Archive for the ‘periodismo crítico’ Category

Los cronistas de la ruina de Europa

22 noviembre, 2017

Fuente: http://www.blogs.elpais.com

Por: F. Javier Herrero 20 de febrero de 2014

Familia berlin

Una madre alemana cocina para su familia en una calle del Berlín de 1945 / Corbis

La caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989 inició el proceso que acabaría con las últimas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Un año después, la reunificación alemana que lideró el canciller Helmut Kohl era un hecho que se desarrolló con suma rapidez en paralelo al proceso de construcción política de Europa. Por aquellas fechas el ensayista alemán Hans Magnus Enzensberger temía que ese proceso terminase en un eurocentrismo económico, liberal hacia dentro y proteccionista hacia el exterior, una nueva “Fortaleza Europa”, en un sentido demográfico y económico, potencial generadora de tensiones. A modo de posible vacuna, Enzensberger entendía, acertadamente, que no se había llevado a cabo un análisis complejo de los “años fundacionales” de la nueva Europa y la situación que afrontó su población. Son los años de la posguerra europea, los años en que el continente  era materialmente un montón de ruinas y los europeos, no solo los alemanes, se encontraban en un pozo político y moral.

Al constatar que la filosofía europea se dejó llevar por una abstracción que le alejaba de un frío análisis de la realidad y que la literatura de memorias posterior carecía de credibilidad, la aportación del pensador alemán para iluminar esos oscuros años que van de 1944 a 1948, fue publicar en 1990 Europa en ruinas, una recopilación de crónicas de los mejores reporteros y escritores americanos, que siguieron a los ejércitos aliados en su avance hacia Alemania, y de otros que provenían de países neutrales, outsiders que daban las impresiones más lúcidas, aunque solo fuesen relativamente acertadas, acerca de las calamidades que sufrían los supervivientes europeos. Enzensberger recurrió a ellos porque en la disposición intelectual de los periodistas  de los países afectados era palpable la autocensura interior que aplicaban a sus análisis y reportajes. En palabras de él mismo, “no solo había quedado devastado el entorno físico, sino también la capacidad de percepción. Toda Europa estaba por así decirlo, como si le hubieran propinado un porrazo en la cabeza”. Capitán Swing ha publicado a finales de 2013 el libro en español y lo hace en un momento muy adecuado, cuando los valores de la esencia del proyecto común europeo están en entredicho, en medio de una crisis económica de dimensiones desconocidas desde 1929, con Alemania convertida en el líder de una Unión Europea que promueve una política de austeridad que puede llegar a dividir al norte del sur de Europa. En un momento, en definitiva, en que los logros del estado del bienestar se tambalean y florecen de nuevo los populismos y la extrema derecha repartidos por toda la geografía europea.

Niño polaco

Niño polaco víctima de la guerra en la arrasada Varsovia / Corbis

“Nadie es un nazi. Nadie lo ha sido jamás. Tal vez había un par de nazis en el pueblo de al lado (…) durante seis semanas tuve escondido en mi casa a un judío (…). Ay cómo hemos sufrido. Las bombas…”. En abril de 1945 la norteamericana Martha Gellhorn escucha declaraciones parecidas de todos los alemanes con los que se cruza en Renania. Se pregunta “cómo es posible que ese detestable gobierno nazi, al que nadie apoyaba, fuera capaz de mantener esta guerra durante cinco años y medio”. Gellhorn ve “un pueblo entero que declina toda responsabilidad” y que “no constituye una visión edificante”. Se trata de negar una realidad que cada vez adquiere perfiles más terribles, una especie de amnesia colectiva se propaga. Dos años después, en julio de 1947 Janet Hanner envía una crónica desde Berlín que estremece: “La nueva Alemania es solo un despojo de la Alemania muerta de Hitler (…) enemistada con todo el mundo, parece, curiosamente, muy satisfecha consigo misma (…) los alemanes no demuestran ningún interés especial o compasión alguna por el sufrimiento y las pérdidas que han ocasionado a otros (…). Solo unos pocos alemanes parecen acordarse todavía de las palabras que algunos clarividentes pronunciaron al comienzo de los ataques de 1940: ¡Gozad de la guerra!, ¡La paz será terrible!”. Hanner es testigo de una pérdida general de las referencias morales entre los supervivientes alemanes, que deja perplejos a estos reporteros anglosajones. Observadores europeos como el sueco Stig Dagerman consiguen mejores resultados cuando intentan explicarse el comportamiento de los alemanes de la posguerra. Este escritor sueco viajó durante el otoño de 1946 por toda Alemania y afortunadamente hemos podido contar con su capacidad de análisis cuando describe a los antifascistas alemanes como “las ruinas más bellas de Alemania”  o cuando viaja en tren cerca de Hamburgo y “excepto nosotros dos nadie se asoma a la ventanilla para contemplar lo que probablemente sea el campo de ruinas más escalofriante de Europa. Cuando alzo los ojos me encuentro con miradas que dicen: Éste no es de aquí”. Los mecanismos de supresión de la memoria ya están activados.

En octubre de 1944 Martha Gellhorn se encuentra en la recién liberada Nimega, una ciudad holandesa que describe como plácida y aburrida en el pasado pero enclavada en una zona peligrosa, al lado de la Línea Sigfrido y el cauce del Rin. Gellhorn entra en una escuela convertida en cárcel llena de colaboracionistas de los nazis. Entre todos ellos destaca un grupo, “mujeres jóvenes con expresión sombría que yacen en el lecho, enfermas, con bebés muy pequeños; son las mujeres que vivían con soldados alemanes, que ahora son madres de hijos alemanes…”, y nos preguntamos si esas mujeres eran nazis convencidas o buscaban un medio, por peligroso que fuese, de sobrevivir.

En “unas circunstancias que semejan la temprana Edad Media. Como beduinos, los napolitanos acampan entre las ruinas…”. Norman Lewis describe así el Nápoles de octubre de 1944 que sufre de hambre y sed, porque los alemanes han destruido los sistemas de suministro de agua. Pero si alguien sabe sobrevivir en un medio hostil, esos son los napolitanos. Allí el mercado negro llegó a ser próspero como nunca lo fue. De cada tres barcos de los Aliados que eran descargados en el puerto desaparecía el cargamento de uno, y en los alrededores del Tribunal de Justicia se vendía en un ruidoso mercado lo poco que antes había sido robado.

Dresde

Habitantes de Dresde suben a un tranvía en 1945 / Corbis

John Gunther llega a Varsovia en el verano de 1948, la ciudad que, después de Stalingrado, ha sufrido la mayor devastación en la guerra. Un polaco se dirige al periodista: “Vosotros en Occidente podéis tener el más alto nivel de vida del mundo. Pero nosotros los polacos tenemos el más alto nivel de muerte”. No se puede resumir mejor lo que ha sufrido esta ciudad desde que fue invadida en 1939 cuando contaba con 1.300.000 habitantes y en 1945 contaba con 700.000 menos. Gunther relata como, a pesar de todo, esos perseverantes polacos salen de sus catacumbas cada día comprometidos a reconstruir una ciudad que los nazis quisieron borrar del mapa en octubre de 1944, con una fortaleza y optimismo que sorprenden precisamente porque Varsovia gracias a ellos vuelve a estar viva.

Max Frisch, dramaturgo y autor de Homo Faber, recorrió varias ciudades alemanas en 1946. La maestría con que traslada a las palabras sentimientos y emociones es algo que ha estado al alcance de solo unos pocos en el siglo XX. Por ello, su prosa elegante y delicada nos conmueve cuando describe la desolación y desesperanza que abruma a los civiles alemanes derrotados en esos años. En la primavera de 1946 visita Frankfurt en cuya estación de ferrocarril se encuentra a unos refugiados de territorios que ya no pertenecen a Alemania, abandonados y sin ayuda para los que “su vida solo es una ilusión, algo ficticio, una espera sin esperanza, ya no sienten ningún apego por ella; solo la vida continua adherida a ellos, como un espectro (…) respira en los niños dormidos que yacen sobre los escombros, con la cabeza entre los bracitos consumidos, acurrucados como embriones en el seno materno…”.

París, Roma, Londres, Praga, Budapest, el infierno de Dachau…con Europa en ruinas viajamos a través del caos mental y material de la Europa coventrizada y hambrienta que, curiosamente, a pesar de tantos y tantos bombardeos, no será convertida en un todo homogéneo con la reconstrucción. Las diferencias entre europeos persistirán. El trabajo de Enzensberger con la recopilación de estas crónicas y textos es encomiable y demuestra la necesidad de recordar ese sufrimiento y reivindicar esa memoria por sus efectos preventivos ya que no debemos dar la paz en el continente como algo por supuesto. No olvidemos que hace casi dos décadas, al poco de aparecer este libro por primera vez, 8.000 bosnios eran asesinados en Srebrenica.

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“La situación en Catalunya está sacando a flote odio en una sociedad que se jacta de ser tranquila y pacífica”

16 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

El escritor y periodista Gregorio Morán (Oviedo, 1947) presenta Miseria, grandeza y agonía del PCE (Akal). Un libro reeditado que cumple ahora tres décadas. La obra de Morán, como todas las suyas, es un reportaje largo, erudito, prolijo en detalles, del principal partido en la dictadura y de su crisis a partir de la Transición.

Morán desarrolla un retrato crítico de sus principales dirigentes, de los procesos históricos en los que vivieron –muchos de los cuales él vivió en primera fila–, y del contexto en el que se pactó una Transición, de 1978, cuya arquitectura institucional parece sufrir con su 40º cumpleaños.

Morán fue despedido a la vuelta del verano de La Vanguardia, donde publicaba un artículo semanal desde hacía 30 años, “víctima del procès”, explica. Un procès con el que es muy crítico, y que le trae a la memoria un poema de Pier Paolo Pasolini de 1968,  Il PCI ai giovani, sobre las protestas estudiantiles de aquel año en el que el autor empatiza con los policías más que con los estudiantes, porque los primeros “viven con un salario miserable” y los otros “están mantenidos”.

¿Por qué la reedición del libro? ¿Qué está pasando en la actualidad para un libro que retrata de forma crítica el periodo de la Transición tenga interés?

En primer lugar, desempeña un papel importante la propia editorial, que estaba interesada en ese libro inencontrable que había tenido una vida si no azarosa, sí irregular. El libro es del año 1986, y fue creciendo en interés conforme se ocultaba. Ahora, los libros de viejo están a unos precios absolutamente hiperbólicos.

Yo creo que hay un interés por una parcela de la historia de la izquierda española tan capitidisminuida la pobre últimamente, y el libro viene a incidir en esa historia. Un pasado que parece de hace un siglo, pero que no es de tanto tiempo: del 86 hay poco más de 30 años. Pero lo más llamativo es que los protagonistas de esa historia han tenido una vida azarosa que les ha llevado desde la extrema izquierda, en algunos casos contra el revisionismo del PCE, hasta la extrema derecha del PP. No hay que olvidar que en España no existe una extrema derecha como partido porque está subsumida en ese partido de centro derecha que es el PP, que lo recoge todo siguiendo la norma que marcó la UCD de Adolfo Suárez. Es un retrato de época.

Retrato crítico.

Sí, claro, sí, eso ya va con uno.

Recordando los Mandarines, también, es esa forma periodística de reportajear una época en la que casi no queda títere con cabeza.

Es que los títeres eran muy títeres.

¿Por qué añade “agonía” al título del libro?

Cuando lo escribo en 1986 es miseria y grandeza, pero visto en perspectiva, en la parte última, es una agonía. Fue irrecuperable. Ya Izquierda Unida no tiene nada que ver con lo que era el PCE, y los restos del PCE pues es una cosa que está ahí como restos del naufragio, como un pecio. Yo creo que había que añadir lo de la agonía, porque en principio en 1986 no era obligatorio pronosticar el final, y ahora es una obviedad.

Es muy crítico también con el nivel intelectual de los líderes históricos del PCE, como Dolores Ibárruri, José Díaz, Santiago Carrillo… ¿Han faltado grandes teóricos marxistas al frente del PCE como sí hubo en otros partidos comunistas europeos?

La crisis del PCE es un antecedente de otras crisis de partidos comunistas europeos. La fragilidad intelectual del PCE, caracterizada por la propia fragilidad intelectual de Carrillo, de [Fernando] Claudín, es una imagen de marca, es una huella que está ahí. Hombres como [Manuel] Sacristán, que podrían haber introducido quizá elementos de racionalidad, o [Manuel] Vázquez Montalbán u otros, no muchos más, no tuvieron ningún peso.

El peso, no hay que olvidarlo, lo tenía Carrillo. Cuando saca un libro infumable, Eurocomunismo y Estado, absolutamente deleznable intelectual y políticamente, y los críticos dijeron que era una aportación al pensamiento de la izquierda mundial… Cuando pasa eso, uno piensa que nuestra base intelectual está ahí reflejada: no le vamos a pedir tampoco al PCE goyerías que están fuera de la realidad, porque el PSOE ha tenido un montón catedráticos de universidad, que, con todos mis respetos, la inmensa mayoría desempeñan cargos funcionariales: una inteligencia vicaria de quien les puso en la cátedra.

No creo que sea significativo solo del PCE, sino más general de una de las maldiciones de este país, que intelectualmente la izquierda es tan pobre como la derecha y, en ocasiones, más.

Y a menudo a gusto cerca del poder.

Intelectualidad y poder, ya lo he intentado explicar con El Cura y los Mandarines: el poder da relumbrón, todo lo que la sociedad no te da. Y más. En los cambios que se produjeron en la inteligencia de la izquierda en la Transición, que era entonces la izquierda más radical hasta ahora, son de poder. El poder que no les hizo caso y que sigue sin hacérselo, pero que sí les da privilegios o concesiones o beneficios de élites que hay que pagar. Y que se paga con la aceptación del “pensamiento dominante”.

¿La crisis del PCE en la Transición tiene que ver con las concesiones programáticas o con que la imagen de que quien pilota el partido es de los años 30?

Yo creo que la parte segunda es la más adecuada. La gran paradoja del PCE es que es el partido más joven en la España del 77, tanto como que sería el que suministraría los cuadros políticos al PSOE en los años por venir. Ese partido se presenta en junio de 1977 con las candidaturas más viejas, arcaicas y putrefactas que uno se pueda imaginar. A partir de ahí, ese elemento no fue suficientemente analizado por nosotros. Para una parte de los analistas o militantes, se consideraba una paradoja, pero tenía una explicación: para gente como Carrillo, la Transición y las elecciones del 15 de junio de 1977, hasta que el PSOE domina en octubre de 1982, consiste en ver pasar el último vagón del último tren: o coges ese tren en las condiciones que fueran o no pasa otro.

Nosotros teníamos una vida por delante, ellos tenían vida por detrás. Esto se convierte en una radiografía del PCE. ¿Cuál es el gran éxito del PSOE? Que no tenía ningún pasado. ¿100 años? No tenía nada, el pasado eran Llopis y compañía, ellos estaban virginales en todos los sentidos.

Julio Anguita a veces lo comenta: que fue clave el dominio del partido del exterior, mientras en el PSOE fue el del interior.

Eso es evidente. Es un rasgo definitivo. Pensaban en la posibilidad de una egregia y brillante jubilación. Y la figura de Carrillo ahí es fundamental. Él es la esencia de ese fenómeno. Ellos se han dedicado a la política desde los 16 años ¿y no has sido ni ministro y te vas a morir?

El libro tiene tanto detalle que no es suficiente con el archivo del PCE. ¿Quién le ayudó?

Mi historia, la gente con la que viví, y el haber vivido en primera persona con una buena parte de los protagonistas de esta historia.

Dicen que Romero Marín le echó una mano.

No, imposible. Nadie que lo conociera, que no queda precisamente bien en el libro, puede imaginarse haciendo confidencias. Yo he trabajado con él, pero era un coronel de tanquistas.

El Tanque, le llamaban.

Era el Tanque.

El actual líder de IU, Alberto Garzón, también es crítico con Carrillo. ¿Cree que representa un mayor nivel intelectual que echaba en falta en la historia del PCE?

Yo no le conozco. Conozco lo que aparece, no lo sé. No sé tampoco su edad. Es muy joven.

¿Y el grupo de líderes de Unidos Podemos, además de Garzón, con Iglesias y otros, que vienen de la universidad? ¿Hay un salto teórico?

Yo creo que sí. Es verdad que hay mejor formación, pero la política también requiere una veteranía que esta gente no tiene. Cómo está administrando Podemos la crisis de Catalunya es una prueba inequívoca de inmadurez política, tanto de los dirigentes como de los cuadros. No entro en si aciertan o no aciertan, pero sí en la falta de unas orientaciones que producen la veteranía. Seamos sinceros. Rajoy gana porque ya es el único veterano que queda, los otros han ido cayendo.

Hasta el mismo Aznar cuando se queja de Rajoy, hay que recordarle que si llega a poner a los otros candidatos que tenía en su famoso cuaderno, no me quiero ni imaginar a Rato haciendo de Rajoy, entre otras cosas porque estaría en la cárcel.

La veteranía no es todo como creía Carrillo, que creía que con eso bastaba, pero sí es imprescindible en política. Y a esta izquierda le falta curtirse. El problema es que curtiéndote te puedes resquebrajar, es muy difícil la situación. No es eso de que vamos a simular, aquí te la vas a jugar.

También la situación de ahora es muy complicada.

Exige talento, sí, y veteranía. Y aquí es el arte de la improvisación. A lo mejor la política futura se caracterizará por esos rasgos, pero no lo veo. Lo cierto es que lo que significó el PCE se ha desparramado en los diferentes grupos. Simplemente la formación de las élites políticas debe todo al PCE, desde la derecha a la izquierda.

¿Deberían disolverlo?

¿No está disuelto ya?

Hay cuotas, militantes, el Mundo Obrero, la fiesta anual…

Eso es como un club, ¿no? Hay gente que juega al golf, que le gustan los caballos…

A veces surge el vértigo de que una svolta della Bolognina a la española acabe como en Italia, sin fuerza marxista organizada.

Italia en política merece un respeto. Y en medios de comunicación, también. Aquí nos hemos dado de bruces con situaciones impensables. El partido que ha representado mejor la modernización de la derecha ha sido el PSOE, que gana las elecciones de octubre de 1982 con un programa radical de izquierda, en muchos aspectos rupturista, que luego no cumple. Si hoy me preguntaran qué queda del PCE, y yo sigo los medios, no sabría qué queda como PCE organizado, como estructura partidaria.

Lo que está pasando ahora con Catalunya, ¿hasta qué punto tiene que ver con una crisis del régimen del 78?

Tiene mucho que ver con una crisis de régimen catalán, poco trasladable al resto. Hay un jalón definitivo en la situación de Catalunya que dispara los acontecimientos: cuando se comprueba que el president de la Generalitat es un chorizo. El descubrimiento de Pujol como chorizo, no por sabido por minorías, no dejó de conmocionar a la vida política catalana. Y ahí empieza todo. No hay que olvidar que una de las exigencias de los indepes más egregios de la antigua Convergència es que la independencia significa una amnistía, cosa aceptada hasta por la CUP.

Entre realidad y tapadera, la situación en Catalunya es muy diferente a como la estamos explicando.

El periodista y escritor Gregorio Morán.
El periodista y escritor Gregorio Morán. MARTA JARA

¿No tiene tanto que ver con un concepto de país España?

Acabará teniendo que ver, pero es más el agotamiento de la clase política catalana. Ellos han tenido que cambiar de nombre el partido, esto solamente ocurrió con el PCE.

Y con AP.

Sí, pero AP y los magníficos duraron poco. Ya se consolidó como PP. La clase política catalana tiene una responsabilidad histórica y el pujolismo, también. Y mientras no veamos eso, no veremos el trasfondo auténtico de la situación.

Y ahí está esa expresión insólita y hasta divertida si no fuera patética, de políticos catalanes: nos vamos porque no nos quieren. El elemento de que te quieran o no en política… He planteado que fleten tres barcos desde Buenos Aires con psiquiatras y psicoanalistas que allí sobran y aquí faltan, para dar dosis de tranquilidad, de eliminar ese complejo de inferioridad… ¿Que no nos quieren? ¿Pero qué tiene que ver eso con la política? Yo nunca me he planteado si quiero o no quiero a mi vecino, es mi vecino, y sería raro que me tocara el timbre en mi casa y me preguntara si le quiero. Llamaría a urgencias.

Es una insistencia en este momento acojonante: si no nos quieren, nos vamos. ¿Tienen que mandarnos flores? Si tú tomas las calles, no te van a quitar con claveles. A ver si nos aclaramos: ahora queremos las revoluciones con tranquilidad 2.0. Pero usted va a pelear. Los otros nos dan duro, dicen. Pero, ¿para qué está la Guardia Civil? ¿Para mandarte a casa con flores?

Esa especie de buenismo… La izquierda buenista es más estúpida que la derecha buenista. Porque la derecha buenista sabe cómo conservar el poder y el dinero. Pero la izquierda buenista no tiene nada que conservar más que su propia estupidez. Ser de izquierda buenista es una cosa… Niega la lucha de clases, niega todo. Una de las cosas más llamativas: en Catalunya ha desaparecido la lucha de clases, porque estamos todos, en palabras de Montilla: “Zapatero, te queremos mucho, pero queremos más a Catalunya”. A mí me dice un tío eso de España y no le voto en la vida.

Se han transmutado los valores, todo esto se ha desparramado, no estamos pudiendo decir lo que debemos decir. No puede ser. No puede usted de pronto decidir que la lucha de clases no existe. Lo que ocurre es que hay clases abducidas por la hegemonía catalanista.

A mí los tuits me recuerdan a los váters públicos: “Tonto el que lo lea”; “me cago en tu madre”… Si me atuviera estrictamente a lo que dicen de mí, estaría deseando que me quisieran. Pero no es mi problema. No necesito que me quieran todos los días a todas las horas. Y si me dedicara a la política, sabría que tengo una base que me sustenta pero otra que tratará de machacarme.

¿Cómo se resuelve esto?

Los navajazos seguirán, las cuchilladas de uno y otro. Y yo a lo mejor escribo esta semana sobre el diálogo, pero qué manía. Me acuerdo de Gemma Nierga cuando lo de Lluch. ¿Parando a los tíos en el garaje para dialogar con unos tíos que te van a pegar un tiro en la nuca?

Usted quiere dialogar porque no quiere conflictos, porque no está involucrado en la pelea, porque quiere vivir en paz, y que maten a los demás… Pero dígalo todo. Usted no llega a esa situación para dialogar. ¿Sobre qué dialogamos? Uno con la Constitución y el otro con la independencia. ¿Está dispuesto a bajarse el burro? Está en una bici de piñón fijo, si no pedalea, se cae.

La cantidad de tópicos… ¿Dialogar? Usted dialoga con unos tipos que han considerado que quieren romper con el statu quo y están en su derecho, pero lo que no puede ser es que cuando vienen mal dadas y cuando el Estado reacciona, dices: vamos a dialogar. Pero, ¿sobre qué? Hay hechos consumados.

¿No podría haberse hecho algo distinto que el 155?

Sí, pero con tiempo. No ahora, ahora ya no. Porque ya la cosa está disparada, ahora es imposible. Porque Rajoy ha intentado por todos los medios no aplicar el 155: ha puesto más medios Rajoy para no aplicar el 155 que los otros para que lo apliquen. Pero una vez que venga la ola, hay mucha gente que no sabe nadar y que lo va a tener muy crudo. Y Rajoy no es el más duro de la cuadrilla, y que una situación política fuera de control significa que se va la sociedad capitalista que te está subvencionando a ti. El problema del PDeCAT, antigua CDC, es que ha matado la gallina de los huevos de oro, y que parece que va a disputar a ERC y la CUP las bases sociales.

Y eso que en España se han elegido siempre presidentes con 40 años, salvo Rajoy. Y a menudo también se estigmatiza el político profesional.

Primero, porque la política está mal considerada, y esto es una herencia del franquismo: haga como yo, no se meta en política. Pero los instrumentos pedagógicos de esta sociedad se limitan a las tertulias: tú discutes con un tío que es un analfabeto, tiene cultura visual. El tiempo que dedica la izquierda más radical a incidir en los medios visuales, yo no sé si a la larga eso será bueno para la sociedad, pero para ellos es malo.

¿Por qué?

Es una prueba de que todos somos lo mismo, que en un debate no gana el que tenga los argumentos más sólidos, sino el que sepa vender la moto con mayor eficacia. Los medios de comunicación han tendido a liquidar las hemerotecas, eso quiere decir que todos somos presentistas: no existe más que el presente.

El periodista y escritor Gregorio Morán.
El periodista y escritor Gregorio Morán. MARTA JARA

¿Qué papel desempeñan los medios a su juicio?

No muy feliz. Tenemos los medios más deleznables de Europa. En Catalunya queda la subvención y un magma que lo recubre todo, que es la opinión mayoritaria. Opinión mayoritaria según los sondeos, que están hechos para quien los paga, lo cual es un principio básico de la termodinámica social.

El desprestigio de los medios de comunicación en España es directamente proporcional a la actitud de los propios medios. Económicamente son de una fragilidad absoluta, viven de la subvención, y no puedes tener unos medios independientes si no te puedes subvencionar a ti mismo. Aquí tienen intereses los patronos que consideran cómo sacar dinero al Estado. En el caso de Catalunya es escandaloso porque la subvención abarca todo, y en el caso del resto, primero está la precariedad: significa que los salarios que se están pagando son de miseria y que no se hacen reportajes, no hay corresponsales, se depende de las grandes cadenas…

La situación de los medios de comunicación es de caída general, en un momento en el que la gente está feliz de haberse conocido con las redes. ¿Cuánto durarán las redes? Se cansarán, porque las redes tienen un límite. El poder decir las tonterías que quieras gratuitamente llegará un momento en el que eso no tenga más sentido que en su propio ombligo, pero eso no tiene ningún valor a la larga. Nadie contempla todavía la caída en picado de las redes, pero caerán como cae todo.

Además, las redes no pueden sustituir a los medios de comunicación convencionales. El poder está en el papel: el papel es caro y exige la lectura, lo otro exige la visualidad, que es otra cosa.

Volviendo a la historia del PCE y Catalunya. A menudo se compara a los comunes con el PSUC.

No tiene nada que ver. El PSUC era un partido, los comunes es una amalgama de personajes, de mayor o menor cuantía. No tiene nada que ver.

¿No heredan esa tradición?

No, no se hereda. Estamos viviendo una crisis del partido convencional, y manejar las amalgamas de grupos como los comunes o como Podemos, es una experiencia nueva, que exige talentos y una cosa que no gusta: personalismos muy fuertes, esa variante del populismo que son las personalidades fuertes que unen. Cuando se toman decisiones, no pueden convocar al soviet, no le sirve. La asamblea es cojonuda, pero, ¿quién ejecuta? ¿Siempre ejecuta la derecha? ¿Usted no gobierna, usted discute del gobierno? Eso ya lo teníamos aprendido del siglo XIX. Esos instrumentos políticos, que la gente piensa que por ahí está el futuro, el presente ya lo están teniendo difícil.

Tienen un momento de ascenso y éxito arrollador, pero esos instrumentos están hechos para sociedades como los verdes alemanes, sociedades institucionalizadas donde las sorpresas vienen de fuera. Pero aquí, ¿dónde hay que tomar decisiones?

Ese es el riesgo de las izquierdas con Catalunya, que hay que tomar una posición con validez como mínimo que dure algo más que unas horas.

Ellos están con el referéndum pactado, ¿no? Otra cosa es qué votarían cuando lo hubiera.

Sí, claro, pero es poco probable la primera parte, pero cuando tú has apoyado el referéndum no pactado, es muy difícil ese peso de tu verdad en el referéndum pactado. Porque tú has apoyado…

Lo llamaban movilización.

En eso el lenguaje da para todo. Llámalo como quieras, pero tú no has dicho que no al referéndum no pactado si no es con la boca pequeña. Es muy complicado. No son asambleas de la universidad. Seamos serios: yo no me imagino a la izquierda, incluido el señor Sánchez, abordando una situación como la de Catalunya.

No quiere decir que Rajoy lo esté haciendo mal, bien o regular. Pero se lo ha pensado. Otra cosa es que no piense lo que yo pienso. Pero me imagino a Sánchez en una situación así y me aterrorizo: no sabe ni cómo dirigir su propio partido. Y no digamos ya los comunes: lo de Colau no sé qué réditos electorales va a tener. Pero ese intento de que te quieran todos es muy difícil.

Vamos a unas elecciones en Catalunya, pero nada dice que vaya a cambiar la radiografía del voto. Las urnas las carga el diablo. Ya sé que esto está mal decirlo así brutalmente, pero mi confianza en el voto popular es muy relativa. He vivido situaciones en las cuales me recuerda mucho a esa gente que cuando detienen a un asesino dicen que le cuelguen, que me lo dejen a mí. No sé quién es peor, si el asesino o el asesino voluntario. La capacidad de linchamiento de la población.

Ahora los estudiosos más razonables están introduciendo una variante muy rica, que es la introducción del odio, que no existía hace 20 años. El odio ya es una categoría política en muchos países, y en sociedades como la catalana del buenismo, el odio está palpable e indiscutible. No hay empatía con lo que tú digas. Al contrario, si pueden, te machacan. Cuando dicen ‘somos pacíficos’, claro pero si no te pones en su camino.

¿Podemos hacerle escraches a la derecha con impunidad sólo porque tenemos razón? Nosotros tenemos razón y por tanto tenemos derecho: eso me recuerda viejas épocas. Si usted no quiere que saque una bandera, no me saque la suya. ¿Y cómo hacemos las protestas? Hay mil maneras, pero si usted quiere dominar la calle, está usted o la policía. La policía está para eso. Que no cumple la policía su finalidad, pues tendrá que cumplirla usted y habrá que detener a la policía. Usted sabrá lo que hace.

Por eso te digo que la veteranía es un grado, y no es que sea positivo, pero hay lecciones que ya las di y las aprendí hace muchos años. Una situación como la de Catalunya está sacando a flote odio en una sociedad que se jacta y se jactaba de ser pacífica, tranquila.

Yo soy una víctima colateral del procès. No olvides que el comité de empresa de La Vanguardia, que es indepe, mandó una carta al director pidiendo que mis artículos fueran censurados. Esto ni en el franquismo. Eso muy bestia, es haber cruzado una línea de fuego.

Más farsa

14 noviembre, 2017

Fuente: http://www.infolibre.es

El Gran Wyoming, 19 de octubre de 2016.

En el mundo del hampa, los profesionales del hurto distribuyen los roles y en cada “golpe” siempre hay uno al que le toca “comerse el marrón”. La cosa va por turno rotatorio, de forma que si les pilla la pasma uno reconoce los hechos y se declara culpable librando de culpa a sus compañeros. Es mejor que pague uno a que paguen todos.

Ahora asistimos a un capítulo más de la farsa en la que han convertido la política profesional, donde los enemigos de lo público y amigos de los negocios se forran con lo ajeno o sustrayendo dineros de los sobrecostes que se pagan a las empresas adjudicatarias según un plan previamente convenido. El truco es tan sencillo como presentar una oferta que el estamento público de turno no pueda rechazar y luego incumplir el contrato, saltarse el presupuesto. Se incrementan los costes por los imprevistos surgidos sobre la marcha y el adjudicador, sea Ayuntamiento, Comunidad Autónoma o el Estado, paga sin rechistar. Todo es legal. Basta con inhibir los controles y aceptar pulpo como animal de compañía. Como los adjudicadores cobran ese famoso 3% del presupuesto, se convierten en rehenes de las empresas adjudicatarias a las que trasvasan sin rechistar los dineros. No sale de su bolsillo, no hay problema.

Un paréntesis. Nos acabamos de enterar de que el Banco de España tenía conocimiento de la crisis de Bankia y que uno de los inspectores se puso muy pesado adelantando lo que iba a ocurrir con el famoso tema del rescate bancario que casi le jode el partido de fútbol de la Eurocopa a Rajoy, mandando un correo detrás de otro, porque nadie parecía querer darse cuenta del perjuicio que iba a tener la salida a bolsa de la entidad para las arcas públicas. José Antonio Casaus, que era el coordinador de la inspección de esa salida a bolsa, concluía: “Se acabará malvendiendo el banco cotizado y el Frob tendrá que hacerse cargo del banco no cotizado [BFA], por el otro, con un coste para el contribuyente de en torno a 15.000 millones, frente a la opción de coste cero para el contribuyente que supondría que el grupo fuera comprado hoy por una entidad potente y solvente”. Se equivocó el inspector, al final el coste para el contribuyente fue de 22.000 millones. Alguien debió decidir que entre 15.000 millones y coste cero, la primera opción era la buena.

Según sostenía ese inspector en otro correo, la opción de vender el banco a una entidad solvente extranjera era la buena, pero entonces los políticos que estaban al frente de Bankia perderían el control de la gallina de los huevos de oro y por eso no querían ni plantear la cuestión. Él lo explica bastante bien: “Es posible otra cosa, es que los políticos que gestionan Bankia no quieran explorar esa vía para no perder sus poltronas ni su herramienta de financiación”. En fin, como vemos, daba una opinión del por qué iban a consentir la hecatombe que se avecinaba. Se trataba de una opinión, sí, pero de una persona de la máxima solvencia encargada de estudiar los pros y los contras de la operación. Según su criterio nos iban a llevar a la ruina con tal de seguir chupando del bote y mantener sus privilegios. Una opinión. El problema es que acertó y se produjo lo que predecía cumpliendo con el trabajo que le encomendaban. Tuvimos que pagar esa cantidad que nos colaron con engaño. Nos vendieron el pago como un crédito que no nos iba a costar un duro, para comunicar después que de crédito nada, que teníamos una deuda derivada de todas estas irresponsabilidades cometidas por personas próximas al poder político y que tienen nombres y apellidos. ¿Se irán de rositas? Se admiten apuestas.

Falló el control de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, otra vez; falló la empresa Deloitte, encargada de la auditoría de las cuentas de Bankia, que no vio nada raro, bueno, falseó las cuentas (ese mismo año Deloitte cobró 3,75 millones de euros por otros trabajos realizados para la entidad, lo que le ha supuesto una multa de 12 millones de euros impuesta por el ministerio de Economía porque al auditar y cobrar de la misma empresa por otros conceptos, entiende De Guindos que se pierde la independencia); y también falló el Banco de España a pesar de que los técnicos alertaban reiteradamente del desastre que se produciría con la dichosa salida a bolsa. Parecía que lo hacían aposta. Y uno se pregunta desde la ignorancia en la macroeconomía: Si un órgano creado para evitar estos desmanes es capaz de consentir, una vez detectado, un desastre de 22.000 millones de euros denunciado por los funcionarios a los que se les encarga la inspección, ¿para qué valen esos órganos de control?, ¿para controlar o para evitar que alguien controle?

Fernández Ordóñez, a la sazón gobernador del Banco de España, y que debería explicar qué paso allí, dimitió porque, según él, Rajoy en una charla le impidió comparecer en el Congreso para que los ciudadanos se enteraran de lo que había ocurrido. Sin embargo tuvo que ir al Senado porque su comparecencia en esa cámara ya estaba prevista, pero allí, que tenía su ansiada oportunidad para explicarse, se negó a declarar ¿? Sólo se trataba de 22.000 millones de euros. Alegó que estaría encantado de explicarlo todo pero que el Gobierno no era partidario y le parecía una irresponsabilidad “no hacer lo que pide el ejecutivo”. El Gobierno al que alude era el presidido por Rajoy aunque todo el lío, que muchos llaman estafa, se produjo durante el de José Luis Rodríguez Zapatero. Es decir, que de nuevo los intereses de España primaron sobre los de los ciudadanos que son los que luego pagarían el descalabro. El Ejecutivo manda y yo callo. A lo mejor era más lo que tenía que ocultar que lo que podía explicar. Visto lo visto, su gestión fue, cuando menos, nefasta y, desde luego, si es cierta la tozudez del inspector Casaus alertando del desastre, inexplicable. No es de extrañar que calle.

Se queja mucho el personal republicano de los gastos que supone la monarquía, pero España sale mucho más cara todavía, será por eso que los catalanes que miran mucho las pesetas se quieren largar. Es un tópico de comediante, ya saben.

Cambiando de tema, pero volviendo al de los que “se comen el marrón”, lo que llama la gente fina “cabeza de turco”, el espectáculo de la Audiencia Nacional que vivimos estos días resulta espeluznante. Ahora toca el turno de la Justicia para que creamos que al final, como les gusta decir a los que quieren evitar a toda costa que la Justicia cumpla el papel que le corresponde en el Estado de Derecho, “el que la hace la paga”. En el proceso del caso Gürtel que está copando las páginas de los diarios, hay dos que la pagan todo el rato: Correa y Bárcenas. Se están “comiendo el marrón”. Los dos que pasaron por la prisión y que ya tienen su reputación hundida.

Nos anunciaron que Correa había llegado a un pacto con la Fiscalía y la verdad, a pesar de que a los diarios les ha encantado su declaración, a mí me ha pasado como a los señores de la gestora del PSOE, que me parece que no hay nada nuevo, sólo que a mí me parece eso porque siempre he sido muy mal pensado y les miraba como presuntos, pero los de la gestora lo dicen para no renunciar a llevar a esta banda de políticos al gobierno de la nación, o sea, que lo de confirmar en sede judicial los tejemanejes trileros para trincar pasta no es óbice para entregarles el control de los dineros públicos. 

Tira de la manta Correa pero lo justo para taparse él con el beneficio pactado y no destapar a nadie, y, así, afirma que la sede de Génova era su casa, que no salía de allí porque organizaba los actos electorales con denuedo, pero que no conocía al director de campaña del PP que se llamaba Mariano Rajoy que, a su vez, afirma “tener la sensación” de no conocer a Correa, y a mí me da la sensación de que se ríen de nosotros otra vez y que el ministerio fiscal, que empezó muy fuerte, se está desinflando y no quiere que comparezcan, aunque sea para defenderse de las acusaciones, los responsables de las empresas que dice Correa que soltaban la mosca en un claro acto de soborno, un delito.

Dicen el Ministerio Fiscal y el juez que las acusaciones son imprecisas, pero no piden al reo que precise un poco más, como han hecho en otros momentos de la declaración, porque entonces tendrían que precisar ellos también las razones por las que no conceden a las empresas mentadas el derecho a lavar su imagen en sede judicial. A lo mejor no le creen en eso, pero sí le creen cuando dice que no conocía a Rajoy y que con Aznar tampoco tenía trato, que se miraban y sonreían, pero que no había nada más. A ver si está callando porque es un caballero y no quiere desvelar una relación más íntima. En fin, que se pasaba allí la vida, que tenía pase VIP, plaza de garaje, que manejaba un cifrón del partido, pero que se había colado, que, en el fondo, era un desconocido para todo el mundo. Como decía Lorca en esa soleá de Cádiz: Muerto se quedó en la calle / con un puñal en el pecho. / No lo conocía nadie.

Da la impresión de que estos señores del PP están aprendiendo mucho de cómo manejarse en los juzgados. Al principio mucho bombo, mucha mascletá para que los diarios tengan carnaza con la que entretenerse y los tertulianos larguen por esas boquitas, pero luego a ir desinflando el suflé, no sea que se atragante.

Si Mariano, el director de la campaña, tiene la sensación de no conocer a Correa, el encargado de los actos de campaña, sensación por sensación, la mía es de que me toman por gilipollas y de tanto ejercer ese papel me estoy volviendo cada vez más.

Por eso escribo estas cosas, para rehabilitarme y decirle a los socialistas que no les den el Gobierno a esta chusma que no respeta lo elemental. Que no nos obliguen a vivir con esta gente cuyo código moral les permite intentar detener el juicio con maniobras torticeras, y al día siguiente vender que gracias a su respeto por las instituciones se están llevando a cabo las sesiones del juicio.

No merecemos este maltrato.

Gánense el voto que les da de comer. No pisoteen de esa manera a su pueblo, ¡carajo!

Datos que cuestionan el desastre económico anunciado para Catalunya

13 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Escenario estresado”. Así califican los economistas al peor escenario posible dentro de una simulación de lo que puede suceder en la economía a medio plazo. En ese escenario apocalíptico, el vigilante de las cuentas públicas (la Airef) ha imaginado un futuro en el que la incertidumbre catalana impacta de forma evidente en la economía hasta dejar el crecimiento económico esperado en 2018 en un más que moderado 1,5%, frente al 2,7% que predicen las distintas casas de análisis.

Esta ha sido la guinda al pastel de predicciones penumbrosas que diferentes organismos (empezando por el Gobierno), actores sociales como la CEOE, o lobbies, como casi todas las patronales, han enviado en los últimos días. Estas cifras están aderezadas por el contador de empresas a la fuga, que el Colegio de Registradores ha decidido de forma extraordinaria actualizar a diario. Un maremágnum de datos que rodea a la opinión pública y complica aún más el análisis de la situación.

Pero ¿es esto así? ¿Ha entrado la economía catalana ya en zona de peligro? Los datos aún no lo confirman y los expertos no lo ven tan claro. Daniel Fuentes Castro, economista de AFI, cree que “conviene ser prudente a la hora de evaluar el impacto económico de eventos de riesgo político como el actual”.

Señala como precedente “las primeras estimaciones del impacto del Brexit sobre el crecimiento en el Reino Unido”, cuyos peores efectos anunciados en la economía real aún no se han llegado a materializar. En todo caso, recuerda Fuentes, “las perspectivas de crecimiento para la economía de Catalunya en el trimestre actual no son buenas”. AFI mantiene una previsión de crecimiento del 2,8% para España en 2018, aunque procederá a revisarla a la baja próximamente, “en torno a dos décimas.”

Si en las próximas semanas se recrudece el conflicto, los riesgos se pueden hacer realidad. La incertidumbre cotiza a la baja en la economía y es un elemento a tener muy en cuenta como freno para el clima económico. Pero a día de hoy las cifras no hablan de una situación aparentemente tan desbocada como transmiten algunos titulares.

Cuánto restaría a la economía una Catalunya estancada

En los modelos que manejan los expertos, si Catalunya en lugar de crecer a ritmos del 0,9% se estanca, drenaría alrededor de una o dos décimas al conjunto del crecimiento de la economía española, unos datos similares a los que maneja la Airef.

La nueva hipótesis que manejan ahora de forma más coherente el Gobierno y la Airef, con un crecimiento del 2,3%, no está tan alejada de las que manejan el resto de los organismos. El FMI publicó una mejora de la actividad económica española el 10 de octubre, varios días después del 1-O, en la que estimó que la economía crecería un 2,5%, frente al 2,4%, previsto inicialmente. Las cifras son, en cualquier caso, a un año vista, y la experiencia de la reciente crisis nos indicó que son muy susceptibles de ser superadas.

Las bolsas apenas se mueven, la prima no sube

Las revisiones del Gobierno y los anuncios de bajada de empleo de la CEOE han hecho las veces del mantra que normalmente se utiliza en estos casos: el de la prima de riesgo y la caída de los mercados. En un primer impase, los mercados penalizaron con relativa fuerza la crisis catalana, con una caída el 4 de octubre del 2,85%, que casi recuperó en la siguiente sesión al repuntar un 2,51%. Estos vaivenes se debieron, sobre todo, a las caídas de la banca catalana que vieron que mejoraban su comportamiento en bolsa tras decidir trasladar sus sedes fuera de Catalunya. Desde la sesión previa al 1-O, la bolsa solo se ha dejado un 1,04%.

Además, la prima de riesgo cotiza hoy en los 123 puntos y se sitúa por debajo de otros países como Italia, donde está en 164 puntos, o Portugal, en 191 puntos. De hecho, la rentabilidad del bono español a diez años ha bajado desde la sesión del 29 de septiembre cuando marcaba el 1,63% hasta este martes cuando se sitúa en el 1,54%.

Con estas cifras, se puede decir que los inversores no ven un riesgo inmediato ni en España ni en la economía catalana, cuyas empresas han cosechado numerosas subidas en bolsa solo con cambiar el domicilio social, sin desplazar por el momento a un solo efectivo.

Las empresas se van y se cuenta en tiempo real

Precisamente, la salida de las empresas es uno de los elementos que se está ondeando con más virulencia para demostrar el dramático momento que vive Catalunya. Este miércoles, el Colegio de Registradores de España volvió a actualizar el minuto y resultado de la fuga de empresas desde el lunes, 2 de octubre, con un total de 805 sociedades catalanas frente a las 43 empresas que llegaron procedentes de otras comunidades autónomas.

Algunos de esos traslados corresponden a filiales de otras sociedades que ya han anunciado su mudanza, como es el caso de Caixabank, Gas Natural (que las está moviendo a Madrid) o Abertis, que desde el miércoles ya es oficialmente objeto de una contraopa de ACS. La constructora de Florentino Pérez quiere llevarse a Alemania la sede de la concesionaria (una de las primeras en anunciar su traslado de Barcelona a Madrid) y competirá con la oferta de Atlantia (Italia).

Publicar estos datos sobre movimientos de sociedades fuera de una comunidad autónoma es una práctica absolutamente inusual (normalmente, esta información se actualiza de forma trimestral) que, según fuentes del Colegio, el organismo ha decidido llevar a cabo tras recibir “cientos de llamadas” de los medios de comunicación en los últimos días para solicitar esa información.

El pasado 11 de octubre, la Junta de Gobierno del Colegio de Registradores de España proclamó “su firme e irrenunciable compromiso de defensa de la legalidad vigente, la Constitución y los principios y valores que la inspiran” ante “la grave situación que se está viviendo en Cataluña”.

Entre las salidas conocidas este miércoles está la de la sucursal de la aseguradora Zurich Insurance, que se trasladará de Barcelona a Madrid. Entre las cotizadas, quedan todavía 17 empresas en Catalunya, tras la marcha de trece compañías en una sola semana. De esas 17, solo una (Grifols) cotiza en el Ibex 35, que hace un mes tenía siete compañías radicadas en Catalunya.

Por el momento, el impacto de estos movimientos está minimizado hasta que no se inicie un éxodo real de efectivos. La mayoría no se atreve ni a comentar esta posibilidad, pero ayer mismo Reuters publicó que Banco Sabadell baraja comenzar a trasladar empleados, y puede mover algunas direcciones de la actual sede central. Si la situación persiste, son varios los empresarios que sí reconocen que harán las maletas y abandonarán Catalunya, pero decisiones tan drásticas se tomarán pasadas unas posibles elecciones.

Se siguen vendiendo coches

En este ambiente de guerra de cifras, la Asociación Española de Fabricantes  de Automóviles y Camiones (Anfac) desmintió este miércoles que las ventas de coches en Catalunya se hayan desplomado entre un 30% y un 40% en solo 15 días, como afirmó el Gremio del Motor de Barcelona.

Según Anfac, que es la fuente oficial de este dato, durante las dos primeras semanas de octubre las matriculaciones en Catalunya “se mantienen estables” e incluso registran una ligera subida del 0,5% si las comparamos con el mismo periodo del año 2016″, con crecimientos de los dos principales canales, particulares (1,3%) y empresas (5,9%).

En la provincia de Barcelona, que concentra el mayor volumen, “en las primeras dos semanas de este mes el mercado de turismos sube un 4,2% frente al mismo periodo del pasado año”, con un repunte del 8,1% en el canal de particulares y del 7,5% entre las empresas. En cuanto a las matriculaciones por parte de empresas alquiladoras, descienden un 37%, pero Anfac subraya que suponen “escaso volumen”.

Fuga de capitales sin cifras

Sin emitir comunicados, los bancos también desmienten que los datos que se están publicando de fuga de capitales desde entidades catalanas sean ciertos. Aunque el runrún de una estampida lleva desde prácticamente el 2 de octubre, no ha sido hasta el desliz de la ministra Dolors Montserrat en Onda Cero (asegurando que en un día se habían volatilizado 4.000 millones de euros de cuentas bancarias catalanas), cuando se ha intentando cifrar la supuesta salida de este dinero. Algunos medios han hablado de hasta 9.000 millones de euros, cifras todas ellas negadas por la banca.

Lo cierto es que datos oficiales no hay, ni en Economía ni en el Banco de España, ni los habrá nunca con el detalle suficiente para conocer la veracidad de estas filtraciones. Pero sí hay algunos elementos de contexto. Primero, que el pasado 10 de octubre se realizó una subasta de liquidez en el Banco Central Europeo en el que se pidió un número inusualmente alto para los últimos seis meses de liquidez.

Fuentes financieras aseguran que sí que esta alta demanda fue motivada por las entidades españolas pero también recuerdan que la subasta se realizaba antes de un puente, cuando es muy normal que los bancos se pertrechen de efectivo.

Normalización de la banca

En cualquier caso, la subasta venció el 17 de octubre, el dinero se devolvió con normalidad y lo que es más importante, se hizo una petición en línea con cualquier subasta de semanas anteriores. “Esto hace pensar que se ha frenado el problema”, asegura el experto de la Universidad de Valencia, Joaquín Maudos.

A este economista le preocupaba que el cambio de domicilio hubiera frenado las retiradas de los temerosos a la inseguridad jurídica pero no de los que quisieran hacer un boicot a la entidad, y estas cifras hablan de una aparente normalidad.

Con todo, cabe resaltar que los bancos tienen en Catalunya depósitos por valor de casi 190.000 millones de euros, el 16% de toda España, según los datos del BDE del segundo trimestre del año que precisamente se publicaron ayer (y que habían subido en Catalunya).

El ladrillo a la expectativa

Otros sectores muy sensibles a la incertidumbre y a la inversión, como el turismo y el comercio, también han estado en el punto de mira de los titulares de estos días. Las dudas sobre el ladrillo las lanzó la Asociación de Empresas de Consultoría Inmobiliaria en un comunicado en el que aseguraba que “los últimos acontecimientos afectan gravemente el normal funcionamiento de la actividad inversora y el desarrollo de nuestro mercado inmobiliario”.

Los datos concretos a operaciones y de la inversión todavía no se conocen, ya que, el sector maneja datos a cierre del tercer trimestre que terminó el 30 de septiembre, justo antes del referéndum convocado por el Govern. Fuentes del sector decían la semana pasada que algunas empresas que habían mostrado interés en alguna operación, estaban ahora estaban esperando a ver cómo se solucionaba la crisis antes de seguir adelante.

En el terreno de las agencias inmobiliarias, las que venden pisos directamente al gran público, no ven un gran impacto en su actividad. Fuentes de Tecnocasa señalan que su cliente principal, el que necesita comprar una casa sigue estando activo, aunque apunta que los que están pensándolo más son aquellos pequeños inversores que van a comprar algo sin que sea una necesidad principal.

Emiliano Bermúdez, subdirector de DonPiso, contó a eldiario.es la semana pasada que lo que habían notado era una bajada en el número de llamadas pidiendo información, pero que esto todavía no era alarmante.

Por lo pronto, ayer se inauguró la Barcelona Meeting Point, la principal feria del sector en Barcelona. Aunque ningún expositor se ha dado de baja, desde el Gobierno aseguran que la cifra de visitantes extranjeros ha descendido un 15%.

El turismo de hoteles, el más afectado

El turismo ha sido otro de los sectores donde puede notarse la incertidumbre de estos días. Este es el principal sector de la economía catalana al representar aproximadamente un 12% de su PIB. El principal lobby turístico, Exceltur, cifró en un 20% las reservas que se habrían cancelado hasta final de año por la incertidumbre que se ha generado.

La cifra se basa en las respuestas de sus asociados a las encuestas de la asociación y que todavía no se han materializado sino que son en libros. Esto supondría, en el caso de materializarse, una reducción de casi 1.200 millones de euros y una rebaja de un punto del PIB turístico nacional frente al escenario previsto.

El vicepresidente de Meliá, Alfonso del Poyo, aseguró tras el 1-O que habían notado una “relevante caída de la demanda”. Tras el 1-O ha habido algunos cruceros que han desviado su ruta de Barcelona. El 4 de octubre dos barcos de la compañía Tui Cruises cambiaron su parada en Barcelona por Valencia.

Sin embargo, otros directivos del sector hotelero no ven un impacto tan fuerte. Antonio Catalán, fundador y presidente de la cadena de hoteles AC Hoteles by Marriot, cree que “el año va a terminar de forma más o menos como estaba previsto”. “El cliente día a día está funcionando exactamente igual y anulación de grupos ha habido muy pocas”, decía ayer en una entrevista en la Cadena Ser y añadía que “si este tema no dura demasiado tiempo se puede recuperar”. Catalán señalaba que Barcelona parte de una situación de ventaja frente a otros destinos y que está muy preparada, por ejemplo, para el turismo de congresos. “Lo que más ha perjudicado ha sido el día 1 con la intervención que hubo y cómo se publicó en todo el mundo”, apuntaba el directivo.

En el caso de los apartamentos, fuentes de Friendly Rentals señalan que por ahora “no lo están notando”. La empresa tiene alrededor de 200 apartamentos en Catalunya.  También la plataforma de alquiler de pisos turísticos Homeaway apunta que no han notado en su servicio de atención al cliente un repunte especial de llamadas por cancelaciones en pisos de Barcelona.

No informan del precio de los fastos militares del 12 O

10 noviembre, 2017

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

Por Elojeador

Fuente: El País

Una vez más, un nuevo desfile para identificar eso de ser español (¡a por ellos oe!) con desfiles militares y toda la parafernalia belicista con la que salen a escena los próceres del Estado a representar su papel  principal.

Como en otras ocasiones, se desconoce el precio, más bien el derroche, de estos fastos útiles para visibilizar el poder con sus guerreras, sus chaqués y toda la morralla con la que se distinguen respecto al subditaje en general.

La “parada” dice El País, contará (ya ha contado) con la participación de 3.900 militares, 78 aeronaves y 84 vehículos; frente a los 3.500 militares, 59 aeronaves y 43 vehículos del año pasado. La distancia que recorrerán (ya han recorrido) será algo superior, casi dos kilómetros. La principal novedad, la participación de la policía (¿pero no habíamos quedado en que la policía no era militar ni militarista?) como cuando el Caudillo. También la gendarmería francesa, que ha mandado unos cuantos gendarmes a hacer un curso a Valdemoro y no se quieren perder la fiesta.

Para poner más casticismo al evento, los 400 efectivos del Regimiento Inmemorial del Rey (que principalmente sirve para rendir honores a las visitas de estado y otras pérdidas de tiempo y dinero) han acudido vestidos a la usanza de los tercios de Flandes (esperamos que no hayan invitado al embajador flamenco y que Carmena no haya permitido que asista como público ningún niño de Bélgica y Holanda, de esos a los que sus padres amenazan cuando se portan mal con que vuelve el Duque de Alba) para conmemorar el 450 aniversario del “camino español” donde no se ponía el Sol. ¿No suena fuerte?

¿Y la pasta del fasto?

Pues lo que se sospechan ustedes. No lo sabemos, a pesar, dice El País, que solo la hora que dure el desfile, según el Ministerio, ya es un despropósito

solo ha cifrado en 420.000 el desfile, ligeramente por encima de 2016. A pesar de que el despliegue es mayor

Por si fuera poco, al acto le han acompañado un sinfín de actos complementarios que costarán un pastón (añadimos que más actos que el año pasado que nos costaron, desfile incluido, más de 800.000 euros) y que, igualmente, desconocemos su importe.

Por si alguien se anima a ver el listado de 109 actos más, a realizar en las diferentes comunidades autónomas (Andalucía donde más, con 36 y Cataluña y Asturias donde menos, con 1 cada uno), puede pinchar aquí.

Una vez más, unos fastos que no sirven sino para dar una imagen sectaria y militarista de España, este año con tintes imperiales y bastante preocupante, por demás

Clarkston, el pueblo estadounidense que recibe a 1.500 refugiados por año

9 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

En los últimos 25 años, Clarkston, un pequeño pueblo del sureño Estado de Georgia, recibió a más de 40.000 refugiados. Llegan de todas partes del mundo. Este año, vienen más congoleños que sirios. En las anteriores olas de reasentamiento, ya habían llegado de Bután, Eritrea, Etiopía, Somalia, Sudán, Liberia y Vietnam.

Todos tienen en común Clarkston, un pueblo común y corriente del Sur Profundo estadounidense, con una población de unos 13.000 habitantes.

El que mira más allá de los centros comerciales construidos a mediados de los 70, de los complejos de apartamentos y de los aparcamientos, encontrará cosas poco vistas en otras partes de Estados Unidos. Las fachadas marrones están cubiertas por signos que parecen letras del amhárico o del nepalés, seguidos de traducciones que remiten al inglés: Abasto Balageru, Almacén Cultural Africano de Injera (una variedad de pan típica de Etiopía), Almacén de Alimentos Orientales Numsok. Algunas mujeres reunidas en las cercanías se cubren la cabeza con coloridos pañuelos africanos. Otras llevan el largo cabello negro en una trenza hasta la espalda y ropas tradicionales de seda asiática.

Pero los extranjeros no son los únicos que se mudan a Clarkson. A la autoproclamada  “isla Ellis del sur” no solo llegan inmigrantes pobres y refugiados. Su reputación también ha atraído a profesionales estadounidenses de clase media. Según el alcalde del pueblo, Ted Terry (34), vienen “buscando la riqueza de la diversidad”.

El día en que el periódico the Guardian habló con él, Terry recibía a una delegación de Oriente Medio que quería entender cómo se las arreglaba Clarkson con una comunidad de refugiados tan diversa. Con barba hípster, camisa a cuadros y calcetines de dos juegos diferentes, Terry explica que su objetivo era “poner a Clarkson en el escaparate”. “Yo no hice de esta una comunidad compasiva… Sí la consagramos oficialmente pero era una comunidad compasiva y hospitalaria mucho antes de que yo llegara”.

¿Cómo sucede esto? ¿Cómo hace un polvoriento pueblo sureño y de clase trabajadora para albergar a 1.500 refugiados por año y hacerlos parte integral de la identidad del lugar?

Resulta que la historia de Clarkson no es sólo la de los recibidos: también es la de las personas que dan la bienvenida.

En la esquina de los aparcamientos del centro de Clarkson, un camión rojo brillante de comida ambulante vende café artesanal. Es el tipo de vehículo elegante y minimalista que encajaría perfectamente en San Francisco o en Nueva York.

Ted Terry, alcalde de Clarkston, Georgia, un publo que ha acogido a más de 40.000 refugiados en 25 años.
Ted Terry, alcalde de Clarkston, Georgia, un publo que ha acogido a más de 40.000 refugiados en 25 años.

 Café de refugiados”, dice un letrero en el camión, que es iniciativa de Kitti Murray, una de esos estadounidenses llegados hace poco al pueblo. Escritora freelance y abuela de ocho nietos, Murray lo compró hace dos años por 3.000 dólares en el sitio de anuncios de Internet Craigslist. Por un dólar al mes, alquiló el espacio en la entrada de un antiguo garaje. Allí puso sus mesas y sillas con el objetivo de crear un punto de encuentro para la comunidad, un lugar donde ofrecer formación laboral y donde “generar una historia más hermosa y auténtica sobre los refugiados”. “Nuestros empleados refugiados hacen eso por nosotros, solo por ser ellos mismos y por cómo hacen su trabajo”, dice Murray. Mientras ella habla, Ahmad, un sirio que antes de camarero era farmacéutico, sirve un café expreso bien negro.

Su clientela es notablemente blanca. “Al principio, cuando empezamos, me entristecía si pasaba el día sin un solo refugiado entre los clientes”, cuenta. “Pero si no hubiéramos atraído a la comunidad estadounidense, que es la que tiene el dinero, tendríamos que haber cerrado en esos primeros seis meses”.

Murray no es un caso raro, sino una más entre los muchos estadounidenses que se mudaron a Clarkston precisamente para trabajar con los refugiados y vivir junto a ellos. Recibir refugiados tal vez signifique largas horas en la casa de los recién llegados tomando té y tropezando torpemente con la barrera del idioma, pero los lazos que se generan suelen ser muy sólidos.

Arez, una refugiada siria que tras cuatro largos años en Turquía llegó con su esposo y dos hijos en 2015, desborda de entusiasmo cuando habla sobre Rebecca, la “hermana” estadounidense que la ayudó a establecerse en Clarkston: “¡Amo Estados Unidos! ¡Soy muy feliz aquí! Tengo amigos estadounidenses, me están enseñando a aprender inglés, mis hijos van a la escuela. Me encanta este lugar”.

Según Brian Bollinger, director de Friends of Refugees (una ONG local que ofrece servicios para refugiados), “recuperar el sentido de pertenencia a un lugar es en gran parte la esencia de este emprendimiento”, tanto para los refugiados como para los estadounidenses que vienen a Clarkston. Bollinger es cualquier cosa menos romántico para explicar el recibimiento que dio el pueblo a los refugiados. “Sería un tanto utópico insinuar que abrir los brazos para recibirlos fue el impulso original”, dice mientras come naan con curry en el Café Katmandú. “A fin de cuentas, fue un motivo económico”.

Gente joven y viviendas baratas

Según Bollinger, lo que hizo que Clarkston funcionara tan bien para los refugiados fueron las oportunidades que ofrecen sus masificados complejos de apartamentos y el buen tramado del transporte. Es fácil tomar una camioneta compartida para viajar una hora hacia al norte hasta la fábrica de pollos donde muchos encuentran su primer trabajo de bajo salario. Por eso Clarkston fue señalada a principios de los años 90 como un buen lugar de reasentamiento. Viviendas baratas y rápido acceso a la carretera interestatal son también los atractivos por los que hoy llegan jóvenes profesionales estadounidenses, desplazados de Atlanta por los altos precios.

Como recuerdan muchos habitantes de Clarkston, el pueblo no siempre fue tan hospitalario. Al principio, la llegada de los inmigrantes molestaba a los lugareños. Pero los viejos detractores ya se mudaron o se murieron, y fueron reemplazados por progresistas más jóvenes. Terry, el alcalde elegido en 2013, cuando solo tenía 31 años, es según Bollinger “la encarnación de ese cambio de perspectiva”.

Los pobladores más antiguos que se quedaron en el pueblo parecen conformes con llevar vidas paralelas a la de los vecinos refugiados. Betty Cardell (93) vive en Clarkston desde que en 1950 llegó de California como una “novia de guerra” y se lo toma con filosofía: “Bueno, están aquí. Así que, ¿qué se puede hacer? Son gente como uno. Jamás tuve ningún problema”. También dice que no tiene ningún interés en irse. “Me gusta Clarkston: sigue siendo un pequeño pueblo”.

Esa sensación de pequeño pueblo es parte del éxito de Clarkston como lugar de acogida, y también su limitación. Para los refugiados, es el pueblo donde empezar: tener éxito significa seguir adelante y dejar atrás sus complejos de apartamentos.

Heval Mohamed Kelli, un refugiado sirio que vivió seis años en Alemania y llegó a Clarkston tres semanas después del 11 de septiembre, es un ejemplo de esa transición. Hoy trabaja como cardiólogo y vive en el acaudalado pueblo de Lilburn (a unos 16 kilómetros de Clarkston). Comenzó lavando platos en Clarkston en su camino hacia el sueño americano (actualmente vive en una elegante casa a orillas de un lago y con un jardín perfectamente cuidado). En la calurosa tarde de sábado en que recibe a the Guardian, Kelli organiza una barbacoa en su casa “para celebrar la vida” con viejos y nuevos amigos: sirios, iraquíes, kurdos, sudaneses y estadounidenses.

El alcalde en la cafetería 'Café de refugiados', fundado por la escritora freelance Kitti Murray
El alcalde en la cafetería ‘Café de refugiados’, fundado por la escritora freelance Kitti Murray

Kelli es categórico cuando describe la bienvenida que le dieron en el pueblo, sobre todo al compararla con la falta de calidez que encontró en Alemania. “Dos días después de llegar a Clarkston, estábamos aterrados, y un montón de gente se presentó en nuestra puerta con comida y queriendo ayudarnos a aprender inglés”. Kelli se ríe cuando lo recuerda: “Pensábamos que todos esos estadounidenses blancos golpeando a nuestra puerta eran de la CIA o algo así”. Eran miembros de la Iglesia Episcopal de Todos los Santos de Clarkston. “No se parecían en nada a nosotros, pero cambiaron nuestras vidas”.

Kelli siente una gran deuda de gratitud hacia los que lo ayudaron y cada tanto vuelve a Clarkston para trabajar como voluntario en el centro de salud y ayudar como tutor de algunos estudiantes. Su barbacoa es un recordatorio de que si Clarkston funciona como comunidad también es por la propia hospitalidad de los refugiados.

Hay un montón de relatos acerca de los refugiados que gastan sus cupones de comida en regalos para agradecer a sus vecinos estadounidenses los pequeños actos de amabilidad. A Heidi Miller, nativa de Tennessee y representante en Clarkston de Embrace (un programa que asiste a mujeres refugiadas durante el embarazo y el parto) le hace reír la pregunta sobre la generosidad de los refugiados. “¡Claro que sí! Siempre le digo a la gente que uno piensa que sabe todo sobre la hospitalidad cuando viene al sur… ¡Hasta que va a la casa de un refugiado!”

Pero por supuesto Clarkston tampoco es el paraíso. Los bloques de apartamentos incendiados y en ruinas de las afueras del pueblo son prácticamente inhabitables, pero el alcalde no tiene autoridad para clausurarlos. En un pueblo con un índice de pobreza superior al 40%, la perspectiva de un alquiler más barato puede ser más importante que el miedo a una plaga de ratas y a la delincuencia.

También hay hostilidad fuera de los límites del pueblo: unos quince meses antes de que Trump lo intentara como presidente, el gobernador de Georgia, Nathan Deal, trató en 2015 de prohibir con un decreto la llegada de refugiados sirios.

¿Es una moda defender a los refugiados?

Pero Clarkston también se beneficia de redes de solidaridad más amplias. Desde que Trump proclamó en enero su decreto prohibiendo la entrada a refugiados sirios, las solicitudes para trabajar como voluntario en Amigos de los Refugiados aumentaron un 400%. La ONG tiene hoy a varios cientos de personas, el doble que otros años, haciendo trabajo voluntario cada una o cada dos semanas.

Hay varios que se muestran escépticos sobre lo que llaman la moda de defender a los refugiados. Se preguntan si Clarkston simplemente se ha convertido en un medio para que los progresistas activos de Atlanta canalicen su actual descontento y reivindiquen un fugaz compromiso con la justicia social mientras disfrutan de un café artesanal. Otros tienen la esperanza de que no sea algo efímero sino el comienzo de un movimiento.

Dentro de Georgia, Clarkston es conocido como la burbuja progresista, pero la realidad en el pueblo es más compleja y sorprendente. Los refugiados y sus vecinos estadounidenses parecen haber encontrado un sentido de pertenencia en el lugar. En un mundo cada vez más polarizado, fragmentado y enfadado, eso es también lo que buscan muchos estadounidenses.

Como dice Heidi Miller, “en Clarkston, hay muchos grupos étnicos que antes se llevaban mal y ahora son vecinos. Los vemos aprender a quererse; creo que los refugiados tienen mucho que enseñarles a los estadounidenses acerca del perdón”.

Traducido por Francisco de Zárate

Perlas informativas del mes de octubre 2017

8 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Este no es terrorista

Un tipo mata a 50 personas a tiros en EEUU y deja cientos de heridos, pero como es blanco y católico no le llamamos terrorista ( El País, 3 de octubre).

Captura del diario El País
Captura del diario El País

Conducir pero no salir

El mes de septiembre terminaba con la noticia de que el gobierno de Arabia Saudí permitirá a las mujeres conducir coches, lo que fue presentado por nuestros medios como toda una muestra de aperturismo del monarca saudí. Como siempre, faltó algo de contexto que Nazanín Armanian recordaría el 9 de octubre, y es que, aunque la mujer esté autorizada a conducir, el pariente varón tiene el derecho legal de impedir a la mujer salir de casa. Un detalle importante.

Demostración de fuerza

El  11 de octubre titula Público “Estados Unidos hace una nueva demostración de fuerza y sobrevuela con bombarderos Corea del Norte” y El Mundo: “Nueva demostración de fuerza de EEUU y sus aliados contra Corea del Norte”. Ya ven que sobrevolar con un bombardeo es una “demostración de fuerza” si lo hace EEUU, porque el que amenaza y es un peligro es Kim Jong-un.

En manos del Kremlin

El pobre cachorrito en manos del Kremlin y de Putin ( CNN, 11 de octubre), no sé si podremos soportar tanta zozobra.

Captura de una noticia de CNN
Captura de una noticia de CNN

Maldad femenina

Mira que arruinar la carrera del productor por unos abusos sexuales de nada. Cuánta maldad femenina. ( El Español, 10 de octubre).

Captura de la revista Jaleos del corazón
Captura de la revista Jaleos del corazón

El periódico progresista

Como señalaba el tuitero  Alotroladodelmuro así está nuestro emblemático diario “progresista” (El País,  24 de octubre y 11 de octubre):

Captura del Twitter de El País
Captura El País

España

Heridos

Cómo cambia el tamaño del titular de la portada digital de ABC el 1 de octubre según los heridos sean policías o ciudadanos.

Captura diario ABC
Captura diario ABC

Jueces virtuales

Como serán de poderosos los medios que hasta los jueces deben recurrir a las redes para pedirles que retiren las noticias falsas. Y aquí sigue el tuit de La Razón el 4 de octubre sin que lo quiten, mucho miedo no les tienen a los jueces.

Captura de una noticia del diario La Razón
Captura de una noticia del diario La Razón

Lo importante

Antena3 el 5 de octubre. Siempre atentos a lo importante

Captura de una noticia de Antena3
Captura de un titular de Antena3
Captura de un titular de Antena3

Ambiente prebélico

Pues el 5 de octubre hubo una guerra en Cataluña y no nos enteramos, solo lo supieron los de ABC.

Captura de una noticia de ABC
Captura de una noticia de ABC

Entrevista Puigdemont

El 8 de octubre TV3 anuncia una entrevista por la noche con Puigdemont. Las imágenes para ilustrar el anuncio: un policía rompiendo la entrada a un colegio el día del referéndum.

El coste de decir Santander

Lo de la publicidad institucional y las redes se puede desbocar. Leemos en  El diario de Cantabria el 10 de octubre que la Consejería de Turismo del Gobierno de Cantabria pagó 115.000 euros por ocho menciones a la ciudad de Santander en los perfiles sociales de Enrique Iglesias. O sea, que cada vez que el cantante dijo Santander en Facebook o Twitter se embolsaba más de catorce mil euros.

Foto para ilustrar

Así ilustraban en esta revista la noticia de la policía local de Aranjuez del 19 de octubre. Si es para añadir esas fotos mejor nos quedamos sin medios privados y dejamos informar a las administraciones directamente.

Captura de un tuit de Aranjuez Magazine
Captura de un tuit de Aranjuez Magazine

Vamos a publicidad

LaSexta, 27 de octubre. Ferreras: “En este momento se puede estar creando la República Catalana. Aquí, en LaSexta. Nos vamos a publicidad”. Aquí, pase lo que pase, la publicidad no se interrumpe.

Foto sugerente

Hay que reconocer que la foto que aparece junto al titular de portada de la edición del 29 de octubre de La Voz de Galicia es resultona.

Captura de La Voz de Galicia
Captura de La Voz de Galicia

Qué tiene que ver Burger King con la deforestación descontrolada en Brasil y Bolivia

1 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

La cadena de hamburguesas Burger King ha estado comprando pienso de animales producido en plantaciones instaladas tras la quema de bosques tropicales en Brasil y Bolivia, de acuerdo con un nuevo informe.

Jaguares, osos hormigueros gigantes, osos perezosos y otros animales se han visto afectados por la desaparición de unas 700.000 hectáreas de bosques entre 2011 y 2015.

El grupo Mighty Earth afirma que  las pruebas obtenidas por drones, las imágenes de satélites, el mapeo de las cadenas de suministro y la investigación sobre el terreno muestran un patrón sistemático en la quema de bosques.

Los agricultores locales han quemado los bosques para cultivar soja y venderla a las empresas proveedoras de Burger King: Cargill y Bunge. Estas son las dos únicas compañías agrícolas de las que se sabe que operan en la zona.

Glenn Hurowitz, consejero delegado de Mighty Earth, sostiene: “Las conexiones son bastante claras. Bunge y Cargill suministran pienso a Burger King y a otros vendedores de carne. McDonald’s, Subway y KFC no son perfectos, pero están haciendo muchísimo más por proteger los bosques. Si Burger King no responde inmediatamente a la gente que quiere saber de dónde viene su comida, entonces la gente debería consumir en otro sitio”.

La destrucción de los bosques tropicales y la sabana denunciada en el informe se concentra en la zona forestal de tierras bajas de Bolivia y en El Cerrado de Brasil, donde el ritmo de la deforestación supera al de la Amazonia.

Uno de los proveedores de Burger King compra soja a Bunge. Esta soja se produce en El Cerrado brasileño, según los datos de materias primas proporcionados por el Stockholm Environment Institute. Por su parte, Cargill  financió la convención anual de Burger King en 2015 y donó en 2014 una cantidad de cinco cifras a la fundación Burger King McLamore.

El año pasado se deforestaron cerca de dos millones de hectáreas en Brasil, frente a las 1,5 millones de hectáreas deforestadas en 2015. Por otro lado, en Bolivia la cifra fue de 865.000 hectáreas en 2016, superior a las 667.000 hectáreas deforestadas anualmente en los 2000.

No toda la deforestación de los bosques está vinculada a la producción de soja, pero Mighty Earth afirma que las empresas alimenticias no solo no están haciendo lo suficiente para impedir la deforestación en zonas en las que operan, sino que ofrecen incentivos económicos que fomentan el proceso.

Imagen de satélite de una región de Brasil deforestada. Mighty Earth.
Imagen de satélite de una región de Brasil deforestada. Mighty Earth.

Más de la mitad de la vegetación destruida

Burger King, propiedad de la empresa brasileña de inversión 3G Capital, no hace pública la información de sus proveedores, pero se ha negado a descartar la compra de bienes producidos en tierra deforestada.

Sharon Smith, directora de bosques tropicales en la Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Preocupados), afirma: “Burger King es una de las empresas de comida rápida más grandes del mundo, pero en lo que se refiere a políticas de protección medioambiental queda constantemente la última. Burger King tiene que seguir a sus competidores, como McDonald’s, y exigir a sus proveedores que no destruyan los bosques tropicales como parte de su modelo de negocio”. Este gigante de la comida rápida, que dirige al menos una empresa conjunta con Cargill, ha rechazado hacer declaraciones al respecto.

En una declaración escrita a the Guardian, Cargill ha insistido en su compromiso de reducir a la mitad la deforestación en sus cadenas de suministro para el año 2020 y acabar con la misma para 2030. “En Brasil hemos visto un gran progresogracias al trabajo en equipo por avanzar en la suspensión de la soja en la Amazonia durante más de una década. Actualmente estamos trabajando con más de 15.000 productores de soja y colaborando con gobiernos, ONG y socios para implementar el código forestal brasileño y progresar en la protección de los bosques”.

Los activistas, sin embargo, denuncian que Cargill se ha negado ha extender la suspensión de la compra de soja más allá de la Amazonia argumentando, según su asociación comercial, que no hay una “situación de crisis”. Más de la mitad de la vegetación natural de El Cerrado ha sido deforestada, comparado con el 25% de la Amazonia.

Bunge indica que el informe hace una correlación engañosa entre la presencia de la empresa en El Cerrado de Brasil y los datos de deforestación absoluta en la región. “Dos factores son importantes –explica–. Primero, la mayoría de los cambios en el uso de la tierra no están directamente relacionados con las compras de Bunge. De acuerdo con Global Forest Watch, la soja cubre el 25% de la tierra deforestada desde 2011 en la región de Matopiba, donde la reciente deforestación se ha sufrido más. Segundo, nuestra cuota de mercado en los municipios donde tenemos silos en la región es solo del 20%”.

Inversores representando unos 525.000 millones de euros en bienes enviaron el martes una carta a Cargill, Bunge y otras cadenas de hamburguesas en la que exigían a las empresas “reafirmar y ampliar su compromiso contra la deforestación de América Latina”.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

Alternativas a la Coca-Cola buscan su hueco en el mercado español

30 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Coca-Cola es el fabricante más vendido de refrescos, con una cuota de mercado mundial del 67,2%,  según el informe anual de 2016 de la compañía. En España, se venden 25 millones de Coca-Colas al día, más de 9.000 millones al año. Cada minuto hay 18 personas que beben este refresco y la marca declara tener un alcance del 97% de la población española.

Ante este monopolio en el consumo, han surgido alternativas que intentan abrirse camino en el mercado practicando una producción más justa y comprometida con el medio ambiente. Es un fenómeno que se da en Alemania con Fritz Kola, en Francia con Mecca Cola, que nació como bebida contraria a los valores estadounidenses, y también en España, con marcas menos conocidas pero en crecimiento.

En el último análisis de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo de 2015, las ventas de productos con este sello ascendieron a 34,96 millones de euros, un incremento de dos millones respecto al año anterior. Los principales canales de comercialización han sido cafeterías, heladerías, bares y máquinas de vending. 

Entre otros, en España surge como alternativa la marca Frixen“Un día nos atrevimos a idear nuestro propio refresco de cola. Queríamos algo con muy buen sabor pero con más ética. Un atrevimiento”, es el mensaje que proyecta la empresa en su página web.

En 2013, los cooperativistas del bar Birosta de Zaragoza decidieron poner en marcha este proyecto que aboga por un mercado sin explotación laboral. La marca utiliza azúcar de caña ecológico y estevia para reducir el azúcar un 20%, más cafeína que Coca-Cola y agua del manantial de Jaraba para su elaboración. La marca cuenta con varios puntos de distribución en España que poco a poco pretenden ir ampliando.

Este año la cooperativa prevé fabricar 25.000 litros, comercializados en dos formatos, botellín de 20 cl. y botella de litro. Prevén que 2017 suponga un aumento de las ventas de entre el 40 y el 50%. Sin embargo, no se distribuye en supermercados ni grandes superficies comerciales, si no que es necesario acudir a tiendas o a determinados bares y restaurantes que se pueden consultar en su página web. La buena respuesta a este producto desde su fecha de lanzamiento, explican sus promotores, ha obligado a la marca a desarrollar un plan de empresa que será llevado a cabo por el proyecto  Emprendes de la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) en Aragón.

Birosta, el bar que llevó a cabo la iniciativa de Frixen, está encuadrado en El Esqueje, una cooperativa que apoya el mercado social y ecológico y el consumo responsable. Además de este tipo de producción, la cooperativa hace énfasis en potenciar la organización colectiva del trabajo, la equidad salarial y la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores en conciliación de la vida familiar y personal.

Otras ONG y cooperativas comprometidas con el consumo responsable como Oxfam Intermón, SETEM, Alternativa 3 o IDEAS cuentan con una sección de tienda online en sus páginas web donde se pueden comprar productos de alimentación, artesanía o cosméticos acordes con los principios del comercio justo.

Desde ahí se puede adquirir Bio Cola, otra alternativa entre las bebidas de cola que pertenece a Manduvirá, una cooperativa paraguaya fundada en 1975 y certificada como sede de comercio justo en 1999, que produce el refresco con materia prima local y en fábricas locales. Gracias al apoyo de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo , la cooperativa estableció relaciones con clientes internacionales, entre ellos, España.

EHKA es otra de las marcas de cola que apuesta por una producción más ética. Aunque se produce en Francia y con azúcar costarricense, es de denominación vasca. Promueve, aparte de una causa social, una política de defensa de la producción en el País Vasco.

“No digo que esta sea una batalla entre buenos y malos, pero es una en la que posiblemente perdamos todos”

25 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Josep Fontana (Barcelona, 1931) es uno de los historiadores de referencia en España, autor, entre otros, del libro Por el bien del ImperioUna historia del mundo desde 1945, y profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra. Su relación con los libros, y su lectura, comenzó en su infancia: su padre tenía una librería de viejo. Su último libro es El siglo de la revoluciónUna historia del mundo desde 1914. La entrevista se realiza por teléfono, un aparato que detesta, y más para conversar sobre política, historia y Cataluña.

¿Qué pasará a partir del 2 de octubre si tenemos en cuenta la historia de España?

Lo peor que puede pasar es que algo que empezó mal acabe peor, pero si quieres decir en términos de la situación política, nada de nada. Si hay algo que me parece escandaloso en lo que está sucediendo es que el PP esté agitando la opinión pública española diciéndoles que la celebración de una consulta implica después la secesión de Cataluña cuando sabe que esta secesión es imposible. Es imposible porque implicaría que el gobierno de la Generalitat tendría que pedir al Gobierno de Madrid que tuviera la amabilidad de retirar de Cataluña al Ejército, la Guardia Civil y la Policía Nacional, y renunciar pacíficamente a un territorio que le proporciona el 20% del PIB. Es un escenario imposible. Pensar que esto puede suceder es una estupidez. Entonces, ¿a qué viene crear un clima próximo a la guerra civil con esta excusa?

¿Se puede decir que los países que han logrado la independencia lo consiguieron a través de una negociación  checos y eslovacos–, la guerra o aprovechándose del hundimiento de un imperio como el soviético?

Chequia y Eslovaquia fueron un caso excepcional. A los checos les estorbaban los eslovacos. Se pusieron de acuerdo en liquidar una unión que era bastante ficticia. El hundimiento soviético se aplica en los casos de las tres repúblicas bálticas y de Ucrania. El asunto de la guerra es más complejo. El único caso real de independencias en lo que llamamos Europa central y occidental es el de Yugoslavia. Allí hubo un pretexto legal. Se dijo que aquello no era una nación sino una federación, por tanto, la cosa era distinta. A Alemania le interesaba la independencia de Eslovenia, que era su satélite económico. No esperó siquiera a ponerse de acuerdo con la UE para forzar las independencias de Eslovenia y Croacia. El asunto se resolvió con los bombardeos de la OTAN. Es decir, las independencias de Croacia, Bosnia-Herzegovina y Kosovo se alcanzaron con los bombardeos de la OTAN. No me parece que sea un precedente útil para aplicar en ningún otro caso.

Hay otro precedente, el de Montenegro. Su referéndum de independencia lo organizó la UE, en concreto, Javier Solana. Impuso dos condiciones: una participación por encima del 50% y un “sí” superior al 55%. Tuvieron ochenta y tantos por ciento y el 55,9%.

Era un caso que se presentaba en una situación como la de Serbia, prácticamente desintegrada y con muchos problemas externos e internos. Por lo que representa Montenegro respecto a Serbia no se puede comparar con los que representa Cataluña respecto al Estado español.

¿Sirven los casos de Escocia y Québec: referendos pactados con unas condiciones claras?

Sí, pero como en ninguno de los dos casos se ha llegado a tener que plantearse el problema de una separación, es difícil saber cómo se habría negociado. El nuestro es distinto: pensar que va a haber en Madrid un gobierno dispuesto a plantearse una negociación de separación respecto de Cataluña es una idea fantasmagórica.

Podemos estar así otros diez años, en conflicto permanente.

Pues sí. Es un conflicto que…, vamos a utilizar el tipo de conceptos que utiliza Rajoy, lleva 500 años y que ha empeorado seriamente. Es un conflicto que podía haber encontrado un camino mejor, pero hay que recordar que el ascenso del soberanismo empezó en 2010 con la salvaje destrucción de un Estatuto que había sido aprobado por el Parlamento catalán. Supongo que el PP se lo cargó para obtener votos, que debe ser el motivo por el que ahora impulsa este clima de confrontación. Aparte de para conseguir votos, que le son bastante necesarios, le sirve también para que se olviden de los problemas de la corrupción.

El soberanismo ha conseguido en estos años dos cosas importantes: que la posibilidad de una Cataluña independiente esté constantemente en los medios de comunicación, es algo que se ve como una opción al plazo que sea, corto, largo o muy largo, y que cada vez hay más gente que acepta que la única solución es un referéndum pactado.

Lo que se estaba planteando para el 1 de octubre, y que muchos defendemos teniendo en cuenta que una secesión en los términos actuales es imposible, era una consulta que como mínimo permitiera a la gente expresar su opinión. Expresar sus quejas sobre muchos años de mal gobierno. Buena parte de todo esto nació por la ofensa del Estatut y como rechazo de las políticas aplicadas para la salida de la crisis. Había un malestar profundo, un sentimiento de maltrato especial. Había motivos que justificaban que se dejase por lo menos expresar esta opinión.

Hay que recordar que cuando se hizo una votación el 9-N no pasó nada, que es lo mismo que podía haber sucedido si eso se hubiese encauzado de manera civilizada, si se hubiese considerado como un punto de partida para empezar a encontrar vías de negociación para solucionar el descontento. Pero no hay ninguna intención de esto. En el fondo, al PP le interesa la confrontación. Está presentando esto ante la opinión española como una agresión que les afecta a todos, que puede afectar a sus pensiones, a sus subsidios. Todo eso siempre le ha sido rentable. Tengo pocas esperanzas de arreglo a corto o a medio plazo.

Ortega y Gasset decía que el problema catalán es irresoluble, pero también parece que lo es el problema español: encontrar un encaje que satisfaga a todos.

No sé si se puede encontrar un encaje de Estado que satisfaga a todos, entre otras cosas porque eso implicaría también el encaje de una sociedad. Una de las cosas que me sorprendió es ver que entre los más entusiasmados con un proceso secesionista figurara gente que he conocido, jóvenes de 20 a 30 años con una muy buena carrera universitaria, con másteres, etc., que a todo lo que pueden aspirar es a un trabajo poco más que de becarios y con sueldos miserables. Esos jóvenes han llegado a creer que un cambio, cualquier cambio, no puede ser a peor. Por eso hay también un elemento de encaje social. No diría que el tipo de política que aplica el PP sea como para conseguir entusiasmos de una parte importante de la sociedad española. Creo que hay muchos problemas en los que tendría que pensar, porque le afectan. Pero crear un objetivo de lucha como este le resulta rentable para las próximas elecciones.

El Estado español, sobre todo en el siglo XX, ha confundido ser fuerte con ser autoritario, que no es lo mismo, ¿no?

Para ser fuerte necesitas consenso, necesitas una política que te de consenso. Cuando se ha intentado aplicar en España una política que implique consenso han venido las reacciones para evitarlo. Tenemos una dramática historia, que es la historia de la Segunda República, que anda todavía tirada por los suelos, denigrada para justificar lo que se hizo y para volver a marcar el reloj hacia atrás.

Me asombra que los partidos piensen poco en estos momentos con serios problemas globales. Hay un empobrecimiento y debilitamiento de una gran parte de España que debería empezar a alarmarnos. Amigos míos que viven en Galicia me explican que muchos pueblos se mantienen con viejos que viven de las pensiones y de lo que cultivan en el huerto. Hace poco otro amigo, que volvía de Salamanca, estaba asombrado de cómo esta cerrando el comercio en el centro alrededor de la plaza Mayor. Salamanca está perdiendo población. Hay un problema que afecta a Galicia, a buena parte de Castilla y León y a Extremadura, que es un problema de debilidad y de empobrecimiento que no parece preocupar a nadie.

El historiador Josep Fontana. / Enric Català
Josep Fontana ENRIC CATALÀ

¿Se puede decir que estamos ante un conflicto de legitimidades en el que las instituciones del Estado no tienen el prestigio necesario, como el Tribunal Constitucional?

El Tribunal Constitucional se crea de una manera para que su composición esté determinada por las cúpulas de los partidos dominantes, fuera de la capacidad de actuación de la opinión pública. Este país ha tenido, por lo menos desde el 23-F, un gobierno turnante de dos partidos que se han puesto de acuerdo siempre que ha convenido y para lo que ha convenido. Hemos visto de qué forma han ido evolucionando los viejos líderes, del Felipe González revolucionario a lo que acabó siendo. Aquí hay un problema que muchos no quieren reconocer, que la forma con la que se estableció el pacto en la Transición no daba muchas garantías. Todos creímos que aquello era un comienzo y que a partir de allí las cosas se irían adecuando a la realidad, pero no parece que haya sido así.

Cataluña también tiene problemas que han provocado el empobrecimiento democrático de sus instituciones. Y tiene un problema grave de corrupción, igual que el resto de España.

Y tanto.

Es decir que la ilusión de pensar que ‘si nos independizamos, todo será maravilloso’ no tiene una base de realidad, parte de una situación igual de contaminada.

Pero están los que piensan en la posibilidad de una independencia inmediata y los políticos que se apuntaron para ganar votos. Hay gente que ha acabado asumiendo que ese es su papel histórico, y que si tienen que sacrificarse se sacrificarán. Hay otros que no, otros que se lo plantean seriamente. Y está la gente de la CUP: un partido revolucionario que está haciendo un papel extraño que no les corresponde dentro de una política parlamentaria. Son gente joven que en su actuación en los municipios ha sido muy limpia. Su hora es para el momento en el que haya una situación revolucionaria que permita crear una sociedad diferente. Luego están una parte de esos desesperados que han llegado a creer que con la independencia se podían resolver las cosas.

Tengo experiencias espectaculares, como la de un viejo dirigente corrupto que se acercó un día en el que había dado una conferencia sobre los problemas de la sanidad pública y mostrado mi sorpresa de que los políticos no se preocupasen por estas cosas. Se acercó y me dijo sonriente: “Con la independencia se solucionará todo”. Pienso que creía que eso incluía también sus problemas personales.

No vamos a hacer una historia de buenos y malos. En todo caso, me es difícil no meter al PP en el rango de los malos. Pero, del otro lado, no pondría a todo el mundo entre los buenos. Hay gente que ha llegado a adquirir una fe. Un día conversaba con un periodista, le decía lo mismo que te he dicho, que no podías ser independiente si tenías dentro el Ejército, la Guardia Civil y la Policía Nacional, y pregunté, ¿qué pasará? Él respondió: “Intervendrá Europa”. Es la fe en un milagro que pueda resolverlo. No es una situación fácil. No digo que esta sea una batalla entre buenos y malos, pero es una batalla en la que posiblemente perdamos todos.

Además de los problemas de España, la falta de una estructura sólida del Estado, la pérdida de los restos del imperio en 1898, y lo mucho que afectó a Cataluña y a su industria, estamos viendo la pérdida del prestigio de las élites tradicionales políticas y económicas.

Ha sucedido a escala europea y, diría, mundial. Es lo que explica la elección de [Donald] Trump frente al viejo aparato del Partido Demócrata. Es algo que se está produciendo en muchos lugares. Eso que cuando empezó a producirse se llamó el populismo, que es donde se mete todo lo que estorba. Tony Blair, que sabe bien de qué habla, dijo que se estaba perdiendo un sistema que funcionaba gracias al prestigio de unas élites que se intercambiaban en el poder, derecha e izquierda, y que podían mantener esta sociedad unida, pero que estas élites estaban perdiendo su prestigio y a saber lo que saldría de aquí. No hay que ver más que la situación de Gran Bretaña o lo que ha pasado en Francia con el Partido Socialista. Aquí todavía no, aquí hay un inmovilismo difícil de interpretar. Permite mantener el sistema de bipartidismo turnante, que parece que va a aguantar un tiempo, hasta que la gente no pueda resistir más.

El historiador Josep Fontana. / Enric Català
Josep Fontana. ENRIC CATALÀ

Parece que hay más táctica cortoplacista que estrategia. Si hubiera estrategia no se atacaría tanto a Podemos y Ada Colau. Representan un puente, dividen al independentismo exprés.

Y eso es lo que les preocupa. En el caso de Colau y de la gente que va con ella están jugando lo más sensatamente que pueden. Cuando se presentó a las elecciones municipales, que parecía una insensatez, fui de los que les apoyó porque eran lo más limpio que había. Son gente que quiere, como quiere la mayoría, que se deje opinar a la gente, que creen que no es sano que te impidan expresar tu opinión poniéndote un policía delante, pero que por otro lado saben que no tiene sentido jugársela más allá en una opción que no puede producir más.

Lo que hay que hacer no es resignarse, lo que hay que hacer es plantearse objetivos de lucha racionales en los que puedas movilizar a la gente y con los que puedas aspirar a ganar cosas, que bastantes cosas hay que ganar todavía. Me parece que su actitud es sensata. Es evidente que en la medida que amenazan al sistema establecido, causan molestias y les quieran dejar al margen.

En el fondo es una lucha de élites, ¿no? La élite, digamos, española que nace del siglo XIX y del franquismo, que es la élite económica que maneja política y todo esto.

Pues sí.

Que no quiere repartir ese poder centralizado con las élites de la periferia.

No solamente se trata de las élites de la periferia, porque las de la periferia están metidas en el tinglado contra todos. Si hay alguien aquí al que no le interesa esto del secesionismo son las grandes instituciones financieras como La Caixa y el Banco Sabadell. Al fin y al cabo, se dice que Ciudadanos fue una invención, por lo menos que la idea la tuvo el presidente del Banco Sabadell. Y en todo caso, el señor [Albert] Rivera no deja de ser un funcionario en excedencia de La Caixa. Por lo que se refiere a las élites, ya les va bien lo que hay. Serían otros sectores, tal vez el empresariado, pero es una cuestión que habría que analizar con cuidado.

El único que se ha ganado dinero fuera de la élite dominante, cuya riqueza en muchos casos procede del franquismo, es Amancio Ortega.

Sí, el caso de Amancio Ortega es especial. Supongo que se debe a que gran parte del dinero lo ha hecho fuera. Pero también hay otros que se han ido al garete. Buena parte de lo que era la gran industria vasca se fue a pique, casos como el de Abengoa en Andalucía. Es este sistema nuestro el que sacrificó los recursos que debían haberse destinado a los servicios sociales. Los sacrificó para el rescate de la banca, que consideró más importante. Hay una cosa escandalosa, que se puede observar con facilidad: hasta qué punto se han ido reduciendo los impuestos de las grandes empresas y las grandes fortunas, de qué forma los grandes negocios escapan a las obligaciones que son las que permiten que el Estado pueda proporcionar servicios. Es una cuestión que implicaría examinar la responsabilidad del aparato político, la de los viejos dirigentes de la izquierda como Felipe González que están perfectamente integrados en este negocio.

Las últimas veces que las élites mundiales perdieron el control, en 1910 y en 1930, tuvimos una guerra mundial. Hace unos días el jefe de la OTAN dijo que vivíamos en el momento más peligroso de los últimos 20 años. ¿Estamos tan mal?

Es una situación difícil porque depende de muchos factores. Depende de quién manda en Washington. Hubo un momento en el que Trump y su equipo, incluyendo a ese loco peligroso llamado Steve Bannon, parecían fijar las reglas, pero muy pronto aparecieron los militares y empezaron a tomar el control. Entre las cosas importantes está saber quién va a tomar las decisiones básicas de la relación con Rusia, de la relación con China y, sobre todo, lo que se debe hacer o no hacer en el Oriente Próximo.

Hay un enigma del que no sabemos lo suficiente: cuál es el peso de lo que pudiéramos llamar el poder político de Trump y su gente, que parece más bien débil, y cuál es el poder efectivo de los militares, que parece que sigue siendo mucho. Espero que se lo piensen mucho antes de llegar a una situación catastrófica, porque esta vez sería terrible. Por otra parte, las élites no tienen nada de qué quejarse en EEUU. Tampoco las élites económicas en Europa.

Lo que le interesa a la Alemania de la señora [Angela] Merkel es que los bancos alemanes sigan cobrando los intereses de los préstamos concedidos al sur de Europa, aunque sea desangrando a Grecia. No veo un motivo para crear inestabilidad. Digamos que el negocio de momento no les va mal. Hay amenazas, existe el problema de que vivimos en una economía sobrecargada de deudas, pero eso, en todo caso, puede provocar otro 2008. Es otra cuestión que nos lleva lejos de donde empezamos.

¿Se puede comparar lo que se está viviendo en Cataluña con el Brexit, donde hubo muchas emociones en juego además de muchas mentiras por ambos lados?

Hay cosas que son verdad. Hay que recordar que el dirigente que convocó el Brexit esperaba que no saliera. La prueba es que [David] Cameron dimitió después. El Brexit fue un voto contra las élites gobernantes, un voto basado en la falta de confianza en el Gobierno de Londres. Votaron campesinos, gentes de todos los rincones rurales, del mismo modo que en EEUU votaron por Trump. Personas que se sentían abandonadas, que habían dejado de creer en sus gobernantes y por eso votaron contra ellos. El caso de aquí es más complicado. ¿Hay mentiras en todos los lados? Evidentemente que las hay, faltaría más.

El historiador Josep Fontana. / Enric Català
Josep Fontana. ENRIC CATALÀ

Entre los elementos que mencionó por los que no puede haber independencia a corto plazo, hay otro fundamental: falta apoyo internacional. ¿Sería más fácil si tuviera detrás a EEUU, Francia, el Reino Unido, Alemania?

Es lo que decía, en el caso de Yugoslavia primero fueron los intereses de Alemania, y después, los aviones de la OTAN los que, bombardeando Belgrado, acabaron forzando que aceptasen las reglas del juego que había fijado Bill Clinton. En el caso de aquí, no lo hay aquí, más bien al contrario. No hay más que ver una cuestión importante que abona el sentido que lo que digo. Las grandes empresas no se han sentido afectadas por lo que está sucediendo, no creen que vaya a haber un cambio radical. A [Luis] de Guindos se le escapó el otro día que la inversión se mantenía sin ningún problema. No existe esta presión, no existe esa esperanza que tenían o tienen unos cuantos de que si hubiera un voto favorable espectacular, Europa intervendría.

Miquel Buch, presidente de los municipios catalanes, reaccionó ante la afirmación de que en caso de independencia Cataluña saldría de la UE, con esta frase: “Ellos se lo pierden”.

Eso lo puede decir la CUP. Para ellos, es coherente porque su programa dice: independencia y socialismo. Les importa un cuerno la UE, pero eso es otra cuestión. Para que se vea hasta qué punto las cosas son…, uno de los últimos planteamientos de [Carles] Puigdemont es que después del referéndum habría que negociar con España, pero no con Rajoy. ¿Qué hay detrás de esto, la idea de que el referéndum va a producir un cataclismo y va a cambiar el Gobierno español? Bueno, es seguir esperando esta especie de milagro que va a resolver lo que no tiene resolución.

¿Cómo se lo tomará la gente que cree que el día 2 va a haber una independencia automática cuando se dé cuenta de que no es así?

Hace mucho tiempo que sostengo, en los medios en los que he podido sostenerlo, que si me preocupaba esto era porque podría producir una decepción cuando lo que había que haber hecho era seguir luchando pero luchando por objetivos que fueran alcanzables.

No sé lo que va a pasar. Lo peor puede ser que el daño más grande no lo haga la decepción de la gente, sino hay que saber qué es lo que va a acabar haciendo el señor Rajoy, que parece empeñado en hacer todo lo posible para seguir irritando al personal. Puede pasar cualquier cosa.

Lo peor que puede pasar es que haya un muerto. Eso deja una herida que no se cura. La incompetencia o no sé si la voluntad deliberada de llevar las cosas a una situación tensa es tan grande que lo que me temo no es lo que pueda hacer la gente del procés, vamos a ver, aquí la gente que parece más empeñada, como la gente de la CUP, no tienen armas escondidas ni van a tirar bombas; lo que tengo miedo es lo que puede hacer el señor Rajoy.

¿Cuáles serían los objetivos factibles a corto y medio plazo en los que habría que centrarse?

Creo que hay que luchar por recuperar elementos de autogobierno, más que de autogobierno le diría que de autoadministración. Muchas de las inversiones previstas que salen de los presupuestos no se han acabado de hacer, o son gestionadas por entes como Adif o Aena, que son nefastos en la forma en que actúan. Hay que empezar ganando espacios de autoadministración, en espacios de autogobierno, y en eso sí que hay una batalla en la que se puede ir paso a paso tratando de conseguir cosas.

¿Es optimista a partir del día 2?

Es difícil ser optimista; y sobre el día 2, nada optimista. Mi esperanza es que después de cada garrotazo la gente acaba recobrando el sentido común. Tengo una gran esperanza en eso que si quiere podemos llamar de manera retórica “el pueblo catalán”, pero que voy a llamar la gente. Los que han ido a una manifestación contra la guerra de Irak o contra el Tribunal Constitucional son la gente de mi barrio. Tengo una gran esperanza en la capacidad de la gente para recuperarse y volver a ponerse en pie.

Esta entrevista forma parte una serie de conversaciones con diferentes expertos, historiadores y académicos. El objetivo es ofrecer un panorama de las diferentes sensibilidades que existen en torno a la cuestión catalana.

– Julián Casanova: “No sé si lo voy a ver, pero el proceso de independencia de Catalunya es imparable

– María Elvira Roca Barea: “De Cataluña no nos independizamos ni aunque se declare independiente”