Archive for the ‘franquismo’ Category

Cunetas y trincheras

11 octubre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Hubo un tiempo en el que me avergonzaba ser español. Me daba lache -que en caló quiere decir vergüenza- pertenecer a un país donde los verdugos que habían matado al mejor poeta del mundo siguieran impunes.

En una ocasión, durante un viaje por las geografías del sur y llegando a la ciudad de Granada, me baje del coche para aliviar la vejiga. Pero me dio tanto reparo ponerme a humedecer la cuneta que utilicé una lata oxidada de melocotón en almíbar, encontrada por allí cerca. Sobra decir que lo hice por respeto, por si de estas cosas el cuerpo de Federico estuviese enterrado bajo aquella cuneta sembrada de cardos y de basura.

Porque el poeta Federico García Lorca forma parte de nuestro inconsciente colectivo y cuando escribo “nuestro” no escribo una palabra sino un hecho y con ello me refiero a  que Federico pertenece a los de abajo, a los hijos y nietos de los que perdieron la guerra civil; los de abajo, sí, los mismos que buscamos entre las cunetas los restos de la dignidad.

Para nosotros -y contra la casta-  escribió Lorca de manera premonitoria sus poemas más oscuros, contenidos en Poeta en Nueva York; versos con los que construye la crítica a un sistema despiadado que, cuando entra en crisis, da lugar al totalitarismo.

Parafraseando a Lorca, y como nunca es tarde para seguir esperando a que el mar recuerde, de pronto, el nombre de sus ahogados, se ha promovido la iniciativa para celebrar a Lorca con el Nobel de Literatura; no ya por ser un homenaje  que la memoria rinde a uno de los poetas más grandes que dio la tierra, sino para que el mundo entero sepa que en este país hubo un día gente de bien que fue asesinada por el fascismo y cuyos restos aún permanecen enterrados entre la sangre y la orina de las cunetas.  Mientras tanto, los herederos de aquellos verdugos siguen riéndose delante de nuestras propias narices con la impunidad que otorga el haber ganado una guerra que ellos mismos provocaron con un golpe de Estado.

Son los mismos que aprovechan cualquier momento para hacerse notar como lo que son: herederos del franquismo aunque reciclados en demócratas y que nombran a Lorca con la boca chica de la vergüenza. La misma vergüenza que nos hacen sentir a los de abajo cada vez que toca nombrar el país al que pertenecemos.

 

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Contra la falacia de los bandos igualmente culpables

3 octubre, 2018

Fuente: http://www.ctxt.es

Prólogo al ‘Diccionario del franquismo. Protagonistas y cómplices, 1936-1978’, de Pedro L. Angosto.
JOSEP FONTANA

<p>Francisco Franco. </p>

Francisco Franco.

16 DE MAYO DE 2018

La forma en que se produjo en España el pacto de la “transición” contribuyó a que se hiciera el silencio sobre la historia del franquismo, puesto que no se podían airear las responsabilidades de los mismos con quienes se pactaba, ni depurar las culpas de miembros de la jerarquía militar o judicial que seguían desempeñando sus cargos.

Y aunque ha habido en las últimas décadas un volumen considerable de investigación que ha permitido conocer a fondo la realidad de los crímenes y desmanes de la dictadura, se sigue manteniendo desde los organismos públicos y desde los medios de comunicación una especie de neutralidad que ha favorecido la aparición de un revisionismo histórico que pretende demostrar que la guerra civil no fue más que un enfrentamiento entre dos bandos igualmente culpables.

La confusión creada por esa indefinición explica escándalos intelectuales como el del Diccionario Biográfico Español, publicado por la Real Academia de la Historia entre 2009 y 2013, o la confusión que ha hecho posible que se difundiera recientemente por los medios la desgraciada ocurrencia de Daron Acemoglu de comparar la transición española con la “primavera árabe”.

Confieso que nunca he entendido que se pueda valorar del mismo modo una república que formó maestros, abrió escuelas y creó bibliotecas públicas en los pueblos, y un régimen militar que asesinó a maestros, cerró escuelas y bibliotecas y quemó libros.

Pero así deben pensar quienes alientan esta ola de revisionismo, apoyada por autoridades tan dudosas como la de Stanley Payne, dispuesto siempre a apadrinar cualquier engendro contra la República y en defensa del franquismo.

Conocí a Payne en los años sesenta, en una ocasión que pasó por Barcelona y se reunió con un grupo de jóvenes historiadores. Era por entonces un autor de moda. Había publicado en 1962 Falange. A history of Spanish fascism, que Ruedo Ibérico tradujo en París tres años más tarde. Nos estuvo describiendo a los falangistas de los años de la Segunda república como un grupo de jóvenes intelectuales amantes de la poesía. Se me ocurrió preguntarle cuál era en aquellos años la fuente de ingresos de que vivía José Antonio y me contestó: “Eso no lo sé”. Me pareció poco serio que montase todo un tinglado interpretativo prescindiendo de asentarlo sobre la realidad y perdí desde aquel momento la confianza en la calidad de su investigación.

Pero es que la calidad de la investigación no cuenta en las valoraciones del revisionismo. Podemos verlo en la forma en que reaccionan contra quienes les contradicen. Uno de los objetos de su furor es, por ejemplo, Ángel Viñas, un investigador que tiene una obra posiblemente tan copiosa como la de Payne, pero que se distingue netamente de la de éste por la ingente cantidad de nueva documentación que ha sacado a la luz y ha publicado.

En un reciente alegato contra Viñas, Carlos González Cuevas, cuya interpretación del régimen franquista se expresa en afirmaciones como “Franco era, como aparecía en las monedas de la época, ‘Caudillo por la Gracia de Dios’; lo que suponía unos límites claros a su capacidad de decisión” o “el pluralismo inherente al régimen político nacido de la guerra civil”, se dedica sistemáticamente a la tarea de denostar las obras de Viñas, sin argumentos sólidos para fundamentar la crítica. Un ejemplo de ello lo tenemos en la condena de que haya publicado las memorias de Francisco Serrat Bonastre, “con el solo objetivo de fundamentar sus prejuicios antifranquistas”. Pero Serrat era un embajador al servicio de la República, que abandonó su puesto en Varsovia para unirse al régimen franquista, que le nombró Secretario de Relaciones Exteriores. Si tenemos en cuenta, además, que sus memorias no estaban destinadas a la publicidad, sino que permanecían en manos de la familia, para descalificarlas, y para criticar a Ángel Viñas por haberlas publicado, se necesita cuando menos aportar evidencias que lo justifiquen.

Lo que realmente necesitamos es más documentación y más conocimiento. De ahí que me parezca oportuno celebrar la publicación de este diccionario bibliográfico del franquismo que Pedro L. Angosto ha realizado con un notable esfuerzo de documentación. Si los grandes nombres cuentan con una bibliografía más o menos accesible, es difícil encontrar información de otros muchos cuya trayectoria vital se recoge en estas páginas. Será, en suma, una nueva herramienta que nos ayude a conocer mejor la historia de una época.

Caminos de la memoria por los espacios protagonistas de la Matanza de Badajoz

31 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Se trata de uno de los capítulos más negros de la Guerra Civil, que comenzó con la entrada de las tropas franquistas del teniente coronel Yagüe. Con paseos, asesinatos y desapariciones múltiples.

‘La Columna de la Muerte’, de Francisco Espinosa, documenta hasta 1.500 personas víctimas de una represión brutal en el mes de agosto de 1936 en Badajoz, con nombres y apellidos. Se puede afirmar sin complejos que la cifra se duplicó, porque muchos nunca fueron registrados.

Unas rutas de la memoria se adentran en los espacios protagonistas de la Matanza de Badajoz. Son visitas interpretativas que desean divulgar los hechos que colocaron a la capital pacense en el mapa mundial.  Están organizadas por segundo año consecutivo por la  Asociación Extremeña de Comunicación Social (AECOS),  bajo el nombre “Caminando la Memoria. Badajoz, agosto 1936”.

La matanza de Badajoz en un periódico francés
La matanza de Badajoz en un periódico francés

La agenda de actividades incluye dos rutas diferentes los días 7 y 8 de agosto. El recorrido se inicia en la puerta de acceso a la ciudad, por donde entraron las tropas regulares marroquíes. Pasan también por la antigua cárcel o la capitanía general, donde Yagüe instaló su centro de operaciones. Se suman el cementerio viejo y la antigua plaza de toros, entre otros lugares.

Con anterioridad, y a modo de introducción, este lunes día 6 de agosto tiene lugar en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) una conferencia-debate sobre las mujeres en la II República. Centran  su mirada en Margarita Nelken y Matilde Landa. También en la organización anascosindicalista Mujeres Libres.

La matanza

Corresponsales extranjeros como el portugués Mario Neves narraron en sus crónicas escenas de horror, con asesinatos múltiples y calles teñidas de rojo. Con una columna de humo en permanente combustión. Junto a Neves dieron cuenta de los hechos periodistas como Jay Allen, John T. Whitaker o René Brut.

Contaron las practicas poco ortodoxas con las que avanzaban los sublevados, explicaron la violencia y la dureza de sus métodos. Un golpe de espado perpetrado en Badajoz “a sangre y fuego”.

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Memoria democrática

La memoria es un ejercicio democrático. El conocimiento del pasado es necesario para no cometer los mismos errores. Las visitas guiadas quieren fomentar la conciencia histórica para avanzar hacia el futuro, señala José Manuel Rodríguez desde la asociación AECOS.

La Matanza de Badajoz sigue suscitando mucha controversia, y las rutas abogan por visibilizar la memoria de la ciudadanía pacense. “Consideramos que es un hecho histórico que, de manera interesada, fue invisibilizado y ocultado. Manipulado”, destacan desde la organización.

Plaza en los años 80
Plaza en los años 80. Uno de los escenarios de la matanza de Badajoz, hoy convertida en el palacio de congresos de la ciudad / Foto: Francisco Espinosa

Al pasar por la puerta del palacio de congresos actual, muchos desconocen que allí se produjo “una cruel matanza”. Para muchos historiadores y memorialistas se trata de  un símbolo de las ‘mayores atrocidades’ atrocidades que cometió el franquismo.

En Badajoz el ayuntamiento organiza rutas turísticas, culturales, que promocionan toda la fortificación y sus baluartes. Lugares clave en torno a la guerra de la independencia o el número de víctimas que ocasionó. Cuando se llega al siglo XX se para la línea temporal. No existen actividades divulgativas, culturales, para “recordar, para honrar a las víctimas de la masacre” de agosto del 36.

Conferencias

Las actividades comienzan este lunes con las conferencias, en las que tomarán la palabra mujeres feministas extremeñas conocedoras de las figuras históricas del momento y de la organización  anarco-feminista Mujeres Libres. “Consideramos que es una forma de introducir la perspectiva de género y feminista en este tipo de actividades, con el firme propósito de visibilizar el papel de las mujeres en la guerra civil y la represión franquista, y vincularlas con el Badajoz del momento”.

Uno de los puntos de la ruta serán las tapias de la catedral, en la Plaza de España, donde hubo fusilamientos / AECOS
Uno de los puntos de la ruta serán las tapias de la catedral, en la Plaza de España, donde hubo fusilamientos / AECOS

Se analizará la historia de Matilde Landa. La figura de esta extremeña es indispensable para entender la incorporación de las mujeres al activismo político en la primera mitad del siglo XX. Un 27 de septiembre de 1942 se suicida en el penal de presas de Palma antes de que las autoridades eclesiásticas la bautizaran. Matilde Landa eligió la muerte antes que la conversión. Un icono de las mujeres que lucharon contra la represión franquista.

La otra figura es Margarita Nelken, diputada socialista en las tres legislaturas de la II República. Trabajó como crítica de arte, periodista y pintora. Una mujer con grandes inquietudes intelectuales y artísticas que entró en política con el PSOE, aunque más tarde se vinculó al Partido Comunista. Fue una de las grandes ‘agitadoras’ del movimiento feminista de la época.

Rutas de la memoria

La ruta parte el primer día junto a la rotonda de los tres poetas, en la cabecera del puente de la autonomía que da acceso la Alcazaba. Tiene un especial significado, porque por allí accedieron las tropas de los regulares marroquíes, los mercenarios que se unieron a las tropas de Franco. Los conocidos ‘moros’, que entraron en Badajoz y otros municipios a ‘sangre y fuego’.

La visita continúa por la calle Chapín, que durante años se llamó ‘Regulares Marroquíes’. El recorrido hace una parada en el palacio de Godoy, la sede de la actual escuela oficial de idiomas, que fue la cárcel de la ciudad.

Calle Ramón Albarrán, Badajoz, uno de los lugares de las rutas de la memoria / AECOS
Calle Ramón Albarrán, Badajoz, uno de los lugares de las rutas de la memoria / AECOS

Sigue por la plazuela de la Soledad y una calle cercana, donde regentaba una tienda de ultramarinos quien fuera el alcalde en ese momento, el socialista Sinforiano Madroñero.

También en la capitanía general, el gobierno militar –junto a la plaza parque López de Ayala– donde el teniente coronel Yagüe instaló su centro de operaciones. Otra de las paradas es en la Plaza de España, en los muros de la catedral, un lugar en el que se produjeron fusilamientos.

La ruta también se fija en la antigua plaza de toros, hoy convertida en el palacio de congresos, y desde allí a la la ronda del Pilar para llegar a la conocida ‘brecha de la muerte’. En el parque de la Legión desean hacer una puesta en común, con el objetivo de que la gente hable y se pueda configurar entre todas las personas asistentes un mapa de vestigios franquistas que siguen en la ciudad.

Al día siguiente la cita será en el cementerio viejo de la ciudad, otro de los iconos de la represión franquista y la matanza de Badajoz.

También aprovecharán para bucear en los nichos y tumbas de diferentes personajes de otras épocas históricas más allá de la II República y de la dictadura.

Cuando Meirás era anarquista

19 agosto, 2018

Fuente: http://www.publico.es

La aldea coruñesa que alberga el Pazo robado por Franco fue en los años 30 un ejemplo de la lucha agraria y del empoderamiento de las mujeres campesinas contra la opresión de la Iglesia y la oligarquía.

El Pazo de Meirás. EFE/Archivo

El Pazo de Meirás. EFE/Archivo

La localidad coruñesa de Meirás lleva décadas conviviendo con el estigma de ver su nombre indefectiblemente ligado a la etapa más negra de la historia reciente de España. Pero ochenta años antes de que Franco se hiciera con el Pazo y lo convirtiera en su residencia personal de verano y en el símbolo de su poder político y militar, la pequeña aldea del municipio de Sada, a unos quince kilómetros de A Coruña, representaba en Galicia todo lo contrario a la dictadura. Durante la década de los años 30, Meirás fue uno de los símbolos de la lucha agraria y del empoderamiento de las mujeres campesinas contra la explotación de la Iglesia, los oligarcas y los terratenientes.

Las tierras del Pazo de Meirás que los Franco expoliaron estuvieron en el epicentro de aquellas revueltas, que se iniciaron en 1933 cuando los herederos de Emilia Pardo Bazán, la primera propietaria del inmueble, vendieron algunas de las parcelas anexas al pazo que explotaban en arriendo desde hacía generaciones varias familias humildes de la zona.

Meirás era una zona pobre y atrasada, pero lejos de lo que se pueda pensar, aquellas campesinas y campesinos tenían conciencia de clase y estaban organizadas. La mayoría estaban afiliadas a asociaciones y organizaciones ligadas al Sindicato de Profesiones Varias, adscrito a la anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

Las tierras ajenas que trabajaban eran el único sustento de dos de aquellas familias, que explotaban algo menos de una hectárea de aquellas parcelas por las que los nuevos dueños querían cobrarles el doble de renta. Se negaron a pagarles. Y la Guardia Civil intentó desalojarlas. Pero tuvo que enfrentarse a toda la aldea, que acudió en ayuda de los desahuciados.

Lo cuentan Carlos Babío y Manuel Pérez Lorenzo en MeirásUn pazo. Un caudillo. Un espolio, el libro que narra, a través de la mayor investigación historiográfica que se ha realizado hasta ahora sobre el tema, el proceso mediante el que Franco se hizo con el pazo y cómo lo convirtió en el centro de la trama clientelar y corrupta que le permitió hacerse rico y legar a sus herederos una verdadera fortuna que hoy siguen disfrutando. Los primeros capítulos están dedicados a explicar lo que era Meirás antes de que el dictador lo usurpara y etiquetara al pueblo durante decenios con su nombre y apellidos.

Aquella primera revuelta de abril de 1933 terminó con el procesamiento de medio centenar de campesinas y campesinos de Meirás y de otras aldeas de Sada. Incluida una niña de once años. Babío y Pérez Lorenzo destacan el relevante papel de las mujeres en aquella lucha, que prosiguió en los años siguientes y que incluyó actos como la resiembra de las tierras contra las órdenes de la Guardia Civil, burlando la vigilancia de los agentes o enfrentándose directamente con ellos, y la quema de las cosechas de las que se apropiaban los oligarcas con ayuda y mordida del cura de la parroquia. Como ejemplo, el contenido de un pasquín de la época que se conserva en al Archivo del Reino de Galicia y que Babío y Pérez Lorenzo recogen en su libro:

La ayuda que nos prestasteis, labriegos de la comarca, hace temblar hasta los huesos a nuestros explotadores todos. La decisión de nuestras valientes compañeros y sus pequeñuelos al labrar las tierras; la potente entereza de las mujeres de Meirás y Mondego al sembrarlas; la brutal acometida de los negros tricornios lanzándose a la carga sobre nuestras compañeras, todo esto servirá para estrechar más nuestras filas (…)

¡Mujeres trabajadoras, en guardia! ¡El cura pretende quemar la iglesia para después arrancaros pesetas con que hacerla de nuevo! Nada de quemar iglesias, quemad a los curas ladrones. Colonos del cura de Meirás: ese cerdo con sotana os da el cielo a cambio de lo que os roba. Uníos a nosotros y no paguéis ni un céntimo más a ese ladrón”.

Poco después de la primera revuelta, en diciembre de 1933, se celebró la segunda vuelta de las elecciones generales a las Cortes republicanas, los primeros comicios de la historia de España en la que las mujeres pudieron votar. Ganaron los partidos conservadores, la República se derechizó y la situación en Meirás se agravó aún más. En 1935 el conflicto registró su primera víctima mortal: Francisco Babío Portela, sindicalista, abuelo de Carlos Babío. Lo detuvieron, lo encarcelaron sin juicio, lo torturaron y lo devolvieron moribundo a casa. Falleció pocos días después por las heridas que le infligieron.

Una vez comenzada la guerra, Meirás fue una de las comarcas gallegas que más sufrió la represión franquista. Y cuando Franco y su mujer, Carmen Polo, decidieron que el Pazo de Meirás tenía que ser suyo, los campesinos de la zona fueron incluidos en las listas de donantes obligados en la falsa cuestación popular para regalárselo. Y a quienes tenían fincas o casas en las lindes del pazo, los echaron de sus casas para ampliar la propiedad del dictador.

“Mi abuela fue víctima por partida doble. Primero asesinaron a su hombre, y luego le robaron la casa”, recuerda Carlos Babío. En la primavera de 1938, un grupo de falangistas ligados a la Junta Pro Pazo –la organización creada por las élites franquistas coruñesas para tramar y consumar el robo- la visitaron en su casa y le dieron 48 horas para abandonarla. Sus hijos, herederos del sindicalista asesinado y alistados a la fuerza en el bando golpista, recibieron la orden de volver a casa del frente para firmar, junto a su madre, los documentos por los que cedían la casa. Lo hicieron en la sede coruñesa del Banco Pastor, la entidad presidida por Pedro Barrié de la Maza, amigo de Franco, su testaferro y uno de los principales impulsores de la corrupta Junta Pro Pazo.

Josefa Portela tuvo que abandonar su casa y refugiarse con sus hijos –tenía otros dos, menores de edad- en la de un pariente de su marido. No recibieron nada a cambio hasta cuatro años después, cuando Barrié la convocó de nuevo en su despacho. Había que simular que el robo había sido en realidad una venta, y la obligó a firmar nuevos documentos que simulaban esa transacción. En los papeles dice que le pagaron 50.000 pesetas, pero ella sólo recibió 5000.

Como Josefa, varios otros vecinos de Meirás fueron víctimas de robos similares. Sus propiedades siguen hoy a nombre de la familia Franco. O de los nuevos propietarios a quienes éstos se las vendieron, obteniendo plusvalías millonarias mediante varios pelotazos urbanísticos para los que contaron con la ayuda del ex alcalde de Sada, Ramón Rodríguez Ares, del PP.

Ochenta años después, los herederos del dictador siguen siendo propietarios del Pazo, que se mantiene, con todas sus tierras robadas, como el símbolo de la incapacidad de un país para saldar cuentas con la etapa más negra de su historia reciente. Y que, hasta que no sea devuelto al pueblo, sigue manchando el nombre de una aldea cuyas mujeres fueron un ejemplo de la lucha por la justicia social.

El asesinato de Calvo Sotelo y la masonería

14 agosto, 2018

Fuente: http://www.elpais.com

Por: María José Turrión 18 de julio de 2014

 1936+Santos Yubero+Cuerpo abatido del ministro de Hacienda, Calvo Sotelo, 13 de julio de 1936_

Cadáver atribuido a Calvo Sotelo / SANTOS YUBERO, ARCHIVO REGIONAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Si el comienzo de la I Guerra Mundial viene asociado al atentado de Sarajevo, el de la Guerra Civil Española, al menos para un amplio sector historiográfico, va unido pertinazmente al asesinato de Calvo Sotelo. Para algunos historiadores sin embargo, como Santos Juliá o Julián Casanova, el complot contra la República comenzaría en febrero de 1936 con el triunfo de la coalición de izquierdas.

Los precedentes que rodearon la muerte del diputado, como fue la acalorada sesión parlamentaria del día 16 de junio, donde José Calvo Sotelo y Santiago Casares Quiroga se cruzaron fortísimas acusaciones y, el hecho de que para muchos sea el asesinato el desencadenante de la Guerra, hace que sea un tema ampliamente tratado en diversos sectores.

Posturas cercanas al diputado y líder de Renovación Española asesinado, y posicionamientos políticos radicalmente opuestos, coinciden en el grueso de la narración de los acontecimientos que se desarrollan en la madrugada del día 13 de julio de 1936, la del asesinato, reflejados también en el sumario correspondiente de la Causa General que instruyó la Fiscalía General una vez terminada la Guerra. No podemos dejar de recordar que, el sumario que comenzó a instruir el magistrado del Tribunal Supremo, Iglesias Portal, inmediatamente después de la muerte del diputado y en el que actuaba como fiscal, el Fiscal General de la República, Paz Mateos, fue robado por milicianos en los días posteriores al comienzo de la Guerra Civil, se cita el 25 de julio de 1936 como fecha del robo, sin que del mismo nada se sepa hasta la fecha.

Inseparable al relato de la muerte del diputado, el de otro crimen que tuvo lugar en la tarde noche del domingo 12 de julio de 1936, el del teniente Castillo. José del Castillo Sáez de Tejada, demócrata y republicano, pertenecía a la Guardia de Asalto, cuerpo de policía mandado crear por Miguel Maura, cuando estaba Ángel Galarza al frente de la Dirección General de Seguridad y organizado al parecer con gran profesionalidad por Muñoz Grandes y a cuyos mandos se les atribuye en el año 1936 una tendencia demócrata y el ser muy cercanos y leales a la  República. En esas fechas prestaba sus servicios el teniente Castillo en el Cuartel de Pontejos, sede desde donde habría de salir la famosa camioneta número 17 para vengar, según reza la Causa General, la muerte de Castillo por parte de sus indignados compañeros.

Los hechos conocidos y reconocidos sobre el asesinato de José Calvo Sotelo son: la salida desde el Cuartel de Pontejos en la madrugada del día 13 de julio de una camioneta , la número 17, con aproximadamente dieciséis personas, al frente de las cuales se encontraba el guardia Civil Fernando Contés y junto a él, la persona que realizaría los disparos, Luis Cuenca (en la Causa General aparece erróneamente como Victoriano Cuenca). El secuestro del diputado en su residencia de la calle Velázquez de Madrid y el posterior asesinato en la misma camioneta que le trasladaba según dijeron sus captores a las dependencias de la Dirección General de Seguridad y por último el depósito del cadáver en el Cementerio del Este, donde con posterioridad sería realizada la autopsia.

Camionet nº 17

La camioneta nº 17 dónde se asesinó a Calvo Sotelo.

Desde el primer momento surge una ingente cantidad de comentarios y literatura sobre el crimen, publicando toda suerte de detalles sobre los autores físicos del mismo, su adscripción política y sus vínculos con miembros del Gobierno y con la masonería. En relación a esta última como instigadora y responsable del crimen, no se presentan pruebas concluyentes, tan solo el hecho de señalar a miembros del Gobierno y de la Administración, como Azaña, Casares Quiroga o Alonso Mallol, que era el máximo responsable en la Dirección General de Seguridad, como pertenecientes a la masonería y poniéndolos en relación con los actores del crimen, algunos de los cuales también pertenecían a la masonería.

Sin embargo, se imprimió ya por entonces una hoja de propaganda que reproducía un documento mecanografiado que lleva por título ALTO MANDO DE LA DEFENSA NACIONAL (BOLETÍN CONFIDENCIAL EXTRAORDINARIOque de alguna manera ilustra la tenaz acusación que existe sobre la masonería como instigadora del crimen y, del que sorpresivamente no encontramos que se haga referencia ni en la Causa General, ni en prensa de época, así como tampoco en la extensa bibliografía existente sobre el hecho que nos ocupa, con la única excepción de la Revista Javeriana editada por la Universidad homónima de los Jesuitas en Bogotá, donde aparece publicado en el volumen 6 de la revista del mismo 1936.

El documento no está fechado, pero está redactado entre la muerte de Calvo Sotelo (13 de julio de 1936) y el comienzo de la Guerra Civil (17/18 de julio de 1936) y de haberse difundido en las instancias oportunas, hubiera reforzado la tesis que relaciona a la masonería como instigadora del crimen. En fechas recientes, hemos podido encontrar impreso el documento en una conocida casa de venta a través de Internet y sabemos que el original mecanografiado de este Boletín fue guardado en un archivo familiar durante la dictadura.

El Boletín, escrito con claro fin propagandístico, está dividido en una introducción y tres apartados titulados: El Complot, La Ejecución y Viva España. Viene firmado: “Por los organismos del Alto Mando. El Comandante General”.

“Nuestro servicio confidencial en el extranjero nos ha puesto en posesión de cuantos datos se necesitan para atribuir al Gobierno de granujas que maltrata  España, la cobarde ejecución del heroico mártir Calvo Sotelo…”

Boletín Confidencial Extraordinario/TODOCOLECCION.NET

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El texto sitúa en París en la calle Cadet nº 16, una tenida (reunión) de la Gran Logia de París celebrada el 8 de junio de 1936, y en la cual con la asistencia de cinco delegados masones españoles, cuyos nombres no se indican, se discutió la posibilidad de que se creara en España un Frente Nacional que hiciera peligrar al Frente Popular. En esa reunión de masones, el mencionado Boletín cuenta la existencia de un fichero elaborado en la logia y referido a políticos españoles, susceptibles de constituir peligro ante la eventual formación de ese frente nacional, en concreto hace referencia a cinco personas: “Albiñana, Calvo Sotelo, Domingo Arévalo, Gil Robles, Goicoechea, Primo de Rivera y Ventosa”.

En la referencia de Calvo Sotelo se lee: “Monárquico. Ex ministro de la dictadura. Hombre de gran preparación técnica financiera. Peligrosísimo por su poder de captación de masas. Cuenta con el apoyo de grandes núcleos capitalistas. La única esperanza de las derechas nacionales. Es la única figura que puede aglutinar a su alrededor todos los elementos contrarios al Frente Popular. Se halla relacionado perfectamente con influyentes personalidades extranjeras. Es urgente su eliminación total para impedir la formación del Frente Nacional, cuya Jefatura ostentaría de modo indiscutible. Transmítase esta nota con urgencia a nuestros [espacio en blanco] de Madrid para su rigurosa observancia. Aprémiese a los HH [hermanos] Casares Quiroga y Barcia para su inmediata ejecución”.

De este documento llama la atención varias cosas, pero la fundamental es el porqué no se utilizó en la Causa General. ¿Acaso no se dio a conocer al fiscal? ¿Podía interesar a alguien que no llegara a la instrucción del Caso? Independientemente de que hubiera existido esa orden dada por la masonería francesa para “eliminar” a Calvo Sotelo o sea pura invención y propaganda, el hecho cierto es que hubiera servido para afianzar la tesis de culpabilizar a la Orden como autora o instigadora del crimen. ¿Es posible que el Régimen franquista no quisiera dar excesiva importancia a la figura de Calvo Sotelo?

Antonio Ruiz Vilaplana, en su conocido y reeditado en 2010 y 2011, Doy fe… Un año de actuación en la España nacionalista,  publicado en 1938 por Ediciones Españolas y en el que narra las atrocidades realizadas por los sublevados en la ciudad de Burgos y de las que él fue testigo presencial en razón de ocupar el cargo de Secretario del Juzgado de Instrucción de esa ciudad, menciona que el día 19 de julio en Burgos, Sáinz Rodríguez, diputado monárquico, ante un corro de gente se expresaba de la siguiente manera: “¡Qué lástima! – decía compungido-. En el día de hoy, aquí, para disfrutar de todo esto debía hallarse conmigo el pobre Calvo Sotelo. Él tenía designada conmigo esta región para el día del levantamiento. Desgraciadamente, el crimen de esos canallas, le ha impedido obtener hoy, aquí, el triunfo que merecía…”.

Los escritos a partir del asesinato hablan de crimen de Estado. Luis de Galinsoga, gana el premio Luca de Tena, con un artículo publicado en ABC sobre Calvo Sotelo. A su entender, este crimen se fraguaría en las horas inmediatamente anteriores al acto, si bien “venía incubándose meses y años antes por los jerarcas del régimen que había de consumarlo” y ello por ser Calvo Sotelo el principal opositor a los ideales de la República. Galinsoga habla de un Calvo Sotelo “precursor de la Cruzada que hoy acaudilla el glorioso Generalísimo Franco”.

Curiosamente en el Boletín Confidencial Extraordinario no se mencione en ningún momento el nombre de Francisco Franco, ni tampoco se dice de él que sea personaje importante al que haya que prestar atención y vigilancia ante la eventual formación de un frente de derechas. Bien es cierto que, no hay ningún militar entre los nombres que figuran como posibles candidatos para unir a las derechas. Con todo, Franco, un personaje que acabará siendo el principal actor en la sublevación militar y, que a la postre será el titular de una dictadura férrea, y para quién además la masonería era uno de los mayores peligros a tener en cuenta, ¿cómo se tomaría en caso de conocer el contenido de ese Boletín, el hecho de saber que él mismo no representaba ningún peligro para la masonería, que su figura para la organización era inexistente?.

No es la primera vez que, Franco no da importancia a temas relacionados con la masonería. Celso Almuiña alude a ello en relación al documento titulado Máximas e instrucciones políticas para el Gran Oriente Español y Logias de la masonería egipciana. Un extraño documento que le hacen llegar a Franco a través del general Meléndez (este documento sí acabaría en la Causa General), del que no se sabe la autoría pero que se atribuye a la masonería y del que Franco dice al parecer: “No interesa, esto ya lo conocía yo”. ¿Cuánto conocía Franco realmente de la masonería?

Conocida es la gran suerte del dictador, todas las personas que le pudieron hacer sombra a la hora de llevar adelante sus sueños de poder, o morían en accidentes de avión, como Sanjurjo y Mola o eran asesinados como Calvo Sotelo y Primo de Rivera. Otros como el general Amado Balmes que, podría representar una seria oposición a la sublevación militar al no estar de acuerdo con ella, moría al tratar de desencasquillar un arma. Ángel Viñas no duda en sostener en La conspiración del general Franco y otras revelaciones acerca de una guerra civil desfigurada que, fue un asesinato organizado por Franco, con el doble fin de, por un lado eliminar posibles opositores a la sublevación militar en Canarias y por el otro, facilitar su marcha justificada (el propio Gobierno le envió a investigar los hechos), desde Santa Cruz de Tenerife a Las Palmas donde presidiría el funeral de su compañero de armas el día 17 de julio por la mañana. La misma tarde del 17 de julio se sublevaron las guarniciones de Ceuta, Melilla y Tetuán y al día siguiente Franco se unió alzando Canarias y trasladándose en el Dragón Rapide a Marruecos para hacerse cargo de la sublevación en el protectorado.

Sobre la autenticidad  o no del contenido del documento en el que se acusa al Gran oriente Francés de ser el instigador del crimen, un miembro de la masonería nos destaca tras la lectura del Boletín, la existencia de rasgos de verosimilitud, sin embargo en los archivos de la masonería de la Rue Cadet no hay testimonio que de fé de que se celebrase una reunión el 8 de junio de 1936, tan solo encontramos un museo, el Musée de la Franc-maçonnerie, creado en 1889, que fue víctima del expolio nazi durante la ocupación y que sería abierto de nuevo en 1973.

“Franco es un cuerpo extraño en el Valle de los Caídos y su salida ha de ser irreversible”

10 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

“Franco va a salir del Valle de los Caídos antes o después”, dijo usted hace cuatro años en una entrevista en este diario. ¿Se dan ahora las condiciones idóneas para la exhumación de los restos del dictador?

Absolutamente, creo que el tema está maduro. Desde la Comisión de Expertos ya planteamos en 2011 la salida de los restos de Franco en los términos actuales, y en estos siete años ha habido un gran debate social, pero sobre todo se ha colocado en el imaginario un tema que está cayendo por su propio peso. Y es básico para romper el cordón umbilical con el franquismo aún latente en España. El Congreso aprobó el año pasado una PNL que exigía el traslado, y sea la fórmula un Real Decreto-Ley, como parece, o sea cualquier otra, lo cierto es que el dictador Franco fue sepultado allí -y entregado su cuerpo a los benedictinos- por un Decreto del rey Juan Carlos, por tanto es política de Estado, y ese acto puede deshacerse. El Estado tiene la razón. Eso sí, hay que analizar todos los escenarios posibles, ahí tenemos el ‘ caso Sanjurjo’. Igual ha habido algo de precipitación, pero no tengo prisa, después de cuarenta años se puede esperar seis meses más. Tiene que hacerse bien. La salida de Franco tiene que ser irreversible. Es un cuerpo extraño en el Valle de los Caídos.

Franco está enterrado allí en un lugar preeminente, pero también José Antonio

El momento que transitamos ahora mismo ha de tener un carácter doble. Hablar de uno sin tener en cuenta al otro no tiene sentido. No se trata de trasladar a Franco, sino desmantelar la jerarquía funeraria del monumento. Abogo por una solución integral. Sacar a Franco y trasladar a José Antonio a otro lugar del recinto.

Francisco Ferrandiz, antropólogo del CSIC
Francisco Ferrandiz, antropólogo del CSIC

Están desarrollándose las labores previas a la exhumación de los hermanos Lapeña… Parece que el nivel de la cripta adyacente a la capilla donde se supone que están los restos no sufre el grado de deterioro de otras zonas… ¿Cómo valora este proceso?

En las imágenes que se han difundido estos días del sector donde están los hermanos Lapeña se ven las cajas colocadas e incluso algunas con nombres, por tanto creo que un equipo de especializado puede hacerlo, es absolutamente viable. Pero no nos podemos quedar ahí, la realidad es que hay veintiocho niveles de enterramiento separados por muros, y sería necesario conocer su situación para arrojar luz sobre el estado general de las criptas y evaluar de manera global las posibilidades de intervención. Desde luego, sería a un coste razonable si lo comparamos, por ejemplo, con el coste de un aeropuerto vacío o de una estación de AVE con poco tránsito.

Estamos conociendo estos días la posición del prior, atrincherado en la abadía y poniendo en jaque la exhumación de Franco… ¿Puede recurrir a la justicia y denunciar por profanación?

Es el derecho al pataleo. Recurrirán todo lo que haya que recurrir, pero en todo caso, son una minoría, tanto en el seno de la iglesia católica como en el conjunto de la sociedad española.

El prior Santiago Cantera -también el antiguo padre abad, Anselmo Álvarez- suelen decir que solo se puede alcanzar el sentido de la reconciliación “bajo los brazos redentores de la Cruz”…

Lo que ha ocurrido estos días es muy revelador, desde mi punto de vista. Defienden que el Valle es un monumento a la reconciliación, que la cruz es un potente símbolo universal de paz, pero hace unos días los ultraderechistas se movilizan y se concentran en la explanada en defensa del monumento cuando, según ellos, está “en peligro”. Ver a esa gente allí demuestra que el Valle no representó nunca ni representa a las dos Españas, sino a una sola. En resumen, el argumento de la reconciliación se les ha caído por completo.

Si la familia Franco mantiene su idea de no hacerse cargo, ¿qué se puede hacer con los restos del dictador? ¿Deberían de ir a un osario, como se ha especulado estos días?

Si el Estado cuenta con seguridad jurídica para la exhumación, podría dejar los restos en la puerta del recinto de Cuelgamuros. Entiéndame, es una forma de hablar, no creo que se produzca esa situación. La familia tendrá que plegarse, no les queda otra.

¿Realmente es posible la resignificación del valle de los Caídos? ¿Cuál de las opciones barajadas estos años le parece idónea?

Reconozco que en estos años he ido cambiando de opinión, conforme he ido conociendo las soluciones adoptadas en otros espacios de memoria del mundo. Ahora mismo creo que debería hacerse una recontextualización del Valle de los Caídos como monumento totalitario. Expertos de otros países consideran que, con diferencia, es el más impactante, por encima de los lugares que aún quedan en Berlín o Moscú, por ejemplo. A fin de cuentas, es la petrificación del nacionalcatolicismo de forma casi perfecta. Entonces, yo no lo tocaría, lo usaría para hacer pedagogía del totalitarismo, para explicar a través del monumento cómo funcionan las dictaduras.

¿Y cómo sería esa recontextualización? ¿Demolería la cruz?

Hoy día la museología está muy avanzada, desde luego no utilizaría fórmulas caducas como poner placas ni nada por el estilo, sino que convertiría el Valle en un ‘ciberlugar’. Es decir, si se me permite la expresión, en lugar de demoler la cruz la convertiría en un gran receptor que garantizase una wifi potente para que los visitantes pudieran acceder a contenidos de todo tipo e incluso pudieran subir fotos o vídeos. Desde luego, hay especialistas españoles y extranjeros que podrían desarrollar un proyecto puntero en el mundo y así transformar por completo Cuelgamuros, como se ha hecho por ejemplo en Hiroshima. Y así, con participación de la propia ciudadanía, transformar poco a poco el relato. Porque hasta ahora solo ha habido un relato monolítico, hegemónico, y no se trata de imponer un relato alternativo sino sumar una multiplicidad de relatos, envolver el Valle de otra manera, para facilitar el conocimiento de las nuevas generaciones y fortalecer la calidad democrática del país.

Esta semana usted ha codirigido el Congreso internacional entre otras cosas sobre fosas comunes. ¿Por qué las exhumaciones están transformando radicalmente los modos de gestión del pasado traumático?

El trabajo en torno a las fosas comunes tiene, desde luego, carácter simbólico, pero ahora mismo es central en los discursos y en las políticas de memoria y de derechos humanos. Cuando empezamos con este tema, en 2002, nos desbordaba su complejidad. Durante años hemos ido creando equipos y redes de investigación interdisciplinar que han ido arrojando luz a un debate paupérrimo, derivado del ‘vuelo bajo’ de la crispada situación política y del famoso ‘y tú más’. Hemos ido creando marcos comparativos porque queríamos entender mejor, a fin de superar la pobreza del debate. Ahora mismo la conexión de la ciencia forense con los derechos humanos es un proceso global, mundial. Para que te hagas una idea, el equipo argentino de antropología forense ha trabajado ya en cincuenta países. Son los instrumentos centrales de la justicia transicional. Porque cualquier conflicto deja evidencias, que permiten construir casos judiciales. Y la fosa común es, a fin de cuentas, el lugar del crimen.

¿En qué posición está España en relación a otros países?

España es un referente mundial, el caso español no es periférico, está en los mapas de análisis académicos, más aún con el tema de Franco de por medio. Lo característico de nuestro país es que fue un movimiento de abajo arriba, desde familias, asociaciones, equipos forenses… Está ocurriendo algo similar ahora mismo en países como Colombia y Méjico donde, frente a gobiernos, fiscalías, grupos mafiosos o paramilitares, están siendo las madres, o ciudadanos anónimos, quienes están buscando los cuerpos, objetos personales… Aquí, a partir de 2005 el apoyo institucional ha sido desigual, rácano y mal orientado. Ha sido un “búscate la vida” para las familias, y eso tiene que cambiar. No quiere decir que no haya problemas. Una exhumación reaviva traumas y a veces genera frustración, porque se ha pensado que con una identificación genética se resolvía todo, y no es tan sencillo, necesitamos seguir mejorando y analizando los procesos desde un punto de vista crítico.

¿Qué cambios deberían de producirse con la creación de la Dirección General de Memoria Histórica?

Con Mariano Rajoy como presidente, la fórmula era “cero más cero más cero igual a cero”. Sin embargo, paralelamente se destinaban recursos, se financiaban exhumaciones o se creaban institutos de memoria. La situación es desigual, pero se ha trabajado bien en Andalucía, País Vasco, Navarra… Hasta en Castilla y León se ha avanzado en esta materia. Hemos pedido mil veces que el Estado asuma las exhumaciones, que se cree un archivo único, que se ponga en marcha una oficina de víctimas… Precisamente en el Congreso de San Sebastián -que he codirigido junto a Francisco Etxeberría- ha participado el nuevo Director General de Memoria Histórica, que ha dejado importantes anuncios en sintonía con las demandas de las asociaciones, como la voluntad de asumir la gestión directa de las exhumaciones o la anulación de las sentencias franquistas. Es cierto que no ha sido sino expresar las líneas de acción de un programa, porque además tienen pocos diputados y poco tiempo por delante, pero hay mucho por hacer.

El día en que 27 republicanos asaltaron un barco y huyeron de la España franquista disfrazados de guardias civiles

9 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

“Nos juntamos en el castillo de Ares. Los de aquí salimos como si fuésemos de la Guardia Civil. Rebón vestido de teniente, tres de guardias, yo de falangista y a los demás los hicimos pasar por presos. El único miedo era encontrarnos a la verdadera Guardia Civil”. Así relataba Juan Leal uno de los momentos álgidos de la huida que protagonizó en julio de 1939 de la España franquista, con otros 26 compañeros con los que compartía los valores democráticos y republicanos. Su testimonio se recoge en A fuxida do bou Ramón, un libro en el que se plasma la investigación desarrollada durante años por los investigadores Enrique Barrera y Eliseo Fernández.

La obra, ilustrada con dibujos de Fernando Ocampo, ha sido presentada este viernes en Ares, la localidad gallega en que se desarrollaron los hechos, coincidiendo con el 79 aniversario de la fuga.

Esta épica historia comienza, en realidad, tres años antes. El 18 de julio de 1936 se produce la sublevación franquista que triunfa en apenas diez días en toda Galicia. Lo ocurrido en este rincón de España es la mejor prueba de que la brutal represión ejercida por los militares rebeldes no fue una reacción ni una respuesta, sino una estrategia para imponer el terror que había sido diseñada mucho antes de producirse el golpe de Estado. En Galicia ni hubo guerra ni hubo víctimas de derechas. Sin embargo, en los tres años siguientes serían asesinados al menos 4.700 gallegos de ideología republicana.

Entre ellos se encontraban varios generales, almirantes, oficiales y soldados que no secundaron el golpe, los gobernadores civiles de las cuatro provincias, así como los alcaldes de Santiago, A Coruña, Ourense, Vigo y de otra treintena de localidades.

En ese contexto fueron muchos los hombres y mujeres que trataron de huir a territorio republicano a bordo de precarias embarcaciones de pesca. Quienes no pudieron hacerlo se escondieron durante años en bosques, montañas o zulos construidos para tal fin en el interior de la vivienda de algún familiar. Tras finalizar la guerra, el triunfo franquista empujó a 27 de estos “topos” a salir de sus madrigueras y planear una temeraria fuga. Uno de los conjurados era Antonio Santamaría, el último alcalde republicano de Ferrol. Santamaría fue detenido y condenado a muerte por los sublevados en julio de 1936, pero el día antes de su ejecución logró escaparse con otro compañero del cuartel de artillería en el que aguardaba la muerte.

Fueron muchos los vecinos anónimos que se jugaron la vida para mantenerle escondido durante tres largos años. Gracias al testimonio que dejó en su día alguno de los protagonistas y al de sus familiares, el libro reconstruye aquellos momentos.

El primer reto fue formar el grupo y consensuar el plan. Sus familiares más cercanos hicieron de correo entre los diferentes escondites. Entre todos, poco a poco, se fue organizando la fuga. El riesgo era enorme, pero todos sabían que las alternativas eran aún peores: la cárcel o el paredón.

Disfraces de guardias civiles para asaltar un barco

La decisión final fue la de asaltar un barco, el bou Ramón, en el que contaban con la complicidad de uno de sus diez tripulantes, y poner rumbo hacia el sur de Inglaterra. El vapor de 15 metros de eslora se encontraba fondeado en el puerto de Ares, en la ría de Betanzos, muy cerca de Ferrol. El problema radicaba en que 27 hombres buscados por las autoridades llegaran hasta él sin ser antes detenidos. El plan, un tanto suicida, fue hacerse pasar por un grupo de prisioneros custodiados por agentes de la Guardia Civil. Sus mujeres y sus madres se pusieron manos a la obra para tener a punto los disfraces para la fecha señalada.

La noche del 20 al 21 de julio de 1939 el grupo se reunió y puso en marcha la farsa. En aquellos tiempos a nadie sorprendió ver a un oficial del Ejército, tres guardias civiles y un falangista escoltando a un nutrido grupo de prisioneros. Así lograron llegar sin problemas hasta el puerto de Ares. Aún quedaba lo más difícil. Los republicanos que iban disfrazados subieron a un bote y abordaron el bou Ramón.

Metidos en su papel de guardias civiles, encañonaron con sus fusiles de madera a los miembros de la tripulación y los encerraron en la bodega. La excusa que les dieron para el asalto tuvo su punto de ironía: alegaron tener que inspeccionar el barco “porque en su interior podía haber rojos escondidos que trataban de escapar a Francia”.

En las primeras horas de aquel viernes el resto del grupo embarcó en el Ramón que inmediatamente partió hacia aguas internacionales. Los 27, según relataron años después, se fundieron en un gran abrazo. Atrás quedaba el infierno, aunque por delante les esperaba una complicada travesía. El barco llevaba carbón para navegar unas pocas millas, por lo que los republicanos tuvieron que quemar en las calderas toda la madera que encontraron a bordo. 24 horas después, cuando ya estaban casi a la deriva, se toparon con un barco francés que supuso su tabla de salvación.

Una amarga libertad con terribles consecuencias

La alegría que supuso para los fugados el éxito de su plan les duró muy poco tiempo. Tras ser desembarcados en el puerto francés de La Rochelle, las autoridades francesas les encerraron en el campo de concentración de Barcarès, donde ya se encontraban miles de exiliados republicanos. Mientras tanto, en Galicia sus esposas, hermanas y demás familiares sufrieron las represalias. El libro recoge, entre otros, el testimonio de una de ellas, Dolores Mayobre: “Nos llevaron al cuartel de la Guardia Civil, nos colgaron de los pulgares y nos daban latigazos en las piernas, mientras nos insultaban y nos preguntaban por nuestros hombres una y otra vez. Nos tuvieron encerradas tres días en un retrete apestoso y luego nos soltaron”. Otras detenidas pasaron varios meses en la cárcel.

Los fugados tampoco disfrutaron de un destino mucho mejor. Barrera y Fernández han investigado lo que fue de sus vidas tras pasar por el campo de Barcarès. Al menos siete combatieron contra Hitler en el Ejército francés o en las filas de la Resistencia; dos de ellos, Manuel Fernández y Jesús Morgade serían capturados por los nazis y deportados al campo de concentración de Mauthausen, de donde solo Morgade consiguió salir con vida. Otros tres miembros del grupo del bou Ramón serían detenidos por la Gestapo y entregados a las autoridades franquistas. Quienes lograron sobrevivir a todos estos avatares, salvo contadas excepciones, terminaron sus vidas en el más duro de los exilios.

Enrique Barrera, uno de los autores, confiesa a eldiario.es que con este libro se salda una parte de la deuda pendiente que tiene España con estos luchadores: “Si un grupo de noruegos, daneses, belgas, holandeses o franceses, hubieran secuestrado un barco delante de las narices de sus enemigos, para alcanzar Gran Bretaña, ya se habría hecho una película. Sin embargo, aquí el relato continúa siendo desconocido para la mayoría de la opinión pública”.

Documento que forma parte de la causa judicial abierta por las autoridades franquistas tras la fuga
Documento que forma parte de la causa judicial abierta por las autoridades franquistas tras la fuga

Los grandes costes para las izquierdas gobernantes del olvido histórico al que han contribuido

3 agosto, 2018

Fuente: http://www.vnavarro.org

Vicenç Navarro

Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España).

Ha sido también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 48 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España.

Es uno de los investigadores españoles más citados en la literatura científica internacional en ciencias sociales.

Vicenç Navarro
Catedrático Emérito de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universitat Pompeu Fabra

Estamos viviendo en este periodo convulso de la vida política del país los costes que ha significado para la democracia española el olvido de la memoria histórica por parte de los distintos gobiernos de izquierdas que ha habido en España. La recuperación de tal memoria por parte de estos gobiernos se ha limitado predominantemente al cambio del nombre de las calles que homenajeaban a personas identificadas con el régimen dictatorial anterior (1939-1978), medida necesaria pero muy insuficiente para corregir la enorme tergiversación de la historia de España que se enseña en las escuelas españolas y que se reproduce en la gran mayoría de medios de información orales, escritos y televisivos del país. Esta tergiversación alimenta una visión de España heredada del régimen político anterior, que consiste en una España monárquica, uninacional y radial en la que el Estado central ve con malos ojos y reprime otras visiones de España, como la republicana, plurinacional y poliédrica, que frecuentemente es presentada como la “anti España”. La primera visión, la uninacional, monárquica y radial, persiste hoy en España, y ello a pesar de que, por fin, la sepultura de uno de los dictadores más represivos que haya habido en Europa parece que va a sacarse del Valle de los Caídos, al mismo tiempo que el partido heredero de la cultura franquista (el Partido Popular) está experimentando una crisis profunda.

¿Por qué la visión uninacional de España continúa? El enorme dominio de las fuerzas conservadoras sobre el Estado español

Que esta visión de España haya continuado se debe al dominio que las fuerzas conservadoras que controlaron el Estado dictatorial tuvieron sobre el proceso de transición de la dictadura a la democracia, definido por el establishment político-mediático español como “modélico”. Tal definición asume que el producto de tal Transición modélica fue una democracia también modélica, homologable a la existente en cualquier otro país de la Europa Occidental. Sin embargo, lejos de ser modélica, la democracia española es muy limitada, como consecuencia de la enorme influencia que aquellas fuerzas conservadoras han continuado teniendo sobre el Estado central durante todo el periodo democrático. Y una característica de las enormes limitaciones de dicha democracia es que se haya seguido promoviendo una historia tergiversada y una visión de España como un país monárquico, uniancional y radial, promovida en los medios de reproducción de valores (desde el sistema educativo hasta los mayores medios de información y persuasión).

Las consecuencias del olvido histórico: no se percibe que las causas de los dos mayores problemas que existen en España (el problema social y el nacional) deriven del punto anterior

Este olvido histórico ha debilitado enormemente a las fuerzas republicanas, forzándolas incluso a redefinir el lenguaje, la narrativa y el relato de su proyecto. Como consecuencia de ello las izquierdas han abandonado, en general, las categorías analíticas, normativas y los relatos que le eran propios, lo que ha dificultado mucho la comprensión de las causas políticas de los mayores problemas que existen en España: el problema social y el problema nacional (también llamado problema territorial).

El primer problema se evidencia por el gran retraso social de España. España tiene uno de los gastos públicos sociales (en sanidad, educación, vivienda social, servicios sociales, escuelas de infancia y guarderías, servicios domiciliarios y pensiones, entre otros servicios y transferencias públicos) per cápita más bajos de la Unión Europea de los Quince (UE-15), el grupo de países de la UE con un desarrollo económico similar al español. Y las condiciones del mercado de trabajo están entre las peores en esta comunidad política. El informe reciente del European Trade Union Institute “Bad Jobs’ recovery? European Job Quality Index 2005-2015” pone a España como uno de los países que trata peor a sus trabajadores (ver mi artículo “España es el país de la Unión Europea con peores condiciones de trabajo”, Público, 25.02.18). Los datos del informe así lo muestran. Y la situación se ha deteriorado incluso más durante los últimos diez años, un periodo conocido como la Gran Recesión. Estos datos, por cierto, deberían estar en las portadas de los mayores medios de información, y no lo están.

Hay múltiples causas de esta realidad, pero en un lugar prominente está la enorme influencia que el establishment económico y financiero (los propietarios y gestores del gran capital) ha continuado teniendo sobre el Estado español. España es uno de los países de la UE-15 en el que las rentas derivadas del capital representan un porcentaje mayor del total de las rentas, y las rentas del trabajo un porcentaje menor. Es, por lo tanto, uno de los países de la UE-15 con mayores desigualdades de renta y de propiedad. Todo es resultado del hecho de que el Estado español actual no supuso una ruptura con el anterior, sino una apertura dentro de un marco heredado del régimen previo. El enorme conservadurismo de los aparatos del Estado es una consecuencia de ello.

Otra consecuencia: la demonización y/o olvido de la República

El olvido de la historia real del país explica que se perpetúe la tergiversada visión de la República y de lo que fue la llamada Guerra Civil. Se oculta, así, que la República significó un intento de cambiar la correlación de fuerzas políticas dentro del Estado español, produciendo toda una serie de reformas (las reformas agrarias, la introducción de la escuela pública, el establecimiento de la Seguridad Social, el empoderamiento de los sindicatos, el aborto, el divorcio, el voto de las mujeres, entre muchas otras reformas progresistas) que afectaron a los intereses de los principales grupos de poder –desde la banca hasta la Iglesia y al Ejército, pasando también por los terratenientes y grandes empresarios-, los cuales dieron un golpe militar (apoyados por el régimen nazi alemán y el fascista italiano, sin cuyo apoyo no hubiera sido exitoso) que estableció una de las dictaduras más sangrientas que hayan existido en este continente (por cada asesinato que cometió el régimen de Mussolini, el régimen de Franco perpetró 10.000). Nada de esto es conocido por la gran mayoría de la juventud de este país, como resultado del olvido de la memoria histórica. En realidad, la tergiversada historia es la que continúa enseñándose. De ahí que las causas del enorme subdesarrollo social del país –que se encuentran en el enorme dominio que los principales intereses económicos y financieros, así como los sectores sociales más pudientes, continúan teniendo sobre el Estado central español, heredero del anterior- no sean conocidas por la juventud del país, que no relacionan el presente con el pasado de su país. Esta ignorancia y desconocimiento debilitan enormemente su capacidad transformadora.

Las causas de la no resolución del problema nacional

La misma correlación de fuerzas dentro del Estado inmodélico, causa del enorme retraso social de España, es la responsable también de las tensiones interterritoriales que han alcanzado un nivel no visto antes durante el periodo democrático. El Estado borbónico no admite la plurinacionalidad de España. Habiendo impuesto la visión monárquica-borbónica, uninacional y radical de España, no tolera el reconocimiento y redefinición del Estado, y considera la visión plurinacional –que caracterizó la visión republicana- como la anti-España. “La unidad de España” es el eslogan de tal visión. Hoy, las voces a favor de la plurinacionalidad son marginadas en el debate nacional. Y esta intolerancia está estimulando el crecimiento de los movimientos favorables en Catalunya a la secesión.

La definición del régimen dictatorial como “franquista”

La continuación de la enorme influencia de las fuerzas herederas del régimen dictatorial español sobre el Estado español y sobre las instituciones reproductoras de valores en España (incluyendo la Iglesia y la Academia) explica también que tal régimen sea conocido como “franquista”, siendo presentado así como un régimen autoritario caudillista, semejante a muchas de las dictaduras latinoamericanas que periódicamente interrumpieron los sistemas democráticos de aquellos países. Una figura académica (procedente de una familia fascista) que tuvo un papel fundamental en la promoción de esta visión fue el profesor Juan Linz, que reconoció el carácter autoritario del régimen español, negándole, sin embargo, cualquier carácter totalitario, es decir, portador de una ideología totalizante que afectara todas las dimensiones de la sociedad e invadiera todas las estructuras de valores del ser humano, como lo era, por ejemplo, el comunismo. De ahí que sea definido en el relato dominante como franquismo, que quiere decir caudillismo autoritario sin deseo de imponer una ideología totalizante.

Pero todo el que haya vivido aquella dictadura puede dar testimonio del carácter profundamente totalitario de aquel régimen, el cual promovía e imponía una ideología que abarcaba todas las dimensiones del ser humano (desde el lenguaje hasta cómo practicar el sexo). El nacionalismo extremo de carácter imperialista (con el uso del águila del imperio como uno de sus símbolos) basado en una supuesta superioridad étnica, racial y cultural (el día nacional se llamaba el Día de la Raza), que negaba la existencia de clases sociales y el conflicto entre ellas (mediante los sindicatos verticales) a la vez que exigía la supeditación de los intereses de la clase trabajadora a los intereses del Estado, controlado por los intereses financieros y económicos que el régimen defendía, eran, todos ellos, características del fascismo. No es casualidad que en el Valle de los Caídos esté la sepultura del dictador, acompañada de la sepultura del fundador de la Falange, el partido fascista (que así fue definido por su fundador). De ahí que aquel régimen sea conocido internacionalmente como un régimen fascista (ver mi artículo “Franquismo o fascismo”, Público, 09.07.13), y que sea España el único país en el que el régimen dictatorial es definido como franquista. De la misma manera que no se llama régimen mussoliniano al régimen fascista italiano, o régimen hitleriano al régimen nazi, tampoco se debería llamar régimen franquista al régimen fascista español.

Naturalmente que tal ideología fascista también tenía un componente religioso importante, lo que explica, pero no justifica, que fuera llamada también nacionalcatolicismo, resaltando el maridaje entre el fascismo y el profundamente reaccionario y conservador catolicismo español, promovido por la Iglesia católica, que era parte de aquel Estado. Y lo era porque los sacerdotes estaban pagados por el Estado y los obispos eran nombrados por el dictador. Decir, como se dice con frecuencia, que la Iglesia “apoyó al régimen” es atribuirle una independencia y autonomía que no tenía. La Iglesia era parte del aparato del Estado fascista. Sin ir más lejos, la Iglesia utilizaba el saludo fascista en sus ceremonias y el dictador entraba en las iglesias bajo palio. Pero tal maridaje no debe ocultar el carácter fascista del régimen, al que hay que definir como tal, tal como se hace a nivel internacional. Cuando el diario New York Times (durante los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996) escribió la nota biográfica del Sr. Samaranch, Presidente del Comité Olímpico Internacional, lo describió como “delegado de Deportes del régimen fascista español liderado por el general Franco”. Repito, fuera de España casi nadie define aquel régimen como franquista.

La complicidad entre la Monarquía y el fascismo

El Estado monárquico es un Estado producto de un golpe militar en el que desde el principio estuvieron entrelazados los dirigentes golpistas con la Monarquía, de tal manera que José Antonio Primo de Rivera fue nombrado duque (a título póstumo), Queipo de Llano marqués y Carrero Blanco duque (también a título póstumo), y así un largo etcétera. También la familia del dictador pasó a ser parte de la aristocracia, siendo el caso más conocido el de la esposa del dictador, Carmen Polo y Martínez-Valdés, que fue nombrada señora de Meirás. Y este entrelazamiento continuó en la época llamada democrática, de manera que el ministro de Justicia del Partido Popular, el partido heredero de las fuerzas que dominaron los aparatos del Estado dictatorial, guardianas de la cultura franquista a través de este ministro, Rafael Catalá, nombró a Carmen Martínez-Bordiú, la nieta del dictador, heredera del ducado de Franco. Tal complicidad entre la monarquía, la aristocracia y el Estado caracterizó al régimen dictatorial y al actual.

La batalla de los símbolos y la falta de ellos para las izquierdas: la bandera de la España progresista es la republicana, no la borbónica

El resultado del olvido histórico es que, al abandonar la memoria histórica y la necesaria corrección de la tergiversación histórica de España (y de Catalunya), las izquierdas gobernantes han aceptado los símbolos del Estado borbónico como los símbolos de España, de manera que hoy están desnudos de símbolos que muestren posibles alternativas a este Estado. Esta situación es muy clara en Catalunya, donde hubo una cultura republicana amplia y extendida, y en donde las izquierdas fueron, durante la II República, las dirigentes en el desarrollo de esta otra España plurinacional, alternativa a la uninacional borbónica. De ahí que sea dificilísimo para las izquierdas catalanas identificarse con la bandera borbónica. Las fuerzas represivas fascistas llevaron a cabo una brutal represión contra las clases populares (como ocurrió en el resto de España) y contra la cultura catalana bajo los símbolos borbónicos (la bandera borbónica y el himno de la Marcha Real). Así, las tropas fascistas que ocuparon Catalunya lo hicieron bajo dicha bandera borbónica y con los tonos del dicho himno. Y la oposición a estos golpistas y a sus símbolos provino en Catalunya del gobierno republicano de la Generalitat de Catalunya, que enarbolaba en sus actos la senyera –la bandera catalana- y también la bandera republicana. Este era el símbolo de las fuerzas democráticas. El presidente Companys, uno de los presidentes de la Generalitat de Catalunya más populares (no solo en Catalunya sino también en España, habiendo sido director de una revista conocida como Nueva España), presidió frecuentemente sus actos con la bandera catalana y la republicana española.

Al haber abandonado tales símbolos hoy las izquierdas españolas (y catalanas no secesionistas) están faltadas de símbolos. Y ahí está el grave problema, que el sentimiento de ser español, además de catalán, tiene hoy como símbolo la bandera borbónica, lo cual es enormemente difícil de aceptar emocionalmente. Y ahí están los costes del olvido histórico. En su día Gramsci ya indicó que el que controla las banderas controla todo lo demás. Una fuerza política que abandone su pasado y el reconocimiento de sus antecesores y de sus raíces es débil por definición. En realidad, es un símbolo de tal debilidad que las izquierdas no enarbolen la bandera republicana. Hoy, dicha bandera es perseguida y temida por la estructura de poder del Estado español. Otro síntoma de debilidad es que las izquierdas apenas canten cuando se reúnen, pues incluso se han olvidado de las luchas y de los cánticos que sus antecesores vivieron y crearon en la larga lucha para conseguir la fraternidad, la libertad y la solidaridad de los pueblos y naciones de España.

Ni que decir tiene que el cerrarse en sus respectivas memorias puede ser también contraproducente, aislándolas del resto de la sociedad. Esto ocurrió en parte con el Partido Comunista de España (PCE), que habiendo sido la fuerza que lideró la resistencia antifascista, continuó con una cultura cerrada en sí misma que desgraciadamente lo aisló del conjunto social. Pero en España las izquierdas han llegado al otro extremo, y ese olvido de su memoria está teniendo un enorme coste. De ahí que en un momento de profunda crisis del Estado español y pérdida de apoyo popular de la Monarquía sea importante y urgente que se corrija la historia de este país, mostrando que las fuerzas progresistas siempre diseñaron alternativas al Estado borbónico –causa del retraso social y de la no resolución del llamado problema territorial–, estableciendo el Estado republicano que siempre mostró mayor vocación democrática, mayor sensibilidad social, y mayor ansia de justicia y solidaridad que el Estado al cual sustituyó.

De ahí el gran temor de la estructura del Estado borbónico a que los partidos políticos que lucharon contra el Estado dictatorial borbónico se aliaran recientemente en su estrategia para terminar con el gobierno del PP, los herederos del “franquismo”. Esta alianza debería ser esencial para permitir los cambios en el Estado que faciliten el establecimiento de la democracia (todavía hoy muy limitada) y del bienestar de la población (todavía hoy muy insuficiente) que el Estado monárquico ha obstaculizado para evitar su realización. Se inicia con ello un periodo en la historia de este país, que ha sido causado por las grandes movilizaciones que han tenido lugar a lo largo del territorio español (que se habían iniciado ya con el 15-M), para estimular ese cambio profundo que permita una transición mayor de la que ocurrió en el 78. Hoy las encuestas muestran un crecimiento del deseo popular de cambio del régimen del 78, en el que el Estado borbónico es cada día más cuestionado.

Juan Carreño, el profesor republicano al que Granada quiere rescatar del olvido

2 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

La muerte no distingue. Es una frase que por repetida mil veces no deja de ser cierta. La muerte es implacable, pero hay quienes por una u otra razón hacen que sus vidas se conviertan en algo tan notable que, cuando la muerte les cobra la factura, merecen ser recordadas. Ese es el caso de Juan Carreño, un profesor cubano y republicano convencido, que hizo que Granada llorase su asesinato -como el de muchos otros- en plena Revolución de Octubre de 1934 de la que formó parte. Ahora, una simple palabra en su tumba en el cementerio de Granada, “vencida”, sirve de pie de nota para certificar una segunda muerte que hay quienes quieren detener.

La asociación Granada Republicana UCAR es la que está intentando que Juan Carreño no caiga en el olvido con el desahucio de su nicho que lleva en marcha desde 2016. Para lograrlo, dicha organización ha cursado una petición al Ayuntamiento de Granada con la que pretende que el Consistorio califique a Carreño como ‘persona ilustre’ de la ciudad de tal manera que sus restos vayan a parar a un panteón que existe para tales personalidades en el mismo cementerio granadino. El presidente de Granada Republicana UCAR, José María García Labrac, cree que “se trata de una persona que fue muy querida por su labor con las personas más desfavorecidas” y que por eso “merece ser recordado”.

Carreño, un profesor comprometido

La historia de Juan Carreño Vargas es la historia de un maestro español nacido en Cuba el 20 de abril de 1886. Vino al mundo 12 años antes de que su tierra natal dejase de ser colonia de España y por ello, Carreño se vinculó rápidamente a Granada cuando se marchó de Cuba tras la independencia de 1898. En la ciudad de la Alhambra se licenció como tal en la Escuela Normal de Magisterio. Una institución cuyo edificio ocupa hoy la sede provincial del Gobierno de la Junta de Andalucía.

Su carrera profesional le llevó a ser maestro en Las Palmas de Gran Canaria y posteriormente en Huétor Santillán, ya de regreso en tierras granadinas. De fuerte convicción republicana, las referencias que hay de su historia hablan de un hombre que intentó llevar la enseñanza a todo el mundo. Incluso a aquellas familias que por tener peores condiciones sociales no podían permitir una vida digna para sus hijos. Quizá por eso ingresó en la Unión General de Trabajadores (UGT) como secretario del Sindicato de Maestros, fue miembro de la ejecutiva provincial de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (FETE) y llegó a ser presidente de la Casa del Pueblo de Granada.

No obstante, su vocación política no se detuvo ahí. En 1931 logró ser diputado del PSOE por la provincia de Granada en las primeras Cortes de la II República, hito que intentó repetir en 1933 quedándose a las puertas. Sin embargo, durante todo ese tiempo, su labor como docente y su perfil cercano al pueblo le valieron el cariño de la sociedad granadina y sobre todo de las clases menos adineradas. Pues su visión pragmática de la vida encajaba con un modelo social en el que todos debían tener las mismas oportunidades.

Como casi todos los que significaron sin tapujos con la II República, su nombre estuvo en una lista negra en cuanto empezaron las primeras escaramuzas que dieron pie a la Guerra Civil. Fue precisamente por eso, en plena Revolución de Octubre de 1934, por lo que se cree que Juan Carreño Vargas fue asesinado. Según cuentan las crónicas, el profesor y político republicano recibió una brutal paliza que acabó con su vida. Las mismas voces sostienen que aunque hubiese sobrevivido a aquel trance, su destino estaba escrito por haber sido una persona muy crítica y comprometida con el régimen republicano. Habrían intentado acabar con su vida en más ocasiones.

De hecho, Juan Carreño murió cuando formaba parte del Comité Revolucionario de Granada durante aquel octubre. Por ese motivo ingresó en prisión y días después fue detenido de nuevo. El 10 de octubre dieron con él para tomarle declaración en una comisaría granadina por sus acciones como miembro de dicho comité. Allí fallecería de manera repentina a consecuencia de una hemorragia cerebral certificada en una autopsia que pese a ello, añadía que no había padecido malos tratos físicos. Aunque la sospecha de una paliza siempre planeó sobre su muerte. Especialmente durante el entierro en el cementerio de Granada al que acudieron cientos de personas a llorar su fallecimiento y asumiendo que Juan Carreño había sido asesinado.

84 años después

Desde aquel octubre de hace ocho décadas hasta hoy han pasado 84 años. Un tiempo tan largo que para la mayoría de la sociedad granadina, Juan Carreño es apenas un desconocido. Su relato se mantiene vivo de manera tenue en quienes peinan algo más que canas. Por eso, ahora que su nicho 45 en el patio 1 y fila 2 del cementerio corre peligro de desahucio, Granada Republicana UCAR pretende revivir su historia y honrar sus restos.

Con la petición que han hecho al Ayuntamiento de Granada para que declare a Carreño como ‘persona ilustre’ de la ciudad, pretenden no solo que sus restos no se pierdan, sino que sirva de punto de partida para que otros granadinos que fueron relevantes, tengan una solución similar a la que quieren con este profesor republicano. Pues según explica el presidente de la asociación, García Labrac, “hay algunos granadinos ilustres cuyas tumbas también están en proceso de desahucio”. Al tiempo que asume que “la dictadura de Franco se encargó de borrar los honores de algunas de estas personas ya que hay casos en que ni sus lápidas recuerdan qué cargos de relevancia ocuparon”.

Por su parte, fuentes del Ayuntamiento de Granada han confirmado a  eldiario.es Andalucía que iniciarán el procedimiento para convertir a Juan Carreño en ‘persona ilustre’ de la ciudad. Eso sí, recuerdan que no es algo que dependa exclusivamente del equipo de Gobierno actual, que preside el socialista Francisco Cuenca, sino que requiere de una mayoría de los grupos municipales. Además, el tiempo para que se lleve a cabo el procedimiento no está fijado y puede dilatarse unos meses.

De ahí que tanto Granada Republicana UCAR como el PSOE granadino se hayan puesto en contacto con Emucesa, la empresa que gestiona el cementerio, para recabar más información que permita evitar que los restos de Juan Carreño sean retirados del nicho que ocupa. Según ha podido saber este medio, la última vez que alguien pagó su ocupación fue en 2005 y dicho pago habría correspondido al hijo del propio Carreño que habría fallecido entonces. Desde ese momento, no hay ninguna referencia de que el profesor republicano tenga familiares directos vivos. Una situación que suma emergencia al procedimiento para que la memoria de Juan Carreño Vargas no acabe en el olvido.

Justa Freire, la maestra republicana que ha dejado a Millán Astray sin calle en Madrid

1 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Del “muera la inteligencia” a una maestra de la República. De Millán Astray a Justa Freire. Como consecuencia de la ley de Memoria Histórica –que los anteriores Ayuntamientos de Madrid se negaron a cumplir–, hace tres meses la calle en homenaje al fundador de la Legión, uno de los generales golpistas que acompañaron a Franco en 1936, cambió de nombre. En su lugar, llegó una maestra cuya historia merece una calle. Hoy se cumplen 53 años desde su muerte.

Nacida en Moraleja del Vino, Zamora, el 4 de abril de 1896 y desaparecida en Madrid el 15 de julio de 1965, esta maestra forjada en la II República tiene una calle que la recuerda en el distrito de Latina desde el pasado mes de abril. Madrid fue el lugar que la vio crecer como una de las pedagogas más innovadoras de las primeras décadas del siglo XX.

Cuando el Comisionado de la Memoria Histórica del Ayuntamiento de Madrid la propuso para sustituir al general fascista recordaba que fue condenada a seis años y un día de prisión por el Tribunal de Responsabilidades Políticas por su labor como directora en la escuela.

Pero antes de ese fatídico destino, Freire había labrado una carrera como docente y pedagoga que destaca por su interés en innovar la enseñanza pública de la época. Así lo recuerda su biógrafa María del Mar del Pozo Andrés, autora de Justa Freire o la pasión de educar. Biografía de una maestra atrapada en la Historia de España (1896-1965). “Ella fue una de esas maestras, de las pocas y las primeras, que viajó al extranjero para conocer otras metodologías de enseñanza que luego implantó y que aparecen en los libros de pedagogía”, señala.

A la pregunta de cómo describiría a Freire, la profesora y escritora destaca dos rasgos de su personalidad: su “pasión” por la enseñanza y la infancia, y su “esperanza” en el ser humano. “Creía mucho en el ser humano, en el futuro. Esa esperanza de ver siempre el lado bueno de las personas es lo que le salvó la vida”, elogia Del Pozo Andrés.

José Luis Gordo, de la Fundación Ángel Llorca, destaca su papel como “renovadora” de la enseñanza. A su juicio, Freire era una “avanzada para su época” por su empeño en modernizar una escuela pública obsoleta y arcaica.

Freire llegó a Madrid en 1921. Ya en la capital, la maestra consiguió una plaza en el Grupo Escolar ‘Cervantes’, centro vinculado a la Institución Libre de Enseñanza donde se educaban los hijos de los obreros del barrio madrileño de Cuatro Caminos. Freire fue una de las primeras mujeres que ocuparon el puesto de directoras de un centro docente, tras aprobar sus terceras oposiciones.

Tanto para Gordo, maestro de profesión, como para Del Pozo Andrés, la calle Maestra Justa Freire es un reconocimiento a toda la profesión de maestro, hasta ahora olvidada en el callejero madrileño. “Creo que el Ayuntamiento de alguna manera devuelve una deuda que tiene con los maestros; es fundamental decir que Justa Freire desarrolló una pedagogía con la que nos identificamos muchos maestros y maestras actuales”, defiende José Luis Gordo.

Su vida en el Levante: las colonias escolares

Durante la Guerra Civil se mudó al Levante con niños que habían quedado huérfanos y montó junto otro maestro, Ángel Llorca, las colonias escolares, una manera de proteger a los menores de las bombas y “referencia internacional en otros conflictos bélicos”, señala Gordo.

Al alzarse Franco con la victoria, los funcionarios de la época quedaron suspendidos. Mientras intentaba arreglar los papeles para volver a ejercer en la nueva situación, fue detenida y juzgada por “prácticas laicistas”. También porque en una ocasión un grupo de alumnos cantó un letra rusa, como recuerda su biógrafa. Estos dos “delitos” le valieron una condena de seis años y un día. Tampoco volvería a ejercer como maestra en la escuela pública, su pasión.

En el Perelló (Valencia), en las Comunidades Familiares de Educación que fundó junto con Ángel Llorca para proteger a los niños de la guerra.
En el Perelló (Valencia), en las Comunidades Familiares de Educación que fundó junto con Ángel Llorca para proteger a los niños de la guerra. LEGADO JUSTA FREIRE, FUNDACIÓN ÁNGEL LLORCA.

Ingresó en la cárcel de las Ventas donde permaneció dos años hasta su puesta en libertad. Las reclusas recuerdan su afán por enseñarles a leer y escribir, pero también su empeño por que estas no se dejaran. “Les decía que tenían que seguir cuidándose, introducir la belleza en su día a día”. De esta manera, decían, Freire consiguió darles un rayo de esperanza. Así se lo contaron las propias presas a María del Mar del Pozo Andrés.

Del Pozo Andrés, durante su conversación con eldiario.es, deja claro que Justa Freire nunca dio clase a las 13 rosas que también pasaron por la cárcel de Ventas, una “confusión que siempre se ha dicho pero que no es cierta porque no coincidieron en el tiempo”.

A su salida, Freire tiene que reinventarse por tercera vez. En esta nueva vida, la casa de los hijos de los embajadores. Así es como Walter Starkie la conoció y la contrató como maestra en el colegio británico, recuerda su biógrafa. Freire volvía a tener un trabajo y un sueldo fijo a final de mes.

La vida de Freire fue de “drama” y “lucha”, pero “feliz”. “En sus escritos, incluso en los más íntimos que solo he leído yo, nunca encuentras amargura; no se instaló nunca en el odio pese a lo que la guerra y la posterior dictadura le quitaron”, asegura María del Mar del Pozo Andrés. “Siempre miraba al futuro con esperanza”.

Información a los vecinos de Latina

Que Justa Freire sustituya en el callejero a Millán Astray tiene algo de justicia poética. Aunque ahora hay historiadores que lo desmienten, el militar sigue siendo conocido por la frase “muera la intelectualidad”. “Es bonito que haya dejado paso precisamente a una maestra que se esforzó toda su vida por transmitir saberes, por llevar la cultura y el conocimiento allá donde estuvo”, asegura a eldiario.es Carlos Sánchez Mato, concejal presidente de Latina.

El edil prepara para septiembre un acto homenaje a esta maestra en el distrito y desde este viernes ha comenzado el envío de cartas a los vecinos recordándoles quién fue Freire. “En las cartas les tranquilizamos también explicando que no tienen que ir a cambiar el DNI ni hacer otras gestiones”, señala Sánchez Mato.

“El nombre de Justa es importante en sí mismo y también por el hecho de que fuera una mujer, el callejero de Madrid como el de la mayoría de las ciudades está dominado por nombres de hombres, las mujeres no llegan al 18%. Es urgente buscar también allí la paridad con más cambios como éste. Es importante crear referentes para las nuevas generaciones, también en el callejero”, concluye el edil de Ahora Madrid.

Millán Astray puede volver

El General Millán Astray podría volver al callejero de Madrid después de que la Hermandad Nacional de Antiguos Caballeros Legionarios, la fundación que tiene su nombre y la Franco recurrieran el cambio de nombre ante la Justicia. En estos momentos hay dos sentencias judiciales contradictoras:  una que da la razón al Ayuntamiento de Madrid y otra que se lo quita.

“Existen datos suficientemente documentados en el procedimiento que involucran a los generales rotulados en la calles con la contienda y en la sustentación del régimen político surgido de la guerra civil”, asegura el magistrado de lo contencioso administrativo número 14 de Madrid.

A su vez, otra sentencia del contencioso número 7, dos semanas antes,  anulaba el cambio al considerar que la actuación adolecía de “la suficiente motivación”, “sin que del contenido del expediente administrativo puede desprenderse, de manera inequívoca, que Millán Astray participara en la sublevación militar, ni tuviera participación alguna en las acciones bélicas durante la Guerra Civil, ni en la represión de la Dictadura”, aseguraba este otro magistrado.

Ante esta contradicción, será el Tribunal Superior de Justicia de Madrid quien desempate. A estas dos sentencias hay que sumarle el recurso de la Fundación Francisco Franco, en vías de ser ilegalizada como ha anunciado esta semana la ministra de Justicia, Dolores Delgado, que tiene recurridas el cambio de las 52 calles a la espera de resolución judicial.