Archive for the ‘política’ Category

La mentira, nueva arma política

20 septiembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

La mentira política amenaza con adueñarse del nuevo curso y no solo en España. Lo grave será que se convierta en una tendencia irreversible. Ya no es el tradicional fraude de las promesas incumplidas.  Es como un afán deliberado de engañar para explorar hasta dónde pueden engullir los ciudadanos. Y hasta qué punto pueden ser moldeables y manejables. Se diría que la derecha en este momento, en su pugna por captar votantes, apuestan a ver quién dice el mayor desatino.

Pablo Casado y su equipo han llegado pisando fuerte en ese terreno. Según el nuevo presidente del PP, la Transición fue “un pacto entre ambos bandos” que incluía respetar a Franco. No es cierto. Ninguna democracia, por muy imperfecta que sea, incluye admitir y venerar a un dictador. Ni al más franquista de entonces se le hubiera ocurrido semejante dislate. Hemos ido hacia atrás. Y añadiendo más ignorancia y frivolidad a la vieja ideología. PP y Ciudadanos se sienten cómodos con un dictador en un suntuosa mausoleo y las víctimas de la guerra civil que provocó perdidas por las cunetas.

Hay  más. Mucho más. Resulta que la ley del aborto de 1985 “se hizo por consenso” de PSOE y PP dicen ahora los populares. Cuando en realidad votaron en contra y la recurrieron al Constitucional. Los inmigrantes los ven llegando por millones. Lo mismo que sus socios en la legislatura. Cómo será de catastrofista y falso su discurso, que ACNUR ha pedido a PP y Ciudadanos una reunión para aportarles los datos reales y advertirles del daño a los Derechos Humanos que causa falsear los hechos en este tema.

El homenaje a las víctimas el 17A solo tuvo lazos amarillos y desplantes independentistas en la percepción de estos partidos y de sus medios afines. Hicieron todos ellos abstracción absoluta del españolismo de folklore y los insultos en la presentación del acto. La desmesura en los juicios también es escamotear la verdad.

Aupados mediáticamente desde la irrelevancia, Vox se lleva el premio al desbarro total al asegurar: “España no tuvo colonias, tuvo provincias de ultramar”. Convertidos los conquistadores, que así los llama sin embargo, en una ONG. O que “El imperio se levantó por igual entre españoles e indígenas” y otros disparates de similar corte.

Las fake news  están envenando la información.  Con un éxito de consumo creciente. Si antes los periódicos traían fe de erratas, propias e involuntarias, hemos llegado ya al  Cazabulos como hace eldiario.es sembrados por doquier.

La aceptación de la mentira está causando un daño inmenso. Hace tambalearse todos los principios.  Equivale a asentar los fundamentos en barro. Las mentiras son para los seguidores de estos políticos dogma de fe, verdad irrefutable. También para los aficionados a la patraña y el chisme sin más.  De ahí que la extiendan condicionando su vida y la de todos.

De ahí también que combatan la información real con una virulencia preocupante. Es tradicional que cuando la derecha pura y dura pierde el poder se instale la crispación. La última vez, en 2004, las redes sociales no estaban tan extendidas como ahora. No estaban prácticamente. Facebook España entra 2007 y Twitter en 2009. Ahora, con millones de usuarios, pueden llegar a ser un campo de batalla con haters solitarios, ejércitos indiscriminados o debidamente contratados para presionar y disuadir la información.

No es de recibo este tono. Bajo ninguna circunstancia. Y quizás es necesario advertirlo porque la fiebre no se pasa por sí misma.

Ignacio Escolar

@iescolar

Y así todos los días.

Diaz de Vivar@DiazdeVivar4
En respuesta a @iescolar

He visto sonajeros con más neuronas y mejor alineadas que tú.
Eres un indigente moral, te cagas en el periodismo y en la objetividad.

Pero es que también utilizan esas presiones medios informativos y periodistas que pasan por… serlo.

De lo ocurrido con RTVE, por ejemplo, daría más para escribir un libro. De servir para algo. Lo rigurosamente cierto es que esto es falso.

Tuit Chani Pérez Henares
Tuit Chani Pérez Henares

El ejemplo paradigmático es Donald Trump. Ha hecho de la mentira política su principal arma, porque con ella esconde el resto de sus fechorías. La expulsión y separación familiar de emigrantes debería  ser juzgada porque se acerca peligrosamente a la consideración de crímenes de lesa humanidad. Y sin embargo se está consintiendo. Poderes interesados en que así sea y los votantes espectadores crédulos de la telerrealidad que se lanza desde la Casa Blanca la sustentan.

El circo lo monta Trump. Ahora con su ex asesora a la que llama “perra” porque ella a su vez denuncia, entre otras cosas, que Trump utiliza el término niggers para nombrar a los negros que es un grave menosprecio. Familias destrozadas, de todos los colores preferentemente oscuros, y el problema es un apelativo por muy insultante que sea. Trump ataca a la prensa, pero a la prensa seria, para culparles de lo que él hace y crear confusión. Manipulación de libro.

Es cierto que en la sociedad actual conviven tramos muy variopintos. Nada que ver las nuevas generaciones que ríen pensando en hacerle a Franco un unboxing con las que montan guardia en su tumba. El peligro está en que se haga dominante la sociedad basada en grandes dosis de irrealidad porque nos lleva a un futuro desconocido. Se empieza con esas mentiras tan jocosas de nuestra derecha en campaña y se acaba en el Show de Trump. La mentira es aliada de la trampa y ambas de la ultraderecha a la que ahora llaman populismo o incluso centro-derecha.

Anuncios

Siente a un franquista en el plató

19 septiembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Se ha puesto de moda estas semanas de canícula en bucle argumental llevar  a un/a franquista a las teles, al plató o al dúplex -¿perdona?, no escucho bien con el retardo, y así se gana un plató el interfecto- , para que evacúe ditirambos al dictador Franco; de repente presentado como luz de donde el sol la toma en lo tocante a estrategia militar, un Moltke de El Pardo, vaya.

Con el paso del tiempo, Franco se ha agigantado y sería hasta alto, según sus hagiógrafos locuaces, un piropo más y NBA. La pregunta es: ¿por qué llevan mis colegas a estos sujetos ultras, franquistas, grasientos, y les dan carrete? ¿Cómo es posible que tengan minutos, y no basura, por parte de gentes engominadas intelectualmente, capaces de presentarnos a Franco como un trufado de Napoleón, Churchill y Montgomery, y su comando color caqui en la batalla del Alamein?

Es posible que se trate de cuestión de picos de audiencia, de sumar espectadores, como cuando llevaban a Revilla y sus anchoas  -¡pedazo de foto con el canalla que lleva a Charles Mason en la camiseta y hace una peineta!-; es probable que todo tenga que ver con el tontorrón adorno según el cual todas las opiniones son respetables, una sandez propagada por el uso y que no se sostiene argumentalmente:¿es igual de respetable la opinión de quien defiende la ablación de clítoris de quienes la negamos y pedimos cárcel por ella?

El caso es que estamos en que siente un franquista a su mesa. Con cámaras , mejor. Se empatan así opiniones inigualables y aparecen militares franquistas y jefas de prensa del Caudillo, comprendedores y justificadores del golpe de Estado contra el gobierno legítimo de la República, como si estuvieran cargados de razón.

A esta patulea ultra, que nunca se ha visto en otra en cuanto a protagonismo, tienen que rebatirla pacientemente militares demócratas, esos que dicen algo tan obvio como que los militares deben obedecer a los civiles y no salirse de la Constitución.

Los que hace años llamaríamos ‘turiferarios del régimen’ o ‘nostálgicos del franquismo’, se ponen ahora estupendos y evacúan un manifiesto que parece redactado por Pemán, José María, que veía en las entradas de Franco bajo palio en las catedrales un síntoma de que en España había vuelto a amanecer.

El manifiesto predemocrático de los militares contra la exhumación de los restos del dictador debería ser motivo de pena, retirada de pensión o apercibimiento, pero no de reiterada propaganda mediática en régimen de supuesto respeto de todas las opiniones, que nunca serán iguales.

Al menos tenemos una reacción de militares demócratas, que dicen que Franco no merece ni respeto, ni desagravio, que además era un militar de chichinabo, mediocre antes que supuesto austero.

Todo parece que se excita ante la inminente salida de los restos inhumanos del dictador de Cuelgamuros, como enuncia Nicolás Sánchez Albornoz. Nicolás, sí.

De la misma forma que no podemos empatar la voz de un criminal con la voz  de su víctima, tantas veces muerta, no deberíamos presentar como iguales las palabras de gente que nos hubiera metido en la cárcel o nos hubiera fusilado, con las de personas demócratas, militares o no. No hay empate posible entre golpistas y demócratas.

La justicia de Franco

11 septiembre, 2018

Fuente: http://www.elpais.com

Los consejos de guerra, por los que pasaron decenas de miles de personas entre 1939 y 1945, fueron farsas jurídicas

Vista de la explanada del Valle de los Caídos.
Vista de la explanada del Valle de los Caídos. MARISCAL EFE

La principal característica del terror que se impuso en la posguerra es que estaba organizado desde arriba, basado en la jurisdicción militar, en juicios y consejos de guerra. Tras la típica explosión de venganza en las ciudades recién conquistadas por los vencedores, los paseos y las actuaciones de poderes autónomos, como los escuadrones de falangistas, dejaron paso al monopolio de la violencia del nuevo Estado, que puso en marcha mecanismos extraordinarios de terror sancionados y legitimados por leyes.

Con la jurisdicción militar a pleno rendimiento, se impuso un terror frío, administrativo, rutinario. Los consejos de guerra, por los que pasaron decenas de miles de personas entre 1939 y 1945, eran meras farsas jurídicas, que nada tenían que probar, porque ya estaba demostrado de entrada que los acusados eran rojos y, por lo tanto, culpables.

El sistema represivo procesal levantado tras la guerra, consistente en la multiplicación de órganos jurisdiccionales especiales, mantuvo su continuidad durante toda la dictadura. Cuando una ley era derogada, la nueva normativa reiteraba el carácter represor de la anterior. Es lo que pasó, por ejemplo, con la Ley de Seguridad del Estado de 29 de marzo de 1941. Fue derogada seis años después, sustituida por el decreto ley de 13 de abril de 1947 de represión del bandidaje y terrorismo, que mantenía la pena de muerte para diversos y variados delitos. Otro instrumento básico de persecución, la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1 de marzo de 1940, tuvo todavía mayor continuidad, obsesionados como estaban Franco y los vencedores de la guerra por considerar máximos responsables de todos los males de España a quienes caían bajo ese amplio paraguas de la masonería y el comunismo. El Tribunal Especial que estableció esa ley fue suprimido el 8 de marzo de 1964, aunque, en realidad, una buena parte de sus atribuciones habían sido asumidas desde 1963 por el Tribunal de Orden Público.

Murió Franco y allí estaba todavía el TOP, disuelto finalmente por un decreto ley de 4 de enero de 1977. Los datos de los procedimientos incoados por el Tribunal de Orden Público (TOP) prueban claramente la escalada de la represión en el crepúsculo de la dictadura y comienzos de la transición: en los tres años finales de esa jurisdicción (1974, 1975 y 1976), con Arias Navarro en el Gobierno, se tramitaron 13.010 procedimientos, casi el 60 por ciento del total de los doce años de funcionamiento.

Con el paso del tiempo, la violencia y la represión cambiaron de cara, la dictadura evolucionó, dulcificó sus métodos y pudo ofrecer un rostro más amable, con un dictador que inauguraba pantanos y repartía aguinaldos a los trabajadores.

Pero por mucho que evolucionara y mitigara sus métodos, la dictadura nunca quiso quitarse de encima sus orígenes sangrientos. El terror ajustó cuentas, generó la cohesión en torno a esa dictadura forjada en un pacto de sangre. Hasta el final.

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en FacebookTwitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

‘El Intermedio’ le ‘corta’ la cabeza al dictador en respuesta a la demanda anunciada por la Fundación Franco

10 septiembre, 2018

Fuente: http://www.infolibre.es

  • El Gran Wyoming, a la momia de Franco: “Aunque no lo crea, le he cogido cariño, hemos pasado muchas cosas juntos en el plató.”
  • Destaca que El Intermedio, de manera oficial, “quiere pedir disculpas tras el trato que recibieron los restos de Franco: no supimos manejar la concordia por la torpeza de Dani Mateo.”
Publicada el 07/09/2018 a las 11:11 | Actualizada el 07/09/2018 a las 12:25
El Gran Wyoming, Dani Mateo y la 'cabeza' de Franco.

El Gran Wyoming, Dani Mateo y la ‘cabeza’ de Franco.

LASEXTA

El Intermedio respondió este jueves a la amenaza de Fundación Francisco Franco de llevar al programa a los tribunales tras la última parodia sobre la exhumación del dictador. El Gran Wyoming habló sobre sobre el paso del Caudillo por el programa de laSexta: “Aunque no lo crea, le he cogido cariño, hemos pasado muchas cosas juntos en el plató”.

https://www.lasexta.com/embed/dani-mateo-le-arranca-la-cabeza-a-franco-este-es-el-dramatico-final-al-intento-fallido-de-reconciliacion-entre-ambos/video/7/2018/09/06/5b91896a7ed1a8f83e02e118
Y sobre la posible querella, dijo: “Se viene una encima, porque en menos de una semana Dani Mateo ha tirado por el suelo dos veces al generalísimo y ha hundido la reputación del programa”. Y es que su compañero llegó a hacer en la emisión del lunes un boca a boca al muñeco del dictador para reanimarlo tras acabar sus restos en el suelo.

El Gran Wyoming destacó que El Intermedio, de manera oficial, “quiere pedir disculpas tras el trato que recibieron los restos de Franco: no supimos manejar la concordia por la torpeza de Dani Mateo”. Una torpeza que el periodista volvió a demostrar al tirar de nuevo el cuerpo del dictador al suelo: “¡Que ya me conocen en los juzgados, no me puedo permitir otra querella!”.

Tras instar a Mateo a que pidiese perdón sobre el cadáver de Franco, el copresentador besó la cabeza del dictador. Wyoming le dijo que a partir de ahora la momia formaba parte del equipo y por tanto, debía hacerle una “visita guiada por laSexta” con el objetivo de “redimirse”.

Sin embargo, poco después se escuchó un ruido y Dani Mateo regresó con la cabeza decapitada del dictador. “No te vas a creer lo que ha pasado”, afirmó. Una vez más la reconciliación se echó por tierra “por torpeza de Dani Mateo”, aseguró Wyoming.

Las falsedades de la supuesta recuperación económica promovida por el pensamiento neoliberal dominante

9 septiembre, 2018

Fuente: http://www.vnavarro.org

Vicenç Navarro, 16 de agosto de 2018.

Vicenç Navarro
Catedrático Emérito de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universitat Pomepu Fabra

Se está creando la percepción en los países del capitalismo desarrollado de que la Gran Recesión -que ha causado un deterioro muy acentuado del bienestar y calidad de vida de la mayoría de sus poblaciones- es un hecho del pasado, consecuencia del supuesto éxito de las políticas neoliberales que los gobiernos de estos países han ido aplicando durante este período. Estas políticas han consistido en reformas laborales (supuestamente encaminadas a favorecer la flexibilidad de los mercados laborales) y recortes del gasto público, incluyendo del gasto público social (en servicios públicos como la sanidad, la educación, la vivienda social, los servicios sociales, las escuelas de infancia, los servicios domiciliarios, y otros; y en transferencias públicas, como las pensiones) que se aplicaron para reducir el supuestamente excesivo déficit público que estaba “ahogando” a la economía, como consecuencia de una “excesiva generosidad de los derechos sociales” que tenía que corregirse y revertirse mediante la imposición de políticas de austeridad.

El “supuesto éxito” de las políticas públicas neoliberales

Según los establishments político-mediáticos que promueven la sabiduría convencional en cada país, estas medidas han tenido un gran éxito habiendo recuperado el rigor y la eficiencia de sus economías. Como prueba de ello, presentan indicadores que -según afirman- reflejan tal recuperación como, por ejemplo, el aumento del crecimiento económico y la disminución del paro. Esta promoción de las políticas neoliberales va acompañada, por lo general, de referencias al “supuesto gran éxito” de la economía estadounidense -máximo referente del pensamiento neoliberal-, que se atribuye a la gran flexibilidad de su mercado de trabajo y a su escaso gasto público (el más bajo, una vez descontado su gasto militar), muy acentuado en el caso del gasto público social (responsable de que EE.UU. sea el país capitalista desarrollado con menor protección social). Según explica la sabiduría convencional -de clara sensibilidad neoliberal- este país, después del colapso de su economía (de 2007 a 2009 su PIB bajó un 4%), recuperó, a partir del 2009, su tasa de crecimiento (un promedio de 2,1% anual), lo que provocó un gran descenso del paro, que de ser del 10% pasó a ser el más bajo del mundo capitalista desarrollado, con un 3,8%.

Lo que esconden los indicadores del “supuesto éxito”: el deterioro muy notable del bienestar y calidad de vida de las clases populares

Lo que tales argumentos ocultan o desconocen es que, en gran parte de los países capitalistas desarrollados, las cifras del paro tienen un valor muy relativo para medir el grado de eficiencia del mercado laboral, pues excluyen a grandes sectores de la población que sufren las consecuencias del gran deterioro del mercado laboral (causado por tales políticas neoliberales), y que no quedan reflejados en la tasa de paro. Este indicador de paro no incluye, por ejemplo, la población que trabaja en situación parcial y temporal que querrían hacerlo a tiempo completo (la población empleada subocupada), un problema grave creado por las reformas laborales. Este sector ha sufrido un notable aumento, alcanzando su máxima expresión en el trabajo precario, muy generalizado hoy en la gran mayoría de países capitalistas desarrollados. En España se habla mucho (con razón) del elevadísimo paro, pero no se habla tanto del elevadísimo nivel de precariedad entre la población empleada. Los contratos más frecuentes en España son los que duran 15 días y una cuarta parte del total tiene una duración de 7 días, siendo este el tipo de contrato que ha aumentado más desde el inicio de la crisis en 2007. Desde que se inició la crisis, casi el 60% del empleo creado ha sido -precisamente- de carácter temporal y parcial.

Otro sector de la población que no se incluye en la tasa final del paro es la gente que ha abandonado la búsqueda de puestos de trabajo por no encontrarlo. En EE. UU., en caso de incluirse este sector de la población, la tasa de paro ascendería a un 7,6%. En realidad, si se sumaran los desempleados, los empleados subocupados y los que se han desanimado en su búsqueda de puestos de trabajo, la cifra de paro ascendería a un 10,9% (17,6 millones de personas). Esta trágica (y no hay otra manera realista de definirla) situación, muestra las limitaciones de utilizar la tasa de paro como el indicador principal de eficiencia del mercado de trabajo. El “éxito” en la reducción de la tasa de paro, se ha conseguido a costa de un enorme crecimiento del paro oculto, de la precariedad y del desánimo en el que se encuentran grandes sectores de las clases trabajadores en estos países, que representan la mayoría de las clases populares.

En el país modelo neoliberal, EE.UU., a estos datos debe sumarse otro factor raramente mencionado cuando se analiza el tema del paro: el elevadísimo porcentaje de la población que está encarcelada. Los presos de aquel país son 2,2 millones de personas, tres veces superior al promedio de los países de semejante nivel de desarrollo económico. Sin lugar a dudas, si el porcentaje de la población encarcelada fuera semejante a la existente en la mayoría de países de la UE, el número de personas sin trabajo y que lo están buscando (así como las tasas del paro oficial) sería incluso mucho mayor que el enunciado en las cifras oficiales de paro. En realidad, la elevada encarcelación es una de las causas de que el paro aparente ser tan bajo en EE.UU.

Los elevados costes de las reformas laborales y otras medidas neoliberales

En España, la aplicación de las políticas neoliberales creó un enorme deterioro del mercado laboral español. Todavía hoy, cuando se asume que la economía se ha recuperado, solo la mitad de los puestos de trabajo perdidos (3,8 millones) durante el inicio de la crisis (2008-2013) se han recuperado. Pero como en el caso de EE.UU., si sumamos a las personas que están en paro (17%) las personas que están subocupadas (personas que trabajan a tiempo parcial involuntario) y las que han abandonado la búsqueda de trabajo, desanimados en encontrarlo, la cifra de paro real aumentaría a un 28%, es decir, casi el doble.

Repito pues, una observación que, a pesar de su gran importancia, apenas es visible en los fórums mediáticos y políticos del país: el descenso del paro oculta el gran crecimiento del paro oculto, de la precariedad y del desánimo. Esta es la realidad que se desconoce e ignora, y que ha causado grandes protestas populares en todos los países, canalizadas por los movimientos antiestablishment.

¿Por qué los salarios no suben -e incluso continúan bajando- cuando el desempleo supuestamente se está reduciendo?

Estas cifras reales de personas desocupadas -que no quedan reflejadas en los indicadores de paro- explican que haya una enorme reserva de personas en necesidad de trabajo. Es más, a las personas que constituyen esta gran reserva de gente buscando trabajo hay que añadir los millones de trabajadores que existen en reserva en países menos desarrollados, cuyos trabajadores aceptan salarios mucho más bajos y las condiciones de trabajo mucho peores que en los países capitalistas desarrollados. De ahí que la desregulación del mercado de trabajo (una de las mayores medidas neoliberales) haya ido acompañada de otra gran medida neoliberal: la desregulación de la movilidad de capitales (con la globalización de las llamadas multinacionales) que está empoderando al mundo empresarial frente al mundo del trabajo. La amenaza del desplazamiento de empresas a países con salarios bajos es una de las medidas disciplinarias más comunes hoy en los países capitalistas desarrollados, en contra de los trabajadores.

Como parte de esta desregulación del movimiento de capitales se ha promovido la otra cara de la moneda, es decir, la promoción de la movilidad de los trabajadores, favoreciendo la inmigración como medida para garantizar la disponibilidad de trabajadores que, por la vulnerabilidad asociada a la condición de inmigrantes aceptan salarios más bajos y peores condiciones de trabajo.

Estos datos explican que, a pesar del descenso del nivel de paro oficial, los salarios no suban. Si tal cifra de paro fuera real, la clase trabajadora estaría más empoderada en su negociación con el mundo empresarial, a fin de obtener salarios más altos. El hecho de que ello no ocurra se debe al enorme debilitamiento de la case trabajadora y del mundo del trabajo, incluyendo sus sindicatos, que se traduce en la enorme disponibilidad de trabajadores potenciales, estén estos dentro o fuera del país. 

La gran debilidad del mundo del trabajo: el objetivo de las políticas neoliberales

Hemos visto así que uno de los principios del pensamiento económico dominante -el subrayar que el descenso del paro crea un aumento de los salarios– no se ha realizado: los salarios no han estado subiendo durante la recuperación. Antes al contrario, han estado descendiendo. De nuevo, mirando el modelo estadounidense vemos que el trabajador (no supervisor) de EE.UU. recibe hoy un salario que es un 4% más bajo que en el año 1972 -hace 46 años- y ello a pesar de que la productividad de este tipo de trabajador se ha más que doblado durante este período. La riqueza creada por este aumento de la productividad no ha beneficiado, sin embargo, al trabajador, sino a todos los demás que están por encima de él, desde sus supervisores, empresarios y equipos de dirección, así como a los financieros que manipulan el crédito y especulan con los beneficios empresariales conseguidos por el descenso de los salarios.

Esta situación se ha dado también en las economías europeas, incluida la española. En la gran mayoría de países europeos, el crecimiento de la productividad ha sido mayor que el crecimiento de los salarios, realidad que ha estado ocurriendo desde el inicio de período neoliberal, a finales de la década de los años setenta del pasado siglo, hasta ahora. En otras palabras, esta situación ha contribuido a que el PIB de tales países haya subido más rápidamente que los salarios (que en muchos países, como EE.UU., han incluso bajado) (ver: P. Dolack, Flat Wages ZCommunications, 2018).

Lo mismo o peor está ocurriendo en España

En España los salarios han bajado también. Ha sido un descenso del 10% durante el período de aplicación máximo de las políticas neoliberales (2008-2014) (afectando primordialmente a las mujeres y a los jóvenes), permaneciendo estables (o bajando en el sector privado), perdiendo así capacidad adquisitiva al crecer en menor grado que la inflación. En realidad, los salarios para los mismos puestos de trabajo, desde 2008 a 2015 descendieron un 12%. Ello ha estado ocurriendo a la vez que la productividad del trabajador (productividad real por hora trabajada) ha ido aumentando mucho más rápidamente que los salarios. El excedente se ha destinado a incrementar los beneficios empresariales, a las rentas superiores, aumentando con ello las desigualdades, siendo estas últimas de las más acentuadas en la Unión Europea.

Como resultado de ello, las rentas del trabajo han ido descendiendo en todos los países a la vez que las rentas del capital han ido subiendo. En España, este cambio en la distribución de las rentas ha sido uno de los más marcados. Como bien dijo en su día el magnate empresarial Warren Buffet, hay “una lucha de clases y la hemos estado ganando”. Y esta victoria se extiende a todos los niveles, de tal manera que la ideología del gran mundo empresarial -el neoliberalismo- continúa siendo hegemónica en las instituciones políticas y mediáticas, a pesar del enorme fracaso de lo que han significado en el quehacer económico del país. Ahora bien, la expresión “desastre” es relativa, pues para el mundo del capital y de sus gestores, la economía ha ido muy bien. Y lo que deseaban, es decir, la disminución de los salarios, de las expectativas de los trabajadores y el descenso (y, en ocasiones, el desmantelamiento) de la protección social, ha sido su gran “éxito”.

¿Cómo se ha conseguido la victoria neoliberal?

Lo que hemos visto es cómo la aplicación de las políticas públicas neoliberales ha debilitado los instrumentos creados por el mundo del trabajo para defender sus intereses, como los sindicatos. Las reformas laborales, por ejemplo, estaban encaminadas a “flexibilizar” el mundo del trabajo. El término flexibilizar quiere decir eliminar los derechos laborales y sociales conseguidos por los trabajadores durante la época dorada del capitalismo (1945-1980), donde un pacto social se había conseguido entre el mundo del capital y el mundo del trabajo. De ahí que la solución exigiría un cambio político, observación especialmente importante, pues las causas políticas del deterioro del mercado de trabajo se ignoran constantemente, atribuyendo tal deterioro a la automatización, a la robotización o a cualquier otro elemento, sin tener en cuenta que, a su vez, tales variantes técnicas son determinadas por el contexto político.

Parte de este debilitamiento del mundo del trabajo han sido los cambios en los partidos políticos que habían sido creados por este y que se han ido distanciando de su base electoral, haciendo suyas muchas de las medidas neoliberales que han contribuido a tal distanciamiento. El creciente control de estos partidos políticos (la mayoría de tradición socialdemócrata) por la clase media ilustrada (profesionales de formación universitaria que desarrollan intereses de clase propios, distintos a los que había sido su base electoral) explica su renuncia a políticas redistributivas y su conversión al neoliberalismo, tal y como ha ocurrido con los gobiernos Clinton, Obama, Blair, Schröder, Hollande, Zapatero, entre otros.  El colapso de la socialdemocracia y otras izquierdas es un indicador de ello.

Es lógico y predecible que los movimientos antiestablishment de base obrera hayan ido apareciendo como respuesta

Esta situación explica el surgimiento de los movimientos antiestablishmentque protestan por la pérdida de la calidad de vida de las clases populares, causada por las reformas laborales, por las políticas de austeridad y por la globalizaciónEl abandono por parte de las fuerzas gobernantes de izquierdas de las políticas redistributivas que las caracterizaron en el pasado (aduciendo que eran “anticuadas” o “imposibles de realizar”), y su compromiso con el neoliberalismo, fue el responsable del surgimiento de tales movimientos. El establishment político-mediático neoliberal atribuye tales movimientos a un crecimiento del nacionalismo, racismo, chovinismo, o cualquier ismo que esté de moda en estos centros.

Y cada una de las características de estos movimientos es respuesta directa al ataque neoliberal. El nacionalismo, por ejemplo, es una protesta frente a la globalización. Su antiinmigración es un indicador de rechazo a la globalización del mundo del trabajo, en respuesta a su ansiedad y temor a la pérdida su empleo o a la dificultad en encontrarlo. Y su antiestablishment es consecuencia de verlo como responsable de las políticas que les perjudicaronEn EE.UU., por ejemplo, no hay evidencia de que el racismo se haya incrementado. En realidad, los votantes que hicieron posible la elección de Trump en el Colegio Electoral de EE.UU. procedían de barrios obreros en áreas desindustrializadas que habían votado a un negro, el candidato Obama, para la presidencia en las elecciones anteriores. Y en 2016, Trump ganó por que Clinton representaba al establishment, al ser Ministra de Asuntos Exteriores y máxima promotora de la globalización, responsable de las políticas públicas que habían estado dañando a la clase trabajadora.

La demonización de las protestas populares antiestablishment

Es característico del establishment político-mediático definir como “retrógrados” y “basura social” -como hizo la Sra. Clinton- estas protestas de los que se han opuesto a las medidas neoliberales que han dañado enormemente la calidad de vida de las clases populares. En realidad, era fácilmente predecible que Trump ganaría las elecciones (y así lo anunciamos algunos pocos cuando se iniciaron las primarias del Partido Republicano y más tarde cuando se eligió el Presidente). Las clases trabajadoras, dañadas por tales políticas, están mostrando su rechazo a los establishments político-mediáticos. La única alternativa que hubiera podido ganar a Trump era el candidato socialista Bernie Sanders, que pedía una revolución democrática, y así lo mostraban las encuestas. La destrucción de la candidatura Sanders por parte del partido demócrata, controlado por la candidata Clinton, fue un elemento clave en la victoria de Trump. Ni que decir tiene que las clases trabajadoras no son el único sector que presenta tal rechazo, aunque si que son las más movilizadas por ser también las más perjudicadas. Y lo mismo ha ocurrido en casi cada país europeo. Desde el Brexit en el Reino Unido, al surgimiento de la ultraderecha a lo largo del territorio europeo son síntomas de ello. El abandono del proyecto auténticamente transformador por parte de los partidos de izquierda explica la canalización del enfado popular por parte de partidos radicales de ultraderecha.

En España, la aplicación de las políticas neoliberales de los gobiernos Zapatero primero y Rajoy después, afectaron muy negativamente al bienestar de las clases populares, que generó el movimiento de protesta y rechazo llamado 15-M, un soplo de aire fresco en el clima neoliberal promovido por los establishments político-mediáticos del país, y que cristalizó más tarde en Podemos. Este partido en poco tiempo se convirtió en una de las mayores fuerzas políticas del país, con un enorme impacto canalizando el enorme enfado y rechazo hacia las políticas neoliberales. Ello previno la movilización de la ultraderecha como instrumento de protesta, debido en gran parte a que esta estaba ya en el partido gobernante -el Partido Popular-, mayor impulsor del neoliberalismo (junto con Ciudadanos). De ahí que, el compromiso de tal partido con el neoliberalismo sea uno de los mayores obstáculos para que capitalice el enfado de las clases populares, por muy nacionalista y antiinmigración que se presente, como intenta su nuevo dirigente, Pablo Casado. Un tanto parecido ocurrirá con Ciudadanos, que está hoy utilizando su nacionalismo para ocultar su neoliberalismo.

La única salida a esta situación es que exista una amplia alianza de movimientos sociales y fuerzas políticas que rechacen el neoliberalismo, la globalización y la desregulación de los mercados laborales, así como de la movilidad de capitales y trabajadores a nivel internacional, que ha estado creando un enorme dolor a las clases populares. A no ser que exista este rechazo a las políticas neoliberales actuales, no veo posibilidades de cambio. Así de claro.

De qué huyen los manteros: ruina personal, condenas de cárcel o deportación

8 septiembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Mamadou (nombre ficticio) acude cada día a las principales calles del centro madrileño con su manta a cuestas cargada de mercancía para vender. Cuando ve a la Policía, echa a correr tratando de evitar una multa o una sanción que pueda provocar su expulsión de España.

Este viernes ha asistido a la plaza Nelson Mandela, en el barrio madrileño de Lavapiés, para protestar por la muerte de su compañero Mame Mbaye Ndiaye tras sufrir un infarto cuando llegaba a su casa después de una persecución policial.

“Yo trabajo en la manta, como Mame. Solo queremos comer y pagar el alquiler. Solo queremos vivir”, reitera. A pocos metros está Ousmane, que también prefiere no revelar su nombre. Cuenta que trabajó un tiempo en la venta ambulante con Mame. “No somos ladrones, yo me tenía que buscar la vida. ¿Me pongo a robar o a vender droga? No, no quiero hacer daño. Lo único que nos queda es esto”.

Ousmane ha logrado encontrar trabajo en una empresa de la que prefiere no dar más detalles. El joven habla con indignación de las persecuciones policiales que, dice, sufren a diario sus compañeros en el centro de Madrid. “Nos duelen, pero nosotros nunca tenemos la razón. Si alguien se cae, es nuestra culpa. Hay mucha gente que no puede trabajar porque tiene algo roto”, asegura.

Su denuncia y la de otros compañeros era compartida por Mbaye, que, según recuerdan, estaba muy comprometido en lucha contra la situación del colectivo. Este jueves, se le paró el corazón cuando llegaba a casa tras una de esas operaciones policiales que tanto denunció. “Los hechos ocurrieron tras una redada y persecución racista. La policía les propició patadas constantes para que cayesen y poder detenerles”, aseguran desde la Asociación de Inmigrantes Senegaleses en España (AISE).

El delegado de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, Javier Barbero, ha afirmado que la Policía ya no perseguía a Mbaye en el momento del infarto en la calle Oso, pero ha confirmado que hubo una persecución 20 minutos antes del desfallecimiento del joven.  “Lo que hemos visto en nuestra calle es que venían tranquilos caminando, no sabemos si les han perseguido hasta la calle Oso. De repente uno ha caído a plomo”, contó la pareja que llamó a la Policía a eldiario.es

“Quizás no murió en el momento de la persecución, pero si no hubiese corrido tanto, no le hubiese pasado”, defiende Serigne Mbaye, portavoz del Sindicato de Manteros y Lateros de Madrid, quien, según indica, llegó en la misma patera que Mame Mbaye a Santa Cruz de Tenerife. “Y que te persiga la Policía es el día a día de los manteros, no es un hecho aislado. Operaciones policiales hay todos los días”, recalca.

Cheikh Ndiaye, de la AISE, pide ampliar el foco al resto de personas racializadas: “Lleva más de un mes habiendo redadas racistas en Lavapiés, lo vivimos y sufrimos a diario”.

“Humillaciones, violencia física y abusos”

No es la primera vez que los manteros denuncian los riesgos que corren en la venta ambulante. Hace un año, el colectivo  se concentró ante el Congreso de los Diputados y denunció que estaban siendo víctimas de “humillaciones, violencia física y abusos” como, por ejemplo, que la policía se quede con su mercancía.

La Asociación Sin Papeles de Madrid (ASPM) sostiene que se han reunido “al menos en siete ocasiones” en los dos últimos años con el Ayuntamiento para denunciar las presuntas agresiones policiales que dicen haber sufrido en la capital. “Hemos denunciado 20 agresiones de policías a manteros y lateros. Desde vejaciones y tortas, cosas por las que no te hacen un parte médico, hasta una fractura de brazo o una lesión en la espalda. Convence tú al latero al que le han partido el brazo de que denuncie al agente”, explica Marta Herrero, abogada de la ASPM.

Mame Mbaye, el mantero fallecido de un infarto en Madrid tras una persecución policial. Foto: Byron/ Sindicato de Manteros y Latero
Mame Mbaye, el mantero fallecido de un infarto en Madrid tras una persecución policial. Foto: Byron/ Sindicato de Manteros y Latero

“El colectivo de manteros es lo más pacífico que me he encontrado. Tienen un miedo pavoroso a denunciar”, agrega. La letrada asegura que el Consistorio ha respondido que ha iniciado una investigación de la que aún esperan respuesta. La organización también ha elevado varias quejas al Defensor del Pueblo.

“Es una espiral infinita de persecución”

“El día a día de un mantero es levantarse, preguntarse dónde puede ir a vender, si está lloviendo, hace viento o hay policía cerca. Solemos decirnos ‘Desayuna bien’, porque, cuando sales de casa, piensas en que no vuelves hasta mañana. Muchas veces te quitan la mercancía y no te dan ni un resguardo” [que lo acredite], explica Serigne Mbaye.

Sin papeles, reitera, “no puedes hacer nada, no puedes tener un contrato, estas condenado a vender porque no tenemos otra cosa”, añade. Los expertos y activistas consultados coinciden en que el hecho de estar en situación irregular y sus precarias condiciones de vida empujan a estas personas a vender en el top manta, pero también están en la base de parte de los riesgos que aseguran vivir a diario.

“El racismo institucional ejercido mediante la Ley de Extranjería condena a muchas personas a vivir excluidas y sin derechos”, ha denunciado SOS Racismo en un comunicado. “Por este tipo de trabajo les pueden sancionar, se generan antecedentes penales y esto les imposibilita regularizarse. Es una espiral infinita de persecución”, apunta Tania García, de la ASPM.

Una ventintena de manteros se manifiestan frente al Congreso
Una ventintena de manteros se manifiestan frente al Congreso L.G.

Además de las multas por vender en la vía pública, el top manta puede costar condenas de cárcel. Tras la entrada en vigor del nuevo Código Penal en 2015,  la comercialización de productos falsificados puede ser  castigada con una pena de prisión de seis meses a dos años y multas.

“La falta antigua se ha sustituido por un verdadero delito. Si a una persona condenada a multa le pillan otra vez porque sigue vendiendo y se le vuelve a condenar, pueden imponerle pena de prisión, y como tiene antecedentes, seguramente le obligarían a cumplir”, señala Jaime Montero, abogado penalista. Las multas pueden oscilar, denuncian los colectivos de manteros, “entre los 700 y los 2.000 euros”.

Esta sanción, a su vez, abre la puerta a una deportación, ya que si un migrante –aunque tenga papeles– hace frente a sanciones de más de un año se le puede retirar la residencia y ser expulsado de España, según la Ley de Extranjería. “Se les expone a diario a la posibilidad de ser deportados por su situación irregular, pues se les identifica y luego se les puede abrir el expediente de expulsión” explica Marta Valdaura, del área de migraciones de centre IRIDIA.

“Saben que en cualquier momento les pueden devolver a sus países, ya sea tras meterlos en un CIE o con deportaciones exprés”, prosigue.  Los colectivos de manteros de todo el Estado llevan más de un año luchando por lograr la despenalización del top manta.

Por su parte, en declaraciones a eldiario.es,  miembros del Gobierno municipal han reconocido que “podrían haber hecho más” para acelerar medidas  que se han ido anunciando con el fin de mejorar la situación de migrantes y manteros en la capital, como la tarjeta de vecindad, un documento que les permitiría acceder a los servicios municipales. “Los manteros están abocados a estar en situación irregular, que no es un delito, y eso equivale a ser invisible para las administraciones y limita sus derechos”, concluye Herrera, de ASPM.

“Nosotros no disfrutamos de la vida”

La persecución policial, alertan varias fuentes consultadas, además de generar situaciones de “estrés máximo” entre los que huyen, agrava el estigma que pesa, en ocasiones, sobre este colectivo. “La imagen que se da es que estas personas están haciendo algo mal, porque están siendo perseguidas y penadas. Esto no es un problema que se pueda solucionar con persecución policial”, asevera Valdaura.

“¿Qué necesidad hay de perseguir tanto a una persona que te tiene miedo? Primero, es el peligro de cruzar la calle como sea, el riesgo de chocarte con niños o mayores. La Policía lo que busca corriendo y esposando es dar una imagen mala a la gente. Cuando me perseguían y me veía corriendo como un animal me daba vergüenza, porque sabía que no he robado”, coincide Serigne Mbaye.

El activista habla en pasado. Ya no vende en la manta: ahora es socio de un restaurante ecológico e integrante de una cooperativa. “Yo no me quito mérito y doy gracias al apoyo de gente, pero es muy difícil superar esta barrera”. Asegura que desde el Sindicato de Manteros trabajan en alternativas para que la gente no se vea forzada a vender en la calle. E insiste: vender en la manta no es el sueño de nadie.

“Los manteros sueñan con hacer otras cosas, porque no hay nada mejor que vivir como la gente, tener tu contrato, ir tranquilamente a trabajar. Nosotros no disfrutamos de la vida, nos olvidamos de divertirnos, solo te preocupa moverte sin que te persiga la poli“.

También era el sueño de su amigo, fallecido este jueves. “Mame siempre pensaba en no vender en la manta, pero es lo que tenía. Si hubiese tenido los papeles, este chico no habría tenido que buscarse la vida”, sentencia.

Dalí, arte y política

5 septiembre, 2018

Fuente: http://www.publico.es

Vicenç Navarro, 13 de febrero de 2016.

A raíz de debate que se ha creado sobre la posibilidad de que no haya ninguna calle en Madrid que lleve el nombre de Dalí, el profesor Navarro publica de nuevo un artículo que se publicó en este rotativo en diciembre de 2011 en el que se describe brevemente la colaboración de aquel personaje con la dictadura que alcanzó niveles claramente deleznables.

En los últimos meses ha habido conmemoraciones de tres figuras relacionadas con el arte pictórico que merecen especial atención por su significado político, oculto e ignorado en dos de ellas. La primera es Gertrude Stein, figura prominente en la vida artística europea, mecenas del mundo cosmopolita artístico parisino. En estos días su nombre ha aparecido en la prensa internacional a raíz de la exposición de las pinturas que acumuló a lo largo de sus años en París (La aventura de los Stein en el Grand Palais de París). Tal exposición se mostrará posteriormente en el Metropolitan de Nueva York y en el Museo de Arte Moderno de San Francisco, y no cabe duda de que pasará en algún momento por algún museo español. Como es costumbre, la exposición va acompañada de libros y artículos sobre Gertrude Stein.

Lo que el lector no leerá en ninguno de estos documentos y artículos es quién era Stein y cómo se posicionó durante el periodo histórico que le tocó vivir en París. El silencio sobre ello se debe a que Gertrude Stein (procedente de una de las familias judías más adineradas de EEUU) tenía claras simpatías fascistas. Gran admiradora del general Pétain –jefe de Estado de un Gobierno títere de la ocupación nazi–, tradujo al inglés y publicó 32 discursos de tal general, incluso aquellos en los que justificaba la exclusión de los judíos de puestos de responsabilidad, alabando la colaboración del régimen de Vichy con la dictadura nazi liderada por Hitler (en 1944, a sólo 30 millas de donde vivía Gertrude Stein, 44 niños judíos fueron deportados a Auschwitz: todos ellos fueron asesinados). En su admiración por el general Pétain, llegó a definirlo como el “general Washington de Francia que restauraría en Francia los valores occidentales”. Apoyó el golpe militar de Franco y defendió la dictadura fascista que este estableció. Profundamente anticomunista, justificó el rechazo al judaísmo europeo por lo que ella consideraba simpatías comunistas. Detestaba al presidente Roosevelt y el New Deal, el programa de intervención pública que expandió notablemente los derechos sociales y laborales del pueblo estadounidense.

El otro caso cuyo pasado fascista ha permanecido oculto es el de Salvador Dalí. Tal personaje fue una de las voces que defendió a la dictadura fascista (que en España se llama franquista) con mayor insistencia en los círculos artísticos internacionales. Dalí mostró gran simpatía por la Falange, el partido fascista, utilizando en su discurso la narrativa fascista, tal como documenta Ian Gibson en su libro The Shameful Life of Salvador Dalí (del cual extraigo la mayoría de datos). Su proximidad a la cúpula del partido fascista era bien conocida y su servilismo y adulación hacia el dictador alcanzó niveles nauseabundos. Se refirió a uno de los dictadores más sangrientos conocidos en Europa (por cada asesinato que perpetró Mussolini, Franco ordenó 10.000), el general Franco, como “el político clarividente que impuso la verdad, la claridad y el orden en el país en un momento de gran confusión y anarquía en el mundo”. Su apoyo al fascismo se mantuvo hasta el final de la dictadura, y mostró su máxima expresión en la defensa del dictador y de la dictadura frente a la protesta nacional e internacional por la ejecución, el 27 se septiembre de 1975, de cinco prisioneros políticos. En declaraciones a la Agencia France-Press, indicó que “dos millones de españoles salieron a la calle aplaudiendo al mayor héroe existente en España, el general Franco, mostrando que todo el pueblo español está con él (…). Es una persona maravillosa. Y su acto garantiza que la monarquía que le suceda sea un éxito. En realidad se necesitan tres veces más ejecuciones de las que han ocurrido”. Tales declaraciones ampliamente distribuidas en la prensa internacional fueron determinantes para que se generara un gran desprecio por su figura, pasando de ser un genio a un despreciable ser humano. No así en Catalunya y en España, donde Dalí tiene un monumento en la plaza mayor de Cadaqués, donde veranea la burguesía catalana, para la cual Dalí continúa siendo el gran genio al cual se le dedican incluso óperas en el Teatro del Liceo de Barcelona.

Este olvido del pasado comienza a perderse. Lo cual me lleva a Josep Subirats, un pintor extraordinario que ha permanecido olvidado por haber sido miembro activo de la lucha popular en contra del golpe fascista. En otra sociedad, con claro espíritu democrático, Dalí sería aborrecido y Subirats sería un punto de referencia fundamental en la cultura artística del país. El único de los tres personajes aquí citados que no tiene un pasado a ocultar permanece oculto porque la burguesía continúa dominando la cultura artística del país.

Subirats fue desde su juventud un pintor dedicado a las clases populares con las cuales se sintió identificado. Analizar sus pinturas es comprender y estimar la enorme lucha del pueblo catalán y español en su lucha contra el fascismo. Desde el póster de la UGT que animaba a los campesinos a apoyar a la República, a la llamada de apoyo en Catalunya al pueblo madrileño que estaba resistiendo al asedio fascista, pasando por los dibujos de los campos de concentración donde estuvo preso, y la descripción gráfica de las barracas donde vivían los trabajadores después de la guerra. En todos ellos puede verse con gran belleza y expresión la historia del pueblo catalán y español. La expresión visual de un compromiso es lo que explica su represión y veto. Por fin, tras años y años de silencio, su obra pictórica se mostró en el Museu d’Història de Catalunya, del 4 de octubre al 20 de noviembre de 2011. Sería de desear que se mostrara a lo largo de todo el territorio español.

Caminos de la memoria por los espacios protagonistas de la Matanza de Badajoz

31 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Se trata de uno de los capítulos más negros de la Guerra Civil, que comenzó con la entrada de las tropas franquistas del teniente coronel Yagüe. Con paseos, asesinatos y desapariciones múltiples.

‘La Columna de la Muerte’, de Francisco Espinosa, documenta hasta 1.500 personas víctimas de una represión brutal en el mes de agosto de 1936 en Badajoz, con nombres y apellidos. Se puede afirmar sin complejos que la cifra se duplicó, porque muchos nunca fueron registrados.

Unas rutas de la memoria se adentran en los espacios protagonistas de la Matanza de Badajoz. Son visitas interpretativas que desean divulgar los hechos que colocaron a la capital pacense en el mapa mundial.  Están organizadas por segundo año consecutivo por la  Asociación Extremeña de Comunicación Social (AECOS),  bajo el nombre “Caminando la Memoria. Badajoz, agosto 1936”.

La matanza de Badajoz en un periódico francés
La matanza de Badajoz en un periódico francés

La agenda de actividades incluye dos rutas diferentes los días 7 y 8 de agosto. El recorrido se inicia en la puerta de acceso a la ciudad, por donde entraron las tropas regulares marroquíes. Pasan también por la antigua cárcel o la capitanía general, donde Yagüe instaló su centro de operaciones. Se suman el cementerio viejo y la antigua plaza de toros, entre otros lugares.

Con anterioridad, y a modo de introducción, este lunes día 6 de agosto tiene lugar en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) una conferencia-debate sobre las mujeres en la II República. Centran  su mirada en Margarita Nelken y Matilde Landa. También en la organización anascosindicalista Mujeres Libres.

La matanza

Corresponsales extranjeros como el portugués Mario Neves narraron en sus crónicas escenas de horror, con asesinatos múltiples y calles teñidas de rojo. Con una columna de humo en permanente combustión. Junto a Neves dieron cuenta de los hechos periodistas como Jay Allen, John T. Whitaker o René Brut.

Contaron las practicas poco ortodoxas con las que avanzaban los sublevados, explicaron la violencia y la dureza de sus métodos. Un golpe de espado perpetrado en Badajoz “a sangre y fuego”.

https://widget.smartycenter.com//webservice/embed/11570/1363713/600/338/0/0/0/100/1/1

Memoria democrática

La memoria es un ejercicio democrático. El conocimiento del pasado es necesario para no cometer los mismos errores. Las visitas guiadas quieren fomentar la conciencia histórica para avanzar hacia el futuro, señala José Manuel Rodríguez desde la asociación AECOS.

La Matanza de Badajoz sigue suscitando mucha controversia, y las rutas abogan por visibilizar la memoria de la ciudadanía pacense. “Consideramos que es un hecho histórico que, de manera interesada, fue invisibilizado y ocultado. Manipulado”, destacan desde la organización.

Plaza en los años 80
Plaza en los años 80. Uno de los escenarios de la matanza de Badajoz, hoy convertida en el palacio de congresos de la ciudad / Foto: Francisco Espinosa

Al pasar por la puerta del palacio de congresos actual, muchos desconocen que allí se produjo “una cruel matanza”. Para muchos historiadores y memorialistas se trata de  un símbolo de las ‘mayores atrocidades’ atrocidades que cometió el franquismo.

En Badajoz el ayuntamiento organiza rutas turísticas, culturales, que promocionan toda la fortificación y sus baluartes. Lugares clave en torno a la guerra de la independencia o el número de víctimas que ocasionó. Cuando se llega al siglo XX se para la línea temporal. No existen actividades divulgativas, culturales, para “recordar, para honrar a las víctimas de la masacre” de agosto del 36.

Conferencias

Las actividades comienzan este lunes con las conferencias, en las que tomarán la palabra mujeres feministas extremeñas conocedoras de las figuras históricas del momento y de la organización  anarco-feminista Mujeres Libres. “Consideramos que es una forma de introducir la perspectiva de género y feminista en este tipo de actividades, con el firme propósito de visibilizar el papel de las mujeres en la guerra civil y la represión franquista, y vincularlas con el Badajoz del momento”.

Uno de los puntos de la ruta serán las tapias de la catedral, en la Plaza de España, donde hubo fusilamientos / AECOS
Uno de los puntos de la ruta serán las tapias de la catedral, en la Plaza de España, donde hubo fusilamientos / AECOS

Se analizará la historia de Matilde Landa. La figura de esta extremeña es indispensable para entender la incorporación de las mujeres al activismo político en la primera mitad del siglo XX. Un 27 de septiembre de 1942 se suicida en el penal de presas de Palma antes de que las autoridades eclesiásticas la bautizaran. Matilde Landa eligió la muerte antes que la conversión. Un icono de las mujeres que lucharon contra la represión franquista.

La otra figura es Margarita Nelken, diputada socialista en las tres legislaturas de la II República. Trabajó como crítica de arte, periodista y pintora. Una mujer con grandes inquietudes intelectuales y artísticas que entró en política con el PSOE, aunque más tarde se vinculó al Partido Comunista. Fue una de las grandes ‘agitadoras’ del movimiento feminista de la época.

Rutas de la memoria

La ruta parte el primer día junto a la rotonda de los tres poetas, en la cabecera del puente de la autonomía que da acceso la Alcazaba. Tiene un especial significado, porque por allí accedieron las tropas de los regulares marroquíes, los mercenarios que se unieron a las tropas de Franco. Los conocidos ‘moros’, que entraron en Badajoz y otros municipios a ‘sangre y fuego’.

La visita continúa por la calle Chapín, que durante años se llamó ‘Regulares Marroquíes’. El recorrido hace una parada en el palacio de Godoy, la sede de la actual escuela oficial de idiomas, que fue la cárcel de la ciudad.

Calle Ramón Albarrán, Badajoz, uno de los lugares de las rutas de la memoria / AECOS
Calle Ramón Albarrán, Badajoz, uno de los lugares de las rutas de la memoria / AECOS

Sigue por la plazuela de la Soledad y una calle cercana, donde regentaba una tienda de ultramarinos quien fuera el alcalde en ese momento, el socialista Sinforiano Madroñero.

También en la capitanía general, el gobierno militar –junto a la plaza parque López de Ayala– donde el teniente coronel Yagüe instaló su centro de operaciones. Otra de las paradas es en la Plaza de España, en los muros de la catedral, un lugar en el que se produjeron fusilamientos.

La ruta también se fija en la antigua plaza de toros, hoy convertida en el palacio de congresos, y desde allí a la la ronda del Pilar para llegar a la conocida ‘brecha de la muerte’. En el parque de la Legión desean hacer una puesta en común, con el objetivo de que la gente hable y se pueda configurar entre todas las personas asistentes un mapa de vestigios franquistas que siguen en la ciudad.

Al día siguiente la cita será en el cementerio viejo de la ciudad, otro de los iconos de la represión franquista y la matanza de Badajoz.

También aprovecharán para bucear en los nichos y tumbas de diferentes personajes de otras épocas históricas más allá de la II República y de la dictadura.

El excesivo poder del Estado central dificulta la resolución del problema de la vivienda y el transporte

28 agosto, 2018

Fuente: http://www.vnavarro.org

 

Uno de los argumentos que se da con mayor frecuencia por parte de aquellas sensibilidades políticas que se oponen a que el Estado central español, basado en la capital del reino, Madrid, descentralice sus responsabilidades, empoderando más a las comunidades autónomas (CCAA) y a las autoridades locales, es que dicho Estado ya está muy descentralizado, llegando incluso a afirmar que España es “uno de los países más descentralizados del mundo”, como más de un dirigente jacobino (ansioso por mantener el poder centralizado en el Estado) ha llegado a afirmar (como por ejemplo hizo el secretario de Estado para las Administraciones Territoriales del Gobierno de Rajoy, el Sr. Roberto Bermúdez de Castro, el pasado noviembre). Entre estas voces hay también personalidades de la izquierda tradicional del país pertenecientes a las familias políticas socialista y comunista, que asumen que para poder redistribuir mejor los recursos públicos del país es mejor tener y mantener un Estado central fuerte, con muchas responsabilidades y con mucho poder, a fin de transferir fondos de las partes más ricas del país a las más pobres, con el objetivo de alcanzar la deseada igualdad. Este último argumento, junto con el anterior, les permite concluir a tales autoridades jacobinas que las grandes desigualdades del país (entre otros problemas sociales) se deben al escaso poder que se supone tiene el Estado central.

Los datos muestran el error de los jacobinos

Si miramos los datos vemos que el Estado central español, lejos de ser débil y estar en peligro de desaparición, continúa siendo, y con mucho, el nivel territorial de los tres (el central, el autonómico y el local) que maneja y gestiona un porcentaje mayor del gasto público realizado por estos tres niveles de gobierno (47,6% de todo este gasto en 2017, sin incluir la Seguridad Social, por encima del 37,7% de las CCAA y el 14,7% de los entes locales, según Eurostat). En realidad, en la comunidad que incluye a países de semejante nivel de desarrollo económico al español (la Unión Europea de los Quince) podemos ver que España es uno de los países que tiene un Estado central más grande (en el caso de Alemania, durante el mismo año el Estado central realizó el 37,5% de todo el gasto público llevado a cabo por los tres niveles de gobierno, mientras que los gobiernos regionales realizaron el 38,9% y los locales un 23,6%).

Y si en lugar de gasto queremos analizar la capacidad y responsabilidad en la toma de decisiones, vemos que, de nuevo, el Estado central tiene mucha más autoridad que los otros dos niveles de gobierno (el autonómico y el local, el cual tiene un poder limitadísimo y muy pocos recursos). Lo estamos viendo estos días en dos de los mayores problemas que tienen las ciudades del país: uno es el de la vivienda –que ha alcanzado dimensiones más que preocupantes en el caso del alquiler, hasta el punto de que amplios sectores de la población se están viendo expulsados de sus lugares de residencia habituales–, y el otro es la crisis del taxi. Ambos están recibiendo una gran atención por parte de los medios, y reflejan un gran malestar que existe entre las clases populares en el caso de la vivienda, y en sectores de la clase trabajadora en el caso del sector del taxi.

El Estado central es, en parte, responsable de tales crisis sociales

En ambos casos el Estado central tiene una gran responsabilidad en la existencia de estos problemas. Las autoridades municipales –que son el nivel de gobierno más próximo a la ciudadanía, y que en cualquier país es la autoridad más pública, más popular o menos impopular– tienen un escasísimo (por no decir nulo) poder para regular los alquileres en su territorio. La máxima autoridad es el Estado central. En otros países, como en Alemania o los Países Bajos, por ejemplo, los municipios (como Berlín o Ámsterdam) tienen mucho más poder para regular estos alquileres, resolviendo el enorme problema de la vivienda de una manera mucho más contundente y eficaz.

Un tanto igual ocurre con los elementos clave del transporte público, como por ejemplo los taxis, en los que todo depende de lo que diga el Estado central, que regula y normativiza este tipo de transporte. La huelga de los taxistas –que llevan bastante razón– incluye precisamente una demanda de que no sea el Estado central, sino los municipios, los que regulen tal tipo de transporte urbano, sustituyendo la situación actual –en la que el protagonista principal es el Estado central– que permite que corporaciones multinacionales como Uber o Cabify se expandan y compitan en términos muy desfavorables para los taxistas, ya que pagan una miseria a los conductores contratados por tales compañías, a los que o no provee ningún tipo de protección social, o bien lo hace de una manera muy limitada.

La centralización del Estado permite su instrumentalización por parte de los grandes grupos y lobbies económicos: el caso de Uber y Cabify

Uber y Cabify son dos multinacionales (la segunda con origen en España) cuya empresa matriz se encuentra en paraísos fiscales –en los Países Bajos en el primer caso, y en el Estado de Delaware (EEUU) en el segundo–, con lo que evitan pagar impuestos en los Estados donde proveen sus servicios. Y es que ejercen una enorme influencia política y mediática (los medios siempre son grandes defensores de los supuestos méritos del mercado), capturando el poder de los Estados centrales y expandiéndose por todo el mundo, incluyendo España.

Hay ya alrededor de 9.000 licencias de coches que están a disposición de tales compañías (4.300 en la Comunidad de Madrid, 1.478 en Andalucía y 1.457 en Catalunya). Tales coches son propiedad de individuos que se ofrecen a esas compañías (como autónomos) para proveer servicios de transporte. A primera vista parece una cosa normal y corriente, de la misma manera que parece una cosa normal y corriente y lógica que una persona propietaria de un piso lo alquile (en su totalidad o parcialmente) al turista que necesita un techo y una casa para unos días (como ocurre en el sector de la vivienda con Airbnb). Son dos ejemplos de lo que se llama economía colaborativa (ver mi artículo “Lo que se llama economía colaborativa no tiene nada de colaborativa”, Público, 03.11.16).

¿Cuál es el problema con la economía colaborativa en el transporte público?

Estas compañías –Uber y Cabify– no tienen empleados con cuyos colectivos tengan que pactar –a través de convenios colectivos– las condiciones de trabajo, salarios, protección social o lo que sea. Las compañías contratan a las personas propietarias de los coches, a las que pagan cantidades muy inferiores a las que reciben los taxistas. Es más, la licencia para poder trabajar, que en el caso de los taxistas alcanza cifras de 200.000 euros, es solo de 20.000-30.000 euros en el caso de tales compañías. Y no ofrecen ninguna o muy poca seguridad al usuario del transporte (dato del que el usuario no es ni siquiera consciente, de manera que si hay un accidente, el usuario tiene escasísima protección). De ahí que la famosa “competencia” sea una farsa desde el principio. Es un ataque frontal a la industria del taxi, pues es difícil que esta pueda competir en estas condiciones.

La aplicación de este modelo a nivel de todos los sectores y servicios tendría un impacto enormemente negativo en la economía, pues los salarios y la protección social bajarían en picado, ya que siempre hay sectores de la población que aceptarán los salarios bajos dado que necesitan sobrevivir, creando un conflicto entre aquellos que ya tienen trabajo y protección social y aquellos que no los tienen. Esto es lo que está ocurriendo en muchos sectores de la economía. Y precisamente los medios de comunicación (la mayoría de los cuales están instrumentalizados por los grupos económicos que controlan el mercado) acusan a los primeros de egoístas y poco solidarios. La cobertura mediática muy desfavorable de la huelga de los taxis es un ejemplo de ello.

De la misma manera que la llamada economía colaborativa de los pisos turísticos realizada por compañías como Aribnb está destruyendo barrios enteros, el mismo tipo de economía en los transportes está destruyendo el transporte público realizado por los taxis. En realidad, en EEUU hay múltiples ejemplos de que cuando Uber ha prácticamente eliminado los taxis ha subido el precio del transporte con tarifas a niveles muy superiores a los proveídos antes por el taxi.

La raíz del problema: el escaso poder municipal

El excesivo poder del Estado central se hace sobre todo a costa del escasísimo poder de los ayuntamientos de las grandes ciudades, que hoy tienen problemas sociales enormes sin instrumentos que les permitan resolverlos, y ello debido a la enorme influencia que las fuerzas conservadoras han tenido históricamente en España sobre el Estado borbónico. No es por casualidad que en los países europeos donde históricamente las derechas han tenido mayor poder –como en el sur de Europa– sus Estados estén muy centralizados, otorgando poderes muy limitados a las autoridades locales, mientras que aquellos países donde las izquierdas democráticas han tenido más poder, como en los países nórdicos, tienen Estados centrales con menos responsabilidades y los municipios tienen más poder que en el sur de Europa.

Las fuerzas conservadoras desfavorecen la participación democrática popular en los procesos de toma de decisiones, y de ahí que se opongan a que los municipios, que son el nivel de decisión más próximo a la ciudadanía, tengan más poder. Los casos de la vivienda y del transporte público son un claro ejemplo de ello. Enfatizar el poder central es facilitar que los lobbies económicos multinacionales lo coopten e instrumentalicen como constantemente ocurre en España.

El Estado central español continúa, así pues, acumulando un número excesivo de responsabilidades, lo cual empobrece la democracia. Y no puede justificarse este centralismo argumentado que es necesario para garantizar la redistribución de recursos para alcanzar la deseada igualdad. En realidad España es uno de los países donde el Estado tiene mayor número de responsabilidades (siendo la fiscal una de ellas), y en cambio es uno de los países con mayores desigualdades sociales e interterritoriales. Suecia, por el contrario, es uno de los países en los que las autoridades locales tienen más poder y a la vez uno de los que tiene menos desigualdades sociales y regionales. Se pueden redistribuir los recursos mediante políticas públicas descentralizadas aceptadas por toda la población, y desarrolladas y puestas en marcha por los niveles más cercanos a esta población. Es lógico que sean los municipios los que tengan que tener la autoridad para resolver los problemas que afectan la calidad de vida de sus ciudadanos en temas como la vivienda y el transporte público, necesidad todavía más palpable en un país como España que es muy diverso en su composición, culturas e identidades.

No es por casualidad que hoy en España y en muchos otros países en Europa y en Norteamérica sean las ciudades las que estén liderando las reformas que están afectando más directamente el bienestar de las clases populares. Hoy Barcelona y Madrid, por ejemplo, están desarrollando nuevas iniciativas para solucionar los problemas de la vivienda y del tráfico, las cuales están claramente dificultadas por las políticas de las derechas que han controlado las palancas de poder para poder solucionarlos. Así de claro.

 

Las mentiras sobre la inmigración que la derecha te quiere hacer creer

27 agosto, 2018

Fuente: http://www.elplural.com

Ni hay invasión de inmigrantes, ni llegan más que antes, ni empeoran la crisis económica. La xenofobia quiere llegar disfrazada de sentido común.

Inmigrantes rescatados por Salvamento Marítimo en aguas andaluzas. EFE

Pablo Casado y Albert Rivera quieren imitar el alarmismo xenófono Salvini y la postverdad (las mentiras) de Trump. Ambos se han paseado por la valla de Ceuta para alertar sobre las “llegadas masivas” de refugiados e inmigrantes cuando las cifras aún no han llegado a los niveles de 2016, según los propios datos del Ministerio del Interior. Es más, ni siquiera han llegado a los niveles del año pasado, cuando recibimos a medio millón de inmigrantes, pese a que Pablo Casado sacara pecho con las políticas migratorias de Rajoy.

Y de ese medio millón, 367.000 personas abandonaron España para ir otro país europeo. Poco más de 150.000 personas se quedaron, lo cual está muy lejos de la “invasión” de la cual alerta ahora a la derecha.

Llegan más por Barajas que en pateras

Además, aunque los desembarcos de cayucos y los saltos de las vallas de Ceuta y Melilla sean muy espectaculares, apenas representan la manera en la que personas extranjeras llegan a España. La mayor parte de ellas entran a través de los aeropuertos, con el pasaporte en regla, visado, unos cuantos cientos de euros en tarjeta o efectivo, y deciden quedarse en el país.

Los países de los que más personas llegaron en 2017 fueron Venezuela, Colombia e Italia; el cuarto fue Marruecos, seguido de Honduras, Perú, Brasil, República Dominicana y Argentina. Los inmigrantes son habitualmente gente con un nivel de educación por encima de la media en su país de origen y que vienen a España en busca de trabajo.

Venezolanos y colombianos encabezan el crecimiento de inmigrantes en España

 

Los inmigrantes aportan más a las arcas públicas de lo que reciben

Con respecto al gasto que la inmigración pueda suponer para nuestro Estado de Bienestar, de nuevo la realidad es diferente a los gritos de alarma proferidos por quienes quieren rascar votos con la xenofobia. Un estudio de La Obra Social de “La Caixa” demuestra que los inmigrantes aportan más a las arcas públicas de lo que reciben, ayudan a mantener el sistema público de pensiones y generan 5.500 millones de euros en impuestos. Esto, además, es una constante en otros estudios sobre la inmigración realizados en otros países.

La inmigración activa la economía, genera crecimiento y aumenta la renta per capita de los países que la reciben.

¿Y la criminalidad? La realidad es lo contrario de que lo que se nos cuenta. La relación entre criminalidad e inmigración es a la inversa: cuantos más inmigrantes tiene una zona, menos criminalidad sufre ésta. Alemania, el país europeo que más refigiados acoge y más inmigración recibe, vio como sus niveles de criminalidad descendían el año pasado hasta niveles de 1993.