Archive for the ‘víctimas del franquismo’ Category

Galán y García: los capitanes de la primera tricolor

15 noviembre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

El Gobierno de Aragón declara bienes de interés cultural las tumbas de los oficiales que lideraron el fallido levantamiento militar republicano de Jaca en diciembre de 1930.

Los capitanes Fermín  Galán y Ángel García Hernández fueron considerados ‘mártires’ por la iconografía de la Segunda República.

Los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández fueron considerados ‘mártires’ por la iconografía de la Segunda República.

La II República se declaró en Jaca (Huesca) cuando todavía faltaban cuatro meses para las elecciones de abril de 1931. La cosa duró poco, apenas ese viernes, un 12 de diciembre, y unas horas del sábado siguiente, aunque en el balcón de su ayuntamiento llegó a ondear por vez primera la tricolor, tejida por el sastre local Juan Borderas a petición del capitán Fermín Galán.

Este y los también capitales Ángel García Hernández y Salvador Sediles, entre otros, fueron los líderes militares de un fallido (y algo chapucero) levantamiento contra la monarquía alfonsina, frustrado, entre otras causas, por la descoordinación de un Comité Revolucionario estatal que retrasó la insurrección sin avisar a quienes debían iniciarla. Su represión, en la que participaron golpistas en ciernes como los generales Mola y Franco, junto con la persecución de los participantes en el Pacto de San Sebastián, terminaron de inclinar las posiciones políticas de la mayoría del país contra la monarquía de Alfonso XIII, apoyada en la ‘dictablanda’ del general Berenguer, y a favor del republicanismo.

Ahora, el Gobierno de Aragón acaba de declarar Bien de Interés Cultural (BIC, equivalente al monumento), como sitio histórico, las tumbas del cementerio de Huesca en las que reposan los restos de los generales Fermín Galán y Ángel García mediante un decreto en el que destaca cómo su levantamiento “supuso un impulso decisivo para el advenimiento de la Segunda República Española en abril de 1931, hechos de notable relevancia en nuestra historia reciente”.

“El disparate de fusilar a Galán y García”

“La monarquía cometió el disparate de fusilar a Galán y García Hernández, disparate que influyó no poco en la caída del trono”, anotó en su diario Manuel Azaña, presidente de una república que trató como mártires a los oficiales, cuya presencia borró años después el franquismo de los callejeros de numerosas ciudades españolas.

Aragón ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC) las tumbas de los generales en el cementerio de Huesca.

La decisión del Gobierno de Aragón, que se enmarca en la línea de recuperación de la memoria democrática, permitirá conservar las tumbas, la de Galán junto a la tapia oeste del cementerio oscense, en el antiguo recinto civil y cercana a las de otros ilustres republicanos como Ramón Acín, y la de García Hernández en un pabellón de nichos cercano.

El enterramiento de los capitanes convirtió al cementerio de Huesca en un “lugar de peregrinación” entre 1931 y 1936, cuando “partidos políticos, organizaciones sindicales y entidades cívicas de distinta naturaleza, ayuntamientos en pleno de todo el país se daban cita a los pies de la tumba de Fermín Galán”, principalmente los 14 de abril y los primeros de mayo, señala el decreto.

Las tumbas quedaron abandonadas durante la dictadura, si bien “manos anónimas cuidaban la sepultura y repintaban los epígrafes”, narra la resolución, que también recuerda cómo la cara exterior de la tapia junto a la que se encuentran los restos de Galán fue lugar de fusilamientos en agosto de 1936 y entre octubre de 1938 hasta enero de 1945”.

Tres años y medio en Montjuïc

Galán fue el protagonista central del levantamiento fallido de Jaca, ciudad del Pirineo oscense a la que había sido destinado ese verano como territorio de castigo, tras ser amnistiado de su condena por participar en los preparativos de ‘la sanjuanada’, el fallido golpe de junio de 1926 contra el dictador Primo de Rivera.

Fermín Galán dirigió el levantamiento de Jaca, donde fue desterrado tras ser amnistiado de su condena por participar en el fallido golpe de ‘la sanjuanada’.

Fermín Galán dirigió el levantamiento de Jaca, donde fue desterrado tras ser amnistiado de su condena por participar en el fallido golpe de ‘la sanjuanada’.

“Era, además de un militar veterano, un hombre muy leído que había publicado varios libros y con muchos contactos en el mundo del anarquismo”, explica el historiador Eloy Fernández Clemente, que destaca cómo Jaca se solidarizó con los militares.

Pio Díaz Pradas, que ocuparía la primera alcaldía republicana las escasas horas que esta duró, fue durante la Segunda República alcalde honorario de buena parte de los ayuntamientos de España.

El emisario que no avisó

Ya en Jaca, tras pasar tres años y medio en la prisión barcelonesa de Montjuïc, Galán contacta con el resto de capitanes, por un lado, y, gracias a Ramón Acín, con el Comité Revolucionario que, tras la detención de la mayoría de los líderes políticos que habían participado en la confluencia republicana conocida como el Pacto de San Sebastián, preparaba un levantamiento para implantar la república. Aunque este resultó un ejemplo de descoordinación.

Varios cientos de republicanos, muchos de ellos estudiantes aunque también se movilizaron activistas relevantes como el economista Jesús Prados Arrate, llegaban los días previos a Jaca en tren y en autocares, en lo que aparentaba ser una afluencia de esquiadores fuera de lo habitual, mientras los capitanes, con la vista puesta en el 12 de diciembre, ultimaban los preparativos para alzarse con los 700 soldados de los cuarteles jaqueses.

Sin embargo, los planes habían cambiado. El comité había decidido posponer al lunes 15 los planes, que ahora incluían una huelga general y el levantamiento, también, del aeródromo madrileño de Cuatro Vientos. Y había enviado a Jaca para avisar a Santiago Casares Quiroga, quien seis años después afrontaría como presidente del Gobierno la sublevación franquista que dio origen a la guerra civil.

Fueron condenados a muerte por un consejo del que formaba parte el director de la academia militar de Zaragoza, el general Francisco Franco.

Pero Casares no llegó a tiempo. O sí. Arribó a la ciudad pirenaica la noche del 11 al 12, pero optó por acostarse y dejar para el día siguiente el contacto con Galán. Sin embargo, a las cinco de la mañana, antes de que el emisario se levantara, comenzaba la sublevación.
“Era un asunto preparado desde Madrid, pero hubo unos fallos de información y de comunicación enormes”, señala Fernández Clemente, que recuerda como no hubo movimientos en Cuatro Vientos, donde algunas fuentes señalan a Ramón Franco y al general Queipo de Llano como los encargados de la movilización.
Consejo de guerra con Franco
Pese a todo, esa tarde salieron hacia Huesca una columna dirigida por Galán en camiones y otra comandada por Sediles en tren. Antes de partir, por la mañana, el capitán había dictado un expeditivo bando en el que, “como Delegado del Comité Revolucionario Nacional”, establecía que “todo aquél que se oponga de palabra o por escrito, que conspire o haga armas contra la República naciente será fusilado sin formación de causa”.
Sin embargo, la mayoría de las tropas movilizadas para marchar hacia Huesca salieron en desbandada esa misma noche tras un enfrentamiento con el ejército en Ayerbe. Galán se entregaría la madrugada del sábado 13 en el cercano pueblo de Biscarrués, mientras el resto de oficiales y los colaboradores civiles iban siendo detenidos, en algunos casos por efectivos de la Dirección General de Seguridad que dirigía el general Emilio Mola.
Los oficiales eran condenados a muerte el sábado 14, en un consejo de guerra celebrado en Huesca y por un tribunal del que formaba parte el entonces director de la academia militar de Zaragoza, el general Franco. “No les dejaron ni siquiera defenderse”, apunta el historiador, quien señala a Galán y García Hernández “un poco como los protomártires de la república”.
Solo ellos dos llegaron a ser fusilados. El resto de condenados fueron indultados en los estertores de la monarquía alfonsina, como ocurrió con el capitán Sediles, o amnistiados al llegar la república, caso del economista.
La historia de Galán y García sería durante la II República el argumento de una película dirigida por Fernando Roldán y de una obra de teatro con libreto de Rafael Alberti. El drama comenzaba con estos versos de Antonio Machado: “La primavera ha venido / del brazo de un capitán. / Niñas, cantad a coro: / ¡Viva Fermín Galán!”.
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La España que dijo ‘no’ al fascismo

31 octubre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

La periodista Montserrat Llor publica la obra ‘Atrapados’, en la que da voz a víctimas de Franco cuando se cumplen 85 años de la proclamación de la II República.

Imagen tomada en Madrid el 14 de abril de 1931, hace ahora 85 años

Imagen tomada en Madrid el 14 de abril de 1931, hace ahora 85 años

 

MADRID.- Hace 85 años, el 14 de abril de 1931, fue proclamada en España una República de “trabajadores de todas las clases”. Sería la primera experiencia democrática del país. El nuevo proyecto republicano puso en marcha la descentralización del Estado, reconoció la igualdad de la mujer y sus derechos políticos, puso en marcha la reforma agraria, implantó la laicidad del Estado y la educación pública y gratuita pasó de ser un privilegio a un derecho de todos los españoles. Pero todos estos proyectos, y sus defensores, fueron pasados por las armas.

Durante los años de dictadura franquista, el régimen justificó el levantamiento militar y golpe de Estado por “el peligro comunista”. Las justificaciones de los conservadores fueron evolucionando a lo largo de los años manteniendo siempre el mismo núcleo: la culpa de la Guerra Civil fue de la II República.

Así Manuel Fraga concedió a El País en 2007 una entrevista en la que aseguró: “Pero los muertos amontonados son de una guerra civil en la que toda responsabilidad, toda, fue de los políticos de la II República. ¡Toda!”. En esta misma línea se manifestó Esperanza Aguirre en un artículo publicado recientemente en ABC en el que afirmó: “La “II República fue un auténtico desastre para España y los españoles (…). Muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas -en algunos casos, absolutamente totalitarias- a los demás, y que faltó generosidad y patriotismo”.

En la primavera de 1936 no existía el terror rojo y sí un plan militar para emprender “la limpieza” de España.

Para desmontar estos y otros mitos del franquismo y de la derecha supuestamente democrática, nació la obra Los mitos del 18 de julio (Crítica), “uno de los mayores y más completos esfuerzos de demolición de ciertas interpretaciones sobre el golpe, y la Guerra Civil que sobrevino a continuación”, según describía el coordinador del obra Francisco Sánchez Pérez, en la que también participaban los historiadores Fernando Puell de la Villa, Julio Aróstegui, Eduardo González Calleja, Hilari Raguer, Xosé M. Núñez Seixas, Fernando Hernández Sánchez y José Luis Ledesma.

Esa obra, que fue recogida por Público en su momento, dejó negro sobre blanco que la II República no fue un fracaso que conducía “inexorablemente a una guerra” sino que fue “destruida por un golpe militar” que, al contar con la connivencia de un país extranjero y no triunfar en buena parte del país y en la capital, se encaminó automáticamente a la Guerra Civil. Demostró que el asesinato de Calvo Sotelo no precipitó nada y que la fecha del golpe de Estado dependía del apoyo fascista. Que los civiles monárquicos jugaron un papel crucial para el levantamiento armado contra la II República, que no había ninguna revolución comunista en marcha y que en la primavera de 1936 no existía el terror rojo y sí un plan organizado por los militares para extender el terror en la población y de “limpieza de España”.

Ahora, la periodista y autora de Vivos en el averno naziMontserrat Llor, publica Atrapados (Crítica), una obra que saca a la luz los testimonios de una quincena de personas que dijeron no al fascismo. Recuerda el prestigioso historiador y diplomático Ángel Viñas, que escribe el prólogo, que “España fue el único país de Europa en el que una parte sustancial de la ciudadanía se negó a aceptar el orden que, por la sangre y las bayonetas, quisieron imponer unos militares felones con concomitancias nazi-fascistas y que desembocó en una dictadura de casi cuarenta años”.

Viñas: “España fue el único país de Europa en el que una parte sustancial de la ciudadanía se negó a aceptar el orden que, por la sangre y las bayonetas, quisieron imponer unos militares felones con concomitancias nazi-fascistas”

Los vencidos de aquella Guerra Civil fueron calificados por el dictador naciente, Francisco Franco, como “la escoria” de la nación en uno de sus primeros discursos ante unas sumisas Cortes que se había inventado. La propaganda política del régimen fue seguida por la manipulación y el olvido de una educación católica y un gobierno represivo que desde el inicio de la Guerra Civil produjo un movimiento depurador salvaje que impuso un proceso de represión global, de sometimiento y control ideológico de la población que perduraría durante 40 años. Para los derrotados de la Guerra llegarían tiempos de persecución, de venganza, de muerte y de violencia.

Portada 'Atrapados'

Esos crímenes cometidos por el franquismo continúan siendo impunes a día de hoy. Ni la transición ni la democracia han querido investigar las matanzas franquistas ni tan siquiera buscar a las decenas de miles de republicanos que continúan desaparecidos en cualquiera de las más de dos mil cunetas que hay localizadas en todo el Estado. 

Estos son tres de los quince testimonios que la periodista Montserrat Llor recoge, de manera brillante, en Atrapados

Ángeles García-Madrid: compañera de prisión de Las Trece Rosas

Ángeles García Madrid falleció recientemente. Fue una más de las muchas mujeres ignoradas y olvidadas que pasó por las cárceles franquistas llegando a compartir prisión con Las Trece Rosas. Esta mujer entró a los dieciséis años en las Juventudes Socialistas con motivo de la revolución de 1934, a los dieciocho vivió el comienzo de la Guerra y con veintidós ya estaba en la cárcel. Fue condenada a más de treinta años de prisión aunque, afortunadamente para ella, sólo cumplió tres años más otros trece de libertad condicional, en los que estuvo presentándose ante la Guardia Civil y la Policía.

“Logré salir, aún no sé cómo y logré salir viva. Otros han pagado con la vida, como Las Trece Rosas. Ay, eso lo tengo clavado como una espina en mi corazón, no puedo recordarlo sin emocionarme, eran tan jóvenes y las fusilaron. Todas las compañeras llorábamos en la cárcel de Ventas…“, cuenta en la obra Ángeles.

“Logré salir, aún no sé cómo y logré salir viva. Otros han pagado con la vida, como Las Trece Rosas”, recuerda Ángeles

La primera vez que fueron a por ella fue la noche del 14 al 15 de mayo de 1939. Ángeles y su madre fueron detenidas en su domicilio junto con otros 26 vecinos del inmueble que, al parecer, fueron acusados por otra vecina. Varios policías de paisano se presentaron de noche, repentinamente, gritando, golpeando brutalmente la puerta de los vecinos, obligándoles a salir de sus camas, pistola en mano, en medio de un gran desconcierto. En esta primera detención fueron puestos todos en libertad, pero se produjo una segunda días después repitiendo los mismos esquemas.

Ángeles García Madrid

-¡Abran, la policía!- gritaba un hombre golpeando la puerta de su casa. Entraron como la furia tres individuos, armados con pistolas, intimidándola, obligándola a vestirse rápidamente. A las mujeres detenidas las llevaron al centro de detención de la calle Almagro y las dejaron esperando durante horas en una sala contigua a la estancia utilizada para interrogar y torturar a los detenidos. Desde allí se escuchaban día y noche gritos y lamentos, era el espacio utilizado para conseguir declaraciones, las que fueran, a fuerza de golpes.

“El comisario, de madrugada, nos tuvo allí a los siete que pertenecíamos a un partido, sólo a nosotros. Se pasó mucho, incluso a un hombre le rompieron las piernas a palos, sufrió brutales torturas hasta que, hundido y dolorido, le dijo a su mujer: “Ahora ya no voy a ser un hombre nunca más, déjame” y, al final, gritando, se tiró por la ventana, rompió la claraboya y se mató. Jamás olvidaré eso”, contaba Ángeles.

“Sentí todo el desprecio de aquellos hombres, me llamaron cínica, mentirosa, me gritaban, me insultaban, amenazaban hasta que uno me gritó: “¡Asquerosa, puta roja!”

Pronto llegó el turno de los ‘interrogatorios’ para Ángeles. Comenzaron las preguntas por sus vecinos, afiliaciones políticas, movimientos detectados… “Sentí todo el desprecio de aquellos hombres, me llamaron cínica, mentirosa, me gritaban, me insultaban, amenazaban hasta que uno me gritó: “¡Asquerosa, puta roja!”, decía Ángeles, que proseguía así su relato: “Aquello era un horror. Esa cárcel fue construida por Victoria Kent y cada celda fue pensada para dos presas. Pues mira, ¡yo fui la número once que entraba! No se cabía. Poníamos los pies en la cara de las otras y así, como podíamos, pasábamos la noche intentando dormir en el suelo, porque además quitaron todas las camas”.

Después llegaron las primeras sacas en la cárcel y pronto apareció la disentería. Para Ángeles fueron los dos peores momentos que vivió allí dentro. El primero, el fusilamiento de Las Trece Rosas; el segundo, ver morir a los niños ante el desconsuelo desgarrador de sus madres. En abril de 1940, Ángeles fue juzgada y condenada a un tribunal militar a doce años de prisión por “auxilio a la rebelión militar”. Fue condenado el 14 de mayo a 30 años de prisión y pasó por las cárceles de Tarragona, Barcelona y Gerona. Hasta 1942, que se le concedió la provisional.

Lluís Martí Bielsa: el hombre que escapa de la muerte

Lluís Martí Bielsa

“Madrugada del 26 de enero de 1939. Nuestro servicio era proteger a los ingenieros mientras hacían su trabajo, volar carreteras, puentes, todo lo que pudiera evitar o retrasar el avance del enemigo. Nos enviaron a Esplugues de Llobregat, donde los ingenieros hacían agujeros en el puente que después llenaban de explosivos para hacerlo volar por los aires. Las cargas de la dinamita ya estaban colocadas, pero el puente no explotó. El enemigo se había desviado de la carretera cortando camino, a unos cien metros de donde estábamos, impidiéndonos toda posibilidad de retirada. Quedamos en tierra de nadie. El sargento dijo: “Estamos cercados, nos tenemos que rendir”. Entonces vi que la guerra la teníamos perdida y vinieron a mi mente mis padres, mi familia. No me lo pensé dos veces. Los fascistas estaban emplazando aún una ametralladora. De cuatro saltos, atravesé la carretera y quedé fuera de su vista. Llamé a los compañeros, sólo uno se decidió…”

Lluís Martí Bielsa tenía poco más de quince años cuando se hizo guardia de asalto durante la Guerra Civil.

Cuenta la periodista Montserrat Llor que ésta fue la última misión del guarda de asalto de la República Lluís Martín Bielsa horas antes del hundimiento de Catalunya. Era el momento culminante de una serie de operaciones militares que, entre finales de 1938 y enero de 1939, habían tenido lugar en Catalunya, siempre posicionada en el bando republicano desde el inicio de la guerra.

Lluís Martí Bielsa tenía poco más de quince años cuando se hizo guardia de asaltodurante la Guerra Civil. Luchó en el frente y ante la derrota cruzó la frontera iniciando un peregrinaje por los campos de concentración franceses en su peor momento, el inicio del caos absoluto, el descontrol y la misera. Durante la II Guerra Mundial sus destinos fueron los campos de Argelès-sur-Mer, Agde, Barcarès y Saint-Cyprien. Después lograría zafarse de los campos nazis al huir de un convoy rumbo a Dachau. Se adhirió a la resistencia francesa y formaría parte de los maquis en la lucha contra el franquismo, donde tendría diversas misiones.

La última misión que cumplió le llevó a cruzar los Pirineos a pie transportando una imprenta para el PCE. Finalmente fue detenido y preso en tres cárceles: La Modelo, Ocaña y Burgos, donde coincidió con Marcos Ana. “Soy una persona totalmente responsable de llevar a cabo los principios en los que creo firmemente”, dice Martí Bielsa.

“Soy una persona totalmente responsable de llevar a cabo los principios en los que creo firmemente”, dice Martí Bielsa

En el año 2004, con motivo del 60º aniversario de la liberación de París, Bielsa fue uno de los veteranos homenajeados por el alcalde de París, quien descubrió un placa conmemorativa en honor a la participación española en la liberación de París. “Los nombres de los españoles presos en los campos nazis de la Francia ocupada figuran en algunas estelas que erigieron en Francia ya hace años. Y en España qué, ¿eh? Nada. Allí recuerdan a los patriotas muertos por su país. ¿Sabes qué pone? ‘Morts pour la Frances’, sentencia Martí. 

Alejandra Soler: de la lucha contra Franco a la denuncia de la ‘ley Wert

El 14 de abril de 1931 Alejandra tenía 18 años. Es la tercera valenciana que obtuvo una licenciatura, en su caso fue en Filosofía y Letras, y lleva más de 90 años dando guerra en las calles en defensa de la Educación pública, la democracia y la libertad. “Fui una vez y volvería cien veces más. Les dije a los jóvenes que no se fiaran de nadie y que nada ocurre porque sí, que busquen el origen de los acontecimientos y que aclaren por qué ha sucedido”, explicó Soler a Público, que hoy centra sus ataques en la “elitista ley Wert”.

Era horrible, veías montones de personas desfilar, cientos, miles, todo un pueblo, mujeres, niños, ancianos sin fuerzas”, recuerda hoy Alejandra

Dice Montserrat Llor que Soler es” una enciclopedia viviente, testimonio de dos guerras, ciento tres años de vida, treinta y tres de exilio fuera de España y ochenta de militancia comunista“. “Sorprendetemente activa y activista hasta que el cuerpo se lo permita, se muestra crítica con la violencia y las desigualdades sociales. Educa y compromete con su sencillez y candidez a los más jóvenes, apasiona a todos los que la escuchan, es una mujer que otea el horizonte”, escribe Llor.

Alejandra Soler, en el salón de su casa. ASOCIACIÓN DE AMIGOS DE LA FUE

En febrero de 1936, Alejandra huyó por la frontera francesa. “No porque tuviera las manos manchadas de sangre ni nada, había hecho política, sí, pero no tenía que temer nada. Aun así, por ser comunista, si me hubiera quedado estaría en la cuneta, seguramente. Partí unas horas antes de que llegase a la frontera el ejército de Franco. Era horrible, veías montones de personas desfilar, cientos, miles, todo un pueblo, mujeres, niños, ancianos sin fuerzas”, recuerda hoy Alejandra, que fue a parar al centro de detención de Le Pouliguen.

De ese campo de detención, tanto Alejandra como su marido, Arnaldo ,escapan y consiguen cruzar hacia la URSS en el año 1939. Aún no había guerra en el mundo. Llegó a Leningrado el 4 de junio de 1939. La enviaron a una sanatorio de una ciudad en Ucrania, Járkov. De ahí fue a Moscú, como maestra en la casa de niños de la guerra nº 12. En 1942, Alejandra fue trasladada otra vez a la orilla derecha del Volga y no fue hasta septiembre de 1944 cuando pudo regresar a Moscú. El 9 de mayo de 1945 terminaría la guerra.

“En la Plaza Roja, alrededor del Kremlin, en la plaza del teatro Bolshoi y en la Plaza de Maniezla multitud se agolpaba, gritaba, lloraba o bailbaba o hacía todo a la vez.  Yo lo viví y nunca lo olvidaré pues era un espectáculo grandioso”, narra Alejandra, que en 1958 fue nombrada jefe de la cátedrade Lenguas Romances de la Escuela Superior de Diplomacia de Moscú, cargo que mantuvo hasta que, finalmente, volvió a España en 1971.

En los años 90, Alejandra volvió a tomar parte en diversos eventos organizados por los partidos de izquierda. En 2013, ya con ciento un años, participó como activista en el primer aniversario de la llamada Primavera Valenciana, por lo que fue conocida como la abuela del 15M. 

Dos holandesas volcadas en la lucha por la memoria histórica se convierten en las nuevas brigadistas internacionales

26 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Su presencia en manifestaciones o actos en los que se reivindica la memoria histórica no pasa desapercibida. Ambas lucen rubias cabelleras, llamativos ojos verdiazules y poseen un color de piel que no es nada habitual en estas latitudes.

Para aquel que aún albergara dudas, su acento las delata definitivamente como extranjeras. Tras encontrárselas en Madrid, Zaragoza, Guadalajara o París, participando en cualquier evento que homenajee a las víctimas del franquismo, cualquiera pensaría que son dos hijas más del exilio español; dos descendientes de alguno de los cientos de miles de republicanos que tuvieron que huir de España tras la victoria de Franco. Sin embargo, la realidad es muy diferente.

Jehanne van Woerkom y su hija Sarah son holandesas y su incondicional apoyo a quienes luchan en España para recuperar la memoria histórica obedece exclusivamente a dos razones: convicción y solidaridad. “Todo comenzó hacia el año 2011. Vi una fotografía en un periódico que llamó mi atención. Era la imagen de un grupo de gente mayor que llevaba retratos de familiares de desaparecidos —nos cuenta Jehanne—. Pensé que debía tratarse de Argentina o de Chile y cuando vi que era la Puerta del Sol de Madrid me quedé noqueada. ¡A solo dos horas de vuelo de mi casa…! Miles de desaparecidos y ¿cómo era posible que yo no supiera nada de ello?”.

Desde ese momento, se volcó en conocer esta historia que le resultaba tan desconocida y encontró la complicidad de su hija Sarah: “Al igual que le pasó a mi madre, mi imagen de España cambió radicalmente al saber que era el segundo país del mundo con mayor número de desaparecidos. Hice numerosos viajes en bicicleta por España, hablando con familiares de las víctimas, visitando algunos de los lugares que simbolizan la represión, horrorizándome con los cementerios en los que hay fosas comunes”.

El compromiso de ambas fue cada vez a más. Asistieron a manifestaciones en Madrid en solidaridad con el juez Baltasar Garzón; a homenajes a las víctimas de la dictadura en Guadalajara, Ronda, Valdenoceda, El Escorial… “Quizás la experiencia más tremenda –confiesa Sarah– fue asistir a la excavación de la fosa de Velilla de Jiloca en Aragón. Eso te marca y no se puede olvidar”.

Jehanne quiso, además, conocer a “la otra parte”, siendo testigo de la misa que se celebró en 2015, en memoria de Franco, en la iglesia de San Fermín de los Navarros: “Fue ver de cerca el rostro del fascismo español. Sentí espanto y escalofríos”.

Arte y militancia

Aunque ella prefiere que la definan como “activista”, no cabe duda de que Jehanne es también una artista. Fue en 1982 cuando comenzó a exponer sus obras para denunciar las situaciones de injusticia que se viven en nuestro mundo: “Ese año asesinaron a cuatro periodistas holandeses en El Salvador”, recuerda.

“El crimen fue orquestado por un alto militar. Era parte de la atroz represión ejercida por el Gobierno de aquel país. Uno de los asesinados era de mi pueblo, Bussum, por lo que decidí no quedarme cruzada de brazos: tenía que contar la verdad, como habían hecho esos periodistas hasta que les mataron”.

Una de las obras artísticas de Jehanne.
Una de las obras artísticas de Jehanne.

Jehanne empezó a tomar fotos de las noticias sobre El Salvador que daban en la televisión y en los periódicos… luego añadía pintura, textos y terminaba haciendo unas impactantes obras que acabó exhibiendo por todo el país. En las siguientes décadas, abordó otros temas sobre los que quería arrojar un poco de luz, como el expolio y los crímenes que los colonizadores europeos perpetraron en América o la matanza de Srebrenica en Bosnia: “Desde entonces, casi todos los años asisto en el cementerio de Potočari, a los actos en recuerdo de las víctimas de la masacre. Sus familiares me emocionan cuando me dicen “tú eres nuestro testigo'”.

En 2014 tuvo madura su primera obra sobre España y la estrenó en el Museo de la Resistencia de Ámsterdam: Memoria histórica, las secuelas amargas del franquismo. Sus impactantes fotomontajes saltaron al año siguiente al Instituto Neerlandés de Estudios de Guerra, Genocidio y Holocausto y en 2016 al Museo de la Paz de Gernika y al Museo de Zaragoza

“Me siento indignada por la forma en que el franquismo sigue presente en España y por la tragedia de sus víctimas. Intento también combatir la ignorancia en Europa, combatir su indiferencia sobre este escándalo que se produce en uno de sus países miembros”.

Sarah, además de apoyar a su madre, aprovecha sus estudios en la Facultad de Estudios Europeos de la Universidad de Ámsterdam para dar a conocer el caso español: “En Holanda el tema apenas se conoce y no se refleja en los cursos o trabajos académicos. Así, sigue oculta la cara más negra de nuestro vecino europeo”.

Estas nuevas brigadistas internacionales están decididas a seguir adelante con su lucha utilizando sus armas: la fotografía, la pintura y la palabra. De hecho, Jehanne tiene ya casi a punto una nueva exposición sobre el franquismo y sus víctimas: “Hoy por hoy la situación que se vive en España es el motor de mi creatividad. ¡Mostrarlo! Destruir el muro de silencio que construyeron a su alrededor. ¡Ese es mi objetivo!”.

Un historiador logra que ocho ayuntamientos homenajeen a sus vecinos deportados a campos nazis

6 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Nunca creí que pudiéramos transformar el mundo, pero creo que todos los días se pueden cambiar las cosas”. La frase, verbalizada por la resistente antinazi, periodista y escritora francesa Françoise Giraud, resume el espíritu con el que se levanta, cada mañana, Víctor Peñalver Guirao. Con solo 25 años, este historiador murciano se conjuró para lograr que la Región de Murcia dejara de ser una de las comunidades autónomas más desmemoriadas de España.

Sin ningún tipo de ayuda ni apoyo institucional, comenzó a visitar ayuntamientos y grupos políticos municipales de las poblaciones cercanas a su localidad natal, Cehegín. Dos años después, su discreto y, a la vez, constante trabajo ha dado sus frutos: ocho consistorios, incluido el de la capital murciana, han aprobado mociones de reconocimiento y homenaje a sus vecinos deportados a campos de concentración nazis. Tres de ellos ya han inaugurado, además, monumentos con la misma finalidad y el resto tiene previsto erigirlos en los meses venideros.

Peñalver comenzó a ser conocido en Murcia por su trabajo sobre algunos centros de detención del franquismo y por su investigación sobre la utilización de prisioneros republicanos y la muerte de algunos de ellos, durante la construcción del embalse del Cenajo.

Ese último trabajo sirvió, además para que el ayuntamiento de Moratalla y el Grupo Socialista en el Congreso pidieran a la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) que retirara la placa que recordaba la inauguración del pantano, presidida por Franco, y colocara otra recordando el papel que jugaron los prisioneros republicanos. La CHS terminó cediendo, pero solo a medias. Quitaron la placa franquista sustituyéndola por otra que no mencionaba a los prisioneros esclavos.

Junto a esos trabajos, sus mayores esfuerzos se han centrado en reivindicar la figura de los españoles y españolas que pasaron por los campos de la muerte de Hitler: “Todo empezó en 2015 –nos dice–. Al cumplirse 70 años de la liberación de los campos de concentración aparecieron nuevos libros y se habló bastante sobre el tema. Sin embargo había un desconocimiento general entre la población porque este asunto ha sido y sigue siendo ocultado intencionadamente en los programas educativos”.

El joven historiador asegura que la Historia oficial “ha construido una sociedad que cree que los judíos fueron las únicas víctimas en esos campos; desconoce que también hubo más de 9.300 compatriotas nuestros, de los que 5.500 murieron allí”. Por ello, decidió que debía intentar “sacar del olvido a estos hombres y mujeres para que se reconociera su papel en la defensa de las libertades, primero en España y después en Europa”, afirma.

Primera parada, su pueblo

Lo primero que hizo fue reunir información sobre los vecinos, nacidos en municipios murcianos, que habían pasado por Mauthausen y por otros campos de concentración nazis. Después, se dedicó a redactar instancias y a presentarlas en los correspondientes ayuntamientos: “Empecé en mi pueblo, Cehegín, y en el de los municipios más cercanos de la Comarca del Noroeste de Murcia”.

Asegura que comenzó por esta zona “por puro pragmatismo”. En una sola mañana, prosigue, “podía visitar hasta cinco ayuntamientos para dar registro de entrada a los datos que había obtenido y a estas instancias en las que pedía la construcción de un lugar de memoria, ya fuera placa o monolito, en el que se incluyeran los nombres de sus vecinos deportados”.

Peñalver se encontró con reacciones de lo más diversas entre los políticos: “Primero, siempre, eran de sorpresa ante el hecho de que hubiese víctimas del genocidio nazi allí, en sus pueblos. Después hubo colaboración en unos casos y pasividad en muchos otros. De hecho hay ayuntamientos que tienen mi solicitud desde 2015 y, pese a insistirles mucho, todavía no tengo respuesta. Por eso, a veces, ante el silencio de los gobiernos municipales, decidía ponerme en contacto con partidos de la oposición, principalmente Izquierda Unida, para que llevaran mi solicitud a pleno y se votara”.

El historiador valora que, cuando ha logrado que sean llevadas a pleno, sus iniciativas siempre han sido aprobadas: “Hemos conseguido ocho pequeñas grandes victorias. Ocho mociones aprobadas en otros tantos municipios. Y casi siempre ha sido por unanimidad. Precisamente, la única excepción fue en mi pueblo”, dice.

Peñalver recuerda que “ en el debate la portavoz del PP en Cehegín dedicó su primer turno a hablar del paro, juventud, vivienda… Su segunda intervención la utilizó para pedir un reconocimiento a los caídos de la División Azul y para criticar mi labor como historiador. ¿Por qué aprovechó el debate sobre los deportados cehegineros para pedir un reconocimiento a sus verdugos, a los franquistas, a la División azul, a los aliados de Hitler? Yo creo que situaciones como esta demuestran que el relato franquista de la Historia no solo se mantiene, sino que es defendido por un gran número de personas”.

El superviviente del campo nazi de Mauthausen Juan Aznar interviene por videoconferencia en uno de los actos organizados / Foto cortesía familia Aznar
El superviviente del campo nazi de Mauthausen Juan Aznar interviene por videoconferencia en uno de los actos organizados / Foto cortesía familia Aznar

Cada acto es un premio

En el caso de la ciudad de Murcia y de Caravaca de la Cruz, el homenaje pudo ser disfrutado por los dos últimos deportados murcianos de Mauthausen que quedan con vida y que son naturales de estas dos localidades. Se trata de Francisco Griéguez y de Juan Aznar. “Confieso que su mera existencia fue otro de los motivos que me empujaron a seguir adelante con este trabajo. Tras más de setenta años de silencio y olvido, de los cuales cuarenta pertenecen al periodo democrático, teníamos la posibilidad de honrar y homenajear a dos personajes históricos y que ellos pudieran verlo y disfrutarlo en vida junto a sus familiares”, apunta.

Y así fue, en el acto de Caravaca de la Cruz, Juan Aznar pudo incluso intervenir a través de una videoconferencia realizada desde la localidad francesa en la que reside. “Escucharle, después de todo lo que sufrió en Mauthausen, hablar sin un ápice de rencor… con humildad y bondad; fue muy emocionante. Jamás pensé, cuando empecé con esto que se organizaría un acto así: una sala llena, multitud de vecinos, familiares de un deportado y un superviviente agradeciéndonos todo el cariño mostrado. Conocer a Juan ha sido el mejor momento que me ha brindado esta profesión”.

El historiador afirma que también le resulta muy gratificante ver a los descendientes de los homenajeados asistir a estos actos, aunque no puede evitar un cierto sentimiento de vergüenza. “Siento la necesidad de pedirles perdón; como ciudadano de un país democrático resulta hiriente que estos héroes hayan sido apartados de nuestra historia. Francia los acogió y les homenajeó; y, sin embargo, en España no encontraron ni un tímido gesto de cariño”, sostiene.

Mirando ya hacia el futuro, Peñalver piensa centrarse en recuperar la historia de las cárceles, centros de detención y campos de concentración franquistas que funcionaron en Murcia durante la dictadura y, nuevamente, en los deportados a campos nazis. Afirma que llevará estas propuestas a más ayuntamientos de la Región e incluso de fuera de ella.

“Ya he empezado en la provincia de Almería con el gobierno municipal de Carboneras. También voy a permanecer vigilante para que las localidades que aprobaron la moción, la cumplan íntegramente. Por otro lado, todo indica que la Asamblea Regional de Murcia aprobará igualmente un reconocimiento público a todos los deportados de la Comunidad. Parece que, poco a poco, conseguiremos que se ponga a nuestros deportados en el lugar que se merecen”, concluye.

No es posible recuperar la memoria histórica a través de la Ley de la Memoria Histórica

21 septiembre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 27 de abril de 2017.

Este artículo es una crítica a los enormes obstáculos que se han estado aplicando por parte del Estado español a la recuperación de la memoria histórica, señalando que tales obstáculos tienen como objetivo impedir la corrección de las enormes tergiversaciones que se han hecho de la historia reciente de España. Es un tema de gran importancia que tiene muy escasa visibilidad mediática en nuestro país.

Las campañas de recuperación de la memoria histórica han centrado sus actividades en el reconocimiento de las víctimas de la enorme represión que caracterizó a aquel régimen dictatorial, uno de los más represivos de los que hayan existido en Europa en el siglo XX. Nunca debe dejar de enfatizarse que, según estudiosos de los regímenes fascistas y nazis en Europa, como el recientemente fallecido profesor Malefakis, de la Universidad de Columbia de Nueva York, por cada asesinato político que cometió el régimen fascista liderado por Mussolini, el liderado por el General Franco cometió 10.000. Consciente de que tenía a la mayoría de las clases populares en contra, el régimen dictatorial español utilizó el terror para mantenerse en el poder, estableciendo un miedo generalizado sobre el cual, y a través del control de todas las instituciones generadoras de valores (desde los medios de información hasta el sistema educativo) se estableció una cultura profundamente antidemocrática que incluso persiste hoy en España, y que explica que el Estado español haya condenado a una persona a un año de cárcel por haber insultado la memoria del Almirante Carrero Blanco, segundo en la jerarquía en el Estado dictatorial, después del propio dictador.

¿Cómo puede ser que esa cultura heredada del régimen dictatorial todavía exista?

La respuesta a esta pregunta se encuentra en gran parte en la manera como se realizó la transición de la dictadura a la democracia, proceso que no significó una ruptura con el Estado que rigió España durante casi cuarenta años, sino una apertura para incorporar elementos de democracia. Las fuerzas conservadoras que controlaban el Estado dictatorial y los medios de información dominaron el proceso de transición, dominio que explica la baja calidad de la democracia española, el escaso desarrollo de su Estado del Bienestar y la persistencia de la cultura franquista. Tal dominio es lo que también explica la resistencia a la recuperación de la memoria histórica, incluyendo la demanda de rehabilitación y homenaje a las víctimas del régimen terrorista anterior. Tal resistencia se basa, por una parte, en la clara oposición de las fuerzas conservadoras que controlaban el aparato del Estado dictatorial y de sus herederos (que continúan ejerciendo una enorme influencia sobre el Estado actual), así como, por otra parte, en el limitadísimo compromiso con tal recuperación de la memoria histórica por parte de los líderes del PSOE, cuya integración en el nuevo Estado, a través del bipartidismo, se basó en una serie de renuncias y adaptaciones a ese nuevo Estado y a la cultura que transmitió. Y dicha oposición y/o limitadísimo compromiso en recuperar la memoria histórica (en su labor de rehabilitar y homenajear a las víctimas del franquismo) es el resultado de la toma de conciencia de que la demanda de reconocimiento de tales víctimas abre la posibilidad de que se genere otra demanda, parecida, pero distinta, de que se redefina la historia de España, corrigiendo la tergiversada historia que se continúa presentando en las instituciones reproductoras de valores del país, a fin de poder establecer una cultura opuesta a la actual, que sea continuadora de la cultura republicana que la franquista sustituyó. Este es el gran temor de las fuerzas bipartidistas de recuperar la memoria histórica.

El constante argumento que utilizaron las derechas en España en contra de aprobar una ley de memoria histórica fue que “abriría heridas” que se asume (erróneamente) que están cerradas. Pero tal argumento oculta el hecho de que la oposición a la recuperación de la memoria histórica tiene poco que ver con el estado de las heridas, y mucho que ver, por el contrario, con el deseo de evitar que se conozca la historia real de los distintos pueblos y naciones de España. Con ello se evita también que se cuestione la cultura franquista que persiste, impidiendo que reaparezca la cultura republicana. Ahí está el meollo de la cuestión.

La labor de ocultación de los medios de información y persuasión en España. El caso de El País

Durante muchísimos años, los medios de información han promovido y continúan promoviendo las instituciones monárquico-borbónicas, tergiversando tanto su pasado como su presente, ocultando realidades que pudieran dañarlas. Las grandes limitaciones de la libertad de prensa (un indicador más del enorme poder de las fuerzas conservadoras) aparecieron con toda claridad en esta protección de la Monarquía por parte de los medios, confundiendo persuasión y promoción con información. Un caso claro es el de El País. Este rotativo fue fundado por dirigentes del régimen anterior, y en su nacimiento intervinieron personajes como Fraga Iribarne, tal como reconoció recientemente el presidente del Grupo Prisa (al que pertenece este rotativo), Juan Luis Cebrián. En realidad, Cebrián proviene de una familia fascista, siendo su padre uno de los directores del diario Arriba, del partido fascista La Falange. Siguiendo los pasos de su padre, fue periodista y trabajó en periódicos del aparato fascista, como Pueblo (que era el diario propiedad de los sindicatos verticales). Más tarde fue uno de los directores de RTVE (concretamente, jefe del servicio de informativos) durante el último periodo de la dictadura, el máximo instrumento mediático el régimen.

Colaboró con otros elementos del Estado dictatorial para favorecer una apertura, presionando para que hubiera un cambio significativo en el Estado que facilitara el establecimiento del juego democrático, labor meritoria pero también limitada, pues estaba claro desde el principio que los límites de la apertura estaban fijados, permitiendo el debate dentro de unos parámetros sumamente limitados. Una consecuencia de ello fue que El País fue siempre hostil a fuerzas y personalidades de izquierda que pudieran cuestionar el Estado monárquico actual y que pudieran significar una amenaza para la continuación de las relaciones de poder dentro de tal Estado, resultado del maridaje entre el poder económico y financiero, por un lado, y el poder político y mediático por el otro. Ello explica su clara oposición a figuras como Alfonso Guerra y más tarde Josep Borrell en el PSOE, a Gerardo Iglesias y Julio Anguita en el PCE, y ahora a Pablo Iglesias en Podemos.

Las declaraciones de Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa, sobre la memoria histórica

Tal oposición de El País a las izquierdas se extiende a la Ley de la Recuperación de la Memoria Histórica. En una entrevista reciente en El Mundo (20.02.17), Cebrián expresa su oposición a la Ley de la Memoria Histórica, pues “genera conflictos y problemas”. Considera que el Estado no debería inmiscuirse en esta labor. Tras reconocer que “la mayoría de impulsores del periódico (El País) fueron personas vinculadas con el franquismo” añade, sin embargo, que él, en realidad, nunca fue franquista (sí, léalo y lo verá, dicho por el mismo individuo que dirigió los mayores medios de propaganda y persuasión de tal régimen). También cuestiona en esa entrevista que el régimen que él llama franquista fuera terrorista, criticando al Presidente Zapatero por haber éste indicado que su abuelo, asesinado por los golpistas, fue víctima del terrorismo, señalando Cebrián que ello no es cierto, pues no fue una víctima del régimen, sino una víctima de la guerra entre dos bandos, asumiendo (erróneamente) que los Estados de los dos bandos intentaron dominar a la población mediante el ejercicio del terror. Predeciblemente, niega también la plurinacionalidad de España, y considera que la ley está por encima de todo y de todos, ley que ha sido acordada en unas coordenadas de poder heredadas de la inmodélica Transición, muy desigual y poco equilibrada. Cebrián está en contra de la redefinición de España que reconozca su plurinacionalidad, y se muestra dispuesto a enviar a la Guardia Civil a Catalunya para poner orden, asegurándose de que la ley se respeta, exigiendo que los representantes parlamentarios que actúan para realizar un referéndum vayan a la cárcel, tal como el yerno del Rey Juan Carlos I debería hacer, poniendo un tema profundamente político (la relación de Catalunya con España) al mismo nivel que si fuera un caso de fraude y corrupción fiscal. No deja de ser paradójico que este personaje, que con su silencio a través de su diario cubrió en su día la enorme corrupción de Jordi Pujol, a fin de protegerlo, ahora exija la prisión para aquellos que piden la secesión. La doble moralidad de este personaje y el oportunismo mostrado a lo largo de su vida son un buen reflejo de la reproducción de la cultura y el comportamiento franquistas que continúa dándose en grandes secciones de tal rotativo. Ni que decir tiene que El País tiene profesionales de gran valor cuya credibilidad e integridad, sin embargo, debe cuestionarse por su silencio ensordecedor frente a los comportamientos sectarios, abusivos y claramente antidemocráticos de tal rotativo que se han ido acentuando en los últimos años en contra de las voces que exigen un cambio profundo para establecer una España más democrática, más justa, más plurinacional y con muchísima más pluralidad en sus medios. Tal silencio debe también denunciarse.

Quisiera añadir una nota personal. Procedo de una familia represaliada por el fascismo, por el mismo régimen al que sirvieron el padre y el hijo Cebrián. No podemos estar más lejos en cuanto a biografía y vida profesional. Que tal individuo presente mi deseo de desenmascarar tanta mentira y tanto cinismo como “un intento de abrir las heridas” es una muestra más, como mínimo, de la incomprensión que los hijos e hijas de los vencedores del golpe fascista militar muestran hacia el enorme mal que han hecho y continúan haciendo a España. Ahora bien, es probable que en lugar de incomprensión sea un caso más del cinismo y caradura (no hay otra manera de definirlo) que ha caracterizado a los oportunistas que han estado gobernando España durante tanto tiempo en defensa de sus intereses, reproduciendo la cultura franquista que está asfixiando al país.

Resumen de la presentación por el Profesor Navarro en el simposio celebrado en la New York University el día 24 de abril, “Imperfect Transition and Challenges of the Present Victims of Francoism, Terrorism and the State”

El homenaje que la democracia española le debe al héroe Francesc Boix

8 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Se llamaba Francesc Boix y en otro país distinto su nombre y su historia se enseñaría en las escuelas. Es el único español que declaró como testigo en los juicios de Nüremberg contra la cúpula del III Reich. Fue una de sus víctimas y también un héroe que ayudó a documentar el horror del régimen nazi. Boix acaba de ser homenajeado… en Francia. En España, su historia es ignorada.

Boix sobrevivió cuatro años y tres meses en Mauthausen. Fue uno de los 9.328 republicanos españoles que acabaron en los campos de concentración alemanes. Como todos los demás, Boix llegó allí tras la caída de la República, el exilio y la invasión alemana de Francia, donde fue capturado tras la derrota del ejército francés. Cuando entró en el campo de Mauthausen, Boix ya llevaba dos guerras sobre sus espaldas. Apenas tenía 20 años.

La mayor parte de los soldados derrotados por la invasión nazi de Francia acabó en campos de prisioneros convencionales, donde Alemania respetaba la convención de Ginebra. No fue el destino final para los soldados republicanos españoles que lucharon del lado francés en la Segunda Guerra Mundial. Tras unos meses en esos campos de prisioneros, después de las conversaciones entre Madrid y Berlín, los españoles fueron trasladados a otro lugar mucho peor por petición expresa de la dictadura franquista: los campos de exterminio nazis.

En su uniforme a rayas de Mauthausen, Boix llevaba cosido un triángulo azul, el símbolo con el que los nazis identificaban a los apátridas, con una contradictoria ‘S’ de spanier. Era un español sin patria, víctima de dos gobiernos totalitarios: el de Hitler pero también el de Franco, que colaboró con el dictador nazi en el exterminio de los “rojos” y judíos españoles.

Boix sabía de fotografía. Durante la guerra de España había trabajado como fotógrafo para una revista catalana. Esa experiencia le sirvió para que las SS le destinaran como ayudante del laboratorio fotográfico. Allí, con la ayuda de otros prisioneros españoles, Boix logró robar copias y negativos del campo de concentración, una documentación que probó la complicidad y el conocimiento de varios altos mandos alemanes en los horrores de Mauthausen. Aquellas fotografías se proyectaron en los juicios de Nüremberg y, junto al testimonio de Boix, fueron claves en algunas condenas.

Boix murió en París con apenas 30 años por una enfermedad renal; su paso por Mauthausen arruinó su salud para siempre. Desde este viernes, descansa en el Père Lachaise, el cementerio de las celebridades de París, al que fue trasladado en una ceremonia de homenaje presidida por la alcaldesa de París a la que también asistió el alcalde en funciones de su ciudad natal, Barcelona, y un consejero de la Generalitat de Cataluña. El Gobierno español fue el gran ausente. Solo acudieron dos miembros de la embajada, a pesar de que el Congreso en pleno le instó a enviar una delegación oficial a este homenaje.

Mariano Rajoy estaba ese día en París, pero no tenía tiempo para estas cosas.

No es ni siquiera la primera vez que el Congreso vota una cosa y el Gobierno de Rajoy lo incumple. Hace más de dos años, la mayoría del Parlamento pidió un homenaje para los 9.328 españoles que pasaron por los campos de concentración alemanes. Hoy sigue pendiente.

Hay víctimas y víctimas. Y el Partido Popular no solo desprecia constantemente a las víctimas del franquismo. También los españoles víctimas del nazismo son víctimas incómodas, víctimas que recuerdan la complicidad de la dictadura española con los peores crímenes del siglo XX, víctimas que  dejan en evidencia esa versión manipulada de la historia que iguala al bando republicano y al golpista en un “todos fueron igual de malos“. Víctimas de segunda fila.

Mauthausen, Gusen, Dachau, Buchenwald… De los 9.328 españoles que pasaron por estos campos de concentración solo sobrevivieron 3.809. Solo uno de cada tres.

Apenas una docena de esos supervivientes hoy sigue vivo. Hace dos años, cuando el Congreso aprobó un homenaje para ellos, estaban vivos 25.

Todos ellos probablemente morirán sin que el Gobierno de su país, España, les honre como merecen. Porque estas víctimas solo son héroes en Francia.

DOCUMENTAL | Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno

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“Negrín es el representante de la élite cosmopolita abierta al mundo cuando predominaba el casticismo”

11 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Valencia homenajea a Juan Negrín, ‘su’ presidente del Gobierno de la República. La Generalitat y les Corts valencianes han celebrado varios actos a lo largo de este miércoles de desagravio al último presidente del Gobierno de la Segunda República.

El historiador Ángel Viñas ha ofrecido una conferencia sobre el presidente en el Palau de la Generalitat, lleno a rebosar, en el que ha puesto en valor la figura de Negrín junto a Patricio Azcárate, hijo del embajador Pablo Azcárate, y uno de los pocos amigos del jefe de Gobierno que aún sobreviven.

Viñas comenzó a estudiar a Negrín en los setenta de forma indirecta. En 1976, siendo catedrático en la Universidad de Valencia, realizó su primera investigación sobre el oro de Moscú, una las supuestas traiciones que parte de la historiografía y que tanto la izquierda como la derecha no supo perdonar al presidente, pese a que “no está demostrada”. Desde ese primer trabajo “reconozco la obligación moral de hacer mi humilde aportación a contribuir a la recuperación del honor y de la verdad sobre un político vapuleado”, ha explicado el historiador.

Autor de múltiples libros sobre la segunda república española, ha introducido a un atento público algunos aspectos sobre la vida y trayectoria de Negrín: “era una figura atípica; no encajó ni por su educación, ni por su carrera profesional, ni por su posición política”, señalaba Viñas.

“La historiografía proanarquista, procomunista, prosindicalista y profranquista lo convirtieron en el hombre de Moscú sin tener pruebas”, explicaba el historiador, quién también ha incidido en los múltiples boicots que sufrió el presidente desde su Gobierno y la pésima coyuntura que le acompañó. “En el 36 la situación era devastadora: los soviéticos aún no habían echado una mano, la banca bloqueaba las divisas y la política de no intervención hacía estragos”, ha insistido Viñas. Sin embargo, Negrín “el hombre idóneo para dirigir la guerra con mano de hiserro”, es quien “ejemplifica la resistencia antifascista en España”.

<blockquote class=”twitter-tweet” data-lang=”es”><p lang=”es” dir=”ltr”>Reconocer a <a href=”https://twitter.com/hashtag/JuanNegr%C3%ADn?src=hash”>#JuanNegrín</a&gt; es reconocernos a todos en ese espacio común. Debemos recordar para saber hacia donde queremos transitar <a href=”https://twitter.com/ximopuig”>@ximopuig</a&gt; <a href=”https://t.co/snXMAtI9Kr”>pic.twitter.com/snXMAtI9Kr</a></p>&mdash; Generalitat (@generalitat) <a href=”https://twitter.com/generalitat/status/864916456114356225″>17 de mayo de 2017</a></blockquote>
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Homenaje institucional

La Generalitat y el parlamento valenciano han homenajeado en sendos actos de desagravio al presidente del gobierno de la Segunda República Juan Negrín, en el 80 aniversario de su nombramiento precisamente cuando Valencia era capital de la República. En la actual sede de las Corts Valencianes fue donde Manuel Azaña, presidente de la República, otorgó a Negrín los poderes como jefe de Gobierno en 1937, tras la crisis que llevó a la dimisión de Largo Caballero.

Negrín, nacido en las Palmas de Gran Canaria en 1892, se afilió al PSOE en mayo de 1929 y desde la proclamación de la República se dedicó plenamente a la política, abandonando su profesión de médico, y su labor universitaria. Próximo al sector de Indalecio Prieto, fue elegido diputado en las tres legislaturas republicanas hasta constituir el primer Gobierno en Valencia.

El presidente de las Corts, Enric Morera, junto a representantes del PSPV-PSOE, Compromís y Podemos, ha recibido a la nieta del último jefe de Gobierno de la Segunda República, Carmen Negrín y al presidente de la Fundación Negrín, José Medina, en un acto al que no han acudido representantes del PP ni de Ciudadanos.

Morera ha reivindicado a Negrín como “un gran presidente” y símbolo de la democracia en España, cuya figura es fundamental recordar como parte de la memoria democrática para “evitar repetir errores pasados”. “Aquí hace 80 años, durante la noche fue nombrado primer ministro. Eran tiempos difíciles y ha sido el presidente más preparado que hemos tenido”, ha recordado Morera. “Este es un acto de reparación, justicia y dignidad; el pasado es el pasado y la memoria se ha de cultivar, pero no puede hacerse desde el olvido”, ha señalado el presidente de les Corts.

La nieta del presidente ha agradecido que “finalmente puedan celebrarse estos actos con normalidad”, ya que la figura de su abuelo ha estado condenada al ostracismo desde la guerra (fue incluso expulsado en los años de posguerra por su partido, el PSOE, que no lo rehabilitó hasta 2008). “Hay quien prefiere homenajear a quién llevó al país a la ruina”, ha dicho en referencia a los símbolos franquistas que persisten en las calles, “pero es un honor este homenaje a mi abuelo. En España la transición ha sido muy lenta y con estos eventos vemos cambios fundamentales”, ha concluido la nieta del presidente republicano.

Medina, presidente de la fundación, ha entregado dos libros para la biblioteca de les Corts, uno sobre la faceta científica de Negrín y otro sobre su faceta humanista, un recopilatorio y resumen de los 15.000 documentos del presidente que fueron trasladados por Valencia, Madrid, Tolouse y Marsella para poder salvarse, hasta que finalmente volvieron a la familia en los cincuenta.

Morera, por su parte, ha entregado a la fundación una reproducción del azulejo del suelo en el que se realizó el nombramiento de Negrín, un ejemplar del diario El Mercantil Valenciano del 18 de mayo de 1937 que recogía su nombramiento y un libro sobre el Palau dels Borja, sede del parlamento valenciano.

Mariano Rajoy vuelve a ignorar la ley de memoria histórica en su legislatura de “consenso”

11 mayo, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Los presupuestos de 2017 consolidan el ninguneo del Gobierno del PP a la exhumación de represaliados y la atención a víctimas del franquismo: la partida presupuestaria es cero.

Su socio principal, Ciudadanos, era partidario de las exhumaciones y el cambio de calles “sin campañas exageradas”.

Al llegar a Moncloa Rajoy quitó la Oficina de Víctimas, luego bajó a la mitad el presupuesto para exhumaciones, y un año después lo eliminó.

Raquel Ejerique

04/04/2017 – 21:17h

Trabajos en una fosa común
Trabajos en una fosa común

Rajoy ha dejado clara su postura ante la ley de memoria histórica desde que llegó a la Moncloa: desactivarla reduciendo primero su presupuesto y luego eliminándolo. En las cuentas de este 2017 incide en la misma línea, de modo que su anunciada legislatura de “consenso” ante la necesidad de acuerdos parlamentarios se estrena con cambios de posición en temas como educación o violencia de género, pero no van a alcanzar a las víctimas del franquismo, tal y como se puede comprobar en la decisión de negar la dotación presupuestaria en el primer año de su nueva legislatura. Es el cuarto año consecutivo que lo hace.

Su socio principal en las cuentas para este año, Ciudadanos, tampoco tenía como prioridad a los represaliados, aunque en su programa sí hablaba de facilitar exhumaciones (sin especificar si las debía financiar el Estado) y modificar los callejeros aunque advirtiendo de que “sin campañas exageradas”. Todo ello, sin dañar la “reconciliación entre españoles”, tomando parte por la hipótesis del PP de que la reparación de las víctimas puede ser peligrosa. Según el resultado final en los presupuestos 2017, la Memoria Histórica seguirá aparcada y no se ha tratado en las negociaciones entre ambos partidos.

Tras llegar a Moncloa en 2011, Rajoy tomó varias medidas que dejaban sin efecto la ley de Zapatero de 2007 y cualquier iniciativa de reparación. Primero, en marzo de 2012, suprimió la Oficina  de Víctimas de la Guerra Civil y de la Dictadura, un organismo creado por el gobierno socialista que se encargaba de atender a los familiares y facilitaba información y procedimientos para las exhumaciones: se calcula que en España quedan 2.000 fosas sin abrir donde yacen sin nombre ni sepultura unos 100.000 españoles.

El Gobierno del PP la integró en una subsecretaría de Justicia que se encarga de indultos, condecoraciones y títulos nobiliarios. Su cuarto cometido es poner “medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”. De momento no las hay.

Evolución del presupuesto a Memoria Histórica

pres.mem.histó

Su segunda medida fue recortar a menos de la mitad el presupuesto para la ley de Memoria Histórica, de 6,2 millones (en 2011) a 2,5 millones (en 2012). Con ese dinero se subvencionaban básicamente exhumaciones, a través de una Comisión Interministerial que dependía del Ministerio de Presidencia y que Rajoy borró de los presupuestos.

El año siguiente, en 2013, Rajoy inició la senda del cero. Cero euros para las víctimas, una decisión que le han afeado organismos internacionales como la ONU, que criticó en un duro informe que fueran los familiares quienes costean la recuperación de los cuerpos o los forenses y voluntarios en sus ratos libres sin remuneración. Pese a la reprimenda y a que España está en la senda opuesta de países como Chile, Italia, Alemania o Argentina, el Gobierno ha mantenido su postura hasta hoy.

Es más, el presidente se ha jactado en público de haber desactivado la ley quitándole el presupuesto [vídeo abajo]. Preguntado en un acto por qué no la había derogado, aclaraba que había hecho otra cosa que significaba en términos pragmáticos lo mismo: “Bueno, la dotación presupuestaria ha sido cero. La media es cero y fue cero todos los años”. Es decir, hay una ley pero no se puede cumplir porque el Gobierno la ha vaciado presupuestariamente.

En cuestión de dinero lo ha dejado claro, pero también con otras actuaciones que no requieren un desembolso. Por ejemplo, dilatar más de un año el cumplimiento de la sentencia que obliga al Gobierno a exhumar dos cuerpos del Valle de los Caídos o boicotear la querella argentina que investiga los crímenes del franquismo.

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El franquismo que se resistía a morir

29 marzo, 2017

Fuente: http://www.infolibre.es

Julián Casanova, 24 de enero de 2017.

Han pasado cuarenta años de aquellos trágicos días entre el 23 y 28 de enero de 1977. España viajaba hacia un lugar desconocido, aunque muchos insistan ahora en que todo a partir de la muerte de Franco tenía un guión escrito.

La salida de la dictadura, como sabemos, resultó espinosa. Más de una generación de españoles había crecido y vivido sin ninguna experiencia directa de derechos o procesos democráticos. Al Ejército de Franco, unido en torno a él y que no había sufrido una derrota militar, como ocurrió en otras dictaduras, le costó asimilar los cambios. Los gobernantes, primero con Arias Navarro y después con Suárez, conservaban casi intacto el aparato político y represivo del Estado. Las amenazas de golpe por arriba y de terrorismo por abajo llenaron de dificultades aquellos primeros años tras la muerte del dictador. El armazón del régimen franquista que controlaba el poder no contenía el embrión de la democracia y tampoco el nuevo jefe del Estado ofrecía las mejores garantías.

Prescindamos de las dos lecturas básicas que se hacen desde el presente –transición feliz desde una dictadura a una democracia plena; o democracia impura legitimada por el régimen de 1978– y saquemos a la luz algunas de las tensiones de aquella época.

En 1976 había todavía en España más de un millar de presos políticos, los miembros de la Brigada de Investigación Político-Social actuaban de forma impune, el Tribunal de Orden Público (TOP), la jurisdicción especial creada en diciembre de 1963, abrió en ese año casi cinco mil causas con penas de cárcel, sanciones administrativas y elevadas multas, y la censura se recrudeció a través de las suspensiones gubernativas, las incautaciones de periódicos y los expedientes de la Dirección General de Prensa.

En realidad, desde los últimos años de la dictadura, el orden público fue una preocupación constante de sus dirigentes frente al comunismo y la masonería. Eran, como se había repetido machaconamente desde la victoria en la Guerra Civil, los grandes enemigos de España, infiltrados en los años setenta, tras el desarrollo y la modernización, en la Iglesia y en las universidades, en las clases trabajadoras y en los medios de información.

La conflictividad laboral se disparó a partir diciembre de 1975 no sólo por el número de huelgas y de obreros implicados sino también por la extensión de las protestas hacia todos los sectores productivos a lo largo y ancho del territorio nacional. Una movilización social desconocida desde hacia cuarenta años, vertebrada fundamentalmente en torno a Comisiones Obreras, la organización de combate más influyente, con bases sólidas dentro del sindicalismo vertical del régimen y una amplia red de enlaces y jurados en las grandes empresas.

A las autoridades políticas, los gobernadores civiles y los mandos policiales les preocupaba especialmente que, junto a las demandas laborales y las protestas por la carestía de la vida, aparecieran otras reivindicaciones de carácter claramente político como la reclamación de libertad sindical, los derechos de reunión y asociación, las peticiones de readmisión de despedidos o de libertad para los encarcelados, las huelgas de solidaridad, los paros simbólicos como protesta por acontecimientos de carácter nacional, las huelgas de hambre y los encierros en iglesias y polideportivos y la difusión de los métodos asamblearios, un caldo de cultivo para el surgimiento de líderes sindicales y para el ensayo de la cultura política democrática.

Desde julio de 1976, desde el nombramiento de Adolfo Suárez como jefe de Gobierno, las elites políticas procedentes del franquismo estaban llevando adelante una reforma legal de las instituciones de la dictadura, empujadas desde abajo por las fuerzas de la oposición democrática y por una amplia movilización social de muy diverso signo. El día 18 de noviembre 435 de los 531 procuradores votaron a favor de la Ley para la Reforma, aprobada después en referéndum el 15 de diciembre. Pero las cosas se complicaron, y mucho, en el mes que siguió a esa consulta popular y especialmente en los días que transcurrieron entre el 23 y el 28 de enero de 1977.

Los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), el brazo armado de una escisión comunista, que ya habían secuestrado al presidente del Consejo de Estado, Antonio de Oriol,  el 11 de diciembre, secuestraron también, el 24 de enero, al presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, el teniente general Emilio Villaescusa, y asesinaron a tres policías. En las calles de Madrid se vivió la muerte de un estudiante a manos de un grupo de ultras, el fallecimiento posterior de una joven golpeada por un bote de humo en una manifestación de protesta y la irrupción de unos pistoleros de ultraderecha en un despacho de abogados laboralistas ligados a CCOO con el resultado de cinco muertos y cuatro heridos graves.

Aunque esos secuestros y los asesinatos en el despacho laboralista, perseguían una reacción violenta de las fuerzas armadas, no hubo movimientos en los cuarteles pidiendo el estado de excepción. El Gobierno mantuvo la calma y el Partido Comunista de España, todavía ilegal, recibió innumerables muestras de solidaridad por el orden y la disciplina que sus dirigentes y militantes exhibieron en la impresionante manifestación de duelo por los cinco asesinados, celebrada dos días después, el 26 de enero, en la que cientos de miles de asistentes recorrieron en silencio las calles de Madrid con claveles rojos y puños cerrados en alto.

El proceso de reforma legal continuó adelante y desembocó en la celebración de elecciones generales en junio de ese año, algo que contribuyó a la legitimación de la élite política y del monarca procedentes de la dictadura. En esos meses fue disuelto el TOP, y se desmantelaron las instituciones básicas de la dictadura. Entre abril y junio los 20.000 funcionarios de la Organización Sindical y los 7.000 adscritos a los organismos del Movimiento fueron absorbidos por la Administración conservando todos sus derechos, sin que se mencionara, en ningún momento, la posibilidad de purgas o de depuraciones.

Suele señalarse como una peculiaridad de la política actual en España, comparada con la de otros países europeos, la inexistencia de un partido/movimiento de ultraderecha potente, influyente en la sociedad. La forma en que se produjo la transición en aquellos años explica muchas cosas. Todo ese proyecto de reforma política, de transición de la dictadura a la democracia, tuvo que premiar con prebendas y cargos públicos a un sector de la elite franquista. Muchos procuradores franquistas que votaron la reforma en las Cortes volvieron después a la política activa, ya legitimados democráticamente, elegidos por sus provincias de origen en junio de 1977, beneficiados por el apoyo gubernamental o como senadores de designación real. Habían pasado más de cuatro décadas desde las últimas elecciones generales, las de febrero de 1936.

El cuarenta aniversario de los asesinatos en el despacho del número 55 de la calle Atocha de Madrid es un buen momento para  recordar, al margen de lecturas políticas actuales, cómo y bajo qué circunstancias el largo pasado autoritario iba quedando atrás, borrando sus huellas  más incómodas, pese a que el bunker y la ultraderecha seguían resistiendo.

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Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, autor, junto a Carlos Gil Andrés, de ‘Historia de España en el siglo XX’ (Ariel)

Memoria Prehistórica

26 abril, 2015

Fuente: http://www.arinoconsultores.blogspot.com.es

Un 28 de diciembre de 2007, festividad de los Santos Inocentes y día proclive a las bromas, entró en vigencia la “Ley 52/2007, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”. Una vez leída ésta sentí un acusado malestar y cierta indignación a causa de la cobardía de aquellos que la redactaron. El titulo de la Ley ya es en si un eufemismo cobarde.”…medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia”, cuando en realidad se trata de asesinatos en masa, encarcelamientos esclavistas, exilios de por vida y represión generalizada. “Se reconocen y amplían derechos…” ¿Esos derechos no están ya ampliamente reconocidos en la Constitución del 78 (Arts.10, 14, 18, 24)? Digamos mejor que se dotan los medios jurídicos y materiales necesarios para que esos derechos fundamentales puedan ser ejercidos sin cortapisas.

En su exposición de motivos se dice que “…se hace una proclamación general del carácter injusto de todas las condenas, sanciones y expresiones de violencia personal producidas, por motivos inequívocamente políticos o ideológicos, durante la Guerra Civil, así como las que, por las mismas razones, tuvieron lugar en la Dictadura posterior”. Se proclama la injusticia de las condenas pero no se anulan los procesos, se condenan los asesinatos pero no se ajusticia a sus responsables. Un placebo para las víctimas y una reiteración de la impunidad generalizada para los autores de los crímenes obligada por la ley de amnistía de 1977, una ley pre-constitucional que es el origen de la impunidad de los criminales a costa de la ausencia de la justicia a la que las victimas tienen derecho.

Tuvieron que pasar casi 30 años desde la redacción de la Constitución para que se abriese el camino hacia la verdad de lo sucedido, 30 años para que se vislumbrase la posibilidad de hacer justicia, 30 años para que las victimas rozaran la esperanza de una mínima reparación. Los archivos documentales se abrían al publico, se creaba el Centro Documental de la Memoria Histórica y Archivo General de la Guerra Civil, se reconocía la labor de las asociaciones memorialistas, se establecían medidas para la localización de fosas comunes y para la exhumación de los restos, se decide sobre el futuro del Valle de los Caídos, se dispone la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura, así como la retirada de subvenciones o ayudas públicas a organizaciones relacionadas con el franquismo… Pero no se condena el franquismo, no se da carácter institucional a la condena explicita del golpe de Estado, ni de la invasión de España por un ejercito sublevado, ni a la asociación de éste con potencias extranjeras gobernadas desde el fascismo y el nacionalsocialismo. Hoy ya han pasado seis años desde la entrada en vigor de la Ley y esta sigue sin cumplirse tanto por activa como por pasiva.

Con la llegada al gobierno en 2011 del Partido Popular la dotación presupuestaría para la Ley, aprobada por aproximadamente seis millones de euros, un 0,0006 % del PIB, sufrió un recorte para 2012 del 59,7 %, la cantidad total quedó en 2,5 millones de euros. En 2013 la dotación dejó de existir. Un golpe económico que pone fin a las subvenciones que recibían las asociaciones de víctimas del franquismo para localizar las fosas comunes y cunetas donde fueron arrojados sus familiares. La crisis económica es la excusa perfecta para eliminar las subvenciones sin apenas coste político, pero el motivo, no obstante, no es económico sino ideológico. La búsqueda y exhumación de los más de 80.000 cadáveres que quedan en las cunetas de España pasan desde 2012 a ser costeadas con los ahorros de los familiares. Un golpe económico que además impide el funcionamiento de los organismos oficiales creados para la aplicación de la Ley. Rajoy cierra la Oficina de Víctimas como prometió en el 2008 estando en la oposición: “Ni un solo euro para recuperar el pasado”. Lydia Vicente, perteneciente a la ONG Rights Watch Internacional Spain, declaraba a la prensa española: “si quitas la oficina de Atención a las Víctimas y se acaban las subvenciones ¿qué queda de esa Ley de Memoria Histórica cuando además no hay acceso a la Justicia”. Para la jurista internacional “esto es indicativo de la postura del Estado español en cuanto a las víctimas del franquismo. No hay justicia ni reparación, ni siquiera el mínimo acompañamiento para responder a sus dudas. Se evidencia que en España las víctimas del franquismo importan muy poco, que el Gobierno no está dispuesto a atenderlas como establece el derecho internacional.”

En relación con la legislación española el incumplimiento de la Ley por parte del Partido Popular es claro, ya que según ésta: La Administración General del Estado elaborará planes de trabajo y establecerá subvenciones para sufragar gastos derivados de las actividades de localización e identificación de víctimas.

En relación con la retirada de símbolos franquistas que la Ley contempla de forma expresa y general, en el mes de noviembre de 2008, el Ministerio de Cultura interviene y deja la puerta abierta al incumplimiento de lo obligado por la Ley. Se aprueba en Consejo de Ministros una Orden del Ministerio de Cultura (CUL/3190/2008) en la que se establecen excepciones, todas ellas de carácter subjetivo:

2.º Se exceptúan de lo dispuesto en el apartado anterior aquellos símbolos que se encuentren en un bien calificado como Bien de Interés Cultural siempre que se den los siguientes supuestos:
· Significado histórico: Sólo se conservarán aquellos símbolos con significado histórico y arquitectónico y que estuvieran previstos en el proyecto original de construcción del inmueble, siempre y cuando estén incluidos en la propia declaración de Bien de Interés Cultural.
· Valor artístico o artístico-religioso: Se conservarán aquellos símbolos con alto valor artístico o artístico-religioso y que formen parte del Bien de Interés Cultural y así haya sido reconocido en su declaración.
· Criterios técnicos: Que el símbolo constituya un elemento fundamental de la estructura del inmueble cuya retirada pudiera poner en peligro la estabilidad del mismo o cualquier otro aspecto relativo a su adecuada conservación.

¿Cómo se puede caer en la desfachatez de considerar un símbolo franquista como bien de interés cultural o artístico o religioso? ¿Cómo puede una comisión de expertos llegar a estas conclusiones, más aun si cabe si tenemos en cuenta que el franquismo instauró la contra-cultura en España, prohibiendo todo aquellos que no cumplía con los rígidos postulados del nacionalcatolicismo? Asociar franquismo y cultura es desde todos los puntos de vista una simple fantasía.

Parece claro que el Gobierno incumple la Ley y permite que otras administraciones públicas también lo hagan. Vergüenza debería darle al Partido Popular que tengan que venir la ONU a instarle al cumplimiento de la legislación vigente, a decirle que está violando los derechos humanos, pero no les da ninguna, en el fondo todos son franquistas, pertenecientes a un partido politico fundado por ministros franquistas y defensores a ultranza de una monarquía establecida por una Ley franquista.

Oiremos alguna vez a algún miembro destacado del Partido Popular afirmar que Franco fue un general golpista y traidor que se alzó en armas contra el estado español democrática y legalmente constituido, provocando una guerra entre españoles que causó centenares de miles de muertos. Que fue un dictador implacable que ejerció una represión extrema en España durante 40 años. No creo que estas declaraciones salgan nunca de la boca de un militante del Partido Popular, aún sabiendo que son la expresión de una realidad que nadie pone en duda salvo ellos mismos. No obstante las deberíamos oír algún día, pero no a nivel particular, deberíamos escucharlas en el Congreso formando parte de un texto institucional, aprobado por la totalidad de los diputados y con obligación de ser incluido en su totalidad en todos los libros de texto y enciclopedias. Deberíamos oírlo y deberíamos leerlo en los libros de historia contemporánea, esta es la verdad que la Ley de la Memoria Histórica contempla y la que las victimas reclaman y deberíamos hacerlo antes de que se convierta en un texto prehistórico.

Absolutamente desamparadas por el Estado, las asociaciones memorialistas siguen día a día con su trabajo, haciendo posible la recuperación de restos humanos y la dignificación de las víctimas, luchando para que los símbolos franquistas desaparezcan, exponiendo públicamente la verdad de lo que sucedió, pidiendo justicia y reparación. Toda la geografía española está plagada de estas asociaciones, la falta de medios o subvenciones no les parará hasta que consigan el último de sus objetivos. Las aportaciones voluntarias de victimas y simpatizantes son su única fuente de ingresos.

Únicamente la Junta de Andalucía ha iniciado recientemente políticas activas de apoyo a la LMH, por supuesto con la crítica negativa y unánime del Partido Popular, una crítica aberrante cuando lo que hace la Junta es simple y llanamente cumplir la Ley: “Las Administraciones públicas, en el marco de sus competencias, facilitarán a los descendientes directos de las víctimas que así lo soliciten las actividades de indagación, localización e identificación de las personas desaparecidas violentamente durante la Guerra Civil o la represión política posterior y cuyo paradero se ignore. Lo previsto en el párrafo anterior podrá aplicarse respecto de las entidades que, constituidas antes de 1 de junio de 2004, incluyan el desarrollo de tales actividades entre sus fines”.

Nada de lo anterior sustituye a la cuestión de la impunidad de los crímenes franquistas desde la perspectiva de los Derechos Humanos, esa es otra historia, su negacionismo no puede prevalecer y por tanto conviene sacarla a la palestra en cada ocasión que se presente, al menos hoy dejando este enlace, en el que el Equipo Nizkor efectúa un esmerado análisis junto con un plan de acción detallado para acabar con esa impunidad que solo beneficia a los franquistas y a sus colaboradores al mismo tiempo que supone un agravio sin medida para las victimas.

Benito Sacaluga