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Así sonaba la Alemania comunista: las 100 mejores canciones de la RDA, recopiladas por primera vez

7 mayo, 2020

Fuente: http://www.eldiario.es

La extinta República Democrática de Alemania -RDA en adelante- contaba con una poliédrica realidad musical. Si de ella sobrevive algo más que el recuerdo es, mayormente, por el carácter obstinado de Jörg Stempel. Él fue el último director que tuvo la discográfica AMIGA, la empresa de la música popular de la Alemania oriental.

El nombre de AMIGA es una referencia al pasado español del mítico responsable de esta compañía surgida en los años 50, Ernst Busch. Él se dedicó, entre otras cosas, a cantar para las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil de España.

Desde su aparición hasta la caída del muro de Berlín, de la que se acaban de cumplir 30 años, la Alemania del este produjo no menos de 30.000 canciones, 2.200 discos y 5.000 singles, según las cuentas de Stempel. Pero ese es un tesoro musical que muy pocos conocen en Alemania, especialmente en el Oeste. Por eso, Stempel cuenta a eldiario.es que él lucha “para que las buenas canciones del este alemán encuentren reconocimiento en el país”. Pese a los 30 años de la caída del Muro, hay aspectos de la división este-oeste que se mantienen en Alemania.

“La música de la RDA tiene poco reconocimiento entre los aficionados a la música en lo que fue la Alemania del Oeste. En los medios de comunicación, en general, no hay posibilidad de que esta música se vuelva a escuchar”, lamenta Stempel. “Así, la gente de Múnich, Hamburgo o Colonia no puede conocer esta música y esto me enfada mucho”, abunda, aludiendo a las grandes metrópolis de lo que fue la Alemania Occidental.

La labor de Stempel ha traído sus frutos este año en forma de una gran recopilación titulada Die 100 besten Ost-Songs o “Las 100 mejores canciones del Este”. Es el último gran recopilatorio de música producida en la RDA.

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Portada de la recopilación.

Una recopilación única

“Es una mezcla absolutamente loca”, afirma Stempel de esta gran recopilación. Así suele referirse a los muy diversos géneros musicales representados en este centenar de canciones.

En la recopilación hay representantes de lo que fue el pop, el rock, el punk, el jazz o las canción de autor en la RDA. La falta de libertades políticas en la Alemania Oriental no impedía que pudieran cultivarse estos géneros musicales bajo el comunismo.

Lo de “mejores canciones” viene dado a la recopilación de Stempel porque la selección resulta del trabajo hecho por un vasto grupo de figuras culturales germanas salidas del mundo de la radio, la música y la prensa especializada.

Esta última gran recopilación no es, evidentemente, la única que se ha escuchado en Alemania. Cada aniversario redondo de la caída del Muro está asociado a la aparición de este tipo de iniciativas. Sin embargo, la de Stempel se ha caracterizado, entre otras cosas, por su alcance. De hecho, ahora ha vinculado las cien canciones recopiladas a Radio Eins, una emisora berlinesa muy conocida en el país. Así, el pasado 14 de julio, entre las diez de la mañana y las siete de la tarde, no se escuchó en Radio Eins otra cosa más que Las 100 mejores canciones del Este.

A partir de aquella sesión de música del este se editó la última gran recopilación de AMIGA, hoy una firma integrada en la compañía estadounidense Sony Entertainment.

Jörg Stempel el último director que tuvo AMIGA. Foto: Aldo mas.jpg
Jörg Stempel el último director que tuvo AMIGA FOTO: ALDO MAS

Un lugar especial para el punk

Otra característica de esta recopilación es que reserva un considerable espacio sonoro a la música punk de la RDA. Ese fue uno de los géneros más incómodos cultivados en la Alemania del Este. Pero, al parecer, la filosofía del “do it yourself” -o ‘hazlo tú mismo’- de la subcultura punk no terminó de encajar bien con el régimen comunista. Producciones como las firmadas por bandas como Keks, un grupo ilustre entre los perseguidos por el régimen comunista en los años ochenta, caerían en el olvido. Stempel ha rescatado a ese grupo en su recopilación.

“En los países en los que hay una dictadura que impone una línea cultural, siempre hay bandas de música que no pueden dar cuenta de su trabajo y que lo tienen difícil por su música o por la letra cuando cantan contra la dictadura. Esto pasaba también con las bandas punks en la RDA”, explica Stempel.

“El punk siempre fue una especie de revuelta contra el establishment político, y en la RDA lo fue también. En los 80, hubo muchas bandas punk en la RDA, hasta 50, pero hoy no quedan muchas activas”, abunda Stempel. Son excepciones bandas supervivientes como Sandow, Die Skeptiker o Herbst in Peking.

Hubo también bandas que sobrevivieron a la RDA y a la traumática experiencia de la reunificación, contando incluso con un cierto reconocimiento del público del Oeste. Ejemplos de ello son bandas de rock aún activas como Karat o Silly. A otras, como Puhdys, les dio tiempo incluso a separarse tras haber hecho carrera en la Alemania reunificada. Las típicas desavenencias entre los miembros de Puhdys llevaron a la disolución de esta banda hace un par de años.

Fotografía de Die Sputniks, conocidos como los ‘Beatles’ del este. Su carrera fue corta, estuvieron activos de 1963 a 1966. Foto: AMIGA.jpg
Fotografía de Die Sputniks, conocidos como los ‘Beatles’ del este. Su carrera fue corta, estuvieron activos de 1963 a 1966. FOTO: AMIGA

Su vocalista, Dieter Birr, fue uno de los implicados en la elaboración de Las 100 mejores canciones del Este que ahora presenta AMIGA. Entre los reunidos por Jörg Stempel para seleccionar las mejores canciones del Este destacan nombres de la crítica procedentes de publicaciones como el semanario Die Zeit o la edición alemana de Rolling Stone. Hasta 115 personas han participado en la elección.

Entre ellas, también figura Christian ‘Flake’ Lorenz, actual teclista de la celebérrima banda germana Rammstein. Él y Paul Landers – guitarrista de Rammstein – formaron en su día parte de la banda de punk-rock Feeling B, representada con un tema en Las 100 mejores canciones del Este.

La canción alemana más popular del siglo pasado

En total, la recopilación reúne unas 80 bandas. Algunas de las canciones, según Stempel, tienen un carácter “atemporal”. Así curre con la canción Am Fenster, del grupo City. Se trata de una canción de 1977, de casi siete minutos de duración y elegida a principios de esta década por la emisora Radio Fritz como “la canción más popular de Alemania del siglo pasado”.

“Esta canción se ha impuesto porque es una canción intemporal, con un violín que lleva la melodía música. Tiene un texto muy lírico de una poetisa de la RDA, es una exitosa mezcla entre música y letra que recuerda a la música del Este de Europa. Por eso esa canción fue el primer disco de oro de origen extranjero en Grecia”, plantea Stempel. La letra de la canción surgió de un poema firmado por la poetisa Hildegard Maria Rauchfuß.

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Foto de Gerhard Gundermann. WIKIMEDIA COMMONS

Stempel piensa que “la calidad siempre se termina imponiendo”. Con el paso del tiempo, y gracias a su trabajo evitando que esta música se olvide, las producciones musicales del Este no sólo sigue vivas. Se está iniciando un reconocimiento cultural que incluso trasciende lo propiamente musical.

Así, este año, Stempel celebró como una victoria personal el éxito de la película Gundermann. Se trata de una película biográfica dedicada a Gerhard Gundermann, cantautor fallecido en 1998 que hizo carrera musical en la RDA al tiempo que trabajaba en una mina de extracción de carbón. Allí manipulaba una excavadora gigante. “El cantautor de la excavadora’, le llamaban”, rememora Stempel.

La película que hizo sobre él Andreas Dresen, un director originario de la Alemania del Este, se llevó el pasado mes de mayo media docena de galardones en los Premios del Cine alemán, además de un puñado de nominaciones. Entre ellas, para orgullo personal de Stempel, la de mejor música, que retomaba parte del repertorio de Gundermann.

Las 100 mejores canciones del este alemán:

1. City, Am Fenster (1977)

2. Nina Hagen, Du Hast Den Farbfilm Vergessen (1974)

3. Karussell, Als Ich Fortging (1987)

4. Sandow, Born In The GDR (1988)

5. Silly, Bataillon D`Amour (1986)

6. Pankow, Langeweile (1988)

7. Silly, Mont Klamott (1982)

8. Herbst In Peking, Bakschischrepublik (1990)

9. Silly, Verlorene Kinder (1989)

10. Karat, Der Blaue Planet (1981)

11. Holger Biege, Sagte Mal Ein Dichter (1978)

12. Karat, Über Sieben Brücken Musst Du Gehen (1978)

13. Feeling B, Artig (1988)

14. Horst Krüger-Band, Die Tagesreise (1975)

15. Puhdys, Geh Zu Ihr (1973)

16. Czesław Niemen, Jednego Serca (1972)

17. Puhdys, Wenn Ein Mensch Lebt (1973)

18. Puhdys, Alt Wie Ein Baum (1977)

19. City, Der King vom Prenzlauer Berg (1978)

20. Electric Beat Crew, Here We Come (1990)

21. Die Anderen, Freitagabend In Berlin (1990)

22. Manfred Krug, Wenn’s Draußen Grün Wird (1972)

23. Keimzeit, Kling Klang (1993)

24. Klaus Renft Combo, Wer Die Rose Ehrt (1973)

25. Die Skeptiker, DaDa In Berlin (1989)

26. Pankow, Aufruhr In Den Augen (1988)

27. Manfred Krug, Das War Nur Ein Moment (1972)

28. Regine Dobberschütz, Solo Sunny (1979)

29. Keimzeit, Irrenhaus (1990)

30. Rockhaus, I.L.D. (1988)

31. Puhdys, Ikarus (1973)

32. Uschi Brüning, Hochzeitsnacht (1975)

33. Omega, Gyöngyhajú Lány (1969)

34. Manfred Krug, Sonntag (1973)

35. City, Casablanca (1987)

36. Renft, Als Ich Wie Ein Vogel War (1974)

37. Pankow, Rock’n’Roll Im Stadtpark (1983)

38. Electra, Tritt Ein In Den Dom (1980)

39. Wolf Biermann, Die Hab Ich Satt (1986)

40. Klaus Renft Combo, Gänselieschen (1973)

41. Manfred Krug, Du Sagtest Leider Nur “Gut Nacht”(1972)

42. Panta Rhei, Nachts (1972)

43. Lift, Am Abend Mancher Tage (1981)

44. Keks, Hasch Mich, Mädchen (1983)

45. Die Zöllner, Käfer Auf’m Blatt (1988)

46. Feeling B, Ich Such Die DDR (1990)

47. Stern Combo Meißen, Der Kampf um den Südpol (1977)

48. Gerhard Schöne, Spar Deinen Wein Nicht Auf Für Morgen (1981/1993)

49. Klaus Renft, Combo Der Apfeltraum (1973)

50. Feeling B, Tschaka (1989)

51. NO 55, Schlüsselkind (1986)

52. Holger Biege, Cola-Wodka (1979)

53. Engerling, Moll-Blues (1979)

54. Thomas Natschinski & Gruppe, Mokka-Milch-Eisbar (1970)

55. Hans Biebl Band, Es Gibt Momente (1979)

56. Veronika Fischer & Band, Blues Von Der Letzten Gelegenheit (1976)

57. Karat, Albatros (1976)

58. Gerhard Gundermann, Gras (1988/1992)

59. Die Art, Das Schiff (1990)

60. Puhdys, Geh Dem Wind Nicht Aus Dem Weg (1972)

61. Die Firma, Maschinenrepublik (1990)

62. Die Vision, Love By Wire (1990)

63. Renft, Nach Der Schlacht (1974)

64. Schleim-Keim, Geldschein (1990)

65. Team 4, Sag Mir, Wo Du Stehst (1967)

66. Bayon, Stell Dich Mitten In Den Reggen (1972)

67. City, z.B. Susann (1987)

68. Rockhaus, Mich Zu Lieben (1989)

69. Jürgen Kerth, Oh, wie würd‘ich euch beneiden (1981)

70. AG Geige, Fischleim (1989)

71. Berluc, No Bomb (1983)

72. Zentraler Pionierchor Edgar André, Unsre Heimat (1971)

73. Feeling B, Langeweile (1989)

74. Feeling B, Unter Dem Pflaster (1989)

75. Formel 1, 18 Jahre Sein (1985)

76. Freygang, Ich Will Nicht Werden Was Mein Alter Ist (1990)

77. Gaukler Rockband, Bootsfahrt (1981)

78. Gruppe Schicht, (Lied Für Bandarbeiterin) Regine (1978)

79. Happy Straps, We Live In Paradise (1985)

80. Monokel Blues Band, Bye Bye Lübben City (1986)

81. Manfred Krug, Du Bist Heute Wie Neu (1975)

82. Sputniks, Gitarren-Twist (1964)

83. Pankow, Er Will Anders Sein (1985)

84. Sandow, Schweigen Und Parolen (1989)

85. Die Vision, After The Sunset (1990)

86. Juckreiz, FKK (1983)

87. Engerling, Narkose Blues (1989)

88. Enno, In Der Letzten Stunde Des Tages (1984)

89. Reinhard Lakomy, Heut Bin Ich Allein (1973)

90. Holger Biege, Reichtum Der Welt (1979)

91. Veronika Fischer, Guten Tag (1976)

92. Panta Rhei, Alles Fließt (1973)

93. Scirocco, Sagen Meine Tanten (1972)

94. Bettina Wegner, Sind so kleine Hände (1979)

95. Czerwone Gitary, Wege (1971)

96. Electra, Nie Zuvor (1984)

97. Franke Echo Quintett, Melodie Für Barbara (1964)

98. Gerhard Gundermann, Trauriges Lied Vom Sonst Immer Lachenden Flugzeug (1988)

99. Liedertheater Karls Enkel, Oma Amler (1980)

100. RosaLili, RosaLili (1987)

El mito del buen salvaje: por qué las élites no quieren que seas como Gata Cattana

11 abril, 2020

Fuente: http://www.elespanol.com

Gata Cattana.

Gata Cattana.

CULTURA CONTRACULTURA

La élite prefiere a una clase obrera estereotipada, permeable al credo neoliberal -a la hipersexualización y el individualismo-. Más parecida a La Zowi que a las Tribade.  

 

Ricardo Romero (Nega) 
 

La agencia de turismo Bushmasters abandona a sus viajeros en plena jungla amazónica de Guyana con un poco de agua y comida, un machete, un arco y unas flechas. Durante los primeros días, miembros de la tribu macushi les enseñan a construir un refugio, pescar o localizar agua potable. Todo por 2.100 euros (vuelos aparte). Pero en ocasiones el sueño de huir de la rutina y ser un salvaje (por unos días) se diluye cuando vemos al líder de la tribu con un smartphone o a una nativa con una camiseta de Coca-cola o Levis. Entonces el turista, como buen colono, se frustra; el salvaje no es tan salvaje como esperábamos.

Pero a veces no hace falta coger un avión para hacer turismo. En los últimos tiempos hemos asistido a una exotización de la clase obrera y en general de las clases populares que es menester traer a colación. Así, nos encontramos con artículos que nos recuerdan que, aunque la arquitectura de los edificios es horrible y la gente no recoge las cacas de los perros, vivir en un barrio del extrarradio quizá no sea un infierno y no hay que rezar por su gentrificación (Sabina Urraca, El País de las Tentaciones).

Descubrimos en Twitter que los bakalas, “aunque no lean demasiado, comen mejor el coño que cualquier modernillo hipster”; la sexualización de la clase social y el mito del obrero empotrador que, en última instancia, sólo sirve para eso. E incluso podemos vestirnos como un chaval de barrio aunque estemos podridos de dinero; se venden riñoneras de la marca Gucci por 400 euros. ¡Atrévete a ser un trapero de barrio!, sin salir del club náutico, claro. La gente de abajo como exotismo, como objeto del que extraer placer sexual y como destino turístico al que sustraerle recursos estéticos.

En El Trap. Filosofía millenial para la crisis en España (Errata Nature, 2019) de Ernesto Castro hay mucho turismo, casi es un diario de campo: en última instancia no deja de ser la teorización por parte de la clase media académica de un subgénero que nace en las calles de los barrios obreros más pauperizados y que bebe del lumpen, la delincuencia y, en definitiva, de la gente de abajo que más sufre las consecuencias de una crisis que parece no tener fin. Ernesto, a modo de agencia turística, nos vende, de forma muy exhaustiva y detallada, los pormenores y peripecias de estos [anti]-héroes de barrio centrándose en sus figuras más representativas. El academicismo más arrogante recorre el libro de principio a fin y las analogías absolutamente delirantes van sucediéndose a lo largo de las páginas.

Así, C. Tangana se convierte en un pastor luterano o Young Beef en Adorno cuestionándose la poesía después de AuschwitzBad Gyal se convierte en poco menos que en la nueva Rosa Luxemburgo. Las analogías –cogidas siempre con unas pinzas enormes–, sirven para que el autor ponga sobre la mesa sus vastos conocimientos filosóficos, para explicar de forma compleja y elaborada lo que en realidad, probablemente, tiene explicaciones mucho más sencillas. Pero como sabemos desde hace algunas décadas, la misión principal de la Academia es reproducirse.

Arte político (¿y panfletario?) 

Pese al trabajo –realmente titánico– de recopilación de entrevistas, declaraciones, videoclips y demás, sigue sin quedarme claro qué es el trap y/o la música urbana, lo que tengo claro es que en el libro se pueden utilizar como sinónimos. La principal tesis del libro es que estos artistas ‘urbanos’ se limitan a fotografiar la realidad, de ahí el individualismo, el culto a las grandes marcas, el sexismo, el consumismo exacerbado, la sobreexposición de los cuerpos normativos, el amor al lujo, etc, a modo de banda sonora para una crisis casi civilizatoria. En resumidas cuentas, pobres que quieren ser insultantemente ricos. Pero como suele suceder, unos pocos lo conseguirán mientras la gran mayoría se quedará por el camino.

No obstante, es de primero de teoría cultural que fotografiar la realidad es reproducirla perpetuando el estatus quo existente. Fue Beltolt Bretch el que nos dijo que “el arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma”, pero a Ernesto parece que le dan lache (que diría un trapero) los artistas que intentan remodelar o cuestionar la realidad existente. Insistía en la presentación de su libro en Valencia, lo poco que le atrae el arte muy explícito o panfletario en términos políticos. En realidad es un pensamiento bastante extendido entre cierta elite intelectual y entre muchos ambientes culturales de clase media y/o hipster: el arte político es un panfleto y el panfleto es de baja calidad per sé, es fácil, barato, poco elaborado, directo, básico, en resumidas cuentas, “panfletario” (en el sentido más peyorativo del término). Una tradición que quizá empieza en Lutero y va de Eisenstein a Chaplin pasando Buñuel, Miguel Hernández, Woody Guthrie o RATM (celebremos su regreso, por cierto). Y que termina en la última peli de Ken Loach.

Porque claro, un videoclip con chicas en pelotas en una mansión, Gucci y coches caros no es un panfleto político ni propaganda capitalista o neoliberal, es performance (o algo peor). En realidad es fascinante, el arte político sólo parece notarse sólo es panfletario, cuando cuestiona el sistema, cuando se reafirma o se reproduce ese mismo sistema es el orden natural de las cosas y en ningún caso se trata de arte político. Pero fue Mao y su RevolucióCultural el que nos recordó que Todo arte es político’. Ojalá una Revolución Cultural con masas de estudiantes asaltando las oficinas de Jot Down, Vice y El País de las Tentaciones y luego ajusticiando a sus CEOs y community managers en las plazas: el veredicto es “culpables”, el castigo 20 horas diarias escuchando discos de La Polla Records.

Trap y feminismo liberal

Cuando le pregunté a Ernesto por qué en su libro había espacio para Bad Gyal, para la Zowie y otras `trap-queens´, pero en cambio no había una sola línea dedicada a Tribade, en realidad no supo qué contestarme. Supongo que Tribade es uno de esos grupos de letras políticas explícitas que tan poco gustan en ciertas élites culturales y académicas; feminismo, marxismo y militancia activa (recientemente se acercaron a la cárcel a cantar y a apoyar a una joven detenida y encarcelada tras los recientes disturbios en Barcelona). Y claro, una cosa es poner un tweet y otra ser una militante anti-sistema y sediciosa, tampoco nos vengamos muy arriba ni crucemos la frontera de lo tolerable.

Y no aparecen en el libro de Castro por la misma razón por la que en un artículo de El País titulado de forma muy significativa Las mujeres revolucionan la música urbana (escrito, como no podía ser de otra manera, por un hombre) aparecen La Zowie, Bad Gyal y otras Trap-queens fetiches de Castro y su libro, pero en el que no hay hueco para las barcelonesas del trap aflamencado. Feminismo liberal que reproduzca los valores de competitividad e indivualismo del mercado y enseñar el culo claro, feminismo de cuestionar la propiedad de los medios de producción no, ese molesta.

En definitiva, feminismo del que pone cachondo a los articulistas cuarentones que escriben en Vice, Playground o en el dominical de El País. Articulistas que analizarán el fenómeno con una mirada casi antropológica, siempre desde un afuera seguro, como el que visita un zoológico o como el que ve una película porno por primera vez. La clase baja y sus manifestaciones culturales como exotismo, como fenómeno de feria; mira qué uñas tienen, mira qué deslenguadas son, mira cómo mueven el culo. En definitiva, la clase media cosmopaleta (y masculina) fantaseando con acostarse con la choni de turno en una finca de ladrillo visto de un barrio de la periferia.

Ser ‘el buen salvaje’ (o disfrazarse de él)

Y Tribade no aparecen en el libro porque son capaces de hilvanar tres frases seguidas y con sentido en una entrevista. No aparecen en el libro por la misma razón que LCDM son “pijos universitarios” aunque vengamos de la clase obrera manual (un soldador y un cristalero), porque, en definitiva, nada molesta más a la clase media que un pobre que no lo parece. Porque cuando el objeto de estudio no actúa como esperábamos y no es el buen salvaje estereotipado que cumplirá todas las expectativas –y fantasías– del académico explorador que se adentra en la jungla, todo se nos viene abajo.

El obrero empotrador, la choni promiscua, el bar de tapas que huele a fritanga, la finca de ladrillo visto, el negro del miembro enorme, la latina caliente, el moro delincuente, etc. Y por supuesto, el trapero pendenciero y la trapqueen que enseña mucha chicha. No me toques los estereotipos (aunque estén construidos a base de racismo y clasismo). Y así, como el turista que se frustra cuando el jefe de la tribu saca un smartphone, el académico de clase media o el columnista hipster de la revista de tendencias, se decepciona cuando se topa con una chavala de barrio que está formada políticamente, que es culta y que no utiliza la sobreexposición de su cuerpo como un elemento indispensable de su producto cultural.

De alguna manera, no es la choni que esperábamos, no cumple con los estereotipos que alimentan el relato que hemos construido. Baila, mueve el culo, joder, di algún taco, báñate en billetes o algo, tírate champán por encima. ¿No quieres ser rica? Todo el mundo quiere. No te expreses tan bien que parece que tengas estudios. No tienes deje barriobajero cuando hablas; no me sirves. Estás fuera de mi artículo, de mi libro, de mi teoría. Y quiero que me devuelvan el dinero de la entrada (a fin de cuentas hemos venido al circo, ¿no?). Tanto es así que en ocasiones nos topamos con situaciones ciertamente paradójicas, cuando no sonrojantes: artistas que vienen de la clase media, de buenos barrios y buenas familias (al final todo se sabe), hablando con monosílabos en las entrevistas, poniendo acento de barrio y utilizando expresiones, ropa y atrezzos de una clase social a la que no pertenecen. Es decir, se ponen un disfraz. Y desde luego mejor ponerse un disfraz que verse fuera del mercado, claro.

¿Recuerdan a la cordobesa Gata Cattana? Parece que nos dejó hace mil años; la escena ha cambiado tanto que parece que nos dejó hace mil años. ¿Cómo encajaría hoy su discurso, tan alejado del individualismo salvaje, el culto a las grandes marcas y la ultra-sexualización? Muy probablemente no resultaría demasiado atractivo al periodista de tendencias de turno. ¿Federici? Buh, ¡política! No me sirve. Me aburro. Además, no enseña el culo.

Y no me sirves porque si no cumples con los estereotipos que entorno a ti hemos construido desde nuestra urna de conocimiento erudito, no podemos ejercer el paternalismo, en realidad la forma de clasismo más brutal que existe. Y es la más brutal porque perpetúa el orden existente y niega el ascensor social: a cierta élite intelectual no le interesa el joven de abajo que se ha formado y tiene conciencia de sí, la joven que defiende su feminismo de forma militante, el chaval de barrio que terminó la FP y se abre camino en un taller y se manifiesta contra las casas de apuestas, ese relato es muy aburrido. Queremos al buen salvaje, al deslenguado, al delincuente, a la que enseña el culo y grita que es “muy puta”. Queremos al buen salvaje que, desde nuestra perspectiva platónica, sea “siervo por naturaleza”. Y de la misma forma que tras el descubrimiento del Nuevo Mundo, los nativos eran considerados “aptos” para recibir la fe católica, nuestro buen salvaje urbano también es apto para asumir el credo neoliberal.

Y tras analizar con nuestro microscopio todos y cada uno de los tópicos y estereotipos más negativos atribuibles a la chusma, volveremos a nuestro barrio de clase media; tranquilo, seguro, con carril bici, galería de arte en la esquina y bar de cereales. Quizá hasta colguemos en el balcón la bandera de Más País con el rostro de Errejón y Carmena. Un barrio -desde luego- sin chonis, sin peluqueras de uñas imposibles y sin menores extranjeros no acompañados en el parque escuchando trap y fumando porros. Y nos sentaremos delante de nuestro Mac portátil a escribir el enésimo artículo sobre trap en la revista de tendencias. Y quizá alguno de esos chavales/nativos, entrado ya en años, nos grite desde un diario digital dirigido por Pedro Jota, que no nos pongamos el disfraz, que no nos van a aceptar, que nos larguemos a otra parte con nuestro paternalismo, que no quieren ser un circo para entretenernos. En resumidas cuentas, que no quiere ser nuestro buen salvaje.

Las cinco claves de Comanchería, el nuevo disco de Los Chikos del Maíz

18 febrero, 2020

Fuente: http://www.valenciaplaza.com

Un disco continuista en su esencia ideológica y su espíritu activista, pero que supone un salto de pértiga en otros aspectos. Más y mejor producción, varias incursiones en los ritmos latinos (que no en el reggaeton) y colaboraciones de artistas como Kase O, Zatu, Ana Tijoux o David Ruíz, de La M.O.D.A

03/10/2019 – 

VALÈNCIA.

“He sido pobre toda la vida. También mis padres, y sus padres. Es como una enfermedad… que se transmite de generación en generación. Infecta a todas las personas que uno conoce… pero no a mis hijos. Ya no. Todo esto es de ellos ahora. Nunca maté a nadie en mi vida, pero si quieres que comience contigo, adelante, viejo. A ver si puedes tomar la pistola antes de que te vuele del porche”.

Toby (Comanchería. David MacKenzie, 2016)

Los Chikos del Maíz han vuelto “como un golazo en el descuento”; justo cuando el púlpito del rap político en España amenazaba con quedarse sin grandes predicadores. El grupo valenciano fundado por Ricardo Romero (Nega) Toni Mejías (El Sucio) -al que recientemente se ha sumado el dj Plan B– vuelve a una escena, la del hip hop, que ha cambiado de rostro. Dominada por otros ritmos, otro discurso, otra faz comercial. Una escena cuyos nuevos popes se dirigen a un público aparentemente descreído, al que le importan un rábano las rimas y la orfebrería fina del verso. Una nueva generación de espectadores que no le hace ascos al playback, corea al que llora en la limo y baila a la del fucking money man. Menudo percal para volver al ruedo y hablar de asuntos tan poco coloridos como los refugiados palestinos, la guerra en Yemen, las industrias contaminantes o los gobiernos corruptos. Adónde voy yo mentando a Kerouac, a Haneke o a Miguel Hernández. Menudo confeti de desgracias. A que no me como un colín.

Esta es la interpretación (bastante libre) de los miedos y las incertidumbres que han acompañado a Los Chikos del Maíz durante estos tres años de silencio discográfico, en los que sin embargo ya se estaba gestando el elepé -el tercer de su trayectoria- que mañana sale a la venta en toda España bajo el título de Comanchería. En realidad, Nega lo explica así: “Componer un disco nuevo siempre es estresante, pero este lo ha sido mucho más. Hacía mucho tiempo que no sacábamos material nuevo, y teníamos al principio muchas dudas sobre si encajaríamos en esta escena nueva en la que todo el mundo hace reggaetón. Todo ha cambiado mucho. Y además nosotros tenemos ya unos años… Pero la respuesta del público, incluso antes de salir el disco, ha sido alucinante. Así que nuestros miedos están disipándose rápidamente”.

El suyo es un regreso anunciado. A principios de enero varias estaciones de metro de Madrid y València amanecieron con marquesinas gigantes dando la noticia-, y desde entonces el grupo ha servido dos videosingles –“Valerie Solanas (Stop Making Stupid People Famous)” y “Barrionalistas”-, ninguno de los cuales están incluidos en esta nueva remesa de 14 canciones que lanza mañana la discográfica Boa Records. Su objetivo era “calentar” al personal, tantear el terreno. Poco después llegó el primero de los tres videoclips que sí anticipaban el esperado Comanchería. El resultado agregado de todo ello son cientos de miles de visualizaciones y miles de entradas vendidas para una gira a seis meses vista para presentar un disco que todavía no ha visto la luz.

Bien, pero ¿qué traen de nuevo estos dandis de clase obrera? Aquí van cinco claves:

Pasión cinéfila: de Fernán Gómez a Peckinpah 

Siempre ha estado ahí, es una de sus señas de identidad más evidentes, pero nunca se había expresado de forma tan gráfica. La propia portada del disco se presenta como el cartel de un western moderno. Nega y Toni, como Toby y Tanner en la película de David MacKenzie que da nombre al disco, se nos presentan como dos hermanos asalta bancos travesando una pradera bañada por una luz crepuscular texana.

Esta es solo la primera de una larga lista de referencias cinematográficas, insertas en los versos y ancladas desde el mismo título de las canciones: El extraño viaje -en referencia a la obra maestra de Fernando Fernán Gómez de 1964-; Senderos de Gloria (guiño a la película antibélica de Kubrick); Anatomía de un asesinato (por la de Otto Preminger); Grupo Salvaje (la debilidad por la maestría de Sam Peckinpah para retratar la maldad humana nos cuadra totalmente).

Kase O, Zatu, Ana Tijoux y otros colaboradores estelares

“Siempre hemos querido meter colaboraciones en nuestros discos, pero la inexperiencia al final se ponía en nuestro camino y nunca nos daba tiempo a hacerlo -explica Ricardo a Culturplaza-. Pero este disco lo hemos hecho con tanta antelación, llevamos tanto tiempo trabajando en él, que por fin hemos podido hacerlo”.

Foto: ADOLF BOLUDA

Foto: ADOLF BOLUDA

Son muchas, y algunas muy sonadas, como la de Kase.O (“¡Ya era hora!”); Zatu de los sevillanos SFDKDavid Ruiz, cantante de La M.O.D.A., o la rapera feminista chilena-francesa Ana Tijoux (“Un referente para mí desde que tenía 15 años”). También figura Monty Peiró, que ha aportado música y voz al corte “Anatomía de un asesinato” (“Es una artista multidisciplinar increíble. Nos ha metido bajos, guitarra, armónica… de todo. Ha sido un privilegio contar con ella”), el cantante de reggae Mistah Godeh y el MC y productor valenciano Erick Hervé. Una buena guardia pretoriana de artistas vinculados a Los Chikos del Maíz no solo por afinidades musicales, sino también ideológicas.

Las bases: no todo es bombo y caja (¡que entre la salsa!)

Quizás el aspecto más novedoso del disco, con respecto a los anteriores trabajos del grupo. “Por un lado, hay canciones con un sonido muy yanqui noventero, bases de bombo y de hip hop clásico, pero también hemos querido arriesgar un poco, introduciendo temas más latinos, salseros, con guitarra acústica… Nos hemos metido en buenos berenjenales -ríe Nega al otro lado del teléfono-. Pero es que cuando te plantas con tantas maquetas y discos ya grabados, te apetece experimentar un poco y probar”. 

Las letras: sin piedad 

Uno no se mete a rapero (ni a periodista, todo sea dicho) para hacer amigos. Desde luego no es el caso de Los Chikos del Maíz, azote (irredento) de banqueros, traperos, patrones y monarcas. Y no, no les va nada tampoco Errejón, ni Carmena, ni sus magdalenas. El capitalismo, recitan, es morir solo como Daniel Blake (referencia a Ken Loach), y los raperos que anuncian casas de apuestas tienen que hacérselo mirar. De los traperos y sus “vídeos de culos y tetas” mejor ni hablamos.

El grupo valenciano ha llegado lejos a base de sudar tinta; saben transformar sus demoledores editoriales de actualidad en versos preñados de mala leche, inteligencia y un amargo sentido del humor que lo mismo aviva la indignación por una causa perdida que roba una carcajada.

Una gira que batirá su propio récord 

La gira de presentación del disco tiene por el momento 22 paradas. Arranca el 1 de noviembre en Valladolid y finaliza el 7 de marzo en la sala Moon de València (que ya ha tenido que abrir una segunda fecha). A seis meses vista, y sin el disco en el mercado, ya hay varios sold outs, como el de Vitoria o La Riviera en Madrid, cuyo aforo es de 2.200 personas.

 

10 canciones para 10 hinchadas

3 febrero, 2020

El fútbol es capaz de provocar todo tipo de expresiones en las gradas de los estadios. Sin duda, la música es una de las más llamativas. La identificación musical de las hinchadas con ciertas canciones representa una realidad universal de la cultura futbolística, capaz de fusionar dos de las grandes pasiones de la humanidad; el fútbol y la música. En Panenka, más allá de los míticos You’ll Never Walk Alone y We Are The Champions, listamos nuestra particular banda sonora futbolística.

1- THE LIGHTNING SEEDS – THREE LIONS (SELECCIÓN INGLESA)

La canción de la banda de Liverpool fue gestada en un programa de sátira futbolística de la BBCFantasy Football League (1994). Sus presentadores, los cómicos David Baddiel y Frank Skinner, compusieron Three Lions para la Eurocopa de 1996, una canción que volvió a resurgir en el Mundial de Rusia entonando el famoso it’s coming, it’s coming home, en referencia a la Copa del Mundo.

Canción original: https://www.youtube.com/watch?v=oyoy2_7FegI

2- THE WHITE STRIPES – SEVEN NATIONS ARMY (BAYERN DE MÚNICH, ALEMANIA)

Desde el año de su lanzamiento, en 2003, el hit del dúo de Detroit se popularizó entre el conjunto de las hinchadas futboleras. Aunque los aficionados del Brugge KV fueron los primeros en entonarla, los muniqueses la viralizaron incluyéndola en la celebración de sus goles. Desde 2008, también ha tenido protagonismo en Eurocopas y Mundiales.

Canción original: https://www.youtube.com/watch?v=0J2QdDbelmY

3- ANDRÉS CALAMARO – LA PARTE DE ADELANTE (BOCA JUNIORS, ARGENTINA)

La afición de Boca Juniors, también conocida como ‘La 12’, fue capaz de futbolizar un tema sobre el amor pasional de Andrés Calamaro, símbolo del rock nacional argentino. La hinchada adaptó la letra de ‘El Comandante acordándose de algunos de sus grandes rivales: “Al gallinero ya se lo prendimos fuego, a San Lorenzo lo corrimos en Boedo, a Avellaneda lo defiende un policía…”.

Canción original: https://www.youtube.com/watch?v=yz3NmuRWujs

4- DONATO Y ESTÉFANO – SIN TI (COLO COLO, CHILE)

Poco se pensaban Fabio Alfonso Salgado y Donato Poveda, más conocidos como Donato y Estéfano, que su canción Sin ti, del álbum Mar Adentro (1995), acabaría siendo versionada por La Garra Blanca, la hinchada de Colo Colo. La titularon Salta La Garra Blanca Descontrolada y, desde entonces, la cantan a viva voz en el Monumental David Arellano.

Canción original: https://www.youtube.com/watch?v=PB3mAh9qR2s

5- THE POGUES – DIRTY OLD TOWN (VIRGIL VAN DIJK, LIVERPOOL, INGLATERRA)

Los aficionados ‘reds’ tienen un nuevo ídolo, el defensa holandés Virgil Van Dijk y, como no podía ser de otra manera, ya le han dedicado su particular cántico. Esta vez se han basado en los ritmos del tema Dirty Old Town, de la banda de rock anglo-irlandesa The Pogues. Dice así: “nuestro defensa central, nuestro número cuatro. Lo vemos defender y lo vemos marcar, él pasará el balón, tranquilo como quieras. Él es Virgil Van Dijk, él es Virgil Van Dijk”.

Canción original: https://www.youtube.com/watch?v=pupVjQBwASo

6- TAKAGI & KETRA – AMORE E CAPOEIRA (CRISTIANO RONALDO, JUVENTUS, ITÁLIA)

La hinchada ‘bianconera’, entusiasmada con la llegada de su nuevo crack, Cristiano Ronaldo, deliró con una canción cuya letra fue propuesta por la popular modelo y presentadora Monica Somma. El cántico, que se refiere a CR como ‘El Rey’, se viralizó a través de un vídeo publicado en Twitter por el tifosi Andrea Paluzzi. La canción que anima al portugués está basada en un tema del grupo de pop-rap italiano Takagi & Ketra.

Canción original: https://www.youtube.com/watch?v=N4pqF-hwFM4

7- PETULA CLARK – I WILL FOLLOW HIM (CRYSTAL PALACE, INGLATERRA)

El modesto Crystal Palace de Londres es famoso por la inmensa alegría que contagian sus aficionados. Una de las canciones que más se escucha en el Selhurst Park es el I Will Follow Him, un tema de origen francés que tuvo un gran éxito en los años sesenta y, posteriormente, formando parte de la banda sonora de Sister Act (1992). Los ‘eagles’ pusieron el título de We Love You a su cover particular.

Canción original: https://www.youtube.com/watch?v=6SHIfYJRTwI

8- BLUR – SONG 2 (F.C. ST. PAULI, ALEMANIA)

El F.C. St. Pauli, segundo club de Hamburgo, destaca por su carácter rebelde ante los grandes equipos germanos como son el Bayern, el Leverkusen y el Dortmund. Esta actitud, un tanto canalla, se ve reflejada en la música que sus aficionados entonan cada vez que hay gol en el Millerntor Stadion; el Song 2 de Blur, todo un insurgente torbellino. Además, el St. Pauli salta al campo con la rockera Hells Bells, de AC/DC.

Canción original: https://www.youtube.com/watch?v=SSbBvKaM6sk

9- VENGABOYS – SHALA LALA (ROSENBORG, NORUEGA)

Las celebraciones de la liga del Rosenborg conseguida en 2015 vieron nacer un cántico que empezó a gestarse en el vestuario del equipo. Se trata de una versión del Shala Lala de Vengaboys a la que, el entonces capitán del equipo, Mikael Dorsin, empezó a darle vueltas, junto a otros compañeros, hasta conseguir contagiarla a los aficionados. La sintonía que surgió entre la grada y los jugadores fue uno de los fenómenos más mediáticos de la temporada.

Canción original: https://www.youtube.com/watch?v=Obi4iELWJ3Y

10- RIGHEIRA – L’ESTATE STA FINENDO (GÉNOVA Y NÁPOLES, ITÁLIA)

Lo que fue todo un éxito de la música italiana durante los años ochenta, L’estate sta finendo (El verano se acabó), terminó convirtiéndose en un cántico estrella del ‘calcio’. La letra de la canción pasó a hablar del ocaso estival al sentimiento de una hinchada, titulándose Un giorno all’improvviso. Aunque también se escucha en la Gradinata Nord del Luigi Ferraris, estadio del Génova, no se viralizó hasta ser cantada en San Paolo, mítico estadio del Nápoles. Actualmente la entonan en muchos otros campos de la Repubblica.

Canción original: https://www.youtube.com/watch?v=OGyfat0Q2vA

‘Sarri, Sarri’, la canción de Kortatu que festejaba la fuga de dos etarras de la cárcel

18 enero, 2020

Fuente: http://www.blogs.publico.es

08 SEP 2019

Iñaki Berazaluce

Que levante la pierna quien no haya bailado alguna vez el ‘Sarri, Sarri’ de Kortatu. De Rentería a Algeciras, pasando por Poble Nou o Carabanchel, los bares, las discos y los garitos de media España (o “estado español”, en el argot batasuno) empezamos a bailar en 1984 el desenfrenado ‘ska’ de Kortatu… y seguimos bailándolo varias décadas más.

Claro, que nadie o casi nadie hablábamos euskera (no te dejes engañar por mi nombre, que soy de Moratalaz), así que toda aquella jerigonza de “Ez dakit zer pasatzen denazken aldi hontan” nos sonaba a chino, a búlgaro… o a vasco. Y aun así, nos la sabíamos de memoria. Cómo íbamos a saber que lo que estaban celebrando Kortatu era la espectacular (por cutre) fuga que acababan de hacer dos reclusos de ETA de la cárcel de Martunete, escondidos en dos altavoces tras un concierto del cantautor Imanol Larzabal, antiguo miembro de la banda terrorista y que, al parecer, no tuvo nada que ver en la fuga.

Los fugados eran José Ignacio Picabea y José Ángel Sarrionaindía, el ‘Sarri’ que dio título a la canción, convertido en un himno del baile y la subversión un año después, en 1985, con la publicación del primer disco de la banda, ‘Kortatu’, que circuló por todo el territorio nacional en formato de casette pirata.

El vídeo de la canción -que muy pocos vimos, o vimos y olvidamos, o tal vez no le prestamos la debida atención porque aquello del “conflicto vasco” nos pillaba un poco a trasmano- era una “dramatización” de la fuga de los reclusos, una fuga que fue celebrada entre la juventud abertzale vasca de la época, que era, básicamente, toda. Eran los “años de plomo”, no lo olvidemos, y ETA aún gozaba de un gran apoyo popular en el País Vasco.

Seguramente hoy, la canción y el vídeo hubieran sido prohibidos de inmediato a modo de “muro de contención” contra el secesionismo violento. La canción, por apología del terrorismo y el vídeo porque ¡no sale una sola tía!, prueba fehaciente de que la lucha abertzle era, en esencia, testosterónica y de por qué era, es y será tan difícil comerse un colín en Euskal Herria. ¿Bailando pogo?

La génesis de la canción

Kortatu, que meses antes también había actuado en Martutene junto a Barricada, valoró de inmediato las posibilidades que ofrecía aquel acontecimiento. «Conocimos a Sarri y otros presos políticos, y bromeamos con la idea de que se fugaran en las fundas de nuestros instrumentos, sin saber que ya estaban preparando su evasión», explicó Muguruza con posterioridad”, recuerda Anje Ribera en un artículo en su blog Música Callada. “La grabación de ‘Sarri, Sarri’, que tomó el título del apodo de uno de los prófugos, Joseba Sarrionandia, tuvo lugar en los estudios Tsunami de San Sebastián un mes más tarde de la huida”.

¿Kortatu proetarra?

En cuanto alguien tradujo la letra al castellano, la canción del ‘Sarri Sarri’ sirvió para colgar el sambenito de “proetarra” a Kortatu y a su cantante y líder, Fermín Muguruza. Es una acusación maliciosa y carente de fundamento. En primer lugar, el tema no es una celebración de ETA sino de una fuga carcelaria, algo que cualquier persona razonable debería celebrar.

Concierto de Kortatu en el Gaztetxe de Egia (1987). Fermin Muguruza a la izquierda e Iñigo Muguruza a la derecha. Foto: Jon Iraundegi / CTXT. 

En segundo lugar, los Kortatu eran unos veinteañeros cuando escribieron el ‘Sarri Sarri’ y a esa edad todos somos, o todos éramos, no ya proetarras sino antisistema y, desde luego, antipolicía. Ellos, los “maderos” eran el enemigo, así que, por ósmosis, los ‘borrokas’ eran de nuestro bando. Lo dicho: eso lo piensas con 20 y ciego de kalimotxo, y diez años después, ya sereno y con resaca, te das cuenta de que los “buenos” eran aún peores que los malos. Ni más ni menos que la trayectoria que hizo Muguruza, que condenó los crímenes de ETA hace décadas.

«Muguruza considera que, con el paso del tiempo, la canción se ha convertido en un himno anticensura. «Tras los ataques y difamaciones por parte de la AVT se ha mitificado más y su proyección ahora va más allá de la celebración de una fuga». Asegura que cada vez que la canta siente algo parecido a lo que «debieron experimentar Villa y Zapata al entrar en la capital de México una vez triunfó la revolución»».

No es fácil quitarse una etiqueta. Hace un par de días y, a modo de conmemoración de la muerte de Íñigo Muguruza, bajista de Kortatu, compartimos en Twitter la disparatada versión que el Orfeón Logroñés hizo en 2016 de la canción ‘Mierda de ciudad’, otro clásico inmortal del grupo vasco. Entre los miles de retuits y cientos de comentarios no han faltado la cuota de mermados que han aprovechado para tachar de “etarras” a Kortatu y a los Muguruza.

Strambotic@Strambotic

‘Mierda de ciudad’, interpretada por el Orfeón Logroñés.

En memoria de Iñigo Muguruza.

Video insertado

Termino este artículo con unas hermosas palabras que nuestro compañero Xandru Fernández ha dedicado en CTXT Íñigo Muguruza -y, por extensión, a Kortatu-:

“Muchos de mis conocidos están escuchando ahora mismo una canción de Kortatu como si fuera la primera vez, y eso es así porque se ha muerto el bajista y nadie presta atención al bajista salvo cuando se muere y algo en tu interior te susurra que prestes atención, que había un músico ahí, la dichosa sección rítmica de la que nunca hablan en Mondosonoro”.

Con información de Música Callada (El Correo), CTXTEl País, y El Correo.

BONUS TRACK: Almeida Carapolla ya tiene su canción

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“Más que persecución de artistas de izquierdas, lo que hay es una torpeza tremenda”

30 diciembre, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

La conversación tiene lugar en un momento en que los incendios de Gran Canaria ocupan la primera plana de todos los medios. Pedro Guerra (Güímar, Tenerife, 1966) sufre con la noticia “como todo el mundo, porque es una imagen muy triste. En Gran Canaria además, un incendio tan grande y devastador para un territorio tan pequeño, supone un drama que no se puede entender”. Pero el músico canario también tiene motivos para la alegría. Este verano está de gira con motivo del 25 aniversario de su disco debut, Golosinas, el mismo que lo puso en la vanguardia de una nueva oleada de cantautores junto a Javier Álvarez, Ismael Serrano o Jorge Drexler, entre otros.

¿Dicen las canciones cosas nuevas, un cuarto de siglo después?

No tanto, más bien se mantienen como una actualidad. No las siento para nada distintas, y de hecho una de las razones por las que he decidido volver sobre este disco es porque tenían una actualidad grande. Se escucha y se canta como hace 25 años.

Cuando escribió un tema como Contamíname, ¿podría imaginar también que tendría esta vigencia al cabo de este tiempo?

Podía suponer que los problemas derivados de la circulación de seres humanos por el planeta seguirían sin resolverse. Lo que no podía imaginar es que habría en el mundo este retroceso que estamos viviendo. No sólo se trata de Salvini en Italia, es también Bolsonaro en Brasil, y Trump en Estados Unidos, y en España vivimos el auge de Vox. Hay un paso atrás tan grande a nivel mundial que sin duda me sorprendería hace 25 años. Entonces quería creer que los pasos serían siempre hacia delante.

Canarias fue un puerto de llegada de migrantes durante un periodo especialmente intenso. ¿Llegó a comprender alguna vez a sus paisanos que se oponían a auxiliar y acoger a los cayucos, por algún tipo de miedo o de rechazo?

No, es algo que no puedo entender. La tendencia natural, por humanidad, debe ser acoger a esa gente. Sobre todo, cuando se acercan a lugares que se caracterizan, en su Historia, por haber enviado emigrantes a otros países. Es lo increíble de un país como Italia, que fue un pueblo emigrante desde siempre. Canarias también lo fue, nuestros abuelos y bisabuelos marcharon, sobre todo a América, y mejor o peor, fueron acogidos. Por eso no me cabe en la cabeza esa cerrazón de Europa. Como digo, acoger es lo primero, por sentido humanitario, y luego hacer políticas de integración. Y por último, pedir cuentas a los países de origen. Hablamos de gente que viene de realidades complejísimas, que hace un viaje que, lejos de ser de placer, discurre en la línea que separa la vida y la muerte.

Volviendo sobre Golosinas, algo que sí ha cambiado es la industria discográfica. La que existía hace 25 años saltó por los aires, ¿no?

Ha cambiado todo muchísimo. La industria entró en crisis, luego se ha ido recuperando poco a poco pero las formas de consumo han cambiado totalmente. Cuando Golosinas vio la luz no existían las redes sociales, Internet medio empezaba. Ahora el mercado físico está casi a punto de desaparecer, se consume música digital… todo es distinto.

¿Siente nostalgia de aquella época?

Echo de menos lo bueno que había, y me adapto a lo bueno que hay ahora y que antes no teníamos. Pienso que tendríamos que haber funcionado con una balanza, y no renunciar a cosas que eran mejores. Por ejemplo, el álbum con formato físico, entendido como un todo, con una portada… ¿Por qué renunciar a eso?

Usted surgió también en medio de un boom de las pequeñas salas de conciertos, muchas de las cuales también se han perdido. ¿A qué se debe?

Bueno, en los últimos años se está revitalizando el circuito. Eso se lo debemos a la crisis, no quedó más remedio que reabrir ese circuito. Hay mucha gente trabajando en él, a pesar de que algunas ciudades sigan teniendo políticas muy hostiles hacia la música en directo.

El compromiso, ¿adquiere otro sentido con el transcurrir de los años?

Uno no va a cambiar eso. Desde Golosinas a mi último disco, tengo canciones de amor y otras de temática social, es una forma de trabajo. Aunque hiciera un disco todo de canciones de amor, el compromiso seguiría asomando por todas partes.

En 2005 apoyó públicamente la campaña de IU a las elecciones europeas. ¿Volvería a hacerlo?

No. Puntualmente sí lo hice porque sí, porque la coyuntura me animó a ello. Ahora sigo teniendo la misma posición ideológica, pero me pienso mucho lo de apoyar campañas en concreto. Con la división que hay en la izquierda, se vuelve todo más complejo. Me gustaría ver una propuesta unitaria, seguramente me implicaría en una campaña como esa. Pero tampoco sé si es eso lo más importante…

Su cuñado y su sobrino, Luis y Pedro Pastor, han sido objeto de sonada censura recientemente. ¿Hay una persecución de los artistas de izquierda, como se ha denunciado?

Creo que más bien hay una torpeza absoluta. Un Ayuntamiento de derechas, si no quiere contratar a alguien, no lo hace y punto, así funcionan las cosas. Y probablemente funcionen igual al revés. En 25 años ha habido ayuntamientos donde no he actuado nunca, ni yo ni Luis Pastor. Pero si hay un concierto cerrado, que llegue un Gobierno nuevo y tire eso para atrás sí supone un acto de censura, casi de venganza. Y es una torpeza tremenda, porque el resultado se vuelve en su contra. Espero, en todo caso, que no se convierta en práctica habitual, porque lo hemos visto con Luis y Pedro, con Def con Dos, con C. Tangana hace poco…

Por él iba a preguntarle precisamente. ¿Es la misma censura la que sufre Luis Pastor que la de C. Tangana?

No, creo que hay que distinguir. Partiendo de la idea de que no se debe censurar a nadie, y de que estoy contra todas las prohibiciones, se supone que tras el veto a C. Tangana hay un argumento, el propósito de no contratar a un grupo que canta letras machistas u homófobas, que atentan contra valores intocables. En la música de Luis Pastor y de Pedro no hay incitación al odio, ni nada, solo piensan distinto. Eso es un pequeño matiz.

¿No es para los cantautores un objetivo loable molestar, inquietar al poder?

Habría que preguntar uno por uno, tampoco es que los cantautores nos reunamos para ver una manera común de operar. A mí no me preocupa irritar al poder tanto como defender una manera de ver el mundo. La intención es al final esa, decir lo que uno piensa.

Usted, junto a otros compañeros, fue durante mucho tiempo la nueva canción de autor española. Ahora es aclamado por los novísimos como un referente, ¿cómo lo lleva?

 Es algo en lo que no pienso. He hecho mi música, mi trabajo. Supongo que es ley de vida que los que llegan te reconozcan algo, como yo mismo tuve mis referentes y luego pasé el testigo. Mañana le tocará a Rozalén, a Marwan…

Una última cosa sobre Golosinas: recuerdo que ese disco contó con una banda extraordinaria. ¿Echa de menos a alguno de aquellos músicos, mantiene contacto con ellos?

Fue una colaboración puntual, nos reunimos sólo para el disco y nunca volví a tocar con ellos. Bueno, Marcelo Fuentes, el bajista, sí formó parte de las distintas bandas que tuve hasta 2008, y con Luis Fernández he tenido mucho contacto, pero con el batería Tino di Geraldo no toqué más, ni con John Parsons [guitarra], aunque alguna vez nos volviéramos a encontrar… Es verdad que son unos músicos espectaculares, pero ya llevo ocho años solo con mi guitarra.

¿Fue un imperativo de la crisis?

Un poco sí, se puso muy difícil mover un grupo. Y por otro lado, siempre he tenido esa vertiente. Tres cuartos del disco Golosinas es de guitarra sola, he tocado así muchas veces y me siento a gusto en ese formato.

El desconocido origen del Himno de Riego que puso música a la República

25 septiembre, 2019

Fuente: http://www.publico.es

El franquismo no tuvo más remedio que tolerar que los músicos interpretaran tres veces al año en varios pueblos del Pirineo oscense, como ocurrirá de nuevo este fin de semana en Benasque, la ancestral pieza folclórica en la que un sargento del insurrecto liberal se inspiró hace 200 años para componer la pieza, que se popularizaría a partir de los años 30. 

: Imagen de una de las procesiones de Benasque, en las que se interpretaba la pieza a principios de los años 40, con autoridades y fuerzas de seguridad en el cortejo. Foto: Cedida por Antonio Merino

Imagen de una de las procesiones de Benasque, en las que se interpretaba la pieza a principios de los años 40, con autoridades y fuerzas de seguridad en el cortejo. Foto: Cedida por Antonio Merino

Es, quizás, una de las escenas más desconocidas de la dictadura: la Guardia Civil y las autoridades se cuadraban en pleno franquismo cuando sonaba el himno de Riego, el de la Segunda República. No en toda España, claro; pero sí en varios pueblos de la zona alta del valle del Ésera, en el Pirineo oscense, donde siglos antes había comenzado a sonar esa misma melodía, conocida como Ball de Benás (baile de Benasque en patués, la lengua local) y que sirvió de inspiración para la marcha militar que en 1820 acompañaría a las tropas del insurrecto general constitucionalista Rafael del Riego en su levantamiento contra el absolutismo de Fernando VII.

Este domingo y este lunes, como ya ocurriera en las fiestas de Benasque al terminar la guerra civil, hace ahora 80 años, el Ball des Omes y el Ball des Dones (baile de los hombres y de las mujeres) sonarán de nuevo en las calles de esa población mientras los mayordomos, los organizadores de las fiestas, que ese día actúan como danzantes, acompañan a la talla de San Marcial (Marsal o Marsial en el habla local).

“En junio de 1938 ya hubo Ball en Benasque”, recuerda el historiador local Antonio Merino, ya que los enfrentamientos en el valle habían terminado a mediados de abril de ese año, tras pasar a Francia por el Portillón la columna de 6.000 hombres al mando del teniente coronel Miguel Gallo que había atravesado la zona huyendo de los sublevados. Y, como ocurría desde siglos atrás, la pieza volvió a ser interpretada en 1939 y en los años siguientes.

La restricción del franquismo: solo tres días al año

No obstante, la melodía fue objeto de restricciones durante la dictadura. De hecho, desde principios de los años 40 hasta la muerte de Franco en 1975 únicamente podía ser interpretada en tres fechas, en las festividades locales de San Sebastián (20 de enero) y de San Marcial (30 de junio y 1 de julio).

De hecho, la melodía colocó en una situación algo más que embarazosa al entonces alcalde, Antonio Albar, al que le costó convencer al gobernador militar de Huesca de que, aunque la partitura fuera la misma, lo que habían interpretado los músicos de Benasque en un acto de la Sección Femenina no era el Himno de la República sino el Ball de Benás.

“El general ordenó silencio a los músicos inmediatamente, en cuanto identificó la música que estaba sonando”, explica Merino, que recuerda cómo el alcalde tuvo el apoyo de José Gistaín, que años después ocuparía ese cargo y sería procurador en las Cortes franquistas, para intentar convencer de la realidad a la dictadura.

Imagen de una de las procesiones de Benasque, en las que se interpretaba la pieza a principios de los años 40, con autoridades y fuerzas de seguridad en el cortejo. Foto: Cedida por Antonio Merino

Imagen de una de las procesiones de Benasque, en las que se interpretaba la pieza a principios de los años 40, con autoridades y fuerzas de seguridad en el cortejo. Foto: Cedida por Antonio Merino

 

Pese a la afinidad con el régimen, no pudieron ir más allá de conseguir que la prohibición de interpretarlo dejara de estar vigente en esas tres fechas. “La primera orden fue del ejército y luego vino la del Gobierno Civil”, anota. Antes, en el periodo conocido como “la década ominosa” por el regreso de Fernando VII al absolutismo, también había sido prohibido tocar el Himno de Riego.

En cualquier caso, los vecinos de los cinco pueblos del alto valle del Ésera en los que se interpretaba la melodía desde siglos atrás, Benasque, Anciles, Cerler, Eriste y Sahún, vivieron con cierta habitualidad, durante tres décadas y media, la paradójica imagen de militares, guardias civiles y autoridades escoltando a un grupo de danzantes mientras el himno de la Segunda República salía de gaitas, flautas, trompetas y tambores. También se tocaba en el vecino valle de Plan y Gistaín.

“Hay varias teorías sobre su transformación en himno”

¿Cómo llegó el Ball de Benás a convertirse en el himno republicano? La clave está en su adaptación previa como marcha militar en el levantamiento de Riego en Cabezas de San Juan (Sevilla), del que se cumplirán dos siglos el próximo 1 de enero, y sobre la que hay varias teorías.

Las dos más consistentes apuntan a la presencia previa de Rafael de Riego, en su etapa de oficial, en la guarnición del castillo de Benasque, donde habría conocido la melodía, y, también, a la estancia en ese destacamento de Manuel Varo, el sargento que dirigía la banda musical del Regimiento Asturias, a quien el primero habría pedido una marcha para “enardecer a las tropas”.

“Hay varias teorías sobre su transformación en el Himno de Riego, pero no están demasiado documentadas“, matiza, no obstante, Mora.

Luego llegarían el paso a las partituras y la incorporación de la letra de Evaristo San Miguel, un siglo antes de convertirse, con letra de Antonio Machado y arreglos de Oscar Esplá, en el himno de la Segunda República, para la que el constitucionalista Riego siempre fue un icono.

De hecho, algunos estudios apuntan a que la franja morada de la bandera tricolor, cosida por primera vez en Jaca (Huesca) por el sastre Julián Borderas durante el fallido levantamiento de Galán y García contra la dictadura de Primo de Rivera en diciembre de 1930, responde al uso de pendones de ese color por algunos revolucionarios liberales del siglo XIX como Riego o Mariana Pineda.

“Una danza ancestral, probablemente paleocristiana”

Lo que sí está bastante documentado es el origen ancestral del “Ball de Benás”, que “para los benasqueses supone el fin de la primavera y el inicio del verano montañés, y con él, el comienzo de las faenas agrícolas”, señala Merino en un artículo publicado en la revista Temas de Antropología Altoaragonesa.

“Se trata de una danza, ancestral, probablemente precristiana, que como muchas de las tradiciones paganas fueron asumidas por el cristianismo, ante lo arraigado de las mismas en la sociedad de la época”, indica el historiador, que recuerda que antes de ser dedicada a un figura religiosa “el lugar de honor lo ocupaba un mayo, generalmente un árbol, a cuyo frente y alrededor del mismo se emprendía la danza”.

Por último, Merino explica que el Ball de Benás tiene dos partes diferenciadas, la inicial, de la que “se podría deducir que es también una danza guerrera, ante el hecho que sólo danzan hombres, que como compañeros rememoran luchas antiguas”, mientras la segunda, conocida como Les marradetes (los rodeos) denota “su primitivo origen agrícola”, con alusiones a la forma de moverse en la montaña y a labores como la siega.

 

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Kiko Veneno: “¿Cómo un Estado democrático puede permitir esta dictadura de la información?”

11 septiembre, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

José María López Sanfeliu entra en la habitación como un torbellino. La larga promoción de Sombrero roto, su primer álbum en seis años, no hace mella en este sevillano adoptivo (nacido en Figueres, 1952) con uno de los currículos más impresionantes en el terreno de la música popular del último medio siglo: del debut de Veneno (1977), el disco que da pistoletazo de salida al mestizaje en España, al Volando voy  inmortalizado por Camarón y uno de los temas que definen a nuestro país.

Ambos hitos le quedan definitivamente lejos a un Kiko Veneno enfrascado ahora en las explicaciones a propósito de un nuevo disco que, en entrevistas precedentes, han acabado en digresiones varias sobre la españolidad o el estado de las cosas.

“Mi mánager me ha advertido de que en esta ocasión no me meta en líos ni hable de política. ¿De qué medio dices que vienes?… ¡Hombre! ¡Ya tenía yo ganas de hacer una entrevista para eldiario.es! Soy socio vuestro”, reconoce el músico. Tras un monólogo que a modo de preámbulo analiza la situación y la responsabilidad de la prensa en nuestro país, arranca una conversación que por momentos alcanza niveles cercanos al surrealismo.

Kiko Veneno. Foto: Fernando Sánchez
Kiko Veneno. Foto: Fernando Sánchez

¿Se saltará el consejo del mánager pues, de no hablar de política?

Lo primero de todo, y para entrar en materia en esta época electoral, mi campaña es que con 66 años tengo que seguir promocionando mis discos. De joven esperaba que a esta edad no tuviera que seguir haciéndolo.

¿Pero lo hace con gusto?

Cal y arena, cara y cruz. Pensaba que a estas alturas iba a ser como Franco o como Hitler, que de jóvenes hicieron muchas campañas, pero de mayores ya ninguna y al que no esté de acuerdo, a cortarle el pescuezo (risas).

La dictadura de Kiko Veneno…

Me gusta mucho jugar con esa dialéctica, pero yo te quería decir otra cosa y me he desviado con el chiste barato… Me levanto por la mañana y voy siguiendo mi camino por la acera a hacer mis cosas importantísimas (esto bien podría ser el arranque de una canción ¿eh?). Miro de reojo los kioscos y los periódicos: Marca, el de la derecha; As, el de la derecha; El País, el de la derecha; ABC, el de la derecha… Y yo me pregunto: ¿no habrá ningún periódico en este país que no sea de la derecha? Porque del 60% de habitantes que votan, más de la mitad, son de izquierdas. Entonces, quillo, cómo puede ser. ¿Dónde está eldiario.es de papel? No existe. ¿De qué forma representan los grandes medios de comunicación de este país al electorado?

Otro ejemplo, Andalucía. El Grupo Joly que tiene diarios en todas las provincias, es un grupo favorecido por el régimen del PSOE, sobre todo por Susana Díaz, con el que ha ganado un auge tremendo. Para ellos Pedro Sánchez es demasiado de izquierdas, Ciudadanos son bienvenidos, y de Vox están todo el día hablando. Todos los días enalteciendo a Vox, ya sea de forma directa o indirecta. En cambio, a Podemos hay que insultarlos y en la última campaña directamente ningunearlos, que ni siquiera aparezcan.

¿Cómo un Estado al que llaman democrático puede permitir este tipo de dictadura de la información y la propaganda política? ¿El Estado de Derecho no se ocupa de eso? ¿Simplemente se limita a intercambiar votos por escaños? Creo que el Estado, los gobiernos, han perdido su función social.

Hablaba del pensamiento único que ofrecen la mayor parte de medios de este país. Pero hay otro punto en el que parece que todos nos hemos puesto de acuerdo, y es en alabar Sombrero roto. No sé si tanto consenso no le genera algo de desconfianza.

¿Los periódicos de derechas han dicho que mi disco es muy bueno? Miedo, miedo me da… Fuera bromas, eso es lo que nos mantiene vivos en esta profesión y no la pechá de trabajar que nos pegamos los músicos.

Me relaciono con la gente al margen de lo que haya votado. El otro día estuve tomando una cerveza con uno de Vox y encontramos un terreno en el que podíamos hablar, debatir y comentar cosas de música. Es que la música es el arte y el arte es una sublimación de la vida. La vida representada de forma bonita. Y ahí ya no entran las calificaciones políticas. Ese es también el papel de la música, hacernos ver a la otra parte.

Y te voy a decir una cosa que me da vergüenza: no creo que en el mundo actual, en que las derechas reúnen todo el poder, tengamos margen para crear medios de información alternativos. Nunca vamos a revertir eso, pero con la música sí que lo podemos hacer.

Kiko Veneno. Foto: Fernando Sánchez.
Kiko Veneno. Foto: Fernando Sánchez.

Pero por intentar centrar un poco la conversación, ¿está de acuerdo con que es uno de sus mejores discos?

Hombre, cuando te dicen que has hecho tu trabajo bien tienes que estar de acuerdo. Ya si es el mejor disco o no, son cuestiones más personales. También hay que tener en cuenta que yo soy una figura con cierto peso ya en el contexto cultural y a la que tampoco se puede atacar mucho… Pero vamos, que creo que si el disco no hubiera sido atractivo e interesante también lo hubieran dicho. Con los discos previos, por ejemplo, no me han halagado innecesariamente. El álbum que hice con Raül Refree a muchísimos medios no les gustó y lo dijeron así, tal cual.

Sombrero roto ha gustado y estoy muy contento porque hemos puesto muchísima energía y cariño para llegar a la gente, para hacer un lenguaje comprensible, un sonido actual. Para estar ahí con la gente joven, pero que a la vez los de mi edad tampoco se perdieran en el camino y se vieran reflejados en lo que sigo haciendo: un humanismo a pie de calle, cachondo, pero también intenso y dramático cuando hace falta. Y con arte musical.

La música actual es muy infantil, tratada por todos estos efectos que afinan, y que han hecho que haya una o dos generaciones que ya no hayan conocido la vibración de la música. Esta gente joven que ahora ha visto el concierto de Toronto de Queen -que no la película, por dios, que eso no quiero ni comentarlo- y se han dado cuenta de lo que podían hacer cuatro chavales de barrio obrero. Porque la revolución en la música siempre la han hecho los chavales de clase obrera… La música es eso: la energía, la afinación, no las maquinitas.

Precisamente, en las entrevistas que ha venido dando a propósito de Sombrero roto ha insistido mucho en la apuesta por la electrónica para conectar con un público más joven…

Con un público más joven y con el mundo actual. Lo que no puede ser es que no utilices las herramientas que hay.  Yo me he intentado acoger a eso, pero no por oportunismo ni nada de eso, sino porque los sonidos me encantan, la verdad.

Creo además que hay un gran desafío con las máquinas, con esos nuevos músicos que sin tocar ningún instrumento hacen grandes samples y tienen gran solvencia componiendo cosas muy interesantes. Pero no siempre es así. Para mí la gran ruptura en ese sentido fue cuando Miles Davis empezó a jugar con máquinas. Un tío de swing, de jazz, de cool, coge a las máquinas y las amaestra con ese talento rítmico terrible que tenía. Esa fue su aportación, humanizar las máquinas. Y ese es el desafío interesante que yo intento con este disco y en directo, lanzando las secuencias y tocando encima de ellas para intentar dominar la máquina, dominar la bestia.

Con esto me acuerdo de Rajoy cuando dijo aquello de: “Hay que fabricar máquinas para fabricar máquinas, lo que no hace la máquina es fabricar máquinas”, esa frase tan suya. Pues eso, que ese desafío me gusta.

¿Ha habido algún momento de su carrera en que Kiko Veneno haya huido de Kiko Veneno?

¡No hombre, no! Son dimensiones diferentes, no tiene nada que ver. De todas formas, estas canciones yo las puedo hacer todas con una guitarra. Lo que pasa es que iban a quedar un poco desaborías.

Sin embargo, sí que se ha calificado Sombrero roto de disco de ruptura.

Sí, me parece bien. La ruptura nos ayuda. Nos sitúa en un pequeño choque, en una crisis que abre puertas.

¿La ruptura es buena por sí misma?

Sí claro. Siempre. La ruptura es salir de la zona de confort y ver las cosas de una forma nueva. Pero después también hay un Kiko que se sienta en el sofá con su guitarrita y mientras veo el fútbol, que me gusta mucho, toco y aprendo cosas. Porque además yo soy bastante torpe: los clásicos brasileños no me los sé tocar todavía.

El Ratón [Diego Pozo], que es un monstruo, me las enseña y las aprendo un poquito pero al mes ya se me ha olvidado. Pero, vamos, que yo eso de coger una guitarra, tocar una melodía y cantar lo vivo con muchísima intensidad. Ahora está Refree empeñado en grabar conmigo un disco de flamenco.

Raül Refree está ahora apostando muy fuerte por el flamenco, ¿no?

Sí. Es que con toda la crisis que se ha formado con lo de Rosalía… Ha habido un desbarajuste emocional en todo esto, indicativo de un fenómeno llamativo. Porque el flamenco tiene un misterio.  El grito flamenco, y la melodía flamenca, tienen mucho poder y es una de las músicas globales.

Vinculado con esto, ¿qué cree que tiene que enseñarle el pop y el rock español al resto del mundo?

El pop no estoy tan seguro, aunque no está en mala disposición, fíjate. La música indie ha sido un poco oscura y falta de emoción, y lo que le ha faltado es raigambre. Aquí tenemos unas raíces importantes que son españolas, ibéricas, flamencas y también norteafricanas, desde Mali hasta Egipto. Todo eso es superpoderoso y es una lástima no utilizarlo. El pop más endemoniadamente comercial que nos llega desde EEUU está teñido de blues. E igualmente la música pop española gana muchísimo cuando se mete en la raíz.

Kiko Veneno. Foto: Fernando Sánchez
Kiko Veneno. Foto: Fernando Sánchez

¿Usted tiene relación con Los Planetas? Lo pregunto precisamente por eso que comentaba del indie, que había abusado de la oscuridad y la falta de emoción

Los Planetas cuando empezaron fueron bastante revolucionarios. Eran discos emocionantes y descarados, una propuesta que tenía poco que ver con esa oscuridad de la que hablo yo. Pero en general en el indie de estos últimos años, el indie más comercial, ni la poética ni la música está basada en la raíz.

Ha habido cosas interesantes, por supuesto. Pero si lo comparas con el movimiento que veo ahora de los Carolina Durante y los nuevos de ahora… . El momento grande llega cuando coges la raíz, como ha pasado con Rosalía. ¿De dónde vienen sus melodías? Son melodías originales emparentadas con las populares que Lorca recogía en su momento.

Ha bastado que titule una canción de su último disco como Yo quería ser español para que todos le pregunten sobre su punto de vista de la actualidad política. Sin embargo, ya explicó que era un guiño a costa de la infancia de su hijo. 

Sí, la canción es un guiño a los que enarbolan banderas, a lo que pasa con las personas humanas. ¿Qué os pasa humanoides, qué os pasa?

También ha sido muy crítico con aquellos que hablan de que se quiere romper España. ¿Le parece una idea falsa o simplemente le resulta indecente que se juegue con esa idea y con el miedo?

El miedo, a mí de todo esto lo que me interesa es el miedo. Cuando empecé a ver en algunos barrios populares de Sevilla banderas españolas les pregunté a mis compañeros de grupo qué les parecía. Y me decía mi amigo Juan Ramón, que es una persona muy sensata: “Es que la gente tiene miedo, Kiko”. Y es verdad. Vivimos en un mundo en que los medios mantienen a la gente en la ignorancia. La gente en realidad no sabe que está comiendo microplásticos, no se quiere creer que el mar está envenenado, quieren ir a la playa como si no estuviera pasando nada.

Así que, volviendo al tema de Catalunya, la gente se manifiesta porque tiene miedo a perder algo. Desde el punto de vista de la derecha y del consumo, Catalunya ha sido siempre vanguardia. Desde el punto de vista de la izquierda, ha sido vanguardia de movimientos sindicales y políticos. El asunto y lo importante es el miedo. Y el miedo crea unas heridas y unos enfrentamientos muy difíciles de cicatrizar.

¿Y cómo se rentabiliza eso? El miedo crea parálisis, diferenciación, enfrentamiento, y eso supone dinero y mientras sigamos con miedo esos listillos van a estar manejando el mundo.

Por eso Securitas Direct se ha apropiado de todas las emisoras de radio. Para mí meter ese miedo debería ser ilegal. ¡Asustaviejas! Igual que los anuncios de apuestas. ¿Por qué? Si somos un país católico, coño. Los católicos no apostamos.

Hablando de miedo, ¿qué opinión le merecen los resultados de las Elecciones Generales? Al final resulta que los españoles somos más sensatos de lo que se nos supone con la ultraderecha.

Sí, estoy de acuerdo con eso. España puede haber sido uno de los países más atrasados de Europa, de los más brutos, inquisitorial, donde ha habido la mayor masa de campesinos y de pueblos sojuzgados hasta hace prácticamente cien años. Prácticamente, hasta después de Franco en los cortijos de Andalucía funcionaba el feudalismo.

Además, Europa tiene una deuda enorme con España, porque cuando la República Española pidió ayuda Francia e Inglaterra estaban presas de su pacto con Hitler. Ahora sabemos también que tanto Francia como Inglaterra estaban minadas de nazis, por todo eso Europa nos debe una.

Pa’lante, tenemos que ir pa’lante, no podemos ir pa’trás con la extrema derecha. Porque eso ya lo hemos vivido, la cabra de la Legión ya la hemos vivido, el “a por ellos” y todo eso no es lo que tenemos que vivir. Queremos una vida más digna.

Para terminar, se ha declarado públicamente votante de Podemos. Para un artista como usted, que siempre ha volado libre, ¿resulta difícil identificarse con un partido concreto?

Sí, me resulta difícil, como a todas las personas sensatas y sensibles. Pero el equilibrio es muy fácil: ¿con quién se mete todo el mundo? Bancos, medios de comunicación, todo el capital… ¿A quién atacan sistemáticamente? A Podemos. Pues ese es mi partido entonces. No hay otra opción.

Es lo que decía Leonard Cohen de que cuando ves a todo el mundo en frente tú ya sabes en qué sitio tienes que estar: con los débiles. La izquierda va con los débiles. ¿Por qué? ¿Porque son débiles? No. Porque les han robado, desheredado, no les han dado la tierra cuando debían… Y son gente desprotegida a la que quieren robar su dignidad.

Kiko Veneno. Foto: Fernando Sánchez
Kiko Veneno. Foto: Fernando Sánchez

La épica banda sonora de la vida de Ennio Morricone, un genio irrepetible que cuelga la batuta

3 septiembre, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

“Pero no fue posible. Como tampoco pude cumplir mi ambición infantil por hacerme médico”, confesaba el que es uno de los más grandes compositores de cine vivos. “Me alegra haberme realizado con la música, pero aún hoy en día me pregunto qué habría ocurrido si hubiese sido ajedrecista o médico”. Él sigue con la duda, pero nosotros sabemos que no tendríamos el silbido de Por un puñado de dólares, la celebérrima melodía de El bueno, el feo y el malo, los primeros compases del piano de Cinema Paradiso, el oboe que da título al tema de La Misión… Eso por poner unos pocos ejemplos de su obra. Podríamos utilizar casi cualquiera de las más de 500 bandas sonoras que el de Roma tiene en su haber.

“¿Habría alcanzado los mismos logros que he conseguido en la música? A veces me respondo que sí. Creo que me habría esmerado para dar lo mejor de mí y que lo habría logrado: porque me aplico y consigo amar lo que hago”, describía en el libro que aquí publicó la editorial Malpaso y tradujo César Palma.

No dudamos de su palabra, pues así lo demostró la noche del martes en el WiZink Center de Madrid. A sus noventa años, Morricone se encuentra realizando su última gira antes de retirarse. Hace escasos días, ofreció una actuación memorable en Barakaldo. Ahora repite la proeza en un concierto doble tan nostálgico como enérgico y cargado de sentimiento. Sus canciones y su actuación nos hacen recordar por qué es uno de los compositores vivos más importantes del mundo.

La leyenda de Morricone sopla fuerte en Madrid
Morricone en el WiZink Center de Madrid

Fue músico por imperativo parental

Viéndole sobre el escenario del anteriormente conocido como Palacio de los Deportes de Madrid, nadie lo diría, pero Morricone pudo no haberse dedicado a la música. De hecho, siendo un niño jamás se planteó dedicarse a lo mismo que su padre. “De niño tenía dos ambiciones: médico y ajedrecista. […] Mi padre, Mario, trompista de profesión, no pensaba como yo”, decía en sus memorias dialogadas. “Un día me puso una trompeta en las manos y me dijo: ‘Os he criado a vosotros, que sois mi familia, con este instrumento. Tú harás lo mismo con la tuya’. Me matriculé en el conservatorio y solo al cabo de unos años llegué a la composición”.

Si se tiene el privilegio de verle dirigir en directo, uno se percata de que las palabras de Morricone tienen un significado subyacente. De que, más allá del talento y de la emoción, Ennio Morricone destila profesionalidad. Cuando sale al escenario no está construyendo un homenaje a más gloria de su figura, está haciendo su trabajo. “Más que de vocación, yo hablaría de adaptabilidad a la exigencia. El amor a mi trabajo, al igual que la pasión, fue llegando gradualmente, con cada paso adelante que iba dando”, describía.

Su talento cambiaría para siempre la historia de la música en el cine, pero no acariciaría un Oscar hasta el año 2006, cuando recibió el honorífico. Más tarde, también se lo llevaría definitivamente por  la banda sonora de Los odiosos ocho. Con todo,  para arrancar su concierto Ennio Morricone pensó que no debía hacerlo con su último reconocimiento, sino con algo que pusiese alerta al oyente. Algo electrizante y tenso. Algo como The Strengh of the Righteous, de la banda sonora de Los intocables de Eliot Ness.

Leone y Morricone, una asociación desde la infancia

Aunque su concierto madrileño bajó la intensidad tras el sonido de la película de Brian De Palma con temas de películas como La tienda roja de Mikhail Kalatozov, no tardaron en llegar algunas de las canciones que le habían granjeado la fama que hoy le precede. Temas, cómo no, de films de su compatriota y amigo Sergio Leone con quien trabajó desde 1963 en todas y cada una de sus películas.

Lo cierto es que Leone y Morricone se conocían desde antes de colaborar artísticamente pero ninguno de los dos lo recordaba. El director de cine había llamado al compositor para decirle que quería trabajar con él. Ese mismo día se encontraron, se pusieron cara y todo encajó. “Pero ¿tú eres Leone, el de mi colegio?”, dijo uno. “¿Y tú Morricone, el que iba conmigo al viale Trastevere?”, contestó el otro. “Noté enseguida un movimiento en su labio inferior que me recordaba algo: aquel hombre se parecía a un chiquillo que había conocido en tercero de primaria”, explicaba el músico en el libro mencionado. Treinta años después, los dos chavales se reencontraban.

Por aquel entonces, Por un puñado de dólares era poco menos que un libreto raído que Leone llevaba debajo del brazo día y noche. Se llamaba El magnífico extranjero, y contenía algunas ideas seminales negro sobre blanco. Todo cambió con ese reencuentro, cuando el director de la Trilogía del dólar conminó al joven compositor a ir juntos al cine a ver Yojimbo, de Kurosawa. A Leone le encantó, a Morricone le horrorizó. Pero el primero supo sacar de ella una ideas que marcaron profundamente el desarrollo de guion de lo que después sería una de las películas más influyentes del western.

Una relación tempestuosa

Que se conocieran desde la infancia no significa que su asociación fuese un camino de rosas. Ambos de fuerte personalidad, empezaron a discutir incluso en su primera película juntos. Sergio Leone se había empecinado en que el tercer acto de Por un puñado de dólares tenía que estar dominado por una pieza que sonase como A degüello de Dimitri Tiomkin, compuesta para Río Bravo, de Howard Hawks. El realizador la había usado de manera provisional en la fase de montaje y quería que sonase así.

Morricone amenazó con bajarse del proyecto si le hacía componer algo como aquella canción. “Poco después, Leone dio un paso atrás y, enfadado, me dio más libertad. ‘Ennio, no te pido que imites, sino que hagas algo parecido…’. ¿Pero qué quería decir con esa frase? De todas formas, debía mantenerme fiel a lo que aquella escena significaba para él: un baile de la muerte adaptado al ambiente del sur de Texas, donde, según Sergio, se mezclaban las tradiciones de México y de Estados Unidos”.

Lo que hizo Morricone, dados los plazos y el cabreo de su amigo de la infancia fue capear el temporal con algo que ya sabía que funcionaba. Recicló una canción que había compuesto él mismo dos años antes para I Dramni Marini, de Eugene O’Neill. “Y se la colé sin decirle nada”, decía, divertido, el compositor italiano. Arreglada, eso sí, de forma decisiva para recalcar la solemnidad que necesitaba la escena imaginada por Leone.

L’estasi dell’oro

Parco en palabras, atento a cada uno de los integrantes de la orquesta y coro de cerca de doscientas personas a su cargo, Morricone no necesita preámbulos ni introducciones para hacer vibrar a su público. Lo conoce como este conoce su trayectoria y por eso decide adaptar su repertorio al país en el que ofrece su espectáculo. De ahí que en su concierto en el WiZink Center de Madrid tuviesen especial protagonismo sus obras para cintas como ¡Átame! de Pedro Almodóvar, o La luz prodigiosa, de Miguel Hermoso. Para esta última contó con la voz de la cantante y compositora portuguesa Dulce Pontes.

Esta especial querencia por adaptar su repertorio no le impide, eso sí, acabar su primer acto -de un concierto de más de dos horas con descanso incluido, algo muy exigente para un hombre nonagenario-, con una sensación vibrante y por todo lo alto.

Salía al escenario la soprano Susanna Rigacci. Sonaba el oboe de El bueno, el feo y el malo. El público se ponía en pie y Morricone ofrecía una versión absolutamente magistral y emocionante de L’estasi dell’oro, canción que más tarde repetiría en los bises finales.

Un Oscar para Morricone

No todo fueron, eso sí, temas reconocibles de su larga relación con Leone. Para arrancar el segundo acto de su concierto en el WiZink Center de Madrid, el compositor italiano eligió L’ultima diligenza di Red Rock, un tema de la banda sonora de Los odiosos ocho de Quentin Tarantino.

Su forma de interpretar -calmo pero emotivo- esta canción pareciera bastar para zanjar su polémica con el realizador de Knoxville. El pasado mes de noviembre saltaban a los titulares de medio mundo unas supuestas declaraciones de Morricone en las que afirmaba que Tarantino era un “cretino”. Escasos días después, el compositor salía al paso en un comunicado desmintiendo tales afirmaciones y asegurando que se sentía agradecido por su trabajo con el realizador, gracias al cual muchos jóvenes le conocían.

Por la BSO de Los odiosos ocho le concedieron su último Oscar. También resultaba ser el primero que ganaba con candidatura, pues solo contaba con el Honorífico hasta el año 2015, tras haber sido nominado hasta en cinco ocasiones. Sin embargo, cabe recordar que esta no es su última composición para cine. En 2016 volvió a colaborar con Giuseppe Tornatore haciendo la música de La corrispondenza.

Un final al son de Cinema Paradiso

Precisamente con Tornatore decidió hacer su primer bis para despedirse en el concierto de Madrid. Al son de Infanzia e maturità  iniciaba una extensa oda a una de las películas que más emociones despierta en el fan de su obra: Cinema Paradiso.

Se hacía difícil no rememorar con melodías como las de Tema d’amore o Per Elena, aquella escena en que Toto se enfrentaba a un torrente de imágenes en una butaca. Una que hacía que todo espectador se rindiese ante la maestría de Tornatore. Aquella en la que Jacques Perrin lloraba ante los besos que habían sido censurados por el cura del pueblo, y él había rescatado del olvido.

El mismo torrente de imágenes invade la imaginación de quien asiste a un concierto de Ennio Morricone. Pues si bien es cierto que se quedaron fuera del repertorio de su paso por Madrid composiciones de títulos tan míticos como Érase una vez en América, medio millar de bandas sonoras es, a todas luces, inadaptable.

A sus noventa años, el maestro de Roma sabe que sus creaciones son, como los besos rescatados de Toto, inseparables de la historia del cine. Que es lo mismo que decir la memoria sentimental de más de una generación.

‘Playlist’ con memoria

21 mayo, 2019

Fuente: http://www.lamarea.com

En ‘La Marea’ hemos preparado esta ‘playlist’ para seguir recordando.

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El 1 de abril de 1939 finalizaba la Guerra Civil española para dar comienzo a 36 años de dictadura. En La Marea hemos preparado esta playlist para seguir recordando.

Justo, Rozalén. La cantautora cuenta la historia de su tío abuelo Justo, el único soldado de la Quinta de Biberón de su pueblo que no regresó del frente.

Calla
No remuevas la herida
Llora siempre en silencio
No levantes rencores que este pueblo es tan pequeño
Eran otros tiempos

Uno de aquellos, Joan Manuel Serrat. Versión del poema que Miguel Hernández dedicó a las Brigadas Internacionales.

Las patrias te llamaron con todas sus banderas,
que tu aliento llenara de movimientos bellos.
Quisiste apaciguar la sed de las panteras,
y flameaste henchido contra sus atropellos.

Huesos, Pedro Guerra. Dedicada a la memoria de las miles de personas que aún continúan enterradas en fosas comunes.

Y habrá que contar,
desenterrar, emparejar,
sacar el hueso al aire puro de vivir.
Pendiente abrazo,
despedida, beso, flor,
en el lugar preciso
de la cicatriz.

45 cerebros y 1 corazón, Maria Arnal i Marcel Bagés. El título de la canción da nombre al disco con el que debutaron. La letra habla de una fosa en La Pedreja (Burgos).

Después de ocho décadas
después de ochenta años,.
mientras yo canto, él toca
mientras tú escuchas, mientras respiras. Mientras, durante y después.
en silencio.

Jarama, Boikot. Canción que versa sobre la batalla del Jarama en homenaje a los miles de brigadistas internacionales que se sumaron a la causa luchando contra el fascismo.

Luchar, en un mundo a la deriva.
Soñar, si quieres vivir.
Gritar, si el camino es cuesta arriba.
Seguir y llegar hasta a ti.

Entre Poetas y Presos, La Raíz. Inspirada en el poema Las miserias de sus crímenes, del preso político Miguel Medina.

Somos los hijos de los versos,
de los poetas y los presos,
la voz que grita entre los huesos
de las cunetas para despertar
al universo.

Republicana, Lucía Sócam. Dedicada a la lucha de las mujeres, así canta estos versos la sobrina nietade Granada Hidalgo, una de las ‘Rosas de Guillena’.

Republicana…
heredera de la sangre de mi tierra
amamantándonos de sed de libertad.
Hundida en la miseria, abandonada,
criticada, humillada por su gente.