa, escrita por Sacco a Dante se puede encontrar en la web de la revista Contrahistoria. Sin embargo, no queremos dejar pasar la oportunidad de rescatar este párrafo:

Recuerda siempre Dante, que en el juego de la felicidad no tienes que usarlo para ti solo, sino mirar un paso detrás de ti, ayudar a los mas débiles que piden ayuda, ayudar a los perseguidos, a las víctimas que son tus mejores amigos. Son los camaradas que luchan y caen, como cayeron ayer tu padre y Bartolo, por la conquista de la alegría, de la libertad para todos y para los trabajadores pobres. En esta lucha por la vida encontrarás amor y serás amado.

La ejecución

Explica el artículo de Infobae que

en la prisión, Sacco conoció a un reo portugués, Celestino Madeiros, que en 1925 confesó ser el autor del crimen atribuido al pescador…, y su testimonio llevó a los abogados de la defensa hasta una banda tal vez responsable de los asesinatos en Baintree. Su líder, Joe Morelli, y sus hombres, robaron zapatos en varias fábricas del lugar, y los investigadores descubrieron que éste era “asombrosamente parecido a Sacco”: tanto, que muchos testigos identificaron fotos de Morelli como si fueran de Sacco…

Pero todo fue inútil. Incluso las dudosas pruebas balísticas. Desde el principio, el juez Thayer los quiso muertos, y lo logró.

En la noche de su ejecución, miles se manifestaron en Charlestown, en la Casa de la Muerte, pero fueron mantenidos lejos de la prisión por una multitud de policías. Fueron arrestados varios manifestantes. Había ametralladoras en las azoteas y grandes reflectores barriendo la escena. Una gran muchedumbre se congregó en Union Square el 23 de agosto de 1927. Pero el escarmiento final había llegado.

El pescador y el zapatero rechazaron al sacerdote, caminaron serenos y altivos hacia la silla, Sacco gritó “¡Viva la anarquía!“, y Vanzetti dijo “Adío, mia madre“. Antes se despidió de los guardias con un apretón de manos, leyó una breve declaración insistiendo en su inocencia, y dijo por fin: “Deseo perdonar a algunas personas por lo que me están haciendo ahora“.

Volvamos al artículo de Infobae:

En el funeral, calle Hanover, una corona anunció: Aspettando l´ora di vendetta (“Esperando la hora de la venganza”).

Explotaron bombas en el metro de Nueva York, en una iglesia de Filadelfia y en la casa del alcalde de Baltimore. Uno de los jurados perdió su casa: bomba nocturna. Al año, otra bomba: hogar del ejecutor Robert Elliot, el hombre que bajó la palanca. En 1932, intento de asesinato contra el juez Thayer: bomba también… Nunca pudo vivir sin custodia. Se refugió en su club de Boston. Murió el 18 de abril de 1933, a los 75 años: embolia cerebral. Una granada explotó en el escritorio del embajador norteamericano en París: su valet, herido.

Pocas veces un caso reveló el absoluto desprecio por las libertades civiles y políticas del país de Abraham Lincoln. En los primeros minutos del juicio, el juez Thayer describió a Sacco y Vanzetti como “dos bastardos anarquistas”. ¿Era posible otro final que la silla eléctrica?

50 años después: no tuvieron un juicio justo

El historiador Howard Zinn escribió en 2007 interesantísimo artículo respecto de la revisión del juicio que se produjo cincuenta años después de la ejecución de los anarquistas, incluido en su libro A Power Governments Cannot Suppress (“Un poder que el gobierno no puede reprimir”):

Cincuenta años después de la ejecución de los inmigrantes italianos Sacco y Vanzetti, el gobernador Dukakis de Massachusetts instauró un panel para juzgar la justicia de dicho proceso, y la conclusión fue que a ninguno de estos dos hombres se les siguió un proceso justo. Esto levantó en Boston una tormenta menor. John M. Cabot, embajador estadunidense retirado, envió una carta donde declaraba su “gran indignación” y apuntaba que la sentencia de muerte fue ratificada por el gobernador Fuller luego que “tres de los más distinguidos y respetados ciudadanos hicieran una revisión especial del caso: el presidente Lowell, de Harvard; el presidente Stratton, del MIT, y el juez retirado Grant”.

Esos tres “distinguidos y respetados ciudadanos” fueron vistos de modo muy distinto por Heywood Broun, quien en su columna de New York World escribió inmediatamente después que los invitados distinguidos del gobernador rindieran su informe. Y decía: “No cualquier prisionero tiene a un presidente de Harvard University que le prenda el interruptor de corriente… si esto es un linchamiento, por lo menos el vendedor de pescado y su amigo el obrero podrán sentirse ungidos en el alma pues morirán a manos de hombres con trajes de etiqueta y togas académicas”. Heywood Broun, uno de los más distinguidos periodistas del siglo XX, no duró mucho como columnista de New York World.

En el 50 aniversario de la ejecución, el New York Times informó que “los planes del alcalde Beame de proclamar el martes siguiente como el ‘día de Sacco y Vanzetti’ fueron cancelados en un esfuerzo por evitar controversias, dijo un vocero de la municipalidad ayer”.

Debe haber buenas razones para que un caso de 50 años de antigüedad, hoy ya de 80 años, levante tantas emociones. Sugiero que esto ocurre porque hablar de Sacco y Vanzetti inevitablemente remueve asuntos que nos perturban hoy: nuestro sistema de justicia, la relación entre la guerra y las libertades civiles, y lo más preocupante de todo: las ideas del anarquismo: la obliteración de las fronteras nacionales y como tal de la guerra, la eliminación de la pobreza y la creación de una democracia plena.

El caso de Sacco y Vanzetti revela, en los más descarnados términos, que las nobles palabras inscritas en los frontispicios de nuestras cortes “igualdad de justicia ante la ley”, siempre han sido una mentira. Esos dos hombres, el vendedor de pescado y el zapatero, no lograron obtener justicia en el sistema estadunidense, porque la justicia no se imparte igual para el pobre que para el rico, para el oriundo que para el nacido en otros países, para el ortodoxo que para el radical, para el blanco o la persona de color. Y aunque la injusticia se juegue hoy de maneras más sutiles y de modos más intrincados que en las crudas circunstancias que rodearon el caso de Sacco y Vanzetti, su esencia permanece.

En su proceso la inequidad fue flagrante. Se les acusaba de robo y asesinato, pero en la cabeza y en la conducta del fiscal acusador, del juez y del jurado, lo importante de ambos era, como lo puso Upton Sinclair en su notable novelaBoston, que eran wops, bachiches (es decir “italos mugrosos”), extranjeros, trabajadores pobres, radicales.

He aquí una muestra del interrogatorio policiaco.

Policía: ¿Eres ciudadano?

Sacco: No.

Policía: ¿Eres comunista?

Sacco: No.

Policía ¿Anarquista?

Sacco: No.

Policía ¿Crees en el gobierno de nosotros?

Sacco: Sí. Algunas cuestiones me gustan de modo diferente.

¿Qué tenían que ver estas cuestiones con el robo de una fábrica de zapatos en South Braintree, Massachusetts, y con los disparos que recibieron el pagador de la fábrica y un guardia?

Sacco mentía, por supuesto. No, no soy comunista. No, no soy anarquista. ¿Por qué le mintió a la policía? ¿Por qué habría de mentirle un judío a la Gestapo? ¿Por qué habría de mentir un negro en Sudáfrica a sus interrogadores? ¿Por qué necesitaba mentir un disidente en la Unión Soviética a la policía secreta? Porque saben que no existe la justicia para ellos.

¿Alguna vez ha habido justicia en el sistema estadunidense para los pobres, las personas de color, los radicales? Cuando los ocho anarquistas de Chicago fueron sentenciados a muerte en 1886 tras el motín de Haymarket (un motín policiaco, por cierto), no fue porque existiera alguna prueba de conexión entre ellos y la bomba que alguien arrojó en medio de la policía, no había ni un jirón de evidencia. Los condenaron por ser los líderes del movimiento anarquista de Chicago.

Cuando Eugene Debs y otros mil fueron enviados a prisión durante la Primera Guerra Mundial, de acuerdo con la Ley de Espionaje, ¿fue porque eran culpables de espionaje? Eso es muy dudoso. Eran socialistas que hablaban en voz alta contra la guerra. Cuando se emitió la sentencia de diez años para Debs, el magistrado de la Suprema Corte, Oliver Wendell Holmes, quiso dejar muy claro que Debs debía ir a prisión: Y citó un discurso de Debs: “La clase de los patrones siempre ha declarado las guerras, y la clase sometida siempre ha peleado en las batallas”.

Holmes, muy admirado como uno de los grandes juristas liberales, dejó claro los límites del liberalismo, las fronteras que le fijaba el nacionalismo vindicativo. Después de agotadas todas las apelaciones de Sacco y Vanzetti, el caso llegó ante el propio Holmes, en la Suprema Corte, quien se rehusó a revisar el caso, y dejó que el veredicto quedara en pie.

En nuestro tiempo, Ethel y Julius Rosenberg fueron enviados a la silla eléctrica. ¿Fue porque eran culpables, más allá de cualquier duda razonable, de pasarle secretos atómicos a la Unión Soviética? ¿O fue porque eran comunistas, como dejó claro el fiscal con la aprobación del juez? ¿No fue también porque el país estaba en medio de una histeria anticomunista, cuando los comunistas tomaban el poder en China, había guerra en Corea, y el peso de todo eso había que imputárselo a dos comunistas estadunidenses?

¿Por qué fue sentenciado en California a diez años de prisión George Jackson, por un robo de 70 dólares, y luego fue asesinado a tiros por los guardias? ¿No fue porque era pobre, negro y radical?

¿Puede hoy un musulmán, en la atmósfera de “guerra contra el terror” confiar en una justicia equitativa ante la ley? ¿Por qué sacó la policía de su carro a mi vecino del piso de arriba, si no había violado ningún reglamento de tránsito y luego fue cuestionado y humillado? ¿Acaso fue porque es un brasileño de piel morena que podría parecer un musulmán de Medio Oriente?

¿Por qué los dos millones de personas en las cárceles y prisiones estadunidenses, y los seis millones que están bajo fianza, vigilancia o libertad condicional son fuera de toda proporción gente de color o pobres? Un estudio muestra que 70 por ciento de la gente que está recluida en las prisiones de Nueva York proviene de siete barrios de la ciudad conocidos como zonas de pobreza y desesperación.

La injusticia de clase corta transversalmente todas las décadas, todos los siglos de nuestra historia. En medio del caso de Sacco y Vanzetti, en el poblado de Milton, Massachusetts, un hombre rico le disparó a otro que recogía leña en su propiedad y lo mató. Pasó ocho días en la cárcel, luego se le dejó salir con fianza, y no fue procesado. Una ley para los ricos, una ley para los pobres; esa es una característica persistente de nuestro sistema de justicia.

Pero ser pobres no fue el crimen principal de Sacco y Vanzetti. Eran italianos, inmigrantes, anarquistas. No habían pasado siquiera dos años desde el fin de la Primera Guerra Mundial. Habían protestado contra la guerra, se habían negado al reclutamiento. Vieron cómo crecía la histeria contra los radicales y los extranjeros, observaron las redadas que emprendían los agentes del procurador general Palmer, del Departamento de Justicia, que irrumpían en mitad de la noche a los hogares sin órdenes judiciales, mantenían a las personas incomunicada y las golpeaban con garrotes y cachiporras.

En Boston 500 fueron arrestados, los encadenaron y marcharon con ellos por las calles. Luigi Galleani, editor del periódico anarquista Cronaca Sovversiva, al cual estaban suscritos Sacco y Vanzetti, fue detenido y deportado de inmediato.

Había ocurrido algo más aterrador. Un compañero de Sacco y Vanzetti, también anarquista, un tipógrafo llamado Andrea Salsedo, que vivía en Nueva York, fue secuestrado por agentes de la FBI (uso el término “secuestrado” para describir la abducción ilegal de una persona), y se le mantuvo en las oficinas del piso 14 del Park Row Building. No se le permitió hablar con su familia, ni con sus amigos o abogados, y fue interrogado y golpeado, según otro prisionero. Durante la octava semana de su encierro, el 3 de mayo de 1920, el cuerpo de Salsedo, aplastado y desfigurado hasta quedar hecho un amasijo, fue encontrado sobre el pavimento cercano al Park Row Building, y la FBI anunció que Salsedo se había suicidado brincando de la ventana del piso 14, justo del cuarto donde lo tenían retenido. Esto ocurrió tan sólo dos días antes de que Sacco y Vanzetti fueran arrestados.

Hoy sabemos, como resultado de los informes del Congreso en 1975, de un programa de contrainteligencia de la FBI conocido como Cointelpro (Counter Intelligence Program) en el cual los agentes de dicha dependencia irrumpían en casas y oficinas, implantaban micrófonos ilegalmente, se involucraban en actos de violencia hasta el punto del asesinato y en 1969 colaboraron con la policía de Chicago en el asesinato de dos líderes de los Panteras Negras. La FBI y la CIA han violado la ley una y otra vez. No hay castigo para ellos.

Hay muy pocas razones que nos hagan tener fe en que las libertades civiles en Estados Unidos puedan protegerse en la atmósfera de histeria que siguió al 11 de septiembre de 2001 y que continúa hasta el día de hoy. En el país ha habido redadas de inmigrantes, detenciones indefinidas, deportaciones y espionaje doméstico no autorizado. En el extranjero se cometen matanzas extrajudiciales, tortura, bombardeos, guerra y ocupaciones militares.

Así también, el proceso contra Sacco y Vanzetti comenzó inmediatamente después del Memorial Day, año y medio después de que terminara la orgía de muerte y patriotismo que fue la Primera Guerra Mundial, mientras los periódicos seguían vibrando con el redoble de los tambores y la retórica jingoísta.

Doce días después de comenzado el juicio, la prensa informó que los cuerpos de tres soldados habían sido transferidos de los campos de batalla en Francia a la ciudad de Brockton, y que toda la población había salido a celebrar una ceremonia patriótica. Todo esto se hallaba en los periódicos que el jurado podía leer.

Sacco fue interrogado por el fiscal Katzmann:

Pregunta: ¿Amó usted a este país durante la última semana de mayo de 1917?

Sacco: Eso es muy difícil de expresar en una sola palabra, señor Katzmann.

Pregunta: Son dos las palabras que puede usted usar, señor Sacco, sí o no. ¿Cuál es la palabra?

Sacco: Sí.

Pregunta: Y para poder mostrarle su amor a este país, Estados Unidos de América, cuando estaba a punto de llamarlo para que se hiciera usted soldado, ¿se fue usted corriendo a México?

Al principio del juicio, el juez Thayer (que hablando con un conocido con el que jugaba al golf se refirió a los acusados como “esos anarquistas mal nacidos”) dijo al jurado: “Los conmino a que brinden este servicio, al que se les ha llamado a que presten aquí, con el mismo espíritu de patriotismo, coraje y devoción al deber como el que exhibieron nuestros muchachos, nuestros soldados, del otro lado de los mares”.

Las emociones evocadas por una bomba que estalló en la casa del procurador general Palmer durante el tiempo de la guerra –al igual que las emociones desatadas por la violencia del 11 de septiembre– crearon una atmósfera de ansiedad en la cual las libertades civiles se pusieron en entredicho.

Sacco y Vanzetti entendieron que cualquier argumento legal que sus abogados pudieran haber invocado no prevalecería contra la realidad de una injusticia de clase. Sacco dijo a la corte, al escuchar la sentencia: “Sé que la sentencia será entre dos clases, la de los oprimidos y la de los ricos… Es por eso que estoy aquí ahora, en el banquillo de los acusados, por pertenecer a la clase de los oprimidos”.

Tal punto de vista parece dogmático, simplista. No todas las decisiones en las cortes pueden explicarse así. Pero, a falta de una teoría que encaje en todos los casos, el punto de vista simple, fuerte de Sacco, es con seguridad una mejor guía para entender el sistema legal que aquel que asume que hay una competencia entre iguales basada en una búsqueda objetiva por averiguar la verdad.

Vanzetti sabía que los argumentos legales no los salvarían. A menos que un millón de estadounidenses se organizaran, él y su amigo Sacco morirían. Palabras no, lucha. Apelaciones no, exigencias. Peticiones al gobernador no, toma de fábricas. No se trataba de lubricar la maquinaria de un supuesto sistema legal justo para que funcionara mejor, sino de una huelga general que detuviera la maquinaria.

Tal cosa nunca ocurrió. Miles se manifestaron, marcharon, protestaron, no sólo en Nueva York, Boston, Chicago y San Francisco; también en Londres, París, Buenos Aires y Sudáfrica. No fue suficiente. La noche de su ejecución, miles se manifestaron en Charlestown, pero un enorme contingente de policías los mantuvo alejados de la prisión. Fueron arrestados muchos manifestantes. Las ametralladoras estaban emplazadas en las azoteas y los reflectores barrían el escenario.

Una gran multitud se juntó en Union Square el 23 de agosto de 1927. Unos minutos antes de la medianoche, las luces de la prisión se atenuaron en el momento en que los dos hombres fueron electrocutados. El New York World describió la escena: “La multitud respondió con un sollozo gigante. Las mujeres se desmayaron en 15 o 20 lugares. Otras, sobrecogidas, se tumbaron en las banquetas y hundieron la cabeza entre los brazos. Los hombres se apoyaban en los hombros de otros hombres y lloraban”.

Su crimen máximo era su anarquismo, una idea que aún hoy nos desconcierta como un relámpago debido a su verdad esencial: todos somos uno, las fronteras nacionales, los odios nacionales deben desaparecer, la guerra es intolerable, los frutos de la tierra deben compartirse, y mediante la lucha organizada contra la autoridad, puede advenir un mundo así.

Lo que nos llega a hoy del caso de Sacco y Vanzetti no es sólo la tragedia, también nos llega la inspiración. Su inglés no era perfecto, pero cuando hablaban se volvía una especie de poesía. Vanzetti dijo de su amigo: “Sacco es un corazón, una fe, un carácter, un hombre; un hombre que ama la naturaleza y a la humanidad. Un hombre que lo dio todo, que lo sacrifica todo a la causa de la libertad y a su amor a la humanidad: el dinero, el descanso, la ambición mundana, su propia esposa, sus niños, él mismo y su propia vida… Ah, sí, puede que sea yo más ingenioso y más parlanchín que él, pero muchas, muchas veces, al escuchar cómo resuena en su voz valerosa una fe sublime, al considerar su sacrificio supremo, al recordar su heroísmo, me he sentido pequeño, pequeño en presencia de su grandeza, y me he sentido empujado a no dejar que me invadan las lágrimas, a dominar el corazón que se me agolpa en la garganta para no llorar ante él; ante este hombre al que se le llama capo , asesino y maldito”.

Lo peor de todo es que fueran anarquistas, lo que significaba que tenían alguna loca noción de democracia plena donde no existiría la extranjería ni la pobreza, y que pensaran que sin esas provocaciones la guerra entre las naciones terminaría para siempre. Pero para que esto ocurriera los ricos debían ser combatidos y sus riquezas confiscadas. Esa idea anarquista es un crimen mucho peor que robar una nómina y por eso hasta el día de hoy Sacco y Vanzetti no pueden ser recordados sin gran ansiedad.

Sacco escribió esto a su hijo Dante: “Así que, hijo, en vez de llorar, sé fuerte, de modo que seas capaz de consolar a tu madre… llévala a una larga caminata por el campo en silencio, junten flores silvestres aquí y allá, descansen a la sombra de los árboles… pero recuerda siempre, Dante, en este juego de la felicidad no te sirvas a ti mismo únicamente… ayuda a los perseguidos y a las víctimas, porque son ellos tus mejores amigos… en esta lucha de vida hallarás más amor y serás amado”.

Sí, fue su anarquismo, su amor por la humanidad, lo que los condenó. Cuando Vanzetti fue arrestado, tenía en el bolsillo un volante que anunciaba una reunión que debía ocurrir cinco días más tarde. Es un volante que podría distribuirse hoy, en todo el mundo, de modo tan apropiado como el día de su arresto. Decía: “Han combatido en todas las guerras. Han trabajado para todos los capitalistas. Han recorrido todos los países. ¿Han cosechado los frutos de sus fatigas, el premio de sus victorias? ¿Acaso el pasado les da consuelo? ¿El presente les sonríe? ¿El futuro les promete cualquier cosa? ¿Han encontrado un pedazo de tierra donde puedan vivir como seres humanos y morir como seres humanos?

Sobre esas cuestiones, sobre estos argumentos de la lucha por la existencia, Bartolomeo Vanzetti hablará en esa reunión”.

Ese encuentro nunca tuvo lugar. Pero su espíritu existe hoy en la gente que cree y que ama y que lucha en todo el mundo.

 

Más información:

Sacco y Vanzetti: Condenados a muerte por pobres, inmigrantes y anarquistas

Sacco y Vanzetti: Sus vidas, sus alegatos, sus cartas [libro]

[Documental] Sacco and Vanzetti (Peter Miller, 2006)

Película Sacco y Vanzetti

Carta de Sacco a su hijo Dante, publicada en Contrahistoria

Artículo de Howard Zinn, extraído de Rebelión

The Passion of Sacco and Vanzetti, por Howard Fast

Balada de Sacco y Vanzetti, por Joan Baez