Archive for the ‘periodismo crítico’ Category

Vuelve la Inquisición

26 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Confío en la Justicia y en las Fuerzas de Seguridad del Estado, pero no en los responsables políticos de esas instituciones y, desde luego, tampoco confío en el fiscal general del Estado”. La frase es contundente, ¿no? Es de alguien que ha perdido la fe. Podría ser de cualquier ciudadano cabreado con la politización del sistema judicial o de un rojo peligroso que sufre la arbitrariedad del orden y la ley.

Pero no. La declaración es de Mariano Rajoy Brey. Año 2009. Rajoy estaba en la oposición y ya se sentía una víctima, porque al PP lo perseguía “la Inquisición”. Desde entonces, lleva el hombre huyendo de semejante tortura. No hay derecho a que sufra tan largo martirio.

Lo más duro de este prolongado sacrilegio es que ahora el PP gobierna, pero sigue clamando públicamente contra la persecución de “inquisidores” y “torquemadas”. ¿Nadie escucha sus plegarias? Y eso que “los responsables políticos” de “esas instituciones” ahora son ellos. Que alguien ponga fin a tanto tormento. Bienaventurados los perseguidos por corrupción, porque ellos heredarán el reino de los cielos.

Anótese que tanta congoja viene de atrás. Tenga en cuenta el lector, para valorar tan interminable sufrimiento, que cuando Mariano Rajoy interrumpió sus vacaciones en 2009, para revelarnos que “la Inquisición” le perseguía, unos miembros del PP habían aparecido esposados en las televisiones, detenidos por policías. Sin duda, eran agentes herederos de aquellas prácticas inquisitoriales, que actuaban contra inocentes acusados de llevarse unos milloncejos. Fue entonces cuando Rajoy dejó de sufrir en silencio.

Podía haber llamado al ‘Hablar por hablar’, pero optó por poner públicamente el grito en el cielo: “Son torquemadas. Hay una causa general contra el PP”. Y en esas estamos. La palabra de Mariano se ha extendido como los apóstoles propagan el Evangelio, pero nadie atiende sus lamentos. Ya no solo Rajoy, sino varios dirigentes de su partido denuncian que la “Inquisición” les sigue los pasos, pero nadie parece tener misericordia con ellos.

Cada vez los inquisidores parecen ser más y su última tortura es querer investigar en el Parlamento la Gürtel, la Púnica, Taula, Lezo y demás sacrificios de víctimas inocentes. Ya basta de tanto ensañamiento. Como el mal se propaga y la carne es débil, aumentan los que caen en la tentación de pensar que en España hay demasiados corruptos. Se están detectando episodios que indican que los preocupados por la corrupción suben 12 puntos en el barómetro del CIS.

Sin duda, “los chismes” están pervirtiendo al personal. Habría que neutralizar tal proliferación de la ignorancia. Que alguien ordene imprimir más estampitas. Que Mariano Rajoy sea aún más venerado como una víctima incomprendida. Si nadie lo impide, la última afrenta de los “adanes” del mal y del “tripartito de Inquisición” es querer investigar en el Congreso presuntas financiaciones ilegales, redes de donaciones irregulares, mordidas, adjudicaciones de contratos públicos, incompatibilidades, campañas electorales… Esto se nos va de las manos.

Siempre quedarán héroes, como el apostol Martínez-Maillo, que se afanan en exorcizar a la bestia amenazándola con “la relación de Podemos, Venezuela e Irán”. Amado lector, ¿y tú qué miras? Deja de leer y reza tres avemarías por los nuevos mártires de “la Inquisición”.

Los mitos sobre el comercio internacional y las ventajas del librecambio

25 julio, 2017

Fuente: http://www.juantorreslopez.com

Publicado en eldiario.es el 5 de junio de 2017

Uno de los ámbitos de la teoría y la política económicas en donde más mitos y mentiras se han difundido es el relativo al comercio internacional. En particular, los economistas de ideología liberal y quienes defienden los intereses de las grandes corporaciones siempre se ha empeñado en proclamar que liberalizarlo por completo tiene más ventajas que cualquier otro régimen comercial. Pero casi siempre lo hacen sorteando la evidencia empírica y forzando los argumentos para dar por bueno lo que carece de suficiente fundamento científico.

Voy a comentar brevemente cinco principales mitos que desde hace ya muchos años sirven de fundamento para defender la supuesta superioridad del comercio sin trabas o protección de ningún tipo.

La teoría económica convencional afirma que el librecambio, entendido como la máxima liberalización comercial y financiera, proporciona aumento del comercio, crecimiento económico acelerado, cambio tecnológico más rápido y una asignación más eficiente de los recursos en el interior de la economía que lo practica. A partir de ahí, se asegura que proporciona muchas más ventajas que el proteccionismo.

Sin embargo, para poder establecer esta tesis los economistas que la defienden han de partir de dos hipótesis esenciales, ninguna de las cuales es posible que se dé en la realidad, salvo casos verdaderamente excepcionales.

En primer lugar, que las naciones comercian entre sí en función de los costes relativos de las mercancías, es decir, que se especializan en una u otra siempre que la puedan obtener a menor coste que las demás. En segundo lugar, que los mercados en donde comercian todas las naciones o empresas son de competencia perfecta (lo que quiere decir que en ellos no hay ninguna empresa o grupo de empresas que tenga poder suficiente para influir sobre las condiciones del intercambio, que los productos que se intercambian son completamente idénticos, que no hay ningún tipo de dificultad para que se incorpore al mercado cualquier nueva empresa y que empresas y consumidores tienen información perfecta y gratuita sobre todas las circunstancias que afectan al intercambio en el mercado).

Si se dan ambas hipótesis al completo (y otros supuestos complementarios más complicados que no puedo comentar aquí) se pueden deducir las tesis que justifican la ventaja o superioridad del librecambio. A saber: todas las economías tenderán a ser igual de competitivas; la relación entre las importaciones y exportaciones se modifica automáticamente en todas ellas para igualar su saldo, de modo que no habrá déficit ni superávit comerciales sostenidos en los diferentes países; los salarios reales y las tasas de beneficio se igualarán en todas las economías; y ninguno de esos ajustes producirá pérdidas netas de empleo, salvo algunas a corto plazo que se irán compensando.

No hace falta ser un premio Nobel para saber que en la realidad no se dan esas condiciones, imprescindibles para que la liberalización total de los intercambios comerciales produzca los efectos benéficos que aseguran sus defensores: los mercados no son de competencia perfecta, las economías no son todas igual de competitivas, todas ellas presentan continuamente desequilibrios comerciales, el desempleo es un mal generalizado en las economías contemporáneas, y mucho más en las últimas etapas de mayor liberalización comercial, y hay grandes diferencias entre los salarios reales y las tasas de beneficio.

Es verdad que en los últimos años se han desarrollado planteamientos más sofisticados ante el irrealismo, las incoherencias y la debilidad de estas hipótesis, pero lo cierto es que tampoco se corresponden con lo que ocurre en la realidad y que hoy día sigue siendo cierto lo que se demostró hace años: solo se puede decir que el librecambio es superior al proteccionismo estableciendo hipótesis que chocan frontalmente con la realidad y contra toda evidencia empírica. Más concretamente, solo se puede afirmar que el librecambio sería más favorable para una economía si y sólo si todos los mercados fueran de competencia perfecta, si todos los trabajadores que pierden su empleo a causa de la apertura comercial encuentra otro de semejante categoría y retribución y si el ajuste comercial que se produzca deja inalterada la distribución final de la renta (además de otras condiciones más complejas que no tengo espacio para exponer aquí). Unas condiciones que es materialmente imposible que se den en el realidad y mucho más en su conjunto.

Por tanto, si no se dan esas condiciones teóricas, es posible que políticas proteccionistas sean mucho mejores, más eficientes y más eficaces para promover actividad económica, empleo y bienestar que las liberalizadoras.

2. Los países que quieran progresar deben abrir al máximo sus fronteras y practicar el librecambio.

Esta idea es también un mito completamente desmentido por la realidad. Sencillamente, es imposible mostrar el caso de algún país cuya economía haya llegado a encontrarse en algún momento entre las más avanzadas del mundo y que lo haya conseguido abriendo sus fronteras y practicando el librecambio. Todas las grandes potencias económicas, financieras y comerciales de la historia han llegado a serlo gracias al proteccionismo ejercido bajo cualquiera de sus diferentes formas. Y las grandes economías de hoy día (Estados Unidos, Unión Europea, Japón, China…) siguen siendo proteccionistas aunque, eso sí, dicen defender el libre comercio para poder exigir a los demás países que liberalicen sus economías, justamente para que así se consoliden las relaciones de asimetría que les favorecen.

Si algunas han liberalizado sus relaciones comerciales en algún momento de su historia ha sido cuando ya habían llegado a la cúspide del progreso económico y disfrutaban de suficiente ventaja sobre las demás. Lo que han hecho y siguen haciendo es, como escribió Friedrich List en 1885, “darle una patada a la escalera por la que se ha subido, privando así a otros de la posibilidad de subir detrás”.

Por tanto, no es verdad que lo que convenga hoy día a las economías en peores condiciones sea no protegerse, que es lo que hicieron en su día todas las grandes potencias para progresar. Por el contrario, sí sabemos que lo que les perjudica es mantenerse en el régimen de asimetría y doble moral hoy día imperante, es decir, abrirse de par en par a las potencias mientras que éstas les cierran sus puertas.

3. Las normas internacionales que regulan el comercio internacional promueven el librecambio como requisito para aumentar el comercio, el crecimiento económico y el empleo.

La tesis dominante entre los defensores de la liberalización comercial, ampliamente impuesta en los últimos cuarenta años de políticas neoliberales, es que gracias a ella aumenta el comercio y que el incremento de las relaciones comerciales es lo que permite que haya más empleo, menos pobreza y mayor bienestar.

Las evidencias empíricas al respecto también son abundantes y claras. Puede aceptarse que mayores tasas de crecimiento económico estén asociadas a mayor volumen de exportaciones pero no hay ninguna relación entre el crecimiento económico y el de las exportaciones con la existencia de más o menos restricciones nacionales al comercio. Lo mismo que ninguna potencia ha llegado a serlo con políticas de liberalización comercial y renunciando al proteccionismo, no hay tampoco ningún país que hayan alcanzado tasas notables de crecimiento de la producción y de las exportaciones aplicando políticas de liberalización generalizada.

Las evidencias apuntan en el sentido contrario. Por un lado, los países que han cosechado más éxito económico en los últimos decenios han sido precisamente los que han tenido políticas más proteccionistas (Corea, Taiwán, Japón, China, como también las potencias de siempre). Por otro, países como la mayoría de los latinoamericanos que liberalizaron por completo sus relaciones comerciales han pagado una factura muy alta en términos de crecimiento, desempleo y pobreza. Algo que es bastante lógico si se tiene en cuenta que la mayor apertura está asociada a más inestabilidad y que ésta es negativa para el crecimiento.

Lo que se busca cuando se establecen medidas liberalizadoras del comercio no es promover el comercio porque los datos demuestran que así no se consigue. Y mucho menos cuando esa liberalización, tal y como viene ocurriendo en los últimos decenios, es asimétrica y solo se orienta a dar mayor libertad de acción y mayor poder a las grandes corporaciones. Por eso lo que ha aumentado en los últimos años de liberalización comercial han sido los beneficios y no el crecimiento económico, el empleo y el bienestar.

5. Los tratados comerciales como el TTIP o el CETA buscan favorecer el librecambio entre quienes los firman

Los tratados que se han ido firmando en los últimos años, o que se quiere firmar en estos momentos, como el TTIP o el CETA, se presentan a la opinión pública como tratados “de libre comercio” pero no es verdad que lo sean.

Ya hemos dicho que para que el libre comercio sea realmente ventajoso debe darse en condiciones de competencia perfecta que en la realidad no pueden existir. Y dichos tratados no solo no establecen la competencia perfecta sino que ni siquiera se dirigen en esa dirección. Son acuerdos que lo que proporcionan  son mejores condiciones a las grandes corporaciones que controlan los mercados y que, por tanto, refuerzan la naturaleza oligopólica de los mercados y restringen de facto y de iure la competencia.

La mejor prueba de ello es que los que se presentan como tratados de libre comercio y que supuestamente buscan igualar a las partes lo que hacen es mantener la asimetría original y, por tanto, tratar igual a los desiguales que es justo lo que mejor conviene a los más poderosos.

Uno de los últimos tratados de “libre comercio” es el suscrito por Estados Unidos y Colombia en 2012 y sus efectos son bastante elocuentes: las exportaciones de Colombia a la gran potencia han bajado un 54% desde entonces, se han perdido 51.000 empleos en el sector agropecuario y 106.000 en la industria manufacturera de ese país, y el superávit con Estados Unidos de 8.244 millones de dólares que tenía a su favor se ha convertido en un déficit de 1.414 millones.

6. Los economistas que critican las supuestas ventajas del librecambio y la organización actual del comercio internacional defienden la autarquía y el aislacionismo comercial

Como comento en mi libro ‘ Economía para no dejarse engañar por los economistas‘, Ravi Batra afirma que la idea de que el librecambio es mucho mejor para todas las economías “ha llegado a ser casi un dogma para los economistas, hasta tal punto que cualquiera que la cuestione se expone al ridículo “. Y así es, aunque la evidencia empírica indique que es justamente la teoría convencional la que peca de irrealismo.

Desgraciadamente, lo que suele ocurrir es que los economistas convencionales que defienden estas ideas librecambistas no refutan los argumentos de quienes las han criticado a lo largo de muchos años y con todo tipo de análisis sino que recurren a la descalificación, cuando no al insulto. Una típica respuesta es limitarse a decir que lo que quieren los críticos con la realidad del comercio internacional y con los postulados liberalizadores es la autarquía, es decir, acabar con el comercio entre las naciones y aumentar la intervención del Estado a toda cosa.

Para mostrar que no exagero ni invento, traigo aquí los comentarios de dos economistas españoles muy conocidos e influyentes.

José Carlos Díez hizo en su cuenta de Twitter el siguiente comentario para atacar las críticas que Pablo Iglesias había hecho al comercio internacional de nuestros días:  “Pablo Iglesias discípulo de Marx y contrario al libro comercio. Revival de la autarquía franquista. Menudo elemento”.

Es cierto que se trata de un economista de poca solidez teórica y que interviene en el debate económico más como cruzado al servicio de una causa política que como buscador de la verdad, pero me parece que refleja claramente la actitud de la ideología económica dominante ante las posiciones teóricas que la ponen en cuestión.  Daniel Lacalle (un buen amigo a pesar de las casi infinitas diferencias de pensamiento que tengo con él) titulaba, por su parte, un artículo sobre estos temas diciendo “El proteccionismo solo protege al gobierno”, cuando es de una evidencia clamorosa que son las grandes empresas las que reclaman y consiguen esa protección que él denuncia y que son ellas quienes principalmente se benefician del proteccionismo tradicional hoy día dominante.

Quienes criticamos las tesis que defienden el imposible y falso librecomercio de nuestra época no defendemos la autarquía ni estamos en contra del comercio o de las relaciones económicas internacionales. Ni siquiera defendemos el proteccionismo a la vieja usanza que no es garantía de progreso sino de incremento de las desigualdades. Defendemos, en todo caso, un buen comercio, la protección de la población, de los recursos económicos y del medio ambiente que sea compatible con la eficiencia y el máximo nivel posible de equidad.

El mal modo en que funciona el comercio internacional en las últimas décadas y el predominio de una ideología económica que, con independencia de cuál sea su intención, solo lleva a aumentar el privilegio de las grandes corporaciones, tienen mucho que ver con los grandes problemas actuales de la economía mundial. Huir de prejuicios y de planteamientos maniqueos, poner en cuestión las ideas que se comprueban claramente contrarias  a la realidad y acabar con los privilegios que no tienen más justificación que el desigual poder de las partes es hoy una exigencia de primer orden en nuestro mundo.

La señora de Urdangarín

22 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

https://www.ivoox.com/player_ej_17161014_4_1.html?c1=ff6600

A Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia habrá que llamarla a partir de ahora simplemente “señora de Urdangarin”. La sentencia del caso Nóos ha dado por bueno que la señora de Urdangarin no sabía nada de los delitos de su marido aunque es culpable de haberse beneficiado de ellos. Es decir, que es responsable de gastarse el dinero pero una irresponsable en cuanto a cómo conseguirlo. El fallo del tribunal convierte en jurisprudencia a la mujer florero, la señora de, la esposa de, y nos tememos que lo hace porque ella es la hija de y la hermana de.

Es una pena que tres juezas, tres mujeres, hayan aceptado la vieja idea de la mujer ingenua, ignorante e inocente que no se entera de los complejos negocios de su esposo porque eso es cosa de hombres y en casa no se habla de esos temas, sólo de la educación de los niños. Es lo que otras veces he llamado “infantalismo”, el presunto infantilismo del infantado, o sea, que la infanta se chupa el dedo. Chúpate esa.

Sabemos que tonta no es porque ha recibido la mejor formación y desempeña trabajos cualificados por los que gana un pico, así que la sentencia viene a decir que la señora de Urdangarin es como la esposa del mafioso, una Carmela Soprano, que no tiene un pelo de tonta y, justo por eso, para no meterse en problemas, no pregunta a su maridito sobre el origen del dinero. Ella sólo se lo gasta y echa un autógrafo en los contratos: señora de Urdangarin y a mí plin.

Tenemos que creernos que una mujer adulta, instruida y con empleo, asesorada por un secretario personal asignado por Zarzuela, desconocía a qué se dedicaba una sociedad de la que era copropietaria y de la que salía el dinero con el que pagaba gastos y reformas palaciegas. Tenemos que creernos que ella no sabía nada de la sociedad que el matrimonio creó después de que la Casa Real le dijese a su marido que dejara sus dudosos negociados. Habría que chuparse tanto el dedo como ella para creérselo.

Hemos visto demasiado para ser tan ingenuos. Hemos visto a un fiscal haciendo de abogado defensor de la señora de Urdangarin y anunciando este lunes que va a pedir prisión con fianza para él, con lo que no le veremos entrar en la cárcel. Hemos visto a la Hacienda española haciéndose la sueca con sus papeles y al presidente del Gobierno convencido de que le iba a ir bien. Y vaya que si le ha ido bien: como pagó más fianza que la multa, le ha salido a devolver. Le han aplicado el programa PADRE.

De su padre es la frase, la ley es igual para todos. Esta sentencia demuestra que no es igual para todos, ni para todas. La exculpación de la señora de Urdangarin, relega a la mujer al papel de jarrón decorativo, la devuelve a los tiempos en los que tenía que pedir permiso a su marido como si fuera su dueño. Es especialmente grave en una sociedad en la que, sólo este año, 10 mujeres han sido asesinadas por hombres que las matan porque creen que son suyas.

Mientras una manifestación multitudinaria se movilizaba este fin de semana contra la violencia machista y en apoyo de las mujeres que están haciendo huelga de hambre contra el feminicidio, el tribunal del caso Nóos eximía a dos mujeres de responsabilidad porque una de ellas es hija y hermana de. Para salvar a la monarquía, condenamos a las mujeres.

MARTES A LAS 10H EN WWW.CARNECRUDA.ES, LA ESPAÑA NEGRA, LA HERENCIA DE LOS ESCLAVOS NEGROS EN NUESTRO PAÍS

Recuerda que este programa es solo posible gracias a ti. 
Difúndelo y, si puedes, hazte Productor o Productora de #CarneCruda.

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“El mayor éxito del PP y de Rajoy en los últimos años: conseguir hacer normal lo que es insostenible”

20 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Jesús Maraña (Sahagún, León; 1961) acaba de publicar Al fondo a la izquierda (Planeta), una crónica periodística de la reorganización de la izquierda, es decir, de la sucesión de crisis que han sacudido al PSOE, el nacimiento y división de Podemos y las mudanzas de IU. Siempre se dijo que en España dos tipos de izquierda forman dos corrientes y un tercero, una escisión. Esa incapacidad congénita para compartir utopías, programas o apuestas concretas en la modernización de España no es nueva, es anterior a la proclamación de la II República. Maraña nos recibe en su despacho de Infolibre. La redacción aún echa humo tras su éxito en el caso Moix.

Ha ganado Pedro Sánchez por goleada, pero no parece que Susana Díaz esté dispuesta a ponerlo fácil. ¿Qué va a pasar en el PSOE?

Si el resultado hubiera sido muy ajustado, que era lo que preveíamos casi todos, hubiese ganado ella o él, la batalla sería tan encarnizada como ha sido hasta ahora. La holgura de la victoria de Pedro Sánchez, que es la verdadera sorpresa, debe ayudar a suavizar tensiones, que van a seguir porque la fractura ha sido tan enorme y el enconamiento de tal magnitud que no son fáciles de cerrar. Va a depender de la generosidad del ganador y de la humildad de los derrotados.

No sabemos si Pedro Sánchez ha aprendido de los errores de su primera etapa. Las señales que emite el ‘susanismo’ no permiten ser optimistas.

Da la impresión de que la mayoría de los barones que han estado arropando a Susana Díaz están en la idea de intentar limar asperezas y pactar. Los pasos que ha dado Susana Díaz, y lo que trasladó gestualmente en las primeras horas, indican que quiere blindar su territorio de poder, que es Andalucía. El adelanto del congreso regional indica que quiere resistir.

Narra en su libro los relevos al frente de la secretaría general de José Luis Rodríguez Zapatero y de Alfredo Pérez Rubalcaba. Susana Díaz siempre ha estado detrás manejando los hilos. Cuenta que tras las elecciones europeas, en las que Rubalcaba pierde cuatro millones y medio de votos, Susana Díaz le llama por teléfono: “Si no dimites hoy, mañana voy a pedir públicamente tu dimisión”.

La mayor pérdida de votos que se ha producido en el PSOE entre 2008 y la actualidad fue en la etapa de Rubalcaba. De los diez millones y medio largos que tuvo Zapatero se han dividido prácticamente por la mitad entre el PSOE y Podemos. El papel de Susana Díaz en todo desarrollo, fuera por aspiraciones propias o por negarse a dar el salto que otros pretendían que diera, ha estado presente en todo el proceso. Una de las cosas que me han sorprendido, en el relato que he reconstruido del Congreso de Sevilla, es que dirigentes socialistas que apoyaron a Rubalcaba en la sucesión de Zapatero, reconocen hoy que fue un error. Admiten Chacón hubiese supuesto una renovación, mientras que la de Rubalcaba fue un bloqueo o incluso, como lo define alguno de los dirigentes en el libro, un salto hacia atrás. No hubo renovación generacional sino un blindaje de la vieja guardia, de los modos institucionales y pactistas eternizados desde la Transición. Eso ha causado un daño evidente, ha afectado a la credibilidad del partido ante su electorado. Tras la dimisión de Rubalcaba, tras las europeas, se produce el nuevo error: la manera en la que se hizo la sucesión en favor de Pedro Sánchez.

Eduardo Madina tarda en decidir si se postula para reemplazar a Rubalcaba. El mismo reconoce que le falta instinto asesino en política. Poco después de anunciar que se presenta a las primarias, los mismos que le habían alentado se pasan al bando de Susana Díaz. Ella también duda, pero ve en Madina un rival que le impediría dar el salto a Madrid. Hay una operación casi de Estado para que se retire Madina y dejar abierta la vía de la proclamación. Como se niega, Susana apuesta por Pedro Sánchez como líder provisional: ‘ocupa el puesto, no toques nada, que ya te diremos cuándo tienes que irte’. Nada más derrotar a Madina, Sánchez empieza a pensar por su cuenta.

Sí, así es: los mismos que aúpan a Madina, tienen miedo. Creen que no es tutelable. Consideran que el relevo tiene que recaer en alguien que simbolice la experiencia, la oficialidad, la estabilidad; también que Susana Díaz cumple esos requisitos, o que con ella se corren menos riesgos. Pero Susana Díaz y su entorno andaluz creen que no es el momento de dar el paso, que es demasiado arriesgado. Ella aún no ha pasado por unas elecciones. Es presidenta de la Junta de Andalucía por decisión de José Antonio Griñán. Pedro Sánchez está en el lugar oportuno en el momento oportuno. Se produce una concatenación de casualidades, que se repiten en distintas fases de la carrera de Pedro Sánchez: entra en el Congreso por carambola, porque no sale elegido. Sustituye a Pedro Solbes cuando dimite y a Cristina Narbona cuando deja el escaño para ir al Consejo de Seguridad Nuclear. El azar es importante en la carrera de Pedro Sánchez, que está marcada por una ambición política muy clara, algo legítimo por otro lado. Hay dirigentes que le ponen peros porque no se fían. Uno de los que mejor le conoce es Tomás Gómez. Está convencido de que Sánchez lo va a matar políticamente en cuanto tenga una oportunidad. Por eso exige una reunión de referentes del partido con Susana Díaz, Ximo Puig, él mismo y Zapatero, que hace de garante de lo pactado. Hay una frase que resume ese carácter de provisionalidad que todos quieren dar a Sánchez. Es de Susana Díaz y la pronuncia a la salida: “Este chico no vale, pero nos vale”. Un mes después del Congreso, Sánchez anuncia en el primer comité federal que se celebra que va a ser candidato a la presidencia del Gobierno. Ahí nace la ruptura y la desconfianza absoluta entre Susana Díaz y Pedro Sánchez.

Un alto dirigente del PSOE me dijo antes de las primarias: “Si gana Pedro no hay día después; si gana Susana habrá día después, aunque quizás no mucho más”. Por ahora ha habido día después.

A veces los políticos son muy taxativos en la definición de posibles abismos. Los periodistas, también. Una de las conclusiones que uno saca cuando intenta establecer un relato con testimonios, datos y  documentos sobre lo que ha ocurrido en el espacio de la izquierda, es que la política es una evolución permanente en la que abunda el tacticismo. Por eso hay tanta improvisación en las decisiones. Las  grandes estrategias que se han elaborado a posteriori no son tantas. Es algo que me asombra. En el PSOE ha habido múltiples errores, sobre todo la obsesión por los liderazgos personales. Han querido solucionar cada etapa con un cambio de liderazgo personal y se han equivocado constantemente, tal como han demostrado las urnas. Se equivocaron dando el paso a Rubalcaba y dejando claro además que no creían en las primarias. Es decir, en el voto de los militantes. Se equivocaron en el momento en que dieron paso a Pedro Sánchez. Pase lo que pase a partir de ahora, lo ocurrido es la mayor fractura que ha tenido el PSOE desde los tiempos de Suresnes. Nunca nadie había conseguido congregar en contra a tantos dirigentes que no tienen mayores puntos de acuerdo entre sí. Susana Díaz y Eduardo Madina no tienen, por ejemplo, la misma visión de España.

Da la sensación de que el aparato solo piensa en sí mismo. Cuando dicen ‘si gana Pedro Sánchez, se acaba el PSOE’, igual solo se acaba su PSOE, su presencia en la dirección o su peso en los medios de comunicación. Que ellos desaparezcan no significa que se acabe el partido.

Es así. La principal incógnita ahora mismo es averiguar quién es definitivamente Pedro Sánchez, cuál es el verdadero: el del abrazo a Ciudadanos, el del viaje a Lisboa para escuchar los consejos de António Costa sobre el gobierno a la portuguesa, el que viaja a Berlín antes del 26-J y escucha a Sigmar Gabriel los consejos sobre la gran coalición, el que cree que hay que abstenerse en la segunda votación o el que vuelve de Mojácar a mediados de agosto y dice: ‘lo que quieren es que yo me coma el marrón de la abstención y luego liquidarme, y no estoy dispuesto’. Desde ese momento crea un relato, actúa desde el “no es no” que ha construido el Pedro Sánchez que conecta con las bases y con los votantes del PSOE. Las bases dicen: ‘admitimos muchas cosas, pero no dar el gobierno al adversario’. Es tan sencillo que sorprende que los referentes del partido y quienes han arropado a Susana Díaz no hayan sido conscientes de que, una vez más, el problema es de credibilidad.

¿Y por qué las élites de los partidos, y las élites en general, tienen tantos problemas para leer la realidad y entender lo que piensa la gente? Afecta incluso a periodistas.

Sí, sorprende mucho. En el caso del PSOE, y esto está reflejado en el libro, no se puede entender lo que ha pasado, no ya en la última fase, sino en los últimos veinte o treinta años, sin tener en cuenta la interdependencia del PSOE con el grupo Prisa, con ‘El País’ en particular, y con Juan Luis Cebrián en lo personal. Lo reconoce el propio Cebrián en sus memorias. Primero dice: “El País nunca ha sido un periódico de izquierdas”; luego añade: “Tengo una relación y una amistad íntima con Felipe González y con Alfredo Pérez Rubalcaba”. Esa relación, como expresan en el libro varios dirigentes socialistas, ha supuesto la externalización del músculo intelectual del PSOE. Han estado condicionados en gran parte de las decisiones importantes por lo que pensaba o creían personalidades ajenas al partido con unos intereses concretos. Eso tiene que ver con la evolución que ha tenido el PSOE y con la evolución que han tenido el Grupo Prisa y ‘El País’. Y con los condicionamientos de los poderes económicos y financieros que tienen un papel permanente en lo que ha pasado, y un objetivo que no se han preocupado en disimular. Consideraban que cualquier opción a la izquierda que contara con Podemos era perjudicial para el país, España, y para ‘El País’ periódico. Lo han expresado editorialmente. Consideran que sería una catástrofe para los intereses económicos de este país. No hay más que comprobar los mensajes que han lanzado a través de editoriales, artículos y entrevistas con Felipe González en los momentos más sensibles en la evolución del PSOE.

Pero luego la gente no hace caso.

Esa es la gran sorpresa para ellos, y la gran reflexión que deberían hacer. Cuesta entender la ceguera. Llevamos años, por lo menos desde el 15-M, en los que el electorado progresista, en un sentido transversal, ha expresado de forma clara que quiere cambio. Cuando la gente visualiza distintas opciones que representan lo que se ha hecho siempre en los últimos treinta años y entre ellas hay un botón, el que sea, que representa el cambio, la gente pulsa cambio. En este caso, el botón es Pedro Sánchez. Probablemente en otra fase, en Sevilla, hubiese sido Carmen Chacón.

Pedro Sánchez llega ungido por la militancia contra del aparato. Llega libre. La primera vez se lo debía al aparato que quería bloquear a Madina; ahora llega investido de una gran auctóritas. Posiblemente es la peor noticia para Pablo Iglesias, porque puede competir en el mismo lenguaje, presumir que ha derrotado a su propio sistema. Además, puede competir desde la responsabilidad, está en un partido que ha presidido gobiernos. A ver cómo lo maneja.

Pedro Sánchez tiene la oportunidad de recuperar la credibilidad del PSOE ante su electorado. La tiene, y en ese sentido puede sentirse liberado de todo tipo de ataduras. Ha tenido enfrente a todos los referentes de poder en el partido, y a los referentes mediáticos y económicos. Ha ganado a pecho descubierto, arropado por las bases. Este es el relato que ha construido, y es un éxito. Tiene la oportunidad de ejecutarlo. ¿Dudas? Las tengo. Es lógico que las tenga por la evolución errática de Pedro Sánchez. Es verdad que la ha tenido en un periodo en el que estaba muy condicionado, pero en  algún momento pudo dar pasos que no dio. Si leía la realidad durante el año de ciclo electoral como la ha leído ahora, por qué no convocó un comité federal para decir:’ señores, no debemos mantener las líneas rojas del 28 de diciembre; quiero plantear esto otro’. Después de fracasar en la investidura con Ciudadanos, ¿por qué no dio ese paso para explorar un gobierno progresista? El riesgo era perder la secretaría general. Durante esta fase, y lo demuestran los hechos que se relatan en el libro, la prioridad de Pedro Sánchez era mantenerse en la secretaría general. Pedro Sánchez transmite que ha cambiado, que ha madurado y aprendido, que es consciente de los errores cometidos. Si lee bien lo ocurrido tendrá una oportunidad para recuperar la credibilidad del partido.

En la noche de las primarias escribí en un tuit: lo ocurrido es un 15-M para el aparato del PSOE.

Es indudable que es un golpe para quienes siempre han sido contemplados como los guardianes de las esencias y de la sabiduría política dentro del partido.

La incapacidad del PSOE de captar los cambios en el humor de la sociedad permitió el nacimiento y el crecimiento de Podemos, que se especializó, sobre todo en la primera fase, en leer muy bien la realidad y de marcar, como dice en su libro, el lenguaje político, de colocar ideas que van a ser el centro del debate. Esto es evidente desde las elecciones europeas y las municipales y autonómicas. Quizás el error de Podemos fue pensar que el 20-D era una oportunidad única, un ahora o nunca, cuando en verdad empezaba todo.

Sí, si se analiza toda la cadencia de cómo fueron los hechos, desde el 20-D hasta el 26-J, es evidente que fue la desconfianza total entre el PSOE y Podemos y la equivocación en la estrategia de los dos lo que impidió el acercamiento. El PSOE cree que Podemos quiere liquidarle y Podemos que el único interés del PSOE es evitar el ‘sorpasso’, que es la prioridad de Podemos, sobre todo del equipo de Pablo Iglesias. Las urnas demostraron el 26-J que esa lectura fue errónea por ambas partes. En esa fase hubo una oportunidad clarísima. El análisis más técnico dentro de Podemos lo hizo Carolina Bescansa. Decía que la causa de la pérdida de un millón de votos el 26-J no fue tanto la alianza con Izquierda Unida, sino que una parte importante del electorado les reprochó no haber intentado sacar al PP de Gobierno.

Una solución tipo la serie Borgen era el pacto entre Podemos, Ciudadanos y el PSOE. Si se quiere, un Gobierno del PSOE con independientes apoyado desde fuera por los otros dos y una agenda de regeneración radical, como que el Parlamento elija al Fiscal General del Estado por una mayoría de dos tercios, y que no se pueda cambiar con una mayoría absoluta, tener una RTVE de todos. En una entrevista con Jordi Évole antes de diciembre, Pablo Iglesias y Albert Rivera parecían llevarse bien.

Porque ambos representaban el cambio.

Esto se acaba después del 20-D. Es como si alguien le dijera a Rivera, ‘de buen rollito, nada’, y empieza a atacar. Iglesias, que no necesita mucho para saltar, salta. A Pedro Sánchez, además de sus errores, le pusieron tantas rayas rojas que no supo qué hacer. Los tres perdieron la gran oportunidad de sacar al PP del Gobierno.

Esto es lo que piensa mucha gente, por lo ocurrido el 26-J con la recuperación de una parte del voto del PP. En la fase en la que había ese buen rollito, como dices, Pablo Iglesias y Albert Rivera estaban convencidos de que no competían entre sí y que representaban el cambio. Después del 20-D, se ve claramente que hay presión para que Ciudadanos establezca su incompatibilidad con Podemos. Y Podemos decide ser incompatible con Ciudadanos en su estrategia de superar al PSOE. No todo el mundo dentro Podemos pensaba lo mismo ni lo analizaba igual, como se ha visualizado después. En aquellas fechas algunos analistas reflexionábamos sobre la solución de un gobierno del PSOE con apoyo desde fuera o desde dentro de Ciudadanos y la abstención de Podemos. Eso situaba a Podemos en la labor de principal referente de la oposición. Todas las medidas obligadas, debido a la presión desde Bruselas y del BCE, se las hubiera comido el PSOE. Todo lo que fuera regeneración hubiera sido gracias a Podemos. No se entiende bien, desde el punto de vista de quienes no estamos en ninguna militancia, que no se valorara lo suficiente ese escenario y se arriesgara tanto en el otro, que ha resultado fallido. Esta oportunidad estaba condicionada porque Ciudadanos es una cuña de los poderes económico-financieros, que no ocultan que quieren que haga el papel de frenar a Podemos, que evite cualquier posibilidad de que Podemos participe o apoye un gobierno por la izquierda.

¿Por qué ese miedo cerval a Podemos?

No es tanto el miedo que trasladan, la cosa bolivariana y todo esto, es porque supondrían un muro frente al neoliberalismo, para la aplicación de las medidas que se han aplicado estos años.

Y que se acabaría el chiringuito en el que todo se lo reparten sin concurso público. Miedo a que se levanten las alfombras, como se han empezado a levantar.

Es otro error en la lectura de la realidad por parte de las élites, también las del Partido Popular, porque estamos viendo casos que no dependen tanto de que haya un gobierno progresista o no, sino de que funcionen las instituciones, los mecanismos democráticos. Cuando hay un juez, unos fiscales o unos investigadores que hacen su oficio y cumplen su función, el gobierno de turno no lo tiene fácil, como se está demostrando. A pesar de la escandalosa contaminación de los órganos judiciales desde el poder político, estamos viendo que cosas que se han ocultado durante una década están saltando, y eso que no está gobernando Podemos.

¿Qué le puede estropear la legislatura a Rajoy? 

La legislatura depende más de lo judicial que de lo político. La aprobación de los presupuestos le garantiza el Gobierno hasta 2019. Esto ha servido para dar solidez al relato de Pedro Sánchez, porque se ha demostrado que no hacía falta el harakiri de la abstención para que hubiera gobernabilidad. Rajoy decidirá en qué momento le interesa convocar elecciones. Sin descartar que quiera que coincidan en 2019 las autonómicas, las municipales, las europeas y las generales. Está en sus manos. ¿Qué puede distorsionar que Rajoy mueva el calendario electoral como más le interese? Que los estallidos de los casos de corrupción y los avances judiciales sobre ese asunto hagan irresistible esa situación.

El editor de Infolibre, Jesús Maraña.
El editor de Infolibre, Jesús Maraña. MARTA JARA

Es increíble que el futuro del PP o el de Cristina Cifuentes pueda depender de quién es el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional [al que volverá casi después de 17 años su titular Manuel García Castellón].

No olvidemos que el PP está gobernando gracias a Ciudadanos. Las promesas de regeneración de Ciudadanos incluían una batería de propuestas que se firmaron con el PP, entre ellas las que garantizaban avances en la independencia judicial. Pero no se han producido esos avances, no se han ejecutado hasta el punto que podamos fiarnos en que no hay esa contaminación que decíamos antes. Si el gobierno tiene la posibilidad de controlar la Fiscalía General del Estado y el Consejo General del Poder Judicial, existe la posibilidad de control de  los nombramientos que, aunque tienen su mecánica normativa, están condicionados por las decisiones de las mayorías en los órganos correspondientes. Vemos nombramientos de jueces en destinos internacionales muy bien pagados que crean huecos en el escalafón que después corresponden a algún juez que puede convenirles más. Federico Trillo era un especialista en esto. Durante años condicionó la persecución de la corrupción.

Con lo que han desvelado las exclusivas de InfoLibre sobre el fiscal anticorrupción, y con el fiscal general y el ministro de Justicia reprobados en el Parlamento, Rajoy se dedica a hacer bromas sobre la Coca-Cola de Ramón Espinar.

Es una técnica. El mayor éxito del PP y de Mariano Rajoy en los últimos años: conseguir hacer normal lo que es insostenible. Han conseguido que entren en la normalidad todo tipo de actuaciones que, en cualquier democracia mínimamente solvente, no serían aceptables.

¿De quién es la culpa que esta normalidad se haya instalado como forma de gobierno?

Tiene mucho que ver con el hecho de que el PP ha conseguido manejar los mensajes y los marcos de discusión mediática, aprovechando incluso las nuevas herramientas para que un escándalo que se produce a las diez de la mañana, quede fagocitado a la una por el siguiente. Es una técnica que está muy estudiada. No es algo improvisado. En eso han demostrado una gran habilidad. También se han aprovechado de la división que ha habido enfrente. Cuando Felipe González define a Rajoy como el único animal que avanza sin moverse hay que complementarlo con el hecho de que los demás se han movido en direcciones equivocadas; si no, no hubieran podido sostenerse.

A la guerra interna del PSOE se suma la división en Podemos, donde parece evidente que hay una purga de ‘errejonistas’. ¿Qué futuro tiene Podemos?

En Vistalegre II ganó una hoja de ruta y una estrategia, la de Pablo Iglesias, que consiste en mantener e incentivar la movilización social, priorizar la calle sobre un trabajo institucional que creen que no es eficaz en estas circunstancias políticas y parlamentarias. Tiene su explicación. Es verdad que, como está demostrando el gobierno de Rajoy, la arquitectura que tenemos desde la transición hace que, aunque el gobierno esté en minoría en el Parlamento, la mayoría de las iniciativas no resultan eficaces porque el gobierno tiene capacidad de bloqueo. Esta situación no le obliga a desmontar las principales medidas y las leyes aprobadas cuando tenía mayoría absoluta. Está consiguiendo dilatar la reforma laboral, la ley de RTVE, etc. En este sentido, la teoría de Podemos tiene una base. Otra cuestión es lo que se abre a partir de ahora. Habrá que comprobar si se ha aprendido algo en el recorrido. Lo esencial es que es muy difícil que cambie el gobierno del PP si no hay algún tipo de entendimiento colaborativo entre el PSOE y Podemos. Luego se puede entrar en las fórmulas y en los matices. La única vez que hubo en este país un acuerdo pre-electoral de las fuerzas que en aquel momento podían ser paralelas a las de hoy, fue un fracaso absoluto, el de Almunia y Paco Frutos en su día. Pero no tenemos ni las mismas circunstancias ni tiene por qué ser una fórmula pre-electoral. La cuestión es que la mayoría del electorado quiere un cambio en las políticas que se han venido practicando y en la gestión de la crisis. Si eso no lo asumen Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, y sus respectivos equipos, seguirán desgastándose mutuamente y seguirá gobernando el PP.

Da la sensación de que Podemos ha elegido ser oposición, no aspirante a gobernar o a influir en un gobierno. La victoria de Pedro Sánchez, como se ha producido, obligará a modificar la estrategia. Sorprende de Podemos que teniendo una enorme capacidad de lectura de la política no hayan tenido desde diciembre la misma capacidad para hacer política.

Podemos ha cometido errores desde el 20-D. Afectan a lo que era su mayor potencial: la capacidad de estrategia política, muy conectada con el 15-M y a la movilización social. ¿Va a haber rectificación? Da la impresión que incluso los partidos nuevos no tienen tantos reflejos. En el último mes y medio, dos meses, Podemos ha lanzado el Tramabús, que conecta con Vistalegre y la movilización en la calle. Pero a la vez, han presentado una moción de censura, que está en la vía de la pelea parlamentaria. No sé si se podrán manejar todas las bolas a la vez. Es verdad que el triunfo de Sánchez les complica las cosas.

Podemos es consciente de que Pablo Iglesias tiene mala imagen, lo dicen las encuestas. Es cierto que muchos medios de comunicación le han hecho un traje, pero algo de culpa tendrá él.

Esa es la sensación, que los medios de comunicación le han hecho el traje y que ellos han cometido errores graves. Un 70% puede ser el traje, y un 30% lo han puesto ellos. Para Podemos el mayor riesgo es un exceso de tacticismo. Si la gente, tu propia gente, percibe que algunos de pasos son más ficción que realidad, volvemos al problema de fondo que ha tenido el PSOE estos años, que es el de la credibilidad. El origen de la crisis política y de la crisis en la izquierda, especialmente del PSOE, es un déficit de credibilidad. Es paralelo a la crisis de la prensa y del periodismo. Las genialidades del marketing político tienen el altísimo riesgo de redundar en la falta de credibilidad y eso puede desgastar el importantísimo apoyo que tienen. Sin embargo hay cosas que no tienen marcha atrás. Estamos viviendo un cambio, un corte demográfico y generacional. Las generaciones más jóvenes, más dinámicas, más urbanas, más profesionales han establecido un mensaje claro. Ya no vale todo.

¿Puede recuperar el PSOE parte del discurso que le ha robado Podemos, ir a por la transversalidad al que parece ha renunciado Iglesias? Pero hay algo en la escenografía que no ayuda, aunque sea emotivo: cantar La Internacional puño en alto. Podían buscar algo más neutro.

No ayuda sobre todo en términos de credibilidad. Hay una distorsión entre la imagen que has creado de ti mismo durante años y la solidez con la que se le ve cantar o gestualizar un himno que ha sido de las bases socialistas, aunque no siempre se ha correspondido con las políticas que han ejecutado. De ahí la decepción de su electorado.

Es evidente que con cuatro partidos en el escenario nacional nadie va a tener mayorías absolutas. Si el PSOE quiere volver al gobierno solo tiene dos vías: una gran coalición con el PP o un pacto con Podemos. Aunque Podemos superara al PSOE y el PSOE quedara reducido a cuarenta diputados, tampoco podría gobernar sin ellos. Están condenados a entenderse.

A entenderse de la manera que sea. Es una de las conclusiones que deberían haber percibido mucho antes. Es verdad que ha habido muchos obstáculos para que eso fraguara, pero hay que empezar admitiendo que los obstáculos venían desde sí mismos. Ni Podemos ni el PSOE dirigido entonces por Pedro Sánchez mostraron que esta fuera la prioridad. Se intentaron otras cosas creyendo que eso fortalecía o debilitaba menos, Ha sido un error. Se abre un tiempo completamente distinto, y eso va a condicionar, no tanto la longitud de la legislatura, como el futuro de la izquierda y la posibilidad de cambio o no en este país.

En la cuestión catalana, Podemos defiende un referéndum con pregunta clara y unas condiciones pactadas. El PSOE no quiere pronunciar la palabra consulta. Pero la única forma de finalizar con el pulso permanente es con un referéndum.

La posición de Podemos le ha dado una solidez en Cataluña. La defensa del derecho a decidir es clara, le ha diferenciado del PSOE y aportado un apoyo clarísimo desde el primer momento. En el libro relato la influencia que ha tenido el asunto de Cataluña en la crisis de los socialistas. El PSOE nunca ha podido gobernar en España sin haber obtenido un buen resultado en Cataluña. El PSOE necesitaría revisar su relación con el llamado ‘problema catalán’ si quiere volver a recuperar el gobierno de la nación. O confiarlo todo a una alianza con Podemos, al margen de las diferencias que hay en este asunto. Siempre ponemos el foco en que no ha sido posible el cambio de gobierno por la batalla entre Podemos y el PSOE, pero la realidad parlamentaria es que no ha habido forma de sumar, mientras se consideren apestados los escaños de las formaciones independentistas.

El editor de Infolibre, Jesús Maraña.
El editor de Infolibre, Jesús Maraña. MARTA JARA

La campaña contra Manuela Carmena por ceder un espacio a Puigdemont en Madrid ha sido poco democrática. En una democracia también se puede defender la independencia.

Lo que me asombra es que parezca más democrático no escuchar. Se intenta poner en solfa que Carmena decidiera ceder un local del Ayuntamiento, o alquilarlo, para que dieran su conferencia. Aunque discrepes de lo que va a decir Puigdemont, en una democracia que funciona lo normal es que los dirigentes de otras formaciones vayan a escuchar. Eso sería lo normal y lo inteligente. No se trata de poner de acuerdo a quien ha decidido que Cataluña tiene que ser independiente, y quienes dicen que se va a aplicar la ley y que vía tribunales se va a pararlo. Son posiciones que no parecen tener puntos de confluencia. ¿De qué se trata? De convencer al mayor número posible de ciudadanos en Cataluña, y del resto de España, de que no vayan a la independencia, que se queden para construir otra realidad. En el libro he llegado a una conclusión, que no tenía tan clara antes de empezar: muchos dirigentes del PSOE que están anclados en la Declaración de Granada, son conscientes en privado de que hay de que dar algún paso más. Que sin empezar por el referéndum cabe hablar de la posibilidad de un estado plurinacional que garantice la igualdad de derechos y la singularidad de quienes quieran ser nación, expresarse como nación y funcionar como nación. Dicen que habrá que planteárselo en el fututo. El problema es saber dónde está el futuro: si se te está escapando, o si sirve como cree Rajoy para debilitar el apoyo independentista.

Parece que estamos metidos en el juego de la gallina, el de llevar los coches hasta el precipicio. Da la sensación de que ese es el juego entre los partidos y entidades soberanistas. Su esperanza es que Rajoy cometa un error y puedan echar la culpa a Madrid. ¿Qué le van a decir a todos los catalanes que quieren la independencia? ¿Volverán a convocar elecciones plebiscitarias?

Es muy arriesgado. Los análisis que escucho, sobre todo en Cataluña, y cuando hablas con las fuentes, señalan que en esa disputa entre dos polos, el PP y Junts pel Sí, entre lo que representa Rajoy y lo que representa Artur Mas, los ganadores serán Oriol Junqueras y ERC. Se considera que este proceso puede fortalecer a quien tiene toda la credibilidad en el mundo del independentismo. Es posible que en el Gobierno estén considerando que al final el interlocutor válido será Junqueras.

Me dijeron en Barcelona que Junqueras es como José Bono, tiene talento para cambiar de opinión.

Y para acordar.

También me dijeron que en el entorno de Soraya Sáenz de Santamaría le quieren ver como un nuevo Santiago Carrillo. El tipo que va a reconducir sus huestes y meterlas en el corral.

Está todo por ver. Es una situación distinta al 9-N. Después de lo ocurrido por la vía judicial, las dos partes tienen unas herramientas más claras. Será muy difícil que se celebre el referendo. Lo que es inevitable es que se convoquen elecciones o que hagan una declaración unilateral.

¿Qué efecto tendría una declaración de independencia unilateral en el reconocimiento exterior?

Tiene un efecto político y un mensaje hacia el exterior, que es en el que más se están volcando desde Cataluña las fuerzas independentistas. Intentan relacionar todo con el respaldo o la legitimidad que les den internacionalmente. Creen que esa es la vía para fortalecerse. No tengo claro que ellos mismos estén convencidos de que esto no tiene otra salida que la independencia, que es lo que trasmiten. Recuerdo un almuerzo con Artur Mas en Madrid hace unos meses en el que claramente reconoció: “bueno, no tuve más remedio que subirme a una ola que era imparable”. Y eso es lo que ha ocurrido al menos por parte de uno de los dos actores principales que es la antigua CiU. Lo que no se ha terminado de asumir desde aquí es que lo que está ocurriendo no está en manos de unos partidos independentistas, sino en manos de una parte importante de la sociedad catalana que ha dado la espalda a España desde la sentencia del Estatut. Y mientras no se asuma esa realidad y no se contemple políticamente como algo que hay que manejar, que hay que avanzar, que hay que discutir, que no se puede empezar una discusión por el final. Ni por quien dice ‘solo puede ser independencia’ ni por quien dice ‘para esto están los tribunales’. Sigo confiando en que la realidad nos llevará a alguna situación que modificará la Constitución del 78 y establecerá una convivencia del tipo que sea.

Muchos sostienen que más que un problema catalán hay un problema español. Seguimos anclados mentalmente en los mismos cinco reinos de la Edad Media. Parece que a diferencia de los años treinta Cataluña ha renunciado a la modernización de España.

Sí. Y además hay una tesis, históricamente muy asentada y argumentada: los brotes más fuertes de independentismo surgen en etapas en las que falla el Estado o en las que hay una debilidad clara por parte del Estado español. Creo que la situación política de aquí, la caída del bipartidismo y la crisis económica, han contribuido a que el mensaje independista tenga mucha más fuerza.

Las encuestas indican que la mayoría de los catalanes está por el referéndum, pero pactado.

Sí. Esa es una realidad. Se equivocan quienes niegan un referéndum. Ya no estamos hablando de la contraposición independentismo y federalismo, estado autonómico o lo que usted quiera. Estamos hablando de que un 70% o un 75% de la población de un territorio quiere expresarse. ¿Por qué no se intenta negociar el orden de esa expresión?

Y las condiciones. Artur Mas dijo a Jordi Évole en una entrevista que estaba a favor de una mayoría cualificada. Junqueras hablaba de un consenso amplio. Javier Solana, que fue el responsable como ministro de Exteriores de la UE, de organizar el referéndum de Montenegro, impuso la condición de superar el 55% de síes. Parece razonable. No puede independizarte con un 45%.

En eso las fuerzas independentistas hicieron una trampa, han bloqueado la posibilidad de desarrollar esta parte del debate. Cuando celebraron las últimas elecciones que calificaron de plebiscitarias, para decidir sobre la independencia, obtuvieron un 48%. Pese a este resultado continuaron con la hoja de ruta independentista. Es una mala base para fomentar la confianza en una negociación. No tienen mayoría para seguir con la hoja de ruta independentista. Así dan armas a la posición contraria, la del PP, para mantenerse en ese choque. Un referéndum, en la hipótesis que sea, es contemplable dentro de una reforma constitucional que llevará también a un referéndum en Cataluña. Soy partidario de un referéndum en el que la gente exprese lo que quiere ser. Y habrá que hacer una oferta cautivadora, atractiva, seductora para que se queden, pero eso no se contempla.

No sé qué porcentaje del 48% independentista es emocional, es decir, que se le pueda atraer desde un lenguaje distinto y con una oferta interesante.

Pedro Sánchez defendió de nuevo la idea de ‘nación de naciones’, pero habló más bien de una nación cultural. El sector más independentista no ve un cambio en sus palabras, dicen que no se termina de entender lo que está pasando. Es evidente que Cataluña es un tema complejo. Si no, no llevaríamos siglos con esta historia. Me parece que hay una oportunidad, como la hubo con la reforma del Estatut en el 2006. Tenemos abierta una oportunidad que conecta con lo que estamos viviendo: los cambios generacionales y la globalización, que podrían permitir la construcción de un Estado más plural.

Es posible que la negociación del Brexit, el precio que tendrá que pagar el Reino Unido por dejar de  pertenecer a la UE, sea un aviso para los partidos independentistas en Cataluña.

Cuando hablo con representantes del independentismo, utilizan referentes que puedan servir para armar su discurso y, sobre este tema se refieren más a Escocia, y al hecho de que el Reino Unido decidiera dar la voz y que Escocia decidiera. A pesar de que decidieron en contra de lo que ellos plantean, ¿no? Lo más interesante del Brexit es que vuelve  a abrir el melón de Escocia

No hay melón si el Reino Unido no acepta un nuevo referéndum.

Puede convertirse en un referente derrotado. Las armaduras de ese discurso se van a ceñir cada vez más a la reivindicación de la libertad de un pueblo para decidir su futuro. Otras cuestiones son las condiciones, las mayorías, porque partir un pueblo por la mitad tampoco es democrático. La solución a la cuestión catalana depende más de la inteligencia de aquí que de la fortaleza de allá.

Muchas gracias, Jesús Maraña.

El editor de Infolibre, Jesús Maraña.
El editor de Infolibre, Jesús Maraña. MARTA JARA

Donald Trump y los terroristas “perdedores”

19 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Muchos jóvenes, inocentes que estaban viviendo y disfrutando de la vida han sido asesinados por unos perdedores. No quiero llamarles monstruos porque les gustaría ese término. Creerían que es un buen nombre. Desde ahora, les llamaré perdedores porque eso es lo que son. Son unos perdedores. Y habrá muchos más. Pero son unos perdedores, simplemente recordad esto”. Es el modo en que reaccionó el presidente de Estados Unidos Donald Trump a los atentados de Manchester, donde, de momento, hay 22 personas muertas.

Obsérvese que el empresario, de todos los posibles calificativos, y a pesar de su carácter lenguaraz, elige “perdedores”. Ni criminales, ni asesinos, ni hijoputas, y hasta evita el de monstruos; su peor calificativo es el de “perdedores”. Vale la pena reflexionar sobre ello. La estructura mental del empresario neoliberal no se mueve dentro de coordenadas morales sino en un marco de competitividad, es decir, de ganadores y de perdedores. Es el marco conceptual que diría George Lakoff.

Las personas no son buenas o malas, morales o inmorales, respetuosas de la ley o violadoras de la ley, solidarias o insolidarias. En el mundo capitalista de Donald Trump los individuos se dividen entre ganadores o perdedores. Por supuesto, los buenos son los ganadores y los malos los perdedores. Por tanto, lo peor y más ofensivo que se le puede decir a un terrorista es que es un perdedor, no importa que quienes más hayan perdido –la vida– sean las víctimas de los atentados, que se jodan los de ISIS, que son unos perdedores.

En el marco conceptual neocon ser perdedor es lo más despreciable, porque no existe ni la solidaridad ni el apoyo al débil. Y lo que es peor, se es responsable de ser un perdedor. Es tan despreciable que es el calificativo que elige Trump para un terrorista de ISIS que asesina adolescentes en un concierto.

En su absurda ceguera neoliberal, el presidente de Estados Unidos no entiende que si hay algo que despierta el odio entre el terrorismo islámico es la sensación de que lo han perdido todo por culpa de Occidente y que lo ganarán gracias al paraíso prometido por el Islam. Ese terrorista que explotó en Manchester llevándose otras 22 vidas lo hizo sabiendo ya que era un perdedor y su miserable consuelo era conseguir convertir a unos adolescentes inocentes en perdedores como él. De modo que llamarle perdedor es solo recordarle a algunos el motivo por el que nos odian.

La nueva Asociación de editores de diarios, de entrada NO

18 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Hace unos días se reunió la junta directiva de AEDE (Asociación de Editores de Diarios Españoles) para elegir nuevo presidente e iniciar una reforma de los estatutos que dé cabida a todos los medios informativos, incluidos los nativos digitales.

Javier Moll, editor de Prensa Ibérica, sustituyó a José Luis Sainz, consejero delegado de Grupo Prisa y la primera medida “visual” que adoptó la nueva junta directiva fue la de cambiarle el nombre al gremio de editores por AMI (Asociación de Medios de Información) y poner la página web de la antigua  AEDE en reconstrucción.

Pero, a pesar del discurso integrador del nuevo presidente, que resaltó el papel imprescindible de los periodistas en las empresas editoras y la necesidad de crear espacios de diálogo entre estos y los editores para encontrar el modelo de futuro, esta refundación tiene pinta de haberse iniciado muy anclada en el pasado.

Basta ver que en la nueva comisión ejecutiva de cuatro miembros, que tiene que impulsar este cambio y que serán los escuderos del nuevo presidente, están Juan Luis Cebrián de Prisa y el constructor Antonio Miguel Méndez Pozo de Promecalque fue condenado por prevaricación.

El ensalzamiento que hizo en su discurso Javier Moll de la verdad sobre la falsedad, de la credibilidad, la calidad y la pluralidad informativa, en suma del buen periodismo, queda tocado de inicio por la actuación de algunos editores, que seguirán en la junta directiva y que en los últimos años están recortando las redacciones y los medios necesarios para desarrollar la labor periodística.

Los lectores de estos medios los están abandonando, entre otras causas, también porque se han puesto en tela de juicio los principios que defiende en su discurso Javier Moll.

Los editores tenemos muchos problemas: la fiscalidad de las ediciones digitales frente a las del papel; el reparto discriminatorio de la publicidad de los órganos de los diferentes gobiernos, centrales y autonómicos; la derivación de una gran parte de la publicidad hacia las redes sociales; los cortafuegos comerciales; la relación con Google, exigiendo la AEDE la aplicación de una tasa al tiempo que hacen negocios con el buscador… Estos son solo unos ejemplos, pero en cada uno de ellos aseguro que hay una visión diferente, sobre todo entre los antiguos editores y los nativos de las ediciones digitales.

La AEDE, ahora AMI, no ha conseguido tener la capacidad de resolverlos, no solo porque los gobiernos no le han puesto interés, sino porque los editores han estado divididos frente a sus problemas, cada uno buscando su mejor posición para arrimarse al poder que más le convenía, y se ha marginado a los pequeños editores en favor de una endiablada fórmula que da más votos en la asociación a quienes más tamaño tienen.

El nuevo presidente tendrá que resolver todos estos asuntos para dar cabida a todos los medios informativos. El cambio de estatutos es un mero tema formal, si bien las formas con las que se ha iniciado el proceso de refundación hacen pensar a muchos nativos digitales que, de entrada, No.

A lo loco y sin frenos

10 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Si yo fuera el acorralado ministro de Justicia, me defendería del escándalo Moix usando el único argumento que le queda: el recurso a la inverosimilitud de lo demasiado obvio. Saldría en rueda de prensa y diría, sonriente: “Oigan, si quisiéramos controlar la Justicia lo haríamos con un poco más de disimulo, ¿no creen? Habríamos buscado un fiscal que no diera tanto el cante, y que actuase con discreción, no como un elefante en la cacharrería judicial. ¿De verdad piensan que lo íbamos a hacer con tanto descaro?”.

Y muchos darían la razón al ministro, porque es verdad que tanto descaro resulta hasta inverosímil. Todo en Moix, su currículum y su breve paso por la fiscalía, da el cante a kilómetros. Tanto, que cuesta creer que de verdad pretendiesen controlar procesos judiciales con un tipo que llevaba en el pecho un cartel de “hola, soy Manuel Moix, trabajo para el PP y estoy muy loco, cuidao conmigo”. Y además pretender que no nos diésemos cuenta.

Su currículum ya era una declaración de intenciones nada más llegar: el único candidato que no tenía experiencia en anticorrupción; muy cercano al PP y especialmente a Ignacio González; con una trayectoria llena de actuaciones dudosas siempre en beneficio del PP madrileño; mencionado en una grabación policial como favorito de los corruptos, ¡y hasta con una empresa familiar en Panamá! Lo tenía todo, no creo que pudiesen encontrar otro fiscal en toda la carrera que acumulase tantos méritos.

A su trayectoria se suma su breve pero meteórico paso por Anticorrupción: en solo tres meses le ha dado tiempo a frenar actuaciones policiales, apartar  a fiscales en mitad de procesos cruciales, intentar librar de cárcel a González, filtrar información, atacar a la prensa, poner en sucesivos aprietos al ministro, cuestionar a la Guardia Civil y hasta defender que Rajoy declare por videoconferencia. Para tres meses, no está mal.

Por si necesitásemos más pruebas, ha sido apoyado hasta el último minuto por todos los que tienen las manos encallecidas de tanto ponerlas en el fuego: el PP al completo, Rajoy, la prensa conservadora, la tertulianada de derecha, y ¡hasta  Celia Villalobos con su chispa habitual!

Es todo tan obsceno, que cuesta creer que, si el Gobierno quería controlar los procesos judiciales eligiese a un fiscal tan descaradamente afín, tan lleno de sombras y tan torpe en sus manejos. Es todo tan obvio que hasta te hace dudar si no será todo un gran malentendido. Porque de las mentes criminales siempre se espera una inteligencia a la altura de su maldad, no tanta torpeza.

Salvo que pensemos que en el PP andan tan desesperados y están tan acostumbrados a la impunidad que ya todo les da igual y solo piensan en salvar el culo como sea. A lo loco y sin frenos.

¿Quiénes son los adictos a la deuda?

7 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Uno de los mitos más extendidos sobre la vida económica es el que afirma que la enorme deuda que se acumula en el mundo es consecuencia de que la gente normal y corriente vive por encima de sus posibilidades y de que los partidos de centro-izquierda son muy pródigos cuando gobiernan, produciendo grandes déficits que la aumentan sin cesar.

Se trata, como tantas otras, de una falsedad que se desmiente fácilmente con el conocimiento elemental de los procesos económicos y con los datos. Pero que, a base de repetirse miles de veces, ha terminado por convertirse en un credo que la gente asume y que, gracias a ello, permite imponer las políticas económicas que benefician a otros.

Cuando se consigue que la gente crea que la deuda tan elevada se ha generado por su culpa, debido a su comportamiento irresponsable, se pueden ya imponer medidas correctivas “de austeridad” y recorte en los gastos sin que sus beneficiarios protesten, o al menos sin que lo hagan suficiente o convencidamente, pues están convencidos de que deben expiar su culpa.

La trampa es clara: unos (los acreedores) generan la deuda en su beneficio pero hacen creer a los deudores que estos últimos son los responsables de ella, y así pueden imponerles más fácilmente las condiciones que aseguren el pago, multiplicado por los intereses, de la deuda. Y la trampa es tan antigua que la palabra “deuda” significa también “culpa” en muchas lenguas. Para Nietzsche el propio concepto de culpa procede del “tener deuda”: el deudor siempre es culpable.

Los datos, como he dicho, muestran claramente que son precisamente los gobiernos más a la derecha los que multiplican la deuda mientras que los de centro-izquierda suelen ser los que tienen que dedicarse a reducirla. Y la prueba más evidente de que son las políticas más liberales las que aumentan la deuda se tiene simplemente comprobando que su mayor incremento histórico se ha producido precisamente desde los años 80 del siglo pasado cuando comenzaron a imponerse generalizadamente.

El caso de Estados Unidos es paradigmático. El padre de la revolución conservadora que impulsó el neoliberalismo, Ronald Reagan, llegó a la presidencia diciendo que la deuda estaba fuera de control, cuando en realidad se encontraba en el nivel más bajo de los últimos 50 años. Pero lo que ocurrió fue que bajo su mandato y el siguiente de Bush padre la deuda se disparó como nunca antes, volvió a bajar con la presidencia demócrata de Clinton y nuevamente subió con Bush hijo. Y algo parecido se puede decir con la ingente deuda que los países más atrasados acumularon bajo gobiernos de derecha o extrema derecha a partir de los años 80.

La banca internacional, de la mano de la CIA, impulsó golpes de Estado para imponer a dictadores civiles o militares cuya primera y principal tarea consistía en suscribir préstamos multimillonarios (muchos de los cuales ni siquiera llegaban a sus países). Las auditorías que se han realizado años después en algunos lugares han demostrado que ese endeudamiento fue un auténtico crimen contra sus pueblos, una deuda ilegítima y tramposa que las grandes potencias y los poderes financieros no tienen la vergüenza de reconocer como tal.

En España estamos viendo en estos últimos años que sucede algo parecido. Los ayuntamientos más endeudados son precisamente los del Partido Popular y cuando han llegado partidos o coaliciones de centro-izquierda se han de dedicar a reducirla con enorme esfuerzo.

Se ha dicho hasta la saciedad que el problema de deuda que ahora tiene la economía española se debe a que antes de la crisis la gente corriente vivía “por encima de sus posibilidades” pero los datos también contradicen esa idea. Según los del Banco de España, en 2008 a las familias le correspondía el 25% de la deuda total y el 35% de la deuda no financiera (excluida la de los bancos, es decir, sólo la de las familias, la del sector público y la de las empresas no financieras). A las empresas no financieras, el 33% de la total y el 47% de la no financiera. Al sector público el 11,8 % de la total y el 16% de la no financiera y a las entidades financieras, el 30,3% de la total. Y, además, el 49,1% de las familias y el 83,5% del 20% con menos ingreso no estaban endeudadas. Y la mayoría de las familias (73,4%) con menos renta (40%) solo tenían en aquel año la deuda correspondiente a su vivienda habitual.

En contra de lo que se quiere hacer creer, las familias y las personas corrientes, o las pequeñas y medianas empresas, no son las adictas a la deuda, y endeudarse no es lo que buscan los partidos políticos más progresistas. Todo lo contrario, son ellos quienes sufren la deuda como lo que es, una esclavitud resultado de la desigualdad y de las políticas de creación artificial de escasez y de bajos ingresos.

La razón de por qué la deuda es tan elevada en todas las economías es otra, doble y bien clara. Por un lado, porque es el negocio de la banca y ésta tiene suficiente poder como para imponer un modelo generalizado de crecimiento económico impulsado por la deuda para garantizar y aumentar sus beneficios. Y, por otro, a causa de los intereses que la multiplican sin cesar.

Gracias a las normas que regulan el sistema bancario desde hace décadas, la banca tiene el privilegio de poder dar préstamos creando el dinero que presta desde la nada, es decir, sin tenerlo previamente. Y es obvio que un privilegio como este no lo desperdicia, sino que lo utiliza a la máxima potencia.

Si el negocio de la banca es dar préstamos (si solo recibiera depósitos se arruinaría) y lo que busca es aumentar su beneficio, lo que tiene que hacer es crear deuda constantemente. Para ello utiliza su poder, que es enorme precisamente por ese mismo privilegio, para imponer las políticas que restringen el ingreso y que obligan a endeudarse constantemente, o que implican modos de vida (viviendas en propiedad) que necesitan financiación externa, o para corromper a los políticos y obligarlos a realizar gastos cuantiosos, sean necesarios o no pero que deben financiarse con su crédito.

Quien es adicto a la deuda es la banca porque esa es la fuente de sus ganancias y de su impresionante poder, no solo financiero, sino también mediático, cultural y político.

La segunda razón que hace que la deuda se multiplique es el interés.

El dinero que un banco central o un banco comercial da en préstamo viene, como he dicho, de la nada. Por eso los bancos centrales pueden prestar al 0% a los bancos privados, como igual podría hacer un banco privado o comercial (otra cosa es que el interés se utilice como incentivo o desincentivo en la vida económica). Pero estos últimos lo prestan al interés más alto que pueden y, además, con fórmulas de interés compuesto que multiplican la deuda en poco tiempo: una al 7% se duplica en diez años, por ejemplo.

Los datos que muestran el peso de los intereses en la deuda total son abrumadores. De cada 100 euros de deuda pública acumulada en el conjunto de la UE-28 de 1995 hasta finales de 2015, más de la mitad (57,6 euros) corresponden a intereses, en la eurozona 60,5 euros y en España 61,4 en ese mismo periodo.

Cuando se nos dice que hay que salvar a los bancos, lo que se quiere decir es que hay que crear las condiciones que les permitan seguir creando deuda. Y es precisamente por ello que en estos últimos años en que se han ido rescatando con inmensas cantidades de dinero público (que han obligado a endeudarse aún más a los Estados) lo que ha ocurrido es que la deuda ha vuelto a crecer espectacularmente. Lógico: un banco rescatado es el que de nuevo comienza a generar deuda.

Nos decían que había que imponer las políticas de recortes para que bajara la deuda pero lo que se buscaba era justo todo lo contrario: reducir la capacidad de generar ingreso propio para que los bancos volvieran a prestar y a crear deuda. Por eso en 2015 había en Europa cinco billones más de deuda pública que en 2007, y 2,4 billones más que en 2010. Y por eso la deuda total ha aumentado en 57 billones de dólares en todo el mundo desde 2007 a mediados de 2016, y la de los Estados ha pasado de 26 billones de dólares a 56,5 billones en ese mismo periodo.

La prueba del engaño es que la deuda haya subido de esa manera justamente en el periodo de aplicación de políticas de recortes sociales y rescate a la banca justificadas como las imprescindibles para disminuirla.

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Aquí puedes leer el anterior artículo de Juan Torres de la serie Desvelando mentiras, mitos y medias verdades económicas: “ No todos los economistas predicen mal“.

La realidad del sector taurino: el negocio de muy pocos

6 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Por tercer año consecutivo ( 2015 y 2016), y una vez publicadas las estadísticas oficiales por parte del Ministerio de Cultura, ofrecemos este exhaustivo análisis para que los lectores de El caballo de Nietzsche se hagan una idea de cómo está el sector del toro de lidia en España. Hemos utilizado datos de organismos oficiales y del propio sector taurino.

Festejos taurinos en plaza

En 2007, que es el año del que partimos para establecer las comparativas en este informe, se celebraron en España 3.651 festejos taurinos en plaza. El año pasado, el 2016, se celebraron 1.598, es decir, 2.053 menos que hace 10 años. Así pues, y de forma porcentual, entre 2007 y 2016 se ha producido un descenso del 56,24%. El interanual 2015-2016 ha supuesto un descenso del 7,9%.

Cuando hablamos de festejos en plaza nos estamos refiriendo a corridas de toros (386; 24,2%), rejoneo (172; 10,8%), novilladas con picadores (200; 12,5%), festivales (215; 13,5%), festejos mixtos (140; 8,8%), festejos mixtos con rejones (58; 3,6%), becerradas (163; 10,2%), novilladas sin picadores (262; 16,4%) y toreo cómico (2; 0,1%). Los números que aparecen entre paréntesis se refieren a los totales de cada uno de ellos y sus porcentajes durante el año 2016.

Es evidente que los festejos que más interés despiertan, los que podemos calificar como ‘mayores,’ son los menos, el 35,79%, es decir, los que corresponden a corridas de toros, rejoneo y novilladas con picadores, y solo los dos primeros pueden suponer grandes entradas de público en las ferias taurinas más importantes. En el resto el número de espectadores es escaso.

Sobre las comunidades autónomas en las que ha disminuido este tipo de festejos nos encontramos con Andalucía (-30), Aragón (-1), Asturias (-1), Castilla y León (-35), Castilla La Mancha (-35), Extremadura (-7), Galicia (-2), Madrid (-26), Murcia (-2), Navarra (-5) y La Rioja (-2).

Se mantiene el mismo número en Cantabria (13) y Melilla (1), y aumentan en Baleares (+3), Comunidad Valenciana (+4) y País Vasco (+1).

Profesionales taurinos

Como contrapunto, y tras el análisis estadístico, nos volvemos a encontrar con la sorpresa de años anteriores: los profesionales taurinos aumentan. Entre 2007 y 2016 lo hicieron en un 30,9% y en el interanual 2015-2016 lo han hecho en 211 personas. Si en 2007 había 7.397 profesionales taurinos, en el 2016 fueron 10.692, es decir, 3.295 más. Al final del estudio intentaremos dar una explicación a este extraño fenómeno, que hace que un sector en claro declive vea aumentado el número de personas que, en teoría, encontrarían empleo en el mismo. Como veremos, la inmensa mayoría de los inscritos como profesionales de la tauromaquia, pese a su meteórico aumento, no puede vivir y no vive de esta actividad.

Con respecto a ellos y para entendernos, cuando hablamos de profesionales taurinos nos estamos refiriendo a matadores de toros (823, el 7,69 % del total), matadores de novillos con y sin picadores (3.168, el 29,62 %), rejoneadores de toros y de novillos (405, el 3,78 %), banderilleros de novillos y de toros (2.201, el 20,58 %), picadores (717, el 6,70 %), mozos de espadas (3.198, el 29,91 %) y toreros cómicos (80, el 0,74 %).

Si hacemos un análisis más profundo de cada uno de los integrantes de este sector según la función que desempeñan en el desarrollo de los festejos en plaza y sus edades, nos encontramos de nuevo con interesantes hallazgos:

En lo que respecta a los matadores de toros, es decir, a los toreros, el 12,2 % de ellos tiene entre 16 y 29 años; el 45,4 %, entre 30 y 44 años; el 29,8 %, entre 45 y 64 años; y el 12,6 %, más de 64 años.

En lo que se refiere a los novilleros, es decir, aquellos profesionales que aspiran a ser algún día toreros, el 35,7 % tiene entre 16 y 29 años; el 49,2 %, entre 30 y 44 años; el 11,4 %, entre 45 y 64 años; y el 3,8 %, más de 64 años. Es decir, el 64,3 % de ellos han llegado a los 30 años sin haber sido capaces de ser toreros y un 15 % ya ha cumplido los 45 años. Además, 4 de cada 100 tienen más de 64 años.

En cuanto a los rejoneadores, el 19,7 % de ellos tiene entre 16 y 29 años; el 47,6 %, entre 30 y 44 años; el 27,9 %, entre 45 y 64 años; y el 4,6 %, más de 64 años. Resumiendo: el 32,5 % de ellos ya ha cumplido los 45 años.

Los banderilleros y picadores también son colectivos entrados en años. El 8,2 % de los banderilleros tiene entre 16 y 29 años; el 44,6 %, entre 30 y 44 años; el 32,5 %, entre 45-64; y el 14,7 %; más de 64 años. Por lo que respecta a los picadores, el 7,8 % tiene entre 16 y 29 años; el 37 %; entre 30 y 44 años; el 37,9 %, entre 45 y 64 años; y el 17,3 %, más de 64 años.

Entre los mozos de espadas, el 17,3 % tiene entre 16 y 29 años; el 40,4 %, entre 30 y 44 años; el 31,9 %, entre 45 y 64 años; y el 10,4 %, más de 64 años.

Hablamos de un colectivo en el que el 35,63 % tiene 45 años o más y en el que, y esto es más interesante, el 9,7 % tiene más de 64 años. Entre 16 y 29 años: 2.131 profesionales taurinos, 19,93 %. Entre 30 y 44 años: 4.750 profesionales taurinos, 44,42%. Entre 45 y 64 años: 2.769 profesionales taurinos, 25,89%. Más de 64 años: 1.042 profesionales taurinos, 9,74 %.

Matadores de toros

Las estadísticas taurinas nos indican que, durante el año 2016, de los 823 profesionales taurinos registrados como matadores de toros, es decir, toreros, sólo torearon alguna vez en algún festejo en plaza 149, es decir, el 18,10 % de ellos, o lo que es lo mismo, el 81,9 % de los toreros no pisó la arena de una plaza, y si lo hizo no fue para torear. El reparto, como se ve, fue de lo más irregular:

1 de ellos toreó en 58 festejos; 1/52; 1/44; 2/40; 2/37; 1/35; 1/34; 1/32; 1/31; 1/28; 2/27; 1/26; 2/24; 3/23; 1/22; 2/21; 1/19; 2/18; 1/17; 3/15; 1/14; 1/12; 2/11; 8/10; 4/9; 4/8; 7/7; 4/6; 4/5; 11/4; 16/3; 17/2; y 49/1.

¿Dónde ponemos el corte para poder decir que un torero ganó dinero toreando en plaza? Si lo ponemos en 10 festejos, que es dar mucha holgura al asunto, porque la mayoría lo hizo en plazas en que los salarios no son demasiado altos, vemos que 116 de ellos lidiaron toros o novillos en menos de 10 ocasiones. Así que, de 149 que torearon, el 77,85 % de ellos lo hizo en menos de 10 festejos, y el 44,29 % solo lo hizo en una o dos ocasiones.

Novilleros

Ya hemos visto que en el registro de profesionales taurinos están inscritos como tales 3.168 novilleros, de los que durante 2016 solo torearon algún novillo 123, es decir, el 3,88 % de ellos, o lo que es lo mismo, el 96,12 % no pisó la arena de una plaza. Y así es cómo se repartieron los festejos:

1 de ellos toreó en 18 novilladas; 1/17; 1/16; 2/15; 2/13; 1/12; 3/11; 5/10; 3/9; 5/8; 7/7; 4/6; 7/5; 5/4; 13/3; 20/2; 43/1.

Dado que estamos hablando de novilleros, su futuro como toreros pasa por lidiar en 10 novilladas sin picadores y en 25 novilladas con picadores para poder acceder a la categoría de torero.

La información de la que nos hemos servido para elaborar este estudio no discrimina entre novilladas sin picadores o con picadores, pero tampoco es importante dado los datos obtenidos.

Vistos los números de la mayoría de estos aspirantes a toreros, es indudable que nunca llegarán a serlo. El 65,85 % del 3,88 % que consiguió torear en novilladas lo hizo en menos de 5 ocasiones durante el año pasado.

Rejoneadores

De los 405 inscritos en esta categoría, sólo 53 montaron en sus caballos para salir a la arena, es decir, solo lidió toros o novillos el 13,08%, o lo que es lo mismo, no lidió el 86,92 % de ellos. Y así se repartieron los festejos:

Uno de ellos intervino en 33 festejos; 1/32; 1/29; 1/27; 1/26; 1/25; 1/24; 2/23; 1/21; 1/20; 1/17; 1/16; 3/15; 1/14; 1/13; 2/12; 2/11; 1/10; 4/8; 1/6; 2/5; 3/4; 4/3; 6/2; 10/1. Como se ve, prácticamente el 50% de ellos no pasó de los 5 festejos.

Jefes de cuadrilla

A modo de resumen de lo desarrollado hasta ahora, si contabilizamos el total de los que se denominan jefes de cuadrilla, es decir, matadores de toros, novilleros y rejoneadores, obtendremos la cifra de 4.396 profesionales taurinos inscritos en estas tres categorías. De todos ellos solo 149 matadores, 123 novilleros y 53 rejoneadores pisaron la arena de alguna plaza en el año 2016 para ejercer como tales. Así que solo 325 de los considerados como jefes de cuadrilla lo hicieron, o lo que es lo mismo, el 7,39 %. El resumen es que el 92,61 % de los inscritos como toreros, rejoneadores y novilleros no toreó el año pasado. Y si los que contratan y pagan a las cuadrillas, es decir, a los picadores, banderilleros y mozos de espadas, no trabajan, ya me dirán ustedes en qué lo hacen estos subalternos, que suman la friolera de 6.166 personas.

Otro dato que me parece interesante, por lo esperpénticos que son este tipo de festejos, es que el toreo bufo, el que desarrollan los toreros cómicos, está a punto a desaparecer. Si en 2007 se celebraron 37 festejos de estas características, en 2016 han quedado reducidos a 2. A pesar de ello, en el registro de profesionales taurinos aún aparecen 180 personas con la categoría de toreros cómicos.

Plazas de toros

Se sigue manteniendo la tendencia que demuestra que son los pequeños municipios, con sus plazas de tercera categoría, portátiles y “otras”, los que mantienen a duras penas los festejos en plaza, ya que programaron el 79,5 % de todos ellos. En las plazas de primera se celebró solo el 9,4 % del total y en las de segunda, solo el 11,1 %.

De las 1.727 plazas de toros que hay en España, durante 2016 sólo se programaron festejos taurinos en 401, es decir, en el 23,21 % de ellas, o lo que es lo mismo, en el 76,79 % de ellas no hubo festejos. Solo en 19 se celebraron más de 5 festejos; en 10, 5; en 15, 4; en 30, 3; en 96, 2; y en 231, 1 solo festejo. Como se puede ver, hay más de 1.000 instalaciones que no son utilizadas, y que en caso de ser de propiedad pública y no portátiles, son las administraciones las que tienen que mantenerlas con nuestro dinero, y cientos de ellas son infrautilizadas, ya que en más del 50 % de los cosos solo se celebró un festejo taurino.

El récord de festejos lo tiene Las Ventas con 62, y la siguen La Maestranza con 24, Valencia con 17, Albacete con 11, Zaragoza con 11, Santander con 7, Pamplona con 10, Bilbao con 9, Málaga con 9, Algemesí con 7 y Calasparra con 7.

Ganadería de lidia

El número de ganaderías de lidia desciende. Si en 2015 eran 1.341, en 2016 el Ministerio de Cultura contabiliza 1.324, es decir, 17 menos, aunque seguimos sin saber por qué el Ministerio de Agricultura, el MAGRAMA, dice que son 997 (327 de diferencia es mucha diferencia). Como seguimos la línea estadística del primero, diremos que de esas 1.324 solo 302 vendieron algún bovino para festejos en plaza, es decir, el 22,80 % del total, o lo que es lo mismo, el 77,2 % de las ganaderías no puso ni un sólo animal en un coso taurino durante 2016 para su lidia posterior. Este dato es sumamente importante, ya que uno de los argumentos que nos llegan desde el mundo del toro de lidia incide en que si la tauromaquia desaparece también lo harán las ganaderías que se dedican a la crianza de esta raza de vacuno. Los datos indican que la gran mayoría no vive de estos animales. Quizás el Plan Agrario Común de la UE y sus subvenciones expliquen este extraño fenómeno, aunque nos consta que el sector, consciente de la mala situación, ha diversificado su negocio posibilitando visitas guiadas a sus explotaciones y la organización de eventos como bautizos, bodas, comuniones, fiestas privadas y actividades empresariales de carácter lúdico.

Veamos cómo se ha repartido la venta de animales para festejos en plaza por parte de las 302 ganaderías que consiguieron vender alguno de sus animales:

Una vendió 106 animales; 1/100; 1/96; 1/75; 1/71; 1/70; 2/63; 1/61; 1/60; 1/54; 3/53; 1/52; 1/50; 1/49; 1/43; 2/42; 2/39; 2/38; 2/37; 1/35; 2/36; 3/34; 3/33; 4/32; 4/30; 1/29; 5/28; 2/27; 4/26; 1/25; 1/24; 3/23; 7/22; 6/21; 3/20; 6/19; 6/18; 4/17; 9/16; 6/15; 5/14; 4/13; 21/12; 11/3; 10/17; 9/6; 8/11; 7/12; 6/38; 5/10; 4/33; 2/21.

Esto hace un total de 4.413 animales vendidos para festejos en plaza. Como se puede ver, la disparidad del número de toros y novillos vendidos por unas y otras ganaderías es abismal, pero por sacar una media aritmética, estaríamos hablando de 14,6 animales por explotación, lo que a todas luces reduce el asunto a unos ingresos con los que sería imposible que subsistieran. ¿Dónde podemos establecer el límite para considerar que estas ganaderías son rentables en función de los ejemplares vendidos para festejos en plaza? ¿Lo ponemos en 30 por hacerles un favor de cálculo? De ser así estaríamos hablando de 46 ganaderías que son las que vendieron 30 o más animales, es decir, el 15,23% del 22,8% de las que entraron en el mercado de los festejos en plaza.

Un dato interesante, por la crueldad del espectáculo taurino que recibe el nombre de becerradas, es que, si en 2007 se celebraron 248, en 2016 han sido 163, es decir, 85 menos. Según estos datos podemos decir que el número de animales muertos en este tipo de espectáculo antes de cumplir los 2 años fue por lo menos de 340, poniendo una media de 4 becerros por festejo.

Al número de animales muertos en plazas de toros, debemos sumar los que mueren en las propias ganaderías en entrenamientos de profesionales de la tauromaquia, en lidias a puerta cerrada y en los mataderos una vez desechados tras las oportunas tientas. ¿Su número? Creemos que son miles…

Festejos populares

Mientras, como hemos visto, la lidia de toros y novillos está en descenso, los festejos populares, en sus diferentes modalidades, siguen en ascenso. Si en 2015 fueron 16.383, en 2016 se elevaron a 17.073, es decir, 691 más, lo que en porcentaje se traduce en un aumento del 4 %.

Por comunidades éstas son las cifras que nos ofrece el Ministerio de Cultura:

Andalucía: 394 festejos. Aragón: 1.104. Cantabria: 25. Castilla y León: 1.900. Castilla La Mancha: 1.330. Cataluña: 55 (posiblemente sean más). Comunidad Valenciana: 8.937. Extremadura: 550. Galicia: 1. Comunidad de Madrid: 660. Murcia: 62. Navarra: 1.577. País Vasco: 174. La Rioja: 303. Melilla: 1.

El número de bovinos de lidia que son utilizados anualmente en este tipo de espectáculos nos resulta prácticamente imposible de cuantificar. En muchos de estos festejos los animales son reutilizados varias veces y participan en diferentes modalidades. Por tanto, no podemos dar una cifra exacta de los que posteriormente son sacrificados por su participación en los mismos, aunque todos, antes o después, acaban en los mataderos. En este tipo de eventos, además, se utilizan vacas, vaquillas, y por tanto no solamente machos de raza de lidia. Tampoco sabemos a ciencia cierta cómo recoge el Ministerio de Cultura los datos que luego publica. Personalmente me parece una cifra exagerada, y quizás el año que viene podamos dar información de otro medio que nos sirva para saber si estas cifras son reales.

Este elevado número de festejos en la calle o en espacios que se habilitan en los diversos municipios para su celebración e incluso en algunas plazas de toros es, sin duda, el sustento de unas cuantas ganaderías, algunas de las que, como hemos apuntado, no ponen animales en los cosos taurinos para su lidia, aunque nos consta que las que sí lo hacen tampoco ponen ningún reparo en vender ejemplares para este tipo de espectáculos. Como se puede ver, la selección en cuanto a eso que llaman “bravura” ha dejado de tener prácticamente justificación. En realidad, esta cualidad y la otra que se valora mucho en las plazas de toros, el “trapío”, no tienen demasiada importancia en los festejos populares.

Lo cierto es que, quizás, algunos de los jefes de cuadrilla e incluso algunos banderilleros encuentren en este tipo de espectáculos la manera de obtener algunos ingresos, ya que para su celebración es indispensable, en la mayoría de ellos, la presencia de lo que se conoce como ‘Director de lidia’ y ‘Ayudante del director de lidia’, con funciones especificadas en los  reglamentos de festejos populares de los que se han dotado muchas comunidades autónomas. Estos directores y sus ayudantes tienen que ser toreros, novilleros o banderilleros.

Quizás alguien pueda alegar que no solo hay festejos taurinos en España, y que por tanto algunos toreros e incluso algunos novilleros tienen posibilidad de desarrollar su trabajo en el sur de Francia, Venezuela, Colombia, Ecuador, México o Perú, pero lo cierto es que lo único que hacen es abrir aún más la enorme brecha entre los que más torean, los que lo hacen menos y los que no lo hacen. Las temporadas en esos países, salvo raras excepciones, las hacen los toreros que están más alto en el escalafón español, y los que no lo están tampoco gozan allí de oportunidades, salvo quizás, y en casos puntuales, en festejos de escaso o nulo interés y en plazas de pequeños pueblos. En una ocasión, un taurino me quiso justificar este excedente de toreros y de novilleros por la existencia de lo que se conoce como “sobresaliente”, que es como un torero o novillero reserva, pero su presencia solo es obligada en un festejo en el caso de que los lidiadores titulares sean uno o dos, circunstancia que se da en muy pocas ocasiones.

Además de todo lo apuntado, podemos decir que la tauromaquia es negocio para unos pocos toreros, rejoneadores y ganaderías, como ha quedado demostrado en este análisis, a los que sumaremos unos pocos empresarios que se hacen con la explotación de algunos cosos taurinos, en la mayoría de los casos por muy poco dinero, y subvencionados por los ayuntamientos e incluso por las diputaciones. Lo cierto es que en este mundo, el del toro de lidia, se da la paradoja de que hay toreros que además son ganaderos, incluso empresarios taurinos e incluso apoderados de otros toreros y de novilleros. Del mismo modo, algunos ganaderos son empresarios de plazas de toros y apoderados. Un sector endogámico donde los haya, que resiste a duras penas el cuestionamiento social desde hace algunos años.

Sobre otros datos que nos ofrece el Ministerio de Cultura en lo que respecta al año 2016, parece hacerse especial énfasis en el interés por eventos culturales de los que acuden a festejos taurinos, en el porcentaje de españoles que lo ha hecho alguna vez a lo largo de ese año (el 9,5%), sus edades y en cómo adquirieron las entradas, reconociendo que casi el 21% de ellos no pagó por ver el espectáculo. Para quien esté interesado en alguno de esos detalles, en este  enlace tiene los datos.

Las preguntas, analizando lo que hemos aportado en este informe, y con la premisa de que 90 de cada 100 españoles jamás ha ido a un festejo taurino, son: ¿por qué la tauromaquia es Bien de Interés Cultural en nuestro país?, ¿por qué se subvenciona y promociona con dinero público?, ¿por qué es una excepción al maltrato en las leyes de protección animal que tenemos?

A lo mejor hay algún lector que sea capaz de dar respuesta a mis preguntas, pero me tomaré la licencia de ponerlo en duda.

Estos son los perdedores y ganadores de una hipotética renta básica

5 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

La propuesta de una renta básica es simple: un ingreso asegurado y universal para toda la población sean cuales sean sus circunstancias e ingresos. Cómo hacerlo y qué efectos tendría, no tanto. El último informe de la OCDE sobre renta básica alerta de que los sistemas de protección social y beneficios sociales actuales son tan complejos que su reemplazo por una renta básica crearía un complicado balance de ganadores y perdedores. De hecho, este ingreso podría no contribuir apenas a reducir la pobreza en algunos países.

Ese balance dependería de dos factores: quiénes son los beneficiarios de los sistemas actuales y cómo se plantearía la renta básica, es decir, cómo se financiaría y a qué beneficios sustituiría. Una foto del estado actual ayuda a mostrar qué población recibe más transferencias sociales. Estas transferencias sociales se hacen en forma de subsidios, prestaciones, pero también a través del sistema de pensiones, de la educación o del sistema fiscal.

En Finlandia, por ejemplo, el 20% más pobre recibe cuatro veces más transferencias que el 20% más rico. En Francia, los dos estratos de población acaban por recibir prácticamente lo mismo por diferentes vías. En otro grupo de países, entre los que se encuentran España, Grecia, Portugal e Italia, el 20% más rico se beneficia del triple de transferencias sociales que el 20% más pobre, una irregularidad que marca la ineficienca del sistema de protección social de los países del sur de Europa.

Este reparto es clave para saber quién gana y quién pierde. Si la renta básica sustituyera a los beneficios actuales, es decir, si el dinero que ahora se gasta en todas las prestaciones se sumara y se repartiera en cantidades iguales a cada ciudadano, los más pobres de algunos países con fuertes sistemas de protección (como los nórdicos) saldrían perdiendo. “Como en la mayoría de países estas transferencias están dirigidas a la población con niveles más bajos de ingresos estas personas ya están recibiendo unos beneficios mayores que lo que percibirían si se sustituyen por la renta básica”, explica el politólogo Pepe Fernández Albertos. En esos casos, la renta básica no solo no serviría para reducir la pobreza, sino que harían que gente que ahora está fuera de ese umbral cayera en él al reducir sus ingresos.

No es el caso de España. Al pertenecer al grupo de países donde las transferencias sociales benefician tan poco a los grupos más desfavorecidos, estas personas podrían salir ganando si se sustituyeran por una renta básica. “En España los programas de transferencia son muy poco redistributivos”, apunta Fernández Albertos. Las clases medias que ahora apenas se benefician de alguna ayuda también ganarían al empezar a recibir un cheque mensual con su renta básica.

El otro factor a tener cuenta es a qué sustituye y cómo se paga esa renta básica. Un argumento muy usado por sus defensores es que esta medida podría tener un coste cero: al sustituir a muchos programas de ayudas y prestaciones actuales se usaría ese dinero para financiarla. Pero, ¿cuál sería la cuantía de la renta básica que saldría? Los cálculos de la OCDE señalan que, en general, derivaría en una prestación de cuantía inferior a los sistemas de rentas mínimas que ya están funcionando en cada país. Es el caso de España: esos ingresos mínimos representan ahora  el 60% del umbral de la pobreza, mientras que una renta básica financiada de esta manera (a coste cero) estaría en el 35% de ese umbral.

La OCDE dice, por tanto, que sin impuestos adicionales una renta básica a coste cero “estaría muy lejos de erradicar la pobreza”, pero que conseguir una renta por encima del umbral de la pobreza sería “muy cara”. “La idea es que si quieres tener una renta básica que esté por encima del umbral de la pobreza o bien introduces algunos criterios de condicionalidad para percibirla, lo que lleva a perder algunas de sus características, o bien tienes que aumentar tu presupuesto, lo que acaba con la idea de presupuesto cero, de que implantarla no supondría un aumento del gasto”, señala el politólogo.

La OCDE concluye que la introducción de una renta básica debería ser, por tanto, paulatina e ir acompañada de un debate sobre cómo asumir una distribución más equitativa del crecimiento económico. Lo que parece claro, constata el organismo, es que las nuevas formas de empleo, el aumento de la desigualdad, la amenaza de miles de trabajos perdidos por la robotización y los desequilibrios entre vida laboral y personal están haciendo que el debate sobre la renta básica esté cada vez más presente.