¿Cuánto cuesta realmente una camiseta de 3 euros?

24 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Al pensar en la complejidad de la cadena de producción por la que pasa cada prenda hasta llegar a los escaparates, parece difícil creer que hoy compremos un 60% más de artículos que hace tan sólo 15 años. Este aumento del consumo tan solo puede explicarse por un descenso vertiginoso de los precios de las prendas, pero ¿son esos sus precios reales? y, si no lo son ¿quién está pagando el precio real de la ropa con que nos vestimos?

Hoy conmemoramos el aniversario de la catástrofe de Rana Plaza, en la que hace cinco años murieron 1134 personas en el derrumbe de un edificio de talleres textiles en Bangladesh. En la fábrica se producían prendas que serían más tarde vendidas por marcas internacionales en todo el mundo; entre ellas el Corte Inglés, Mango, o Inditex. El desastre supuso para muchos un despertar: sólo ajustando cada céntimo se consiguen los precios -y los beneficios- de una industria como la de la “fast fashion”; y ajustar cada céntimo es un eufemismo que enmascara más horas extra, aguantar unos meses más antes de cambiar una escalera de incendios oxidada, o ahorrar unos días en las jornadas de formación sobre el trabajo con productos químicos peligrosos.

En efecto, la industria textil es la segunda más contaminante del planeta tras la del petróleo y  la que mayor número de niños trabajadores explota. ¿Son todas las empresas de la industria textil culpables de ello? Evidentemente no, pero datos agregados tan escalofriantes no pueden esconder sino verdades incómodas. Y es la responsabilidad de los poderes públicos atajar un problema de cuya solución depende la vida de millones de personas y la confianza de los consumidores europeos que quieren poder comprar artículos con la tranquilidad de que ninguno de ellos ha sido cosido con trabajo esclavo o pagado con sangre.

El año pasado el Parlamento Europeo dio un paso adelante decisivo con la aprobación de una Resolución sobre el sector de la confección (2016/2140(INI)) en que pedía a la Comisión Europea una propuesta legislativa. El Parlamento expresó una posición clara: las iniciativas de empresas que, voluntariamente, deciden actuar de forma más responsable son loables, pero insuficientes. Deben ser complementadas con una iniciativa legislativa que exija a las empresas procedimientos de obligado cumplimiento y que tenga capacidad de establecer   responsabilidades para las que no los respeten en una justicia extraterritorial. La comunidad internacional está negociando en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de Ginebra la elaboración de una Norma internacional obligatoria que asegure el cumplimiento de los derechos humanos a través de su protección, su respeto y su reparación en todo el mundo. Esa es también nuestra exigencia.

Ha pasado un año y la Comisión no ha avanzado aún hacia la elaboración de esta legislación, pero muchos eurodiputados seguimos insistiendo en la urgencia de ello. No podemos seguir de brazos cruzados lamentándonos de que “estas sean las reglas del juego en el mundo globalizado”. La globalización es un hecho y es nuestra responsabilidad adaptar la legislación europea e internacional a este nuevo contexto. Es un derecho para los consumidores, que merecen que nadie les haga cómplices de estos hechos; para las pequeñas empresas que quieren reglas claras y una justa competencia para todos; y, sobre todo, para las víctimas, porque otro Rana Plaza no debe repetirse. Porque entre todos tenemos que evitar la explotación y la esclavitud laboral y la vulneración de las normas internaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y los derechos humanos.

Lola Sánchez Caldentey y Ramón Jáuregui son eurodiputados y coanfitriones de una exposición de las fotografías de la bangladesí Taslima Akhter que se inaugura este martes, 24 de abril, en el Parlamento Europeo. En ellas se muestra la urgencia de atajar las violaciones de derechos humanos en el sector textil.

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“Entre unos y otros, parece que se ha buscado lo peor de cada casa”

23 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

José María Mena (Villarcayo, Burgos 1936) fue fiscal jefe de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya durante 10 años hasta su jubilación en 2006. Es uno de los fundadores de la Unión Progresista de Fiscales. Apoyó a Baltasar Garzón en la causa iniciada contra él por investigar los crímenes del franquismo. La entrevista se celebra en su casa de Barcelona.

¿Existe un recorte de la independencia de la Justicia respecto al poder político?

No creo que vaya hacia atrás. Está donde ha estado desde hace años. El problema es que cuando las actuaciones judiciales no satisfacen, se piensa que va hacia atrás; y cuando satisfacen parece que va bien. Sucede con otros servicios públicos. Si el metro pasa en el minuto justo, en la estación en la que estás y te montas, nunca piensas que el metro va bien, simplemente te montas. Ahora, si tarda tres minutos y no llega, entonces el metro va mal. Con la justicia pasa algo parecido.

La justicia está sacando mucha corrupción, pero son jueces que están fuera de la rueda política.  

Son los mismos de la Audiencia Nacional, los mismos que resuelven la incomprensible calificación de la rebelión en el asunto de Catalunya, los mismos de la corrupción y el terrorismo yihadista o de ETA. Son los mismos jueces y las mismas secciones de la Audiencia Nacional.

¿Qué falla para que la percepción, sobre todo en Catalunya, sea que el Ejecutivo controla la Justicia?

Insisto: cuando la resolución de la Audiencia Nacional no es conforme a la expectativa es horrible y manipulada; cuando resuelve de acuerdo con las expectativas es un organismo increíble. Otra cosa es el Ministerio Público, la Fiscalía. Es la única, o casi la única que ejerce la acción penal, es decir, la que determina el marco de persecución.

El tribunal no puede perseguir nada que no sea objeto de una acusación previa, y la acusación la pone la Fiscalía, aparte de la acusación popular y la acusación particular. La Fiscalía es un órgano jerárquico dirigido por una persona nombrada por el Gobierno; bueno, nombrada por el rey a propuesta del Gobierno y del Consejo del Poder Judicial, que a su vez es nombrado por el Parlamento con las mayorías correspondientes.

El Gobierno tiene mano directa y determinante en el nombramiento del fiscal general del Estado, y ese fiscal general es el que marca las pautas de la persecución. Estas pautas determinan la posición del tribunal. Esto no quiere decir que el tribunal deba seguir la posición del fiscal. Si la Fiscalía General sostiene que determinados comportamientos en Catalunya son un delito de rebelión, el tribunal es libre para decir “sí” o “no”, y ha dicho que “sí”, que está de acuerdo, criterio que no comparto en absoluto.

¿Qué no comparte?

El concepto de alzamiento está previsto para otras situaciones y, sobre todo, porque la argumentación de la Fiscalía General sobre el concepto de violencia se refiere a un ejercicio físico de violencia dirigida intencionadamente y calculadamente por los acusables para generar ese resultado.

En caso de que hubiera habido violencia en algún momento, no me parece razonable que los acusados hubieran articulado y calculado de antemano el ejercicio de eso que llaman violencia. La argumentación de la Fiscalía se refiere a actos previos, incluso de dos años antes, que generaban una presión moral que equivale a violencia moral.

Pero ¿qué significa violencia moral? El comportamiento democrático de más de un millón, y quizá hasta dos millones de personas, ejercido pacíficamente uno o dos años antes se convierte en violencia moral retroactiva a los efectos de determinar la existencia de un delito de rebelión, que es gravísimo. Me parece un uso exagerado de las previsiones del Derecho Penal, que no se compadecen con la situación que estamos viviendo en Catalunya. Si habéis paseado por Barcelona habréis observado que no hay la más mínima sensación de rebelión. Los autobuses funcionan con normalidad, la gente funciona con normalidad. No hay ninguna sensación externa de crispación y de rebelión que debían ser equivalentes a los del golpe de Rstado de Tejero. Y eso no está ocurriendo.

Se pretende que la justicia resuelva problemas que los políticos parecen incapaces de solucionar.  

Exactamente, el problema está a otro nivel, debió resolverse a otro nivel y se ha ido envenenando. Con esto no estoy partiendo ninguna lanza a favor de los independentistas, Dios me libre, pero claro, entre unos y otros, parece que se ha buscado lo peor de cada casa.

Todos hemos visto en los últimos 40 años, y quizá antes, que en las colas de las manifestaciones democráticas hay tremendistas que pretenden reventarlo todo, rompen cristales, destrozan coches, queman cosas. A nadie se le ha ocurrido hasta este momento imputar esos resultados finales a las cabeceras de las manifestaciones, que son los que llevan las pancartas de paz, democracia, etc. Para imputar un resultado lesivo de lo que hacen otros a los que dirigen una manifestación pacífica, aunque sea incómoda y discrepemos de sus postulados, hay que demostrar la conexión de causalidad entre los de adelante y los de detrás. No por estar adelante son culpables de lo que pasa detrás.

También tenemos a un ministro de Interior que ha reelaborando creativamente el delito de odio.

Los delitos de odio nacen para perseguir los delitos de homofobia y de racismo básicamente, no hay más particularidades. Lo que es sobrecogedor es que esto tenga ahora una instrumentalización para perseguir otro tipo de conducta. Así se subvierten las cosas y nada es lo que era en su origen y nada es para lo que en su principio estaba previsto. Utilizar los delitos de odio como una herramienta de la discrepancia ideológica es una grave distorsión que no comparto en absoluto.

Pero de ahí a hablar de Estado autoritario hay un gran paso.

Hablar de Estado autoritario es un concepto muy literario. Si llamamos autoritaria a la Italia fascista o al franquismo, incluso al tardofranquismo, lo de ahora no es equivalente. En Catalunya se utilizan con frecuencia las equiparaciones con el franquismo, pero no es lo mismo, en absoluto. No es justa la equiparación y los que la hacen no tienen datos referenciales de lo que pasó o no quieren saberlo. Si aquello era un Estado autoritario, esto de ahora no lo es.

Que la posición del Gobierno del Partido Popular es menos tolerante que la de gobiernos anteriores, pues no lo sé, es posible. Que lo del 155 es discutible, pues sí, es cierto. ¿Hay un cierto autoritarismo en el modo de interpretar los marcos de aplicabilidad del 155? Pues obviamente. Pero decir que estamos en contra o a favor del 155 es una chorrada porque el 155 es un artículo que está en la Constitución. El problema es cómo se aplica.

¿No sería mejor para mejorar la credibilidad de la Justicia que el Parlamento nombrara al fiscal general del Estado por mayoría cualificada, para que sea del Estado y no del Gobierno, y también a los magistrados del Tribunal Constitucional?

Alguien tiene que nombrarlos. Y por mucho que se diga que se nombren según su valía personal, la valía personal no es un asunto matemático, de ciencia exacta, sino jurídico. La cultura jurídica es una cultura conceptual, no es mesurable. Los conceptos son los que hay. ¿Quién los elige? En un mundo democrático los acaban eligiendo los que representan a la sociedad. ¿Quiénes son? Los elegidos. ¿Quién los elige? Los partidos. Pues ya estamos en el punto de origen.

¿Cómo funciona en otros países?

En todos los países los eligen los políticos. El problema es otro. El problema es distinguir los países que confían en sus instituciones y en sus políticos y los que no. España, como otros países latinos, se inscribe entre los que no se fían de sus políticos, quizás con muchísima razón. ¿Quién ha de elegirlos? ¿O van a dedo o por supuestos méritos? ¿Quién valora esos méritos? ¿Vemos sus escritos? ¿Y quién los valora? ¿Alguien que está de acuerdo o no con su trabajo? ¿Valoran sus sentencias? Pero el que ha escrito más libros es el que menos ha trabajado como magistrado. Cuantos más documentos, menos tiempo dedicado a las sentencias, es el que ha presentado menos servicio. Quien presta mucho servicio público no tiene tiempo para paridas teóricas. Esta es la situación y no hay manera humana de arreglarlo.

Los jueces y fiscales tienen ideología, ¿Cuántos tienen la capacidad de aparcar sus ideas cuando se ponen la toga?

Todos y ninguno. Hay que distinguir ideología partidista, ideología social general e ideología religiosa, que al fin de cuentas es ideología. Si hablamos de partidos políticos, la cosa tiene otros matices, porque en general los magistrados son en temas ideológicos como la generalidad de los ciudadanos. La valoración de un comportamiento concreto tiene una importancia poco relevante salvo en los asuntos claramente políticos, los que afectan a un político del lugar donde se va a juzgar. Ahí no sólo aparece la ideología, sino determinados compromisos de relación personal, de proximidad y de deseo de no meterse en líos. Aunque la opinión pública tiende a pensar que los tribunales ceden mucho a las posiciones políticas, mi opinión personal es que ceden muy poco.

Pero hay maneras de modificar las cosas. En en el caso de la caja B del Partido Popular se ha cambiado a uno de los jueces. ¿Se puede hacer eso a mitad del partido?

No, no se puede porque hay unas reglas de juego precisas. Lo que me comentas de la Audiencia Nacional es distinto, se trata de la organización de antemano de las reglas del juego. A un presidente que le corresponde legalmente establecer las reglas de reparto prevé unas reglas que puedan favorecer a los suyos en este momento, no digo que sí ni que no, pero que pueden volverse en su contra el día de mañana porque quedan escritas.  

Hemos visto a jueces como Pablo Ruz que han perseguido al PP, lo mismo que el juez Eloy Velasco, considerado conservador.

Para ellos no es un partido, es un caso. Ruz ni siquiera era un juez en la Audiencia Nacional. Estaba ahí porque estaba sustituyendo a otro y estuvo el tiempo de sustitución que habría sido posible prorrogar. Le quitaron porque empezaba a ser incómodo. En definitiva, hay posibilidades de establecer reglas complementarias en beneficios e intereses inmediatos del que hace el reparto, pero, en general, la estructura está prevista para que las reglas de reparto sean rigurosamente observadas, no por razones de magnificencia sino porque cada cual quiere evitar que le cuelguen un muerto que no le toca.

La Audiencia Nacional es un órgano que no existe en otros países. Se creó para combatir a ETA.

En Francia también tienen unos jueces especiales para temas de terrorismo.

¿Sigue siendo necesaria?

Todos la criticamos en su inicio. Pensábamos que era una prolongación del Tribunal de Orden Público, y lo era, objetivamente lo era. Bueno para los que no lo saben, el Tribunal de Orden Público era un tribunal de represión de los delitos políticos en sustitución de los antiguos tribunales militares de guerra. Era un tribunal de persecución política. La Audiencia Nacional parecía la transformación y sustitución de aquello.

Con el tiempo, resultó que la persecución de delitos de terrorismo en Euskadi añadía una dificultad extraordinaria a jueces de allá y que fue un alivio que se persiguiera fuera de Euskadi. Acabado el terrorismo de ETA, no en democracia si no hace cuatro días, quizá la Audiencia Nacional no tenga relevancia más que como tribunal especializado en determinadas materias, como el terrorismo yihadista en el que la concentración de información especializada y concreta en un solo órgano y no regada por toda España a lo mejor tiene elementos positivos.

En el caso de los Jordis y de la mitad del Govern, la Audiencia Nacional y el Supremo tuvieron criterios distintos, no solo en las decisiones, también en dar más o menos tiempo a las defensas.

Es sorprendente. Pero más sorprendente aún es que la posición distinta se produce cuando ambos tribunales, ambos jueces, son copartícipes del criterio de la Fiscalía, para mí, sorprendente, de que estamos ante un delito de rebelión y sedición. Si tuvieran un criterio distinto sobre este asunto, sería razonable que tengan una posición distinta en cuanto a los encausados, unos presos y otros no. Pero me sobrecoge que tengan una posición distinta cuando hay comunión de criterio sobre la rebelión y sedición. No soy capaz de explicarlo.

Esto permite que mucha gente hable de presos políticos.

Presos políticos hay, claro que son presos políticos. Hay un texto muy antiguo de Jiménez de Asúa, para los jóvenes que no lo saben fue catedrático de Derecho Penal en la II República, uno de los autores de la constitución republicana del 31 y ministro de Justicia, en el que plantea claramente que una cosa son los delitos políticos perseguidos por regímenes autoritarios, él no decía totalitarios, pero se refería a Franco, y otra los delitos políticos que deben ser perseguidos democráticamente. Un delito político es un comportamiento político realizado rompiendo las normas legales vigentes.

Una estructura democrática debe defenderse de las infracciones cometidas contra sus leyes en determinados comportamientos políticos. Es decir, cabe delito político en democracia. Generalmente hemos oído a todos los líderes políticos rechazar con énfasis que en España no hay ningún delito político, ni delincuentes políticos ni presos políticos. ¿Por qué España es un país democrático? Pues naturalmente que lo es, pero hay comportamientos políticos que rompen las reglas de la convivencia democrática.

Lo de los Jordis es un comportamiento exclusivamente político que, al parecer, rompe reglas de la convivencia política previstas en el Código Penal, y por lo tanto deben ser perseguidas. Pero hay un pequeño problema con ellos. No se les pueden imputar delitos de desobediencia, porque es desobediencia a las órdenes del Tribunal Constitucional que ordenó lo que ordenara a los poderes públicos, pero los Jordis no eran poderes públicos, por lo tanto, no eran receptores de ninguna orden del Constitucional.

Tampoco son infractores de ningún delito de malversación porque sólo es imputable a funcionarios públicos, y ellos tampoco son funcionarios públicos. Con lo cual los Jordis no han podido cometer ningún delito de malversación. No se les puede imputar ni desobediencia ni tampoco prevaricación porque es exclusivamente para funcionarios públicos. Entonces ¿qué pasa?, que nos encontramos con unas personas que no pueden ser acusadas y surge la necesidad de imputarles un delito de sedición. Al final se les va a pedir una condena similar a la que se le pide a la Manada. Y esto no es razonable; ahí hay un desequilibrio que sólo es imaginable en función de ciertas características de predisposición represiva que no son propias de una justicia serena y con deseo de pacificar la convivencia.

¿Se considera preso político a aquel que está en la cárcel por sus ideas?

Por sus comportamientos, nadie está en la cárcel por sus ideas…

En Turquía sí…

En España también, pero no por sus ideas sino por lo que hacen con sus ideas. En los años 50, 60 y 70 había ideas políticas pero que se plasmaban en comportamientos concretos. Hacíamos pasquines y celebrábamos. Lo que uno hace en su casa y se lo piensa solito sin escribir un papel, no es objeto de persecución. ¿Qué pasa aquí en Catalunya? Todos están de acuerdo con que ser independentista es constitucional, no hay problema, salvo que lo ponga en marcha. Lo pone en marcha y hace un encuentro y un discurso, no pasa nada, pero si además de todo resulta que tiene un cargo público e intenta que su independentismo empiece a andar, entonces entra el Código Penal. Claro que es por las ideas, pero es al ponerlas en activo y en perspectiva de ejecución. Para llegar al Código Penal desde la ideología separatista no es necesario pinchar coches de la policía o quemar cosas, es realizar actuaciones previstas como inaceptables en el Código Penal.

Mariano Rajoy dijo el otro día que romper ordenadores es algo que hace todo el mundo.

Si yo rompo mi ordenador, no pasa nada. Lo que no está previsto en la ley es privar de pruebas de un hecho delictivo a la autoridad judicial y no todo el mundo priva de pruebas a la autoridad judicial. Si rompo mi ordenador porque está viejo, no hago daño a nadie, pero si resulta que los ordenadores que tiene Rajoy han de ser investigados por la autoridad judicial y va a ir la policía judicial a su sede a recogerlos y los rompen, está ocultando pruebas, y eso es el delito.

Tenemos un presidente que defiende ese tipo de actuaciones, que ha pasado por encima de la corrupción porque la considera zanjada porque ha ganado las elecciones, y que a su vez está hablando de legalidad en Catalunya.  

Son dos cosas que no tienen que ver una con la otra. La primera, los ordenadores. Es una gallegada en todo el sentido de la palabra y que no se tiene de pie. Rajoy es más listo que nadie y cuando dice eso, sabe lo que está diciendo y lo que está dejando de decir. Otra cosa es lo de la legalidad de Catalunya. Hay varios niveles de legalidad, una cosa es la legalidad de su ministro del Interior y otra la que establecen los jueces.

La posición de la fiscal general, el fallecido Maza, le pasó por la derecha. Tal vez no le satisfaría mucho a Rajoy esa desmesura de la sedición y la rebelión. Y otra cosa es la posición de los jueces, los jueces con criterio propio. Tengo la certeza de que sin que nadie le haya dicho nada han tenido la misma reacción de una parte muy importante de la sociedad española fuera de Catalunya. De ‘hasta ahí podríamos llegar’ y ‘cuanto peor, mejor’, ‘contra esta gente el Código Penal’, ‘con el mazo más gordo que tengamos’. Es una reacción sociológica de hipervaloración de la intervención penal como si con ello fueran a resolver algo que no van a hacer.

Es un poco como el “A por ellos” pero pasado por los tribunales.

Muy bien dicho, es la posición jurídico penal más escalofriante del “A por ellos”

¿Qué deberíamos cambiar en España para que la cultura ciudadana no aceptara la corrupción?

Desde los tiempos de Cervantes hemos mejorado mucho en cultura ciudadana, bastante, aunque parezca que nos hemos quedado detrás con sus pros y contras. Con esa perspectiva, la mejora es evidente, iremos a mejor. Pero si se me pregunta si vamos a mejorar bastante en esta generación, dentro de 20 o 30 años, no soy en absoluto optimista. Las posiciones de radicalidad monstruosa que se crean van a perdurar y los que alimentan posiciones de crispación, por un lado o por otro deben pensar que con lo que ellos digan a lo mejor hay algún salvaje que le parte la cabeza a otro por llevar esa bandera en los tirantes o cualquier otra, ¿qué más dará si el rojo y el amarillo va en dos bandas o en ocho bandas? ¿Cuál es la diferencia? ¿Matarse por eso? Hay que superar los niveles de incultura, no solo política, sino los niveles de incultura pura y dura. Mientras no superemos eso, todo lo demás queda en segundo lugar.

Filek, el estafador que hizo creer a Franco que podía convertir el agua en gasolina en una dictadura chapucera y feroz

22 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

La trama y el personaje no pueden ser más novelescos y parecen más fruto de la imaginación desbordante y literaria de un buen escritor que de la amarga realidad de la posguerra española. Pero Albert Elder von Filek (Tschöran, Austria, 1889-Hamburgo, 1952), un aristócrata austriaco, militar derrotado en la Primera Guerra Mundial y encarcelado durante el conflicto español en una prisión republicana, llegó a convencer al general Franco y a varios de sus ministros de que había inventado una gasolina sintética a partir de agua del río Jarama, vegetales y “algunos ingredientes secretos”.

Decidido partidario de la sublevación franquista y con la aureola de excautivo, Filek logró acceder a altos cargos de la dictadura con sus engaños y sus estafas. Recién terminada la Guerra Civil, la obsesión del régimen por la autarquía y por contar con petróleo, jaleada sin descanso por la prensa del régimen, impulsó al estafador austriaco hasta que unas simples pruebas de laboratorio demostraron que se trataba de una farsa. Este asombroso y muy poco conocido episodio fascinó al escritor Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) que ha publicado una novela sin ficción o un reportaje de investigación, como se prefiera, titulado Filek. El estafador que engañó a Franco (Seix Barral).

Ignacio Martínez de Pisón, autor de 'Filek: El estafador que engañó a Franco'
Ignacio Martínez de Pisón, autor de ‘Filek: El estafador que engañó a Franco’ EFE

“He dedicado cuatro años a la documentación y a la búsqueda en archivos y un año más a la escritura para relatar esta increíble historia en la que no invento nada, todo responde a la realidad. Es más, cuando no dispongo de hechos comprobados advierto al lector de que se trata de impresiones o de conjeturas mías”. Martínez de Pisón, que supo del alucinante caso de Filek al leer una breve referencia al estafador austriaco en la biografía de Paul Preston sobre el general Franco, se extrañó de la ausencia de libros sobre aquel supuesto inventor.

Apasionado por la historia española del siglo XX, con sus picos literarios de la República y de la Guerra Civil, Martínez de Pisón pensó que debía dar a la historia un tono de reportaje periodístico en la línea de una tendencia literaria en auge como es la llamada novela de no ficción.

Este fenómeno de los últimos años, que tiene uno de sus exponentes más brillantes en el francés Emmanuele Carrere ( LimonovEl adversario) supone una original mezcla de géneros entre la narrativa, el ensayo y el periodismo. “No obstante”, aclara Martínez de Pisón, “yo aparezco mucho menos en mis relatos que otros autores. Prefiero mantenerme a cierta distancia y no convertirme en protagonista”.

“Con Filek me planteé –relata uno de los escritores más premiados y reconocidos de su generación– cómo fue posible que un engaño tan burdo alcanzara la cúspide del franquismo. Todavía me pregunto si hubo implicaciones de altos cargos en la estafa o si sencillamente los jerarcas franquistas fueron engatusados por el supuesto inventor austriaco. ¿Alguien borró más tarde las huellas del exmilitar del Imperio austrohúngaro o todo fue en definitiva muy chapucero? Una vez descubierta su trampa, Filek fue enviado a un campo de concentración en Álava y más tarde deportado a Alemania, donde murió en 1952”.

Filek con colaboradores, en El Día de Palencia, 12 de marzo de 1940
Filek con colaboradores, en El Día de Palencia, 12 de marzo de 1940

Así las cosas, este curioso personaje ha servido a Martínez de Pisón para retratar a través de la peripecia de Filek una panorámica de la historia de España y de Europa, desde finales del siglo XIX hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

“Esta fórmula literaria de novela sin ficción ya la practiqué –señala el autor– en Enterrar a los muertos, mi novela sobre el oscuro crimen de José Robles, el traductor de John Dos Passos, en medio de las disputas en el bando republicano. Pero, hoy en día, las posibilidades de investigar con rapidez y efectividad se ven muy aumentadas por Internet. Quizá hace una década no hubiera sido posible reconstruir la vida de Albert Elder von Filek, desde la Primera Guerra Mundial hasta llegar al entorno de Franco  pasando por sus trapicheos en Austria o Italia en los años veinte”.

Con una sonrisa, Martínez de Pisón reconoce su atracción por los pícaros, de una calaña o de otra, y esta figura, tan arraigada en la tradición de la literatura española, está muy presente en algunas de sus novelas más famosas como Carreteras secundarias o Derecho natural. “No cabe duda –afirma– de que los pícaros y buscavidas, que muchas veces actúan en defensa propia para que no los engañen a ellos mismos, despiertan en cierto modo nuestra simpatía.

Además, en este caso, un pícaro que logró engañar a Franco siempre nos caerá simpático.

Por otra parte, es cierto que para conseguir sus propósitos tuvo gran influencia haber sido partidario de los golpistas y un excautivo de los republicanos. También jugó un papel importante haber conocido en la cárcel a gente influyente como Ramón Serrano Súñer, el cuñado del dictador y ministro de Asuntos Exteriores en los primeros años de la dictadura.

Pero, en cualquier caso, hay que reconocer la capacidad de persuasión de este Filek mujeriego, vividor y fantasioso que se marchaba sin pagar de los hoteles o registraba patentes, una tras otra, sin pagar la inscripción. Ahora bien, todo ello sucede en aquel ambiente de la posguerra manchado de una corrupción de casino de pueblo y de cuartel”.

Filek con colaboradores, en El Día de Palencia, 12 de marzo de 1940
Filek con colaboradores, en El Día de Palencia, 12 de marzo de 1940

Para ilustrar aquel cruel esperpento de los Consejos de Ministros del franquismo en los años cuarenta, Martínez de Pisón refiere una anécdota sin desperdicio. En sus memorias, José Larraz, un católico que fue ministro de Hacienda en la posguerra, dejó escrito que dos de sus colegas habían aprovechado una ausencia suya para ir al lavabo para repartirse subvenciones fiscales.

Cuando se le pregunta al autor de Filek por su predilección por el siglo XX español a la hora de elegir muchos argumentos de sus novelas, el escritor aragonés contesta sin pensarlo dos veces que “la Guerra Civil resulta un tema literario fascinante y, desde luego, las épocas más convulsas siempre aparecen como más interesantes para un novelista”.

Crecido en los años de la Transición, telón de fondo de varias de sus novelas, Martínez de Pisón sentencia que “conviene volver la vista atrás para comprender nuestro presente”.

Retrato de Albert von Filek, El Día de Palencia, 12 de marzo de 1940
Retrato de Albert von Filek, El Día de Palencia, 12 de marzo de 1940

Marisol, la obrera de la cultura que vendió sus premios franquistas para ayudar al comunismo

21 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Resulta difícil escribir sobre Marisol (Málaga, 1948), el nombre artístico de Pepa Flores, sin caer en el formato propio de las revistas del corazón. Al fin y al cabo, la niña prodigio del cine de la época franquista atrajo al público tanto por su trabajo como por su vida personal. Protagonizó cientos de portadas desde su debut hasta su retirada de la vida pública con 37 años, decisión que también generó montones de titulares y programas especiales.

Lo fácil es encontrar un motivo para recuperar su figura. Sin ir más lejos, la efeméride de su 70 cumpleaños este 2018, aunque es mucho más interesante su aparición en el disco que el sello Ace Records! publicó el pasado enero.

Se trata del recopilatorio Beat Girls Español! 1960s She-Pop From Spain, que lleva como subtítulo: “El lado femenino del pop español, incluídos algunos ejemplos del Sonido Torrelaguna” (característico de los arreglos de las canciones del sello Hispavox, situado en la calle Torrelaguna, en la época de Rafael Trabucchelli como director. Es decir, lo ye-yé).

En el volumen aparecen artistas como Concha Velasco, Rocío Dúrcal, Sonia (con una histórica versión en castellano del Get Out Of My Cloud de The Rolling Stones) y, por supuesto, Marisol.

Sus dos canciones poco tienen que ver con la niña rubia de Ha llegado un ángel y mucho con la artista adulta que llegó a ser: la archifamosa Corazón Contento y una versión desenfrenada de La Tarara, que interpreta en su película Las cuatro bodas de Marisol. La escena en la que la representa poco tiene que envidiar al mejor Tarantino.

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Instrumento del franquismo

Es el primer filme -el sexto de su filmografía- en el que se escucha su singular voz ronca y su imagen empieza a corresponderse con la de la joven de 20 años que es. Los esfuerzos de Manuel Goyanes, el productor que la llevó al estrellato, por mantener en la infancia a aquella mina de ojos azules que tanto dinero había generado ya no servían.

Fue la penúltima película de su etapa adolescente. En 1968 protagonizó junto al torero Palomo Linares, Solos los dos y se convirtió en ‘mujer’ a ojos del público. De paso, en el mismo año se casó con Carlos Goyanes, hijo del productor (que décadas después caería en la redada de la Operación Nécora) y con el que había convivido desde niña. Su ‘hermano’ se convirtió en su marido, un cambio de roles un tanto truculento pero rentable. La boda se convirtió en uno de los eventos más sonados del momento, con hordas de fans en la entrada de la iglesia y cientos de hojas de papel couché con ella vestida de blanco.

La actriz representaba en aquel momento el papel de esposa feliz que acataba y difundía los valores del régimen con alegría. Según su biografía autorizada (T&B editores, 2008), firmada por Javier Aguilar y Miguel Losada, Marisol llegó a declarar ante la prensa: “No sé si seguiré trabajando después de la boda porque pienso que la responsabilidad económica del hogar ha de recaer sobre el hombre. Si Carlos me manda que deje el cine, estoy dispuesta a hacerlo aunque preferiría seguir con mi carrera”. Dos años después se separaron y el matrimonio se anuló en 1973 por ‘inmadurez de ambos’.

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Pepa Flores relató que había sufrido abusos en su infancia (EFE)

La prehistoria del #Metoo

Poco había de verdad en todo aquello. Muchos años antes de que estallara el caso de Harvey Weinstein, Pepa Flores ya había hablado públicamente de los abusos que había sufrido desde que empezó en el mundo del cine siendo una niña. La periodista Pilar Eyre recuperó hace poco las declaraciones de la artista hizo a la revista Interviú hace décadas y que no levantaron ningún movimiento parecido al #MeToo. “A los ocho años no era la niña angelical que todo el mundo creía… ya estaba más sacudida que una estera”, por ejemplo.

Esa misma revista llegó a vender un millón de ejemplares con una portada que ya ha pasado a la posteridad: el desnudo de Marisol. La niña rubia del franquismo convertida en icono sexual al posar sin ropa para el fotógrafo César Lucas. Fue en 1976 y la publicación llevaba en su interior un artículo titulado “Marisol: el bello camino hacia la democracia”. Se libraron del secuestro por los pelos, aunque el fotógrafo tuvo problemas con la justicia hasta 1981, cuando le absolvieron de los cargos por atentado a la moral y escándalo público.

El verdadero problema es que la protagonista del retrato nunca dio el consentimiento para su publicación. Aquellas fotos se tomaron en 1970, por encargo de Carlos Goyanes “parece ser que con el fin de que las viera el director italiano Bernardo Bertolucci, con los ojos puestos en que Marisol trabajara con él y con el actor Alain Delon en una película. La sesión fotográfica había costando 90.000 pesetas”, aseguran Aguilar y Losada en su libro.

Pepa Flores nunca denunció ni a Lucas ni a la revista, pese a que habían vuelto a utilizar su cuerpo sin su aprobación. La imagen ha sido una de las más lucrativas de la publicación. En 1991 recuperaron la portada con motivo de su 15 aniversario y fue  la última que llegó al quiosco antes del cierre de la revista el pasado mes de enero.

interviú

@interviu

DESPEDIDA | La portada de Marisol es la elegida para decir adiós a todos nuestros seguidores. Puedes ver la edición en: http://pdf.interviu.es/edicion/?eid=44920 

Activismo paralelo

Curiosamente, la biografía de Pepa Flores guarda similitudes en algunos momentos con la de Jane Fonda aunque, de entrada, pueda parecer improbable. La norteamericana también tuvo que hacer esfuerzos para librarse del dichoso cartel de ‘mito erótico’ que le colgaron después de protagonizar Barbarella (Roger Vadim, 1968) vestida con el mítico bikini diseñado por Paco Rabanne.

A ambas les costó que las tomasen en serio profesionalmente pero también supieron sacarle partido a aquellos prejuicios. Fonda ganó mucho dinero con sus famosísimos vídeos de Aerobic Jane Fonda’s Workout que ‘ayudaban’ a las mujeres del mundo a conseguir un cuerpo como el suyo (y lucir así su propio bikini). Lo que no sabían sus seguidoras es que el dinero recaudado iba destinado a apoyar a las causas políticas en las que participaba.

Por su parte Marisol vendió los premios de oro que le habían otorgado en las fiestas del Caudillo en La Granja cuando aún era un instrumento perfecto de la dictadura, para apoyar a la izquierda española de la época. Se había implicado en el comunismo en la época en la que empezó su relación con Antonio Gades y, como personajes públicos, lideraron muchas de las protestas de la última época del franquismo y de la democracia. Gades y ella se casaron en Cuba en 1982 con Fidel Castro como padrino.

Llegaron a llamarla ‘La niña de Moscú’, estuvo afiliada al Partido Comunista y al Partido Comunista de los Pueblos de España y ella misma se declaró: “Una obrera de la cultura. Me fusilarán antes que traicionar a mi clase”.

Cumplió con su palabra y en 1985 protagonizó su última película Caso Cerrado, dirigida por Juan Caño. Fue la segunda en la que salió acreditada como Pepa Flores, después de Carmen (Carlos Saura, 1983). Poco tiempo después desapareció de la vida pública y se mudó a Málaga, el sitio de dónde venía. Viajó por todo el mundo, conoció a gente como Audrey Hepburn, Ann- Magret o Harpo Marx, compartió pantalla con Mel Ferrer y Jean Seberg y trabajó bajo las órdenes de Juan Antonio Bardem y Mario Camus, pero se hubiese cambiado por cualquiera de los que soñaban su vida desde sus casas.

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La actriz y cantante Pepa Flores durante su actuación en el campo de fútbol de Torrejón, donde culminó la marcha anti-OTAN en junio de 1982

14 de abril: la Segunda República vista desde la lengua de una mariposa

20 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Una vez recogidos los animales y cerrada la puerta de casa, el padre se sentaba a liarse un cigarrillo junto a la chimenea, la madre cosía con la tenue luz de las brasas dejándose la vista en no perder el hijo y el hijo pequeño sacaba de la cómoda el libro que les había correspondido, se sentaba junto al fuego y comenzaba a leerles una historia a sus padres. La imagen resulta inusual, pero fue muy real en miles de pueblos españoles en los que los cambios de la Segunda República, su esfuerzo en alfabetizar el país construyó ese momento histórico en el que los hijos de jornaleros analfabetos pudieron recibir instrucción pública y, una vez que sabían leer, acceder a alguno de los 600.000 libros que las misiones pedagógicas distribuyeron por más de 5.000 pueblos, donde apenas unos pocos señoritos eran propietarios de libros que no fueran la biblia.

La imagen de esos hijos contándoles cuentos a sus padres forma parte de la historia de uno de los proyectos pedagógicos más hermosos que se han desarrollado en la historia de la humanidad. Explica milimétricamente, además, lo que fueron los proyectos de transformación social de la Segunda República y todo el esfuerzo educativo que llevó a cabo para luego caer en ese agujero de la historia al que el fascismo arrastró a este país que estuvo durante casi veinte años de la dictadura sin construir un solo centro de enseñanza.

Cultura para escapar del hambre, para adquirir ciudadanía, para conocer los derechos, para igualarse con los que pontificaban desde los púlpitos y los cortijos de los latifundios. Había tardado en llegar el siglo de las luces, pero cuando el trabajo de la Institución Libre de Enseñanza se convirtió en guía de la política educativa, España inició un periodo de profunda transformación social, construida desde las urnas y el deseo de abandonar el atraso secular con el que los grandes estamentos españoles habían condenado a la ciudadanía.

De pronto el Estado, ese instrumento que regulaba de forma amañada los grandes intereses, extendió su radio de acción, se volvió inclusivo, señaló como ciudadanas a millones de personas que hasta entonces eran insignificantes para las autoridades.

La Segunda República nació de forma pacífica, desde las urnas, pasando por los ayuntamientos y por el convencimiento mayoritario de que la monarquía era el principal impedimento para modernizar la sociedad. Mujeres llamadas a votar, cientos de miles de personas analfabetas que dejaban de serlo, remodelación de un Estado que hasta entonces estaba al servicio de la iglesia católica y de los latifundistas; redacción de la primera Constitución en el mundo que admitió como propio el derecho humanitario elaborado por la sociedad internacional hasta la época.

Fue un momento hermoso sobre el que la dictadura echó toneladas y toneladas de difamaciones, de falsificaciones, de generalizaciones, repitiendo y repitiendo el relato de la violencia, los conflictos sociales, los brotes revolucionarios, para justificar la necesidad del fascismo, de filonazismo, de una mano dura que pusiera orden.

Escondieron y sepultaron a los hombres y mujeres que llegaban a los pueblos más recónditos con bibliotecas portátiles, con gramófonos, llevando la cultura a toda la ciudadanía como un derecho, sacando el poder de la enseñanza de las sacristías, de los casinos de los propietarios, de las instituciones constituidas por y para privilegiados.

Contaba un octogenario Agustín Aragón, en el año 2002, al pie de una fosa común en la localidad burgalesa de Caleruega que en los años de la república él era pastor y había sido alcalde de su pueblo, Espinosa de Cervera. Lo explicaba entre bocanada y bocanada del oxígeno de la bombona. “Eso fue la República, que un pastor como yo podía ser alcalde”.

Los años de la Segunda República concentraron el deseo de generaciones y generaciones de desposeídos, de iletrados, de descalzos, de olvidados, de personas cuya existencia estaba destinada a servir a señoritos, a trabajar para señoritos, a dejar su destino en manos de señoritos.

La metáfora más hermosa para explicar el significado de lo que fue la Segunda República está escondida en los pliegues de La lengua de las mariposas, la película de José Luis Cuerda basada en el relato del escritor gallego Manuel Rivas. En ella hay una escena en la que el maestro republicano, cumpliendo el rito de la Institución Libre de Enseñanza de mantener el contacto del alumnado con la naturaleza, sale a pasear con ellos a observar las plantas, las aves, los insectos.

Hay un momento en que una mariposa se posa sobre una flor y entonces uno de los alumnos pregunta cómo consigue mariposa introducir su lengua en la flor para libar el néctar. Y el maestro para que lo entiendan todos, les pone un ejemplo extraído de la propia vida de los niños. Le explica que cuando está en casa y quiere tomar azúcar a escondidas, una vez que se asegura de que no hay nadie en la cocina, acerca una silla a la pared de la estantería se sube a ella en busca del bote del azúcar, lo coge, le quita la tapa y cuando ya lo tiene al alcance de la mano se chupa la punta de un dedo y pone el dedo sobre el azúcar. En ese momento, le explica el maestro, cuando el dedo está en contacto con el azúcar el niño ya está sintiendo el dulzor que tardará unos segundos en estallarle en la boca.  La Segunda República fue para millones de personas, después de decenas y decenas de generaciones, su primera oportunidad para poner un dedo sobre el azúcar de la historia.

Los miles de libros que las personas que formaban parte de las Misiones Pedagógicas repartieron a lo largo y ancho del país, eran el manual de instrucciones de una sociedad que llevaba siglos siendo esperada. El valor ético de los hombres y mujeres que llevaron a cabo ese esfuerzo es un patrimonio sin el que será posible reconstruir el civismo ético y el compromiso necesario para volver a poner el bote de azúcar de la historia al alcance de las manos de quienes necesitan de la decencia democrática para dejar de sufrir.

 

‘La Luna’, la feminista republicana ejecutada por Franco como castigo para todas las mujeres

19 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Carmen Luna fue una de las muchas mujeres que representaron el feminismo naciente de la II República con el que el franquismo quiso acabar.

“Mi madre quería la libertad para la mujer”, cuenta Dalia R. Luna, que tiene 100 años y vive en el pueblo de Francia al que logró exiliarse en la dictadura.

El franquismo impuso una doble represión sobre las mujeres frente a las bases emancipadoras que había empezado a instaurar el periodo republicano.

Juan Miguel Baquero
13/04/2018 – 20:30h

“Mi madre era una rebelde, pero no para matarla”. Así arranca Dalia Romero Luna a hablar de Carmen Luna. Una mujer que además de ser su madre fue una de las muchas que representaban el naciente feminismo republicano con el que el golpe de Estado perpetrado por las tropas franquistas en 1936 quiso acabar. Una de las que buscaron torcer el curso patriarcal de la historia y acabaron encontrándose con la represión y el castigo y el sumisa y devota de Franco.

“Mi madre quería la libertad para la mujer”, cuenta Dalia, una “viejita” que ya ha cumplido un siglo de vida y atiende la llamada de eldiario.es desde su casa en Mallemort, un pueblo cercano a Marsella. Allí acabó exiliada. “A mí no me mataron porque me escapé a zona republicana”, dice. Dalia tenía 18 años en 1936, el año en que empezó la guerra y en el que los rebeldes ejecutaron a su madre como castigo ejemplarizante.

La República quiso transformar el país y cambiar el discurso social. También para las mujeres, que rompieron los rancios esquemas que precedían al nuevo modelo y quisieron empezar a escribir ellas mismas su propia historia. Sin embargo, el golpe de Estado contra la democracia frenó el cambio de paradigma y devolvió a las mujeres al hogar y a la tradición.

El franquismo acabó imponiendo una doble venganza sobre la mujer. Era el escarmiento adoctrinador para aquellas que transgredieron los límites de lo que la dictadura había pensado para ellas. Una represión de género que dominó a través de ejecuciones, cárcel, torturas, violaciones, rapados y aceite de ricino o por medio del destierro interior que condenó a las mujeres señaladas como rojas

La cultura como herramienta

La Luna –así era conocida entonces Carmen– quería “que el pueblo tuviera la cultura y la educación como una herramienta, que supiera defenderse y no agachara la cabeza para todo”. Era “rebelde”, asume Dalia, con causa: “para denunciar las injusticias y defender los derechos”. Quería que hubiera “escuelas, instrucción y trabajo” en vez de “tanta miseria terrible”.

Por eso los franquistas mataron a la Luna, para atemorizar y dejar claro el camino del silencio y la obediencia. Porque la subordinación de la mujer no entraba en su diccionario. El relato de terror ocurrió en Utrera (Sevilla), donde Dalia tiene todavía viva a una de sus hermanas, Rosario Peña Luna (84 años), hija del segundo matrimonio de Carmen Luna.

“Lo recuerdo todo”, confiesa Dalia con un asimétrico acento francés y andaluz. “Mi madre vendía en la plaza del pueblo y tenía mucho contacto con la gente, les ayudaba y aconsejaba para que no se callaran, para que protestaran y reclamaran lo que era suyo”, sostiene. “Los fascistas la vigilaban (sobre todo en los meses previos a la sublevación armada) y por estas razones la cogieron y la asesinaron”, culmina.

“Lo recuerdo todo”, repite. Fue hace 82 años. “Ella no hizo nada malo a nadie”, asegura. Dalia tiene ahora “100 años y cinco meses”, precisa. “La tengo presente, siempre, y todos los días me acuerdo de ella y de lo que le hicieron”, dice recordando a su madre.

El patriarcado nacionalcatólico

La memoria histórica de la mujer española del siglo XX osciló entre la ruptura con el patriarcado y el concepto nacionalcatólico del franquismo; entre la libertad y las ataduras. De los cambios sociales, culturales y políticos que la República puso encima de la mesa a la consigna machista que resume la dictadura de Franco: “el niño mirará al mundo, la niña mirará al hogar”.

“Hacíamos teatro para que la gente aprendiera, para que leyeran y se preocuparan por sus cosas”, narra Dalia. Animada por su madre, pertenecía a una compañía llamada Pan de piedra y estaba afiliada al sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT). “Los compañeros iban al campo de noche para dar lecciones y yo misma sabía leer y escribir porque había aprendido sola en mi casa”, cerca del influjo feminista de su madre.

“En aquella época había una propaganda terrible y el pueblo estaba muy animado”, dice, “pero no para matar, eso lo hicieron ellos (los fascistas), sino para salir adelante”. Los golpistas acabaron acusando a Dalia. “Eso de que fui a matar es mentira, las juventudes de Utrera no matamos a nadie”, asegura. En el pueblo, sin embargo, los golpistas acabaron ejecutando a 424 personas.

“Y a tantísimas mujeres y compañeras que asesinaron, hasta niñas de 15 años”, continúa, “no solamente confederadas, republicanas o socialistas, de todas clases, y metieron a muchas en prisión”. Todas las que osaron enfrentar los ideales tradicionales.

De ahí el castigo ejemplar. “La mataron en la puerta del cementerio por la mañana y la dejaron allí hasta por la noche”. Era la pedagogía del terror usada por los franquistas como estrategia atemorizante. Un plan ejercido con especial saña sobre el cuerpo de la mujer.

“A mi madre la metieron presa, un mes, y la sacaban y le decían ‘vamos a darle el paseo’, a saber todo lo que le harían allí dentro”, cuenta Dalia. “La quitaron de en medio bien pronto”, lamenta. “Estaba todo el mundo aterrado”. No como antes, apunta, cuando la República trajo “todas las libertades”. Cuando los hijos de la Luna jugaban en su pueblo: “Un día nos cambiamos los nombres y cuando volvió del campo se lo dijimos y se echó a reír”. Y se quedaron con los nuevos. Ella sigue llamándose Dalia. “Y a la más pequeñita le pusimos Libertad”.

Julián Borderas, el sastre que cosió la primera tricolor

18 mayo, 2018

Fuente: http://www.publico.es

Un pequeño modisto que luego sería dirigente del PSOE en el exilio zurció en su taller la bandera roja, amarilla y morada que ondeó en Jaca durante el fallido levantamiento de Galán y García, cuya brutal represión convirtió la enseña en un símbolo del republicanismo.

Varios manifestantes con banderas republicanas. / D. Narváez

Varios manifestantes con banderas republicanas. / D. Narváez

La bandera tricolor nació como emblema republicano en el Pirineo cuatro meses antes de que el 14 de abril de 1931 fuera izada en Éibar. La cosió Julián Borderas, un personaje tan fundamental como poco conocido del republicanismo y el socialismo españoles, en la sastrería que regentaba en Jaca (Huesca), en el balcón de cuyo ayuntamiento ondeó durante el día y medio que duró el fallido levantamiento de los capitanes Fermín Galán y Ángel García.

Fue el primero de ellos, cercano al anarquismo y con el que mantenía una estrecha relación política y personal, quien le pidió que la cosiera dentro de los preparativos que, de haber salido adelante sus planes, debían haber finiquitado el reinado de Alfonso XIII a partir del 12 de diciembre de 1930.

La chapucera descoordinación del Comité Revolucionario estatal, con la guinda de Santiago Casares Quiroga, que sería presidente del Gobierno en 1936, yéndose a dormir tras llegar a Jaca horas antes de la asonada en lugar de alertar a los conjurados de que esta se aplazaba tres días, condenó al fracaso el pronunciamiento de los capitanes. Sin embargo, la brutal represión del levantamiento, aceleró, en lugar de posponerla, la caída del régimen: “La monarquía cometió el disparate de fusilar a Galán y García Hernández, disparate que influyó no poco en la caída del trono”, escribió Manuel Azaña.

“Los hechos de Jaca contribuyeron a la popularización de la bandera”, explica el historiador Enrique Sarasa, premio de Ensayo e Investigación de Aragón en 2009 con un trabajo sobre Borderas, fundador del PSOE oscense y primer diputado altoaragonés de esa formación. “El mal fin de la sublevación y los ataques que recibió la bandera tras esta fecha desde la prensa monárquica consiguieron que esta adquiriera un papel simbólico mucho mayor entre los defensores de la república”, señala.

Julián Borderas, primero por la izquierda, durante su encarcelamiento en la prisión de Jaca tras el fallido levantamiento de Galán y García. / Enrique Sarasa

Julián Borderas, primero por la izquierda, durante su encarcelamiento en la prisión de Jaca tras el fallido levantamiento de Galán y García. / Enrique Sarasa

 

El origen de la franja morada

Los capitanes se convirtieron en símbolos del republicanismo, como la tricolor roja, amarilla y morada de Borderas, cuya franja inferior avalaría oficialmente 27 días después el Gobierno de Niceto Alcalá Zamora como un reconocimiento a Castilla al fusionar su pendón con el de la Corona de Aragón, cuya bandera marítima había derivado en enseña estatal en el siglo XIX. Sin embargo, esa argumentación incluye un error, ya que los reyes de Castilla nunca usaron pendones morados y los comuneros se identificaban, en realidad, con el rojo carmesí.

“Una versión bastante extendida y que han defendido algunos historiadores asegura que Borderas fue el autor de la bandera republicana”, explica Sarasa, que sostiene que “la creación de la bandera tricolor data de algún tiempo atrás y, según se ha afirmado, parece que ya funcionó durante los años de la Primera República”. En este sentido, anota que un artículo publicado en 1931 en el semanario republicano-socialista “Jaca”, en cuya edición participaba el propio sastre, “se dice que Borderas la confeccionó a partir de la descripción que de la misma aparecía en una enciclopedia”.

Sin embargo, tampoco está documentado que la bandera roja, amarilla y morada hubiera sido utilizada en épocas anteriores en España. Entre los posibles antecedentes de la inclusión de este último color destacan tres: su uso por liberales que se levantaron contra el absolutismo en el siglo XIX, como el general Rafael del Riego o Mariana Pineda; la propuesta, sin éxito, de varios concejales del Ayuntamiento de Madrid para que la Primera República adoptara en 1873 una tricolor como la que el sastre jaqués cosería seis décadas después, y la identificación con él de algunos círculos republicanos durante el Sexenio Revolucionario de 1868 a 1874.

“Fue uno de los que siguieron presos hasta el 14 de abril”

“El socialismo y el anarquismo se ofrecieron para muchos españoles como una salida para esa situación”

 

No obstante, la participación de Borderas en actividades políticas fue mucho más allá de haber cosido la bandera tricolor que el 12 de diciembre ondeó en Jaca.

Nacido en 1899 en Bescós de Garcipollera, en el prepirineo, sus padres lo colocaron de adolescente con un sastre itinerante que le enseñó el oficio mientras recorría los pueblos de medio Aragón. Contactó con las ideas revolucionarias en Zaragoza, donde hizo el servicio militar en la segunda década del siglo XX, a través del anarquista Ángel Chueca. Y amplió conocimientos en ambos campos, la aguja y la política, en sendas estancias en Madrid y París antes de regresar a Jaca para hacerse cargo de su madre y su hermana al morir su padre y abrir su sastrería en 1923.

“Nace en un contexto en el que las diferencias sociales son muy acusadas y el crecimiento personal del sector más humilde de la sociedad era muy difícil”, indica Sarasa, y en el que “doctrinas como el republicanismo y, sobre todo, el socialismo y el anarquismo se ofrecieron para muchos españoles como una salida para esa situación”.

Un año después ingresó en el PSOE y seis más tarde pasaría cuatro meses en prisión por su participación en el pronunciamiento de Galán y García. “Él fue uno de los que permaneció en prisión hasta el 14 de abril de 1931, siempre con el miedo de que el juicio que debía celebrarse acabara con el peor de los finales”, anota el historiador.

Prisión, guerra, exilio y campos de concentración

“De cualquier forma –añade-, eso no le impidió seguir haciendo política desde la prisión y escribir artículos en defensa de la república. De hecho, sus correligionarios trataron de presentarlo como candidato de la convocatoria electoral del 12 de abril”. Cinco años más tarde, en febrero de 1936, conseguiría, con 47.582 votos, la primera acta de diputado de ese partido en Huesca.

Durante la guerra civil fue comisario político en varias unidades militares y participó en la última sesión que el Congreso de la Segunda República celebró en el castillo de Figueres el 1 de febrero de 1939.

Para entonces, Borderas, afin a Largo Caballero en el inicio de su trayectoria política, llevaba año y medio alineado con las tesis de Indalecio Prieto, con quien trabaría una estrecha amistad durante su exilio común en México, a donde el sastre llegó en noviembre de 1941, tras pasar por campos de concentración en Francia y el norte de África; desde donde sería secretario y vicepresidente del grupo Socialista en el exterior y desde donde apoyó las posiciones internas de Felipe González y Alfonso Guerra en los últimos años del franquismo.

“Para los republicanos, Borderas fue diputado desde 1936 hasta la llegada de la democracia a España”, apunta el historiador.

Sastre de exiliados, políticos y el primer cosmonauta 

Borderas apenas dejó de coser durante su breve etapa como diputado. Había seguido haciéndolo durante la mili, durante la guerra y en los campos de castigo, y volvió a enhebrar las agujas en su exilio, donde su cartera de clientes incluía a Indalecio Prieto, al ministro de Educación Agustín Yáñez y, también, al astronauta soviético Yuri Gagarin, el primer cosmonauta que viajó al espacio exterior, durante sus estancias en México en los años 60.

“Fue conocido por ser el sastre de los exiliados”, explica Sarasa, que destaca cómo “entre sus clientes podemos encontrar desde españoles de familias humildes que vivían en México a destacados políticos”. “Aunque intentó otros negocios, estos no le salieron bien”, por lo que “se dedicó a las labores de la aguja, y a ellas estuvo entregado hasta pocos días antes de su fallecimiento” en 1980.

“Siempre me ha llamado la atención la fidelidad a su ideario, que, para mí, ni fue impostado ni estuvo destinado a la galería política. Realmente, creía en todo ello y estaba convencido de que era posible modificar el mundo desde la política”, indica Sarasa, para quien “de hecho, fue esa fidelidad la que le llevó a sufrir dos veces cárcel y, también, la que le llevó a estar en dos campos de concentración” en la Segunda Guerra Mundial y a vivir durante casi diez años alejado de su mujer”, que pasó casi tres años presa por el mero hecho de estar casada con él, y de sus dos hijos.

El jubilado que ha llevado a Estrasburgo la devaluación de las pensiones: “No lo hago por mí, sino por mis nietas”

17 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Domiciano Sandoval, chófer de la Generalitat durante 30 años, es un pionero en la lucha de los jubilados por unas pensiones dignas. Fue el primero en llevar a los tribunales en el año 2013 la ‘subida’ del 0,25%. El recorrido en los juzgados de lo social de miles de demandas que siguieron a la de Sandoval quedó abortado por una polémica sentencia del Tribunal Constitucional, que consideró la revalorización de las pensiones con el IPC como una “mera expectativa” en vez de un derecho consolidado.

Tras agotar las instancias españolas, Sandoval ha llevado el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que a principios de este mes admitió a trámite su demanda.”Los derechos cuesta mucho conquistarlos y en la medida que no se ejercen o no se luchan, se pierden. Yo no quiero que se pierda ningún derecho, ni a una pensión digna ni a la sanidad o a la educación. Se me hace insoportable la pérdida de derechos con este Gobierno”, explica Sandoval.

Este jubilado tiene energía para mantener viva la lucha por unas pensiones dignas, ya sea en la calle con las manifestaciones de la Marea Pensionista o en el tribunal de Estrasbrugo. Asegura que si lo llaman los jueces europeos dirá “lo mismo” que en los pleitos que ha mantenido en España: que su demanda no obedece a circunstancias personales sino para garantizar el derecho de los pensionistas presentes y futuros.

“A mi lo que me interesa es el derecho. Con más dinero o menos dinero se puede pasar, pero el derecho a una pensión digna no quiero que se pierda. Si se pierde el derecho que yo tengo, lo perderán mi hijo, mis nietas y todo el mundo. Por eso lo hago”, asevera en conversación con este diario.

Sandoval es hoy una de las caras visibles de la Marea Pensionista en Barcelona, integrada en la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones. Pero lleva en los movimientos sociales toda su vida, activismo que compaginó con su trabajo de chófer de la Generalitat. “Menos a Pujol he llevado a todo el mundo, a Ferrusola también, y a consellers y a secretarios generales. A veces me tenía que morder la lengua de las tonterías que oía en el coche…”, recuerda.

Del TEDH, Sandoval, representado por el despacho de abogados del Col·lectiu Ronda, espera obtener una respuesta que señale como contraria a la normativa europea la desvinculación de las pensiones del IPC que aprobó el Gobierno. Es optimista, habida cuenta de que sólo el 5% demandas como la suya, que llegan a Estrasburgo denunciando vulneraciones del Convenio Europeo de Derechos Humanos, son admitidas a trámite.

La batalla legal de Sandoval empezó en 2013. Como cada día, salió del barrio del Clot a las 7 de la mañana a andar 10 kilómetros hasta el mar. Vio en el periódico que el Col·lectiu Ronda veía “la posibilidad” de reclamar judicialmente por la congelación de las pensiones. Y se plantó en el despacho, donde conoció a Miguel Arenas y a Pau Estévez, los abogados que han llevado la demanda ante el TEDH.

“La demanda la interpone Domiciano a título individual, pero detrás suyo está todo el colectivo de pensionistas”, asevera Arenas, que recuerda que en España, antes del fallo del TC, una jueza de lo social de Barcelona ya reconoció la “pauperización del sistema de pensiones” que comportaban las reformas del PP, como por ejemplo la subida mínima del 0,25% cuando el sistema fuese deficitario, como ahora, y que ha sacado a los jubilados a las plazas.

A nivel legal, explican los abogados, el TEDH se tendrá que pronunciar sobre la adecuación a la normativa europea del cambio en el mecanismo de revalorización de las pensiones aprobado por real decreto que desligó el incremento de las prestaciones públicas de la evolución del IPC. Lo hizo, añaden, de forma “retroactiva y restrictiva”. Según exponen en la demanda, este cambio vulnera el artículo del protocolo adicional al Convenio para la protección de los Derechos Humanos firmado por España.

Arenas y Estévez, que no se atreven a pronosticar el plazo en el que el TEDH, sostienen que el armazón legal a su favor se basa en normativas internacionales como el convenio 102 de la Organización Internacional del Trabajo, el Convenio Europeo de Derechos Humanos, el Código Europeo de Seguridad Social o la Carta Social Europea, que establecen la obligación por parte de los estados a garantizar y preservar el poder adquisitivo de los pensionistas ante el incremento del coste de la vida, lo que en España se traduce en la vinculación al IPC.

Los letrados, además, creen que un eventual fallo favorable del TEDH debe ir más allá de la vuelta a vincular las pensiones con el IPC, teniendo en cuenta el incierto futuro del sistema público en España. “El año que viene, con el famoso factor de sostenibilidad, la revalorización de las pensiones de 2012 puede quedarse en una anécdota. Corremos un grave peligro de que todas las nuevas pensiones de jubilación nuevas se reduzcan y no sabemos todavía en qué porcentaje”, asevera Arenas.

Más allá de los juzgados, Sandoval mantiene una actividad frenética dando charlas, organizando actos y manifestaciones y atendiendo a los medios de comunicación para trasladar los objetivos de la Marea Pensionista, entre los que destacan el reconocimiento de las pensiones como un derecho constitucional con inclusión de las mismas en los Presupuestos Generales del Estado, el restablecimiento de la jubilación ordinaria a los 65 años, o la revalorización automática de las pensiones en relación al IPC real.

Sandoval se muestra crítico con el papel de los sindicatos mayoritarios y los partidos de izquierdas en el debate sobre las pensiones. “Han hecho muy poco para movilizar a la gente por las pensiones públicas y ahora se han subido a la ola”, dice sobre las últimas manifestaciones en la que los pensionistas se han echado a la calle. Y aprovecha la ocasión para recordar a cualquier organización que en las manifestaciones de los pensionistas “no queremos banderas de partidos y sindicatos”.

Pese a las críticas, a los políticos, en especial a los de izquierdas –”los de la derecha ya sabemos lo que son y a quién defienden”– Sandoval pide “valentía para que no todo lo gobierne el neoliberalismo”. Y pone como ejemplo de ello los planes de pensiones privados que consiguen desgravaciones fiscales. “Los trabajadores mileuristas de hoy no pueden contratar planes de pensiones privados. En cambio, los que más cobran podrán cobrar lo máximo del sistema público y hacerse uno privado”.

El problema de las pensiones, a juicio de Sandoval, viene de lejos: “El Pacto de Toledo fue un torpedo en la línea de flotación del sistema público de pensiones, y para firmarlo CCOO tuvo que apartar a Marcelino Camacho de la secretaría general”. ¿Cómo lo solucionaría? Sandoval se muestra partidario de que las pensiones se paguen a través de las cotizaciones y de los impuestos. Eso sí, una vez acometida una reforma fiscal progresiva que grave más al capital en detrimento de las rentas de los trabajadores. “¿Dónde dice que las pensiones se tengan que pagar sólo con las cotizaciones sociales?”, se pregunta este jubilado. “Las pensiones son un derecho y se tienen que pagar. Y punto pelota”.

Los incendios forestales quemaron 178.000 hectáreas de monte en 2017, el segundo peor registro de la década

16 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

El fuego arrasó el año pasado casi tres veces más de superficie forestal que en 2016. La ola de incendios que asolaron Galicia, Asturias y el norte de León en octubre ha colocado el 2017 como el segundo curso más devastador de la década con 178.200 hectáreas de monte quemadas, solo por detrás de 2012, cuando las llamas alcanzaron 218.900 hectáreas. Este último registro dobla a la media de los últimos diez años, que se sitúa en 91.846 hectáreas, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que ha publicado su informe  Los incendios forestales en España de 2017.

Las cifras sitúan al pasado como el año que más grandes incendios forestales –aquellos que superan las 500 hectáreas forestales afectadas– registró de la década, con 56 fuegos, 36 más que la media. Un balance producto de los cuatro días de fuego que quemaron el Noroeste de la península: solo en el mes de octubre se produjeron 31 grandes incendios, el 55% del total, remarca el estudio.

2017, el segundo peor año de la década en superficie quemada

Evolución del número de hectáreas de superficie quemada en España

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Fuente: MAPAMA

Este tipo de incendios, altamente destructivos, se han catalogado ya como uno de los impactos evidentes del cambio climático, algo de lo que ya avisaba la propia cartera encargada de combatirlos en 2001 al afirmar en un estudio que al aumentar las temperaturas y la sequedad del suelo “inducirá una mayor desecación de los combustibles vivos y muertos y, por tanto, un aumento de su inflamabilidad”, preveía. Y es que las altas temperaturas y las grandes masas de vegetación a las que afectan los hacen muy difíciles de parar.

En total, en España se produjeron 13.793 siniestros, 1.430 más que la media del decenio –5.088 incendios, que queman más de una hectárea de monte y 8.705 conatos, que queman menos de una hectárea–, lo que sitúa a 2017 en el tercer año con mayor número de siniestros de los últimos diez años.

Ourense, Asturias y León

La región Noroeste es la que sufrió un mayor número de siniestros en 2017, con un 51,57% del total anual. Por territorios, los datos publicados por el Ministerio de Medio Ambiente dibujan un escenario en el que esta zona sale peor parada: encabeza la tabla Ourense, con 30.000 hectáreas quemadas, seguida de Asturias con 27.000, León con 22.000 y Pontevedra, donde el fuego arrasó 21.000 hectáreas. Los incendios quemaron también 12.000 hectáreas en Huelva, 11.000 en Cantabria y 8.000 en Zamora y Lugo.

El noroeste peninsular, la zona más afectada por los incendios en 2017

Hectáreas de superficie quemada por provincia en 2017

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Fuente: MAPAMA

Los fatídicos días del pasado octubre, que llevaron a nuestro país a captar la atención también en los medios extranjeros, provocaron que la superficie forestal arrasada por las llamas solo ese mes fuera más que toda la temporada de verano con junio, julio, agosto y septiembre juntos,  según adelantó el Ministerio de Medio Ambiente a finales del año pasado. En esos treinta días se destruyó más superficie forestal que lo que ardió en prácticamente todo 2008, 2010, 2013, 2015 o 2016.

El pasado fue también el año del incendio forestal de Doñana en el mes de junio, por el cual tuvieron que ser evacuadas unas 2.000 personas y afectó a 40 especies de plantas, 75 de aves y 38 de mamíferos. Las llamas que avanzaron desde Moguer en dirección a las marismas acabaron consumiendo más de 8.000 hectáreas (muchas de ellas de terreno protegido).

En el mes de julio también hubo importantes incendios con fuegos en los últimos días en la sierra del Segura en Albacete y la Sierra Norte de Sevilla a las que se sumaron 3.000 hectáreas arrasadas en la parte zamorana de los Arribes del Duero. Zonas que  llevaban encadenadas hasta cuatro incendios forestales solo en lo que iba de año. En agosto y septiembre, el fuego volvió a cebarse con diferentes reservas naturales de Andalucía y el fuego llegó a amenazar el mayor pulmón verde la costa de Huelva.

Madrid por la democracia y con Catalunya, República(s)

15 mayo, 2018

Fuente: http://www.loquesomos.org

Seguimos defendiendo el irrenunciable DERECHO A DECIDIR, de todos los pueblos que integran el estado español y, por tanto, el derecho que asiste al pueblo catalán para elegir su futuro y configurarse como estado independiente en forma de república. ¡Son ellos y ellas las que deciden!

Mas de un millar de personas se daban cita este sábado 7 de abril en la madrileña Puerta del Sol, para pedir la libertad de los pre@s polític@s y democracia (pero de verdad…) La manifestación estaba enmarcada en una serie de acciones de Madrileñ@s por el Derecho a Decidir, avalada por un amplio espectro de organizaciones sociales y políticas, para protestar contra la ofensiva feroz hacia el pueblo de Catalunya, un ataque directo a las libertades de tod@s en el estado español.

Pasadas las siete de la tarde partía la manifestación por la calle Preciados encabezada por una pancarta con el lema: “Libertad Pres@s Polític@s. Democracia ¡Republica(s)!”
Tras la pancarta una nutrida representación de diversas organizaciones sociales y políticas del ámbito madrileño, con el filosofo José María Ripalda o represaliados y presos políticos durante la dictadura franquista como Pablo Mayoral o Jaime Pastor.

Qué bonito esta Madrid con senyeras, esteladas, y la tricolor del antifascista ¡No pasarán!

Banderas, pancartas, lazos amarillos y animados gritos por las libertades acompañaban el recorrido de la manifestación para llegar a la Plaza de Callao y enfilar la Gran Vía… “Libertad, libertad a l@s pres@s por luchar”, “Si, si, si, derecho a decidir”, “La represión no es la solución, la solución , autodeterminación”, “Tocan a una, nos tocan a todas”, “España mañana será republicana”, “El próximo desahucio que sea en la Zarzuela”, “Contra su represión, nuestra solidaridad”, “República, República, República”… se podía oír por esta céntrica avenida en las voces de l@s manifestantes, también se gritaba por la libertad de raperos, de Alfón, en solidaridad con Altsasu y contra la ola de represión que estamos viviendo en todo el estado. El ultimo tramo de la protesta se enfilaba por la calle de San Bernardo para situarse frente al Ministerio de Justicia, brazo ejecutor de todos estos despropósitos judiciales y punitivos.

L’estaca sonaba a las puertas del Ministerio y era cantada por l@s asistentes, para después entonar Els segadors. El broche, casi, de cierre lo ponía la lectura de un comunicado en las voces del periodista Pepe Mejía y la activista Pilar Parrilla, interrumpidos por aplausos y gritos de solidaridad cuando se han nombrado a los pres@s y exiliad@s. Otro momento emotivo de esta lectura ha sido la mención al pueblo palestino que “sufre la negación criminal de su realidad como pueblo y estado soberano”, donde tod@s l@s asistentes rompían en gritos de ¡Palestina Vencerá!

Y el final volvía a ser L’estaca, cantada al unísono por l@s asistentes, en un ambiente lleno de alegría… que incluía coreografía, y hasta un mini “Castell”.

La organización daba por cerrada la manifestación anunciando nuevos actos y movilizaciones de solidaridad con Catalunya y con las libertades democráticas.

Comunicado de Madrileñ@s por el Derecho a decidir:

“Si un pueblo decide ejercer pacífica y democráticamente sus derechos, sólo cabe apoyarles. La democracia es como el aire, un bien compartido y sin rincones reservados: si está sucio, está sucio para todos; si está limpio, también lo está para todos.

Mantenemos el “no nos representan” que gritábamos en el 15 M. Especialmente no nos representan cuando criminalizan cualquier atisbo de libertad, de oposición política o reivindicación social, lo vemos contra pensionistas, raperos, tuiter@s, exposiciones de arte, con Alfon, contra movilizaciones republicanas, con la Ley Mordaza o las leyes de excepción que se mantienen contra el País Vasco, y por supuesto, lo vemos en Catalunya, contra las aspiraciones democráticas sostenidas por millones de ciudadan@s.

En el último año y medio, ha aumentado exponencialmente la represión en una especie de exhibicionismo neofranquista desbocado. El Régimen vuelve a su útero materno. Su cordón umbilical con el franquismo del que proviene no se ha roto. Durante todo el periodo de Monarquía parlamentaria, o Parlamento monárquico ha habido pres@s polític@s en el Estado español, enmascarados, eso sí, con un silencio absoluto y cómplice de los medios de comunicación.

Su argumento preferido es que la democracia es el imperio de la ley. Pero, todas las dictaduras han tenido, tienen y tendrán leyes. Eso, por sí mismo, no define nada. La democracia es la libre expresión de la voluntad popular y la obediencia al mandato que emana de ella. Si la ley es un obstáculo y una amenaza eso no es democracia.

La democracia hay que medirla con otros indicadores: ¿cuántas familias sin techo? ¿cuántos libros prohibidos? ¿cuántos pensamientos criminalizados? ¿cuántas familias desprotegidas? ¿cuántas decenas de miles de cadáveres en las cunetas? ¿cuántos jóvenes sin empleo? ¿cuántas mujeres maltratadas? ¿qué respuesta democrática se da a la voluntad política de millones de catalanes?…

El punto cumbre de inflexión en la crisis del Estado monárquico ha sido la celebración del Referéndum del pasado 1 de Octubr. Una mayoría de catalanes/as quiso decidir sobre su futuro, democrática y pacíficamente, en las urnas, y el Estado español, histérico, respondió con brutalidad. Y perdió.
El pueblo de Catalunya pudo hablar. Y dijo: “Queremos República”. El gobierno respondió: “Pues tendréis cárcel. Y ocupación policial”. Y en esas estamos.

La judicatura está siendo utilizada contra la justicia. Se ha convertido en la herramienta principal para criminalizar la política, para someter la voluntad popular, en lugar de protegerla. Es el brazo ejecutor de la demofobia. Tan independiente del Poder político como el badajo de la campana.

Se comenzó por encarcelar a dos líderes sociales, Jordi Sánchez, presidente de la ANC, y Jordi Cuixart, presidente de Omnium. Después uno y otro y otra, legítimos representantes políticos democráticamente elegidos, con acusaciones y peticiones fiscales demenciales, que causan asombro y perplejidad en los países de nuestro entorno.
Nueve presos políticos: Carme Forcadell, Jordi Sánchez, Jordi Cuixart, Joaquim Forn, Raül Romeva, Jordi Turull, Josep Rull, Oriol Junqueras yDolors Bassa… Seis en el exilio: Toni Comín, Lluis Puig, Meritxell Serret, Clara Ponsatí, Marta Rovira y Anna Gabriel.
Y uno, en el exilio y en la cárcel: el President de la Generalitat, Carles Puigdemont.

PP, PSOE y Ciudadanos, la Santísima Trinidad del “atado y bien atado”, impusieron el artículo 155. Y, a partir de ahí, al rey rezando y prevaricando, disolvieron órganos democráticamente constituidos y constitucionalmente reconocidos. Impusieron unas nuevas elecciones, bajo ocupación policial del territorio catalán y con candidatos en la cárcel o el exilio, y aun así perdieron. Ahora, es bien sabido que, utilizando una vez más la prevaricación, impiden que los candidatos mayoritariamente escogidos por la ciudadanía catalana puedan ser investidos.
No respetan los resultados de unas elecciones que ellos mismos convocaron a su medida.
No hay un problema democrático en Catalunya; hay un problema de NO-democracia en el estado español.

Por eso nació Madrileñ@s por el derecho a decidir, para apoyar la masiva voluntad democrática del pueblo catalán de decidir sobre sí mismo, y también nosotr@s, nuestras propias aspiraciones, que el futuro sea fruto de la decisión soberana de nuestros pueblos, en procesos constituyentes abiertos, decidiendo sobre los cambios políticos y sociales necesarios para acabar con un régimen monárquico surgido de una transición bajo el chantaje de la amenaza militar, y que hoy muestra a todas luces su absoluta incapacidad para ser vehículo de progreso y libertades sociales.

Seguimos defendiendo el irrenunciable DERECHO A DECIDIR, de todos los pueblos que integran el estado español y, por tanto, el derecho que asiste al pueblo catalán para elegir su futuro y configurarse como estado independiente en forma de república. ¡Son ellos y ellas las que deciden!

Hoy lo queremos hacer extensivo al pueblo palestino, que desde hace más de setenta años sufre la negación criminal de su realidad como pueblo y estado soberano. Nos solidarizamos con ellos y compartimos su dolor por las últimas matanzas del estado de Israel.

Manifestamos nuestro rechazo a los nuevos procesos abiertos por la Fiscalía contra cargos de la administración catalana, exigimos la libertad de los y las presos políticas y nos reafirmamos en la necesidad de una salida democrática.

Es la hora de decidir, la hora de los pueblos, y hay que estar a la altura.

¡Por la Libertad, Democracia, Repúblicas!!!

– Urnas son amores. Derecho a decidir

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