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Eduardo Sáenz de Cabezón, divulgador: “Las matemáticas no volvieron a ser las mismas después de Emmy Noether”

13 mayo, 2020

Fuente: http://www.eldiario.es

Cuando Emmy Noether falleció en 1935 exiliada en EEUU, Albert Einstein escribió una carta al New York Times donde señalaba: “La señorita Noether fue el genio matemático creativo más importante que haya existido desde que empezó la educación superior para las mujeres”.

Esta científica de ascendencia judía nació en Alemania en 1882, y a lo largo de toda su vida tuvo que superar muchos obstáculos para hacerse un hueco en la universidad, tanto en la de Erlangen-Núremberg, donde se formó y consideraban que la mujeres podrían “derrumbar todo el orden académico”, como en la de Gotinga, donde desarrolló la mayor parte de su carrera, según publica la Agencia Sinc.

Pero al final se convirtió en la madre de las matemáticas modernas, contribuyendo de forma esencial a las ramas del álgebra abstracta y la física teórica. Cuando en 1932 pronunció su conferencia en la sesión plenaria del Congreso Internacional de Matemáticos en Zúrich (Suiza) sus trabajos ya eran mundialmente conocidos.

Desgraciadamente, al año siguiente Adolf Hitler ascendió al poder y la Alemania nazi expulsó de la universidad a Noether y otros profesores “políticamente sospechosos”, que se vieron obligados a emigrar a EEUU y otros países.

Toda esta historia se cuenta en el libro El árbol de Emmy, recientemente publicado y escrito de forma desenfadada por el matemático y divulgador Eduardo Sáenz de Cabezón (Logroño, 1972), profesor en la Universidad de La Rioja y último presentador del programa Órbita Laika de RTVE.

¿Por qué se considera a Emmy Noether la mayor matemática de la historia?

Además de sus contribuciones fundamentales a la física matemática, ella desempeñó un papel muy relevante en los inicios del álgebra moderna, que se inicia con el joven matemático francés Evariste Galois. Los algebristas pasaron del estudio de soluciones para ecuaciones al de estructuras algebraicas, un paso fundamental en la historia. Noether fue crucial en este nacimiento y desarrollo de las estructuras algebraicas. Las matemáticas no volvieron a ser las mismas después de ella.

Congreso Internacional de Matemáticos celebrado en Zúrich (Suiza) en 1932.
Congreso Internacional de Matemáticos celebrado en Zúrich (Suiza) en 1932. JOHANNES MEINER-ETH BIBLIOTHEK

¿Cuáles son sus contribuciones concretas al álgebra abstracta y la física teórica?

En cuanto al álgebra, le debemos gran parte de la teoría de anillos (sistemas formados por un conjunto y dos operaciones, usualmente la suma y el producto), los llamados ideales (un subconjuntos especial de anillo) y estructuras abstractas (generalizan operaciones aritméticas mediante números, letras y signos) que están en el centro del álgebra moderna, además de sus aportaciones a la teoría de invariantes algebraicos.

El mundo de las ecuaciones es salvaje y variado, pero los invariantes (propiedades que no cambian) nos permiten poner algo de orden al buscar lo esencial. Respecto a la física teórica, aportó un teorema absolutamente fundamental: el llamado teorema de Noether, que relaciona los conceptos de simetría y conservación.

¿Puedes explicar un poco más en que consiste este teorema?

Un sistema físico podemos expresarlo mediante fórmulas matemáticas, y luego podemos estudiar la simetría de esas fórmulas. Algo así como qué transformaciones podemos hacerles sin que se note el cambio.

Lo que demostró Emmy Noether es que esas transformaciones, esa simetría, está íntimamente relacionada con la conservación de cantidades en el sistema físico que estamos expresando (energía, momento, etc.). Es la forma matemática de comprender la conservación de cantidades físicas.

¿Cuál dirías que fue el momento más difícil y más gratificante de su carrera?

Lo más frustrante tuvo que ser el no tener nunca un puesto de profesora acorde a sus capacidades y ver que sus compañeros de iguales o menores méritos hacían carrera laboral mucho más fácilmente que ella. A nivel personal, sin duda lo más difícil fue abandonar Alemania. Y en cuanto a lo más gratificante, seguro que los éxitos de sus discípulos, sus logros científicos y algunos de los éxitos académicos, como ser ponente plenaria (la primera mujer y durante décadas la única que lo logró) en el Congreso Internacional de Matemáticos.

¿Por qué apenas la conoce nadie? ¿Solo por el hecho de ser mujer?

Una causa es que se dedicara a las matemáticas, una ciencia poco espectacular, cuyas aplicaciones no son siempre directas, y cuyos logros más espectaculares permanecen inalcanzables para mucha gente. Son más intangibles que los de otras ciencias. Yo creo que si hubiera habido Nobel de matemáticas Emmy Noether hubiera conseguido uno o dos, porque sus méritos fueron mayúsculos. Los premios no marcan la importancia de los logros, pero dan mucha visibilidad a las personas.

En el libro también hablas de otras mujeres matemáticas muy importantes ¿Personalmente destacarías alguna?

Una de ellas sería la matemática rusa Sofía Kovalevsky, que vivió en el siglo XIX e hizo aportaciones muy relevantes (en campos como el análisis, las ecuaciones diferenciales parciales y la mecánica) y también tuvo que hacer frente a muchas dificultades. De entre las contemporáneas, quizá la más importante es la estadounidense Karen Uhlenbeck, que además se ha hecho con el premio Abel que, este sí, es una especie de equivalente al Nobel de matemáticas. Ha sido la primera mujer en lograrlo.

¿En las matemáticas actuales están superadas las diferencias de género?

Totalmente no, claro, porque estas diferencias son reflejo de una diferencia estructural que persiste. Creo que se van haciendo avances, pero probablemente los frutos irán llegando despacio. No creo que las matemáticas sean un campo donde estas diferencias sean más intensas que en general. Probablemente menos que en otras áreas.

La idea de este libro parte de una serie de tuits dedicados a mujeres matemáticas ¿Hasta qué punto son importantes las redes sociales para divulgar esta ciencia?

Pueden tener una labor muy importante para normalizar el diálogo sobre ciencia, para ser contrapartida de opiniones claramente anticientíficas y para facilitar el diálogo entre la personas que nos dedicamos a la ciencia y las que no. En el caso de este libro, se han incluido hilos de Twitter mantenidos con los divulgadores científicos del grupo Los Tres Chanchitos (Enrique Borja, Clara Grima y Alberto Márquez).

¿Funciona mejor el vídeo o la televisión para la divulgación científica?

Estos medios presentan plataformas diferentes y complementarias, tienen lenguajes distintos y probablemente también públicos diferentes. Cuanto más variada sea la presencia de la ciencia y las personas que nos dedicamos a ella en todos los medios, más variado será también el público y las formas de llegar a él. En televisión, por ejemplo, mi experiencia en el programa Órbita Laika ha sido maravillosa. Espero que tengamos una nueva edición en primavera y ojalá cuenten conmigo.

‘Bajo el eclipse’: al rescate del olvido de las pintoras españolas que se enfrentaron a la misoginia del mundo del arte

8 mayo, 2020

Fuente: http://www.eldiario.es

“Olvidad, pobres mujeres, vuestros sueños de libertad y emancipación. Esas son teorías de cabezas enfermas que jamás se podrán practicar, porque la mujer ha nacido para ser protegida y amparada por el hombre”. Este consejo daba Pilar Sinués en la edición de 1881 de su novela El ángel del hogar. Al otro extremo de esa “mujer ideal” que defendía la escritora zaragozana estaban las artistas españolas que transitaron entre el siglo XIX y el XX, pintoras que rompieron los moldes de la época para intentar labrarse un nombre en un mundo del arte patriarcal. La catedrática Concha Lomba recupera la historia de 50 de esas mujeres en el libro Bajo el eclipse. Pintoras en España, 1880-1939, recién editado por el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

Esta semana, Lomba presentaba su investigación en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. No en un lugar cualquiera: lo hacía, paradójicamente, en la sala Pilar Sinués, para la que tuvo un incisivo recuerdo. Su publicación enmienda la plana a la literata moralizante, ya que expone la misoginia y el menoscabo con el que las mujeres artistas han sido tratadas a lo largo de la Edad Contemporánea y hasta bien avanzado el siglo XX. Un empeño en el que la autora lleva volcada casi dos décadas, ante “la falta de estudios serios que incluyeran a artistas mujeres destacadas”.

Lomba explica que las pintoras que analiza en su libro “tenían muy complicado llegar al mundo del arte”, ya que “no se concebía que tuvieran una vida más allá del hogar”. Por eso no tenían acceso a escuelas superiores, y si querían viajar a París para formarse tenían que hacerlo en compañía de sus maridos. Las cosas empezaron a cambiar en 1880, fecha que marca el inicio de su estudio, pues fue entonces cuando por primera vez se permitió el acceso femenino a la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid. Aun así, “su formación no era igual a la de sus compañeros varones”, precisa Lomba, ya que tenían vetados aspectos como el dibujo con modelos al natural.

Si acceder a la academia ya era todo un logro, abrirse paso en el circuito del arte era una tarea casi imposible. Para ello recurrían a estratagemas. “Muchas de ellas no firmaban sus obras o lo hacían con seudónimo. Por ejemplo, Alejandrina Gessler (Cádiz, 1831 – París, 1907) firmaba como Madame Anselma, básicamente porque estaba mal visto que una mujer pintara. En su mayoría, tanto en España como en Europa, usaban solo las iniciales, de manera que no podía saberse si eran hombres o mujeres. También hay casos de pintoras y escultoras que trabajaban en talleres y quienes figuraban como autores era los maestros”, relata Lomba.

Y cuando por fin lograban ser seleccionadas y llegaba el gran momento de exponer… “La crítica era muy misógina y paternalista: hubo críticos que las valoraron por su trabajo, pero los más escribían sobre si eran más o menos guapas o elegantes. Incluso las críticas positivas hablaban de su delicadeza, de su dedicación a la familia… En lugar de hablar de obras de arte decían que realizaban ‘ejercicios'”, apunta Lomba.

La catedrática Concha Lomba firma 'Bajo el eclipse. Pintoras en España, 1880-1939.
La catedrática Concha Lomba firma ‘Bajo el eclipse. Pintoras en España, 1880-1939. JUAN MANZANARA / ZARAGOZA

A lo largo del periodo que cubre Bajo el eclipse se van produciendo avances porque, tal como recuerda Lomba, “estamos en un periodo de modernización general del mundo del arte”. Uno de los principales puntos de inflexión es la Primera Guerra Mundial: “Muchas artistas europeas llegan a España huyendo del conflicto, acompañadas de sus maridos y parejas. Eso crea un caldo de cultivo para el cambio: Madrid se vuelve moderno, y también se deja notar en el País Vasco y Barcelona”, explica la catedrática. Con todo, el gran salto llega con la Generación del 27, cuando “coinciden una serie de artistas muy jóvenes cuyas familias son cultivadas y les dan su apoyo, algo clave”.

La tendencia continuará durante la II República, gracias también al impulso de instituciones como el Lyceum Club Femenino. Durante la Guerra Civil, algunas de esas artistas participan desde la retaguardia con carteles políticos, como Manuela Ballester, o aguafuertes alusivos al conflicto, como Pitti Bartolozzi. En 1939, con la victoria de Franco y la posterior represión, se inició un largo silencio: “Las mujeres, y las artistas, fueron sumidas en el más completo de los anonimatos”.

Lomba destaca el caso de Marisa Roësset, que tenía una postura ideológica afín al régimen y permaneció en España, pero que “cambió por completo de estilo y se olvidó de las innovaciones del periodo anterior”. Otras muchas, como las surrealistas Maruja Mallo, Remedios Varo o Victorina Durán, tomaron el camino del exilio.

La catedrática insiste en que “más allá de las ideologías, todas las artistas de la época tuvieron el objetivo común de la profesionalización”.

'Desnudo de mujer', de Aurelia Navarro (1908). Este fue uno de los cuadros que causó malestar en su familia, que la acabó internando en un convento.
‘Desnudo de mujer’, de Aurelia Navarro (1908). Este fue uno de los cuadros que causó malestar en su familia, que la acabó internando en un convento. DIPUTACIÓN DE GRANADA

Nombres propios con grandes historias detrás

Lomba afirma que tras los nombres de estas pintoras hay “grandes historias”. Cita por ejemplo a María Luisa de la Riva (Zaragoza,1859 – Madrid,1926), “una gran dama que hizo lo que le apeteció”. De la Riva se especializó en bodegones y flores, “el género que supuestamente estaba mandado a las mujeres”, pero “quiso reivindicar que ella era tan capaz como un hombre y por eso pintó cuadros de gran formato con esos temas”.

Entre las pintoras del cambio de siglo, Lomba señala a Aurelia Navarro (Granada, 1882-1968), “una granadina que triunfa en Madrid, con el respaldo de los artistas de la época, pero se atreve a pintar desnudos, con el consecuente enfado de su adinerada familia. Le conceden dos premios, empieza a aparecer mucho en la prensa, gana popularidad y entonces su padre se la lleva de vuelta y la obliga a meterse en un convento y a dejar de pintar”.

“Si no tienen la complicidad de sus familias, sacar adelante su carrera se convierte en una heroicidad”, subraya Lomba. Hay casos extremos, como el de Ángeles Santos, de quien Lomba explica que “intentó suicidarse porque, tras una primera buena recepción de su obra, empieza a recibir malas críticas, lo que le genera una gran angustia”.

¿Dónde está hoy el legado de estas artistas? “Hay mucho en museos, pero también en manos privadas. En el caso de Marisa Roësset, cuando comencé a estudiarla solo había una docena de obras documentadas, pero tras localizar a su familia ahora hay medio centenar”, explica Lomba. La catedrática opina que queda aún mucho por hacer: “Hasta que los historiadores del arte no incorporemos todos estos nombres perdidos a la historiografía general, nada cambiará”.

Los fascistas no son respetables, son una amenaza

19 abril, 2020

Fuente: http://www.eldiario.es

Este 25N la realidad estalló en la cara de quienes no se enteran de nada, cuando un cualificado miembro del ultraderechista Vox, Ortega Smith, se permitió ningunear la protesta de una víctima de la violencia machista, Nadia Otmani, con todos los agravantes imaginables. Al tipo le han colocado en el Ayuntamiento de Madrid una serie de votantes y seguía el conocido discurso de su partido de negar la existencia de la violencia específica contra la mujer; Nadia lleva 20 años en una silla de ruedas a consecuencia de los disparos de su cuñado cuando intentó, sin éxito, impedir que asesinara a su hermana. Hasta The New York Times se ha hecho eco, pero no es un día, son todos: una actitud instalada en las instituciones, con apoyos, y en aumento. Fue terrible, y más lo es pensar que se trata de un episodio en la escalada machista y fascista que ha infectado a la sociedad. Y que tiene otros exponentes igual de espantosos.

Hemos hecho ya múltiples análisis de por qué se vota a Vox. Los ultraderechistas españoles son, sin duda, una escisión del PP y los depositarios de muchas papeletas perdidas por Ciudadanos. Son, en definitiva, la eterna derecha española, no más nutrida, sino más radicalizada. Ha influido decisivamente la larga impunidad del franquismo y la desmedida promoción de los medios, en unos casos por compartir ideología, en otros solo por hacer caja con el escándalo que proporcionan. Pero ya nada haremos con llorar por la leche derramada. Lo imprescindible es poner los medios que, en justicia y lógica caben, para evitar que se vierta otra vez. Una y otra vez de hecho, como viene haciendo.

Un punto de partida esencial es aclarar una grave confusión: quienes votan fascismo no son respetables, porque no todas las ideas son respetables. El fascismo es una ideología que incluye principios opuestos a la Democracia y a los Derechos Humanos. Otras ideologías han podido tener errores en su aplicación, ninguna otra en cambio contiene raíces absolutamente antidemocráticas y de rechazo a valores humanos esenciales. El fascismo acabó con ese principio de diálogo. Aquello que venía a resumir la frase atribuida nada menos que a Voltaire, uno de los puntales de la Revolución Francesa, aunque en realidad la formuló su biógrafa británica Evelyn Beatrice Hall: “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.

A pesar de las devastadoras consecuencias que el fascismo desencadenó en los años 30 del siglo XX, ha vuelto a colarse en las instituciones, ha vuelto a utilizar la Democracia para asentarse con todos los métodos a su alcance. Y hasta goza de cierta comprensión porque (todavía) no incluye todo el temario de sus antecesores fascistas que desencadenaron la segunda guerra mundial. “Solo” son machistas, racistas, homófobos, clasistas, partidarios de la violencia, de ilegalizar a partidos independentistas o de mentir con fake news. Al tener ese cauce, hemos de reconocer que una parte de la sociedad ha decidido estar al margen de la democracia. Y su apuesta no es respetable, sean tercera fuerza, segunda o primera, de un país. El problema añadido es que, al estar representados, han visto reforzadas sus creencias. Es como si hubiera ocurrido lo mismo con los terraplanistas o los antivacunas y estuviéramos discutiendo sus delirios, más allá de las redes sociales. Con mayor peligro en este caso, al incluir propuestas dañinas para diversos colectivos, y por tanto para el conjunto de la ciudadanía.

Personas muy lúcidas estiman, como digo, que pueden estar en el juego político porque no es para tanto su derecha extrema, pero la práctica en la historia ha demostrado su carácter infeccioso. En cuanto al tratamiento, aconsejan “los expertos” no molestar al grueso de los ultraderechistas, utilizar conceptos simples para que los entiendan. Al grueso de ellos, porque eso sí hay diferentes grados. Nunca habrá nada más corto y trivial, sin embargo, que el bulo que difunden los “enteraos” o el whatsApp que les manda un conocido, si está cargado de mala intención y alimenta su ira. Los promotores de Vox y otros partidos ultras saben cómo manejarlos: la ira y la envidia les funcionan. Para el 25N prepararon un argumentario plagado de falsedades. La indignidad de Ortega Smith ha provocado mucho rechazo pero también ha habido cerebritos entre sus seguidores que han comprado el paquete.

El machismo asesina y hay una larga lista de víctimas mortales. En el Día Internacional contra la Violencia Machista algunos países organizaron exposiciones de radiografías y resonancias magnéticas con los daños sufridos por mujeres. Ya nos vale, es una realidad brutal de tan plástica. ¿Qué otro colectivo puede ofrecer semejante balance? Casi 28.000 hombres fueron condenados por violencia machista en 2018 en España. En los últimos años han sido penados más de 250.000. Son datos del magistrado Joaquim Bosch. Y con todas estas evidencias, Vox niega que haya una violencia específica contra la mujer. Y sus socios de gobierno lo tragan sin problemas, porque ahí siguen todos juntos.

No entra dentro de los valores humanos aceptar que las mujeres somos inferiores y que amar a un hombre implique firmarle un contrato de propiedad que le autorice a todo tipo de degradaciones, muerte violenta incluida. No hay nada que lo justifique, nada que lo explique en términos de dignidad humana. Por fortuna, muchos hombres son feministas, cada vez más, pero la ultraderecha anda intentando recuperar sus caminos de involución. Y cuenta con la complicidad de las otras dos patas de los conservadores: PP y Ciudadanos. Gente como Villacís, vicealcaldesa de Madrid gracias a Ortega Smith, tuvo el descaro de condenar la violencia machista que apoya de facto. Y así lo hicieron otros políticos de Ciudadanos y PP. Esperando que sus votantes no relacionen hechos con consecuencias.

El Ayuntamiento de Madrid se está convirtiendo en el símbolo de la tragedia que nos sacude. La ultraderecha lleva la batuta ideológica. Porque apoya al PP y a Ciudadanos y porque los miembros del consistorio comparten su ideología a tenor de sus actuaciones. Un Martínez Almeida, de ínfimo nivel, que llega a alcalde porque el PP de Pablo Casado no quería quemar a ningún peso pesado ante el triunfo que parecía seguro de Manuela Carmena, previo a la merienda con magdalenas. Pero ahí están todos ellos, apoyados por sus partidos. Ambos añaden a otra inefable para la Comunidad, Díaz Ayuso, con los mismos mimbres que sus colegas.

Placas de los represaliados del franquismo desmontadas por el ayuntamiento de Madrid. Foro de la Memoria
Placas de los represaliados del franquismo desmontadas por el ayuntamiento de Madrid. Foro de la Memoria

Catorce años de consenso contra la violencia de género se rompieron este 2019 con la triple ultraderecha que gobierna Madrid; lo mismo en Andalucía. Almeida se apuntó a la vez a retirar del Cementerio de la Almudena las placas con los nombres de los casi tres mil represaliados por el franquismo. También quiere hacer un homenaje “a ambos bandos”. Todo su ayuntamiento anda con la teoría de “los dos bandos”, en particular el de las mujeres asesinadas y sus verdugos.

Si PP y Ciudadanos quisieran desmarcarse de la extrema derecha, buscarían otras alianzas, aun perdiendo poder. Al menos, no permitirían que tuviera peso en las instituciones, para empezar en la Mesa del Congreso y el PP ha confirmado este martes que no va a impedirlo. Si los periodistas que se alarman por la presencia y el apoyo o el lavado mediático al fascismo fueran consecuentes, no se sentarían a su lado a discutir bulos u obviedades. Y no debemos olvidar tampoco que los ciudadanos demócratas y respetuosos con los Derechos Humanos, y consigo mismos, ni votan fascismo, ni intentan justificar a quien lo hace.

No hay dos bandos, ni otros extremos en las ideologías que los que separan la democracia de lo que no lo es. Ningún respeto hacia quien la agrede para destruirla. No hay nada que discutir, nada que divagar para normalizar la ultraderecha. Si faltan luces para entenderlo, en los rescoldos de la lógica encontrarán alguna bombilla.

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Trinidad Sanz de la Hoz, la “obrera comprometida” que fue concejala comunista en Guadalajara

6 marzo, 2020

Fuente: http://www.eldiario.es/clm

Trinidad Sanz de la Hoz ha sido uno de los nombres homenajeados por las diversas actividades enmarcadas dentro de la Semana de la Rebeldía Feminista, organizada por la Plataforma Feminista de Guadalajara. Sanz de la Hoz fue concejala en el Ayuntamiento por el Partido Comunista y también fue condenada en los años de la posguerra por “su compromiso de lucha y de solidaridad”.

Desde el Foro por la Memoria de Guadalajara señalan que Trinidad murió ya hace años, pero que su familia ha recibido ya más de un homenaje recordando el papel de de la Hoz en la capital. En agosto de 2018 fue recibida por el Foro, cuando recorrieron los lugares “más significativos” de su vida en la ciudad, como la calle Horno de San Hil o el salón de plenos del Ayuntamiento alcarreño. “Fue una de las tantas mujeres que durante la guerra tuvieron que dar un paso adelante, para luchar con las armas que tenían durante la situación tan anómala que se vivía”, explica Xulio García, del Foro por la Memoria.

“Al alargarse la guerra, hubo que crear talleres de mujeres, para que pudieran hacer ropa para la población civil”, explica García. Trinidad Sanz fue la encargada de dirigir uno de los talleres llevados a cabo por Socorro Rojo Internacional, del que también llegó a ser secretaria. En 1938, Sanz de la Hoz fue elegida como consejera en el Gobierno municipal del Ayuntamiento, que entonces equivalía al cargo de concejala, por parte del Partido Comunista. “Las actuaciones que hizo fueron, sobre todo, pedir mejoras para la vida de la población, especialmente preocupada por el barrio del Alamín”, afirman desde el Foro.

homenaje a trinidad sanz de la hoz en guadlaajara
Foro por la Memoria de Guadalajara

Por eso, desde la asociación consideran que es un “acto de justicia” recordarla, especialmente en el contexto del 8M. “Es un acto que dignifica su figura y la recupera del olvido”, afsegura. Esta “obrera comprometida” como la recuerdan desde el Foro, llegó al Ayuntamiento tras los inicios de la guerra, cuando la corporación se encontraba en una situación irregular y debía estar formada por distintas organizaciones que apoyasen el Gobieno de la República.

Entre las mujeres que ocuparon cargos en la corporación estaba Trinidad Sanz, pero también Suceso Portales, fundadora de otra organización solidaria en nuestra provincia, Mujeres Libres, así como Concepción de la Torre Wandelmer, elegida en septiembre de 1936. El nombramiento de Sanz fue el 26 de enero de 1938, en representación del PCE, siendo alcalde Facundo Abad Rodilla, del Partido Socialista. El nombramiento se llevó a cabo para sustituir a José Martínez y Manuel Llorente consejeros del PCE.

Meses más tarde, en marzo, fue  nombrada vocal delegada de Régimen Interior e Instrucción Pública, y en el siguiente pleno municipal, pide la habilitación de una escuela para niños en la calle Madrid de la localidad, explican desde el Foro. Mientras era consejera del Ayuntamiento, ejercía también como enfermera. La ciudad de Guadalajara sufrió cerca de veinte bombardeos, y tras ellos, Sanz pidió que se organizasen actos con recaudación a beneficio de diversos edificios, como la Casa del Pueblo destruida en uno de los bombardeos.

Placa en conmemoración de las mujeres que lucharon contra el fascismo en Guadalajara
Placa en conmemoración de las mujeres que lucharon contra el fascismo en Guadalajara FORO POR LA MEMORIA DE GUADALAJARA

Junto al concejal comunista, Norberto Segura, pidió también el nombramiento de una comisión para estudiar las necesidades de abastecimiento de combustible, como una manera de proteger a la población durante los inviernos. También pidió la vigilancia de “saboteadores, acumuladores y estraperlistas” durante el pleno municipal en septiembre de 1938.

El periódico del PCE de Guadalajara, ‘Hoz y Martillo’, recogió en una entrevista la perspectiva de la consejera.  “En el Ayuntamiento nuestra labor tiende a mejorar la situación del pueblo de Guadalajara, a plantear sus problemas y darles solución. Sin embargo, nosotros reconocemos que no se llevan a la práctica con la celeridad necesaria”.  “Debemos ser nosotros, al plantear sus necesidades, al solucionar sus problemas, los que hagamos venirle a las sesiones a participar y y opinar sobre aquellas cuestiones que les atañen”, señalaba.

De la Hoz fue detenida y juzgada en Guadalajara en noviembre de 1940, tras el fin de la Guerra Civil. Fue condenada a nueve meses de prisión y tras su salida en libertad, fue desterrada a Zaragoza. “A pesar de los esfuerzos por condenarla el Tribunal sólo pudo determinar que Trinidad intervino públicamente en un mitin a favor de la campaña de invierno. Hechos que se declaran probados considerando que los hechos relatados son constitutivos de un delito de auxilio a la rebelión, previsto y penado en el articulo 240 del Cod de Justicia Militar del que es responsable en concepto de autora la la procesada”, explican desde el Foro.

La paradoja en sociología y la violencia de género

4 febrero, 2020

Fuente: http://www.jessicafillol.es

Me gustaría empezar esta entrada citando una frase del profesor Antoni Estradé, que me parece que resume a la perfección el mensaje que quiero transmitir:

«La paradoja (en ciencias sociales) puede ser de utilidad pues su carga crítica la predispone a romper moldes, y es capaz de abrir rendijas en los sistemas interpretativos hasta entonces dominantes, poniendo de manifiesto dimensiones de la realidad que estos no contemplaban, o sugiriendo relaciones que, a partir de los esquemas habituales, nunca se nos hubieran ocurrido«.

Quienes, desde las ciencias sociales, nos hemos enfocado en analizar el fenómeno de la violencia de género, con frecuencia escuchamos frases pronunciadas desde «el sentido común» (es decir, desde los valores socialmente dominantes alejados del análisis científico) etiquetando a los hombres que asesinan a sus parejas como «locos», «enfermos» o «dementes», personas con problemas mentales, en definitiva. La «sabiduría popular» no contempla que, antes de llegar al punto en que la violencia explota y se hace visible, una relación marcada por la violencia de género ha pasado por muchas etapas, habitualmente décadas de maltrato invisible para la sociedad porque es coherente con un sistema patriarcal en que el hombre exige un respeto que se le debe en tanto que superior, y solamente respetará a la mujer si ella se hace merecedora de su respeto (están incorporadas a nuestro lenguaje expresiones como «una mujer debe hacerse respetar«).

En ese marco de convivencia en que el hombre exige respeto por defecto mientras que la mujer debe ganárselo con esfuerzo, el hombre que maltrata a su pareja no busca hacerle daño o infligirle dolor como objetivo[1]. Citaré un par de ejemplos recientes, aparecidos en mayo y julio de este año 2019 en los medios de comunicación:

Para estos hombres, y para quienes maltratan a sus parejas, la violencia es un medio, no un fin. El objetivo es lograr la sumisión y el sometimiento, no el dolor. De hecho, el sueño de cualquier maltratador es que su pareja se someta a su voluntad siempre sin que él tenga que poner en marcha los mecanismos para ejercer la violencia que ha aprendido no solo a ejercer, sino también a lograr que pasen desapercibidos en la sociedad, de tan integrados que están.

Así, la violencia de género NO es producto de la enfermedad mental de los agresores. No hay ningún estudio (o yo no conozco ninguno al menos) que relacione violencia de género y problemas de salud mental, salvo en el caso de la probabilidad de sufrirla como víctima, que se multiplica por cuatro[2] según un estudio de la Confederación Española de Salud Mental publicado en 2017La violencia de género es la consecuencia de un sistema de valores en el que los hombres exigen respeto a su autoridad mientras no respetan a las mujeres ni las consideran sus iguales, en el que la palabra del hombre es ley y la de la mujer es sistemáticamente puesta en duda, en el que los hombres tienen derecho a imponer su voluntad mediante métodos coercitivos si es necesario, y en el que las mujeres ya no aceptan de buen grado ese tutelaje masculino que pretende mantenerlas en perpetua minoría de edad.

Notas al pie

[1] A este respecto, véase por ejemplo “El rompecabezas. Anatomía del Maltratador” (Lorente Acosta, 2004) o “Mi marido me pega lo normal. Agresión a la mujer: realidades y mitos” (Lorente Acosta, 2001)

[2] El 75% de las mujeres con problemas de salud mental ha sufrido violencia en el ámbito familiar o en su pareja. La federación vasca FEDEAFES ha realizado un estudio que asegura que las mujeres con trastorno mental grave se enfrentan a un riesgo de dos a cuatro veces mayor de sufrir violencia por parte de su pareja o expareja. (Confederación Española de Salud Mental, 2017)

Bibliografía

Antena3 noticias. (30 de mayo de 2019). Asesta 26 puñaladas a su expareja y dice que era por asustarla. . Obtenido de Antena3 noticias: https://www.antena3.com/noticias/sociedad/asesta-26-punaladas-a-su-expareja-y-dice-que-era-por-asustarla_201905305cefc8e60cf21b72629f5f14.html?fbclid=IwAR28_eiVhHHmHVGzgkuxlamnkqZkAaIoBc2AOXEUUmcREiuvJSZuYXinkXI

Confederación Española de Salud Mental. (15 de junio de 2017). El 75% de las mujeres con problemas de salud mental ha sufrido violencia en el ámbito familiar o en su pareja. Obtenido de Confederación Española de Salud Mental: https://consaludmental.org/general/mujeres-problemas-salud-mental-violencia-pareja-33145/

García, C. (25 de julio de 2019). La Audiencia de Jaén no ve «ánimo de matar» en el hombre que asestó tres puñaladas a su mujer. Obtenido de Cadena Ser: https://cadenaser.com/emisora/2019/07/25/radio_jaen/1564058630_335478.html

Lorente Acosta, M. (2001). Mi marido me pega lo normal. Agresión a la mujer: realidades y mitos. Barcelona: Editorial Planeta.

Lorente Acosta, M. (2004). El rompecabezas. Anatomía del maltratador. Santa Perpetua de la Mogoda: Editorial Crítica.

María Hesse: “El mayor órgano sexual es la mente”

10 enero, 2020

Fuente: http://www.publico.es

La ilustradora traza en ‘El Placer’ un mapa del placer femenino. Un libro ilustrado en el que desvela cómo exploró el misterio de la sensualidad y venció los prejuicios de su época.

La ilustradora y escritora María Hesse.- JAIRO VARGAS

La ilustradora y escritora María Hesse.- JAIRO VARGAS

El placer se descubre a tientas. Alcanzar ese grado de conocimiento sobre uno mismo implica un poco de tiempo y alguna que otra derrota. Lo que no está al alcance de todos es transmitir ese viaje personal como lo ha hecho María Hesse (Sevillana de adopción, 1982). Un despertar sexual que pasa de la culpa, a la vergüenza y de ahí al desconocimiento. Hesse desnuda a sus mujeres en El Placer (Lumen), también lo hace ella, consciente de que sólo venciendo ese pudor y esa culpa dada, será realmente libre.

Hace hincapié en su libro en la necesidad de nombrar para entender… ¿No nombramos por pudor o por desconocimiento?

Si te paras a pensar, de lo que no se habla es de las cosas que están mal o dan vergüenza. Ocultamos aquello que se considera que no está bien o que es algo sucio, por eso no se suele mencionar la vulva o el clítoris. Yo de pequeña no conocía la existencia del clítoris, así que fíjate la importancia de que se nombre…

Sin embargo, el campo semántico para nombrar ‘lo innombrable’ es, cuando menos, generoso: chirri, conejo, parrús…

… tete, concha, almeja… Es ridículo, porque además tampoco es que tenga un nombre feo. Algo similar ocurre con el pecho femenino, siempre ha estado oculto y de repente cuando aparece un pezón se censura. Todo esto evidencia hasta qué punto nuestro cuerpo está cosificado.

Y el porno no ayuda…

El porno gratuito lamentablemente sigue siendo falocéntrico y machista. Hay otros pornos posibles pero siempre llevan aparejada alguna etiqueta. Me refiero, por ejemplo, al porno para mujeres. Parece que si la mujer pasa a ser un sujeto en lugar de un simple objeto, hablamos de porno para mujeres. La clave, en todo caso, pasa por combinar distintos tipos de porno, la gente se excita de millones de formas distintas y no hay motivo por el que ceñirse a un solo tipo de porno.

Por otra parte, mucha gente piensa que el porno es la realidad y no es así. El porno es ficción, como lo es Juego de Tronos; si no vamos por ahí con una espada cortando cabezas, supongo que seremos capaces también de no follar como si protagonizáramos una de estas películas. Creo que hace falta más educación afectiva…

Determinadas destrezas parece que se aprenden por intuición…

Puede ser, a mí nadie me explicó qué era la masturbación. Quizá en el caso de los hombres lo teníais más fácil porque a fin de cuentas en vuestro caso el pene sobresale, está muy presente. En cambio nosotras tenemos que rebuscar más, aunque al final se llega por accidente. El relato que es que tenemos un órgano que sirve para la reproducción, más allá de eso no hay nada. Apenas se explica que también puede producir placer y que ese placer no es malo ni es un pecado.

El clítoris ha sido durante mucho tiempo el gran desconocido. ¿Por qué ese ostracismo?

'El Placer', de María Hesse.- LUMEN

‘El Placer’, de María Hesse.- LUMEN

Sencillamente porque las científicas han tenido mucho más problemas para ejercer su profesión, lo que ha provocado que siempre se estudie la anatomía desde una perspectiva masculina. Y lo cierto es que cuando descubres todo lo que compone el clítoris no puedes creerlo; mide casi 10 centímetros y contiene toda una anatomía interna que suele pasar desapercibida. Por otro lado, el hecho de que el clítoris no tuviera ningún fin reproductivo y de que el placer de la mujer apenas importase, fueron relegando su estudio a un plano secundario.

El relato sobre el placer y el sexo ha sido tradicionalmente masculino. ¿Qué aporta el feminismo en ese sentido?

Liberación para todos y todas. Si logramos comprender cómo funciona el cuerpo de la otra persona vamos a disfrutar mucho más. El mayor órgano sexual es la mente, si vemos a la otra persona disfrutar, nosotros también nos excitaremos. Hay una cultura machista que está centrada en delegar, parecía que debía ser el hombre el que tomara la iniciativa y como nosotras no hacíamos nada y apenas nos conocíamos, eran ellos los que tenían que ir descubriendo cómo funcionaba nuestro cuerpo…

¿Qué piensa cuando escucha aquello tan recurrente de ‘esa lo que necesita es un buen polvo’?

Es una muestra de hasta qué punto se ha relegado nuestro placer al hombre. Dicho de otro modo; parece que si no hay un polla de por medio nosotras vamos a ser incapaces de disfrutar de la sexualidad. Pues mira no, yo ya tengo mis juguetes y no necesito que me follen para estar estupendamente conmigo misma.

Una de las ilustraciones que componen 'El Placer', de María Hesse.- LUMEN

Una de las ilustraciones que componen ‘El Placer’, de María Hesse.- LUMEN

De hecho los consoladores fueron en su día utilizados como terapia para tratar la llamada «histeria femenina»

Y lo que ocurrió es que te tocaba el clítoris el médico pero no tu marido… Al final lo que ha sucedido es que los hombres han ido sacando conclusiones sobre nuestro cuerpo sin preguntarnos a nosotras, con lo fácil que hubiera sido…

¿Puede ser la vulva un instrumento emancipador?

Yo creo que sí, las cosas que se nos han ocultado o prohibido no dejan de ser formas de dominación. Creo que poco a poco estamos librándonos de esa situación en la que te casabas y tenías que vivir de por vida con un hombre del que dependías económicamente, de tal forma que hasta nuestro propio placer dependía de ellos. Hay mucho por hacer, pero parece que estamos consiguiendo estar con alguien porque nos apetece, y no tanto por una dependencia.

¿Hasta qué punto se interioriza la sumisión?

Es curioso, muchas veces no somos conscientes de ello. Al principio te cuesta mucho liberarte de determinados lastres, cuando lo consigues y te convences de que puedes follar con quien quieras, va alguien y te llama calientapollas por coquetear con alguien y no acostarte con él. Es una situación tan ridícula y triste, como si por mucho que te liberases nunca fuera suficiente. Muchas veces terminas cediendo porque te sientes culpable si no das lo que se espera de ti. Imagínate; culpable si lo haces, culpable si no lo haces, culpable de todas las maneras.

Portada de 'El Placer'.- LUMEN

Portada de ‘El Placer’.- LUMEN

Incluso es algo que sucede con la propia pareja, situaciones en las que el no-consentimiento sería difícil de demostrar…

Es algo que ocurre de forma muy habitual, lo he hablado con amigas y compañeras y es muy común que alguien te confiese haber simulado un orgasmo para que termine ya… No debemos llegar tan lejos, si algo no nos está gustando o nos sentimos incómodas debemos ser capaces de parar.

La madurez es clave en el conocimiento del placer, justo cuando comienza nuestro declive físico… Un poco injusto, ¿no cree?

La torpeza forma parte del conocimiento, para llegar a esta situación, incluso para poder escribir este libro, he tenido que enfrentarme a muchas situaciones y haber procesado muchas otras. Quiero decir, la madurez nos compensa un poco, no tenemos los cuerpos de antaño, pero sabemos muy bien cómo manejarlos y cómo hacerlos disfrutar.

 

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Lucía Sánchez Saornil, la anarquista que luchó por la emancipación de las mujeres

19 diciembre, 2019

Fuente: http://www.infolibre.es

  • La poeta y periodista creó, junto con otras compañeras, la organización Mujeres Libres, la sección femenina de la CNT.
  • En agosto, infoLibre recuerda a algunas de las mujeres que han marcado la historia española del siglo XX en la política, la cultura, la ciencia o el deporte.
Publicada el 22/08/2019 a las 06:00Actualizada el 22/08/2019 a las 10:08
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El carné de Lucía Sánchez Saornil en la CNT.

El carné de Lucía Sánchez Saornil en la CNT.

Lucía Sánchez Saornil (Madrid, 1895 – València, 1970) forma parte de La mitad de Todo, la sección de Verano Libre dedicada a recordar a algunas mujeres importantes del siglo XX español, porque es una figura olvidada a pesar de su gran lucha en la causa feminista. La poeta y periodista no tuvo una vida fácil: su madre murió cuando ella era pequeña y, además, también perdió a un hermano, lo que hizo que estudiase el Centro de Hijos de Madrid, destinado a los huérfanos.

A pesar de que su familia era de origen humilde, contaban con una gran biblioteca que heredaron de la hermana de su padre, Eugenio Sánchez, y esto hizo que la joven Lucía Sánchez Saornil desarrollase su pasión por las letras. De hecho, su vocación fue la escritura y quiso ser periodista y poeta, consiguiendo ambas ambiciones. Como poetisa debutó en 1914, con 18 años, al publicar el poema Nieve en el semanario Avante, con el cual el articulista José Santos Pérez le auguró un gran futuro en la profesión: “¿No les parece […] que está llamada a ser una gran escritora?”.

Mientras publicaba sus poemas en diversas revistas, la madrileña entró a trabajar en Telefónica y, al mismo tiempo, estudiaba Pintura en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En la compañía española estuvo 15 años, hasta que fue despedida por participar en la huelga de 1931, aunque siempre formó parte de las reivindicaciones de los trabajadores ya que estaba interesada en la causa obrera.

Una de las impulsoras de Mujeres Libres

Tras su expulsión de Telefónica, Lucía Sánchez Saornil abandonó la poesía para dedicarse por completo al anarcosindicalismo y por eso pasó a colaborar en periódicos afines a su ideología, como TierraUmbral y Solidaridad Obrera, entre otros. Además, entró a formar de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) como secretaria de redacción de su periódico. En sus escritos, en unas y otras revistas, la madrileña reflexionó sobre la emancipación de las mujeres y reivindicó que estas no podían estar supeditadas a la lucha de clases. Entendió que dentro del propio anarquismo también imperaba el machismo y que la independencia de las mujeres empezaba en sus propias casas.

Su posición ante el patriarcado era tal, que los líderes de la CNT y de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) se enfrentaron a ella al desprestigiar su trabajo. Sin embargo, los ataques no pararon la lucha feminista de Lucía Sánchez Saornil, que junto con Mercedes Comaposada y Amparo Poch Gascón, crearon en abril de 1936 la organización Mujeres Libres. Se trataba de que las compañeras anarquistas tuviesen su propio espacio dentro del movimiento y que ellas mismas se organizasen y defendiesen, aunque sin separarse de las reivindicaciones libertarias.

AnarcocomunismoenPDF@Anarcomuenpdf

Algunos textos y poemas de Lucía Sánchez Saornil (1895-1970):https://goo.gl/bHhVr7 

Ver imagen en Twitter

La agrupación feminista contó con más de 20.000 afiliadas y con una revista que la propia Lucía Sánchez Saornil se encargó de editar. También impartió charlas dentro de Mujeres Libre: cuestionó el matrimonio, la maternidad y el género, pero cuando se produce el golpe de Estado contra la II República los líderes anarquistas le prohibieron realizar cualquier acción política y tuvo que limitarse a tareas administrativas dentro de la CNT. La madrileña ideó las llamadas brigadas femeninas de trabajo, las cuales sustituyeron a los combatientes republicanos en su puesto de trabajo.

Durante la Guerra Civil, la histórica feminista volvió a dedicarse a la poesía –creó el Ultraísmo– y escribió poemas que más tarde recogería en su obra Romancero de Mujeres Libres (1937), e incluso fue cronista de contienda en la CNT, Juventud Libre y Frente Libertario.

Vida anónima

En 1937, Lucía Sánchez Saornil comenzó a formar parte del Consejo General de Solidaridad Internacional Antifascista y se trasladó a vivir a València, en donde fue la redactora jefe de la revista Umbral. Allí conoció a América Barroso, quien sería su pareja sentimental y con quien huyó a Francia en enero de 1939, ya que su adherencia al anarquismo no le permitía vivir en un Estado fascista. Su exilio en el país galo duró hasta 1940, tras la ocupación nazi. Se vieron obligadas a marcharse, según Elena Samada, sobrina de Barroso, y ambas regresaron a España porque temían ser recluidas en un campo de concentración.

Su llegada a España fue de manera clandestina. Las ayudaron familiares y amigos, y su vida también se desarrolló en el más absoluto anonimato. Se instalaron en València, ya que América Barroso contaba con familia allí y Lucía Sánchez Saornil se dedicó a la poesía y a la pintura. La anarcofeminista murió en 1970, como consecuencia del cáncer de mama que padecía. Fue la propia enfermedad la que hizo que diese un giro radical a su poesía. Dejó el erotismo y la sexualidad y pasó a hablar del miedo a la muerte y la búsqueda de la fe.

“Necesitamos una definición totalmente diferente del concepto de clase trabajadora”

15 noviembre, 2019

Fuente: http://www.ctxt.es

Nancy Fraser / Teórica feminista

ADRIANA M. ANDRADE / ELENA DE SUS

<p>Nancy Fraser.</p>

Nancy Fraser.

MANOLO FINISH

MADRID | 3 DE ABRIL DE 2019

Nancy Fraser (Baltimore, 1947) tiene los ojos cansados. Su primera mañana en Madrid la ha dedicado a dar entrevistas. Al acabar esta con CTXT, tiene una hora para descansar antes de hablar con más periodistas. Por la tarde dará una charla y al día siguiente, dos más. La activista feminista ha venido invitada por el museo Reina Sofía en colaboración con Medialab y el Grupo de Estudios Críticos (GEC) y nadie quiere perder la oportunidad de escucharla. Mientras intenta acabar un café, la profesora de la New School for Social Research de Nueva York se emociona al hablar de las nuevas generaciones de mujeres demócratas, se enfada cuando se le sugiere que el feminismo divide a la izquierda y defiende la participación de los hombres en el feminismo.

En 2017, en otra entrevista con CTXT, predijo que la clase obrera estadounidense acabaría rebelándose contra Trump porque no estaba cumpliendo con lo que había prometido. ¿Cree que está sucediendo?

Es difícil de decir. Sospecho que sí, sospecho que tendrá problemas para ser reelegido, no creo que pueda mantener su base de votantes de clase trabajadora. Creo que la situación es muy volátil, lo más importante es que la gente no quiere seguir viviendo bajo esta forma de capitalismo neoliberal financiarizado y globalizado. Esto empeora sus condiciones de vida, y la gente quiere un cambio. Trump lo prometió, pero resulta que no ha creado más empleo ni nada parecido. Está empeñado en levantar el muro. Llegados a cierto punto eso ya no es satisfactorio para, al menos, una parte de sus votantes. Para algunos eso es suficiente, pero no para la gente que le hizo presidente. Ganó las elecciones gracias a la clase trabajadora blanca de Michigan, Wisconsin y Pensilvania. Estos no son racistas radicales, votaron a un racista porque no había nadie más que ofreciese algo parecido a un gran cambio. Antes, muchos de ellos habían votado a Bernie Sanders en las primarias demócratas, los mismos que votaron a Trump. Y ocho millones de ellos habían votado a Obama en 2012. Eso demuestra que no son racistas. Esta gente sigue queriendo un cambio y si los demócratas eligieran al candidato correcto, lo votarían. Por otro lado hay muchos racistas en Estados Unidos, y estos seguirán con Trump. También está la pregunta de si el Partido Republicano y los votantes acérrimos republicanos se quedarán con Trump o acabarán hartos. Estos son votantes que, en cualquier caso, los demócratas nunca han conseguido. Creo que Trump será vulnerable en 2020.

¿Cree que es más fácil votar a un racista que a una mujer?

No creo que ese fuese el problema. Era más fácil votar a un racista que iba a hacer grandes cambios que a una mujer que decía que iba a continuar con las políticas de Obama.

¿Las candidatas demócratas, nuevas como Alexandria Ocasio-Cortez o antiguas como Elizabeth Warren, pueden ser una alternativa real?

La nueva generación de gente como Ocasio-Cortez es fantástica. Algunas de ellas son socialistas democráticas como Bernie Sanders y tienen mucha energía y destreza en el uso de las redes sociales, para mí son impresionantes. Elizabeth Warren también es muy impresionante, incluso más que Sanders, tiene propuestas concretas. No es tan buena como Sanders a la hora de articular una visión general, pero en los detalles de las políticas es excelente. Estas son mujeres de izquierdas, mujeres antisistema, que quieren hacer un gran cambio estructural en el funcionamiento de nuestro país y del mundo. Esto me da muchísima esperanza.

Mi candidato preferido sigue siendo Bernie Sanders. Es un milagro, extraordinario y maravilloso. Ninguna otra persona ha hecho tanto en Estados Unidos como él. Ha empujado al Partido Demócrata hacia la izquierda, ha cambiado el discurso y, de momento, le apoyo a él. Pero también estaría muy contenta si Elizabeth Warren fuese presidenta.

Hablemos de feminismo. Usted lleva militando y teorizando desde los años 70. ¿Cómo ha cambiado el movimiento?

Para mí este es el momento más emocionante de mi vida desde los años 60 y 70. Creo que estamos viendo una ruptura con el feminismo corporativo liberal que ha dominado las últimas décadas, el feminismo de Sheryl Sandberg, Christine Lagarde o Hillary Clinton. Ahora las feministas más jóvenes se han dado cuenta de que esa vía está muerta, de que ese camino solo nos lleva a más Trumps. Porque eso conecta al feminismo con las fuerzas que, básicamente, destruyen la vida de la gente en todo el mundo.

 EL #METOO ES FUNDAMENTALMENTE UNA LUCHA DE CLASES, UNA REVUELTA CONTRA LOS JEFES

Hay un sentimiento de que necesitamos una nueva dirección, en gran parte centrada en la lucha por la reproducción social, las escuelas, las viviendas, el transporte público, la sanidad. Todas aquellas áreas donde el neoliberalismo empuja a los Estados a “desinvertir” en nombre de la austeridad. Esto se ve en las huelgas en aquellos trabajos donde predominan las mujeres: profesoras, enfermeras… Se ve en cosas como el #MeToo, que es fundamentalmente una lucha de clases (una revuelta contra los jefes) y sobre el derecho a tener un espacio de trabajo libre de violencia, asaltos y abusos. Aunque los medios han puesto el foco en Hollywood, el centro real de esta lucha está en la agricultura, en las camareras de piso, en las empleadas domésticas, y también en las actrices que son muy vulnerables al abuso. Muchos de estos colectivos tienen menos recursos, no tienen papeles y no les queda más opción que rendirse. Estas son las áreas vanguardistas de la lucha feminista, y no solo de la feminista, también de la social, y punto. Dada la debilidad de los sindicatos en los centros manufactureros tradicionales, la primera línea de la lucha ya no es la industria como lo era en los años 30. Esta es una crisis que pone la reproducción social como centro y frente de batalla. Y por lo tanto, a las mujeres. Es una nueva situación estructural: tenemos nuevas generaciones de mujeres a las que no les interesa el feminismo de las élites liberales. Es un momento tremendamente fructífero, muy emocionante. Por supuesto, la misma crisis que ha propiciado el cambio en el feminismo también ha causado el auge de movimientos repugnantes, supremacistas, xenófobos, anti-inmigración y racistas. Es un momento de riesgo y de oportunidad.

Para lograr un cambio, entendemos que el capitalismo tiene que ir desapareciendo, poco a poco pero sin pausa. ¿O qué sistema se propone?  

No sé si necesitamos un nombre para ese sistema, aunque yo lo llamaría socialismo democrático, pero no soy dogmática, puede tener otros nombres. Creo que la idea central es que ya no es suficiente el pensamiento de los movimientos socialistas tradicionales, no basta con cambiar las relaciones de producción y socializar la propiedad de los medios de producción. Lo que de verdad tenemos que pensar es la relación entre producción y reproducción. La relación entre la economía y el sistema político. ¿Cómo dibujamos la línea entre las cuestiones que marcan las relaciones entre el mercado, los propietarios de las empresas y las decisiones democráticas? Tenemos también que pensar en una nueva relación con la naturaleza, que no esté basada en los combustibles fósiles. El cambio es mayor de lo que propone el socialismo tradicional. Porque no está centrado solo en la producción, sino en otros aspectos de la vida.

YA NO ES SUFICIENTE EL PENSAMIENTO DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALISTAS TRADICIONALES, NO BASTA CON CAMBIAR LAS RELACIONES DE PRODUCCIÓN

Y no sé exactamente qué nombre dar a esto, pero lo importante es empezar a analizar el alcance de lo que necesitamos. El cambio climático es suficiente para entender que estamos al borde de una catástrofe y que necesitamos un cambio de dirección rápido y transformador. Dudo que el capitalismo pueda desfosilizar la economía a tiempo, y esto hay que hacerlo en unas pocas décadas. Si resulta que estoy equivocada y hay una nueva forma de capitalismo que aún no podemos imaginar, que puede hacer todas las cosas que necesitamos, vale, dejemos que lo intenten. Pero si no pueden, tenemos que estar listas para hacer otra cosa, el capitalismo no es sacrosanto, es un sistema histórico que tuvo un inicio y puede tener un fin.

Nancy Fraser. Foto: Manolo Finish

Nancy Fraser. Foto: Manolo Finish

¿Entonces no necesitamos una revolución?

Tal vez no una revolución con la vieja idea de la toma de la Bastilla, ni de cortar la cabeza al rey, ni de tomar el Palacio de Invierno, pero creo que será una revolución. Si una revolución quiere decir un cambio transformador en las estructuras básicas de la sociedad y no simplemente reformas, entonces creo que sí, que estamos hablando de una revolución. No creo que estemos hablando de un proceso largo y lento de cambio gradual. Primero, como he dicho antes, con el cambio climático no tenemos tiempo. Segundo, estamos en medio de una crisis tan severa como la de los años 30, que llevó a cambios enormes. Fue el cambio de un tipo de capitalismo a otro, pero igualmente un cambio estructural grande: la invención de la democracia social, del capitalismo de Estado, todo eso vino tras dos guerras mundiales. Estamos en una crisis aguda y esperemos no necesitar una tercera guerra para solucionarlo. Los cambios suceden rápidamente. Deberíamos distinguir entre reformismo en un determinado periodo que se desarrolla en varias décadas y los periodos de crisis donde hay cambios más rápido y profundos. Y este es un periodo de crisis.

Hay algo de controversia dentro de la izquierda porque algunos dicen que el protagonismo del feminismo o el ecologismo favorecen la división de la clase trabajadora. ¿Qué les diría?

Estoy completamente en desacuerdo. Lo han entendido completamente al revés. Primero, ¿qué quieren decir con clase trabajadora? ¿No son las mujeres parte de la clase trabajadora? ¿No lo son las personas trans? ¿Las migrantes, las racializadas? ¿Quién creen que está haciendo el trabajo para que la sociedad siga funcionando? Necesitamos una definición completamente diferente de lo que es la clase trabajadora. No son solo hombres blancos en fábricas, de hecho, de esos, cada vez hay menos dentro de la clase trabajadora. El tipo de feminismo por el que abogo es un movimiento de clase, contra el 1% o el 10%, y eso tiene que ver con poner las preocupaciones de las mujeres pobres, racializadas, migrantes y de la clase trabajadora en el centro, en vez de integrar a las clases profesional y directiva en el feminismo. Estamos en plena lucha de clases dentro del feminismo: debemos reorientarlo hacia la clase trabajadora. Además creo que si le dices a la gente que no hable de sus problemas reales no creas solidaridad, no consigues que se unan a tu movimiento. Les llevas a un camino de exclusión, y no necesitamos un feminismo excluyente, ni una clase obrera excluyente. Necesitamos una posición en la que todas estas corrientes se comuniquen y se apoyen mutuamente. Diciéndoles “shhh, estáis dividiendo”, les echas fuera. Tendrían que estar diciendo justo lo contrario, deberían estar diciendo: “Queremos ser parte de vuestra lucha y que seáis parte de la nuestra”.

Hablemos de los medios de comunicación. ¿Cómo están tratando los grandes medios estadounidenses los temas de feminismos?  

La cuestión principal es que son militantemente anti Trump. Esto es lo más importante en cuanto a los medios tradicionales consolidados. Algunos tienen mucho que hacerse perdonar, especialmente el New York Times, que básicamente nos vendió la guerra de Irak en base a la mentira de las armas de destrucción masiva, y ahora intenta enmendarse y recuperar su credibilidad. Están investigando cualquier pequeña cosa sobre Trump para tratar de pillarlo. Su línea editorial es profeminista, lo que siempre ha querido decir feminista liberal, pero hoy buscan ofrecer un espectro de opinión algo más amplio. En esto no son los líderes, pero siguen el asunto, si hay algo importante, lo publican. El movimiento del feminismo del 99% en Estados Unidos no está para nada cerca del éxito del 8M en España. Nosotras somos más pequeñas y estamos más marginadas. Pero los medios empiezan a notar que algo está pasando en el feminismo. The New Yorker tiene mucho más mérito por la estupenda investigación sobre los abusos de Harvey Weinstein que realizó Ronan Farrow.

¿Y la televisión?

La televisión está completamente dividida por Trump. Tenemos un paisaje mediático polarizado, a todas horas, todos los días de la semana.

¿Los canales anti Trump apoyan el feminismo?

Sí, y están muy preocupados por la diversidad. Siempre tienen cuidado de tener a mujeres negras, a hombres negros, a latinos, mujeres queer… Todo está muy bien empaquetado, pero creo que su fuerza reside en su furia hacia Trump. Las distinciones entre un tipo y otro de feminismo palidecen y se vuelven insignificantes, y eso es un problema. Pero luego está la blogosfera, en la que puedes encontrar de todo. Y por supuesto las redes sociales. Trump es un mago de las redes sociales, especialmente Twitter. Pero Alexandria Ocaso-Cortez y la nueva generación de políticas de izquierdas feministas también. Así que hay un contrapeso desde ese lado.

ES FANTÁSTICO QUE EN LAS MANIFESTACIONES DEL 8M EN ESPAÑA HAYAN PARTICIPADO TANTOS HOMBRES

El #MeToo, por ejemplo, empezó en las redes sociales.

Las redes sociales son importantes a la hora de que las mujeres cuenten sus propias historias. Pero hay que decir que fueron los periodistas de investigación los que de verdad consiguieron que las mujeres empezaran a hablar.

O sea que seguimos necesitando buen periodismo y periodismo de investigación.

Absolutamente, es extremadamente importante. Hay que distinguir el periodismo de investigación, que es esencial, de los tertulianos [talking heads] en el negocio de la opinión. Los programas de televisión 24/7 son bustos parlantes. El problema es que los periódicos no son rentables y muchos no han aprendido a usar su presencia online para crear beneficios. Con lo que han tenido que hacer recortes en el periodismo de investigación, lo que es una pena.

Para ir acabando, ¿qué papel deben jugar los hombres en esta nueva etapa feminista? ¿Qué posición deben tomar?

Mi definición es muy simple: eres feminista si crees que la desigualdad de género existe, si crees que no está bien y quieres cambiarla. Con esa definición los hombres pueden ser feministas, y eso no quiere decir que quiera que sean los líderes del movimiento. Es fantástico que en las manifestaciones del 8M en España hayan participado tantos hombres, eso es maravilloso, demuestra que el feminismo es un movimiento para la humanidad, no un movimiento para los grupos de interés. Estoy muy contenta de ver a los hombres apoyándolo y uniéndose. En tanto que es una lucha sobre la reproducción social, también quiere decir que los hombres feministas se comprometen a hacer su parte del trabajo de reproducción social. Estamos intentando cambiar la relación entre producción y reproducción y desgenerizar los trabajos reproductivos para que todos estén involucrados en el cuidado de niños o en las tareas domésticas.

¿Y cómo lo conseguimos?

No creo que pueda responder a eso. Pero crear este movimiento es el primer paso.

Rapinoe, futbolista singular, mujer universal

26 octubre, 2019

Fuente: http://www.lamarea.com

Balón y Bota de Oro en el Mundial de Francia, la estrella de la selección estadounidense se ha convertido en un referente mundial por su discurso inclusivo y su invitación a construir una sociedad mejor entre todos y todas.

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Megan Rapinoe. Le sonará, seguro, el nombre. Lo habrá visto en las redes sociales, en los diarios, en la sección de deportes de algún noticiero. Nadie ha podido escaparse estos días a la fascinación por esta mujer que, profesionalmente, se dedica a jugar al fútbol y que, en su tiempo libre, abraza mil y una causas.

Lo de ser futbolista lo hace tan bien que, en el reciente Mundial de Francia, fue considerada la mejor jugadora del campeonato. Le concedieron el Balón de Oro por ello y la Bota de Oro por los seis goles que la convirtieron en la máxima anotadora del torneo que conquistó cocapitaneando a Estados Unidos.

Pero los medios no se fijaron en ella por sus logros deportivos. Tampoco por el color lila de su cabello, muestra de su activismo LGTBIQ+. Ni siquiera por las histriónicas poses con las que cautivó a las cámaras durante la Copa del Mundo.

Lo hicieron por sus palabras, por la osadía de su discurso, por la contundencia con la que primero reprobó la política discriminatoria de Donald Trump y luego universalizó la lucha por una sociedad mejor, más justa, más igualitaria.

No hay apenas deportistas que osen enfrentarse al presidente de los Estados Unidos. De hecho, no hay apenas deportistas que osen posicionarse políticamente mientras están en activo. Tomar partido tiene su coste. Y casi nadie está dispuesto a pagarlo. Rapinoe, sí.

Su mensaje excluye a gente. Usted me excluye a mí y a gente que se parece a mí, excluye a gente de color y a estadounidenses que quizás le apoyan”, afirmó Rapinoe en una entrevista en la cadena televisiva CNN después de conquistar su segundo Mundial consecutivo con la selección de su país.

“Necesitamos revisar qué significa eso que usted dice de volver a hacer Estados Unidos grande porque usted está regresando a una época que no fue buena para todo el mundo. Quizás lo fue para unos pocos y quizás Estados Unidos sea grande ahora para unos pocos, pero no es grande para los todos estadounidenses que hay en el mundo”,  continuó.

“Usted tiene una tremenda responsabilidad como jefe de este país y tiene que preocuparse por todos y cada uno de nosotros, tiene que ser mejor para todo el mundo”, remató la futbolista su mensaje dirigido directamente a Trump a través de la cámara.

Rapinoe podía, simplemente, haber festejado la conquista del Mundial, sus premios individuales, y no haber sobrepasado los supuestos límites del deporte. Tiene 34 años, se gana la vida con lo que le gusta hacer y, además, es una emprendedora de éxito. Junto a su hermana gemela Rachel, dirige desde hace un tiempo una empresa que se dedica a ofrecer programas de entrenamiento a Universidades, equipos o clientes individuales y que, además, vende su propia vestimenta deportiva. Este mismo año, con otras dos futbolistas y una ex internacional estadounidense, se embarcó en un negocio de moda que pretende salvar las limitaciones de género.

Lo más fácil para ella habría sido seguir dedicándose a lo suyo y no armar revuelo. Y sin embargo, fue la jugadora que más y mejor utilizó la plataforma del Mundial femenino de fútbol más seguido de la historia para agitar conciencias y reivindicar otras causas.

De manera casi contracultural, Rapinoe se erigió en líder y prestó su voz a los reclamos que la afectan directamente, pero también a otros más universales.

Ya meses antes de la Copa del Mundo de Francia, la delantera del Seattle Reign encabezó la lucha de las futbolistas estadounidenses por lograr la igualdad salarial respecto a sus pares masculinos. Entonces y ahora, ellos, que nunca en su historia ganaron nada a nivel internacional, cobraban mucho más que ellas, que ya eran tricampeonas mundiales.

Rapinoe y sus compañeras se organizaron, llevaron la cuestión a los tribunales y hoy, después de haber conquistado su cuarta corona planetaria, lograron que la Federación estadounidense les prometiera un futuro de igualdad salarial sin necesidad de que la justicia dicte sentencia. Habrá que verlo.

Con el Mundial ya en marcha, Rapinoe aprovechó las primeras ocasiones que tuvo para recordar a la FIFA, el organismo que rige el fútbol mundial, la necesidad de que dote a las mujeres de los recursos necesarios para que puedan jugar al fútbol y para reprocharle que el mismo día que se disputó la final del campeonato (7 de julio) programara también la definición de la Copa América y de otras competiciones que restaban protagonismo al torneo femenino.

La estrella estadounidense no dejó pasar después la celebración del Orgullo para reivindicar los derechos de las personas LGTBIQ+ y asegurar que no es posible ganar una Copa del Mundo sin gays dentro del equipo. “Está científicamente probado. Es la ley de los gays”, afirmó Rapinoe como si estuviera enunciando la ley de la gravitación universal de Newton. Ella y su compañera, la baloncestista Sue Bird, se convirtieron en junio de 2018 en la primera pareja gay femenina en posar desnuda para la revista de ESPN Body Issue.

Aún no satisfecha, cuando se le preguntó por una posible recepción en la Casa Blanca si conquistaban el título, la cocapitana de Estados Unidos no dudó en asegurar que ella no acudiría porque la política de Donald Trump no es compatible con sus valores. Su entrenadora y sus compañeras la secundaron sin titubeos.

El mandatario estadounidense no pudo resistir la tentación de replicarle a través de su red social favorita y de retarla a proclamarse campeona antes de hablar. Enmudeció cuando vio cómo Rapinoe alzaba la Copa del Mundo después de que Estados Unidos derrotara a Holanda por 2-0 en la final de Lyon.

Ella, en cambio, siguió alzando su voz. Sin perder la sonrisa ni la euforia durante los festejos que la tetracampeona mundial protagonizó en Nueva York ante miles de hinchas, Rapinoe tomó el micrófono en los actos con las autoridades, insistió en sus reivindicaciones y, sin sacarse sus estridentes gafas de sol ni dejar de bailar ni de cantar cuando tocaba, las llevó un paso más allá.

“Y sí, hacemos deporte, jugamos al fútbol, somos mujeres deportistas, pero somos mucho más que eso. Y ustedes son mucho más que hinchas que se conectan a un Mundial cada cuatro años. Caminan por la calle cada día e interactúan con su comunidad cada día. ¿Y cómo la hacen la mejor? Es responsabilidad de todos hacer un mundo mejor”, sentenció en el desfile de las campeonas con el que las homenajeó la metrópoli estadounidense.

“No hay nada que pueda parar a este equipo. Estamos a mil. Tenemos el cabello rosa y lila. Tenemos tatuajes y rastas. Tenemos chicas blancas y chicas negras y todo lo que hay en medio. Chicas hetero y chicas gay”, resumió Rapinoe el espirítu de la selección más exitoso en la historia de los Mundiales femeninos de fútbol.

“Es todo un honor para mí liderar este equipo en la cancha. No hay ningún lugar donde pudiera estar mejor. Ni siquiera en la carrera por la presidencia (de Estados Unidos). Lo siento, estoy ocupada”, añadió con la ironía que siempre destila, consciente de que, ya para entonces, miles de hinchas la jaleaban al grito de “Rapinoe for president!”.

No parece que a Rapinoe le interese la política a ese nivel. Representa a un tipo de mujer de nuestro tiempo que persigue conquistas más universales desde lugares más comunes. Pero está claro que a los ojos de millones de personas de toda edad, género y condición ha nacido una nueva estrella en la que proyectarse y un modelo de comportamiento que, quizá, solo quizá, anuncie cambios.

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Megan Rapinoe, el oro del Mundial de fútbol que utiliza sus éxitos para reclamar más feminismo

17 octubre, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

El Mundial femenino de fútbol celebrado en Francia ha supuesto un punto de inflexión para las mujeres en este deporte. No solo por la repercusión mediática y social del campeonato, sino por el mensaje trasladado a millones de personas en todo el mundo. Calculaba la FIFA que más de 1.000 millones de personas habían conectado en algún momento con un partido. Países como Brasil, Italia, Francia, Inglaterra, China o España pulverizaron todos sus récords de audiencia. Y en ese contexto, caló el mensaje de igualdad de la elegida mejor jugadora del torneo y máxima goleadora con seis tantos, Megan Rapinoe, capitana de la selección estadounidense.

Este domingo, Estados Unidos se proclamaba campeona del Mundo por segunda vez consecutiva tras derrotar a Holanda (2-0) en la final. Cuando el Stade de Lyon, con 57.900 espectadores, recibía al presidente de la FIFA Gianni Infantino al grito de ‘Equal Pay’ (igualdad salarial), todas las miradas se dirigían hacia ella. La capitana de las ‘Barras y Estrellas’ ha logrado que su fútbol trascendiera a lo social. “Nosotras ya hemos demostrado que damos espectáculo. Es hora de tener otra conversación, de que las instituciones apuesten de verdad”, comentaba nada más colgarse la medalla al cuello.

Lo hizo durante cuatro semanas de campeonato tomando el relevo de la elegida mejor jugadora del planeta, Ada Hegerberg, quien rechazó asistir a la cita por desavenencias con la federación noruega en su incansable lucha por la igualdad en el deporte. Conocedora del altavoz que suponía este campeonato, Rapinoe habló más de las desigualdades que de los rivales. Conocida es su reacción a la posible visita a Donald Trump si se hacían con el triunfo: “No voy a ir a la puta Casa Blanca”, respondía. El presidente norteamericano invitaba a la capitana a ganar antes de hablar. Y ahora que los trofeos no le caben en las manos, su mensaje es de mayor calado. “Desde luego ni yo, ni Ali Krieger ni muchas más jugadoras vamos a ir a una administración que no piensa igual sobre las cosas por las que luchamos”.

Contra la brecha salarial

En las horas previas a uno de los partidos más importantes de su carrera, Rapinoe utilizó el micrófono para dar una lección. Primero se dirigió a la propia FIFA, a la que acusaba de ofrecer cifras mediáticas que no se correspondían con la realidad. En la jornada anterior, Infantino había anunciado que en los próximos cuatro años duplicaría la prima en el Mundial de 2023 pasando de 30 a 60 millones de euros. Datos que contrastan con los más de 400 millones que percibirán sus homólogos masculinos.

“Está muy bien que hablen de inversión, pero la brecha sigue creciendo. A eso me refiero cuando digo que no nos respetan igual que a los hombres. Es una cuestión de interés. Si realmente te interesamos, no solo anuncias mejoras, sino que evitas que la brecha crezca”. Una falta de interés que señaló al situar en la misma fecha las finales de la Copa América y la Copa de Oro. “¡Es la final del Mundial! ¡Es el día de cancelarlo todo! Es increíble que pasen estas cosas”.

Incansable activista, la capitana ha centrado su discurso en las últimas semanas en las desigualdades entre hombres y mujeres, pero no es nada nuevo para ella. En 2016, un año después de ganar el Mundial, firmó junto a las capitanas Carli Lloyd y Becky Sauerbrunn y la delantera Alex Morgan una demanda a su propia Federación al considerar que había una clara discriminación por ser mujeres. Habían batido todos los récords de audiencia, eran tres veces campeonas del Mundo, campeonas olímpicas, y seguían cobrando menos que sus compañeros, que sufrían para clasificarse para cada torneo. “Los números hablan por sí mismos”, decía Morgan. “Somos las mejores. A ellos les pagan más por jugar un partido que lo que recibimos nosotras por ganar campeonatos”.

Tres años después, el pasado mes de marzo, volvieron a repetir denuncia, esta vez firmada por 28 jugadoras de la selección nacional. “La Federación ha afirmado que las realidades del mercado hacen que las mujeres no merezcan ser pagadas igual que los hombres. Admite una discriminación de género incluso teniendo en cuenta que las mujeres hemos ganado más campeonatos y hemos tenido audiencias televisivas más altas”, decía la demanda firmada por las vigentes campeonas, que ahora se han visto respaldadas por las miles de personas que abuchearon a las autoridades del fútbol mundial.

La causa LGTBI, en el centro

La lucha de la veterana jugadora de Seattle Reign no se limita a los derechos de las mujeres. Su estatus como heroína del deporte estadounidense sufrió un varapalo en 2016 cuando se posicionó a favor de Colin Kaepernick, quarterback de San Francisco 49ers, quien vio truncada su carrera en el momento en el que decidió arrodillarse cada vez que sonaba el himno en protesta por los abusos policiales a los negros en su país. Kaepernick comenzó a ser señalado como un traidor a la patria. Rapinoe, que en su primera actuación en un gran campeonato se dirigió a la grada para cantar ‘Born in the USA’, supuso que la mejor manera de mostrar su respeto a la bandera y al himno era seguir sus pasos. Fue la primera futbolista en hacerlo.

“No he experimentado brutalidad policial y no he visto a un miembro de mi familia muerto en la calle, pero no puedo quedarme sin hacer nada mientras hay quien sufre esta angustia. Es mi mayor respeto a la bandera. Me enfrento a ella con mi cuerpo, mirando hacia el símbolo de libertad de nuestro país, porque es mi responsabilidad”, explicaba en un artículo en The Players Tribune. En él, respondía a las críticas recibidas por su apoyo a esta causa. “Soy la Megan Rapinoe que conoces desde hace años. Soy la misma mujer que ha puesto las barras y estrellas en su pecho orgullosa y radiante. Me has llamado heroína una y otra vez”.

Pero si hay una causa con la que más se siente identificada es con su apoyo al colectivo LGTBI. En un artículo de opinión en el que explicaba el rechazo que había sentido al verse como una ‘Tomboy’ –una chica con expresión de género masculina–, narró cómo el fútbol fue su vía de escape ante la “explosión de los roles de género en la adolescencia”. En 1999 asistió a un partido del Mundial, una semifinal entre su país y Brasil con 70.000 personas en la grada. “Esto es lo que quiero hacer”, se dijo. Unos años después, era ella quien se situaba sobre el terreno de juego, pero no solo no perdió la perspectiva, sino que aumentó su compromiso consciente de la capacidad que tenía como icono.

Tras superar a Francia en cuartos de final, donde marcó un doblete, hizo un nuevo guiño por la semana del Orgullo. “No puedes ganar un campeonato sin homosexuales en tu equipo. Nunca ha pasado. ¡Es ciencia! Me motiva la gente que es como yo, que lucha por las mismas cosas”.

En 2017, dio un paso más en la visibilización anunciando que salía con Sue Bird, triple campeona de la WNBA y una de las mejores jugadoras de baloncesto de la historia. Ambas se erigieron como una pareja icónica para las lesbianas a través del deporte, y precisamente ésta celebró el doblete ante Francia en respuesta a Trump. “Es como si todo el país a la vez se hubiera hecho una misma pregunta. ¿Fútbol? Sí. ¿Fútbol femenino? Sí. ¿Una estrella abiertamente homosexual marcando dos goles y liderándonos a una gran victoria? Sí”, decía en una columna titulada ‘Así que el presidente odia a mi novia’.

Además de los constantes mensajes en entrevistas y redes sociales, la californiana acude a un centro de acogida de personas expulsadas de su hogar por su orientación sexual. “Necesitan ser escuchados”, explicaba. “Me encanta ayudar, especialmente a los más jóvenes. Y siento que es mi responsabilidad”. La responsabilidad y la conciencia social son dos conceptos ligados a la trayectoria de Megan Rapinoe, la historia de una futbolista que expande los límites del terreno de juego hasta tocar la conciencia de sus seguidores.

El Mundial femenino de Francia estará marcado como un antes y un después en la historia de las mujeres en este deporte, no solo por la apuesta definitiva del entorno y la mejora técnica y táctica de las protagonistas, sino por el mensaje que ha trasladado al entorno del fútbol. Su causa, tras el Mundial de los récords, es imparable.