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Las ONG responden a Zoido: “Creen que dejando morir a miles de refugiados disuadirán a quienes huyen”

24 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Primero fue Frontex, después el  fiscal de Catania. Luego llegó la propuesta de Italia y Libia de elaborar un código de conducta para “controlar” a las ONG que han desplegado barcos de rescate en el Mediterráneo. Este jueves fue el turno de Juan Ignacio Zoido. El ministro del Interior español ha insinuado que algunas organizaciones sociales “favorecen o potencian” la inmigración irregular por salvar a personas en peligro en el mar.

El Gobierno retoma así el antiguo argumento del “efecto llamada” para sumarse a lo que algunas ONG consideran como “una campaña” contra las organizaciones que, hace cerca de dos años, se vieron empujadas a movilizar barcos de rescate en el Mediterráneo ante las incesantes muertes de migrantes y el bloqueo de las autoridades europeas de una operación conjunta de salvamento marítimo. 

“Hay que concienciar a las ONG de que se está para ayudar y no se está para favorecer o potenciar la inmigración irregular, cuando esa inmigración irregular está dando lugar a que corran peligro en el Mediterráneo, como está sucediendo con demasiada frecuencia”, señaló el responsable de Interior sobre la medida estudiada en Bruselas que plantea la creación de un código de conducta para controlar la actuación de las organizaciones que rescatan embarcaciones de migrantes.

Aunque ya empiezan a acostumbrarse a las acusaciones recibidas, las ONG que cada mes están salvando centenares de vidas no han tardado en responder. “¿Ayudar a quién? No estamos para ayudar a los Estados insolidarios y sus políticas de externalizar fronteras que buscan frenar la llegada de quienes huyen. Estamos sacando del agua a la gente que deberían rescatar los Estados miembros”, contesta Paula Farias, responsable del proyecto de rescate de Médicos Sin Fronteras.

“Desde hace años, miles de personas desaparecen intentando llegar a Europa. Respondemos a una situación que ya existía antes de llegar nosotros”, señala Óscar Camps, director de Pro Activa Open Arms. “Desde que hay más ONG, hay más ojos. Vemos que ocurrían muchas más muertes de las que cuentan las cifras oficiales y eso no les gusta”, apunta.

“La UE y Frontex creen que dejando morir a unos miles de refugiados generarán un efecto disuasorio sobre quienes quieren huir”, asevera con indignación Camps. Por eso, dice, “han iniciado esta campaña en contra de nosotros, a la que se ha unido Zoido”.

“Para quienes huyen, lanzarse al mar no es una opción”

Tanto el director de la organización catalana como la responsable de la operación de salvamento de MSF recuerdan la suspensión de la operación de rescate italiana Mare Nostrum, que salvó 170.000 vidas. A su juicio, a partir de entonces, los Estados miembros dejaron un vacío que, dicen, se vieron obligados a suplir.

“La UE no destinó los fondos que pedía Italia sabiendo que esto traería miles de muertos. Continuó llegando cada vez más gente. Estamos en el Mediterráneo porque no es necesario que nadie fallezca en el mar”, añade Camps.

“El discurso del ‘efecto llamada’ es miserable porque pone sobre la mesa el debate de dejar que la gente se ahogue o rescatarlos. Si alguien piensa que, porque no haya una operación de salvamento, van a descender las salidas de Libia es que no entiende en absoluto la base de este problema”, considera Farias, que recuerda que, para estas personas, “lanzarse al mar no es una opción”.

Desde MSF, una de las primeras organizaciones en decidir enviar buques de salvamento al Mediterráneo, reiteran las explicaciones con las que, desde hace meses, responden a cada una de las acusaciones recibidas por salvar vidas en el mar. “Enviamos barcos de rescate porque las personas morían al ritmo de una guerra. Si estuvieras al lado de una persona que se está ahogando, ¿qué harías?”, sostienen en un vídeo realizado para desmontar argumentos que culminan en frases como las que Zoido hizo suyas este jueves.

“El código de conducta pretende eliminar testigos”

El “código de conducta” estudiado planteado por la Comisión Europea pretende poner a  estas organizaciones bajo control de las guardias costeras de Italia y Libia, que podrían así restringir su capacidad de salvar a los pasajeros de las inestables embarcaciones en las que viajan. En lo que va de año, 1.889 personas han muerto tratando de cruzar el Mediterráneo Central.

La medida fue impulsada por los gobiernos de Libia e Italia, pues consideran que las ONG que han movilizado barcos de rescate generan un supuesto efecto llamada hacia las costas italianas. “No tiene sentido porque nunca hacemos nada sin control.”, sostiene Camps. En la misma línea, Farias considera que pretenden “regular lo que ya está perfectamente regulado”.

Las labores de salvamento realizadas por estas organizaciones no se realizan de forma unilateral y sin normas, insisten. “Todas nuestras operaciones de búsqueda y rescate son coordinadas por la Guardia Costera italiana”, relatan desde MSF. “Ellos nos indican dónde y cuándo intervenir y a qué puerto llevar a las personas rescatadas”, explican. 

Por ello, apuntan, sospechan que la necesidad de “controlar” a las organizaciones esconde otras razones. “Buscan un límite para que no nos podamos acercar a la zona adonde pretenden enviar a la guardia costera libia, a la que financian barcos y armas. Quieren que no veamos lo que ocurre, cómo los frena esa supuesta guardia de un país sin gobierno”, dice el director de Pro Activa Open Arms. 

“Los Estados miembros, con la operación Sofía, buscan devolver a estas personas a un país del que huyen. En Libia los torturan, las violan, los ajustician de forma sumaria”, asevera Farias. “A lo mejor hay que decir al ministro Zoido que a quienes hay que concienciar es a los Estados miembros por estas políticas inhumanas”. 

Por qué las ONG actúan en el Mediterráneo

No es la primera vez que el Ejecutivo relaciona las operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo con un “efecto llamada” de migrantes y refugiados hacia la Unión Europea. El Gobierno español, junto a otras administraciones comunitarias, se esforzó en defender este razonamiento para rechazar la creación de una operación conjunta europea de salvamento marítimo, como proponía la Comisión Europea. 

El Consejo Europeo declinó en marzo de 2015 la aprobación de un organismo de rescate en el que se vieran implicados todos los Estados miembros. La cumbre de los líderes europeos en respuesta a los grandes naufragios de aquellos meses finalizó con una medida concreta: triplicar los fondos de la operación Tritón, cuyo mandato no consiste en salvar vidas, sino en vigilar las fronteras. Es decir, sus barcos solo rescatan cuando encuentran una embarcación en apuros o son avisados, como debe hacer cualquier buque.

“Frontex es una agencia que tiene por misión securizar las fronteras y no se puede convertir en una agencia de salvamento y rescate”, había defendido Jorge Fernández Díaz en las reuniones previas a la decisión. “El principio humanitario siempre está presente y, por tanto, bajo cualquier circunstancia si hay unas personas cuya vida corre riesgo esas personas deben ser rescatadas”, precisó el entonces ministro del Interior. “Pero una cosa es eso y otra cosa es que se pueda generar un efecto llamada porque se desnaturalice la misión que se está realizando”.

Fue a partir de entonces, cuando las ONG como Médicos Sin Fronteras observaron la falta de soluciones por parte de las autoridades europeas y decidieron llevar ellos mismos los barcos de rescate a las aguas fronterizas entre Italia y Libia, la ruta migratoria más mortífera.

“Criminaliza a quien salva vidas”

La Coordinadora Española de ONGD y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) han tachado las declaraciones del ministro del Interior de “irresponsables”. “Zoido, no contribuya a criminalizar a las ONG que hacen lo que deberían hacer los Estados: rescatar”, ha señalado Estrella Galán, secretaria general de Cear. “Son declaraciones peligrosas. No criminalice a quien salva vidas”, han reiterado desde la Plataforma que aglutina a las las organizaciones sin ánimo de lucro españolas más importantes.

Para Óscar Camps, tanto la Unión Europea como el Gobierno español buscan precisamente eso: criminalizar. “Como no nos pueden prohibir navegar en aguas internacionales, sí pueden influir en que la gente deje de realizar donaciones vertiendo semejantes acusaciones, como ya hacen sobre las personas que huyen”, añade.

“Nosotros no somos el problema. Estamos ahí porque Europa no ha dado ninguna respuesta. Nosotros no sabemos qué hacer con ellos, cómo evitar que tengan que migrar, lo que sí sabemos es que su muerte es innecesaria. Lo único que podemos hacer nosotros es evitar que mueran en el Mediterráneo. Y no vamos a dejar de hacerlo”, concluye Camps. 

El filtrador de los Papeles de la Castellana se merece una medalla, no la cárcel

23 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

La Policía  detuvo hace un mes a una persona en Tenerife a la que acusa de filtrar los Papeles de la Castellana. Aún no está formalmente imputado y tampoco sabemos si realmente fue él quien nos hizo llegar esa información, pero es posible que el detenido se enfrente a una petición de condena de varios años de prisión. ¿Su presunto delito? El mismo que el de Edward Snowden, el de Julian Assange, el de Chelsea Manning: jugarse la cárcel por el bien común, para que la sociedad pudiese conocer los abusos de los poderosos.

Los Papeles de la Castellana han sido una de las mayores filtraciones de información fiscal de la historia de la prensa española: casi 40.000 documentos que demostraron cómo grandes fortunas, aristócratas e importantes empresarios habían utilizado todo tipo de trampas y artimañas para esconder su dinero en paraísos fiscales y pagar lo menos posible a Hacienda.

En la lista de los papeles de la Castellana no solo aparecían nombres relevantes, sino también todas las cifras de la evasión: los millones que escondían en Suiza, los años en los que estuvieron escapando del fisco y lo poquísimo que pagaron cuando parte de ese dinero fue legalizado gracias a la vergonzosa amnistía de Cristóbal Montoro.

Gracias a esa filtración, supimos que cuatro Borbones en la línea de sucesión escondieron durante décadas varios millones en Suiza. O que los mayores empresarios españoles de la sanidad privada  legalizaron 113 millones de euros con la amnistía fiscal. O que los señores del acero vascos escondían su fortuna en Liechtenstein y Suiza. O que el embajador español durante la postguerra de Irak acumuló una fortuna opaca en inversiones petrolíferas. O que la esposa del exconsejero delegado de Telefónica ocultó 1,2 millones de euros en Bahamas.

Gracias a este ‘whistleblower’ –sea quien sea–, pudimos conocer la lista de la amnistía fiscal revelada por Los Papeles de la Castellana: cuánto dinero tenían sin declarar y qué exiguo porcentaje pagaron gracias al Gobierno de Rajoy cuando lo legalizaron. O que la familia Borbón utilizó los mismos asesores y testaferros que Luis Bárcenas, Rodrigo Rato los Pujol. O que el fraude fiscal de las élites españolas viene de lejos, y por eso aparecen en estos papeles los hijos de ministros del franquismo, o los herederos del presidente de la restauración, Antonio Maura.

Como director de eldiario.es quiero dejar claras varias cosas. Fíltrala,  nuestro buzón seguro, no ha tenido  ningún fallo de seguridad: el detenido fue localizado por el rastro que, según la Policía, quedó en los servidores de un despacho de asesoría fiscal. Tampoco conocíamos su identidad hasta que se produjo esta operación policial.

Por ahora, nadie desde el juzgado que investiga los Papeles de la Castellana nos ha comunicado nada, nos ha preguntado nada ni nos ha acusado de nada. Nuestros abogados van a estar muy pendientes de este caso, que aún no sé qué consecuencias puede tener para eldiario.es. Solo tengo claro algo: que hemos cumplido con nuestro deber y que, si volviésemos a obtener una filtración como los Papeles de la Castellana, la publicaríamos otra vez.

Historia de amor posmoderna

19 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Ana y Andrés navegaban por ríos heteronormativos.

Él llevaba tiempo aplastado por el peso del privilegio. Era un varón blanco, heterosexual y de clase media en pleno occidente. ¿Cómo no sentirse culpable? ¿Cómo no saberse el enemigo en casi cualquier campo de batalla?

También Ana se torturaba porque, a pesar de ser feminista, no lograba, como muchas de sus amigas, ingresar en el colectivo LGTBIQ. Por algún motivo, le seguían gustando los hombres, y aquel síndrome de Estocolmo le traía por la calle de la amargura.

Se conocieron en un concierto de músicas del mundo que organizó una cafetería vegana basada en el modelo de economía circular. Les presentó un amigo que hacía ukeleles con escobas y alambres cogidos de la basura, y el amor surgió de inmediato.

Hablaron largamente de gluten, de coitocentrismo y de las torturas a las que los pollos eran sometidos en los criaderos. En un momento dado, él rompió a llorar y clamó:

—¡¿Acaso somos mejores que las aves?!

No lo eran, y Ana supo entonces que estaban hechos la una para el otro y viceversa.

Se amaron simultáneamente y en idéntica proporción para evitar establecer una relación desigual que pudiese derivar en dejes posesivos. No se cogían de la mano para no objetualizarse y practicaban el poliamor cuando estaban muy borrachos.

Carecían de días libres porque celebraban toda clase de rituales, dejando así claro su respeto y compromiso con las más diversas culturas. El día que no tenían hanukkah estaba el final de Ramadán o la Tomatina.

Su relación, como todas, pasó por baches. Andrés había hecho primero de bioquímica y Ana un cursillo de homeopatía. Él se calló su opinión al respecto hasta que un día, tras asistir a una performance muda de 8 horas y 45 minutos, se vino abajo y confesó:

—A mí es que, si no hay paper, me cuesta mucho.

Ana se sintió decepcionada por aquella racionalización tan evidentemente occidentalista, pero aplacó los sentimientos negativos con técnicas de mindfulness, y replicó:

—¿Acaso tiene paper nuestro amor?

Así acabó la discusión. Porque la verdad, como ambos sabían, no es sino un fenómeno cultural.

Ella se quedó embarazada y alumbró en una piscina hinchable con un disco de Natura de fondo en el que se suponía que cantaban arapahoes pero estaba grabado en Silkeborg, Dinamarca.

A la niña la llamaron Zoe, que quiere decir “vida” en algún idioma. No la escolarizaron, evitando de este modo limitar sus aspiraciones a los prejuicios de la educación formal capitalista. Tampoco la vacunaron para no entrar en el juego de la farmaindustria. Aunque casi se les muere de varicela a los seis años, se salvó gracias a que su madre compró una piedra de aguamarina y su padre convenientemente esparció las energías por toda la casa.

Andrés y Ana fueron felices y comieron tofu con forma de perdices. Y, aunque se amaron largo tiempo, no lo hicieron para siempre para no caer en marcos cognitivos impuestos por el sistema.

Pedí una pizza y me trajeron un conflicto laboral

17 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Al Servicio de Atención al Cliente de Deliveroo:

Les escribo para expresarles mi malestar por el incidente que sufrió mi pedido del pasado domingo. Estábamos mi mujer y yo en casa, sin ganas de salir ni preparar cena, así que decidimos usar su app para pedir una pizza. Cuál sería nuestra sorpresa al descubrir que el repartidor no trajo la pizza, sino algo que no habíamos pedido: un menú “conflicto laboral”. Constaba de dos platos: un caso de explotación laboral y una experiencia de lucha.

Como teníamos hambre y no había pizza, decidimos hincarle el diente a la explotación de los riders de Deliveroo, a ver qué tal sabía. Un poco dura para mi gusto, y además una receta extraña: una mezcla de ingredientes viejos (abusos horarios, salarios de miseria, y cuerpos a disposición de la empresa como braceros de hace un siglo) pero cocinados con técnicas innovadoras (economía “colaborativa”, digital, startup, etc.).

Además, en casa somos de llamar al pan, pan, y al trabajo, trabajo. Por eso al leer los ingredientes del plato nos disgustaron los eufemismos usados por Deliveroo para cocinar su oferta laboral: en vez de “trabaja con nosotros”, dicen “colabora con nosotros”. No despiden, sino que “desconectan”, sobre todo a los que reparten conflictos en lugar de pizzas. Al racaneo de no darte ni una mala camiseta, y no digamos ya un seguro de accidente, lo llaman “reparte a tu gusto con tu chaqueta o camiseta favorita”. A la disponibilidad total y a merced de la empresa la denominan “horario flexible”, sin olvidar la rutinaria apelación a la libertad (“eres libre de elegir cuando repartes”). Y a la ridiculez que pagan la llaman “remuneración competitiva” e “ingresos atractivos”.

Como seguíamos teniendo hambre, probamos con el segundo plato: la experiencia de lucha, a ver si estaba más comestible. Reconozco que nos supo bien. Muy sabrosa. Que los más precarios entre los precarios sean capaces de organizarse, elaborar reivindicaciones comunes y montar una huelga es uno de esos bocados que te alegran el día y te animan a intentar cocinar en casa tu propia lucha laboral.

De hecho, deberíamos estar todos atentos a este pequeño conflicto, y apuntar la receta por si un día nos toca preparar una igual. Hoy son solo unos pocos ciclistas, pero lo que está en juego es mucho más que asegurar un mínimo de horas o de pedidos: lo que está en disputa es el futuro de las relaciones laborales, que sigamos siendo trabajadores o acabemos todos como “colaboradores”. Porque si lo piensan bien, no hay sector o empresa al que no podamos aplicar el modelo “colaborativo”. ¿Por qué contratar médicos o profesores, pudiendo tener una app que intermedie y ponga en contacto a pacientes que buscan médico y médicos que buscan pacientes; alumnos con ganas de aprender y profesores con ganas de enseñar?

Por eso muchos estamos pendientes del conflicto de Deliveroo. No solo los trabajadores: también los empresarios siguen la huelga de riders con interés, porque Deliveroo, como otras empresas similares, es un anticipo y un ensayo de en qué quieren convertir algunos las relaciones entre empresas y trabajadores. Quizás esta sea la próxima reforma laboral, sin necesidad de publicarla en el BOE.

Bola de dragón

16 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Tendido en su ataúd, el tiet Pere tenía la misma expresión de siempre, la de un crápula que trata de disimular ante su mujer. A sus 94 años mi tío abuelo consiguió que otros desobedecieran por él en el mismo día de su velatorio. Sucedió de la siguiente manera. En cuanto mi tía María apartó sus ojos miopes y llorosos del cuerpo de su marido, una de sus hijas reemplazó la corbata elegante por la que el difunto había elegido para el día de su entierro: la de estampado de condones.

Horas antes, Pere había ido a cenar al restaurante chino con la familia y, como de costumbre, pidió un plato aparte lleno de salsa. Aunque los médicos advertían de que iba reventar desde hacía al menos una década, él mantenía intactos sus hábitos insalubres y su cuerpo de peonza.

tiet Pere yo solo le veía una vez al año, durante una comida navideña. Intercambiábamos unas palabras entre los dos besos y el posado para la foto familiar. Después del saludo él me atraía con sus dedos rollizos y yo acercaba la oreja. Aunque teóricamente le costaba diferenciarme de mis primas –según decía, estaba ciego–, Pere siempre sabía cuál había sido mi último viaje y lanzaba un dato certero –”allí no son musulmanes. Tienen esmeraldas”—, para después volver inmediatamente a su postura cabizbaja, como un cuco que se esconde en su reloj.

Fue precisamente en el tanatorio, cuando le contaba a alguien que mi tío abuelo destilaba licores, y que era fanático de una película porno en la que el protagonista va disfrazado de King Kong, cuando alguien formuló una pregunta que me calló en seco: “¿A qué se dedicaba el tiet Pere?”.

Fui incapaz de responder y sentí vergüenza inmediata. Sabía anécdotas fascinantes y curiosidades sobre el difunto, le quería, pero no tenía ni idea de cuál había sido su ocupación a lo largo de su vida.

Con cariño pregunté a dos familiares, que me respondieron vaguedades como “algo sobre mosaicos”, así que llegué a la conclusión de que Pere era Pere al margen de su profesión u oficio. ¿Es eso posible hoy en día?

Se me ocurren muy pocas maneras de conocer a alguien sin saber cuál es su profesión. Es así, explicando qué hemos estudiado y a qué nos dedicamos, como nos presentamos ante los demás. De hecho, la omisión de ese dato puede llegar a convertirse en un motivo de sospecha.

De todas las anécdotas que he conocido sobre la juventud de Pere, ninguna versaba sobre su trabajo, y puedo asegurar que no estamos precisamente ante un caso de discreción familiar. Mi tía abuela no está tratando de ocultar algo vergonzoso o ilegal. Simplemente, si de lo que se trataba era de hablar del tiet Pere, el ámbito laboral se omitía por irrelevante, hasta el punto de que las generaciones más jóvenes de la familia ignoramos cuál fue la profesión del patriarca. En cambio, todos podemos contar decenas de historias sobre él.

La pregunta que me atrapa es cuántas probabilidades hay de que eso pueda volver a suceder. Es decir, en qué medida el trabajo conforma hoy nuestra identidad, y cómo los conceptos de vocación, éxito o realización personal nos influyen.

Por una parte es lógico que quiera convertir aquello me gusta en un trabajo: es una forma inteligente de subsistir en el sistema capitalista. Pero al convertir aquello que más me llena una labor diaria, ¿qué queda fuera de ella?

¿Puede el trabajo llegar a colonizar nuestra vida, puesto que resulta ineludible avanzar en un área que tanto nos llena? O dicho de otro modo, ¿hasta qué punto está permitido el fracaso, o ser mediocres, si lo que está en juego es aquello que llaman nuestra “esencia personal”?

Hace tiempo una niña me preguntó cuáles eran mis actividades extraescolares. No recuerdo qué chorrada le contesté: la cuestión es que ahora la pregunta de esa niña me parece fundamental, porque parte de unos supuestos difícilmente trasladables a la vida adulta.

El colegio es un espacio restringido y estandarizado al que todos los niños se ven obligados a asistir. Es un trabajo ante el que no tienen posibilidad de elección ni rescisión, pues forma parte de un contrato social.

Por el contrario, muchos trabajadores actuales conciben la oficina, taller, redacción o coworking como un espacio en el que afilar su porvenir, en el que pulirse. Creo que es por eso que muchos obreros de las industrias creativas están confundidos: tienen deseo de escapar, de prenderle fuego a sus propios sueños, pero intuyen que no podrían soportar el calor que estos podrían desprender.

Semanas después del fallecimiento de Pere, le doy vueltas a la pregunta que me dejó debajo de la lengua: ¿qué soy más allá de mi vida profesional?

Fantaseo con un mundo en el que los androides se ocuparan de todas las tareas productivas, en el que los humanos nos dedicaríamos esencialmente a tres actividades: seríamos artistas, deportistas y coleccionistas. En ese horizonte futurible, los trabajos volverían a ser lo que eran cuando éramos niños, meros disfraces o juegos de rol. Y la inversa: la ficción podría llegar a identificarnos con fidelidad ante los demás. Pere me permite imaginarlo, puesto que sus cenizas descansan hoy dentro de una Bola de Dragón, al pie de un limonero.

El nuevo régimen social de España

12 agosto, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 23 de junio de 2017.

Este artículo es el resumen de los datos más impactantes de la situación social en España, que no es coyuntural, sino estructural, dentro del sistema económico español actual.

España ha sufrido una de las más importantes crisis económicas y financieras durante su periodo democrático, crisis que también ha determinado una crisis social, y, como era predecible, una gran crisis de legitimidad del Estado y del establishment político y mediático del país. La respuesta de tal establishment ha sido que todos estos sacrificios eran necesarios para poder salir de la crisis, que, según este establishment, se está resolviendo.

Ahora bien, en este argumentario se olvida que, en realidad, la crisis (la Gran Recesión) y la respuesta que se ha dado a ella estaban configuradas y determinadas por un contexto político que favoreció estructuralmente a unos a costa de otros. Los primeros eran aquellos sectores del mundo del capital (las grandes empresas financieras, y las grandes corporaciones productoras de bienes y servicios) que dominan el Estado español y la gran mayoría de medios públicos y privados de información del país. Y las perdedoras han sido, predominantemente, las clases populares, que constituyen la mayoría de la población. Mientras que los primeros derivan sus rentas predominantemente de la propiedad del capital y de su gestión, los segundos lo hacen del mundo del trabajo, sobre todo de los salarios y de los beneficios sociales.

La evidencia de ello es abrumadora. Veamos algunos datos: 1) Des de el inicio de la crisis (2008) hasta el año pasado (2016), las rentas del trabajo han caído un 6,1% (33.679M€), mientras que las rentas del capital han aumentado un 1,7% (7.850M€). En suma, en el periodo 2008-2016 el peso de los salarios en la economía ha bajado 2,9 puntos, de 54,6% al 52,7%; 2) La participación de los beneficios de las empresas no financieras en España está por encima del de la zona euro (42,6% frente a 40,6%); 3) Las empresas no financieras españolas han aumentado su participación en el VAB (valor añadido bruto) del 37,7% hasta el 42,6% entre el periodo 2007-2015: el segundo país de toda la UE que más ha aumentado; 4) La polarización social (S80/20) se ha incrementado en un 11,8% desde 2009 (de 5,9 en 2009 a 6,6 en 2016), es decir, el 20% más rico dispone de 6,6 veces más ingresos que el 20% más pobre. Somos el 3º país con mayor polarización de toda la UE (después de Rumanía y Bulgaria); 5) La desigualdad ha sufrido uno de los mayores incrementos de toda la OCDE desde 2009, y el índice de Gini alcanzó los 34,5 en 2016: 3,5 puntos por encima de la media europea (31 en 2015); 6) En los últimos 15 años el 30% de la población que vive en riesgo de exclusión ha visto cómo sus activos netos apenas crecían un 3%, mientras que los del 10% más rico se disparaban un 56%; 7) El 1% de la población española con mayor patrimonio acaparaba en 2016 más de una cuarta parte de la riqueza del país (27,4%), mientras que el 20% más pobre se quedaba con un 0,1%; 8) La fortuna de las 3 personas más ricas en nuestro país equivale a la del 30% más pobre.

Todos estos hechos han sido, en gran parte, consecuencia de toda una serie de intervenciones por parte del Estado que han provocado un enorme deterioro del mercado laboral. Esto ha sido particularmente acentuado a partir de las reforma laborales del gobierno Zapatero, primero, y de las más intensas del gobierno Rajoy. Indicadores de tal deterioro del mercado laboral muestran que: 1) El 41,5% de los desempleados llevan más de 2 años en paro (1,8 millones de personas); 2) El 24,7% de los desempleados llevan más de 4 años en paro (1,1 millones); 3) Más de 4 de cada 10 jóvenes que buscan trabajo están en paro; 4) Un 15,3% de las jornadas laborales son a tiempo parcial; 5) Más de uno de cada cuatro empleos es temporal (26,5%); 6) En los últimos cinco años se ha acumulado una caída del poder adquisitivo de la remuneración media en un 4,5% (912 € menos); 7) El 34,4% de los asalariados (seis millones de personas) cobran menos del salario mínimo interprofesional.

El desmontaje del Estado del Bienestar

Han contribuido a este enorme crecimiento de las desigualdades las políticas públicas de los partidos gobernantes del Estado español, las cuales han debilitado el ya escasamente financiado Estado del Bienestar. De hecho, España dedica menos recursos a los servicios públicos y transferencias del Estado del Bienestar que la gran mayoría de los países de la UE. 1) España tiene el gasto público social como porcentaje del PIB (24,6%) de los más bajos de la UE-15; 2) España tiene el gasto público social por habitante de los más bajos de la UE y ha disminuido durante los años de la gran recesión, consecuencia de los grandes recortes; 3) España tiene uno de los porcentajes de la población adulta que trabaja en los servicios públicos más bajos de la UE-15 (el grupo de países de semejante riqueza), por ejemplo 1 de cada 10 habitantes en comparación con 1 de cada 4 en Suecia. Si España tuviera el porcentaje de la población adulta trabajando en los servicios públicos del Estado del Bienestar como en Suecia (de 1 de cada 10 a 1 de cada 4) reduciría significativamente el desempleo; 4) El gasto público en España es uno de los más bajos de Europa, representa el 43,6% de su PIB; la media del conjunto de los 28 países europeos es 48,1%; 5) España es uno de los países que dedican menor gastos en protección social: 2,7 puntos menos del PIB que la media de países de la Eurozona (17,6% frente al 20,3 de la UE); 6) Esta subfinanciación ocurre en todas las dimensiones del Estado del Bienestar excepto en el gasto en desempleo. Este retraso se ha acentuado con los recortes de gasto público social que ha ocurrido en todos los servicios: 6.a) El gasto autonómico de sanidad por habitante se redujo un 14,2% entre el periodo 2009-2016. (1.195€ en 2016 mientras que en 2009 fue de 1.393€); 6.b) El gasto autonómico de educación por habitante se redujo un 5,87% entre el periodo 2009-2016. (785€ en 2016 mientras que en 2009 fue de 834€); 6.c) El gasto público total consolidado en Servicios Sociales fue de 16.000 millones de euros en 2016, aproximadamente 1.000 millones menos que en 2010; 6.d) El gasto autonómico de servicios sociales por habitante se redujo un 1,55% entre el periodo 2009-2016. (254€ en 2016 mientras que en 2009 fue de 258€).; 6.e) Mientras que, el gasto autonómico en deuda pública por habitante aumentó 381,8% entre el periodo 2009-2016. (582€ en 2016 mientras que en 2009 fue de 121€); 7) El Estado del Bienestar es de los menos redistributivos de Europa: la tasa de pobreza se reduce antes de transferencias sociales en España del 29,5% en 2016 al 22,3% después de transferencias sociales. Mientras que en la UE se pasa de un 26% en 2015 baja al 17,3% de reducción de pobreza (8,7% de reducción en la UE frente a 7,2% en España).

La pobreza del Estado del Bienestar en España es consecuencia de una fiscalidad débil y regresiva que se ha acentuado todavía más con las reformas de los gobiernos Zapatero y Rajoy. Como consecuencia, los ingresos fiscales en España son inferiores a los de los países de nuestro entorno. Las facilidades que tienen las grandes empresas y fortunas para pagar menos de lo que tienen establecido, gracias a un entramado de desgravaciones y exenciones, hace que la carga fiscal recaiga sobre las clases medias y trabajadoras a través del IRPF y de los impuestos al consumo. Más datos: 1) En España el 85% del esfuerzo fiscal recae sobre las rentas del trabajo; 2) 17 de las 35 empresas del IBEX no pagan el impuesto de sociedades en España, cuando tan solo 3 compañías cerraron 2014 con pérdidas.

La pobreza se ha incrementado

Resultado de todo lo anterior es que la pobreza está ya incluida como parte integrante del sistema económico. No es coyuntural, sino estructural. En otras palabras, la pobreza se ha instalado en la sociedad española, afectando a personas y familias que cada vez ven más difícil salir de su situación. La transmisión intergeneracional dará lugar a nuevas generaciones que van a reproducir la pobreza y que cada vez van a tener más difícil salir de ella. De nuevo, más datos: 1) La renta media de los hogares se ha reducido un 11% desde 2009 (30.045€) a 2016 (26.730€); 2) Hay más de 2,5 millones de trabajadores/as están por debajo del umbral de la pobreza: un aumento del 21,55% desde 2009 (11,6% en 2009 frente a 14,1% en 2016); 3) España ha registrado la cifra más alta de pobreza desde 2005: más de 10 millones de personas en España están por debajo del umbral de la pobreza (el 22,3% de la población); 4) Pese a la ‘recuperación económica’ la tasa de pobreza ha continuado aumentado respecto al año pasado (2015= 22,1%; 2016= 22,3%); 5) El 42,2% de los hogares de 1 adulto con 1 o más niños dependientes está en situación de pobreza; 6) El 30,6% de los hogares con niños dependientes están en situación de pobreza; 7) Casi 650.000 hogares, más de 1 millón de personas, no tienen ningún ingreso (3,52% de los hogares); 8) La pobreza persistente (personas que permanecen en riesgo de pobreza 2 de los 3 últimos años) es de 15,8 en España (2015) frente a 11,5 en la Eurozona (2015), 4,3 puntos menos, de las más altas de Europa; 9) La mala alimentación por motivos económicos y, en ocasiones, el hambre, son situaciones reales que afectan a más de 1 millón de personas en España; 10) La Tasa Arope, que es el indicador utilizado por la Unión Europea para medir la exclusión social, sitúa a España 4,9 puntos por encima de la media de la eurozona (27,9 frente al 23%): una de las más altas de la UE; 11) En 1 de cada 10 hogares se pasa frío o excesivo calor por no poder mantener la vivienda a temperatura adecuada; 12) En 4 de cada 10 hogares no se puede permitir ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año; 13) El 15,3% de los hogares tienen mucha dificultad para llegar a fin de mes; 14) El 8,4% de los hogares tienen retrasos en los pagos relacionados con la vivienda principal; 15) 2,6 millones de personas sufren carencia material severa (5,8% de la población); 16) 4 de cada 10 personas viven en hogares sin capacidad para afrontar gastos imprevistos; 17) Al menos 6 millones de personas, sin ser pobres, se encuentran en situación económica precaria.

Conclusión. El resultado de las políticas neoliberales que han sido seguidas hasta ahora por parte de los gobiernos del PSOE y del PP a nivel central, y por los partidos de derechas (tales como CiU, que ahora se llama PDeCAT) y socialistas que han gobernado en las autonomías

Espero no haberles aturdido con tantos datos. Pero les ruego que consideren que detrás de cada dato hay un enorme, repito, enorme, dolor impuesto a las clases populares de España. Pero este daño se ha conseguido a costa de una gran transferencia de fondos del mundo del Trabajo al mundo de los beneficios de los grandes propietarios del capital, de los más elevados de la Eurozona. Esta realidad permanece ocultada en los mayores medios de información y persuasión del país.

Ante esta realidad hay que entender que las pequeñas variaciones de los indicadores económicos, que se presentan por los partidos gobernantes como el PP como indicadores de recuperación económica, se realizan dentro de un marco estructural caracterizado por estos datos. Lo que ha ocurrido estos años en España es un cambio dentro del régimen capitalista, que ha pasado de blando a duro, y ello como resultado de la victoria en un conflicto político que ocurre entre una minoría económica, financiera, mediática y política, por un lado, y las clases populares, que son la mayoría de la población, por el otro. Así de claro.

(Agradezco a mi colega Eduardo González de Molina la ayuda en la provisión de la mayoría de estos datos)

Lo que deben a Hacienda los grandes morosos daría para pagar el 85% de las prestaciones de desempleo

11 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Entre los principales problemas económicos en España se puede destacar  el desempleo, que atenaza al 18,7% de la población activa: “La economía española ha mejorado, pero nadie puede estar satisfecho con un paro del 18% que crea tensiones sociales”, decía esta semana el comisario europeo Pierre Moscovici en una entrevista a El País. En paralelo, como muestra la lista de grandes morosos a Hacienda que se conoció este viernes, existe una cierta cultura del incumplimiento de las obligaciones tributarias por parte de algunos miembros de las clases más pudientes.

Ambas realidades se pueden combinar para poner un ejemplo de lo que supone la suma de las deudas de más de un millón de euros al fisco que recoge esa lista. Con los 15.406 millones de euros que deben empresas como Reyal Urbis y Nozar y personas físicas como el exbanquero Mario Conde se podría sufragar el 85% de las prestaciones de desempleo previstas para este año en los Presupuestos Generales del Estado (18.318 millones de euros).

La tercera lista de morosos con Hacienda muestra una cierta mejora respecto a la anterior. Incluye 4.549 deudores por importe de 15.400 millones, el 2% menos que un año antes, en tanto que el total de deudores ha bajado un 4,6%, hasta 4.549 personas físicas y jurídicas. En comparación con la primera lista, el número de deudores ha disminuido un 6,3%, en tanto que casi mil contribuyentes que aparecían en ese primer listado ya no están.

Una cantidad de dinero que han dejado de ingresar las arcas públicas que no por haber disminuido deja de ser elevada, como ejemplifican otras partidas presupuestarias del Estado, aparte de la ya citada del desempleo, que se podrían pagar, en parte o en su totalidad, con los citados 15.400 millones.

Inversión pública

Se podría pagar toda la inversión pública de los Presupuestos Generales del Estado para 2017, que asciende a 12.867 millones de euros (7.540 para infraestructuras), y todavía sobrarían otros 2.533 millones.

Cooperación al desarrollo y pobreza infantil

Se podrían utilizar estos millones sobrantes, por ejemplo para pagar toda lacooperación al desarrollo (513 millones), y el presupuesto destinado a luchar contra los efectos de la lucha contra pobreza infantil (342 millones). Todavía no se llegaría a gastar todo lo que deben los grandes morosos con estas tres partidas.

I+D+i

Otra de las partidas presupuestarias más castigadas por estos años de crisis, y considerada clave para el tan cacareado cambio de modelo productivo. Para este año se destinan un total de 6.028 millones de euros. Es decir, menos de la mitad de lo que deben los grandes morosos.

Sanidad

Las competencias en esta materia están transferidas a las comunidades autónomas, pero el Estado mantiene un presupuesto para políticas sanitarias (por ejemplo  para hacer frente a enfermedades raras y a programas de prevención y control del sida). En total asciende a 4.093 millones, menos de un tercio de la deuda conocida este viernes.

Educación

Al igual que en el caso anterior, la mayor parte del gasto la afrontan las comunidades autónomas. Pero hay  2.525 millones de euros de gasto del Estado, con las becas como partida más importante, 1.523 millones de euros. En todo caso, un gasto que se podría efectuar seis años consecutivos con lo que deben sólo este año los grandes morosos a la Hacienda Pública.

“Cuanto más se conoce la Renta Básica, más convence y más difícil es ridiculizarla”. Entrevista

9 agosto, 2017

Fuente: http://www.sinpermiso.info

Daniel Raventós

18/06/2017

La entrevista la realizó para vozpopuli.com Bosco Martín Algarra.

En Barcelona ya hay 1.000 personas que reciben una asignación monetaria, trabajen o no. Uno de los ideólogos de esta iniciativa, el economista Daniel Raventós, explica por qué la Renta Básica es un factor de progreso y no un fomento de la vagancia, como muchos aseguran. 

“¿Dinero sin trabajar? ¿Pero estamos locos?”. Es una reacción habitual cuando se habla de Renta Básica.

Pero no. “No es eso, no es eso”, que diría Ortega.

Ni dinero para vagos ni aspiraciones de ilusos ni ensoñaciones de economistas “progres”. La Renta Básica va más allá, según sus partidarios; pero contra eso, contra las descalificaciones simplistas y contra las invectivas más cuñadescas tienen que luchar -día sí y otro también- los promotores de esta singular forma de redistribuir la riqueza.

Entre estos últimos se encuentra Daniel Raventós, economista y profesor titular del departamento de Teoría Sociológica de la Universidad. Junto a sus colegas Jordi Arcarons y Lluís Torrens han diseñado un plan para financiar la “asignación monetaria incondicional” a toda la población.

Hablamos de 7.968 euros anuales para cada español o residente legal, y de 1.593 al año para los menores de 18 años.

De momento, hay 1.000 familias de Barcelona que ya están testando sus efectos durante dos años, aunque con cantidades más reducidas.

Laia Ortiz, responsable de derechos sociales del Ayuntamiento de Barcelona, explicaba que una persona sola que participa de este experimento puede percibir entre 400 y 500 euros mensuales. Si convive con más personas, la cantidad aumenta. La cantidad de una familia de cuatro miembros puede oscilar entre los 1.000 y 1.500 euros.

¿Qué hará la gente cuando le dan dinero gratis? ¿Malgastarlo? ¿Invertirlo en negocios? ¿Ahorrar para tener ‘un colchón’ en época de vacas flacas?

Hay gente que de veras necesita un dinero extra. Pero, ¿por qué dárselo a quien no lo necesita?

Vamos a ver. Me haces esa pregunta porque estás pensando que la Renta Básica se añadiría a lo que cada uno de nosotros gana. No es así. La cantidad que cada ciudadano percibiría como Renta Básica no se añadiría sin más a su salario o a su pensión o prestación por desempleo.

Entonces empecemos por lo básico. ¿Qué entiende usted por Renta Básica?

Es una asignación monetaria incondicional a toda la población. Con la reforma que proponemos nosotros, la Renta Básica está exenta de IRPF. Este es un detalle fundamental. Nosotros proponemos que a partir del euro que se gana por encima de la Renta Básica, que estaría exenta, se empiece a pagar IRPF.

Es decir, que si uno gana el salario medio español, que está por debajo de los 2.000 euros, ¿pagaría más impuestos?

Por su Renta Básica no, porque está exenta, insisto. Esta iniciativa se puede concretar de diversas maneras, pero tal como Jordi Arcarons, Lluís Torrens y yo hemos propuesto, se basa en una reforma del IRPF que significa, a efectos prácticos, que el 20% más rico de la población perdería y el que está debajo de ese 20% ganaría.

Si me tuviera que citar los tres o cuatro impactos más positivos de la Renta Básica, ¿cuáles eligiría?

Primero: si tú das una Renta Básica al menos igual que el umbral de la pobreza, la pobreza desaparece.

Segundo: los trabajadores y los salarios más bajos tendrían un poder de negociación superior al que tenemos ahora.

Y tercero, por solo decir solo tres, nos evitamos una cantidad de burocracias y gastos administrativos y de gestión impresionantes.

¿Esto último lo dice porque suprimirían todas las subvenciones por debajo de la cantidad asignada como Renta Básica?

Efectivamente: Toda asignación monetaria -no nos estamos refiriendo a los servicios básicos como Educación o Sanidad- por debajo de la Renta Básica desaparecería. Es decir, si una persona tiene una pensión alta, de 2.000 euros, no gana ni pierde, porque recibiría la Renta Básica (700) más 1.300 euros para completar su pensión. Pero si una persona sólo cobra la prestación social de 400 euros, recibiría 300 más hasta llegar a los 700, que es la cantidad mensual aproximada que proponemos como Renta Básica.

Dinero gratis a menores

Ustedes proponen una Renta Básica a todo español mayor de edad de 7.968 euros anuales. ¿Por qué esa y no otra?

Porque en esa cifra exacta está ubicado el umbral de la pobreza del Estado español cuando realizamos el estudio, si descuentas a la comunidad autónoma vasca y navarra.

¿Por qué excluyen a Navarra y País Vasco?

Porque, según los datos que teníamos, era mejor desagregar esas dos comunidades porque tienen un régimen fiscal distinto. No queríamos mezclar determinados aspectos que hubieran complicado el cálculo.

En el caso de los menores, ¿no es al fin y al cabo un dinero que va a los bolsillos de los padres?

Efectivamente. Pero si se implantara una Renta Básica tendría que estar acompañada de una ley que regulase el uso y castigara el abuso, incluyendo la retirada de la patria potestad. Esto ya ocurre ahora. Cuando un padre o madre no se comporta con sus menores como la ley estima que debe hacerlo, también puede perder su custodia.

¿Y qué teme de poner en marcha esta propuesta?

Uno de los grandes problemas de la Renta Básica es que cuando no se conoce casi nada es muy fácil de ridiculizar. Esto ya ha pasado en parlamentos distintos, entre ellos tres o cuatro veces en el español, pero también en parlamentos autonómicos y de otros estados. Hay gente que dice que vamos a mantener a vagos, que nadie trabajaría, que los inmigrantes nos van a inundar… Es muy fácil de ridiculizar.

¿Y cómo evitarlo?

Dando a conocer esta iniciativa. Es muy interesante ver que a medida que la población conoce más esta propuesta, más a favor está. Porque ve fácilmente que basta profundizar un poco para darse cuenta de que algunas de las objeciones que se hacen a la Renta Básica son pura demagogia.

La reducción del índice de Gini

Ustedes proponen para reformar la Renta Básica quitar los subsidios que sean de una cuantía inferior y reformar el IRPF. ¿Podría resumir cuáles serían las líneas Básica de esa reforma del IRPF?

El IRPF actual es muy poco redistributivo. Analicemos el índice de Gini, el que más se usa internacionalmente para medir las desigualdades de Renta en un mismo país, que va de 0 a 1 (cuanto más se acerca al 1, hay más desigualdad; cuanto más se acerca al 0, menos). Si partimos de un índice de Gini que ronda el 0,41 antes del IRPF, tenemos que después pasa a a ser de 0,36.

O sea, que se reduce, pero poca cosa…

Exacto. Con nuestra propuesta, el índice de Gini quedaría alrededor del 0,25, en unos niveles muy similares a los que existen en los Estados más igualitarios (o menos desigualitarios) del mundo: Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia. Es decir, se trataría, como esta reducción de Gini muestra, de una gran redistribución de la riqueza de los más ricos al resto de la población. Los ricos seguirían siendo ricos, pero un poco menos a cambio de la erradicación de la pobreza.

¿Contempla que se pueda renunciar a la Renta Básica aquel a quien no le convenza o le perjudique fiscalmente?

Claro, no cabe duda de que quien quiera renunciar le hace un favor al resto y hay que respetar su decisión.

La Renta Básica ¿es solo para ciudadanos, para residentes, para inmigrantes…?

Para todos los ciudadanos de un país y los residentes legales. Estamos hablando de dinero público y debemos saber a dónde va. No lo vamos a dar a ciegas. Es una cuestión elemental.

¿Y no teme un efecto llamada a los emigrantes del mundo entero?

Quien se ha puesto a estudiar seriamente el efecto llamada sobre una Renta Básica ha llegado a la conclusión de que no será así. La inmigración está causada por la falta de condiciones materiales de existencia en el lugar de origen. Con Renta Básica o sin ella, la presión migratoria será tan grande como siempre si no cambian las cosas. Es más: si se implantara una Renta Básica en países pobres, las presiones para emigrar serían menores, como es fácil de entender.

El ‘NO’ de Suiza

Los suizos votaron sobre la Renta Básica y un 77% del electorado dijo que no. ¿Es un mal precedente?

Yo diría que hay que ser más cauto. Lo que me extraña es cómo tanta gente, un 23%, votó a favor tal y como sucedieron allá las cosas. Cuando se iba acercando la fecha de la votación, los apoyos a la Renta Básica iban creciendo y causando alarma entre los bancos, patronales, partidos y medios de comunicación, que estaban en contra en su gran mayoría. Insisto: cuanto más conoce la gente de qué va realmente la Renta Básica, más la apoyan.

¿Hay una Renta Básica de derechas y otra de izquierdas?

Hay gente de derechas y de izquierdas que propone la Renta Básica, lo cual confunde a mucha gente. La gente piensa: “¿dónde está el secreto?”. El problema está en las diferencias que hay entre una propuesta de derechas o de izquierdas: Básicamente la financiación de unos y de otros. La derecha quiere una Renta Básica a cambio de desmantelar una parte del Estado de Bienestar. La izquierda quiere una Renta Básica sin desmantelarlo, al revés, reforzándolo. Sólo retiraría las subvenciones inferiores a la Renta Básica, por razones explicadas.

Imagínese que yo soy Juan Pérez, el español medio, que no ve nada claro su idea. Estamos en un bar tomándonos una caña. Convénzame como lo haría a un amigo.

Juan, dedica 15 minutos, ¡solo 15 minutos! a leer nuestra propuestas de la Renta Básica. Juzga por ti mismo. Te apuesto la próxima caña a que cambiarás de opinión. Si después de leerlo sigues pensando que no va a funcionar, te explico más cosas en pocos minutos más. Y no te preocupes, que, si aún sigues siendo un contrario a la Renta Básica, la próxima cerveza la pago yo.

 

es profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de SinPermiso y presidente de la Red Renta Básica. Es miembro del comité científico de ATTAC. En el próximo mes de julio aparecerá su nuevo libro “Renta Básica contra la incertidumbre” de la colección los retos de la economía (Ed. RBA).

Fuente:

El homenaje que la democracia española le debe al héroe Francesc Boix

8 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Se llamaba Francesc Boix y en otro país distinto su nombre y su historia se enseñaría en las escuelas. Es el único español que declaró como testigo en los juicios de Nüremberg contra la cúpula del III Reich. Fue una de sus víctimas y también un héroe que ayudó a documentar el horror del régimen nazi. Boix acaba de ser homenajeado… en Francia. En España, su historia es ignorada.

Boix sobrevivió cuatro años y tres meses en Mauthausen. Fue uno de los 9.328 republicanos españoles que acabaron en los campos de concentración alemanes. Como todos los demás, Boix llegó allí tras la caída de la República, el exilio y la invasión alemana de Francia, donde fue capturado tras la derrota del ejército francés. Cuando entró en el campo de Mauthausen, Boix ya llevaba dos guerras sobre sus espaldas. Apenas tenía 20 años.

La mayor parte de los soldados derrotados por la invasión nazi de Francia acabó en campos de prisioneros convencionales, donde Alemania respetaba la convención de Ginebra. No fue el destino final para los soldados republicanos españoles que lucharon del lado francés en la Segunda Guerra Mundial. Tras unos meses en esos campos de prisioneros, después de las conversaciones entre Madrid y Berlín, los españoles fueron trasladados a otro lugar mucho peor por petición expresa de la dictadura franquista: los campos de exterminio nazis.

En su uniforme a rayas de Mauthausen, Boix llevaba cosido un triángulo azul, el símbolo con el que los nazis identificaban a los apátridas, con una contradictoria ‘S’ de spanier. Era un español sin patria, víctima de dos gobiernos totalitarios: el de Hitler pero también el de Franco, que colaboró con el dictador nazi en el exterminio de los “rojos” y judíos españoles.

Boix sabía de fotografía. Durante la guerra de España había trabajado como fotógrafo para una revista catalana. Esa experiencia le sirvió para que las SS le destinaran como ayudante del laboratorio fotográfico. Allí, con la ayuda de otros prisioneros españoles, Boix logró robar copias y negativos del campo de concentración, una documentación que probó la complicidad y el conocimiento de varios altos mandos alemanes en los horrores de Mauthausen. Aquellas fotografías se proyectaron en los juicios de Nüremberg y, junto al testimonio de Boix, fueron claves en algunas condenas.

Boix murió en París con apenas 30 años por una enfermedad renal; su paso por Mauthausen arruinó su salud para siempre. Desde este viernes, descansa en el Père Lachaise, el cementerio de las celebridades de París, al que fue trasladado en una ceremonia de homenaje presidida por la alcaldesa de París a la que también asistió el alcalde en funciones de su ciudad natal, Barcelona, y un consejero de la Generalitat de Cataluña. El Gobierno español fue el gran ausente. Solo acudieron dos miembros de la embajada, a pesar de que el Congreso en pleno le instó a enviar una delegación oficial a este homenaje.

Mariano Rajoy estaba ese día en París, pero no tenía tiempo para estas cosas.

No es ni siquiera la primera vez que el Congreso vota una cosa y el Gobierno de Rajoy lo incumple. Hace más de dos años, la mayoría del Parlamento pidió un homenaje para los 9.328 españoles que pasaron por los campos de concentración alemanes. Hoy sigue pendiente.

Hay víctimas y víctimas. Y el Partido Popular no solo desprecia constantemente a las víctimas del franquismo. También los españoles víctimas del nazismo son víctimas incómodas, víctimas que recuerdan la complicidad de la dictadura española con los peores crímenes del siglo XX, víctimas que  dejan en evidencia esa versión manipulada de la historia que iguala al bando republicano y al golpista en un “todos fueron igual de malos“. Víctimas de segunda fila.

Mauthausen, Gusen, Dachau, Buchenwald… De los 9.328 españoles que pasaron por estos campos de concentración solo sobrevivieron 3.809. Solo uno de cada tres.

Apenas una docena de esos supervivientes hoy sigue vivo. Hace dos años, cuando el Congreso aprobó un homenaje para ellos, estaban vivos 25.

Todos ellos probablemente morirán sin que el Gobierno de su país, España, les honre como merecen. Porque estas víctimas solo son héroes en Francia.

DOCUMENTAL | Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno

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¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes

4 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Como mucha gente miente cuando le preguntan por su intención de voto, los sociólogos se tienen que buscar las vueltas para averiguar a qué partido vota cada encuestado. Uno de los trucos habituales es buscar “ideologemas” que compartan los votantes de un partido y no los del resto. Y hay uno que no falla nunca: “¿Está usted de acuerdo con que todos los políticos son iguales?”. Cuando la respuesta es un sí rotunto, sabemos con certeza que nos encontramos ante un votante del Partido Popular (haya dicho lo que haya dicho sobre su intención de voto).

Portada del libro '¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes', de Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas.
Portada del libro ‘¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes’, de Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas.

Algo parecido ocurre con el asunto de la guerra civil. Como es imposible defender en voz alta el golpe de Estado, la brutal represión y la instauración de un sistema teocrático durante 40 años, el refugio de los nostálgicos (conscientes o inconscientes) es una equidistancia impostada entre todos los bandos.

Uno de los argumentos favoritos de estos nacional-católicos de incógnito es sostener que los dos bandos cometieron atrocidades, argumento peregrino que consiste en pasar por alto algo muy elemental: cuando las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad se rebelan contra el Gobierno, el Gobierno se queda sin ninguna herramienta con la que garantizar el orden público y, por lo tanto, es previsible que se cometan atrocidades. Pero no son comparables las atrocidades que cometen los cuerpos armados rebeldes y las que no puede evitar el Gobierno legítimo precisamente por carecer de cuerpos armados.

Otra perla en la misma dirección es la que trata de presentar a todos como “igualmente radicales”. El programa reformista con el que el Frente Popular ganó las elecciones en 1936 le parecía radical a la oligarquía, a un ejército del siglo XIX, a los caciques locales y a la Iglesia Católica (con un voto cautivo organizado en partidos que se reconocían en el fascismo italiano y el nazismo alemán).

Sin embargo, basta mirar ese programa electoral a la luz de la Constitución del 78 (no la de los Soviets) para descubrir que (bendito progreso) todo lo que se defendía forma hoy parte del más elemental sentido común: cierta separación entre la Iglesia y el Estado, una tímida mejora de la justicia social, la instauración de un sistema educativo que no fuera una mera catequesis nacional, un pequeño brote de emancipación de las mujeres y el reconocimiento de un margen de autonomía para las nacionalidades históricas. Sólo desde posiciones pre-constitucionales puede parecer “demasiado radical” el programa del Frente Popular.

El libro que acaban de publicar Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas, con ilustraciones de David Ouro ( ¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes), viene a poner un poco de orden en este asunto. Planteado como una respuesta al libro de Pérez Reverte, muestra hasta qué punto es disparatado pretender que la justicia se halla en el punto medio entre las víctimas y los verdugos.

Y ni siquiera es necesario contar mentiras para construir un relato radicalmente injusto: basta seleccionar ciertos datos y esconder otros; basta pasar por alto las cuestiones esenciales que Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas ponen de manifiesto en este libro escrito para jóvenes y adolescentes: el papel de la Iglesia, la posición de los y las intelectuales, la intervención de Hitler y Mussolini frente a la pasividad cobarde de las democracias occidentales, la política cultural de ambos bandos, la lucha feminista frente al ideal femenino del franquismo, y, por supuesto, el problema de fondo: esa ley de hierro que ha gobernado todo el siglo XX según la cual se ha reconocido a las fuerzas de izquierdas el derecho a presentarse a las elecciones, pero no a ganarlas; pues cada vez que una fuerza de izquierdas ha estado en condiciones de amenazar los intereses de los dueños del poder real, no ha tardado en producirse un golpe de Estado que ha dado al traste con el orden constitucional completo. El caso de España en 1936 fue paradigmático y conviene que no se nos olvide. Por dignidad y por no perder el hilo histórico de esa España de la que sí podemos sentirnos orgullosos.