Archive for the ‘guerra de España’ Category

Cunetas y trincheras

11 octubre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Hubo un tiempo en el que me avergonzaba ser español. Me daba lache -que en caló quiere decir vergüenza- pertenecer a un país donde los verdugos que habían matado al mejor poeta del mundo siguieran impunes.

En una ocasión, durante un viaje por las geografías del sur y llegando a la ciudad de Granada, me baje del coche para aliviar la vejiga. Pero me dio tanto reparo ponerme a humedecer la cuneta que utilicé una lata oxidada de melocotón en almíbar, encontrada por allí cerca. Sobra decir que lo hice por respeto, por si de estas cosas el cuerpo de Federico estuviese enterrado bajo aquella cuneta sembrada de cardos y de basura.

Porque el poeta Federico García Lorca forma parte de nuestro inconsciente colectivo y cuando escribo “nuestro” no escribo una palabra sino un hecho y con ello me refiero a  que Federico pertenece a los de abajo, a los hijos y nietos de los que perdieron la guerra civil; los de abajo, sí, los mismos que buscamos entre las cunetas los restos de la dignidad.

Para nosotros -y contra la casta-  escribió Lorca de manera premonitoria sus poemas más oscuros, contenidos en Poeta en Nueva York; versos con los que construye la crítica a un sistema despiadado que, cuando entra en crisis, da lugar al totalitarismo.

Parafraseando a Lorca, y como nunca es tarde para seguir esperando a que el mar recuerde, de pronto, el nombre de sus ahogados, se ha promovido la iniciativa para celebrar a Lorca con el Nobel de Literatura; no ya por ser un homenaje  que la memoria rinde a uno de los poetas más grandes que dio la tierra, sino para que el mundo entero sepa que en este país hubo un día gente de bien que fue asesinada por el fascismo y cuyos restos aún permanecen enterrados entre la sangre y la orina de las cunetas.  Mientras tanto, los herederos de aquellos verdugos siguen riéndose delante de nuestras propias narices con la impunidad que otorga el haber ganado una guerra que ellos mismos provocaron con un golpe de Estado.

Son los mismos que aprovechan cualquier momento para hacerse notar como lo que son: herederos del franquismo aunque reciclados en demócratas y que nombran a Lorca con la boca chica de la vergüenza. La misma vergüenza que nos hacen sentir a los de abajo cada vez que toca nombrar el país al que pertenecemos.

 

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Caminos de la memoria por los espacios protagonistas de la Matanza de Badajoz

31 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Se trata de uno de los capítulos más negros de la Guerra Civil, que comenzó con la entrada de las tropas franquistas del teniente coronel Yagüe. Con paseos, asesinatos y desapariciones múltiples.

‘La Columna de la Muerte’, de Francisco Espinosa, documenta hasta 1.500 personas víctimas de una represión brutal en el mes de agosto de 1936 en Badajoz, con nombres y apellidos. Se puede afirmar sin complejos que la cifra se duplicó, porque muchos nunca fueron registrados.

Unas rutas de la memoria se adentran en los espacios protagonistas de la Matanza de Badajoz. Son visitas interpretativas que desean divulgar los hechos que colocaron a la capital pacense en el mapa mundial.  Están organizadas por segundo año consecutivo por la  Asociación Extremeña de Comunicación Social (AECOS),  bajo el nombre “Caminando la Memoria. Badajoz, agosto 1936”.

La matanza de Badajoz en un periódico francés
La matanza de Badajoz en un periódico francés

La agenda de actividades incluye dos rutas diferentes los días 7 y 8 de agosto. El recorrido se inicia en la puerta de acceso a la ciudad, por donde entraron las tropas regulares marroquíes. Pasan también por la antigua cárcel o la capitanía general, donde Yagüe instaló su centro de operaciones. Se suman el cementerio viejo y la antigua plaza de toros, entre otros lugares.

Con anterioridad, y a modo de introducción, este lunes día 6 de agosto tiene lugar en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) una conferencia-debate sobre las mujeres en la II República. Centran  su mirada en Margarita Nelken y Matilde Landa. También en la organización anascosindicalista Mujeres Libres.

La matanza

Corresponsales extranjeros como el portugués Mario Neves narraron en sus crónicas escenas de horror, con asesinatos múltiples y calles teñidas de rojo. Con una columna de humo en permanente combustión. Junto a Neves dieron cuenta de los hechos periodistas como Jay Allen, John T. Whitaker o René Brut.

Contaron las practicas poco ortodoxas con las que avanzaban los sublevados, explicaron la violencia y la dureza de sus métodos. Un golpe de espado perpetrado en Badajoz “a sangre y fuego”.

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Memoria democrática

La memoria es un ejercicio democrático. El conocimiento del pasado es necesario para no cometer los mismos errores. Las visitas guiadas quieren fomentar la conciencia histórica para avanzar hacia el futuro, señala José Manuel Rodríguez desde la asociación AECOS.

La Matanza de Badajoz sigue suscitando mucha controversia, y las rutas abogan por visibilizar la memoria de la ciudadanía pacense. “Consideramos que es un hecho histórico que, de manera interesada, fue invisibilizado y ocultado. Manipulado”, destacan desde la organización.

Plaza en los años 80
Plaza en los años 80. Uno de los escenarios de la matanza de Badajoz, hoy convertida en el palacio de congresos de la ciudad / Foto: Francisco Espinosa

Al pasar por la puerta del palacio de congresos actual, muchos desconocen que allí se produjo “una cruel matanza”. Para muchos historiadores y memorialistas se trata de  un símbolo de las ‘mayores atrocidades’ atrocidades que cometió el franquismo.

En Badajoz el ayuntamiento organiza rutas turísticas, culturales, que promocionan toda la fortificación y sus baluartes. Lugares clave en torno a la guerra de la independencia o el número de víctimas que ocasionó. Cuando se llega al siglo XX se para la línea temporal. No existen actividades divulgativas, culturales, para “recordar, para honrar a las víctimas de la masacre” de agosto del 36.

Conferencias

Las actividades comienzan este lunes con las conferencias, en las que tomarán la palabra mujeres feministas extremeñas conocedoras de las figuras históricas del momento y de la organización  anarco-feminista Mujeres Libres. “Consideramos que es una forma de introducir la perspectiva de género y feminista en este tipo de actividades, con el firme propósito de visibilizar el papel de las mujeres en la guerra civil y la represión franquista, y vincularlas con el Badajoz del momento”.

Uno de los puntos de la ruta serán las tapias de la catedral, en la Plaza de España, donde hubo fusilamientos / AECOS
Uno de los puntos de la ruta serán las tapias de la catedral, en la Plaza de España, donde hubo fusilamientos / AECOS

Se analizará la historia de Matilde Landa. La figura de esta extremeña es indispensable para entender la incorporación de las mujeres al activismo político en la primera mitad del siglo XX. Un 27 de septiembre de 1942 se suicida en el penal de presas de Palma antes de que las autoridades eclesiásticas la bautizaran. Matilde Landa eligió la muerte antes que la conversión. Un icono de las mujeres que lucharon contra la represión franquista.

La otra figura es Margarita Nelken, diputada socialista en las tres legislaturas de la II República. Trabajó como crítica de arte, periodista y pintora. Una mujer con grandes inquietudes intelectuales y artísticas que entró en política con el PSOE, aunque más tarde se vinculó al Partido Comunista. Fue una de las grandes ‘agitadoras’ del movimiento feminista de la época.

Rutas de la memoria

La ruta parte el primer día junto a la rotonda de los tres poetas, en la cabecera del puente de la autonomía que da acceso la Alcazaba. Tiene un especial significado, porque por allí accedieron las tropas de los regulares marroquíes, los mercenarios que se unieron a las tropas de Franco. Los conocidos ‘moros’, que entraron en Badajoz y otros municipios a ‘sangre y fuego’.

La visita continúa por la calle Chapín, que durante años se llamó ‘Regulares Marroquíes’. El recorrido hace una parada en el palacio de Godoy, la sede de la actual escuela oficial de idiomas, que fue la cárcel de la ciudad.

Calle Ramón Albarrán, Badajoz, uno de los lugares de las rutas de la memoria / AECOS
Calle Ramón Albarrán, Badajoz, uno de los lugares de las rutas de la memoria / AECOS

Sigue por la plazuela de la Soledad y una calle cercana, donde regentaba una tienda de ultramarinos quien fuera el alcalde en ese momento, el socialista Sinforiano Madroñero.

También en la capitanía general, el gobierno militar –junto a la plaza parque López de Ayala– donde el teniente coronel Yagüe instaló su centro de operaciones. Otra de las paradas es en la Plaza de España, en los muros de la catedral, un lugar en el que se produjeron fusilamientos.

La ruta también se fija en la antigua plaza de toros, hoy convertida en el palacio de congresos, y desde allí a la la ronda del Pilar para llegar a la conocida ‘brecha de la muerte’. En el parque de la Legión desean hacer una puesta en común, con el objetivo de que la gente hable y se pueda configurar entre todas las personas asistentes un mapa de vestigios franquistas que siguen en la ciudad.

Al día siguiente la cita será en el cementerio viejo de la ciudad, otro de los iconos de la represión franquista y la matanza de Badajoz.

También aprovecharán para bucear en los nichos y tumbas de diferentes personajes de otras épocas históricas más allá de la II República y de la dictadura.

El asesinato de Calvo Sotelo y la masonería

14 agosto, 2018

Fuente: http://www.elpais.com

Por: María José Turrión 18 de julio de 2014

 1936+Santos Yubero+Cuerpo abatido del ministro de Hacienda, Calvo Sotelo, 13 de julio de 1936_

Cadáver atribuido a Calvo Sotelo / SANTOS YUBERO, ARCHIVO REGIONAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Si el comienzo de la I Guerra Mundial viene asociado al atentado de Sarajevo, el de la Guerra Civil Española, al menos para un amplio sector historiográfico, va unido pertinazmente al asesinato de Calvo Sotelo. Para algunos historiadores sin embargo, como Santos Juliá o Julián Casanova, el complot contra la República comenzaría en febrero de 1936 con el triunfo de la coalición de izquierdas.

Los precedentes que rodearon la muerte del diputado, como fue la acalorada sesión parlamentaria del día 16 de junio, donde José Calvo Sotelo y Santiago Casares Quiroga se cruzaron fortísimas acusaciones y, el hecho de que para muchos sea el asesinato el desencadenante de la Guerra, hace que sea un tema ampliamente tratado en diversos sectores.

Posturas cercanas al diputado y líder de Renovación Española asesinado, y posicionamientos políticos radicalmente opuestos, coinciden en el grueso de la narración de los acontecimientos que se desarrollan en la madrugada del día 13 de julio de 1936, la del asesinato, reflejados también en el sumario correspondiente de la Causa General que instruyó la Fiscalía General una vez terminada la Guerra. No podemos dejar de recordar que, el sumario que comenzó a instruir el magistrado del Tribunal Supremo, Iglesias Portal, inmediatamente después de la muerte del diputado y en el que actuaba como fiscal, el Fiscal General de la República, Paz Mateos, fue robado por milicianos en los días posteriores al comienzo de la Guerra Civil, se cita el 25 de julio de 1936 como fecha del robo, sin que del mismo nada se sepa hasta la fecha.

Inseparable al relato de la muerte del diputado, el de otro crimen que tuvo lugar en la tarde noche del domingo 12 de julio de 1936, el del teniente Castillo. José del Castillo Sáez de Tejada, demócrata y republicano, pertenecía a la Guardia de Asalto, cuerpo de policía mandado crear por Miguel Maura, cuando estaba Ángel Galarza al frente de la Dirección General de Seguridad y organizado al parecer con gran profesionalidad por Muñoz Grandes y a cuyos mandos se les atribuye en el año 1936 una tendencia demócrata y el ser muy cercanos y leales a la  República. En esas fechas prestaba sus servicios el teniente Castillo en el Cuartel de Pontejos, sede desde donde habría de salir la famosa camioneta número 17 para vengar, según reza la Causa General, la muerte de Castillo por parte de sus indignados compañeros.

Los hechos conocidos y reconocidos sobre el asesinato de José Calvo Sotelo son: la salida desde el Cuartel de Pontejos en la madrugada del día 13 de julio de una camioneta , la número 17, con aproximadamente dieciséis personas, al frente de las cuales se encontraba el guardia Civil Fernando Contés y junto a él, la persona que realizaría los disparos, Luis Cuenca (en la Causa General aparece erróneamente como Victoriano Cuenca). El secuestro del diputado en su residencia de la calle Velázquez de Madrid y el posterior asesinato en la misma camioneta que le trasladaba según dijeron sus captores a las dependencias de la Dirección General de Seguridad y por último el depósito del cadáver en el Cementerio del Este, donde con posterioridad sería realizada la autopsia.

Camionet nº 17

La camioneta nº 17 dónde se asesinó a Calvo Sotelo.

Desde el primer momento surge una ingente cantidad de comentarios y literatura sobre el crimen, publicando toda suerte de detalles sobre los autores físicos del mismo, su adscripción política y sus vínculos con miembros del Gobierno y con la masonería. En relación a esta última como instigadora y responsable del crimen, no se presentan pruebas concluyentes, tan solo el hecho de señalar a miembros del Gobierno y de la Administración, como Azaña, Casares Quiroga o Alonso Mallol, que era el máximo responsable en la Dirección General de Seguridad, como pertenecientes a la masonería y poniéndolos en relación con los actores del crimen, algunos de los cuales también pertenecían a la masonería.

Sin embargo, se imprimió ya por entonces una hoja de propaganda que reproducía un documento mecanografiado que lleva por título ALTO MANDO DE LA DEFENSA NACIONAL (BOLETÍN CONFIDENCIAL EXTRAORDINARIOque de alguna manera ilustra la tenaz acusación que existe sobre la masonería como instigadora del crimen y, del que sorpresivamente no encontramos que se haga referencia ni en la Causa General, ni en prensa de época, así como tampoco en la extensa bibliografía existente sobre el hecho que nos ocupa, con la única excepción de la Revista Javeriana editada por la Universidad homónima de los Jesuitas en Bogotá, donde aparece publicado en el volumen 6 de la revista del mismo 1936.

El documento no está fechado, pero está redactado entre la muerte de Calvo Sotelo (13 de julio de 1936) y el comienzo de la Guerra Civil (17/18 de julio de 1936) y de haberse difundido en las instancias oportunas, hubiera reforzado la tesis que relaciona a la masonería como instigadora del crimen. En fechas recientes, hemos podido encontrar impreso el documento en una conocida casa de venta a través de Internet y sabemos que el original mecanografiado de este Boletín fue guardado en un archivo familiar durante la dictadura.

El Boletín, escrito con claro fin propagandístico, está dividido en una introducción y tres apartados titulados: El Complot, La Ejecución y Viva España. Viene firmado: “Por los organismos del Alto Mando. El Comandante General”.

“Nuestro servicio confidencial en el extranjero nos ha puesto en posesión de cuantos datos se necesitan para atribuir al Gobierno de granujas que maltrata  España, la cobarde ejecución del heroico mártir Calvo Sotelo…”

Boletín Confidencial Extraordinario/TODOCOLECCION.NET

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El texto sitúa en París en la calle Cadet nº 16, una tenida (reunión) de la Gran Logia de París celebrada el 8 de junio de 1936, y en la cual con la asistencia de cinco delegados masones españoles, cuyos nombres no se indican, se discutió la posibilidad de que se creara en España un Frente Nacional que hiciera peligrar al Frente Popular. En esa reunión de masones, el mencionado Boletín cuenta la existencia de un fichero elaborado en la logia y referido a políticos españoles, susceptibles de constituir peligro ante la eventual formación de ese frente nacional, en concreto hace referencia a cinco personas: “Albiñana, Calvo Sotelo, Domingo Arévalo, Gil Robles, Goicoechea, Primo de Rivera y Ventosa”.

En la referencia de Calvo Sotelo se lee: “Monárquico. Ex ministro de la dictadura. Hombre de gran preparación técnica financiera. Peligrosísimo por su poder de captación de masas. Cuenta con el apoyo de grandes núcleos capitalistas. La única esperanza de las derechas nacionales. Es la única figura que puede aglutinar a su alrededor todos los elementos contrarios al Frente Popular. Se halla relacionado perfectamente con influyentes personalidades extranjeras. Es urgente su eliminación total para impedir la formación del Frente Nacional, cuya Jefatura ostentaría de modo indiscutible. Transmítase esta nota con urgencia a nuestros [espacio en blanco] de Madrid para su rigurosa observancia. Aprémiese a los HH [hermanos] Casares Quiroga y Barcia para su inmediata ejecución”.

De este documento llama la atención varias cosas, pero la fundamental es el porqué no se utilizó en la Causa General. ¿Acaso no se dio a conocer al fiscal? ¿Podía interesar a alguien que no llegara a la instrucción del Caso? Independientemente de que hubiera existido esa orden dada por la masonería francesa para “eliminar” a Calvo Sotelo o sea pura invención y propaganda, el hecho cierto es que hubiera servido para afianzar la tesis de culpabilizar a la Orden como autora o instigadora del crimen. ¿Es posible que el Régimen franquista no quisiera dar excesiva importancia a la figura de Calvo Sotelo?

Antonio Ruiz Vilaplana, en su conocido y reeditado en 2010 y 2011, Doy fe… Un año de actuación en la España nacionalista,  publicado en 1938 por Ediciones Españolas y en el que narra las atrocidades realizadas por los sublevados en la ciudad de Burgos y de las que él fue testigo presencial en razón de ocupar el cargo de Secretario del Juzgado de Instrucción de esa ciudad, menciona que el día 19 de julio en Burgos, Sáinz Rodríguez, diputado monárquico, ante un corro de gente se expresaba de la siguiente manera: “¡Qué lástima! – decía compungido-. En el día de hoy, aquí, para disfrutar de todo esto debía hallarse conmigo el pobre Calvo Sotelo. Él tenía designada conmigo esta región para el día del levantamiento. Desgraciadamente, el crimen de esos canallas, le ha impedido obtener hoy, aquí, el triunfo que merecía…”.

Los escritos a partir del asesinato hablan de crimen de Estado. Luis de Galinsoga, gana el premio Luca de Tena, con un artículo publicado en ABC sobre Calvo Sotelo. A su entender, este crimen se fraguaría en las horas inmediatamente anteriores al acto, si bien “venía incubándose meses y años antes por los jerarcas del régimen que había de consumarlo” y ello por ser Calvo Sotelo el principal opositor a los ideales de la República. Galinsoga habla de un Calvo Sotelo “precursor de la Cruzada que hoy acaudilla el glorioso Generalísimo Franco”.

Curiosamente en el Boletín Confidencial Extraordinario no se mencione en ningún momento el nombre de Francisco Franco, ni tampoco se dice de él que sea personaje importante al que haya que prestar atención y vigilancia ante la eventual formación de un frente de derechas. Bien es cierto que, no hay ningún militar entre los nombres que figuran como posibles candidatos para unir a las derechas. Con todo, Franco, un personaje que acabará siendo el principal actor en la sublevación militar y, que a la postre será el titular de una dictadura férrea, y para quién además la masonería era uno de los mayores peligros a tener en cuenta, ¿cómo se tomaría en caso de conocer el contenido de ese Boletín, el hecho de saber que él mismo no representaba ningún peligro para la masonería, que su figura para la organización era inexistente?.

No es la primera vez que, Franco no da importancia a temas relacionados con la masonería. Celso Almuiña alude a ello en relación al documento titulado Máximas e instrucciones políticas para el Gran Oriente Español y Logias de la masonería egipciana. Un extraño documento que le hacen llegar a Franco a través del general Meléndez (este documento sí acabaría en la Causa General), del que no se sabe la autoría pero que se atribuye a la masonería y del que Franco dice al parecer: “No interesa, esto ya lo conocía yo”. ¿Cuánto conocía Franco realmente de la masonería?

Conocida es la gran suerte del dictador, todas las personas que le pudieron hacer sombra a la hora de llevar adelante sus sueños de poder, o morían en accidentes de avión, como Sanjurjo y Mola o eran asesinados como Calvo Sotelo y Primo de Rivera. Otros como el general Amado Balmes que, podría representar una seria oposición a la sublevación militar al no estar de acuerdo con ella, moría al tratar de desencasquillar un arma. Ángel Viñas no duda en sostener en La conspiración del general Franco y otras revelaciones acerca de una guerra civil desfigurada que, fue un asesinato organizado por Franco, con el doble fin de, por un lado eliminar posibles opositores a la sublevación militar en Canarias y por el otro, facilitar su marcha justificada (el propio Gobierno le envió a investigar los hechos), desde Santa Cruz de Tenerife a Las Palmas donde presidiría el funeral de su compañero de armas el día 17 de julio por la mañana. La misma tarde del 17 de julio se sublevaron las guarniciones de Ceuta, Melilla y Tetuán y al día siguiente Franco se unió alzando Canarias y trasladándose en el Dragón Rapide a Marruecos para hacerse cargo de la sublevación en el protectorado.

Sobre la autenticidad  o no del contenido del documento en el que se acusa al Gran oriente Francés de ser el instigador del crimen, un miembro de la masonería nos destaca tras la lectura del Boletín, la existencia de rasgos de verosimilitud, sin embargo en los archivos de la masonería de la Rue Cadet no hay testimonio que de fé de que se celebrase una reunión el 8 de junio de 1936, tan solo encontramos un museo, el Musée de la Franc-maçonnerie, creado en 1889, que fue víctima del expolio nazi durante la ocupación y que sería abierto de nuevo en 1973.

“Franco es un cuerpo extraño en el Valle de los Caídos y su salida ha de ser irreversible”

10 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

“Franco va a salir del Valle de los Caídos antes o después”, dijo usted hace cuatro años en una entrevista en este diario. ¿Se dan ahora las condiciones idóneas para la exhumación de los restos del dictador?

Absolutamente, creo que el tema está maduro. Desde la Comisión de Expertos ya planteamos en 2011 la salida de los restos de Franco en los términos actuales, y en estos siete años ha habido un gran debate social, pero sobre todo se ha colocado en el imaginario un tema que está cayendo por su propio peso. Y es básico para romper el cordón umbilical con el franquismo aún latente en España. El Congreso aprobó el año pasado una PNL que exigía el traslado, y sea la fórmula un Real Decreto-Ley, como parece, o sea cualquier otra, lo cierto es que el dictador Franco fue sepultado allí -y entregado su cuerpo a los benedictinos- por un Decreto del rey Juan Carlos, por tanto es política de Estado, y ese acto puede deshacerse. El Estado tiene la razón. Eso sí, hay que analizar todos los escenarios posibles, ahí tenemos el ‘ caso Sanjurjo’. Igual ha habido algo de precipitación, pero no tengo prisa, después de cuarenta años se puede esperar seis meses más. Tiene que hacerse bien. La salida de Franco tiene que ser irreversible. Es un cuerpo extraño en el Valle de los Caídos.

Franco está enterrado allí en un lugar preeminente, pero también José Antonio

El momento que transitamos ahora mismo ha de tener un carácter doble. Hablar de uno sin tener en cuenta al otro no tiene sentido. No se trata de trasladar a Franco, sino desmantelar la jerarquía funeraria del monumento. Abogo por una solución integral. Sacar a Franco y trasladar a José Antonio a otro lugar del recinto.

Francisco Ferrandiz, antropólogo del CSIC
Francisco Ferrandiz, antropólogo del CSIC

Están desarrollándose las labores previas a la exhumación de los hermanos Lapeña… Parece que el nivel de la cripta adyacente a la capilla donde se supone que están los restos no sufre el grado de deterioro de otras zonas… ¿Cómo valora este proceso?

En las imágenes que se han difundido estos días del sector donde están los hermanos Lapeña se ven las cajas colocadas e incluso algunas con nombres, por tanto creo que un equipo de especializado puede hacerlo, es absolutamente viable. Pero no nos podemos quedar ahí, la realidad es que hay veintiocho niveles de enterramiento separados por muros, y sería necesario conocer su situación para arrojar luz sobre el estado general de las criptas y evaluar de manera global las posibilidades de intervención. Desde luego, sería a un coste razonable si lo comparamos, por ejemplo, con el coste de un aeropuerto vacío o de una estación de AVE con poco tránsito.

Estamos conociendo estos días la posición del prior, atrincherado en la abadía y poniendo en jaque la exhumación de Franco… ¿Puede recurrir a la justicia y denunciar por profanación?

Es el derecho al pataleo. Recurrirán todo lo que haya que recurrir, pero en todo caso, son una minoría, tanto en el seno de la iglesia católica como en el conjunto de la sociedad española.

El prior Santiago Cantera -también el antiguo padre abad, Anselmo Álvarez- suelen decir que solo se puede alcanzar el sentido de la reconciliación “bajo los brazos redentores de la Cruz”…

Lo que ha ocurrido estos días es muy revelador, desde mi punto de vista. Defienden que el Valle es un monumento a la reconciliación, que la cruz es un potente símbolo universal de paz, pero hace unos días los ultraderechistas se movilizan y se concentran en la explanada en defensa del monumento cuando, según ellos, está “en peligro”. Ver a esa gente allí demuestra que el Valle no representó nunca ni representa a las dos Españas, sino a una sola. En resumen, el argumento de la reconciliación se les ha caído por completo.

Si la familia Franco mantiene su idea de no hacerse cargo, ¿qué se puede hacer con los restos del dictador? ¿Deberían de ir a un osario, como se ha especulado estos días?

Si el Estado cuenta con seguridad jurídica para la exhumación, podría dejar los restos en la puerta del recinto de Cuelgamuros. Entiéndame, es una forma de hablar, no creo que se produzca esa situación. La familia tendrá que plegarse, no les queda otra.

¿Realmente es posible la resignificación del valle de los Caídos? ¿Cuál de las opciones barajadas estos años le parece idónea?

Reconozco que en estos años he ido cambiando de opinión, conforme he ido conociendo las soluciones adoptadas en otros espacios de memoria del mundo. Ahora mismo creo que debería hacerse una recontextualización del Valle de los Caídos como monumento totalitario. Expertos de otros países consideran que, con diferencia, es el más impactante, por encima de los lugares que aún quedan en Berlín o Moscú, por ejemplo. A fin de cuentas, es la petrificación del nacionalcatolicismo de forma casi perfecta. Entonces, yo no lo tocaría, lo usaría para hacer pedagogía del totalitarismo, para explicar a través del monumento cómo funcionan las dictaduras.

¿Y cómo sería esa recontextualización? ¿Demolería la cruz?

Hoy día la museología está muy avanzada, desde luego no utilizaría fórmulas caducas como poner placas ni nada por el estilo, sino que convertiría el Valle en un ‘ciberlugar’. Es decir, si se me permite la expresión, en lugar de demoler la cruz la convertiría en un gran receptor que garantizase una wifi potente para que los visitantes pudieran acceder a contenidos de todo tipo e incluso pudieran subir fotos o vídeos. Desde luego, hay especialistas españoles y extranjeros que podrían desarrollar un proyecto puntero en el mundo y así transformar por completo Cuelgamuros, como se ha hecho por ejemplo en Hiroshima. Y así, con participación de la propia ciudadanía, transformar poco a poco el relato. Porque hasta ahora solo ha habido un relato monolítico, hegemónico, y no se trata de imponer un relato alternativo sino sumar una multiplicidad de relatos, envolver el Valle de otra manera, para facilitar el conocimiento de las nuevas generaciones y fortalecer la calidad democrática del país.

Esta semana usted ha codirigido el Congreso internacional entre otras cosas sobre fosas comunes. ¿Por qué las exhumaciones están transformando radicalmente los modos de gestión del pasado traumático?

El trabajo en torno a las fosas comunes tiene, desde luego, carácter simbólico, pero ahora mismo es central en los discursos y en las políticas de memoria y de derechos humanos. Cuando empezamos con este tema, en 2002, nos desbordaba su complejidad. Durante años hemos ido creando equipos y redes de investigación interdisciplinar que han ido arrojando luz a un debate paupérrimo, derivado del ‘vuelo bajo’ de la crispada situación política y del famoso ‘y tú más’. Hemos ido creando marcos comparativos porque queríamos entender mejor, a fin de superar la pobreza del debate. Ahora mismo la conexión de la ciencia forense con los derechos humanos es un proceso global, mundial. Para que te hagas una idea, el equipo argentino de antropología forense ha trabajado ya en cincuenta países. Son los instrumentos centrales de la justicia transicional. Porque cualquier conflicto deja evidencias, que permiten construir casos judiciales. Y la fosa común es, a fin de cuentas, el lugar del crimen.

¿En qué posición está España en relación a otros países?

España es un referente mundial, el caso español no es periférico, está en los mapas de análisis académicos, más aún con el tema de Franco de por medio. Lo característico de nuestro país es que fue un movimiento de abajo arriba, desde familias, asociaciones, equipos forenses… Está ocurriendo algo similar ahora mismo en países como Colombia y Méjico donde, frente a gobiernos, fiscalías, grupos mafiosos o paramilitares, están siendo las madres, o ciudadanos anónimos, quienes están buscando los cuerpos, objetos personales… Aquí, a partir de 2005 el apoyo institucional ha sido desigual, rácano y mal orientado. Ha sido un “búscate la vida” para las familias, y eso tiene que cambiar. No quiere decir que no haya problemas. Una exhumación reaviva traumas y a veces genera frustración, porque se ha pensado que con una identificación genética se resolvía todo, y no es tan sencillo, necesitamos seguir mejorando y analizando los procesos desde un punto de vista crítico.

¿Qué cambios deberían de producirse con la creación de la Dirección General de Memoria Histórica?

Con Mariano Rajoy como presidente, la fórmula era “cero más cero más cero igual a cero”. Sin embargo, paralelamente se destinaban recursos, se financiaban exhumaciones o se creaban institutos de memoria. La situación es desigual, pero se ha trabajado bien en Andalucía, País Vasco, Navarra… Hasta en Castilla y León se ha avanzado en esta materia. Hemos pedido mil veces que el Estado asuma las exhumaciones, que se cree un archivo único, que se ponga en marcha una oficina de víctimas… Precisamente en el Congreso de San Sebastián -que he codirigido junto a Francisco Etxeberría- ha participado el nuevo Director General de Memoria Histórica, que ha dejado importantes anuncios en sintonía con las demandas de las asociaciones, como la voluntad de asumir la gestión directa de las exhumaciones o la anulación de las sentencias franquistas. Es cierto que no ha sido sino expresar las líneas de acción de un programa, porque además tienen pocos diputados y poco tiempo por delante, pero hay mucho por hacer.

8 libros para entender el horror del 18 de julio

30 julio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

“El pasado día 15, a las cuatro de la mañana, Elena dio a luz un hermoso niño”. No era un niño y mucho menos hermoso. Todo lo contrario. Acababa de nacer un monstruo en forma de sublevación militar contra la II República que originaría la Guerra Civil con un balance de cientos de miles de muertos, exiliados y encarcelados.

El entrecomillado anterior corresponde al telegrama que el general Emilio Mola envió a sus compañeros de armas a modo de pistoletazo de salida, en vísperas de lo que ellos llamaron glorioso alzamiento nacional, un calurosísimo sábado 18 de julio de 1936. La resistencia armada de millones de republicanos y de sus organizaciones políticas y sindicales logró frenar el golpe militar en buena parte de España, y convirtió el país en un terrible campo de batalla durante casi tres años.

Junto con la Segunda Guerra Mundial, la contienda española figura como uno de los episodios históricos que más novelas, ensayos o relatos han inspirado en todo el planeta. Desde gestas individuales hasta epopeyas colectivas. Desde infinidad de desgarradoras anécdotas particulares hasta profundos análisis de geopolítica. Desde lo más sublime de lo que es capaz un ser humano hasta lo más abominable. La Guerra Civil española representa una fuente constante, inagotable y apasionante de inspiración para los escritores.

Por ello una inmensa bibliografía, que resulta inabarcable para un lector no especializado, ha narrado aquel conflicto. En cualquier caso, algunos libros (unos ya clásicos, otros más recientes) han intentado analizar aquella tragedia y han aportado claves para comprender sus causas y su desarrollo.

Muchos de estos excelentes y divulgativos ejemplares fueron escritos por hispanistas anglosajones, quienes más y mejor han estudiado la Guerra Civil, salvo algunas honrosas excepciones de historiadores españoles, entre los que destacan nombres como Santos Juliá, Enrique Moradiellos o Julián Casanova. Aquí ofrecemos una selección citando algunas de las primeras ediciones, ya que de la mayoría de estos títulos se publican reediciones con frecuencia.

La velada en Benicarló. Manuel Azaña (Castalia, 1974)

Libro Manuel Hazaña

El que fuera jefe de Gobierno y, más tarde, presidente de la República, un intelectual que entró en política, reflejó en esta obra, entre la novela dialogada y la obra teatral, todo el drama del país a través de 11 personajes que coinciden casualmente una noche, en mitad del conflicto, en aquella localidad costera castellonense.

Los variados personajes que muestra Azaña en su obra, algunos alter egos del político republicano; la lucidez y profundidad de sus diálogos; la reflexión sobre la esencia de España y los españoles; o la encendida defensa de la democracia como única forma de convivencia; convierten a La velada en Benicarló, escrita en abril de 1937, en una pieza magistral que debería ser de obligada lectura en todos los colegios e institutos.

La Guerra Civil española. Hugh Thomas. (Grijalbo, 1976)

Libro La guerra civil española

Fascinado con nuestro país, este historiador británico ya fallecido de corte liberal-conservador, logró con este título escribir una obra amena, didáctica y muy ecuánime que pasa por ser un libro de referencia y un magnífico manual para cualquiera que intente un primer acercamiento al estudio del conflicto sin ser un especialista en la materia.

Años de investigación y de documentación, de trabajo con las fuentes, dieron como resultado un texto imprescindible, publicado por primera vez en español en la editorial parisina Ruedo Ibérico en 1962, que no ha envejecido con el paso del tiempo.

La República española y la Guerra Civil. Gabriel Jackson (Crítica, 1999)

Libro 3 Guerra Civil Española

Desde una perspectiva más comprometida con la izquierda, este historiador norteamericano, también fallecido, escribió otro de los libros clave para comprender el periodo que nace con la proclamación de la República en 1931 y acaba ahogado en sangre con el bando victorioso del general Francisco Franco el 1 de abril de 1939.

Con el ya habitual estilo periodístico de los historiadores anglosajones, Jackson se ocupó muy especialmente de los avatares, divisiones y debates de las fuerzas republicanas y de la izquierda. Otro título imprescindible.

La Guerra Civil española. Antony Beevor (Crítica, 2005)

Libro 4 Guerra Civil Española

Nuevo ejemplo de la apabullante bibliografía básica que los anglosajones han dejado del conflicto en este libro del historiador militar Beevor, uno de los ensayistas que mejor ha descrito y narrado la Segunda Guerra Mundial.

De nuevo, se unen el rigor documental, un estilo brillante y un acercamiento no sesgado ni sectario a una contienda tan ideologizada como la guerra española.

Leer al británico Beevor supone adentrarse en una serie de reportajes donde se entremezclan con maestría las microhistorias de mucha gente anónima con la macrohistoria de las batallas decisivas o la geopolítica de los dirigentes.

Franco, caudillo de España. Paul Preston. (Grijalbo, 1994)

Libro Aquí no Franco

Imposible entender la Guerra Civil sin la personalidad y la biografía del militar que encabezó la sublevación y, tras la victoria, gobernó el país como dictador durante casi cuatro décadas.

Paul Preston, un historiador que ha dedicado su vida entera al estudio de la España del siglo XX con multitud de obras ( Palomas de guerra, Idealistas bajo las balas) traza un retrato personal, político y militar de Franco en una biografía de incuestionable calidad. Se trata de una obra cumbre de la amplia bibliografía de Preston que, pese a su extensión, deja traslucir la brillante y ágil pluma de este historiador británico.

La República española en guerra (1936-1939). Helen Graham (Debate, 2006)

Libro La república española

Este ensayo de la historiadora británica, otra contribución anglosajona, representa una de las mejores y más certeras aproximaciones a la evolución de las fuerzas republicanas durante el conflicto.

El papel jugado por republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y otros sectores aparece diseccionado en un tono muy riguroso, pero nada academicista, y desde una metodología marxista que se detiene con profundidad en el análisis de las distintas estrategias.

El estupendo libro nos hace recordar que de los ocho años de vida del régimen republicano, tres de ellos estuvieron marcados por la imperiosa necesidad de defender la democracia con las armas en la mano. Debates todavía hoy vigentes como la disyuntiva entre guerra y revolución son abordados con inteligencia y sutileza por Helen Graham.

Guerra y vicisitudes de los españoles. Julián Zugazagoitia (Tusquets, 2001)

Libro guerra civil 6

Periodista, escritor y político socialista, atrapado por la Gestapo en su exilio francés y fusilado por los franquistas en la posguerra, Zugazagoitia es un personaje destacadísimo de la República injustamente olvidado por la mayoría de sus compatriotas.

Fue ministro de la Gobernación en uno de los Ejecutivos de Juan Negrín y secretario de Defensa al final de la guerra pero sobre todo, un intelectual que batalló por la democracia y arrinconó una prometedora carrera como novelista por servir a sus ideales. El libro citado, entre el testimonio personal, la crónica política y el periodismo narrativo, se incluye entre los textos fundamentales escritos por españoles sobre la contienda.

Un pueblo español. Elliot Paul (Gadir, 2018)

último libro Guerra Civil

Por último, las memorias de un músico y escritor norteamericano que se afincó en la entonces idílica y plácida Ibiza en los años treinta y se vio sorprendido por la guerra que convirtió la isla en un infierno de represión y de crueldad.

El contraste entre la paz y la conflagración, el odio entre vecinos en el pueblo ibicenco de Santa Eulalia, la eliminación del adversario y el retrato de una España pobre y atrasada que la República trató de rescatar, elevan este libro poco conocido, comparable a El laberinto español de Gerald Brenan, a la categoría de un testimonio de primera fila. Un relato muy revelador de la vida cotidiana antes y después de una guerra que lo cambió todo.

“Ojalá encontrar los restos de Lorca sea el símbolo de la reconciliación en España”

14 junio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Los restos de Lorca en un saco enterrado bajo una fuente. “Es el desaparecido más llorado del mundo”. La posible ubicación de la fosa común donde yacen Federico García Lorca junto a los cadáveres del maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros anarquistas Joaquín Arcollas y Francisco Galadí ha sido durante décadas motivo de controversia. Y de varias búsquedas infructuosas. “Eso de ‘abrir heridas’ es una infamia, una calumnia repelente”. Ahora habrá una nueva oportunidad de encontrarlos. “Ojalá sea el símbolo de la reconciliación” en España, dice el hispanista Ian Gibson en una entrevista exclusiva para eldiario.es Andalucía.

El que será el quinto intento para localizar los restos del poeta español más universal parte de una pista que no es nueva pero que renace tras varias intentonas fallidas. En la obra de construcción del Parque Federico García Lorca en Alfacar (Granada) aparecen los huesos de cuatro personas. Corre el año 1986. Los restos quedan introducidos en un saco y sepultados bajo una fuente para que la Diputación de Granada pueda inaugurar a tiempo el espacio de memoria. Eso dicen algunos testimonios. Como el de quien fuera entonces número dos de la institución.

La Junta de Andalucía ha asumido el encargo. La Administración regional actuará “con rigor técnico” y “ pilotará” la futura intervención arqueológica desde la Dirección General de Memoria Democrática, en palabras del vicepresidente andaluz y consejero de la Presidencia, Administración Local y Memoria Democrática de la Junta, Manuel Jiménez Barrios.

¿Qué siente ante la posible nueva búsqueda de Lorca?

Siento una emoción fuerte. Pero claro, no puede ser como la primera vez. Tenía todas mis esperanzas puestas en la primera búsqueda y no hicieron bien el informe previo y tampoco buscaron entre el olivo y la cancela. Y eso es lo que vamos a ver ahora. Sufrí mucho, por eso hice un diario para poder contener mi tensión, apunté todo. Pero como no me llamaron no participé. Acudieron a mis libros pero no me consultaron sobre otras posibles ideas mías y fue una frustración terrible cuando no se encontró nada. Ahora van a empezar otra vez… tengo mis esperanzas, creo que hay algo ahí, estoy convencido. Y si resulta que fue así es una cosa vergonzosa, encontrar restos al lado del olivo donde a mí me dijo el enterrador y llevar estos restos a otro lado del parque porque estorbaban en el proceso de vallar el recinto porque había prisa para inaugurarlo. Entonces, si esto resulta ser cierto, es terrible para el PSOE, la Diputación de Granada de entonces.

El hispanista Ian Gibson con su libro 'El asesinato de García Lorca'. | JUAN MIGUEL BAQUERO
El hispanista Ian Gibson con su libro ‘El asesinato de García Lorca’. | JUAN MIGUEL BAQUERO

Si se confirma que los restos de Arcollas, Galindo, Galadí y Lorca están metidos en un saco bajo el cemento de una obra realizada en democracia, en el 86… ¿desidia con los derrotados?

¿Desidia? Es que es inconcebible. Ernesto Antonio Molina Linares está allí, era vicepresidente segundo de la Diputación y lo dijo 22 años después, cuando había prescrito porque eso fue ilegal. Son tremendas esas declaraciones. Lo dice en Ideal, el periódico más leído de Granada, que lee todo dios, y el equipo de la primera búsqueda no tiene en cuenta esa entrevista. Como si no la conociesen.

La pista no es nueva, sobrevuela la fosa de Lorca desde hace mucho. ¿Por qué queda relegada frente a otras teorías?

No entiendo nada. Se publicó en prensa, yo lo publiqué en mi libro, pero nadie ha hecho una investigación. ¿Cómo se explica eso? Claro, él (Molina Linares) era del PSOE, había mucho interés tal vez en no investigar porque lo que se cometió era absolutamente ilegal. Hay otra cosa muy llamativa, y es que Manuel Fernández-Montesinos (sobrino de Lorca) fue padrino de la hija de Molina Linares. Se supone que hay una relación de amistad profunda entre el padrino y el padre de la criatura. Con lo cual si aparecieron restos al lado del olivo, Montesinos se habría enterado enseguida.

Y si aparecieron restos en esa ubicación, saltaría la alarma de Lorca.

Claro. Y si salieron unos restos de muleta, lo cual es difícil pero es lo que se dice, enseguida piensas en Dióscoro Galindo González, ¿no? Pero lo más grave del asunto es que seguramente Montesinos se enteraría y luego no dijo ni pío. Lo cual es muy sospechoso. La familia no quiere saber nada del tema y nadie entiende por qué. Esta podría ser una de las razones. Yo no lo sé. Que se lo pregunten a Laura (García Lorca, presidenta de la Fundación Federico García Lorca).

¿Qué le parece que la familia de Lorca esté al margen?

Eso de la familia… ¿quién es la familia hoy? Ha muerto Isabel García Lorca, Francisco, Concha… ¿qué es la familia? Laura García Lorca sigue la línea de Manuel, de los tíos.

¿Y por qué nunca se han puesto al frente?

¿Por qué no han liderado este movimiento a favor de los fusilados del franquismo? ¿Por qué no han hecho alguna contribución a la lucha de nuestro movimiento? Ninguno, no han querido saber nada, no han estado jamás en ninguna manifestación a favor de Garzón… nada, nada, nada. Ninguna persona de la familia. ¿Por qué? Es la gran pregunta. Ella (Laura) dice siempre “no queremos que mi tío Federico sea diferente a los demás, sabemos que está por ahí en algún sitio y esto basta, es uno entre mil”. Pero no tiene en cuenta a los que amamos la obra de Lorca alrededor del mundo. Tenemos derecho a saber por lo menos dónde está.

Formalizan una denuncia ante la justicia argentina por la desaparición de García Lorca
Federico García Lorca. | EFE

¿Da alguna credibilidad a quienes apuntan que la familia sacó sus restos y los enterró en otro lugar?

No. Creo que forma parte de la leyenda. Y si lo hubieran hecho habrían mentido. Fíjate lo que sería para mí si de repente se revelara algo así. He dedicado décadas de mi vida a buscar la verdad sobre el caso. No creo que sacasen los restos. Habría sido muy difícil sin que la gente se enterara. ¿El padre tiene dinero, se entera que han matado a su hijo y va y ofrece millones y sacan el cadáver? Es un pequeño pueblo, alguien habría cantado. Y (Lorca) está (enterrado) con más personas. ¿Cuándo lo hacen? Si es al día siguiente no es tan difícil localizar los restos pero si han pasado años… Además, nadie ha dicho esto, pero me consta que los padres creían que estaba vivo y le iban a hacer una especie de canje. Mantuvieron la esperanza a lo largo de meses pensando que Federico estaba en algún sito para cambiarlo por… quién sabe.

Una reacción humana, y habitual, entre progenitores en casos de desaparición.

Claro, y con un poeta famoso en vez de matarlo, lo tienen por si acaso uno de los tuyos está en manos de los rojos y se puede hacer un cambio, ¿no? Y esto me lo han dicho gente de la familia, cercana.

¿El mandato del  genocida Queipo desde Sevilla era tan directo?

Estoy convencido de la intervención de Queipo. Algún testimonio más aparece en mi libro. Porque la línea telefónica estaba cortada, ahí se equivoca Miguel Caballero (investigador). Porque el Ideal del lunes siguiente (al golpe de Estado) dice que las líneas se han restablecido, es decir que ya por la noche José Valdés (gobernador civil) pudo hablar con Queipo. Y si no la Guardia Civil tenía emisoras para poder estar en contacto con Queipo. Estoy convencido. Y eso que dijo de ‘dadle café, mucho café’ tampoco exonera a Valdés y todos los otros.

“Eso de ‘abrir heridas’ es una infamia, es vil, es una calumnia repelente”, dice Gibson, que cree que la derecha española debe romper con el franquismo: “además dicen que son cristianos y católicos. Pues, por dios, es un pecado dejar a gente tirados como perros en cunetas”.

¿Cree que la nueva versión, y otra búsqueda, alimenta a los escépticos del ‘abrir heridas’?

No sé si hay gente así… Estamos hablando del poeta nacional de este país, el poeta español más amado y leído alrededor del mundo. No hay nadie comparable, es enorme, internacional. Y simboliza a todos los desaparecidos de la guerra española y todos los desaparecidos del mundo. Yo diría que es el desaparecido más amado del mundo, el más llorado del mundo. Y además la temática de su obra gira en torno a la gente que no puede vivir su vida, esas mujeres que no pueden salir… La casa de Bernarda Alba. La gente le ama. Y como representa a  más de 100.000 fusilados por el franquismo pues queremos saber dónde está. Es imprescindible. Eso de ‘abrir heridas’ es una infamia, es vil, es una calumnia repelente.

La Junta de Andalucía dice que va a “pilotar” la búsqueda. ¿Le gustaría que contaran con su asesoramiento?

¿Conmigo? Claro que me pondría a disposición. Claro que sí. Si ellos quieren, todo lo que yo sé del tema está a su disposición. Por supuesto. Y claro, yo soy tal vez la única persona que fue a Alfacar con Manuel Castilla Blanco (uno de los enterradores de Lorca) y no me consta que nadie más, que esté vivo, fuera con él al lugar. Me dijo el lugar. No me mentía. Soy a lo mejor el único superviviente. Y estoy hablando contigo. Tenía menos años cuando empecé con todo esto (resopla)… esto fue en el año 66, pero menos mal que lo hice porque si no, no tendríamos el testimonio grabado.

¿Aquel enterrador podía ser un último testigo?

Sí, claro, porque todos los demás habían muerto. Era el último superviviente porque tenía 17 años cuando ocurrieron los hechos. Fíjate, eso se te queda grabado, ¿no? Él estaba convencido. Yo estuve allí con él. Con el miedo de la Guardia Civil que podía aparecer en cualquier momento. Es el año 66, fíjate que a Franco le quedan diez años todavía. La gente tenía mucho miedo, no tenía por qué llevar al guiri allí, ¿sabes? Pero lo hizo. Y ahora parece ser que allí exactamente donde él me dijo hay indicios.

¿Qué falta para que España viva una reconciliación completa?

La gente quiere buscar al abuelo. Cualquier ser humano normal quiere buscar los restos de su abuelo y darle un entierro. Lo hicieron los franquistas con los suyos y nosotros tenemos que hacerlo. Este país no será nada, a mi juicio, si no resuelve este problema. Veo que hay un pequeño cambio en el PP, sería muy bueno que hubiera un gran cambio. Juanma Moreno (líder andaluz del PP) ha dicho “tenemos que buscar a Federico”. Habiendo dicho antes que vive y no hace falta remover, ahora ven la necesidad, ante los ojos del mundo, de saber dónde está el poeta.

¿Diría que la derecha española necesita ser absolutamente democrática y romper de forma radical con el franquismo?

Sí, sí (enfatiza). Exacto, lo estás diciendo todo. Si fuesen inteligentes lo harían. Si ahora ha dicho que es hora de buscar a Federico porque nos pertenece a todos, es un cambio. Y que no sería difícil. Lo han hecho en Málaga. No hago más que repetir que Francisco de la Torre (alcalde malagueño del PP) ha dado un ejemplo maravilloso cuando han exhumado a varios miles de rojos fusilados. Algo insólito en este país donde el PP dice que es reabrir heridas. Pues no.

Y es  la fosa más grande abierta en España.

Creo que sí. Además ellos dicen que son cristianos y católicos. Pues, por dios, es un pecado dejar a gente tirados como perros en cunetas. Lo saben perfectamente. Que lo digan y actúen en consecuencia. Así el país iría camino a una reconciliación.

¿Ojalá Lorca fuera un símbolo de reconciliación en España?

Lorca, habiendo simbolizado la tragedia de lo que pasó aquí, pasaría a simbolizar este rumbo. Porque su obra tiene que ver con el amor al prójimo. Lorca tiene una raíz profundamente cristiana, él está siempre con los que sufren. Lo dijo: “Yo creo que ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos”. Y da la lista: el negro, el gitano, el judío, el morisco que todos llevamos dentro… los perseguidos, por el hecho de ser granadino, joder, hay que buscarlo. Es el gran símbolo. Ojalá sea el símbolo de la reconciliación. La derecha tiene que participar, no sólo en la búsqueda sino en resolver el problema de todos los fusilados de la guerra. Me parece obvio, tanto que no haría falta ni decirlo. Además si son cristianos, ¿qué es eso de amar al prójimo? Nadie está reabriendo heridas, nadie.

Las víctimas, sobre las fosas comunes, solo piden algo tan legítimo y atávico como dar un entierro digno. No piden venganza.

Exactamente, atávico. Enterrar al abuelo. Eso lo sabemos desde los griegos, que no hay que dejar a la gente tirada como perros para que se los coman los buitres (rescata el mito de Antígona y la muerte de Polinices). Esto es un asco y una vergüenza en un país que se dice católico.

“Ojalá Lorca sea el símbolo de la reconciliación”, dice Gibson. | JUAN MIGUEL BAQUERO
“Ojalá Lorca sea el símbolo de la reconciliación”, dice Gibson. | JUAN MIGUEL BAQUERO

¿Lorca es una metáfora de España?

Sí, es una metáfora. Parece mentira. A veces te preguntas si España no es un país sin vergüenza, porque tener 100.000 o más víctimas en fosas… esto parece imposible.

¿Y la recurrente comparación con otros países?

Parece monstruoso estar en Europa, al lado de los alemanes, y tener a Franco todavía enterrado en el Valle de los Caídos debajo de una cruz cristiana, creo que la más alta del mundo, al lado del fundador del partido fascista de este país. Franco es un asesino, ¿no? El mayor asesino español de todos los tiempos. Firmando penas de muerte, garrote vil, fusilamientos, con su café matutino. Tener esto allí para que todo el mundo lo vea es una vergüenza. Es para producir rubor y arrepentimiento. Y ahí están todavía. Por eso me parece terrible. O los símbolos y muchas calles con rótulos fascistas. Es inconcebible estar en Europa y que esto siga así. Es como poner en Alemania una calle con el nombre de Himmler o ‘Hitler Straße’. Plaza del Caudillo, plaza del José Antonio… es impensable.

¿Qué le sugiere que el presidente Rajoy enarbole ante las víctimas del franquismo la bandera del “cero euros” a la Memoria Histórica?

Ni uno, ha dicho. Lo sé, lo oí cuando lo dijo. El presidente… es terrible, en boca de un presidente, ese desprecio a las víctimas. ¿Cómo te lo explicas? Parece imposible que haya gente capaz de seguir a  un partido tan corrupto pero es lo que tenemos y es consecuencia de la larga dictadura que creó hábitos de pensamiento, de actuación, en la sangre, la gente que procede de los ganadores tiene esto en los genes, son pavlovianos… ‘no hay que reabrir’, dicen. ¿Por qué? Porque la derecha ha sido incapaz de afrontar la realidad del holocausto que ocurrió aquí. No han tenido esa grandeza.

¿Ojalá la figura de Lorca sirva de pegamento, como en su obra, del amor y la tragedia?

Es mi creencia y mi convicción. Si son capaces, y tienen que ser capaces, de entender que este hombre es un genio que además no pudo vivir su vida. Es un símbolo del horror, de la represión, y es un hombre que predica con su obra, porque es un revolucionario en su obra, quería cambiar la sociedad. Tenía las ideas muy claras. Era un hombre de izquierdas. Y lo matan entre otras cosas porque es el autor de Yerma. Odian su obra, odian el mensaje de su obra. Yermaescandalizó a toda la derecha, las reseñas eran tremendas: pornográfica, antiespañola, peligrosa, asquerosa… Y todo lo que él dijo de la burguesía granadina, que le odiaban a muerte. Lo mataron y él puede ser el símbolo de la reconciliación. Falta que la derecha rectifique. Ver esto con tranquilidad y reconocer los errores del franquismo. Ahora, ya era hora. Franco murió en el 75. Y el tema de las fosas no puede ser. No puede ser un país decente dejando a los fusilados en cunetas. No podemos dejarlos allí. Hay que resolver este problema, reconocer lo ocurrido y seguir hacia la reconciliación. España es un gran país en potencia, no me canso de decirlo, pero esta asignatura pendiente está imposibilitando, moralmente, el progreso del país.

El Hombrecino que guardó durante 30 años la lista con los nombres de sus amigos fusilados

12 marzo, 2018

Fuente: http://www.yorokobu.es

Esta es la historia del reencuentro de un anciano con su memoria. También es la historia de una lista de nombres de los que desaparecieron al principio de la Guerra Civil Española en un pueblo de Badajoz llamado Almendral. Francisco Rodríguez guardó esta lista en su monedero durante más de 30 años para no olvidar a ninguno de sus amigos y conocidos que fueron fusilados por las tropas franquistas.

Muchos trabajaron con él en el campo. Francisco, que tenía 17 años cuando empezó la Guerra Civil, nunca le contó a nadie los horrores que había presenciado en su pueblo hasta que su nieta, la fotógrafa Susana Cabañero, empezó a interesarse por las historias de su abuelo.

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«Le decían el Hombrecino porque a los 14 años ya hacía el trabajo de un hombre», cuenta Cabañero. «Cada vez que me leía los nombres de la lista, me contaba con todo lujo de detalle quién era cada persona, cuál era su apodo, cómo se lo habían llevado, en qué día y en qué circunstancias. La mayoría eran republicanos o personas comunes que habían sido denunciadas por los vecinos», añade.
El Hombrecino no militaba en ningún partido político cuando las tropas de Franco irrumpieron en la paz bucólica de este pueblecito rural. «Para huir de los nacionales, se escondió en las montañas junto a otras personas, pero bajaba de vez en cuando al pueblo a por comida. En una de estas expediciones fue capturado y le ofrecieron dos opciones: alistarse con los franquistas o morir. Por esta razón mi abuelo tuvo que luchar con Franco. No le hizo ninguna gracia. Después siempre ha sido comunista», revela la fotógrafa.

Past and Present

Durante muchos años sus abuelos mantuvieron un prudente silencio acerca de aquellos años grises de miedo y represión, aunque de vez en cuando en la intimidad familiar surgían relatos sobre sus años mozos, que Cabañero absorbía con avidez. «Yo era consciente de que la gente de mi entorno, de mi generación no sabía mucho sobre aquella época. Era de las pocas personas que tenía un testimonio directo de aquellos años. Por eso tuve la idea de hacer un proyecto fotográfico», explica.

En 2006 la fotógrafa empezó a grabar estos testimonios en vídeo. Desde el primer momento quedó patente el recelo de su abuela, Cecilia González Zambrano, a abrir aquella dolorosa caja de Pandora y la obsesión del Hombrecino por no olvidar. «De una forma natural comencé a centrar el trabajo en mi abuelo y, sobre todo, en la lista de nombres que llevaba guardada en el bolsillo desde hacía más de 30 años. Yo siempre supe de ella. Cada vez que hablaba de la guerra, la sacaba del monedero y leía los nombres de aquellas personas que vivían en su pueblo y en los alrededores. A veces lloraba», recuerda Cabañero.

Desde el principio la fotógrafa se dio cuenta de que la lista se convertiría en la gran protagonista de su historia. «Él nunca me dijo de dónde la había sacado, a lo mejor por miedo. Lo descubrí mucho tiempo después, cuando comencé a investigar y me enteré de que había más listas como aquella. Alguien había impreso los nombres de las víctimas del franquismo cuando empezaba la democracia y repartió la lista entre los que la quisieron. La hicieron para la gente no olvidase a los fusilados y a los desaparecidos», relata la fotógrafa.

Cada vez más sumergida en las mareas de la memoria, Cabañero decidió visitar algunas de las antiguas fosas en la que habían empezado a exhumar a las víctimas de la guerra. La fotógrafa necesitaba entender lo que impulsaba a los familiares a buscar a sus allegados durante años e incluso décadas.

Flowers in the trench.

«Allí me di cuenta de que el centro de todo era la lista. Era una lista muy concreta de personas muy concretas, pero al mismo tiempo era muy universal porque hablaba de los desaparecidos de una guerra, de cualquier guerra. Hablaba de los sentimientos que produce la desaparición de un familiar. Las personas que estaban en las exhumaciones decían que lo más importante de su vida había sido encontrar a sus seres queridos, y que solo después de hallarlos podían morir en paz. A mí eso me llegó al alma», señala la autora de El Hombrecino.

En 2011 su abuela falleció. Poco después, Cabañero se empecinó en llevar a su abuelo a su pueblo natal por última vez para que se reencontrase con los fantasmas de su pasado. Hacía más de 20 años que él no regresaba a su tierra. «Mi abuelo se mostró reticente al principio porque no se encontraba con muchas fuerzas. Decía que no podía aguantar el viaje. Mi madre tampoco estaba muy convencida, pero la experiencia fue preciosa», cuenta la fotógrafa.

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Holding hands

Fue el último viaje del Hombrecino. «Mi abuelo rejuveneció varios años cuando llegó al pueblo. En aquella época ya había empezado a olvidar algunas cosas, pero una vez en Almendral se acordaba de todo. Estuvimos con un antiguo alcalde que conocía mucho de la historia del pueblo, de la guerra y de estas personas. Nos llevó a los lugares donde habían hecho las exhumaciones. Él mismo había decidido hacerlas por su cuenta cuando era alcalde. Casi todas las personas que estaban en esta lista habían sido exhumadas y entregadas a sus familiares», recuerda Cabañero, que está trabajando en un fotolibro que se llamará El Hombrecino.

Junto a su abuelo y a su madre, visitó el cementerio, donde por fin descansaban en paz casi todas las personas de la lista. «Mi abuelo vio a mucha gente que conocía. Fue un reencuentro con los nombres de la lista, es decir, con los que estaban muertos, pero también con los que todavía vivían y que se encontraron por última vez con él», afirma.

To the mass grave

A la vuelta del viaje, la memoria de Francisco comenzó a fallar. Cuando un día su nieta le preguntó por la lista, su respuesta fue demoledora. «Mi abuelo preguntó: ‘¿Qué lista?’ Ya no se acordaba de ella. Yo flipé. Lo más raro es que fui a buscarla en su monedero y ya no estaba. Pregunté a mi madre y al personal de la residencia en la que vivía: nadie sabía dónde estaba. Yo creo que alguien cogió sus pantalones para lavarlos con el monedero dentro y la lista se deshizo porque era de papel», narra.

Para la fotógrafa, el proyecto se cerró de un modo natural y, de alguna forma, curioso. «Cuando mi abuelo perdió la memoria de la lista, la lista también desapareció. Esto aconteció cuando acabábamos de volver de viaje. Mi conclusión es que por fin podía olvidar estos nombres y morir en paz. Y fue lo que ocurrió poco después. Fue un cierre muy bonito», asegura.

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Peace

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Bones.

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La Guerra Civil que nunca se aprendió en las escuelas

23 febrero, 2018

Fuente: http://www.elpais.com

Por: Julián Casanova | 01 de abril de 2014

Cartel de Arnau sobre un parte oficial del cuartel del Generalísimo. / Biblioteca Nacional

“En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”, decía el último parte oficial emitido desde el cuartel general de Franco el 1 de abril de 1939, con la voz del locutor y actor Fernando Fernández de Córdoba.

Atrás había quedado una guerra de casi mil días, que dejó cicatrices duraderas en la sociedad española. El total de víctimas mortales, según los historiadores, se aproximó a las 600.000, de las cuales 100.000 corresponden a la represión desencadenada por los militares sublevados y 55.000 a la violencia en la zona republicana. El desmoronamiento del ejército republicano en la primavera de 1939 llevó a varios centenares de miles de soldados vencidos a cárceles e improvisados campos de concentración. A finales de 1939 y durante 1940 las fuentes oficiales daban más de 270.000 reclusos, una cifra que descendió de forma continua en los dos años siguientes debido a las numerosas ejecuciones y a los miles de muertos por enfermedad y desnutrición. Al menos 50.000 personas fueron ejecutadas entre 1939 y 1946.

Los hechos más significativos de la Guerra Civil han sido ya investigados y las preguntas más relevantes están resueltas, pero esa historia no es un territorio exclusivo de los historiadores y, en cualquier caso, lo que enseñamos los historiadores en las universidades y en nuestros libros no es lo mismo que lo que la mayoría de los ciudadanos que nacieron durante la dictadura o en los primeros años de la actual democracia pudieron leer en los libros de texto del Bachillerato. Además, millones de personas nunca estudiaron la Guerra Civil porque no hicieron Bachillerato o porque nadie les contó la guerra en las asignaturas de Historia.

Setenta y cinco años después de su final, puede ser el momento de recordar cinco cosas básicas que todo ciudadano informado debería saber sobre la Guerra Civil, pero nunca le enseñaron.

  1. ¿Por qué hubo una Guerra Civil en España?

En 1936 había en España una República, cuyas leyes y actuaciones habían abierto la posibilidad histórica de solucionar problemas irresueltos, pero habían encontrado también, y provocado, importantes factores de inestabilidad, frente a los que sus gobiernos no supieron, o no pudieron, poner en marcha los recursos apropiados para contrarrestarlos.

La amenaza al orden social y la subversión de las relaciones de clase se percibían con mayor intensidad en 1936 que en los primeros años de la República. La estabilidad política del régimen también corría mayor peligro. El lenguaje de clase, con su retórica sobre las divisiones sociales y sus incitaciones a atacar al contrario, había impregnado gradualmente la atmósfera española. La República intentó transformar demasiadas cosas a la vez: la tierra, la Iglesia, el Ejército, la educación, las relaciones laborales. Suscitó grandes expectativas, que no pudo satisfacer, y se creó pronto muchos y poderosos enemigos.

La sociedad española se fragmentó, con la convivencia bastante deteriorada, y como pasaba en todos los países europeos, posiblemente con la excepción de Gran Bretaña, el rechazo de la democracia liberal a favor del autoritarismo avanzaba a pasos agigantados. Nada de eso conducía necesariamente a una guerra civil. Ésta empezó porque un golpe de Estado militar no consiguió de entrada su objetivo fundamental, apoderarse del poder y derribar al régimen republicano, y porque, al contrario de lo que ocurrió con otras repúblicas del período, hubo una resistencia importante y amplia, militar y civil, frente al intento de imponer un sistema autoritario. Sin esa combinación de golpe de Estado, división de las fuerzas armadas y resistencia, nunca se habría producido una guerra civil.

Vista la historia de Europa de esos años, y la de las otras República que no pudieron mantenerse como regímenes democráticos, lo normal es que la República española tampoco hubiera podido sobrevivir. Pero eso no lo sabremos nunca porque la sublevación militar tuvo la peculiaridad de provocar una fractura dentro del Ejército y de las fuerzas de seguridad. Y al hacerlo, abrió la posibilidad de que diferentes grupos armados compitieran por mantener el poder o por conquistarlo. El Estado republicano se tambaleó, el orden quebró y una revolución radical y destructora se extendió como la lava de un volcán por las ciudades donde la sublevación había fracasado. Allí donde triunfó, los militares pusieron en marcha un sistema de terror que aniquiló físicamente a sus enemigos políticos e ideológicos. Era julio de 1936 [en la imagen, cartel de ese mes conservado en la Biblioteca Nacional] y así comenzó la Guerra Civil española.

  1. ¿Por qué la propaganda domina a la historia cuando se trata de la violencia?

Para los españoles, la guerra civil ha pasado a la historia, y al recuerdo que de ella queda, por la deshumanización del contrario y por la espantosa violencia que generó.

Los bandos que se enfrentaron en ella eran tan diferentes desde el punto de vista de las ideas, de cómo querían organizar el Estado y la sociedad, y estaban tan comprometidos con los objetivos por los que tomaron las armas, que era difícil alcanzar un acuerdo. Y el panorama internacional tampoco dejó espacio para las negociaciones. De esa forma, la guerra acabó con la aplastante victoria de un bando sobre otro, una victoria asociada desde ese momento a los asesinatos y atrocidades que se extendían entonces por casi todos los países de Europa.

La apelación a la violencia y al exterminio del contrario fueron además valores duraderos en la dictadura que se levantó sobre la Guerra Civil y que iba a prolongarse durante casi cuatro décadas. Por eso, la sociedad que salió del franquismo y la que creció con la democracia mostró índices tan elevados de indiferencia hacia la causa de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura. Y sigue sin haber acuerdo fácil en esa cuestión, porque todas las complejas y bien trabadas explicaciones de los historiadores quedan reducidas a quién mató más y con mayor alevosía. En ese tema, todavía hoy, la propaganda, con sus habituales tópicos y mitos, suele sustituir al análisis histórico.

  1. ¿Cómo se vio y se ve la Guerra Civil española en el exterior?

Pese a lo sangrienta y destructiva que pudo ser, la Guerra Civil española debe medirse también por su impacto internacional, por el interés y la movilización que provocó en otros países. En el escenario internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y de fascismo, España era, hasta julio de 1936, una país marginal, secundario. Todo cambió, sin embargo, a partir de la sublevación militar de ese mes. En unas pocas semanas, el conflicto español recién iniciado se situó en el centro de las preocupaciones de las principales potencias, dividió profundamente a la opinión pública, generó pasiones y España pasó a ser el símbolo de los combates entre fascismo, democracia y comunismo.

Lo que era en su origen un conflicto entre ciudadanos de un mismo país derivó muy pronto en una guerra con actores internacionales. La situación internacional era en ese momento my poco propicia para la República, y para una paz negociada, y eso marcó de forma decisiva la duración, curso y desenlace de la guerra civil española. La Depresión había alimentado el extremismo y minado la fe en el liberalismo y la democracia. Además, la subida al poder de Hitler y los nazis en Alemania y la política de rearme emprendida por los principales países europeos desde comienzos de esa década crearon un clima de incertidumbre y crisis que redujo la seguridad internacional.

Los mejores expertos sobre la financiación de la guerra y su dimensión internacional han destacado el desequilibrio a favor de la causa franquista de suministros de material bélico, pero también de asistencia logística, diplomática y financiera. Al margen de las interpretaciones canónicas de un lado o de otro, esos historiadores subrayan la trascendencia de la intervención extranjera en el curso y desenlace de la guerra. La intervención de la Alemania nazi y de la Italia fascista y la retracción, en el mejor de los casos, de las democracias occidentales condicionaron de forma muy importante, si no decisiva, la evolución y duración del conflicto y su resultado final.

Pero  a España no sólo llegaron armas y material de guerra. Llegaron también muchos voluntarios extranjeros, reclutados y organizados en las Brigadas Internacionales por la Internacional Comunista, que percibió muy claramente el impacto de la Guerra Civil española en el mundo y el deseo de muchos antifascistas de participar en esa lucha. Frente a la intervención soviética y a las Brigadas Internacionales, los nazis y fascistas [en la foto, una compañía del ejército fascista de marcha por España en 1937, retratados por el teniente italiano Guglielmo Sandri] incrementaron el apoyo material al ejército de Franco y enviaron asimismo miles de militares profesionales y combatientes voluntarios. La guerra no era sólo un asunto interno español. Se internacionalizó y con ello ganó en brutalidad y destrucción. Porque el territorio español se convirtió en campo de pruebas del nuevo armamento que estaba desarrollándose en esos años de rearme, previos a una gran guerra que se anunciaba.

  1. ¿Por qué se movilizaron tantos extranjeros en la guerra española?

Dentro de esa guerra internacional en suelo español hubo varias y diferentes contiendas. En primer lugar, un conflicto militar, iniciado cuando el golpe de Estado enterró las soluciones políticas y puso en su lugar las armas. Fue también una guerra de clases, entre diferentes concepciones del orden social, una guerra de religión, entre el catolicismo y el anticlericalismo, una guerra en torno a la idea de la patria y de la nación, y una guerra de ideas que estaban entonces en pugna en el escenario internacional. En la guerra civil española cristalizaron, en suma, batallas universales entre propietarios y trabajadores, Iglesia y Estado, entre oscurantismo y modernización, dirimidas en un marco internacional desequilibrado por la crisis de las democracias y la irrupción del comunismo y del fascismo. Por eso tanta gente de diferentes países, obreros, intelectuales y escritores, se sintió emocionalmente comprometida con el conflicto.

  1. ¿Por qué ganó Franco la guerra?

Los militares sublevados en julio de 1936 ganaron la guerra porque tenían las tropas mejor entrenadas del ejército español, al poder económico, estaban más unidos que el bando republicano y los vientos internacionales soplaban a su favor. Después de la Primera Guerra Mundial y del triunfo de la revolución en Rusia, ninguna guerra civil podía ser ya sólo “interna”. Cuando empezó la Guerra Civil española, los poderes democráticos estaban intentando a toda costa “apaciguar” a los fascismos, sobre todo a la Alemania nazi, en vez de oponerse a quien realmente amenazaba el equilibrio de poder. La República se encontró, por lo tanto, con la tremenda adversidad de tener que hacer la guerra a unos militares sublevados que se beneficiaron desde el principio de esa situación internacional tan favorable a sus intereses.

La victoria incondicional de las tropas del general Francisco Franco, el 1 de abril de 1939, inauguró la última de las dictaduras que se establecieron en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial. La dictadura de Franco, como la de Hitler, Mussolini u otros dictadores derechistas de esos años, se apoyó en el rechazo de amplios sectores de la sociedad a la democracia liberal y a la revolución, quienes pedían a cambio una solución autoritaria que mantuviera el orden y fortaleciera al Estado.

 

Setenta y cinco años después, pocos creen ya que el objetivo del historiador es presentar a sus lectores “la verdad sin mancha ni pintura”, o que el pasado existe independiente de la mente de los individuos y lo que tiene que hacer el historiador, en consecuencia, es representarlo de forma objetiva. Que los hechos de la historia nunca nos llegan a nosotros en estado “puro” es algo que popularizó Edward H. Carr hace ya muchos años y había sido ya dicho por los historiadores norteamericanos de la “New History” a comienzos del siglo XX. Pero asumiendo que la verdad absoluta es inalcanzable, la función del historiador debería ser todavía, en palabras de François Bedarida, “la de descubrir modestamente las verdades, aunque sean parciales y precarias, descifrando parcialmente en toda su riqueza los mitos y las memorias”. Y algunas verdades relativas y bastantes certezas tenemos ya sobre la Guerra Civil, después de tantos intentos por reconstruir aquellos hechos y las vidas de los que los presenciaron, y por ampliar el foco, las fuentes y las técnicas de interpretación.

Además de difundir el horror que la guerra y la dictadura generaron y de reparar a las víctimas durante tanto tiempo olvidadas, hay que convertir a los archivos, museos y a la educación en las escuelas y universidades en los tres ejes básicos de la política pública de la memoria. Más allá del recuerdo testimonial y del drama de los que sufrieron la violencia, las generaciones futuras conocerán la historia por los libros, documentos y el material fotográfico y audiovisual que seamos capaces de preservar y legarles. Archivos, erudición, análisis, debates y buenas divulgaciones de los conocimientos. Eso es lo que necesitamos para seguir construyendo las partes del pasado que todavía quedan por rescatar. La propaganda y la opinión son otra cosa.

Julián Casanova es autor de España partida en dos. Breve historia de la guerra civil española (Crítica).

“Los jóvenes no piensan mucho en la Guerra Civil porque no se la han explicado”

13 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

¿Qué fue de los tuyos en la Guerra Civil? Para muchos, esta pregunta resulta muy familiar. Mi abuelo estuvo en la cárcel, a mi madre le raparon la cabeza o le enterraron en una cuneta pueden ser algunas de las respuestas. Así de crudo y de feroz es el recuerdo de millones de personas, aunque ahora dé la sensación de que con cada generación aumente un poco más el olvido.

“Yo creo que los jóvenes no piensan mucho en la Guerra Civil porque no se la han explicado. Es una pena que la gente joven no sepa, pero también hay que querer saber”, lamenta la escritora y documentalista donostiarra Susana Koska, que acaba de publicar Mujeres en pie de guerra, un libro en el que hablan mujeres poco conocidas sobre sus vivencias durante el conflicto armado en España.

“Solamente hay que ver los libros de texto, en los libros de texto la Guerra Civil se pasa en un tema. A los jóvenes se les tendría que explicar mucho más, no solo con datos cronológicos, sino con datos sociales sobre lo que supuso”, dice la autora. Por mostrar un ejemplo numérico (y quizá un poco injusto), en Instagram hay un total de 9.000 publicaciones con la etiqueta #guerracivilespañola y más de 29.000 con la de #operacióntriunfo.

No es un ensayo. No es una novela. No es un diálogo de más de doscientas páginas. Se trata de un puzzle compuesto por testimonios, transcripciones de periódicos y revistas, manifiestos y algunos párrafos de libros. “Es un rompecabezas coral. Se puede leer por cualquier sitio. Tiene un lenguaje rico, hablan mujeres, periódicos, novelas… Creo que es una buena manera de aprender historia”, explica. También mantiene el tono en todas las voces narrativas, el lenguaje y los registros.

Quizá lo más complicado sea seguir el hilo de cada uno de sus personajes porque la lectura va de un sitio a otro casi en cada página. El libro se divide en nueve capítulos, desde el estallido de la revolución a la llegada de las bombas y de la resistencia.

Pero, ¿por qué hablar de la Guerra Civil? ¿No está muy trillado? ¿No se ha contado ya todo? No, faltan las anónimas. “Empezó siendo una historia familiar, porque como tantísimas otras familias en este país, la mía estaba marcada profundamente por la guerra”, dice sin titubeos. “Mi abuelo estuvo en prisión, mis primos fueron evacuados a Francia. Primero fue esa necesidad, la de hacer el propio relato familiar y no fue fácil”, recuerda. Dice que a veces lo que le contaban no coincidía necesariamente con lo que había leído en los libros de historia.

Mucho más que madres y esposas

“Empecé a indagar y a buscar bibliografía y me encontré con los libros de Antonina Rodrigo, que fue la primera mujer que empezó a escribir monografías sobre las anónimas, no sobre las grandes mujeres represaliadas, sino sobre mujeres que no tienen un nombre en una orla y no lo van a tener nunca”. Sus protagonistas son: Sara Berenguer, Rosa Laviña, Neus Catalá, Rosa Díaz, Montserrant Fernández Garrido, Carmen Alcalde, Antonina Rodrigo, Cecilia G. de Guilarte, Ana Mary Ruiz, Luz Miranda y Maixux Rekalde. “Las mujeres no solamente fueron madres y esposas de presos, sino que fueron agentes importantes en la lucha social de su momento” y aquí está la prueba (podríamos añadir).

“Cuando me encontré con estas mujeres me quedé fascinada y me puse en contacto con Antonina, que es una mujer no generosa. Me dice que me ponga en contacto con ellas y que me lo cuenten a viva voz, porque siguen vivas y para eso están, para que las escuchemos”, dice emocionada.

“Yo creo que en España, todos o casi todos los periodistas padecen del hígado. O de cualquier otra cosa. Y es natural. Ser en España periodista tiene la misma importancia que vender garbanzos. Yo confieso que he sentido deseos de llorar, allá en mi juventud, al ver reflejadas en la pantalla las emocionantes aventuras de los periodistas americanos”, se puede leer casi al principio del libro. Este párrafo lo firma Cecilia G. de Guilarte, que como recuerda Koska en la entrevista fue una de las periodistas españolas más importantes de la época.

Con todos estos testimonios ya apareció un documental en 2004, que se completa con este libro. Pero estas voces no se apagan. Koska tiene material guardado que “pronto pedirá ver la luz”.

Materia secreta: el espionaje británico en la Guerra Civil

30 enero, 2018

Fuente: http://www.elpais.com

Por: Ángel Viñas 20 de marzo de 2014

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En 2010 se publicó la esperadísima historia oficial del Secret Intelligence Service (SIS) o, en su denominación hoy más habitual, MI6. Comprende desde el año de su establecimiento, 1909, hasta 1949. El autor, Keith Jeffery, catedrático de Historia de la Queen´s University de Belfast, afirma que tuvo acceso a toda la documentación que le pareció necesaria. El director general del MI6, John Sawers, también lo constató en su prólogo. El libro ha tenido un éxito inmenso. En el Reino Unido las obras sobre espionaje  gozan de gran popularidad. Los británicos siempre fueron maestros en el gran juego de la inteligencia / contrainteligencia.

[El cartel de la imagen pertenece a la colección de la Biblioteca Digital Hispánica. Es de 1939 y de autoría desconocida]

Las páginas referidas a España son, sin embargo, decepcionantes. Quien las lea no obtendrá mucha idea de lo que el MI6 hizo en nuestro país y pensará que fue mas bien poco. Esta carencia quizá sea explicable por varios motivos. En España no solo actuó MI6. También lo hicieron otros servicios británicos y Jeffery, naturalmente, no tenía porqué referirse a ellos; la documentación relevante puede seguir estando clasificada o haber desaparecido; el autor pudo no querer entrar en un escenario marginal para su gran historia: la actuación contra los enemigos del Reino Unido, ya fuesen en la Primera Guerra Mundial, en la Segunda o en los inicios de la Guerra Fría. Debió, eso sí, ver algunos papeles sobre España ya que alude a operaciones, que no identifica, que lanzó  desde Gibraltar durante la Guerra Civil el entonces jefe de estación en el Peñón, Leonard Hamilton-Stokes. Por cierto que este aparecería en Madrid, con igual condición, en los primeros meses de 1940.

Mis investigaciones durante los últimos diez años me han conducido a otras conclusiones. Por ejemplo: los servicios secretos británicos (aunque no necesariamente el MI6) estuvieron presentes en los inicios de la Guerra Civil; desempeñaron un papel en el golpe de Casado y continuaron funcionando, a ritmo más trepidante, durante la neutralidad/no beligerancia/neutralidad españolas en la Segunda Guerra Mundial.El primer tema lo desarrollé hace algunos años al ligar la conspiración de Franco para eliminar al general Amado Balmes, comandante militar de Gran Canaria, con el famoso vuelo del Dragon Rapide, avión que debía transportarle a Marruecos. Uno de los pasajeros llegados de Londres a Las Palmas, el excapitán Hugh Pollard, había sido, cuando menos, agente del Servicio de Inteligencia Militar y es altamente verosímil que participase en la misión, siquiera para otear lo que pasaba, por encargo de la misma o del propio MI6. La cosa no está clara. En cualquier caso, no era agente de éste. Ingresó en él a comienzos de la Segunda Guerra Mundial.

Sobre el tercer tema estoy trabajando en la actualidad y espero poder presentar en un próximo libro un largo y denso acopio de datos e informaciones hasta ahora ignorados en la literatura.

Queda el segundo tema: el golpe de Casado, del que ahora se han cumplido 75 años. Aquí el protagonista fue un diplomático británico, convenientemente camuflado. Su nombre es conocido de los especialistas pero no se ha escrito mucho sobre él. Se llamaba Howard Denys Russell Cowan, abreviadamente Denys Cowan. Nacido el 23 de octubre de 1883, ingresó en el Foreign Office en septiembre de 1910. Fue destinado a Cuba en donde pasó la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial. Dimitió en octubre de 1920. Se ignoran las razones. Desaparece en la historia hasta agosto de 1938, cuando resurge como agregado honorario a la embajada británica en Barcelona. Esto fue, lo sabemos, una cobertura, quizá justificada por los peligros de su trabajo real. Era secretario y enlace de una comisión, presidida por el mariscal Sir Philipp Chetwode, que se ocupaba de facilitar el intercambio de prisioneros, franquistas contra republicanos y viceversa. Esto le daba la oportunidad de pasar de una zona a otra. Una facilidad de la que disfrutaban entonces contadísimas personas. Las oportunidades de otear y obtener información no pudieron faltarle.

Tras la caída de Barcelona en febrero de 1939 a Cowan se le envió al consultado británico en Madrid, ciudad entonces bastante aislada.  Este destino, sin embargo, desaparece en el anuario diplomático. Cierto es que no pudo ser de larga duración, pero es significativo por varias circunstancias muy especiales.

La más importante era que el coronel Segismundo Casado soñaba con un golpe que liquidase la Guerra Civil desde, probablemente, octubre de 1938. Esta información, que no estaba al alcance de todos y que obviamente ignoraba el Gobierno republicano, se transmitió a Londres. Esto puede explicar, para los no obtusos del todo, el traslado  de Cowan en Madrid. Casado, en la segunda versión de sus siempre falaces memorias, reconoció que tuvo contactos con agentes británicos, pero cuidadosamente se abstuvo de dar nombres.

Segismundo Casado

Es más, después de hundir todas y cada una de las posibilidades de resistencia y de prestarse a una gran operación político-estratégica de Franco para obtener la implosión republicana, Casado [en la imagen] se escapó a Londres. Aquí, refugiado y sin un chelín, no pasó ni hambre ni demasiadas privaciones. Un aspecto que no ha merecido la atención de los historiadores. ¿Por qué?

Veamos lo que hubo detrás. Un generoso donante le suministró fondos. No de forma directa sino a través del Comité de Ayuda a los Refugiados de España. Quien había detrás debió de ser muy precavido. En la documentación relevante aparece simplemente como “Miss Oliver”, mera pantalla.  Los importes fueron superiores a los que distribuía el comité.  El Foreign Office, de quien dependía el MI6, tomó cierto interés en que Casado se sintiera cómodo.

Obviamente no se trató de una ayuda desinteresada. Una mano anónima dio instrucciones al excoronel sobre cómo orientar el libro que rápidamente se puso a escribir, The Last Days of Madrid. Casado no sabía inglés, así que las instrucciones se le dieron en castellano. El libro se tradujo a velocidad de vértigo. Casado se lo dedicó a su “benefactora”, M.O. Se convirtió en un clásico que influyó durante 25 años en las muchas estupideces que se escribieron sobre el final de la guerra. Como reconoció privadamente mucho más tarde el propio Casado era, sin embargo, “pura bazofia”. ¿Quién estuvo detrás de la idea, de las instrucciones, de la traducción y de la publicación? Misterio.

Este misterio se ahonda un poco más porque tampoco se conoce nada todavía de las actividades de Cowan tras su regreso al Reino Unido. Hay que suponer que se le haría algún “debriefing”. Si es así, no se ha localizado. Tampoco reingresó en el Foreign Office. Los anuarios diplomáticos de 1939, 1940 y 1941 son mudos a su respecto. Sabemos, no obstante, tres cosas:

  1. Al estallar el conflicto europeo se proporcionó a Casado un trabajito en la sección española de la BBC. La gran emisora fue un refugio utilizado por los servicios secretos para camuflar a futuros colaboradores y agentes de numerosas nacionalidades.
  2. En algún momento Casado figuró en los planes que se cocían en Londres para hacer frente a la posibilidad de que Franco se decantara por el Eje.
  3. En lo que se refiere a Cowan ingresó en el recién creado Ministerio de Información, al cual pasó gente de las procedencias más diversas.

En este Ministerio se le nombró rápidamente jefe de la Sección de España. Esto significa que “alguien” valoró sus conocimientos. Lo que hizo no está todavía aclarado. En enero de 1940 sabemos que trató de conseguir un pasaporte español para la esposa de Casado (Carmen Santodomingo de Vega) a través de la sección de prensa de la embajada británica en Madrid. Al parecer dicha señora podía contar con el apoyo de dos generales, Juan Yagüe y Fernando Barrón, y del coronel José Ungría, exjefe del SIPM, el servicio de inteligencia militar de Franco. No podía contar con el apoyo de círculos falangistas y, en particular, con el del conde de Mayalde, a la sazón director general de Seguridad y como tal el inmediato sucesor de Ungría.

Dada la labilidad de las relaciones hispano-británicas en aquel momento el embajador sir Maurice Peterson prohibió toda ayuda a la esposa. No sabemos si llegó a obtener el pasaporte español o no. Nada hace pensar que pudiera reunirse con su marido en Londres. En cualquier caso, este no tardó en tener un affaire con una inglesa de la que nació una niña.

Sigamos con Cowan. En febrero de 1940 el Ministerio de Información decidió enviarle a España en misión. La embajada española en Londres le negó el visado, algo realmente sorprendente. Ello dio origen a una larga correspondencia entre el Ministerio, el Foreign Office y la embajada en Madrid. Por ella se deduce que en los altos niveles de la dictadura se consideraba a Cowan excesivamente pro-republicano. Este protestó indignado. Era un católico a machamartillo y si había ayudado a los republicanos, había ayudado más a los franquistas. Literalmente. De la correspondencia ha desaparecido el informe sobre sus actuaciones en Madrid.

Este intercambio fue a parar a conocimiento de “C”. Esta era la denominación interna y en clave del jefe del MI6, a la sazón sir Stewart Menzies. Por ello podemos pensar que no es absurdo establecer un enlace entre el Cowan de febrero/marzo de 1939 y el de un año más tarde. Cowan no viajó a España en esta última fecha. Podría haber seguido en el Ministerio de Información pero rápidamente se le destinó a otro puesto. La documentación disponible no permite adivinar adónde. Es posible que se considerase que era demasiado importante para exponerlo.

La no mención de Cowan en los anuarios diplomáticos a partir de 1940 puede explicarse por motivos que no tienen nada que ver con la necesidad de mantener el secreto más cerrado sobre sus actividades. Según la persona que debía acompañarle en su abortada misión, Tom Burns, agregado de prensa en el embajada británica, el escurridizo personaje que comenzó su carrera en Cuba pereció en uno de los bombardeos alemanes sobre Inglaterra.

Ahora bien, si se tiene en cuenta que igualmente han desaparecido muchos papeles relacionados con el viaje del entonces excapitán Pollard a Canarias, la volatilización de toda traza documental de las misiones de Cowan en España nos lleva a seis conclusiones provisionales:

  1. Los servicios secretos británicos estuvieron presentes en el comienzo y en el final de la Guerra Civil.
  2. Lo que hicieron es desconocido pero debió de ser lo suficientemente importante para que una mano misteriosa haya hecho desaparecer papeles que normalmente deberían estar disponibles en los archivos que no son del MI6 y de la Inteligencia Militar.
  3. Los archivos del MI6 no permiten profundizar en ninguna operación. Siguen cerrados a cal y canto. Unicamente el profesor Jeffery, como historiador oficial, tuvo acceso a la documentación.
  4. La imposibilidad de consultarlos no es fácilmente comprensible. Si se trata de no identificar personas, los nombres (eventualmente agentes españoles) pueden borrarse. Lo hacen habitualmente los británicos, los norteamericanos y, por lo que sé, los franceses. Si se trata de no identificar el modus operandi correspondiente, ¿por qué se ha levantado el velo sobre operaciones en otros países que ha descrito el profesor Jeffery?
  5. Existe documentación británica accesible, con nombres, en relación con otros servicios que no son el MI6 o la Inteligencia Militar.
  6. No deja de ser paradójico que en los momentos actuales se sepa más acerca de las actividades en España durante la Guerra Civil del servicio de espionaje de la NKVD que por el lado británico.

No corresponde a un historiador extranjero especular acerca de las razones por las cuales la política desclasificadora del Gobierno británico no se aplica a documentos que difícilmente podrán contener vitales secretos de Estado. Aunque esto sea algo que no cabe por principio descartar, siempre es posible retener información supersensible. Cualquier historiador que trabaje en archivos se encuentra regularmente con ejemplos de ello.  Y no pasa nada. Tampoco se hunde nada.

Ángel Viñas es catedrático emérito de la UCM. Su último libro es Las armas y el oro. Palancas de la guerra, mitos del franquismo (Pasado&Presente).