La cara B de la cultura es tan fea como la pintan

23 enero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

En el siglo XIX nació Julia Pastrana, una mexicana que debido a sus rasgos indígenas fue catalogada en el gremio del espectáculo como “la mujer más fea del mundo”. Su rareza era tal que decidieron llevarla hasta Europa, donde actuó de acuerdo con la moral victoriana: cantó, bailó y fue sometida a exámenes médicos en público que revelaban de forma “científica” su exotismo. Se convirtió en un ejemplo de lo que estaba fuera de la norma y de lo que, precisamente por ello, debía ser señalado.

“Muchas culturas a lo largo de la historia han discriminado a personas con discapacidades, deformidades y enfermedades, y estas tensiones consecuentes continúan”, explica a eldiario.es Gretchen E. Henderson, profesora de Literatura Inglesa, investigadora de Historia del Arte y autora del libro Fealdad: una historia cultural recientemente publicado por la editorial Turner. Este no intenta filosofar en términos estéticos ni redefinir la “fealdad”, sino rastrearla a través de la historia para mostrar cómo nos hemos relacionado con un concepto que, según la propia docente, es “ambiguo y cambiante”.

Todo comenzó cuando Henderson exploraba otro aspecto también vinculado al de fealdad: el de deformidad. Fue entonces cuando descubrió la Ugly Face Club, una hermandad del siglo XVIII en Liverpool dedicada a luchar por el reconocimiento de personas feas en una sociedad donde lo importante es la belleza. De hecho, la palabra feo en inglés surge de un término medieval que significaba aterrador o repulsivo, a su vez derivado del nórdico antiguo como “ser temido”. Pero el concepto venía de mucho antes.

Anuncio de la exposición de Julia Pastrana, 'La mujer lobo' (1860)
Anuncio de la exposición de Julia Pastrana, ‘La mujer lobo’ (1860)

“La fealdad crece de muchas fuentes: desde Aristóteles, que llamó a las mujeres hombres deformes, pasando por los cuentos medievales de brujas convertidas en bellezas, a los espectáculos “monstruosos” del siglo XIX”, afirma la escritora. Y entrar dentro de esta categoría, además, tenía implicaciones más allá de las visuales. “En la antigüedad, la práctica de la fisonomía correlacionaba la apariencia externa con el valor interno, a menudo en términos morales”, añade la experta.

Sin embargo, lo feo no siempre tiene connotaciones negativas ni es lo opuesto a la concepción occidental de belleza. Como pone de ejemplo la escritora, “el arte japonés wabi-sabi valora la imperfección, lo degradado y marchito, lo torcido y envejecido”, atributos pueden que no sean bien recibidos en otras culturas. Este aprecio por “lo feo” también se ha utilizado para desafiar estándares sociales, ya sea en forma de el campo pictórico o en el de la publicidad menos corriente. “Recuperemos lo feo”, anunciaban con la obra musical de Shrek.

De esta forma, Henderson propone un recorrido por la historia de la fealdad dividida en tres capítulos. El tema es el mismo, pero las perspectivas cambian y, como consecuencia, también lo que es apartado de la norma. Resumimos algunos de sus puntos clave.

Lo “feo” como animal

En sí mismas las bestias no son feas, pero han terminado adquiriendo esa connotación cuando empezaron a rozar lo infrahumano, a convertirse en híbridos de personas y animales que han encarnado los miedos culturales a lo largo del tiempo. No obstante, este apartado no se reduce a un catálogo de fenómenos de feria, sino a personajes que lograron negociar su propia fealdad.

Un ejemplo de esto es el cíclope Polifemo, cuya historia se reelaboró y pasó de monstruoso a cómico. Mientras que en la Odisea de Homero es una bestia aterradora que mata a los hombres de Ulises, en la versión del poeta griego Eurípides la fealdad de Polifemo ya no aterroriza. Es un ser presentado como ridículo, borracho, que aúlla por doquier sin afinar.

'Busto de Polifemo', de Johann Heinrich Wihelm Tischbein, copiado de una escultura antigua.
‘Busto de Polifemo’, de Johann Heinrich Wihelm Tischbein, copiado de una escultura antigua.

“La historia de la fealdad no sigue una progresión ascendente a la iluminación, sino que se eleva y se sumerge como una curva sinusoide a medida que el mundo cambia y ‘la diferencia’ se presenta en nuevas formas”, destaca la docente. Pero el de Polifemo no es la única muestra.

El cuadro de La duquesa fea, realizado por el pintor flamenco Quentin Massys en 1513, fue subastado en 1920 bajo la premisa de que era “el retrato más feo del mundo” debido a que su objeto es una aristócrata “famosa por sus rasgos repugnantes”. La realidad, es que sufría una deformación facial fruto de la enfermedad de Paget. “Cuanto más contrapuestas sean las figuras, por ejemplo, los deformes frente a los hermosos, los viejos frente a los jóvenes, los fuertes frente a los débiles, más gustará el cuadro”, recogía Leonardo Da Vinci en su Tratado sobre la pintura. En ese contexto nació La duquesa fea.

Lo “feo” como grupo

Este segundo capítulo se pregunta por las prácticas en torno los considerados como grupos “feos”. Es decir, cómo ciertos colectivos, a veces alineados con cuestiones de raza, género o clase, eran tratados en base a lo que significaban sus cuerpos en. Los casos son múltiples y variados: son santificados, erotizados y hasta comercializados.

Paul Strand, 'Mujer ciega', 1916, fotograbado
Paul Strand, ‘Mujer ciega’, 1916, fotograbado

La obra de Henderson detalla cómo el emperador romano Heliogábalo tenía la costumbre de invitar a sus banquetes a hombres calvos, tuertos, altos o gordos para reírse al verlos todos juntos. Esto lo heredaron los británicos neoclásicos, quienes incluían comidas servidas por camareros con piernas de madera o manos temblorosas, cenas de tartamudos y carreras en las que competían lisiados, ancianos u obesos.

Los españoles tampoco se quedan atrás. En 1512 los conquistadores justificaban la conquista y esclavización de indios americanos por considerarlos “animales parlantes”. Palabras como “primitivo”, “salvaje” o “no civilizado” se caracterizaban fundamentalmente con lo ajeno, algo que era “demostrado” a través de estudios pseudocientíficos que en el fondo solo buscaban tener argumentos para la invasión.

“Los choques surgen cuando una cultura se ve a sí misma como mejor y estandariza las normas que pueden dejar a otros vulnerables a malos tratos. Este comportamiento puede tener graves consecuencias, desde leyes discriminatorias hasta la aparición de la eugenesia y el genocidio”, advierte Henderson.

Lo “feo” en los cinco sentidos

'Test de los muñecos', un experimento llevado a cabo en 1947 en EEUU para comprobar cómo el racismo influía en las decisiones de los niños
‘Test de los muñecos’, un experimento llevado a cabo en 1947 en EEUU para comprobar cómo el racismo influía en las decisiones de los niños GORDON PARKS,

Las personas no solo ven, también oyen, saborean, huelen y tocan. Precisamente por ello, esta parte está centrada en analizar la fealdad a través de los cinco sentidos. En lo que respecta a lo óptico, muchas culturas creían que un “mal de ojo” podía hacer daño o que atisbar algo horroroso tenía implicaciones más allá de lo visible. Uno de esos mitos estuvo presente desde la Antigüedad hasta el siglo XIX y, según este, una mujer embarazada no podía ver algo aterrador porque de lo contrario acabaría deformando a su hijo en gestación.

La fealdad puede ser una puñalada crítica, pero también un grito de guerra, una dualidad bien presentada en lo sonoro. Desde sus comienzos, el jazz estuvo ligado al estereotipo racial, convirtiéndose en algo admirado y a la vez condenado. “El lenguaje de los monos, los chillidos y gruñidos de la jungla”, dijo Henry Ford en el periódico neoyorquino The Dearborn Independent.

El rock fue otro género denostado. Gran parte de culpa la tiene el trasfondo de la caza de brujas contra los comunistas en EEUU de los años 50, contexto que motivó a Frank Sinatra a ridiculizarlo como “la forma de expresión más brutal, fea, degenerada y viciosa”. Hoy día, esa misma música llena estadios. Porque, como recalca Henderson, al final la palabra feo “puede sugerir más sobre el observador que sobre lo observado”.

Juan Wijngaard. Detalle de una 'dama odiosa', de Selina Hastings, 'Sir Gawain and the Loathly Lady (1987)
Juan Wijngaard. Detalle de una ‘dama odiosa’, de Selina Hastings, ‘Sir Gawain and the Loathly Lady (1987)

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El libro ‘Pan y toros’ documenta el antitaurinismo como parte de nuestra historia y de nuestra identidad cultural

22 enero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

El antitaurinismo no es una moda: desde el siglo XIII, grandes personajes de nuestra historia (juristas, escritores, pintores, filósofos, religiosos, políticos, periodistas e historiadores), han alzado su voz, generación tras generación, contra los espectáculos taurinos, considerándolos una muestra de barbarie.

En otros, Quevedo, Jovellanos, Unamuno, Larra, Emilia Pardo Bazán, Carolina Coronado, Pío Baroja, Ramón y Cajal, Juan Ramón Jiménez, Eugenio Noel, Clarín, Azorín o Antonio Machado

Publicamos la Introducción al libro Pan y toros. Breve historia del pensamiento antitaurino español, del periodista y profesor Juan Ignacio Codina, que publica Plaza y Valdés Editores y se presentará el sábado 17 de noviembre en la librería Traficantes de Sueños de Madrid

El caballo de Nietzsche, 6 de noviembre de 2018

Me gusta definirme como antitaurino y como activista en defensa de los derechos de los animales. Desde muy pequeño no he tolerado ningún tipo de abuso sobre ningún ser de cualquier especie y, tal vez por ello, las causas humanitarias siempre me han atraído. Esto ha sido así hasta el punto de que la preocupación por los más débiles ha sido una constante en mi vida personal y profesional. En este sentido, hace algunos años que decidí dedicar mi vida casi exclusivamente a combatir los espectáculos taurinos, ya que, dentro del amplio catálogo de las barbaries que actualmente se cometen sobre los animales -que son muchas y en muy distintos ámbitos-, estas diversiones me parecen de lo más execrable. En pleno siglo XXI no se puede tolerar que la crueldad ejercida sobre toros, novillos, becerros o vacas sea convertida en un espectáculo y que, encima, se trate de algo normalizado, subvencionado y fomentado desde los poderes públicos. Además, como español, me duele e indigna que la tauromaquia sea una bolsa de crueldad que se ha mantenido especialmente activa en nuestro país, hasta el extremo de que, aunque equivocada y artificialmente, se utilice como seña de identidad cultural de lo español, lo cual resulta muy triste para los millones de españoles sensatos que no comulgamos con estas prácticas. Por tanto, ¿quiénes mejores que los españoles para denunciar la tauromaquia?

Como activista, a lo largo de los últimos años he acudido a múltiples manifestaciones antitaurinas, la mayoría de ellas celebradas a las puertas de las plazas de toros instantes antes de que empezara una corrida. Y, como todas y todos los que allí estábamos, he sentido la impotencia y la pena de no poder evitar lo que sucedía dentro de la plaza. Además, he militado y he sido candidato del Partido Animalista (Pacma), y también he colaborado muy activamente en organizaciones como AnimaNaturalis. Asimismo, desde 2012 soy subdirector de otra organización animalista, el Observatorio Justicia y Defensa Animal, del cual también soy uno de sus fundadores y que, entre otras cosas, se dedica a mejorar la protección legal de los animales en nuestro país. En definitiva, llevo varios años conociendo de cerca el mundo del activismo, participando en actos en la calle, delante de circos con animales y delfinarios, en mesas informativas de veganismo, en carpas electorales de Pacma o en manifestaciones antitaurinas, compartiendo la causa de la defensa de los animales con hombres y mujeres que, como yo, tienen el sueño y la esperanza de poder vivir en un mundo mejor, más justo y equitativo para todos, también para los animales no humanos.

Pero los que buscamos esa justicia debemos saber que tenemos enfrente a un enemigo muy poderoso. Son muchos los intereses que se esconden detrás de la explotación a la que nuestra sociedad somete a los animales: el primero y más destacado, el económico, en menor medida, el político y, en tercer lugar y no menos importante, la costumbre. Por eso esta empresa, la de tratar de conseguir un mundo más justo, va a requerir lo mejor de nosotros mismos. Cada uno en su ámbito deberá dar lo mejor que tenga y prepararse bien porque no será fácil, pero, al final, el esfuerzo merecerá la pena, no tengo ninguna duda.

Con este pensamiento en la mente decidí hacer una tesis doctoral, un trabajo académico serio y riguroso -como corresponde a toda tesis- que no solo me interesara a mí, sino que pudiera ayudar, en la medida que fuera, a mejorar las cosas. Así, después de tres años de trabajo, en mayo de 2018 defendí mi investigación en la Universidad de las Illes Balears, presentada bajo el título de El pensamiento antitaurino en España, de la Ilustración del XVIII hasta la actualidad. Me gustaría contar brevemente cómo surgió la idea de llevar a cabo esta tesis doctoral, porque lo que provocó la chispa inicial fue algo muy sencillo. De hecho, en realidad todo empezó con una mezcla de hartazgo y cansancio que dio lugar a una gran indignación. Me cansé de leer en algunos medios de comunicación que el antitaurinismo era una simple moda. ¿Una moda? Lógicamente, quienes sostenían esto eran taurinos que pretendían desacreditar y menospreciar al antitaurinismo: «es una mera moda que ya pasará, como pasaron los pantalones de campana o como pasa la canción del verano». ¿Qué verdad había en esto?, ¿es el antitaurinismo una moda? Con estas sencillas pregu tas comenzó todo.

Al final, la tesis doctoral ocupó unas mil doscientas páginas y más de doscientos epígrafes. Por supuesto, demostré que de moda nada de nada: el antitaurinismo es tan antiguo como la propia tauromaquia. De hecho, en la tesis se evidencia que el pensamiento antitaurino no solo no es una moda, sino que forma parte de una antigua y arraigada tradición histórica en nuestro país que ha ido consolidándose y evolucionando con el paso del tiempo hasta llegar hasta nuestros días. Como digo, esta es una de las hipótesis que quedaron demostradas con la investigación y que también es recogida y desarrollada en este libro. Pero, además, existen otras facetas de la tesis que resultan sorprendentes, las cuales he tratado de plasmar en el presente volumen. En mi opinión, se trata de incómodos hallazgos acerca de la tauromaquia que nunca antes se han manifestado en este país y que, probablemente, no gustarán a ciertos sectores de nuestra sociedad. Como suele suceder, la verdad hace daño, y molesta, pero considero que ya ha llegado el momento de poner sobre la mesa, con criterio científico, la realidad de esta cuestión. Con ello espero arrojar algo de luz sobre las falacias que se perpetúan alrededor de una costumbre que, a día de hoy, debería desaparecer de nuestra sociedad.

Por otra parte, la labor de sintetizar las conclusiones y de exponer los descubrimientos más relevantes de una tesis de más de mil páginas no ha sido una tarea sencilla, pero creo que lo más esencial de mi investigación ha quedado recogido en el presente volumen. En la escritura del libro he intentado ser lo más divulgativo posible, tratando de llegar a todos los públicos, porque el conocimiento debe expandirse y calar en la sociedad, haciendo frente a la oscuridad, la ignorancia y la superstición. Para ello, y como herramientas de difusión del antitaurinismo, he usado figuras como el sarcasmo, la sátira y, en algunas ocasiones, la irreverencia hacia lo taurino. Por supuesto, el libro también está compuesto de citas, de personajes históricos y de datos, pero, como digo, he tratado de combinar todo eso con reflexiones personales, así como con pensamientos acerca de cómo veo la situación actual y qué posibles salidas tiene.

En definitiva, a lo largo de las siguientes páginas se podrá apreciar que la tauromaquia ha generado críticas prácticamente desde el siglo XIII. Desde aquel momento inicial, grandes personajes de nuestra historia han alzado su voz, generación tras generación, contra los espectáculos taurinos, considerándolos como una muestra de barbarie que debe ser cuestionada, combatida y, en último extremo, erradicada. Así, veremos cómo destacadas personalidades, juristas, escritores, pintores, filósofos, religiosos, políticos -desde presidentes de Gobierno hasta relevantes ministros, pasando por senadores y diputados-, periodistas e historiadores, todos ellos, mujeres y hombres, denunciaron en cada época la tauromaquia. Y, además, lejos de ser el antitaurinismo una cuestión de las élites, también evidenciaré cómo la ciudadanía se organizó horizontalmente para, llegado un determinado momento, mostrar su oposición a estos espectáculos. Finalmente, creo humildemente que en el libro también se evidencia que, desde muy antiguo, uno de los fundamentos históricos del antitaurinismo español consiste en denunciar que el sufrimiento de un animal jamás puede ser entendido ni mucho menos justificado como un entretenimiento o una diversión.

Hay otra cosa que quiero señalar. Si, como parece, los espectáculos taurinos son reivindicados por su carácter tradicional y por ser, supuestamente, parte de la historia de nuestro país, con este libro se demuestra que el antitaurinismo también forma parte de nuestra historia y de nuestra identidad cultural. El antitaurinismo es, por tanto, un importante patrimonio cultural español que los taurinos han pretendido enterrar simplemente porque era contrario a sus intereses. Pero, como digo, ha llegado el momento de evidenciar la realidad histórica, con argumentos y datos, y de reivindicar a personajes como Quevedo, Juan de Mariana, Gabriel Alonso de Herrera, Jovellanos, José María Blanco White, José de Cadalso, Unamuno, Larra, Mesonero Romanos, Emilia Pardo Bazán, Carolina Coronado, Blasco Ibáñez, Pío Baroja, Ramón y Cajal, Juan Ramón Jiménez, Francesc Pi i Margall, Modesto Lafuente, Joaquín Costa, Clarín, Azorín, Antonio Machado, Emilio Castelar o Francisco Silvela, entre muchos otros. Porque todos ellos, como muchos de nosotros, tienen en común su oposición a la tauromaquia.

Entonces, si el antitaurinismo es tan antiguo como las propias corridas de toros, ¿por qué esta corriente de pensamiento es tan desconocida? La respuesta es muy sencilla: porque a determinados sectores no les ha interesado que se conozca. La imposición de un pensamiento único taurino ha supuesto el silencio para todas y todos aquellos que históricamente han denunciado la tauromaquia. Y esta es una cuestión que también se va a afrontar en el presente libro, porque ha llegado el momento de empezar a cambiar las cosas. Nuestra responsabilidad es evitar que esta importante corriente de pensamiento antitaurino sea olvidada. Tampoco podemos consentir que sea silenciada, ni que siga siendo desconocida. La historia de nuestro país está repleta de destacados personajes que, con gran valentía, se rebelaron contra las corridas y, en épocas en las que no se gozaba de tantas libertades como ahora, no debió resultarles nada sencillo. Pero, aun así, lo hicieron. Por respeto a su memoria, por justicia con los millones de toros muertos en las corridas y por nosotros mismos, debemos enorgullecernos de nuestro pasado y reivindicar una historia, la del antitaurinismo, que nos pertenece tanto o más que cualquier otra. Este libro pretende abrir una puerta a ese pasado que jamás debió quedar silenciado. Si permitimos que la rica tradición antitaurina española caiga en el olvido, estaremos condenados a un futuro sin justicia, sin civilización y sin humanidad. Estoy seguro de que, entre todas y todos, no vamos a permitir ese fatal escenario.

Espero que este libro te pueda ayudar dándote argumentos, ideas y razones para defender el antitaurinismo. En este sentido, he pretendido que sea una herramienta con la cual podamos combatir, desde el conocimiento, la tauromaquia, porque contra la barbarie no se lucha con más barbarie, sino con la fuerza del pensamiento, de la razón y de la justicia. Por eso espero que en tus manos este libro se convierta en un instrumento que te permita mejorar, llegar más lejos y alcanzar metas, porque, sin duda, eso es lo mínimo que se merecen los millones de seres vivos que han sido y siguen siendo víctimas de esta práctica. Ah, y que nadie te engañe, si eres antitaurina o antitaurino, estás del lado correcto: el de la justicia, la compasión y el civismo. Como muchísimos importantes personajes de nuestra historia, estás luchando para que las cosas se transformen. Y, aunque no vaya a resultar fácil, debes tener la certeza de que este cambio es posible. Ojalá que este libro nos ayude, porque lo cierto es que existen costumbres que son contrarias al sentir ético y social mayoritario del siglo XXI y la tauromaquia es una de ellas.

Para terminar, una última cuestión. El título del libro, Pan y toros, pretende ser un homenaje a grandes antitaurinos que nos han precedido y que en su época ya utilizaron esta máxima para denunciar la tauromaquia. Ahora mismo se me vienen a la cabeza nombres como los de León de Arroyal o Martín Sarmiento, de los siglos XVIII y XIX, o los de Miguel de Unamuno o Eugenio Noel, de comienzos del XX. Todos ellos, y muchos otros, ya publicaron libros y artículos en los que esta antigua expresión -una versión española del pan y circo romano- les servía para criticar la utilización de la tauromaquia con fines políticos. No en vano, tal y como se verá en el capítulo 5 del presente volumen, esta cuestión, la del pan y toros, ha dado mucho que hablar desde hace varios siglos. Pero esta no ha sido, ni mucho menos, la única denuncia que históricamente se ha planteado acerca de la tauromaquia. De hecho, las siguientes páginas te sorprenderán gratamente del mismo modo en que yo mismo me iba sorprendiendo a medida que avanzaba en mi investigación. Es posible que también te indignes, como me ha pasado a mí, y que sientas rabia. Lejos de dejarnos llevar por estas emociones, debemos ser capaces de transformarlas en energía, tesón y determinación para intentar cambiar las cosas. Y, para cambiar las cosas, para mejorarlas, lo primero que debemos hacer es afrontarlas. A eso nos ha enseñado la historia, y a eso tiende la humanidad. Todo suma, todo cuenta, todo aporta. El cambio es posible, y este libro aspira a convertirse en tu humilde aliado para conseguirlo. Pero el verdadero motor del cambio, tenlo siempre presente, eres tú mismo, eres tú misma.

Los toros no sufren y las vacas vuelan

21 enero, 2019

http://www.eldiario.es

Una mañana de hace algunos años, para ser exactos la del día 23 de enero de 2007, amanecimos con una noticia que diferentes diarios españoles divulgaban sin poner en entredicho y sin cuestionamiento alguno: que “el toro no sufre”.

La noticia se refería a un estudio realizado por un veterinario taurino llamado Juan Carlos Illera, que afirmaba sin avergonzarse que los toros de lidia “disfrutan” al ser traspasados por divisas, puyas, banderillas, estoques, descabellos y puntillas, y que, a diferencia del resto de animales del planeta Tierra, su sistema nervioso está puesto ahí de adorno. Si este estudio hubiera tenido el más mínimo atisbo de ser real y científicamente verídico, la humanidad debería haber quemado todos los libros de biología animal publicados desde Darwin hasta nuestros días.

Agencia The Bold para www.ylasvacasvuelan.com

Un estudio de este calado, que los medios españoles difundieron sin sonrojarse y que habría puesto en entredicho toda la ciencia de la biología de ayer y de hoy, habría merecido ser portada de la revista Science o de la revista  Nature y, por supuesto, de Hormones and Behavior. Sin embargo, solo fue portada de 6 Toros 6Mundo Toro y Burladero.

Agencia The Bold para www.ylasvacasvuelan.com

Pero el chiste no acaba aquí. En el Parlament de Catalunya se invitó al Dr. Illera a comparecer para explicar su hipótesis. Ante la pregunta directa del diputado Francesc Pané: “¿Puede usted afirmar que el toro no sufre?”, el veterinario taurino respondió: “No, no puedo afirmarlo”. En contraposición, otro veterinario, en este caso abolicionista de la tauromaquia, ofreció su título a las autoridades que regulan su profesión si algo de lo que hubiera dicho en su comparecencia no pudiera ser demostrado científicamente: el toro no solo sufre, y mucho, durante la lidia, sino que la tortura a la que es sometido es inhumana y extremadamente cruel. Es una excepción en las leyes que prohíben el maltrato animal. El vídeo de animación que también publican con esta campaña explica de forma pormenorizada la verdad que esconde esa excepción: muestra y analiza todas las partes de la lidia, desde el tercio de varas hasta la puntilla, las “herramientas” utilizadas y el sufrimiento del toro. Porque el toro no sufre… y las vacas vuelan.

Ese veterinario clínico de Madrid, José Enrique Zaldívar, es fundador y presidente de AVATMA, asociación creada como reacción a la infame mentira y estafa científica del Dr. Illera. Meses más tarde Illera se vino arriba con tanta prensa insensata y llegó a afirmar que haría también un estudio sobre la genética de los toreros para demostrar que están hechos de “una pasta especial”…

Agencia The Bold para www.ylasvacasvuelan.com

Tras las publicaciones y declaraciones de Illera y su camarilla, FFW y AVATMA pensaron que debían lanzar una campaña para responder en su mismo tono: el humor. Porque ante una afirmación tan aberrante solo te queda reír o llorar, y con esta campaña hacen las dos cosas: lloran por todos los toros que se siguen masacrando cruelmente.

Agencia The Bold para www.ylasvacasvuelan.com

Y se ríen de lo arrinconados que deben de sentirse esos señores para recurrir a estrategias tan patéticas con el único fin de justificar su sadismo.

Agencia The Bold para www.ylasvacasvuelan.com

Por eso lanzan esta campaña, como una forma de responder científicamente pero con humor a una estupidez tan grande como la del ya famoso mantra taurino “el toro no sufre”. En su  web encontramos estudios científicos, artículos y vídeos de divulgación, y toda una serie de ideas y acciones para desmontar las mentiras de la cruel y anacrónica actividad taurina. Esperan que guste y que sea útil, porque la hemos hecho para que cuando nos digan “el toro no sufre” podamos responder “y las vacas vuelan”.

05/11/2018 – 

La subida del SMI es necesaria y es beneficiosa

20 enero, 2019

http://www.economistasfrentealacrisis.com

Desde que el Gobierno anunció su voluntad de subir el SMI a 900 euros mensuales a partir de 2019 se ha desatado una verdadera tormenta, una campaña, contra esa medida. Campaña que está siendo significativa y reveladoramente protagonizada por los que impulsaron y defendieron las medidas del Gobierno anterior para forzar una devaluación de los salarios que es permanente (se mantiene independientemente de la situación de la economía, tras cinco ejercicios de crecimiento continuado, y de las empresas, cuyos beneficios han alcanzado los niveles anteriores a la crisis), y que se ceba –no parece un término inadecuado teniendo en cuenta los datos- en los grupos de salarios más bajos.

A pesar de lo innecesario de esa devaluación salarial ajena a cualquier consideración vinculada con el ciclo económico o con las necesidades de competitividad (por tanto, solo justificada por la intención de producir una permanente transferencia de rentas desde los salarios más bajos hacia los beneficios), ninguno de aquellos levanta su voz para manifestar la inconveniencia de mantener esa irracionalidad. Pero, se defiende sin empacho lo contrario, que la subida del SMI va a dañar a los que pretende defender, reduciendo sus oportunidades de empleo y aumentando la desigualdad.

Toda esta paradójica argumentación y, más en general, la forma fuera de todo contexto en la que se analiza la subida del SMI, hace conveniente que se recuerden algunos aspectos de la misma.

1- Un SMI suficiente es necesario en España al igual que en la mayor parte de los países

Comenzando por un plano conceptual. El Salario Mínimo oficial se denomina “interprofesional” precisamente porque se trata de un mínimo laboral independiente de las condiciones de los sectores y de las empresas concretas. Trata de fijar un umbral mínimo de salarios por debajo del cual no se admite retribuir legalmente el trabajo y, consiguientemente, se declaran no admisibles socialmente las iniciativas empresariales que se muestren incapaces de generar unos niveles de productividad del trabajo suficientes para garantizar ese mínimo. Es por lo tanto un mínimo basado en consideraciones sociales de cada país y de cada momento.

Obviamente su desaparición, o un nivel más bajo del mismo, permitiría la existencia de actividades empresariales de menor productividad y salarios, pero estas se consideran indeseables económicamente e inaceptables socialmente, debido a su incapacidad de mantener unos niveles mínimos de vida como contrapartida del trabajo asalariado: infra empleos. Por esa razón existen salarios mínimos legales en la mayoría de los países.

Cuando el nivel de desempleo de un país es bajo y el marco legal y las condiciones de funcionamiento de la negociación colectiva son adecuados, el SMI puede tener poca operatividad y puede resultar innecesario. Por eso no todos los países lo tienen. En sentido contrario, condiciones opuestas a las anteriores, como sucede en el caso de España, hacen que el SMI sea necesario. Incluso recientemente se ha introducido en determinados países (Alemania, Reino Unido…) que carecían de su tradición, ante la evidencia de que la situación laboral ocasionada por determinadas medidas había hecho caer la contrapartida salarial por debajo de esos mínimos socialmente admisibles.

¿Qué tipo de actividad empresarial es de tal carácter que resulta capaz de producir los rendimientos necesarios en España para retribuir el trabajo con un mínimo de 736 euros y no con 900 euros en jornada completa? ¿Merece la pena desde un punto de vista social y económico que un tipo de actividad empresarial semejante sea ‘protegida’ y se permitan las condiciones para darle viabilidad? ¿Tan incapaces desde el punto de vista empresarial (y de la política económica) somos en nuestro país que no sabemos ni podemos impulsar actividades que generen una productividad mínima y unos retornos suficientes para retribuir con 164 euros más al mes a un trabajador, y que necesitemos y deseemos tales actividades para crear empleo? Seguramente no es esa la cuestión, sino más bien el cambio en la dinámica salarial que supone la subida del SMI respecto a la política que se venía manteniendo desde la reforma laboral de 2012. Y las resistencias de todos aquellos que la han venido defendiendo.

2- La subida del SMI debía ser mayor en esta ocasión

Naturalmente, las reacciones a la subida del SMI han sido en esta ocasión incluso más fuertes debido a que el incremento propuesto es sustancialmente mayor al producido en ocasiones anteriores. Pero, dejando al margen las circunstancias políticas del asunto, ¿cuáles son las razones para que haya sido así?

En primer lugar, por la propia magnitud de la previa devaluación de los salarios más bajos desde el comienzo de la crisis y de la aplicación de las medidas de la reforma laboral de 2012, dirigidas a reforzar y hacer permanente esa devaluación. Y, con todo ello, el consiguiente incremento brutal de las desigualdades entre los niveles salariales más altos y los más bajos.

En segundo lugar, debido a la situación de debilidad y marginación del SMI español respecto al de los países de nuestro entorno. En el gráfico siguiente se constata que ocupamos la última posición de todos los países en la relación entre el SMI y los salarios mediano y medio. De hecho, con cálculos de 2016, España era el país en que mayor porcentaje de subida debía tener el SMI para alcanzar el umbral de referencia del 60% del salario medio recomendado por la Carta Social Europea.

En tercer lugar, por la negativa de los que ahora protestan por la subida del SMI a reconocer lo inadecuado de las medidas adoptadas para provocar una devaluación salarial que ha desconectado de forma permanente la evolución de los salarios de la evolución de la economía y de las empresas, y la asociada resistencia a que tales medidas fueran modificadas.

Junto a ello, la ausencia de tiempo y de consenso político suficientes para reformar y sustituir tales medidas.

En cuarto lugar, por la resistencia de las organizaciones empresariales a aceptar y aplicar a través de los convenios colectivos el acuerdo salarial firmado por ellas mismas con los sindicatos UGT y CCOO (en particular lo relativo a establecer un salario mínimo de convenio que alcanzase los 1.000 euros en 2020), que ha ocasionado una práctica rebelión en las filas patronales que no veían ‘necesidad’ u obligación alguna de aplicarlo en el contexto de una negociación colectiva en la que el desequilibrio de fuerzas a su favor, producido por el marco laboral de la reforma de 2012, les permitía continuar manteniendo la cuasi congelación de los salarios y en todo caso subidas inferiores al IPC.

El acuerdo salarial con los sindicatos permitía adaptar el ritmo y la magnitud de aplicación de ese objetivo de salario mínimo de convenio a las circunstancias y posibilidades de los sectores y de las empresas, asimilando fácilmente los incrementos de costes laborales, que por otra parte (en cuanto al salario mínimo) afectaban a una porción bastante minoritaria de los trabajadores. La falta total de voluntad para aplicar a través de la negociación colectiva, que es el instrumento más idóneo para hacerlo de forma eficiente, una subida de los salarios más bajos ha evidenciado la conveniencia de subir el SMI legal. La actitud empresarial y un marco legal inadecuado para la negociación colectiva han sido dos importantes motores para la aprobación a través de los instrumentos legales de una subida del SMI de tales características. Es un error pensar que actuaciones tan contrarias a una evolución razonable de los salarios no tendrían consecuencias.

3- El empleo seguirá creciendo mucho y se verá positivamente afectado por la subida del SMI

La subida del SMI elevará, obviamente, el umbral de ingreso marginal de las empresas a partir del cual crearán empleo. Pero, se seguirá creando empleo y con toda probabilidad muy poco menos porque:

1) la elasticidad del empleo respecto al PIB, que es con mucho la más alta de toda la UE (ver gráfico), será algo menor, pero seguirá siendo de las más elevadas, 2) el empleo creado será –por fin- mejor, de mayor productividad y con ello más sostenible, elevando a medio y largo plazo la tasa de empleo, y 3) los empleos afectados por la subida serán pocos, porque una parte seguramente muy grande de los que perciben ahora el SMI lo hacen debido no a que su cualificación y productividad sean tan bajas que no les permite a las empresas obtener retornos superiores al SMI, sino debido a que las condiciones depresivas del mercado laboral (paro, precariedad, debilitamiento de los convenios colectivos, reducido nivel del SMI, etc.) permiten a las empresas retribuirles simplemente con el SMI aunque su productividad sea mucho mayor. En definitiva, los cálculos realizados (significativamente los del Banco de España) para demostrar que el crecimiento del SMI hundirá la creación de empleo son burdos y muy poco rigurosos. Parecen mucho más fundados y menos ‘ideológicos’ los de la AIREF, que al menos intentan tener en cuenta los impactos simultáneos en variables relacionadas (consumo, renta bruta familiar, etc.).

Son, en todo caso, efectos positivos sobre el empleo: porque se creará mucho empleo por punto de crecimiento del PIB, pero será de mayor productividad, más resiliente y elevará más la tasa de empleo descontados los efectos del ciclo. No se puede mantener un SMI escaso para subvencionar actividades empresariales ínfimamente productivas solo porque hay una parte de los desempleados que tienen asimismo una ínfima cualificación. La racionalidad económica y el sentido común dicen que lo adecuado es mejorar la cualificación de estos e impulsar actividades empresariales más productivas.

La excepción española con el fascismo: Europa señala a la Fundación Francisco Franco, Falange y Hogar Social

17 enero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

La Europa reciente es hija del fascismo y del antifascismo. La Segunda Guerra Mundial dividió el continente entre los países del Eje y los de la resistencia; entre los aliados de la Alemania nazi y la Italia fascista, como la España de Franco, y aquellos que la combatieron. Y, al terminar la Guerra, todos tenían presente la tragedia del nazismo y el fascismo; muchos de ellos lo tuvieron presente en sus Constituciones –como Italia–, y otros intentaron reconvertir la herencia en una herramienta de aprendizaje para el futuro –como Alemania–.

Pero hubo algunos, como España –o Portugal, o Grecia–, que se convirtieron en excepción: su fascismo se prolongó después de 1945 con una dictadura que perduró hasta la muerte del dictador en 1975 y un poco más –hasta las elecciones de 1977–.

La excepción española hizo que en lugar de perseguir los crímenes del franquismo, una ley de amnistía permite que torturadores como Billy el Niño se paseen por las calles; y facilitó que una organización dedicada a la loa y exaltación del dictador y su dictadura siga abierta en 2018.

La Fundación Francisco Franco, que incluso ha recibido dinero público, ha sido señalada este jueves en el Parlamento Europeo –a instancias de Podemos y BNG, a través del GUE y Verdes/EFA–, que ha pedido su prohibición –como la del resto de organizaciones profascistas– por extensión, al ser una entidad que exalta una dictadura.

Y lo ha hecho con el voto en contra del PP de Pablo Casado, que votó a favor de la resolución consensuada y en contra de las tres enmiendas incorporadas que mencionan a la Fundación Francisco Franco, al Valle de los Caídos y a Hogar Social Madrid.

“Considerando que diecinueve personas han sido acusadas por la Fundación Francisco Franco —entidad que glorifica una dictadura y sus delitos— y por la familia Franco de varios delitos que podrían sumar hasta trece años de prisión tras realizar una acción pacífica y simbólica en la que desplegaron dos grandes pancartas en el Pazo de Meirás en las que instaban a las autoridades públicas a intervenir para reclamar la devolución de esta propiedad al pueblo gallego”

“[El Parlamento Europeo] insta a los Estados miembros a respetar las disposiciones de la Decisión Marco del Consejo, a luchar contra las organizaciones que propaguen discursos de odio y violencia en espacios públicos y en línea imponiendo las sanciones establecidas por la Decisión Marco del Consejo y a prohibir efectivamente los grupos neofascistas y neonazis y cualquier otra fundación o asociación que exalte y glorifique el nazismo y el fascismo, respetando el orden jurídico nacional y las jurisdicciones nacionales”.

Pero no sólo señala a la Fundación Francisco Franco, también lo hace con Hogar Social Madrid, Falange, Alianza Nacional y Democracia Nacional, como argumentos en la exposición de la resolución:

Considerando que, en España, se investiga a doce miembros de la organización neonazi Hogar Social Madrid por incitación al odio; que miembros de los grupos fascistas españoles Falange, Alianza Nacional y Democracia Nacional fueron detenidos y condenados por el Tribunal Supremo español tras atacar el Centro Cultural Blanquerna en Madrid durante la celebración de la Diada Nacional de Cataluña en 2013; que, en 2016, la ONG antirracista SOS Racismo documentó 309 casos de violencia xenófoba5; que el presidente de esta organización ha recibido amenazas de muerte tras señalar dichos casos y ha condenado la falta de mecanismos eficaces para denunciar estos delitos;

La mención a estos grupos españoles en los considerandos se suma a otros ataques fascistas ocurridos recientemente en Europa, como las 77 personas asesinadas y 151  heridas en los atentados de Noruega de 2011; el asesinato en 2016 de Jo Cox, diputada británica; los asesinatos cometidos por Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU) entre 2000 y 2006 en Alemania; el juicio contra el partido neonazi Amanecer Dorado, acusado de organización delictiva y del asesinato de Pavlos Fyssas-.

El caso más reciente: el 21 de septiembre de 2018, cuando militantes del partido neofascista Casa Pound atacaron a un grupo de activistas, entre ellos la eurodiputada Eleonora Forenza y su asistente Antonio Perillo, que sufrieron lesiones graves, tras una manifestación antifascista y antirracista en Bari, Italia.

En el caso español, además, la resolución pide al Gobierno que acabe con toda herencia de la dictadura:

“Acoge con satisfacción la decisión aprobada por el Congreso de los Diputados de trasladar los restos de Francisco Franco de su tumba en el Valle de los Caídos, convertida en lugar de peregrinación de la extrema derecha; pide a las autoridades españolas que supriman de manera efectiva todos los demás símbolos o monumentos que exalten el levantamiento militar, la guerra civil y la dictadura de Franco, y pide que aquellos que no puedan ser retirados se sometan a la necesaria contextualización e interpretación, para que contribuyan a la concienciación pública y a la memoria histórica”

El texto, además, intenta juntar la línea de puntos con los actuales grupos de extrema derecha que están intentando construir una alianza continental con vistas a las próximas elecciones europeas de mayo de 2019, y aquellos líderes que están personificando la Europa de los “cero migrantes”, como Matteo Salvini –Liga Norte–, Marine Le Pen –Frente Nacional– y Vicktor Orbán:

“Considerando que personas vinculadas a grupos de extrema derecha, entre ellos Acción Francesa, planeaban un atentado terrorista contra varios políticos franceses y contra mezquitas durante las elecciones presidenciales de 2017; que se presentaron varias solicitudes de cierre de los locales de Acción Francesa; que previamente muchos miembros del grupo se unieron a las filas del Frente Nacional”

—–

“Considerando que Cécile Kyenge, diputada al Parlamento Europeo, ha sido llevada a juicio por la Liga Norte por tratar a este partido de racista”

—–

“Considerando que el primer ministro húngaro Viktor Orbán elogió en su discurso del 21 de junio de 2017 al colaborador nazi Miklós Horty como un ‘estadista excepcional”

De este modo, la resolución mira hacia atrás, pero también al presente y al futuro: “Considera que entre las causas profundas del auge de la ideología y los grupos neofascistas se encuentran las siguientes: las políticas que afectan negativamente a la situación socioeconómica de los trabajadores y de las personas, así como el aumento de las desigualdades sociales, el no respeto del Derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas y la propagación de ideas racistas y xenófobas en las políticas oficiales, en particular en la Unión”.

La Europa de los últimos 70 años es hija del fascismo y del antifascismo, y el Parlamento Europeo ha dado este jueves una voz de alarma. Y en esa voz de alarma ha señalado a España por la Fundación Francisco Franco, Hogar Social Madrid, Falange, Alianza Nacional y Democracia Nacional.

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Argentina, del Pleistoceno a los Kirchner

15 enero, 2019

Fuente: http://www.elpais.com

Por: Manuel Morales 21 de agosto de 2014

Argentina

Perón jura como presidente en su segundo mandato el 4 de junio de 1952 bajo la mirada de su esposa, Eva Duarte. / AP

Ahora que Argentina ha estado en las portadas por la suspensión de pagos, acuciada por los llamados fondos buitre, resulta interesante conocer la apasionante historia de este país que existe desde hace solo dos siglos. Ello se intenta en las casi 400 páginas de Historia mínima de Argentina (Turner), publicado este año. Coordinados por Pablo Yankelevich, doctor en estudios latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México, siete autores desarrollan desde la Prehistoria el devenir de este país de 3,7 millones de kilómetros cuadrados, “si se incluyen islas y parte antártica” y 40 millones de habitantes. “Hemos contado cómo se construyó esta nación, con miradas plurales y sin apologías”, señala Yankelevich. Esta Historia mínima… se suma a la colección de libros de idéntica factura y título sobre España, País Vasco, México y Cuba, entre otros.

La obra arranca con el capítulo Tiempos prehispánicos, descritos por el profesor en historia de la Universidad de Buenos Aires Raúl Mandrini, que se remonta 14.000 años atrás para explicar que “los pueblos originarios” fueron diversos y experimentaron grandes cambios. “Tradicionalmente, la historiografía argentina había ocultado esa etapa anterior a la llegada de los españoles”, subraya Yankelevich.

De la lucha por vivir de los primeros pobladores, cazadores y recolectores, después agricultores, que a veces guerreaban entre ellos, se pasó muchos siglos más tarde a la llegada, a comienzos del XVI, de “nueva gentes que no se asemejaban a nada conocido”. Conquista y colonia es el segundo capítulo, escrito por Jorge Gelman, quien destaca que el dominio hispano fue “lento y difícil si se compara con territorios más complejos como México y Perú”. Entre las razones, apunta a que era una tierra con menos riquezas y la población más escasa y dispersa. El asentamiento español no abarcó una fracción importante del territorio argentino, que siguió en su mayoría bajo control indígena. Fue Pedro de Mendoza, quien al mando de 2.000 personas emprendió la conquista hasta fundar en febrero de 1536 “la ciudad y puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre”. Su aventura duró solo cinco años porque con un ejército aislado tuvo que abandonar el lugar por las enfermedades, el hambre y la hostilidad de los indígenas. La posterior reconquista convirtió a Buenos Aires en una capital fundada dos veces, la segunda en 1580.

Gelman detalla la “caída demográfica” por el sistema semiesclavista en que pasó a vivir gran parte de la población en las explotaciones agrarias y en las minas de la región de Potosí, que entonces pertenecía a la misma división administrativa, el virreinato de Perú, hasta que se estableció en 1776 el de la Plata. La Guerra de Independencia española frente a Napoleón abre, a su vez, la vía a la independencia de las colonias. El apartado El largo siglo XIX explica cómo el territorio argentino se convirtió en el primero que se desligó de España, en 1810. “Fue en un larguísimo proceso de guerra, hasta 1824. Además, de esta zona salieron los ejércitos que liberan Chile y Perú”, añade Yankelevich.Ese “largo siglo XIX” que explica Pilar González, doctora en Historia por la Universidad de París, es una lucha por cómo organizar políticamente el país: monarquía o república. Además, dentro de las filas republicanas hay dos bandos: centralistas y federalistas. Y a ello se añade el problema de la capital, Buenos Aires, el puerto que aúna el poder político y el económico por ser la gran aduana de entrada de mercancías y que “se niega a ser una más entre las provincias y a ceder parte de sus ingresos a la caja común”, subraya Yankelevich.

A mediados del XIX comenzará un proceso que dibuja el rostro del país: la masiva emigración, fundamentalmente desde Europa, para poblar una tierra prometida que hay que explotar y en la que solo el 40% del espacio estaba habitado. “Se produce una cuestión central en la historia de Argentina”, apunta el coordinador del libro. “La expansión de las fronteras se vincula al Ejército y se establece una estrecha relación entre los grandes propietarios de haciendas y el poder militar. El problema” -incide Yankelevich- “es que cuando el país crece económicamente y surgen nuevos sectores sociales” que reclaman participar en la política, el Ejército se resiste a abandonar su papel. De ahí el golpe de Estado de septiembre de 1930, que encabeza José Félix Uriburu.

En una de las sucesivas asonadas, la del 4 de junio de 1943, participó el coronel Juan Domingo Perón, “fascinado por la organización del Estado fascista desde su visita a Italia en 1939”, apunta Loris Zanatta, profesor de historia de la Universidad de Bolonia, que explica cómo Perón se acerca a los obreros gracias a su uso de los medios de comunicación y a la ayuda de su joven esposa, la actriz Eva Duarte. “En el peronismo había una voluntad democratizadora y de aumentar los derechos sociales pero, a la vez, había una pulsión autoritaria, antiliberal y de represión a la oposición”, dice Yankelevich.

El fervor por Perón lo convierte en peligroso para sus colegas del Ejército, que lo encarcelan. Sin embargo, la base social que había cultivado marcha hacia la capital y lo libera el 17 de octubre de 1945, un día que cambia la historia de Argentina en el siglo XX. Perón gana las elecciones de febrero de 1946 y comienza a alejarse de algunos sectores que le habían apoyado, como la Iglesia, espantada del culto a Evita, que muere en julio de 1952. Los problemas económicos y la inestabilidad social propician un golpe que derroca a Perón el 16 de septiembre de 1955. El líder se exilia en Madrid y su movimiento queda proscrito casi 20 años hasta que vuelve al poder en 1973 en la persona de Héctor J. Cámpora, respaldado por Perón, y después con la esposa del viejo líder, Isabel.

Sin embargo, la crisis económica, los enfrentamientos en las calles y los asesinatos políticos precipitan el último golpe militar el 24 de marzo de 1976, “el de los desaparecidos, con el asesinato de más de 10.000 personas”, escribe Marcos Novaro. Del entusiasmo nacionalista por la victoria en el Mundial de Fútbol que organiza Argentina en 1978, se pasa a la derrota en la guerra de las Malvinas ante Inglaterra, en junio de 1982, que “pulverizó el poder militar”.

Cristina

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, en su visita al Vaticano con el papa Francisco en marzo de 2013. / REUTERS

La estabilidad política no trajo la económica (suspensiones de pagos en 1989, 2001 y la de ahora). Historia mínima de Argentina se detiene con la sucesión de Néstor Kirchner en su esposa, Cristina Fernández, en 2007. “Es un peronismo que recupera las banderas más combativas de los jóvenes de los 70”, apunta Yankelevich. “La muerte de Néstor Kirchner reconcilió a la opinión pública con su viuda”, según Novaro, lo que le llevó al triunfo en las presidenciales de 2011.

Yankelevich quiere ser optimista con el futuro. Más que los fondos buitre, prefiere la “gran noticia” de que la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, se haya reencontrado casi 40 años después con su nieto, uno de los bebés robados por la última dictadura. Si como cantaba Gardel en Volver, “20 años no es nada”, los dos siglos de vida de Argentina han dado para muchísimo.

El alarmismo sobre los efectos en el empleo del aumento del salario mínimo no se sustenta en datos

14 enero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

La subida del salario mínimo interprofesional (SMI) recogida en el acuerdo presupuestario entre el Gobierno y Unidos Podemos acaparó la mayoría de los titulares. No es para menos: el aumentoascendería al 22,3% en un año, el mayor de la democracia. El alza ha revitalizado un histórico debate entre economistas sobre los efectos en el empleo de las subidas del salario mínimo. También el alarmismo de algunos sectores conservadores que auguran la destrucción de puestos de trabajo. Varios expertos que advierten de las posibles consecuencias negativas reconocen, no obstante, que por el momento no hay evidencias empíricas contundentes sobre ellas en la práctica del mercado laboral en España.

Tras el anuncio de la subida pactada hasta los 900 euros mensuales en 14 pagas, las alarmas sobre la destrucción de puestos de trabajo saltaron desde la patronal y otros gabinetes de estudios liberales, como suele ser habitual en estos casos. El candidato a suceder a Joan Rosell al frente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha afirmado que “puede llegar un momento en el que las empresas no puedan pagar ni contratar a la gente” y desde el Instituto de Estudios Económicos (IEE, think tankde la patronal) han lanzado el mismo mensaje: “Ralentizará la creación de empleo a tiempo completo, fomentará la contratación temporal y la economía sumergida y elevará el paro estructural de los jóvenes y de los trabajadores menos cualificados”.

Esos mensajes ya se han difundido con anterioridad, con la subida del 8% del SMI en 2017  –de las más contundentes de los últimos años–, pero el incremento  se compaginó con una fuerte creación de empleo. La ministra de Economía, Nadia Calviño, ha reconocido que la literatura económica da cuenta de un “impacto mixto” de las subidas del SMI, con efectos negativos y positivos, pero que “a ella le gusta reflexionar sobre los hechos”.

Calviño ha subrayado además que “la creación de empleo no se resintió, sino que aceleró en los grupos de edad más bajos”, uno de los colectivos que según la teoría económica resultaría más afectado por la destrucción de empleo según los críticos a la subida del SMI. En los dos últimos años –con subidas del 8 y del 4% del salario mínimo– el crecimiento del número de asalariados menores de 25 años ha sido muy superior al del conjunto de empleados: por encima del 10% y en torno al 3%, respectivamente. Aun así la tasa de paro juvenil en España se mantiene muy elevada (33,6%), la segunda más alta de la UE solo por detrás de Grecia (39,1%).

Sin estudios concluyentes sobre los efectos negativos

“Con los estudios que tenemos de momento, dadas las evidencias del mercado laboral español, no podemos llegar a conclusiones muy contundentes, porque no se han dado circunstancias como las de ahora”, afirma a este medio Florentino Felgueroso, economista investigador de Fedea. En  un artículo junto a Marcel Jansen en el blog ‘Nada es Gratis’, los dos especialistas en el funcionamiento de los mercados de trabajo defienden aun así que el incremento del SMI acordado es “arriesgado, por no decir imprudente”.

Felgueroso y Jansen subrayan el “brusco” aumento, para el que no ven justificación posible “en que no existe evidencia suficientemente consistente de impactos negativos de las subidas recientes del SMI”. Felgueroso explica a este medio que la subida del 8% de 2017 se dio en circunstancias distintas: con varios años previos de congelación salarial y con una cobertura del SMI (o porcentaje de asalariados perceptores del salario mínimos sobre el total) muy baja.

Si se cumple el incremento hasta los 900 euros en 2019, apunta el investigador de Fedea, la cobertura aumentará notablemente: de entre un 3,2% y 3,8%, en 2018 (según el mes) hasta una tasa del 7,6 a 8,9% en 2019. Dentro de los trabajadores que perciben el SMI, además de los jóvenes y los empleados poco cualificados del sector servicios, destaca la mayor presencia de mujeres que de hombres. El 17% de los trabajadores en España tiene ganancias bajas, esto es, por debajo de 12.900 euros al año aproximadamente. De ellos, el 64% son mujeres, según la Encuesta de Estructura Salarial.

En cualquier caso la baja tasa empleados que perciben el sueldo mínimo ha limitado mucho hasta ahora los posibles efectos de esta medida. El Banco de España analizó la subida del 8% del pasado año con un modelo de “probabilidad de perder el empleo” en los siguientes doce meses tras la subida del SMI. El resultado apuntaba a “un impacto potencial relativamente reducido para la economía en su conjunto”: un descenso del empleo del 0,1% en el caso de la subida del SMI aprobada en 2017, que llegaría al 1,4% con una simulación de 950 euros mensuales en 2020.

Un aumento del 22% en un año

José Moisés Martín, miembro de Economistas Frente a la Crisis, sostiene que “los estudios que tenemos no permiten asegurar que una subida del SMI tenga un efecto negativo en el empleo”, aunque sí reconoce que existe un reto en comprobar qué ocurriría ante un incremento tan fuerte de golpe del salario mínimo: “No hay evidencias sobre qué es lo que pueda ocurrir, los estudios analizan subidas graduales”. El economista, así como Felgueroso, no encuentra un ejemplo a nivel internacional que pueda servir de referencia a España en este sentido.

El  World Economic Forum destacaba recientemente que Corea del Sur ha pasado de ser uno de los países del mundo que menor reducía la desigualdad a convertirse en uno de los mejores en este sentido. El organismo enumeraba tres medidas que ha tomado el país asiático en el último año, entre las que figura un aumento del salario mínimo del 16,4%.

Florentino Felgueroso precisa que lo que sí ha quedado probado empíricamente es que el aumento del SMI “no es mejor instrumento para reducir desigualdad” y recomienda abordar cuestiones como la baja intensidad del trabajo (trabajadores empleados durante menos tiempo del que están disponibles para trabajar). Expertos en desigualdad y precariedad laboral, como Raül Segarra y Luis Sanzo González, coinciden en esta idea y señalan la necesidad de abordar otras medidas complementarias más allá de incrementar los salarios.

José Moisés Martín indica como posible efecto positivo el aumento del consumo privado de los beneficiarios de la subida del SMI, aunque sea limitado por su pequeña proporción respecto al total de trabajadores, y subraya también que España tiene margen para incrementar su salario mínimo dada su productividad, en comparación con otros países europeos, como Países Bajos y Portugal.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT)  señala que, aunque el debate sobre las consecuencias del SMI en el empleo es controvertido, “son cada vez más numerosos los autores que consideran que los efectos de los salarios mínimos en el empleo suelen ser reducidos o incluso insignificantes (y, en algunos casos, positivos)”. En un estudio de 2017 sobre las subidas del salario mínimo en varios países de América Latina, la OIT concluye que “no es posible anticipar efectos determinísticos sobre el empleo a partir de aumentos del salario mínimo”.

De cumplirse el aumento del 22%, España comprobará sus efectos en la práctica y los analistas deberán esperar para estudiar sus efectos. Flotentino Felgueroso destaca que “la preocupación está ahí” de cara a un “cambio tan brusco” en un momento en el que se aprecia el inicio de una cierta desaceleración económica, mientras que José Moisés Martín considera que por el momento “no se puede adelantar nada” y advierte que los que ahora anticipan una “hecatombe del empleo son los que hubieran dicho lo mismo con un subida del 5%”.

¿Cuánto falta para tener una semana laboral de sólo cuatro días?

13 enero, 2019

Fuente: http://www.publico.es

Tras el éxito que ha tenido la implantación de la semana laboral de 4 días en una empresa de Nueva Zelanda, el debate sobre su instauración a nivel general se traslada a otros países.

Trabajadores y trabajadoras en una oficina.

Trabajadores y trabajadoras en una oficina.

Nueva Zelanda ha abierto el debate. La empresa Perpetual Guardian, con casi 250 empleados hizo la prueba de trabajar cuatro días a la semana durante los meses de marzo y abril. El resultado fue un éxito; tanto, que han decidido implantarla para siempre. Según empresarios y trabajadores de la compañía, la productividad y la motivación han aumentado y todos están mucho más contentos por tener un día más de descanso y más facilidad para conciliar.

La idea no surge de la nada. De hecho, la semana laboral de cuatro días está avalada por estudios, como el de la Auckland University of Technology Business School, que establece que la reducción de la semana laboral sin disminución de sueldo ni aumento de horas funciona y, de hecho, es recomendable.

El caso de Perpetual Guardian ha puesto sobre la mesa esta discusión en otros países y algunos gobiernos ya la están debatiendo. También la Organización Internacional del Trabajo, que ya propuso introducir una semana laboral de cuatro días, pero con jornadas de 10 u 11 horas.

En España, apenas hay empresas que se hayan pronunciado en este asunto, sin embargo, sí se apunta hacia nuevos modelos de trabajo más flexibles que permitan la conciliación, como es el caso del teletrabajo.

En este sentido, el Gobierno ha anunciado que estudia introducir medidas dirigidas a este propósito, mediante una distribución regular de la jornada de trabajo, el registro del horario y la eliminación de las horas extras que, en realidad, encubren jornadas parciales abusivas. Así lo anunció la ministra de trabajo, Magdalena Valerio, en la Comisión de Trabajo en el Senado el pasado tres de octubre.

Una cuestión aún por definir por los sindicatos

Por su parte, sindicatos como CNT llevan planteando desde hace varios años la reducción de la jornada laboral de 40 a 30 horas, aunque no hacen referencia al modelo de cuatro días de trabajo. “Hay que abrir ese diálogo. Es necesario que los trabajadores y sindicatos nos unamos y movilicemos para conseguir una reducción de jornada”, explican. Esto tendría como consecuencias, según CNT, la disminución del paro y un mayor reparto de la riqueza. Además, mejoraría el bienestar general de los trabajadores. “En España predomina, y se premia, el presentismo laboral, que obliga a los trabajadores a cumplir una serie de horas cuando, a veces, su trabajo se puede desarrollar en menos tiempo”, concluyen desde el sindicato.

Desde UGT también se ha planteado la reducción de la jornada a las 32 horas, manteniendo los salarios. “Es necesaria una reducción de la jornada y un reparto del trabajo. En un contexto de precariedad es urgente exigir medidas que mejoren la calidad de vida de los trabajadores”, exigen desde el sindicato, que asegura tener planteamientos y propuestas que apuntan a la reducción de la jornada y el reparto del trabajo.

Por último, Comisiones Obreras explica que el modelo de trabajo de cuatro días a la semana “no es un tema, por el momento, que esté dentro de las tareas inmediatas, ni está previsto abordarlo en las negociaciones con la patronal sobre los convenios colectivos ni en el diálogo social con el Gobierno”.

Los okupas y los rabiosos

11 enero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Escribo en defensa del reino

del hombre y su justicia.

Pido la paz y la palabra.

Blas de Otero

Están rabiosos. Uno lo siente en las miradas torvas, en los cuchicheos e incluso en las invectivas fuera de todo límite educacional. Lo peor del desfile militar que oficialmente pretende conmemorar el día de toda una nación no reside en los vuelos rasantes sobre tu cabeza días antes ni en quedarte atrapado en una ratonera de tráfico –todo eso son incomodidades que un madrileño asume bien sea por esto, por la Cabalgata o por el desfile de Orgullo–, lo peor fueron esas miradas que pretendían hacerte sentir fuera de lugar en la que es tu casa. Lo que podría resultar una metáfora –España es amplia, diversa y tan plural como lo somos los españoles– se convierte en este día en una realidad tan ramplona como esas miradas que te reconocen y conocen y que, por tanto, se identifican contrarias a un pensamiento que tu expresas en libertad y pretenden hacerte sentirte mal, fuera de lugar y extranjero en aquel lugar que no sólo es tu patria también, sino que literalmente es tu propio hogar.

Están rabiosos y se envuelven en una bandera que pretenden común para gritarle okupa y golpista a aquel que gobierna con tu aquiescencia y tu apoyo bien sea directo o indirecto. Se ponen la enseña nacional por capa y hacen de su capa un sayo y de su visión de la vida un gálibo por el que no entra ninguna otra posición. Muestran su cara más inconstitucional cuando pretenden quitarle legitimidad a una de las formas constitucionales de llegar al poder en este país y cuando pretenden que no existe respaldo popular tras la formación de un gobierno que se sostiene gracias al voto de 11.574.044 personas cuyos representantes apoyaron la moción de censura que derribó al gobierno de Rajoy. Okupar el poder con el respaldo de once millones y medio de ciudadanos incorrectos, ciudadanos cuyos intereses, problemas y pensamientos no merecen llegar al poder porque no son los adecuados, no son los únicos, no son los verdaderos. Ese es el nivel del debate político en este país.

Están rabiosos y no van a parar en mientes para hacérnoslo saber. Ni siquiera la ciencia afirma que exista una sola solución para un problema dado, pero ellos sí. Machacan e insisten: o su visión de la sociedad o el caos. El caos para ellos y para sus intereses porque el caos social, el caos personal, ya lo han sembrado durante más de una década sin que les haya importado ni lo más mínimo. Están tan rabiosos por la pérdida de ese poder que creen les corresponde por mandato imperativo del orden de las cosas que ya han perdido el sentido del ridículo y de la mesura y nos hablan de hambrunas y de venezuelas como si hubieran olvidado que vivimos en el euro y que la ministra de Economía procede del núcleo de su sistema.

Y cuanto más sube su rabieta por la pérdida del poder –que de eso se trata ni más ni menos– y más garrotazos patrióticos quieren darnos a golpe de roja y gualda y de sacrosanta unidad y de blanqueamiento del dictador siquiera a golpe de inhibirse, más consiguen que persistamos en que esta España que muchos queremos está a años luz de su pacatismo y de su imposición y nos hace más consciente de que existe un camino de solidaridad, libertad, progreso y futuro que no hace caja en euros ni habita en sus mástiles.

Están rabiosos. Son patanes lanzándose al calcañar de un presidente porque, pobre plebeyo usurpador, no ha sabido encontrar su sitio en los salones del poder. No importa que sea incierto. Es la rabia y la espuma y la bilis de aquel que siente usurpado el armiño por el indigno, aunque sea que ellos mismos no pisarán ni en sueños ni esas alfombras ni esas alturas. Sea que ellos mismos sean unos parias de la tierra dejando el rastro del sudor en cada amanecer de lunes. El okupa es el otro porque el paraíso del poder es de los suyos, que les oprimen y les pagan salarios de mierda igual que a los demás, pero que les permiten soñarse dentro de una élite redentora de bienpensantes y bienhacientes. Dóciles con ese poder que se ríe de ellos con la misma fuerza que de los demás mientras se revuelca en otros mundos que ni siquiera pueden imaginar cuando les entregan su vida en las urnas. Porque esos que han sustentado durante años a los ladrones, a los tahures, a los infames son los que van a guardar por nosotros las esencias de este país en el que son ya tan inquilinos como el resto.

Están rabiosos y prefieren una sociedad hostil en la que el poder lo ostenten los que se arrogan ese derecho desde siempre. Dispuestos a emprenderla contra un mínimo salario de dignidad porque creen que nunca será el que a ellos se les adjudique o porque, incluso siendo el suyo, sienten que estarán más cerca de la fuente de la abundancia si renuncian a reivindicarlo como injusto.

Están tan rabiosos que sus líderes no tienen límites y están dispuestos a rugir su rabia incluso con el riesgo cierto de hacer el ridículo. Iremos a pasar hambre, dicen. Si esta España que reclamamos también nuestra tiene su límite entre el crecimiento y la hambruna en unos cientos de euros de salario digno ¡poco país y poca patria y poca justicia nos han construido!

Están rabiosos y lo sabemos. Lo sabe cada una de las personas que votó por sacarles del poder y también aquellas que fueron reticentes o que no dieron el paso. Están rabiosos, pero con su rabia sólo logran encender más nuestra ansía de justicia y de libertad. Las cosas han cambiado. Están rabiosos y van perdiendo.

La Tarumba, la compañía de títeres antifascista que animaba a los republicanos en las trincheras

10 enero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Parte de lo que ocurrió en la Guerra Civil española todavía se encuentra oculto, enterrado entre cunetas y trincheras. Pero también existen otros lugares recónditos que actúan como enemigos contra la memoria histórica: los archivos. Cualquier carpeta clasificada puede contener documentos inéditos de la contienda, y eso es justo lo que ocurrió a Nina Monova, una profesora e investigadora del Teatro de Títeres Obraztsov de Moscú que descubrió en la capital rusa un gran material gráfico hasta ahora desconocido en España.

Mónova halló casi cuarenta fotografías, tres libretos y varios recortes de prensa que fueron aportados a la institución Rusa en 1937 por Miguel Prieto, pintor y director de una compañía teatral que tenía como objetivo animar a los soldados republicanos durante la Guerra Civil española. Se trataba de La Tarumba, una iniciativa que, como demuestra el programa encontrado por la docente, fue apoyada por artistas de la talla de Miguel Hernández.

“Abrí varias carpetas relativas a la puesta en escena del gran (Federico) García Lorca de El retablillo de don Cristóbal, vi unas fotografías y decidí averiguar de qué se trataba, porque saltaba a la vista que eran distintas”, explicó Mónova a la agencia EFE en referencia al momento de un hallazgo presentado en el  Instituto Cervantes de Moscú.

Prieto lleva en la mano al general Mola disfrazado con cabeza de toro
Prieto lleva en la mano al general Mola disfrazado con cabeza de toro MIGUEL PRIETO. CORTESÍA DEL INSTITUTO CERVANTES DE MOSCÚ

Además de la obra del dramaturgo granadino – que décadas después llevaría a la cárcel a dos titiriteros madrileños-, la investigadora encontró otras dos también representadas por La Tarumba: Los salvadores de España, de Rafael Alberti, y Defensa de Madrid y lidia de Mola, escrita por el propio Miguel Prieto y su compañero, el poeta Luis Pérez Infante.

En esta última, hasta ahora inédita en España, se podía ver a Franco y al general Mola con un disfraz de toro mientras un miliciano le toreaba. Pero no eran los únicos personajes. También aparecían otros como Queipo de Llano, Mussolini o Hitler, quien era caracterizado como un cañón que terminaba cayendo sobre un orinal.

“El teatro de La Tarumba es sencillo y extremadamente portátil. A los quince minutos de la aparición de los actores en medio de las trincheras, o en un hospital de campaña, o entre las tierras de los campesinos de Granada, o en el patio de una escuela valenciana, el público puede asistir ya al comienzo de la representación”, se puede leer en uno de los textos hallados por Mónova.

Foto en la que aparecen tanques alemanes y una torreta de cañón que simula a Hitler
Foto en la que aparecen tanques alemanes y una torreta de cañón que simula a Hitler MIGUEL PRIETO. CORTESÍA DEL INSTITUTO CERVANTES DE MOSCÚ

Pero, ¿cómo llegaron estos documentos a Rusia? En septiembre de 1937 se celebró en Moscú el V Festival de Teatro soviético, un encuentro al que acudieron artistas y periodistas representantes de la cultura de cada país.

Entre los invitados españoles estaba Miguel Prieto, Francisco Martínez Allende, la actriz Gloria Santullano, profesora de la escuela de teatro para niños en Valencia, y el poeta Miguel Hernández. Fueron hasta allí para dejar constancia de cómo la juventud artística de España estaba uniendo fuerzas para combatir el fascismo, no con armas, sino con música, carteles, películas y panfletos.

Durante su visita a Moscú, Prieto visitó el Teatro Central de Títeres del que era director Andrei Yakovlevich Fedotov. Fue este quien creó la carpeta recientemente localizada por Nina Mónova en la que se encuentran todos los documentos donados por el artista además de recortes sobre el teatro español en prensa soviética. “Este pequeño teatro es un arma militar real, tan efectiva como un fusil”, escribió el propio Fedotov durante 1938 en la revista rusa Juguete.

Tanto el director ruso como Prieto sacaron algo de aquel breve encuentro. El primero, como Monova describe en el folleto de la exposición alojada en el Instituto Cervantes de Moscú, “aprendió que el teatro de marionetas puede ser tan importante para las personas como las armas en el frente de guerra”. En cambio, el segundo consiguió adentrarse “para siempre con los colegas de su teatro en la historia”, ya que “después de todo, los títeres nunca le abandonarán”.

Doña Rosita, don Cristóbal y la madre de doña Rosita
Doña Rosita, don Cristóbal y la madre de doña Rosita MIGUEL PRIETO. CORTESÍA DEL INSTITUTO CERVANTES DE MOSCÚ

La misma casualidad que llevó a descubrir la carpeta también quiso que sobreviviera a los infortunios de las batallas. “Fue un verdadero milagro que se conservaran esos documentos, porque durante la Segunda Guerra Mundial una bomba impactó en el teatro y se perdió parte del archivo”, dijo la investigadora en declaraciones a EFE. Porque, a veces, independientemente del país y del cajón en el que se encuentre, es el azar quien obliga a sacar a flote parte de un pasado que a pesar de todo se encuentra presente.

Esta foto pueden pertenecer a 'Radio Sevilla', escrita por Rafael Alberti. Sin duda, aparece el general Queipo de Llano, famoso por sus arengas diarias desde Radio Sevilla, reconocible por el micrófono de radio y la botella de vino que primero está a sus pies
Esta foto pueden pertenecer a ‘Radio Sevilla’, escrita por Rafael Alberti. Sin duda, aparece el general Queipo de Llano, famoso por sus arengas diarias desde Radio Sevilla, reconocible por el micrófono de radio y la botella de vino que primero está a sus pies MIGUEL PRIETO. CORTESÍA DEL INSTITUTO CERVANTES DE MOSCÚ

La Tarumba en un hospital improvisado en lo que parece un convento
La Tarumba en un hospital improvisado en lo que parece un convento MIGUEL PRIETO. CORTESÍA DEL INSTITUTO CERVANTES DE MOSCÚ

Los cuatro componentes de La Tarumba: Camarero, Prieto y los hermanos Pérez Infante. Los títeres, al menos algunos de ellos, parecen pertenecer a 'El retablillo de don Cristóbal'
Los cuatro componentes de La Tarumba: Camarero, Prieto y los hermanos Pérez Infante. Los títeres, al menos algunos de ellos, parecen pertenecer a ‘El retablillo de don Cristóbal’ MIGUEL PRIETO. CORTESÍA DEL INSTITUTO CERVANTES DE MOSCÚ

 Fotos en el frente, en algún lugar poblado, donde se puede ver cómo la función era realizada para los soldados
Fotos en el frente, en algún lugar poblado, donde se puede ver cómo la función era realizada para los soldados MIGUEL PRIETO. CORTESÍA DEL INSTITUTO CERVANTES DE MOSCÚ

 Foto perteneciente a la portada de la obra Defensa de Madrid y Lidia de Mola, original de Luis Pérez Infante y Miguel Prieto, cuyo texto se desconocía hasta la fecha y del que ahora podemos disponer. Se trata de un libreto editado en 1937, en Valencia, por el Subcomisariado de Propaganda del Comisariado General de Guerra. En la portada podemos ver al general Franco, con sus prismáticos de campaña, al general Mola con su disfraz de toro y a un miliciano toreándolo.
Foto perteneciente a la portada de la obra Defensa de Madrid y Lidia de Mola, original de Luis Pérez Infante y Miguel Prieto, cuyo texto se desconocía hasta la fecha y del que ahora podemos disponer. Se trata de un libreto editado en 1937, en Valencia, por el Subcomisariado de Propaganda del Comisariado General de Guerra. En la portada podemos ver al general Franco, con sus prismáticos de campaña, al general Mola con su disfraz de toro y a un miliciano toreándolo. MIGUEL PRIETO. CORTESÍA DEL INSTITUTO CERVANTES DE MOSCÚ

 Prieto con el títere del héroe popular Antonio Coll, «cazador de tanques», marinero que, en arriesgada y solitaria acción, destruyó cuatro tanques con sus bombas de mano.
Prieto con el títere del héroe popular Antonio Coll, «cazador de tanques», marinero que, en arriesgada y solitaria acción, destruyó cuatro tanques con sus bombas de mano. MIGUEL PRIETO. CORTESÍA DEL INSTITUTO CERVANTES DE MOSCÚ