Una pionera española en la lucha contra la desigualdad laboral

20 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Estos días, en los que pudimos comprobar como una mayoría social rechaza la postergación por razón de género, es de justicia recordar a aquellas mujeres que en un pasado reciente se rebelaron en la defensa de sus derechos. La destacada científica Ángeles Alvariño González (Ferrol, 1916 – La Jolla, EEUU, 2005) fue una de esas pioneras, presentando una denuncia por discriminación al Gobierno de Estados Unidos hace más de cuarenta años.

Primera página de la carta de Ángeles Alvariño a Juanita Morris Kreps, 3/3/1977
Primera página de la carta de Ángeles Alvariño a Juanita Morris Kreps, 3/3/1977 FONDO ÁNGELES ALVARIÑO, ARCHIVO MUNICIPAL DE A CORUÑA

Alvariño alcanzó prestigio internacional cómo experta en zooplancton. Inició su carrera investigadora como becaria en Madrid en el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y en 1952 fue destinada al Laboratorio de Vigo. Una beca de la Fundación Fulbright le dio acceso a los EEUU, donde trabajó en la prestigiosa Scripps Institution of Oceanography (Universidad de California, La Jolla-San Diego) y en 1970 ingresó en otro relevante instituto de investigación situado en la misma localidad: elSouthwest Fisheries Center(SWFC), que forma parte delNational Marine Fisheries Service, rama de la National Oceanic and Atmospheric Agency (NOAA). Allí se jubiló en 1987.

Un día de principios marzo de 1977 la científica estaba en su casa y escuchó en la NBC News una entrevista a la Ministra de Comercio del Gobierno de Estados Unidos de América. La atención que prestaba a las palabras de Juanita Morris Kreps se disparó cuándo esta habló de “discriminación por sexo”. Ese mismo día Ángeles redactó el borrador de una carta que le remitiría a la ministra el día 3, con copia al Presidente James Carter.

Alvariño inició la carta declarando que sufría discriminación y que escribía porque pensaba que una nueva y progresista administración debería saber cuáles eran las condiciones reales de trabajo en las dependencias oficiales. En el escrito hizo referencia a que en los siete años que llevaba en la SWFC se había comprometido en la defensa de los derechos laborales de las mujeres, fuera representante de sus compañeras y realizara un estudio en 1974-75 en el que se demostraba la discriminación femenina en el Laboratorio de La Jolla. La científica subrayó la circunstancia que determinaba allí una injusta promoción profesional: el género. Todos los que ocupaban las categorías profesionales superiores eran hombres.

“No  fuí de las que se inclinaron y aceptaron en silencio la situación”

Alvariño entendía que también las minorías eran discriminadas y explicó que ella había sido objeto de persecución personal y obligada a trabajar en unas inadecuadas condiciones. En ese punto dejó sentado que no era de las que aceptaba las situaciones injustas: “No fuí de las que se inclinaron y aceptaron en silencio la situación”. Asimismo, explicó que se le denegó el ascenso profesional sin razones objetivas, por un sistema de supervisión de hombres que constituían una mafia. Sí, esa fue la palabra que usó; la científica gallega hablaba claro y alto. Le dijo a la ministra que intentó cambiar las cosas siguiendo los procedimientos establecidos mas sus propuestas no se tuvieron en cuenta.

Carta de Juanita Morris Kreps a Ángeles Alvariño, 25/3/1977
Carta de Juanita Morris Kreps a Ángeles Alvariño, 25/3/1977FONDO ÁNGELES ALVARIÑO, ARCHIVO MUNICIPAL DE A CORUÑA

El 25 marzo de 1977 Juanita Morris Kreps respondió a la carta-denuncia remitida por Alvariño a principios de ese mes, reconociendo la importancia de las “allegations” de la científica y prometiendo una investigación completa sobre las mismas. Blair Juanita Morris (1921-2010), Kreps correspondía al apellido de su marido, tenía una sólida formación como economista. En su brillante carrera superó las tradicionales barreras de género en tiempos bien difíciles para las mujeres, fue la primera mujer que ocupó la dirección de la Bolsa de New York. Carter había prometido en la campaña electoral que desarrollaría una política favorable a los derechos de las mujeres y nombró a varias para puestos relevantes en su administración, una de ellas Juanita Morris. Como vemos, la coyuntura política y la interlocutora escogida por Alvariño parecían favorables la una posición receptiva con demandas como las que la científica ferrolana exponía. Sin embargo, no fue así.

Se creó una comisión presidida por Winfred H. Meibohm (1920-2013), a la sazón Director asociado de la NOAA. La comisión visitó el Laboratorio de La Jolla el 9 de mayo de 1977. El resultado obtenido fue bien escaso y no se elaboró un informe sobre el tema, a pesar de las peticiones de la científica. De hecho, no consiguió el ascenso profesional que pretendía.

Una asignatura pendiente

Desde los años setenta la situación laboral de las mujeres que trabajan en ciencia ha mejorado pero siguen pendientes de solución varias cuestiones. Por ejemplo, el porcentaje de mujeres en puestos de gestión y dirección es insuficiente. La Secretaría de Estado para la Investigación acaba de publicar Científicas en Cifras 2015. Según este informe, continúa la infrarrepresentación de mujeres en la categoría de mayor rango de la carrera investigadora (grado A): en las universidades públicas españolas sólo son mujeres el 21% del profesorado catedrático. Esta proporción aumenta algo en los Organismos Públicos de Investigación, con un 25% de investigadoras en ese grado. Además, las investigadoras están infrarrepresentadas en todos los órganos unipersonales de gobierno analizados y, en el caso de las universidades públicas, incluso hubo un retroceso en la proporción de rectoras y vicerrectoras. Por lo tanto, una parte significativa de las reclamaciones de Alvariño mantienen su vigencia.

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Cómo la raza y el género alimentan el discurso del odio cuando se produce un suceso trágico

19 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

“Veo muchas frases de rabia y fotos hablando de esa mujer. Pido a la gente que nadie hable más de esta mujer, que no aparezca en ningún sitio y que nadie las comparta; ese no era él y no soy yo”. Son  las palabras de Patricia Ramírez, la madre del niño de 8 de años Gabriel Cruz, después de que la rabia y el odio se dispararan al conocer este domingo que el pequeño había sido asesinado. Más allá del caudal de reacciones de todo tipo que siempre desencadena un suceso dramático como este, dos factores han avivado, como en otros casos, el discurso del odio: la presunta asesina es mujer y negra.

No es nuevo: después del crimen de un menor, la rabia y la indignación alimentan reacciones furibundas en forma de todo tipo de comentarios o de concentraciones frente a las puertas de una comisaría o en torno a un coche policial en el que aguarda un detenido. Sucedió en el caso de Diana Quer, pero también en el de Marta del Castillo o en el de Asunta Basterra.

En el caso de Gabriel Cruz, el género y la raza están sirviendo como arma arrojadiza: “Es muy probable que las concentraciones se hubieran producido igual, pero en este caso se están usando esos elementos (la raza y el género) para representar y atacar a todo un grupo de personas, que son las mujeres racializadas”, explica la profesora de Comunicación en la Universidad Rey Juan Carlos Sonia Núñez Puente, investigadora especializada en estudios culturales, género y nuevas tecnologías.

Es el discurso “del otro y la otra”, dice Núñez Puente: “Cuando elaboramos cualquier narrativa, sea con imágenes, textos o comentarios lo hacemos siempre con cierta carga de la representación. En estos casos, el otro o la otra no tiene la posibilidad de ser diverso, sino que tiene la carga de representar a todo su grupo: gitanos, mujeres racializadas… En cambio, un hombre blanco puede ser representado de muchas maneras sin que aluda a todos los hombres. Esta no es una mujer negra que presuntamente comete un delito, sino que se la toma como representante de toda una comunidad”.

Antoinette Torres Soler, directora de Afroféminas, una revista cuyo eje gira en torno a las mujeres negras, cree que este crimen “se ha racializado inmediatamente, no se hace una separación entre el crimen y la raza”. Sobre las reacciones posteriores a la detención de Ana Julia Quezada, Torres considera que “si esta mujer es culpable, que caiga todo el peso de la ley encima de ella, pero lo que está claro es que una vez se supo que era una mujer negra salió el odio puro, sobre todo en las redes”. A esta reflexión añade que “mucha gente dice que lo importante es el niño, y es verdad, pero también hay que pensar en todas esas personas inocentes que van a sufrir injustamente las consecuencias de este caso”.

Además, la directora de Afroféminas rescata el caso de María José Abeng, una mujer negra a la que quitaron la custodia de su hijo y que finalmente recuperó de la familia que lo adoptó durante ese periodo de tiempo. Torres considera que “todos los casos sobre mujeres negras se tratan de la misma manera, y pocas veces se habla con feministas negras para cubrir esta parte, nunca se está dispuesto a analizarla desde los medios”.

Para la profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en género Itziar Ruiz-Giménez, en este caso la mención insistente al “origen” de la presunta autora del crimen por parte de muchos medios refuerza “estereotipos” en un contexto “en el que hay un aumento de la xenofobia y de los delitos de odio contra las personas racializadas y migrantes”. “Se está reforzando un relato de que la población migrante está asociada a eventos negativos. Hay que pensar si el origen es un dato relevante y, si no lo es, solo está contribuyendo a esa respuesta llena de comentarios racistas”, apunta.

El historiador Antumi Toasijé achaca la reacción en este tipo de casos a un mecanismo de refuerzo grupal, un concepto de la psicología social. “Se activan cuando hay una amenaza percibida, sirve en muchos casos para mostrar la rabia y el odio ante alguien percibido como ajeno”. Toasijé hace la comparación con lo que ocurre en un estadio de fútbol: “Se exalta la reacción a la decisión arbitral por ese sentimiento de grupo y porque, cuando se trata de seguir al grupo o salir de él, la gente prefiere lo primero”. Sobre este refuerzo grupal se asientan los estereotipos y prejuicios, explica el historiador: “En Estados Unidos se ve de forma clara cuando se relaciona a los negros con los crímenes, y en casos como este, más todavía. El hecho de que sea dominicana hace que muchos intenten relacionarla con delitos asociados a esta nacionalidad”.

“Parece claro que va a ser usado por el discurso neomachista que busca, entre otras cosas, minimizar la violencia de género”, dice Ruiz-Giménez. Una situación que, dice Núñez Puente, conecta con el concepto de posverdad: “La gente prefiere aferrarse a aquellos discursos que se basan en emociones y no en hechos, tomar la excepción como la norma y quedarse con eso en lugar de ir a las causas de por qué suceden las cosas”.

Los expertos coinciden en que, más allá de un hecho terrible que la justicia tendrá que esclarecer, las representaciones y comentarios están sirviendo para “criminalizar” a las personas migrantes en general y para “instrumentalizar” el crimen y utilizarlo como refuerzo de posiciones machistas y racistas.

8 de marzo: las mujeres han parado, ha cambiado todo

18 abril, 2018

Fuente: http://www.elsaltodiario.es

Como una ola, el feminismo ha arrastrado el 8 de marzo una fase de pasiones tristes y ha introducido nuevas herramientas para la conquistar la igualdad real.

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2018-03-08 20:19:00

El movimiento feminista del Estado español había marcado esta fecha como un momento definitivo para consolidar su potencia. Y ha protagonizado una jornada de manifestaciones, acciones y presencia en las calles que marca ya y marcará durante los próximos meses la agenda política. Millones de mujeres han protagonizado, en todo el territorio, una jornada que también se ve reforzada por el alcance internacional del 8 de marzo.

Las manifestaciones finales han puesto el colofón a un día en el que ha saltado por los aires una máxima no escrita de la movilización sociolaboral: que solo la llamada unidad sindical, un club restringido formado por CC OO y UGT, es capaz de romper el ritmo de productividad y actividad cotidiana a escala de todo el Estado.

En Madrid, desde las 19:30 la manifestación no podía avanzar por Atocha hasta Plaza de España, donde finalizaba la marcha. Son casi cuatro kilómetros de avenidas de más de seis carriles. Estaban llenos a las 19:45, y parte de la manifestación se extendía hasta Sol, la gran almendra del centro de la ciudad. También ha habido gigantescas movilizaciones en Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, Zaragoza, Coruña, millones de mujeres que se han volcado en las manifestaciones en las grandes y las pequeñas capitales de toda la península. Si se parte de la cifra que ha dado CC OO a las 12 del mediodía, más de cinco millones de personas habían participado en la jornada. Y el desborde ha continuado durante muchas más horas.

El colapso de las estaciones de cercanías y metros, y la quiebra del tráfico de coches a lo largo de todo el día en el centro de las ciudades; la actividad, frenada en la administración, las escuelas y las facultades, e interrumpida mediante acciones disruptivas en los comercios, ha hecho del 8 de marzo la primera jornada de huelga general protagonizada por mujeres en todo el territorio.

Los cuatro ejes de la huelga —laboral, de consumo, estudiantil y de cuidados— introducen en la agenda pública nuevos factores que van a ser determinantes en la reconfiguración de los modelos sindicales. La jornada también ha sido esclarecedora en cuanto a la incorporación en la vida política de adolescentes y jóvenes contra el machismo. No obstante, en los días previos, una parte significativa del feminismo racializado ha rechazado la convocatoria de hoy, según afirman, por no sentirse representada.

El movimiento feminista, con un funcionamiento horizontal que está en su genética, ha sido capaz de romper la cotidianidad de ciudades, medios de comunicación y redes sociales para reclamar una serie de objetivos políticos de urgencia —fin de la violencia machista, igualdad en todos los niveles— bien expuestos a lo largo de las últimas semanas. La pedagogía, el trabajo de base y de confluencia de lo social que han llevado a cabo las distintas Comisiones del 8 de Marzo abren una nueva fase de conflicto, en el que debe estar presente el objetivo de poner la vida en el centro de la política.

La calculada presencia de los sindicatos a nivel institucional y mediático no ha influido en que distintos sectores, comenzando por federaciones como la de Enseñanza de CC OO, hayan secundado y ayudado a generar una huelga que, con formas menos clásicas, ha tenido impacto en medios internacionales y ha integrado a mujeres de todas las edades a costa de la tipología de  varones que se identifican como actores principales de las huelgas generales. Los símbolos como los guantes de limpieza y los delantales, las pelucas y miles de pañuelos, lazos y sudaderas moradas también han sido mucho más visibles que las banderas en los balcones colgadas en otoño.

El ciclo largo de movilización del feminismo internacional ha introducido una cuña en la crisis global, marcada por las pasiones tristes y el auge de fascismos y reinvenciones neoliberales. La huelga del 8 de marzo ha herido hoy en su núcleo la posibilidad de una salida a la crisis de civilización en la que quede fuera mucho más de la mitad de la población. Si las mujeres paran se para todo. Y eso se ha oído hoy en todo el mundo.

8M: Orgullo feminista

17 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Un golpe en la mesa, una mano alzada, un grito, una mirada sostenida, un dedo acusador, una advertencia amigable. Que ya vale. Que ya es hora. Que no se puede seguir dejando para después. El 8m es una sacudida, un empujón a las fronteras del machismo, que hoy se siente menos cómodo que ayer, más pequeño. El 8 de marzo de 2018 será el día del orgullo feminista, inolvidable para esta generación.

Manifestaciones masivas en más de 60 ciudades. Riadas de cientos de miles de mujeres han llenado de feminismo las calles, agrupadas detrás de pancartas universitarias, de asociaciones profesionales, sindicatos, colectivos o de un grupo de amigas que se juntaron por la mañana para hacer una en casa. A la cabeza de las principales marchas, mujeres ocupando todo el espacio; estudiantes y pensionistas, liberales y anticapitalistas, mujeres con laca, mujeres con rastas, mujeres con argollas y perlas, canas y músculos, alegres y enfadadas, peleando por sus derechos. Y por las que faltan. “No solo estoy aquí por las mujeres feministas, es también por las mujeres que no están interesadas o que no pueden venir”, nos contaba Ángela. Detrás de los primeros bloques, una interminable masa de personas, familias completas, carritos de bebé y muchos hombres que acompañan.

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Feminismo era una palabra maldita. Heteropatriarcado parecía un mensaje en clave. Los cuidados, qué serán. ¿Sororidad?, de qué me estás hablando. Exagerada, no es para tanto. Ya no se puede hacer nada, decir nada. No generalicemos.

No hace tanto, no hace nada, menos de dos años, los principales candidatos a presidente del Gobierno le dedicaban  un total de 22 segundos a hablar de la violencia machista. Hoy hasta el PP, en boca de su portavoz Pablo Casado dice que “todo el mundo debe definirse como feminista”. Muchos conservadores y hasta los programas de televisión más escépticos, donde más se dice eso de que algunas feministas hacen “flaco favor a la igualdad”, han renunciado a surfear el tsunami y se han entregado al 8 de marzo de 2018.

“¿Vivimos en una burbuja?”, se preguntan desde hace semanas las convocantes y todavía este mediodía se preguntaba una compañera de eldiario.es en huelga. ¿Sería ese entusiasmo previo al Día de la Mujer un espejismo? ¿El 8M acabaría siendo un día de manifestación más?

El día comenzaba algo frío. A las 7 de la mañana, dos trabajadoras de un hotel de Huesca conversaban en su puesto de trabajo. Una limpiaba el mostrador sobre la que la otra apoyaba los codos, a la espera de que algún cliente apareciera para entregar la llave antes de salir. No hacen huelga y charlan de por qué sin mucha precisión; luego le echan piropos a las kellys, el colectivo que lucha contra la precariedad de las trabajadoras de la hostelería.

Fuera, en la calle, algunos carteles pegados a medianoche y varios rótulos de calles cambiados por versiones caseras que homenajean a una mujer hacen pensar que algo, efectivamente, se está moviendo. Media hora después, la estación de tren de Huesca anuncia cancelaciones de trenes por la huelga en Renfe, pero la rutina no parece diferente: mujeres en los controles de seguridad, mujeres para hacer la comprobación del billete. A bordo del tren que va a Madrid, la voz de la megafonía suena a jarro de agua fría para las aspiraciones del 8M: una voz de mujer da la bienvenida y anuncia que la película que podremos ver hoy es ‘Amor a la siciliana’.

A la llegada a la estación de Atocha, ya en Madrid, un posible caso de éxito para el 8M: se está rodando un anuncio junto al jardín interior de la estación. Son unas 10 personas, técnicos de imagen y sonido, cámaras, realizador, creativos… Todos hombres. ¿Es por la huelga? “No, es que todos los que trabajamos en esto somos hombres”, nos cuenta uno de ellos. “La única mujer que hay es la actriz, y ha venido”.

Son las 11 de la mañana y el entusiasmo que se ve en redes sociales no parece trasladarse con la misma potencia en la calle. El movimiento feminista lleva semana visitando mercados para llevar su convocatoria más allá de las redes sociales, pero cuesta. Hay pintadas en las esquinas, mensajes apresurados a brochazos sobre la carretera, pero los peatones siguen pasando sobre ellos, pisando las letras sin prestarles mucha atención.

De pronto, voces. Un grupo de estudiantes aprovechan un semáforo en rojo para cortar la Ronda de Atocha, frente al Museo Reina Sofía. Son las integrantes de uno de los muchos piquetes feministas que se reparten los barrios para informar de la huelga. Han estado en un par de supermercados, bares, y tratan de explicar que la de hoy es también una huelga de consumo. “Está siendo una mañana tranquila”, nos dice Nela. “Tratamos de explicar a otras mujeres en qué consiste la huelga de consumo”. La mayoría de los coches esperan pacientes a que las feministas desbloqueen la calzada, incluso alguno alza el puño desde su moto, aunque otros aprovechan un hueco para intentar colar el coche en una maniobra un poco peligrosa.

Al acercarse a grandes centros de trabajo y estudio o zonas céntricas de grandes ciudades sí que es fácil encontrar consuelo a la sensación de que no está pasando gran cosa durante la mañana. Piquetes a pie o en bici, actividades,  lugares de encuentro donde los hombres se hacen cargo de los niños para que las mujeres puedan hacer huelga de cuidados. Funcionarias a la puerta del Ministerio de Justicia. Tiendas de ropa que cierran, aunque las menos. En la Puerta del Sol, cientos de estudiantes van calentando el ambiente en una pista de lo que será la tarde. La Plaza de Sant Jaume en Barcelona se llena a mediodía. Vitoria, Sevilla, Gijón, Zaragoza. Los paros parciales ocurren: los sindicatos CCOO y UGT han cifrado en 5,3 millones los trabajadores que han secundado este jueves los parones de dos horas por turno.

Sí hay gente, sí. Está pasando algo.

Movilización en el Arenal Bilbaino para celebrar distintos actos reivindicativos en Euskadi durante la jornada de huelga convocada con motivo del Día Internacional de la Mujer .
Movilización en Bilbao. EFE

El impacto de que las periodistas paren

Uno de los mayores logros de este 8M es el impacto en los medios de comunicación. Y los medios son, somos, una burbuja, pero una burbuja influyente que se ve desde todas partes. Las periodistas de decenas de periódicos, radios y televisiones han hecho huelga, autoorganizadas alrededor de un manifiesto denominado #LasPeriodistasParamos, un grupo de 8.000 compañeras que han conseguido paralizar el periodismo en España. Uno puede adivinar que las periodistas de eldiario.es, de Público, muchas de El País o la SER, van a ir a la huelga; pero el grado de éxito se multiplica cuando anuncian paros completos las periodistas de El Confidencial, Telecinco, Antena 3. La prensa casi unánimemente dedica sus portadas a 8M, con diferentes matices ideológicos o salvedades. El asunto se convierte en una revolución cuando Susanna Griso decide hacer huelga y Ana Rosa Quintana cancela a última hora su programa. Canal Sur apaga la emisión por momentos, Pepa Bueno no presenta el Hoy por Hoy, Julia Otero no está en la tarde de Onda Cero. En La Sexta, por primera vez, no hay mujeres presentando informativos. Los hombres salen en pantalla a veces sin maquillar.

Aparecen todas y muchas más en Callao, a las 12.30 h para la lectura de un manifiesto transversal que emociona a quienes lo leen y hace llorar y sonreír a quienes lo escuchan.

La manifestación feminista del 8 de marzo llega a la Gran Vía.
La manifestación feminista del 8 de marzo llega a la Gran Vía. OLMO CALVO

La gente no se quiere ir a casa. La lluvia amenaza en Madrid, pero no va a más. Hay picnic cerca del Parque del Retiro. Conforme avanza la tarde sucede que no se cabe en Atocha, no se cabe en Cibeles, no se cabe en Paseo del Prado, no se puede cruzar la esquina con Alcalá y ya hay gente en Gran Vía y en el punto de llegada, Plaza de España. Se saturan los teléfonos, se pone más difícil lo de colgar fotos en redes sociales.

Y lo que viene después, cuando cae la noche, lo ha visto todo el mundo porque el reventón contra el machismo conquista las calles y conquista los medios con horas de emisión en directo. Las mujeres hablan y son escuchadas, gritan y son aplaudidas, cantan y todos bailan para celebrar que hoy el titular lo ponen ellas: un día histórico de orgullo feminista.

Las mujeres me explican cosas

16 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Tras el éxito de la huelga feminista, ruego cuanto antes un “womansplaining”, para el que muchos hombres somos todo oídos. Parafraseando el conocido título de Rebecca Solnit, “Los hombres me explican cosas”, muchos hoy esperamos un “Las mujeres me explican cosas”, o más en concreto, “Las mujeres me explican cómo hacer una gran movilización”.

Que la huelga de este 8 de marzo ha sido un gran éxito no merece más de un párrafo, porque cuesta encontrar a alguien que lo discuta. Y es que la primera victoria, por goleada y por adelantado, fue la del relato y la hegemonía.

Ahí va el párrafo, por si alguien todavía duda del éxito: la huelga ha conseguido todo lo que se espera que consiga una huelga general en tiempos de precariedad, subempleo, autónomos, atomización laboral y coacción empresarial: no que paralice el país, sino que lo movilice. No las calles desiertas, persianas bajadas y fábricas paradas de otro tiempo, sino huelga total o parcial de quien todavía pueda hacerla (y han sido millones), concentraciones durante todo el día, cortes de tráfico, ocupaciones de centros, programaciones de televisión alteradas, y manifestaciones masivas al terminar el día. Fin del párrafo.

Lo contrario de toda huelga siempre es la “normalidad”, esa que siempre invocan los antihuelga. Y este jueves no ha tenido nada de normal. Un día excepcional, vivido por muchas y muchos como histórico, y donde vimos expresiones de lucha unitaria muy pocas veces logradas: por ejemplo, en el sector más visible, el periodismo. ¿Cuántas veces habíamos visto a periodistas de absolutamente todos los medios secundar una misma huelga y unirse en una misma concentración? Lo que no consiguieron años de precarización y despidos masivos, lo ha logrado el feminismo.

¿Cómo lo habéis hecho, compañeras? Habéis montado de la nada una huelga sin precedentes, observada con asombro por toda Europa. Habéis logrado que lo que hace pocos meses parecía una ocurrencia sin mucho recorrido (¡una huelga de mujeres!) acabase por unir a todo tipo de colectivos, tejer complicidades intergeneracionales e interclasistas, desbordar a los sindicatos mayoritarios, ganar las agendas política y mediática y la conversación en la calle, convencer a las y los dubitativos, excitar con el olor del peligro a obispos, patronos y la derecha política y tertuliana, y movilizar enérgicamente a una mayoría de mujeres con transversalidad abrumadora, de arriba abajo y de izquierda a derecha. ¿Cómo lo hicisteis, compañeras?

Las mujeres se propusieron parar el mundo, y lo que hicieron fue ponerlo en marcha: el feminismo sale imparable de este 8 de marzo. Cualquier movilización futura deberá tomar nota y aprender las muchas lecciones organizativas y discursivas de esta huelga. Desde las redes de apoyo y cuidados, hasta la elaboración de un imaginario inclusivo donde cabían todas y donde todas eran imprescindibles.

Gracias, compañeras, y por favor no dejéis de explicarme cómo se hace. Y muy especialmente, gracias a mi madre, Ángela Camacho, por educarme en el feminismo, y porque este jueves me dio otro enorme ejemplo de dignidad y coherencia. Muy orgulloso, mamá. Gracias.

Cuatro victorias incontestables de la huelga feminista

15 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

La huelga feminista del 8M no ha supuesto solo un éxito por lograr visibilizar, de manera masiva y millonaria, el protagonismo y los derechos hurtados a diario a las mujeres en los medios de comunicación, en las empresas, en las administraciones públicas, en las calles o en las casas. También ha resultado una enorme victoria de las mujeres y el feminismo sobre este nuevo neomachismo emergente, nacido con el nuevo siglo como reacción frente a los avances en igualdad y buscando aprovechar la oportunidad de la crisis económica para amortizar, dividir y marginalizar todo cuanto tenga ver con feminismo, mujeres e igualdad.

La estrategia de dar por amortizadas las políticas de igualdad con la excusa de la crisis, en nombre de la austeridad y el déficit, ha quedado desbordada por el 8M. El intento masculino de dar carpetazo a las políticas de genero con un orgulloso “misión cumplida” ha sido desmentido de manera rotunda e incontestable por la mayoría de las mujeres. Ellas, igual que los pensionistas movilizados en defensa de sus derechos, nos han recordado lo obvio que muchos olvidamos durante la burbuja y preferimos no recordar durante el austericidio: la igualdad de oportunidades no cae del cielo, ni gotea de las manos de los poderosos. No hay progreso social ni igualdad de oportunidades sin movilización y acción colectiva para lograrlos; nunca los ha habido y nunca los habrá. Que a ti te vaya bien no significa que el resultado sea justo o que los demás se merezcan que les vaya mal.

También ha salido claramente derrotada la estrategia de dividir y vencer impulsada desde la derecha en el poder. No han logrado dividir a las mujeres en dos tipos antagónicos y enfrentados: aquellas que trabajan y progresan siendo mejores en un mundo regido por las leyes de los hombres y aquellas que solo protesta y no se responsabilizan por su vida o su futuro. El mismísimo Mariano Rajoy lo certificó con su lazo azul y hablando en el Senado, dejando en evidencia a la ministra Isabel García Tejerina o a Cristina Cifuentes y su intento de llamar “huelga a la japonesa” lo que siempre ha sido esquirolear, mientras comprobábamos cómo, también en materia de género e igualdad, Ciudadanos ha sorpassado al PP muy por la derecha equiparando feminismo y victimización; primero el capitalismo y después, “ya si tal”, la igualdad.

La tercera gran victoria se ha producido frente a la larga y sostenida operación para marginalizar al feminismo caricaturizándolo como una ideología esperpéntica y delirante, profesada únicamente por frikis fácilmente ridiculizables. El paternalismo de pantuflo encarnado por probos luchadores antifeminazis como Javier Marías, Arcadi Espada o Federico Jiménez Losantos, reprendiendo a las feministas como si fueran señoritas en un colegio que ellos dirigen con mano viril y firme; o el odio y la violencia dialéctica que han destilado los medios españoles de extrema de derecha al hablar de las mujeres y su huelga, han dejado meridianamente claro dónde habitan los monstruos.

Aunque seguramente el mayor de todos los éxitos sea precisamente aquel más intangible. Los días siguientes a este 8M de 2018 difícilmente se salvarán, como tantas veces antes, con otra jornada de palmaditas en la espalda y encendidas loas masculinas a lo mucho que han logrado las mujeres. Anoten esta fecha. El día que muchos comprobaron que el feminismo y la igualdad siguen ahí y han venido para quedarse. Ni pide ni espera aplausos, exige y logra avances.

El orgullo de ser mujer

14 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Por mucho que se valore la capacidad organizativa y de entrega de los colectivos que han propiciado la huelga feminista de este 8 de marzo, su éxito va mucho más allá de eso. Lo que se ha visto en las calles de las ciudades de toda España es la explosión de un sentimiento profundo de orgullo femenino, de conciencia de la importancia de ser mujer que desborda cualquier formalización política. Aunque incidirá, y seguramente mucho, en la política, la de ahora y sobre todo la del futuro.

Mañana los corifeos del conservadurismo (y del machismo, aunque traten de ocultarlo con tramposas e increíbles declaraciones) tratarán de empañar lo ocurrido esta jornada con toda suerte de estadísticas espurias y de argumentos y porcentajes únicamente elaborados para engañar. Harán ruido, en el mejor de los casos, pero no pararán nada. Digan lo que digan los que calificaron a la huelga de “elitista”, para tragarse después sus palabras, lo de este jueves ha sido extraordinario y masivo. Allá los medios que traten de disimularlo. Porque las mujeres no se lo van a perdonar.

Cuesta aceptarlo. Porque es muy nuevo y ha llegado casi por sorpresa en esta España que hasta ayer mismo, sin olvidar a los pensionistas, parecía un estanque de conformismo. Pero hay que hacerlo con todas sus consecuencias. Las mujeres españolas no están dispuestas a tragar más. No solo con las brechas salariales, las discriminaciones laborales, la precariedad o los comportamientos machistas que existen en todos los ámbitos de la sociedad y de la vida privada, como brillantemente ayer relataba el director de este periódico. Lo que no van a seguir aceptando es que esas cuestiones se consideren “menores”, sin categoría suficiente para entrar en los grandes debates nacionales. Eso ya no va a poder ocurrir y quien se oponga lo va a pagar.

El entusiasmo que se observaba en las manifestantes, jóvenes y no tan jóvenes, pero muchas jóvenes, la convicción de lo justo y lo serio de sus reivindicaciones, pero también la alegría por estar juntas, saltando y gritando en la calle, con las amigas, las de siempre y las de último minuto, expresan una realidad muy profunda. La de que las mujeres españolas han dado un paso adelante del que ya no van a retroceder.

De golpe, ¿quién lo iba a decir?, nuestro país se ha colocado a la vanguardia del feminismo en todo el mundo. Con la particular sensibilidad que da el poder observar las cosas desde fuera, los periódicos más influyentes del planeta han dado al 8 de marzo una importancia poco frecuente. El asunto ha estado todo el día en los sumarios de apertura de todas las cadenas internacionales de televisión. “Ya es una victoria” decía atinadamente Le Monde en un titular publicado al final de la mañana, antes de tener noticia de las manifestaciones de la tarde. Cabe sospechar que la huelga española va a tener secuelas más allá de nuestras fronteras. Es un ejemplo a seguir. Ya ocurrió con el 15 M. Pero esto es seguramente más gordo.

Y Rajoy, el gobierno, el PP y Ciudadanos no se han enterado. ¿De qué les valen sus miles de asesores o sus servicios de información si son incapaces de palpar lo que se está cociendo en la calle? Su mediocridad, por no decir algo más fuerte, únicamente les permitió detectar que detrás de la movilización que se estaba gestando aparecía la mano “del diablo”, como dijo el obispo de San Sebastián, la mano de Podemos. Y ante eso, su manual les indicaba que solo podían actuar de una manera: oponiéndose y descalificando cuanto hiciera falta al movimiento.

Han hecho el ridículo. Como nunca, lo cual no es poco vista la secuela de estupideces en las que ha incurrido este gobierno desde que llegó a La Moncloa. Se han enfrentado a la mayoría de las mujeres de este país y buena parte de ellas no lo va a olvidar cuando lleguen las elecciones. Y vista la participación de casi todas las figuras femeninas del periodismo televisivo en la huelga, y siendo varias de ellas no precisamente de izquierdas o contrarias al gobierno, cabe sospechar que las mujeres integradas en los círculos directivos del PP no captaron lo que se estaba cociendo.

Y que las pocas que lo intuyeron se vieron despreciadas, con argumentos no poco machistas por cierto, como el del “aquí mando yo” que esgrimió Rajoy para rechazar el invento de la huelga a la japonesa que se sacaron de la manga Cristina Cifuentes y la ministra de agricultura para no hacer del todo el papelón que les exigía su partido. Tampoco Inés Arrimadas, por no hablar de Albert Rivera, ha quedado precisamente bien.

Pero volvamos a la huelga. Que, por cierto, ha tenido un seguimiento importante en los grandes centros de trabajo –transportes, hospitales, los mayores establecimientos fabriles- gracias a que los mayores sindicatos, aunque también la CGT jugó su papel, decidieron convocar un paro de dos horas, lo cual habla de su sensibilidad en un momento tan crucial como el del 8 de marzo. Y que los sindicatos españoles se abran al feminismo no es precisamente una nota secundaria de esta jornada. Que el PSOE, Podemos e IU hayan secundado la huelga, tampoco. Gracias a ello, y a la torpeza del PP y de Ciudadanos, las mujeres que ayer protestaron, y los muchos hombres que las apoyaran, sólo han encontrado comprensión en la izquierda. Y eso figura en acta.

No cabe hacer pronósticos sobre las consecuencias que lo de este jueves puede tener a corto y medio plazo en el panorama general, y político en particular. El feminismo se ha colocado en el centro de los mismos y seguramente va a seguir ahí. Para empezar, obligando a todos los actores de la vida pública a tenerlo en cuenta en sus planteamientos y programas. Si no, les irá mal. Veremos en qué termina ese proceso de adaptación. Algunos partidos ya lo tienen interiorizado desde hace tiempo y hay que recordar la “feminización de la política” que hace un par de años propuso Pablo Iglesias.

Y otra cosa más. En pocas semanas, gracias a los pensionistas y a las feministas, la movilización se ha convertido en un dato fundamental de la escena pública española. Cambiando de golpe la imagen de la misma. Y seguramente también su realidad. Éste ha dejado de ser un país que parecía aceptar con fatalismo los golpes que el poder le propinaba. Se ha abierto una nueva etapa. Las mujeres que ayer protestaron con una firmeza inaudita vuelven ahora a sus casas y a sus trabajos. Pero contentas. Porque han ganado. Puede que más de uno quiera seguir su ejemplo.

La Huerta de Iván

13 abril, 2018

La Huerta de Iván es un canal en Youtube con múltiples vídeos prácticos relacionados con el tema del cultivo como preparar esquejes, sembrar semillas, abonar la tierra, cómo utilizar residuos orgánicos, podas… Os animo a seguir este canal y os dejo un vídeo de cómo abonar la tierra.

Damnation: fuego subterráneo en el corazón de EEUU

12 abril, 2018

Fuente: http://www.lamarea.com

Damnation, una serie de Netflix que podríamos definir como un “western de la lucha de clases”, y que narra una de las épocas más fascinantes de la historia norteamericana.

Foto promocional de la serie Damnation. NETFLIX
Foto promocional de la serie Damnation. NETFLIX

Iowa (EEUU), 1931. En plena Gran Depresión, una misteriosa pareja compuesta por un predicador y su esposa dirigen una huelga de granjeros en un pequeño pueblo. En un Medio Oeste golpeado duramente por la crisis desatada en 1929, familias enteras de productores luchan contra los precios abusivamente bajos impuestos por los intermediarios y contra las amenazas de los bancos, siempre ávidos por desahuciar a quienes puedan con tal de aumentar sus beneficios. Así comienza Damnation, una serie de Netflix que podríamos definir como un “western de la lucha de clases”, que narra una de las épocas más fascinantes de la historia norteamericana.

Episodio tras episodio, desfilan por la serie una cohorte de personajes que, por usar la manida expresión de Max Weber, representan “tipos ideales” de la historia social estadounidense. Ningún personaje es lo que parece ser: todos ellos están atravesados por una profunda necesidad de redención, un sentimiento muy característico de la cultura protestante, en el cual las cuentas del pasado deben ser ajustadas mediante las acciones del presente. No es de extrañar que uno de los protagonistas principales, Seth Davenport, recuerde mucho a aquel predicador atormentado y milenarista que describía John Steinbeck a través de Jim Casy en Las uvas de la ira.

Los personajes que representan en la serie a la clase capitalista (banqueros, industriales y toda una serie de secundarios sin escrúpulos, peones al servicio de las grandes corporaciones) son presentados como fanáticos cínicos profundamente atravesados por una ideología positivista que, en nombre del progreso económico, justifica todo tipo de barbaridades. En el relato oficial del capitalismo, la historia de EEUU se cuenta como una historia sin lucha de clases, en la que un puñado de hombres llegan a un territorio grande, semivacío, con grandes recursos naturales, en el cual los ricos que antes eran pobres se hacen a sí mismos a través de su esfuerzo y audacia. Damnation deja claro que toda la riqueza de la oligarquía que ha dominado EEUU durante más de dos siglos surge del trabajo de la clase obrera y de procesos de expropiación periódica hacia todas las formas de propiedad no articuladas en torno a los intereses directos del capital financiero.

Pero como decía Foucault, “donde hay poder, hay resistencia”. La “otra historia de los Estados Unidos”, parafraseando el excelente libro del historiador socialista Howard Zinn, es una historia de huelgas, solidaridad y, por qué no decirlo, resistencia activa y directa frente a la violencia de las élites. Esa violencia que atraviesa la historia de EEUU la ejerce una estrecha alianza entre capital y Estado a través de múltiples mecanismos. En Damnation aparecen dos métodos: por un lado, la aparición de grupos fascistas compuestos de tradicionalistas de clase media extremadamente violentos, que las élites no controlan directamente, pero que financian y usan políticamente contra las organizaciones populares; por otro, “los hombres de Pinkerton”, pistoleros rompehuelgas a sueldo de las grandes empresas, y que simbolizan esa vieja costumbre del capital norteamericano de privatizar “la seguridad”, como podemos ver todavía hoy en las cárceles y en los ejércitos privados que inundan medio mundo, como los de la compañía Academi (antes conocida como Blackwater).

Frente a ello, la clase trabajadora norteamericana se organizó en sindicatos, que no dudaron utilizar todo tipo de métodos para defenderse de la violencia patronal. En Damnation no queda claro en ningún momento la afiliación partidaria de los militantes obreros, pero a través de las luchas fabriles de Detroit, los conflictos en las minas de Kentucky y las huelgas de okies en el medio oeste, descubrimos “el fuego subterráneo” que se escucha en las canciones de Pete Seeger y Woody Guthrie, y que nos permite conocer las tradiciones del movimiento obrero norteamericano. Si el predicador interpretado por Killian Scott nos recuerda al típico outlaw (fuera de la ley) tan cantado en la música country, el personaje de Amelia Davenport (interpretado por Sarah Jones) representa un tipo de militancia radical que combinaba el periodismo con la capacidad organizativa al mejor estilo John Reed.

En ese sentido, la ideología de la militancia radical que protagoniza Damnation sintetiza las dos grandes corrientes originales de pensamiento y acción que atravesaron a la clase trabajadora norteamericana durante el final del siglo XIX y el primer tercio del XX. Por un lado, un proyecto sindicalista revolucionario en torno a los Industrial Workers of the World (IWW), una organización tremendamente creativa en sus métodos. Bajo la consigna “Un único y gran sindicato”, los wobblies (como eran conocidos sus militantes) trataron de organizar al  “quinto deprimido: los obreros inmigrantes y desarraigados, los inexpertos, los desorganizados y los rechazados, los grupos más pobres y más débiles de los obreros”.

Con una militancia de una entrega y generosidad inimaginable en nuestros tiempos e iconos como Joe Hill o Mother Jones, fueron capaces de demostraciones épicas de solidaridad, como el traslado masivo de los hijos e hijas de las familias en huelga de una ciudad a otra para protegerlos durante el conflicto, costumbre que imitaría la CNT en España durante los años 30. La otra tradición subterránea presente en Damnation es el populismo progresista, que trataba de defender a la ciudadanía de a pie frente a la voracidad de Wall Street. Este movimiento agrupaba campesinos, pequeños propietarios y artesanos, y proponía una vía diferente a la socialista, pues no aspiraba tanto a una revuelta anticapitalista como a defender a los “pequeños” frente a la voracidad de los grandes. Los discursos y prácticas de los personajes de Damnation oscilan en esas dos direcciones, eso sí, siempre a punta de pistola.

No desvelaremos nada de la serie, pero sí de cómo acabó esa guerra de clases que recorrió Estados Unidos durante las décadas previas a la Segunda Guerra Mundial. El Partido Demócrata liderado por Franklin D. Roosevelt respondió “democráticamente” a través del New Deal a la ofensiva de las clases trabajadoras con una maniobra que podemos calificar como “hegemónica”: mientras aplastaba a los “comunistas” y a la militancia obrera radical para alejar el peligro de una revolución, integraba mediante ciertas concesiones algunas demandas de los sectores populares. El resultado, como casi siempre, es paradójico: EEUU, con una guerra mundial de por medio, salió de su mayor crisis con un pacto social en el que la gente trabajadora vivía un poco mejor a cambio de no tocar los resortes fundamentales del poder económico.

Quizás la diferencia entre los efectos de la crisis de los años 30 y la crisis que vivimos actualmente se encuentre en la respuesta obrera. Damnation nos ayuda a reconciliarnos un poco con una clase obrera que hoy aparece a ojos de muchos izquierdistas como la culpable del monstruo de Donald Trump. Disfrutar de esta serie de Netflix nos permite avistar un hilo rojo y hacernos la pregunta fundamental que planteaba aquel maravilloso himno del movimiento obrero norteamericano: “Which Side Are You On?” (¿De qué lado estás?).

Apuntes bibliográficos: si Damnation le ha abierto el apetito, en España se han editado algunos libros excelentes para conocer la historia de ese periodo. Fuego subterráneo: historia del radicalismo de la clase obrera en los EEUU, de Sharon Smith (que, obviamente, ha inspirado el titulo de este artículo, basado en una expresión muy típica del movimiento revolucionario estadounidense) es un magnífico recorrido por las luchas obreras. Se complementa muy bien con Dinamita: historia de la violencia de clases en EEUU (1826-1934), de Louis Adamic, militante wobbly. Algo más amplio pero igual de fundamental es el ya citado La otra historia de los EEUU, de Howard Zinn. Por último, sobre la historia de los IWW, se editó hace tiempo un libro de Patrick Renshaw llamado Wobblies. Historia de la Industrial Workers of the world, por desgracia descatalogado, y que también citamos más arriba.

50 nuevos casos de censura, manipulación y publicidad encubierta en los Telediarios de TVE

11 abril, 2018

Fuente: http://www.vertele.eldiario.es

Manipulación en TVE
Manipulación en TVE GTRES

El Consejo de Informativos documenta los casos de malas prácticas en su último informe trimestral. Con él en la mano, se han reunido con los partidos en el Congreso para reclamar la renovación “urgente” en RTVE

Vanesa Rodríguez

El Consejo de Informativos de TVE ha hecho público su informe de malas prácticas del cuarto trimestre de 2017 correspondiente a los meses de octubre a diciembre. La publicación de este nuevo especial de 200 páginas y con unos 50 ejemplos detallados de manipulación coincide con la reunión que los representantes de los órganos de la redacción de RTVE han tenido con los partidos políticos en el Congreso, donde les han facilitado el informe y trasladado su petición para que se desbloquee la situación de renovación del presidente y la cúpula de RTVE.

En el escrito, al que ha tenido acceso VERTELE, el Consejo “manifiesta su preocupación por el tratamiento sesgado que evidencia una falta de pluralidad, mezcla de información y opinión, y difusión de informaciones y datos inexactos”.

Entre los casos de censura analizados destaca la comparecencia en el Congreso el pasado mes de noviembre del inspector jefe de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales de la Policía (UDEF), Manuel Morocho, que dijo que “indiciariamente” Mariano Rajoy y otros ex secretarios generales del Partido Popular habrían recibido pagos en dinero negro procedentes de la supuesta caja B del PPEl Telediario de ese día no recogió la noticia.

Además el CDI documenta otros casos de malas prácticas informativas “como el uso de cámara oculta en el programa La Mañana, la inclusión de los telediarios de informaciones con tintes publicitarios o el error de no dar de forma puntual los incendios en Galicia y Asturias lo que supuso que los ciudadanos tuviesen que informarse en otras cadenas de televisión”.

Censura y manipulación a favor del PP

El Consejo de Informativos de TVE detalla numerosos casos de censura y manipulación. La mayoría de ellos benefician bien por omisión o por el tratamiento que se le da a las informaciones al Gobierno y al Partido Popular. Y son constantes, como mostrábamos en un reciente análisis centrado tan solo en una semana de los Telediarios. 

A la manipulación recurrente con las informaciones sobre Catalunya, a las que ya dedicó un monográfico especial  como publicamos en este portal y otro informe centrado solo en el caso de Informe Semanal, se suma la constante minimización de las noticias que hacen referencia a la corrupción en el PP.

Así por ejemplo, al caso de censura de las palabras de Morocho se unen otros ejemplos. El 25 de octubre el TD dedica unas colas de 22 segundos en el minuto 20 a que “el fiscal del juicio sobre la Gürtel asegura que la caja B del Partido Popular ha quedado abrumadoramente acreditada”.

Telediario – 15 horas – 25/10/17

El 15 de noviembre la Audiencia de Madrid anuncia que juzgará al PP y su tesorera por el caso del borrado de los discos duros de los ordenadores de Bárcenas. El informe recoge que “el TD1 ofrece un directo desde la Audiencia Nacional en el minuto 12 del telediario, el TD2 lo da en colas de 25 segundos. En los dos casos, la información no va en sumarios”.

Además, se potencian o manipulan los mensajes referentes a las políticas del Gobierno, sobre todo en el plano económico.

Por ejemplo el 3 de noviembre, al hablar de los datos del paro el infomativo justificaba la subida del desempleo al acabarse los contratos de verano y según el CDI “retuerce las estadísticas para buscar el dato positivo”.

“En los últimos 8 años había aumentado en 90.000 personas de media y en esta ocasión lo ha hecho en 56 mil ochocientas”. En realidad, el paro subió en octubre de 2016 algo más de 44 mil personas, es decir, que en octubre del 17 ha subido más que el año pasado, sin embargo la cifra que se da es la media de los últimos 8 años”, recoge el informe.

Telediario – 15 horas – 03/11/17

El 28 y 29 de noviembre los informativos repitieron un mensaje que el CDI considera “propaganda” del Gobierno en el que Fátima Báñez anunciaba que esperaba cerrar el año con “600.000 nuevos empleos”.

El pasado 1 de diciembre, cuando el Gobierno tuvo que retirar más de 3.500 millones del fondo de reserva de las pensiones para pagar la paga extra, el TD solo mencionó que al fondo le quedaban “8.000 millones de euros”.  “El texto evita decir que en 2011 había 66 mil millones, reducidos a 8 mil seis años después” por la continua retirada de fondos.

Telediario – 15 horas – 01/12/17

Publicidad en los Telediarios

Además, el CDI señala que ha recibido quejas por la “supuesta emisión de mensajes publicitarios en dos informaciones de los Telediarios”.

Se detallan varios casos. Uno de ellos es una pieza emitida el 16 de noviembre sobre la inauguración en Madrid de una delegación de la Clínica Universidad de Navarra. 

El Consejo concluye que esta pieza “es publicitaria”. “La propia entradilla es reveladora “La Clínica Universidad de Navarra abre sus puertas en Madrid… 46 especialidades médicas y 500 profesionales formarán parte de este hospital privado”. Parece más un anuncio que una entradilla informativa. La pieza da voz a tres  profesionales de este hospital privado que explican las ventajas de la tecnología médica de la que dispone el centro”, recoge el escrito.

Telediario – 15 horas – 16/11/17

Asimismo se recuerda que “la difusión de mensajes publicitarios está expresamente prohibida en el Estatuto de Información de la Corporación RTVE: Art. 9.11 Los profesionales de la información audiovisual (….) evitarán la difusión de publicidad encubierta que empresas, particulares o instituciones pretendan hacer pasar como informaciones”.

También en noviembre se emitió otra pieza centrada en la venta por internet a través de Amazon que según el Consejo tiene “tintes publicitarios”.

“Lo primero que llama la atención es el fondo utilizado para su presentación en plató: detrás de la presentadora aparece el logo de la empresa Amazon, una práctica que desaconseja el Manual de Estilo de la Corporación” que también señala que “se evitará la difusión de publicidad encubierta que empresas, instituciones o particulares pretendan hacer pasar por informaciones”.

El informe denuncia que en la pieza “Se reitera el nombre de la plataforma on line. La palabra Amazon
se escucha en 6 ocasiones en poco más de un minuto y medio. Toda la imagen utilizada en la información se ha obtenido en el centro logístico de Amazon y no incorpora rodajes en ninguna de las tres empresas que venden sus productos a través de esta plataforma digital”. explica.

El Consejo denuncia que es “inadecuado” limitarse a Amazon como “única plataforma” ya que se podrían haber incorporado a la información otros “marketplaces”.

Amazon inicia la cuenta atrás para el ‘Viernes negro’

Reunión con los partidos en busca del desbloqueo

Ante la situación en TVE y los continuados casos de manipulación informativa, los Consejos de Informativos de RTVE se han reunido con los grupos parlamentarios en el Congreso para “buscar una solución” conjunta que permita desbloquear el nombramiento de los nuevos Consejo de Administración y presidente de la corporación pública.

La convocatoria a la reunión se ha impulsado después de que las Mesas del Congreso y del Senado volvieran a pedir el acuerdo de los grupos parlamentarios sobre cómo aplicar la reforma de la ley de cargos de RTVE.

En declaraciones a VERTELE, el Consejo de Informativos ha explicado tras la reunión que ha “habido acercamiento de posturas” entre distintos grupos y han anunciado que se han “emplazado a la semana que viene para volver a reunirse” con la esperanza de que se sumen más partidos y pueda llevarse a cabo la renovación y desbloquear la situación.

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