Archive for the ‘feminismo’ Category

Una pionera española en la lucha contra la desigualdad laboral

20 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Estos días, en los que pudimos comprobar como una mayoría social rechaza la postergación por razón de género, es de justicia recordar a aquellas mujeres que en un pasado reciente se rebelaron en la defensa de sus derechos. La destacada científica Ángeles Alvariño González (Ferrol, 1916 – La Jolla, EEUU, 2005) fue una de esas pioneras, presentando una denuncia por discriminación al Gobierno de Estados Unidos hace más de cuarenta años.

Primera página de la carta de Ángeles Alvariño a Juanita Morris Kreps, 3/3/1977
Primera página de la carta de Ángeles Alvariño a Juanita Morris Kreps, 3/3/1977 FONDO ÁNGELES ALVARIÑO, ARCHIVO MUNICIPAL DE A CORUÑA

Alvariño alcanzó prestigio internacional cómo experta en zooplancton. Inició su carrera investigadora como becaria en Madrid en el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y en 1952 fue destinada al Laboratorio de Vigo. Una beca de la Fundación Fulbright le dio acceso a los EEUU, donde trabajó en la prestigiosa Scripps Institution of Oceanography (Universidad de California, La Jolla-San Diego) y en 1970 ingresó en otro relevante instituto de investigación situado en la misma localidad: elSouthwest Fisheries Center(SWFC), que forma parte delNational Marine Fisheries Service, rama de la National Oceanic and Atmospheric Agency (NOAA). Allí se jubiló en 1987.

Un día de principios marzo de 1977 la científica estaba en su casa y escuchó en la NBC News una entrevista a la Ministra de Comercio del Gobierno de Estados Unidos de América. La atención que prestaba a las palabras de Juanita Morris Kreps se disparó cuándo esta habló de “discriminación por sexo”. Ese mismo día Ángeles redactó el borrador de una carta que le remitiría a la ministra el día 3, con copia al Presidente James Carter.

Alvariño inició la carta declarando que sufría discriminación y que escribía porque pensaba que una nueva y progresista administración debería saber cuáles eran las condiciones reales de trabajo en las dependencias oficiales. En el escrito hizo referencia a que en los siete años que llevaba en la SWFC se había comprometido en la defensa de los derechos laborales de las mujeres, fuera representante de sus compañeras y realizara un estudio en 1974-75 en el que se demostraba la discriminación femenina en el Laboratorio de La Jolla. La científica subrayó la circunstancia que determinaba allí una injusta promoción profesional: el género. Todos los que ocupaban las categorías profesionales superiores eran hombres.

“No  fuí de las que se inclinaron y aceptaron en silencio la situación”

Alvariño entendía que también las minorías eran discriminadas y explicó que ella había sido objeto de persecución personal y obligada a trabajar en unas inadecuadas condiciones. En ese punto dejó sentado que no era de las que aceptaba las situaciones injustas: “No fuí de las que se inclinaron y aceptaron en silencio la situación”. Asimismo, explicó que se le denegó el ascenso profesional sin razones objetivas, por un sistema de supervisión de hombres que constituían una mafia. Sí, esa fue la palabra que usó; la científica gallega hablaba claro y alto. Le dijo a la ministra que intentó cambiar las cosas siguiendo los procedimientos establecidos mas sus propuestas no se tuvieron en cuenta.

Carta de Juanita Morris Kreps a Ángeles Alvariño, 25/3/1977
Carta de Juanita Morris Kreps a Ángeles Alvariño, 25/3/1977FONDO ÁNGELES ALVARIÑO, ARCHIVO MUNICIPAL DE A CORUÑA

El 25 marzo de 1977 Juanita Morris Kreps respondió a la carta-denuncia remitida por Alvariño a principios de ese mes, reconociendo la importancia de las “allegations” de la científica y prometiendo una investigación completa sobre las mismas. Blair Juanita Morris (1921-2010), Kreps correspondía al apellido de su marido, tenía una sólida formación como economista. En su brillante carrera superó las tradicionales barreras de género en tiempos bien difíciles para las mujeres, fue la primera mujer que ocupó la dirección de la Bolsa de New York. Carter había prometido en la campaña electoral que desarrollaría una política favorable a los derechos de las mujeres y nombró a varias para puestos relevantes en su administración, una de ellas Juanita Morris. Como vemos, la coyuntura política y la interlocutora escogida por Alvariño parecían favorables la una posición receptiva con demandas como las que la científica ferrolana exponía. Sin embargo, no fue así.

Se creó una comisión presidida por Winfred H. Meibohm (1920-2013), a la sazón Director asociado de la NOAA. La comisión visitó el Laboratorio de La Jolla el 9 de mayo de 1977. El resultado obtenido fue bien escaso y no se elaboró un informe sobre el tema, a pesar de las peticiones de la científica. De hecho, no consiguió el ascenso profesional que pretendía.

Una asignatura pendiente

Desde los años setenta la situación laboral de las mujeres que trabajan en ciencia ha mejorado pero siguen pendientes de solución varias cuestiones. Por ejemplo, el porcentaje de mujeres en puestos de gestión y dirección es insuficiente. La Secretaría de Estado para la Investigación acaba de publicar Científicas en Cifras 2015. Según este informe, continúa la infrarrepresentación de mujeres en la categoría de mayor rango de la carrera investigadora (grado A): en las universidades públicas españolas sólo son mujeres el 21% del profesorado catedrático. Esta proporción aumenta algo en los Organismos Públicos de Investigación, con un 25% de investigadoras en ese grado. Además, las investigadoras están infrarrepresentadas en todos los órganos unipersonales de gobierno analizados y, en el caso de las universidades públicas, incluso hubo un retroceso en la proporción de rectoras y vicerrectoras. Por lo tanto, una parte significativa de las reclamaciones de Alvariño mantienen su vigencia.

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8 de marzo: las mujeres han parado, ha cambiado todo

18 abril, 2018

Fuente: http://www.elsaltodiario.es

Como una ola, el feminismo ha arrastrado el 8 de marzo una fase de pasiones tristes y ha introducido nuevas herramientas para la conquistar la igualdad real.

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2018-03-08 20:19:00

El movimiento feminista del Estado español había marcado esta fecha como un momento definitivo para consolidar su potencia. Y ha protagonizado una jornada de manifestaciones, acciones y presencia en las calles que marca ya y marcará durante los próximos meses la agenda política. Millones de mujeres han protagonizado, en todo el territorio, una jornada que también se ve reforzada por el alcance internacional del 8 de marzo.

Las manifestaciones finales han puesto el colofón a un día en el que ha saltado por los aires una máxima no escrita de la movilización sociolaboral: que solo la llamada unidad sindical, un club restringido formado por CC OO y UGT, es capaz de romper el ritmo de productividad y actividad cotidiana a escala de todo el Estado.

En Madrid, desde las 19:30 la manifestación no podía avanzar por Atocha hasta Plaza de España, donde finalizaba la marcha. Son casi cuatro kilómetros de avenidas de más de seis carriles. Estaban llenos a las 19:45, y parte de la manifestación se extendía hasta Sol, la gran almendra del centro de la ciudad. También ha habido gigantescas movilizaciones en Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, Zaragoza, Coruña, millones de mujeres que se han volcado en las manifestaciones en las grandes y las pequeñas capitales de toda la península. Si se parte de la cifra que ha dado CC OO a las 12 del mediodía, más de cinco millones de personas habían participado en la jornada. Y el desborde ha continuado durante muchas más horas.

El colapso de las estaciones de cercanías y metros, y la quiebra del tráfico de coches a lo largo de todo el día en el centro de las ciudades; la actividad, frenada en la administración, las escuelas y las facultades, e interrumpida mediante acciones disruptivas en los comercios, ha hecho del 8 de marzo la primera jornada de huelga general protagonizada por mujeres en todo el territorio.

Los cuatro ejes de la huelga —laboral, de consumo, estudiantil y de cuidados— introducen en la agenda pública nuevos factores que van a ser determinantes en la reconfiguración de los modelos sindicales. La jornada también ha sido esclarecedora en cuanto a la incorporación en la vida política de adolescentes y jóvenes contra el machismo. No obstante, en los días previos, una parte significativa del feminismo racializado ha rechazado la convocatoria de hoy, según afirman, por no sentirse representada.

El movimiento feminista, con un funcionamiento horizontal que está en su genética, ha sido capaz de romper la cotidianidad de ciudades, medios de comunicación y redes sociales para reclamar una serie de objetivos políticos de urgencia —fin de la violencia machista, igualdad en todos los niveles— bien expuestos a lo largo de las últimas semanas. La pedagogía, el trabajo de base y de confluencia de lo social que han llevado a cabo las distintas Comisiones del 8 de Marzo abren una nueva fase de conflicto, en el que debe estar presente el objetivo de poner la vida en el centro de la política.

La calculada presencia de los sindicatos a nivel institucional y mediático no ha influido en que distintos sectores, comenzando por federaciones como la de Enseñanza de CC OO, hayan secundado y ayudado a generar una huelga que, con formas menos clásicas, ha tenido impacto en medios internacionales y ha integrado a mujeres de todas las edades a costa de la tipología de  varones que se identifican como actores principales de las huelgas generales. Los símbolos como los guantes de limpieza y los delantales, las pelucas y miles de pañuelos, lazos y sudaderas moradas también han sido mucho más visibles que las banderas en los balcones colgadas en otoño.

El ciclo largo de movilización del feminismo internacional ha introducido una cuña en la crisis global, marcada por las pasiones tristes y el auge de fascismos y reinvenciones neoliberales. La huelga del 8 de marzo ha herido hoy en su núcleo la posibilidad de una salida a la crisis de civilización en la que quede fuera mucho más de la mitad de la población. Si las mujeres paran se para todo. Y eso se ha oído hoy en todo el mundo.

8M: Orgullo feminista

17 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Un golpe en la mesa, una mano alzada, un grito, una mirada sostenida, un dedo acusador, una advertencia amigable. Que ya vale. Que ya es hora. Que no se puede seguir dejando para después. El 8m es una sacudida, un empujón a las fronteras del machismo, que hoy se siente menos cómodo que ayer, más pequeño. El 8 de marzo de 2018 será el día del orgullo feminista, inolvidable para esta generación.

Manifestaciones masivas en más de 60 ciudades. Riadas de cientos de miles de mujeres han llenado de feminismo las calles, agrupadas detrás de pancartas universitarias, de asociaciones profesionales, sindicatos, colectivos o de un grupo de amigas que se juntaron por la mañana para hacer una en casa. A la cabeza de las principales marchas, mujeres ocupando todo el espacio; estudiantes y pensionistas, liberales y anticapitalistas, mujeres con laca, mujeres con rastas, mujeres con argollas y perlas, canas y músculos, alegres y enfadadas, peleando por sus derechos. Y por las que faltan. “No solo estoy aquí por las mujeres feministas, es también por las mujeres que no están interesadas o que no pueden venir”, nos contaba Ángela. Detrás de los primeros bloques, una interminable masa de personas, familias completas, carritos de bebé y muchos hombres que acompañan.

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Feminismo era una palabra maldita. Heteropatriarcado parecía un mensaje en clave. Los cuidados, qué serán. ¿Sororidad?, de qué me estás hablando. Exagerada, no es para tanto. Ya no se puede hacer nada, decir nada. No generalicemos.

No hace tanto, no hace nada, menos de dos años, los principales candidatos a presidente del Gobierno le dedicaban  un total de 22 segundos a hablar de la violencia machista. Hoy hasta el PP, en boca de su portavoz Pablo Casado dice que “todo el mundo debe definirse como feminista”. Muchos conservadores y hasta los programas de televisión más escépticos, donde más se dice eso de que algunas feministas hacen “flaco favor a la igualdad”, han renunciado a surfear el tsunami y se han entregado al 8 de marzo de 2018.

“¿Vivimos en una burbuja?”, se preguntan desde hace semanas las convocantes y todavía este mediodía se preguntaba una compañera de eldiario.es en huelga. ¿Sería ese entusiasmo previo al Día de la Mujer un espejismo? ¿El 8M acabaría siendo un día de manifestación más?

El día comenzaba algo frío. A las 7 de la mañana, dos trabajadoras de un hotel de Huesca conversaban en su puesto de trabajo. Una limpiaba el mostrador sobre la que la otra apoyaba los codos, a la espera de que algún cliente apareciera para entregar la llave antes de salir. No hacen huelga y charlan de por qué sin mucha precisión; luego le echan piropos a las kellys, el colectivo que lucha contra la precariedad de las trabajadoras de la hostelería.

Fuera, en la calle, algunos carteles pegados a medianoche y varios rótulos de calles cambiados por versiones caseras que homenajean a una mujer hacen pensar que algo, efectivamente, se está moviendo. Media hora después, la estación de tren de Huesca anuncia cancelaciones de trenes por la huelga en Renfe, pero la rutina no parece diferente: mujeres en los controles de seguridad, mujeres para hacer la comprobación del billete. A bordo del tren que va a Madrid, la voz de la megafonía suena a jarro de agua fría para las aspiraciones del 8M: una voz de mujer da la bienvenida y anuncia que la película que podremos ver hoy es ‘Amor a la siciliana’.

A la llegada a la estación de Atocha, ya en Madrid, un posible caso de éxito para el 8M: se está rodando un anuncio junto al jardín interior de la estación. Son unas 10 personas, técnicos de imagen y sonido, cámaras, realizador, creativos… Todos hombres. ¿Es por la huelga? “No, es que todos los que trabajamos en esto somos hombres”, nos cuenta uno de ellos. “La única mujer que hay es la actriz, y ha venido”.

Son las 11 de la mañana y el entusiasmo que se ve en redes sociales no parece trasladarse con la misma potencia en la calle. El movimiento feminista lleva semana visitando mercados para llevar su convocatoria más allá de las redes sociales, pero cuesta. Hay pintadas en las esquinas, mensajes apresurados a brochazos sobre la carretera, pero los peatones siguen pasando sobre ellos, pisando las letras sin prestarles mucha atención.

De pronto, voces. Un grupo de estudiantes aprovechan un semáforo en rojo para cortar la Ronda de Atocha, frente al Museo Reina Sofía. Son las integrantes de uno de los muchos piquetes feministas que se reparten los barrios para informar de la huelga. Han estado en un par de supermercados, bares, y tratan de explicar que la de hoy es también una huelga de consumo. “Está siendo una mañana tranquila”, nos dice Nela. “Tratamos de explicar a otras mujeres en qué consiste la huelga de consumo”. La mayoría de los coches esperan pacientes a que las feministas desbloqueen la calzada, incluso alguno alza el puño desde su moto, aunque otros aprovechan un hueco para intentar colar el coche en una maniobra un poco peligrosa.

Al acercarse a grandes centros de trabajo y estudio o zonas céntricas de grandes ciudades sí que es fácil encontrar consuelo a la sensación de que no está pasando gran cosa durante la mañana. Piquetes a pie o en bici, actividades,  lugares de encuentro donde los hombres se hacen cargo de los niños para que las mujeres puedan hacer huelga de cuidados. Funcionarias a la puerta del Ministerio de Justicia. Tiendas de ropa que cierran, aunque las menos. En la Puerta del Sol, cientos de estudiantes van calentando el ambiente en una pista de lo que será la tarde. La Plaza de Sant Jaume en Barcelona se llena a mediodía. Vitoria, Sevilla, Gijón, Zaragoza. Los paros parciales ocurren: los sindicatos CCOO y UGT han cifrado en 5,3 millones los trabajadores que han secundado este jueves los parones de dos horas por turno.

Sí hay gente, sí. Está pasando algo.

Movilización en el Arenal Bilbaino para celebrar distintos actos reivindicativos en Euskadi durante la jornada de huelga convocada con motivo del Día Internacional de la Mujer .
Movilización en Bilbao. EFE

El impacto de que las periodistas paren

Uno de los mayores logros de este 8M es el impacto en los medios de comunicación. Y los medios son, somos, una burbuja, pero una burbuja influyente que se ve desde todas partes. Las periodistas de decenas de periódicos, radios y televisiones han hecho huelga, autoorganizadas alrededor de un manifiesto denominado #LasPeriodistasParamos, un grupo de 8.000 compañeras que han conseguido paralizar el periodismo en España. Uno puede adivinar que las periodistas de eldiario.es, de Público, muchas de El País o la SER, van a ir a la huelga; pero el grado de éxito se multiplica cuando anuncian paros completos las periodistas de El Confidencial, Telecinco, Antena 3. La prensa casi unánimemente dedica sus portadas a 8M, con diferentes matices ideológicos o salvedades. El asunto se convierte en una revolución cuando Susanna Griso decide hacer huelga y Ana Rosa Quintana cancela a última hora su programa. Canal Sur apaga la emisión por momentos, Pepa Bueno no presenta el Hoy por Hoy, Julia Otero no está en la tarde de Onda Cero. En La Sexta, por primera vez, no hay mujeres presentando informativos. Los hombres salen en pantalla a veces sin maquillar.

Aparecen todas y muchas más en Callao, a las 12.30 h para la lectura de un manifiesto transversal que emociona a quienes lo leen y hace llorar y sonreír a quienes lo escuchan.

La manifestación feminista del 8 de marzo llega a la Gran Vía.
La manifestación feminista del 8 de marzo llega a la Gran Vía. OLMO CALVO

La gente no se quiere ir a casa. La lluvia amenaza en Madrid, pero no va a más. Hay picnic cerca del Parque del Retiro. Conforme avanza la tarde sucede que no se cabe en Atocha, no se cabe en Cibeles, no se cabe en Paseo del Prado, no se puede cruzar la esquina con Alcalá y ya hay gente en Gran Vía y en el punto de llegada, Plaza de España. Se saturan los teléfonos, se pone más difícil lo de colgar fotos en redes sociales.

Y lo que viene después, cuando cae la noche, lo ha visto todo el mundo porque el reventón contra el machismo conquista las calles y conquista los medios con horas de emisión en directo. Las mujeres hablan y son escuchadas, gritan y son aplaudidas, cantan y todos bailan para celebrar que hoy el titular lo ponen ellas: un día histórico de orgullo feminista.

Cuatro victorias incontestables de la huelga feminista

15 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

La huelga feminista del 8M no ha supuesto solo un éxito por lograr visibilizar, de manera masiva y millonaria, el protagonismo y los derechos hurtados a diario a las mujeres en los medios de comunicación, en las empresas, en las administraciones públicas, en las calles o en las casas. También ha resultado una enorme victoria de las mujeres y el feminismo sobre este nuevo neomachismo emergente, nacido con el nuevo siglo como reacción frente a los avances en igualdad y buscando aprovechar la oportunidad de la crisis económica para amortizar, dividir y marginalizar todo cuanto tenga ver con feminismo, mujeres e igualdad.

La estrategia de dar por amortizadas las políticas de igualdad con la excusa de la crisis, en nombre de la austeridad y el déficit, ha quedado desbordada por el 8M. El intento masculino de dar carpetazo a las políticas de genero con un orgulloso “misión cumplida” ha sido desmentido de manera rotunda e incontestable por la mayoría de las mujeres. Ellas, igual que los pensionistas movilizados en defensa de sus derechos, nos han recordado lo obvio que muchos olvidamos durante la burbuja y preferimos no recordar durante el austericidio: la igualdad de oportunidades no cae del cielo, ni gotea de las manos de los poderosos. No hay progreso social ni igualdad de oportunidades sin movilización y acción colectiva para lograrlos; nunca los ha habido y nunca los habrá. Que a ti te vaya bien no significa que el resultado sea justo o que los demás se merezcan que les vaya mal.

También ha salido claramente derrotada la estrategia de dividir y vencer impulsada desde la derecha en el poder. No han logrado dividir a las mujeres en dos tipos antagónicos y enfrentados: aquellas que trabajan y progresan siendo mejores en un mundo regido por las leyes de los hombres y aquellas que solo protesta y no se responsabilizan por su vida o su futuro. El mismísimo Mariano Rajoy lo certificó con su lazo azul y hablando en el Senado, dejando en evidencia a la ministra Isabel García Tejerina o a Cristina Cifuentes y su intento de llamar “huelga a la japonesa” lo que siempre ha sido esquirolear, mientras comprobábamos cómo, también en materia de género e igualdad, Ciudadanos ha sorpassado al PP muy por la derecha equiparando feminismo y victimización; primero el capitalismo y después, “ya si tal”, la igualdad.

La tercera gran victoria se ha producido frente a la larga y sostenida operación para marginalizar al feminismo caricaturizándolo como una ideología esperpéntica y delirante, profesada únicamente por frikis fácilmente ridiculizables. El paternalismo de pantuflo encarnado por probos luchadores antifeminazis como Javier Marías, Arcadi Espada o Federico Jiménez Losantos, reprendiendo a las feministas como si fueran señoritas en un colegio que ellos dirigen con mano viril y firme; o el odio y la violencia dialéctica que han destilado los medios españoles de extrema de derecha al hablar de las mujeres y su huelga, han dejado meridianamente claro dónde habitan los monstruos.

Aunque seguramente el mayor de todos los éxitos sea precisamente aquel más intangible. Los días siguientes a este 8M de 2018 difícilmente se salvarán, como tantas veces antes, con otra jornada de palmaditas en la espalda y encendidas loas masculinas a lo mucho que han logrado las mujeres. Anoten esta fecha. El día que muchos comprobaron que el feminismo y la igualdad siguen ahí y han venido para quedarse. Ni pide ni espera aplausos, exige y logra avances.

El orgullo de ser mujer

14 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Por mucho que se valore la capacidad organizativa y de entrega de los colectivos que han propiciado la huelga feminista de este 8 de marzo, su éxito va mucho más allá de eso. Lo que se ha visto en las calles de las ciudades de toda España es la explosión de un sentimiento profundo de orgullo femenino, de conciencia de la importancia de ser mujer que desborda cualquier formalización política. Aunque incidirá, y seguramente mucho, en la política, la de ahora y sobre todo la del futuro.

Mañana los corifeos del conservadurismo (y del machismo, aunque traten de ocultarlo con tramposas e increíbles declaraciones) tratarán de empañar lo ocurrido esta jornada con toda suerte de estadísticas espurias y de argumentos y porcentajes únicamente elaborados para engañar. Harán ruido, en el mejor de los casos, pero no pararán nada. Digan lo que digan los que calificaron a la huelga de “elitista”, para tragarse después sus palabras, lo de este jueves ha sido extraordinario y masivo. Allá los medios que traten de disimularlo. Porque las mujeres no se lo van a perdonar.

Cuesta aceptarlo. Porque es muy nuevo y ha llegado casi por sorpresa en esta España que hasta ayer mismo, sin olvidar a los pensionistas, parecía un estanque de conformismo. Pero hay que hacerlo con todas sus consecuencias. Las mujeres españolas no están dispuestas a tragar más. No solo con las brechas salariales, las discriminaciones laborales, la precariedad o los comportamientos machistas que existen en todos los ámbitos de la sociedad y de la vida privada, como brillantemente ayer relataba el director de este periódico. Lo que no van a seguir aceptando es que esas cuestiones se consideren “menores”, sin categoría suficiente para entrar en los grandes debates nacionales. Eso ya no va a poder ocurrir y quien se oponga lo va a pagar.

El entusiasmo que se observaba en las manifestantes, jóvenes y no tan jóvenes, pero muchas jóvenes, la convicción de lo justo y lo serio de sus reivindicaciones, pero también la alegría por estar juntas, saltando y gritando en la calle, con las amigas, las de siempre y las de último minuto, expresan una realidad muy profunda. La de que las mujeres españolas han dado un paso adelante del que ya no van a retroceder.

De golpe, ¿quién lo iba a decir?, nuestro país se ha colocado a la vanguardia del feminismo en todo el mundo. Con la particular sensibilidad que da el poder observar las cosas desde fuera, los periódicos más influyentes del planeta han dado al 8 de marzo una importancia poco frecuente. El asunto ha estado todo el día en los sumarios de apertura de todas las cadenas internacionales de televisión. “Ya es una victoria” decía atinadamente Le Monde en un titular publicado al final de la mañana, antes de tener noticia de las manifestaciones de la tarde. Cabe sospechar que la huelga española va a tener secuelas más allá de nuestras fronteras. Es un ejemplo a seguir. Ya ocurrió con el 15 M. Pero esto es seguramente más gordo.

Y Rajoy, el gobierno, el PP y Ciudadanos no se han enterado. ¿De qué les valen sus miles de asesores o sus servicios de información si son incapaces de palpar lo que se está cociendo en la calle? Su mediocridad, por no decir algo más fuerte, únicamente les permitió detectar que detrás de la movilización que se estaba gestando aparecía la mano “del diablo”, como dijo el obispo de San Sebastián, la mano de Podemos. Y ante eso, su manual les indicaba que solo podían actuar de una manera: oponiéndose y descalificando cuanto hiciera falta al movimiento.

Han hecho el ridículo. Como nunca, lo cual no es poco vista la secuela de estupideces en las que ha incurrido este gobierno desde que llegó a La Moncloa. Se han enfrentado a la mayoría de las mujeres de este país y buena parte de ellas no lo va a olvidar cuando lleguen las elecciones. Y vista la participación de casi todas las figuras femeninas del periodismo televisivo en la huelga, y siendo varias de ellas no precisamente de izquierdas o contrarias al gobierno, cabe sospechar que las mujeres integradas en los círculos directivos del PP no captaron lo que se estaba cociendo.

Y que las pocas que lo intuyeron se vieron despreciadas, con argumentos no poco machistas por cierto, como el del “aquí mando yo” que esgrimió Rajoy para rechazar el invento de la huelga a la japonesa que se sacaron de la manga Cristina Cifuentes y la ministra de agricultura para no hacer del todo el papelón que les exigía su partido. Tampoco Inés Arrimadas, por no hablar de Albert Rivera, ha quedado precisamente bien.

Pero volvamos a la huelga. Que, por cierto, ha tenido un seguimiento importante en los grandes centros de trabajo –transportes, hospitales, los mayores establecimientos fabriles- gracias a que los mayores sindicatos, aunque también la CGT jugó su papel, decidieron convocar un paro de dos horas, lo cual habla de su sensibilidad en un momento tan crucial como el del 8 de marzo. Y que los sindicatos españoles se abran al feminismo no es precisamente una nota secundaria de esta jornada. Que el PSOE, Podemos e IU hayan secundado la huelga, tampoco. Gracias a ello, y a la torpeza del PP y de Ciudadanos, las mujeres que ayer protestaron, y los muchos hombres que las apoyaran, sólo han encontrado comprensión en la izquierda. Y eso figura en acta.

No cabe hacer pronósticos sobre las consecuencias que lo de este jueves puede tener a corto y medio plazo en el panorama general, y político en particular. El feminismo se ha colocado en el centro de los mismos y seguramente va a seguir ahí. Para empezar, obligando a todos los actores de la vida pública a tenerlo en cuenta en sus planteamientos y programas. Si no, les irá mal. Veremos en qué termina ese proceso de adaptación. Algunos partidos ya lo tienen interiorizado desde hace tiempo y hay que recordar la “feminización de la política” que hace un par de años propuso Pablo Iglesias.

Y otra cosa más. En pocas semanas, gracias a los pensionistas y a las feministas, la movilización se ha convertido en un dato fundamental de la escena pública española. Cambiando de golpe la imagen de la misma. Y seguramente también su realidad. Éste ha dejado de ser un país que parecía aceptar con fatalismo los golpes que el poder le propinaba. Se ha abierto una nueva etapa. Las mujeres que ayer protestaron con una firmeza inaudita vuelven ahora a sus casas y a sus trabajos. Pero contentas. Porque han ganado. Puede que más de uno quiera seguir su ejemplo.

Elena Cornaro Piscopia, la primera doctora

3 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Venía de una familia rica, llegó a ser famosa en toda Europa, se dedicó a cuidar a los menos afortunados y terminó sus días como oblata, o monja laica; la vida de Elena Cornaro Piscopia fue sin duda apasionante.

Nacida en Venecia en 1646 su padre era el segundo cargo más importante de la República Serenísima y lo bastante adelantado a su época como para insistir en que su hija estudiara con los mejores tutores junto a sus hermanos.

Tal era su inteligencia que siendo adolescente ya hablaba Latín, Griego, Hebreo, Español, Francés, Árabe y Caldeo, siendo apodada ‘Oraculum Septilingue’.

También estudió gramática, teología y ciencias naturales además de las habilidades ‘femeninas’ como música; tocaba varios instrumentos como el clavicordio, el arpa y el violín. Intensamente devota a los 11 años decidió ser célibe para siempre, lo que la llevó a rechazar a numerosos pretendientes a su mano príncipes incluidos.

Su decisión enfadó a su padre que decidió prohibirle ser monja de clausura y a cambio la envió a la Universidad de Padua, junto a la que le compró una casa.

En Padua Elena estudió teología con tanto éxito que gente de toda Europa iba a ver sus debates teológicos: en 1677 uno de estos debates (en latín y griego) ante el claustro de la universidad y buena parte del Senado de Venecia casi forzó a concederle un título universitario: en junio de 1678 se convirtió en la primera mujer de la historia en recibir un grado de doctora en filosofía, aunque no en teología, dado que la iglesia no aceptaba su sexo.

Aquel mismo año se convirtió en la primera profesora universitaria enseñando matemáticas en Padua mientras al mismo tiempo mantenía sus devociones y la ayuda a los pobres y necesitados.

Elena Cornaro Piscopia murió de tuberculosis en julio de 1684; al extenderse la noticia los pobres de Padua y Venecia lloraron en público afirmando que había muerto una santa.

Tras su muerte consiguió ser enterrada como monja oblata y no en el lujoso sepulcro de su familia; su fama desapareció con ella y hasta el siglo XIX no se recuperó su memoria.

Imagen de Desconocido, Dominio público

Elsa Artadi, la mujer que antepuso su carrera política a formar una familia

9 marzo, 2018

Fuente: http://www.jessicafillol.es

Así es como subtitulaba La Vanguardia el jueves pasado el perfil de la candidata a la presidencia de la Generalitat hasta que lo cambiaron el viernes: apasionada del yoga y las series y de una carrera política que ha antepuesto a formar una familia.
Elsa Artadi en La Vanguardia

Elsa Artadi en La Vanguardia

A partir de la Ley de Paridad del gobierno de Zapatero y de la introducción de listas paritarias y listas cremallera, ha aumentado la presencia de mujeres en cargos electos. Sin embargo, el tiempo de permanencia de las mujeres en la política de primer nivel es más corto que el de los hombres: ellos se dedican a la política en cargos electos durante más tiempo que ellas, la carrera política de ellas es significativamente más corta que la de ellos. En el congreso de los diputados (el que he en encontrado es del 2007) un 2,6% de ellas ha estado tres o más legislaturas mientras que eso pueden decirlo el 23% de sus colegas hombres. Muy pocas mujeres repiten más de dos legislaturas, de hecho el 60% (dato del 2007) solo estaba una legislatura, mientras que en el caso de sus compañeros, eso sólo le ocurre al 47% de ellos. El promedio de permanencia de los diputados es de 8,1 años; el de ellas, 5,2. Por eso suele decirse que los hombres están en política, mientras que las mujeres pasan por ella.

¿Conocéis a algún hombre que haya antepuesto su carrera política a formar a una familia? Para ellos al parecer no es incompatible su carrera profesional con formar una familia, ¿sabéis por qué? Dadle una vuelta, no os lo voy a dar yo todo mascadito.

Y en caso de que exista algún político hombre en esa situación (que lo dudo, pero oye, quizá), ¿se ha destacado ese dato en titulares alguna vez? En cambio, cuando es una mujer la que llega a un puesto destacado, si no tiene familia hay que destacarlo en titulares, y dejar bien claro que es porque ha renunciado, porque para nosotras no es compatible un puesto de responsabilidad con los cuidados que requiere formar una familia. Nosotras tenemos que elegir.

Suelo recordar con frecuencia la reseña de este estudio sobre parejas teóricamente comprometidas con la igualdad en el momento del embarazo, y lo que ocurre a partir de que nace el bebé: cómo ellos se escaquean, las excusas que ponen… y aún así creen estar ejerciendo la crianza al 50% mientras que ellas tienen una opinión muuuuuuy diferente del grado de implicación familiar de sus parejas masculinas. En La Mercantilización de la Vida Íntima, Arlie Russell Hochschild entrevistó a cientos de parejas con hijos y describió la resistencia que ellos ponían al hecho de hacer el 50% de las tareas del hogar y cuidados. Describe cómo ellos ponen en marcha todo tipo de estrategias: fingir no saber, hacer horas extra en el trabajo, mentir, negarse directamente, montar broncas, manipulación emocional, excusas y justificaciones de todo tipo. Esto tiene consecuencias muy graves: frena el desarrollo de las mujeres (las obliga a doble y triple jornada), erosiona los vínculos afectivos y conlleva un “imperialismo emocional” (se contrata a mujeres migrantes para tareas de cuidados). Y explica también por qué se considera algo a destacar que mujeres con aspiraciones políticas “renuncien” a formar una familia, mientras que para los hombres es un dato irrelevante: ellos no tienen que tomar esa decisión. Somos nosotras quienes tenemos que conciliar vida laboral y familiar, para ellos la familia no supone ningún handicap.

Patricia Sornosa, cuando fue entrevistada en NTMEP, contó una anécdota brutal que le ocurrió durante un monólogo, cuando habló de los cuidados a familiares dependientes, en concreto de las mujeres que tienen que quedarse en casa y dedicar su tiempo a cuidar de los suegros enfermos, porque sus propios hijos (hombres) ni se lo plantean. Silvia Federici, que ha tratado ampliamente el tema de la economía de los cuidados, tiene una frase demoledora al respecto: lo que llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado. Pero es que cuando se trata de cuidar a los padres enfermos de nuestra pareja hombre, ahí no hay amor: es pura obligación socialmente impuesta. “Imagínate que a esta mujer que tiene que quedarse en casa cuidando del suegro enfermo, se le va un día la pinza y le dice al marido: ¿Sabes lo que te digo? Que a tu padre, A TU PADRE, lo vas a cuidar tú“. Escuchad el vídeo a partir del minuto 3:50h porque es demoledor.

¿Qué quiero decir con esto? Que aunque el titular de La Vanguardia era un horror (cierto), si rascamos un poquito, lo que hay bajo la superficie de ese titular es aún peor. Es una sociedad aún con una brecha muy profunda en el área de cuidados, que repercute negativamente sobre nuestras carreras profesionales, sobre nuestro tiempo de ocio y de descanso, sobre nuestra salud, en la feminización de la pobreza, en la contratación de tareas de cuidados a mujeres migrantes con condiciones laborales absolutamente precarias, sobre la brecha salarial en la que nuestro presidente del gobierno no quiere meterse y sobre nuestras pensiones que son significativamente más bajas “porque queremos”. Y por todo eso, este 8 de Marzo será también una huelga de cuidados.

Hoy toca callarse y aprender (como hombre)

8 marzo, 2018

Hoy es la huelga feminista del 8-M y toca hacer Historia. El camino viene de largo y queda mucho por hacer. Cuando la información es máxima sobre cualquier cosa, los prejuicios y las visiones desprestigiando el movimiento se hacen también palpables.

Cualquier reivindicación se me hace corta ante las desigualdades que sufren este colectivo. Todas las huelgas se producen por alguna protesta que hacen avanzar al conjunto de la sociedad, eso es lo que la Historia nos ha enseñado. Por eso esta huelga está más que justificada. Todo mi apoyo a esta movilización del colectivo feminista.

Sobre las ‘portavozas’

27 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

El ‘portavoces y portavozas’ que pronunció Irene Montero el martes pasado se ha convertido sin duda en el tema lingüístico de la semana. En los últimos días hemos asistido a una avalancha de declaraciones, polémicas, reivindicaciones y burlas en torno a la forma ‘portavoza’, además de al ya tradicional aluvión de preguntas que reciben los siempre sufridos servicios de consulta de la RAE y Fundéu cada vez que se monta una tangana lingüística:

—¿Tú a qué te dedicas?
—Yo soy portavoza ¿y tú?
—Yo soy pianisto y mi amigo astronauto.
—Encantade.
—Igualmenta.

*Reunión bi-anunal de idiotos de culo.

Ojalá la misma indignación ante alguien diciendo “portavoza” que ante el machismo cotidiano.

Dice la RAE a proposito de la palabra “fácil”:

“Dicho especialmente de una mujer: Que se presta sin problemas a mantener relaciones sexuales”

Hacer una sociedad mejor y más justa para las mujeres implica también mejorar y cambiar el lenguaje para hacerlo inclusivo

A los que les molesta muchísimo que digamos portavoza porque el masculino es genérico no les molesta decir “pilotos y azafatas” o “médicos y enfermeras”.

“Portavoza” no, pero “murciégalo” sí, ha sido aceptado por generación espontánea y no porque su uso se ha extendido fuera del corsé de la @RAEinforma. Y hasta aquí mi opinión

El sustantivo «portavoz» es común en cuanto al género, lo que significa que se usa la misma forma para el masc. y para el fem. El género gramatical se evidencia ahí a través de los determinantes y adjetivos: «el portavoz español» / «la portavoz española».

Vaya por delante que la polémica sobre ‘portavoza’ es al debate gramatical lo mismo que el vestido de Pedroche a los debates sobre feminismo. La situación en la que se produjo el momento ‘portavozas’ es un escenario artificial creado con el objetivo de atraer atención mediática y generar una polémica sobre un asunto socialmente candente (el lenguaje inclusivo). En cualquier caso, como en el caso de los vestidos de Pedroche, resulta muy elocuente ver las pasiones que despierta este tema y comprobar la susceptibilidad con la que algunos han recibido el término.

Crear palabras nuevas está en la naturaleza misma del idioma y en la capacidad lingüística de sus hablantes. Todos creamos palabras nuevas constantemente. Algunas de esas palabras sobreviven, se extienden y pueden acabar siendo compartidas por toda una comunidad lingüística. Pero la mayoría son menos afortunadas y se nos quedan por el camino. En ese sentido, ‘portavozas’ es una propuesta de neologismo tan aceptable como cualquier otra y no hay nada que afear por ahí. Ahora bien, este neologismo recién alumbrado, ¿es explicable desde el punto de vista de la lógica lingüística? ¿Es una feminización necesaria de un sustantivo que pedía a gritos una forma en femenino? En las últimas décadas hemos presenciado la normalización de palabras en femenino como ‘ministra’, ‘arquitecta’ o ‘médica’, formas que en su momento fueron recibidas por escepticismo por no pocos hablantes. ¿Por qué no hacer lo mismo con ‘portavoza’? ¿La extrañeza que ha suscitado la palabra ‘portavoza’ es una muestra más del machismo endémico en el que vivimos inmersas?

El meollo del asunto reside en que la naturaleza de la palabra ‘portavoz’ no es exactamente igual a la de otros términos ya feminizados como ‘arquitecto’ o ‘ministro’. Si ponemos la palabra ‘portavoz’ bajo el microscopio, veremos que está formada por dos partes: por un lado, la 3ª persona del singular del verbo ‘portar’ (‘porta’) y, por otro, un sustantivo (‘voz’). Es decir, ‘portavoz’ es una palabra compuesta: ‘que porta la voz’. Este tipo de compuestos no son ninguna rareza en español. La combinación de verbo conjugado y sustantivo tiende a formar parejas bien avenidas y muy estables a largo plazo, y por eso esta estrategia para formas palabras nuevas resulta tremendamente productiva: ‘reposacabezas’, ‘cascanueces’, ‘salvapantallas’, ‘cortacésped’, ‘salvamanteles’, ‘chupatintas’. El castellano está plagado de este tipo de oraciones jibarizadas en forma de palabras compuestas.

Lo interesante del asunto (y la raíz de todo portavozagate) viene cuando descubrimos que este tipo de palabras carecen de una marca explícita de género. Nada en su forma nos permite saber a priori si son masculinas o femeninas. Son palabras agénero. Normalmente solemos agarrarnos a la terminación de las palabras para detectar su género, pero en este caso la terminación es engañosa porque lo que la terminación nos indica no es el género y el número de la palabra entera, sino tan solo de uno de los integrantes. La terminación -as en ‘salvapantallas’ es propiedad del sustantivo ‘pantallas’, que es una de las integrantes del compuesto, pero eso no hace a la palabra ‘salvapantallas’ ni femenina ni plural.

Esta indefinición en cuanto al género se hace particularmente evidente cuando las aplicamos a personas. Una matasanas no sería la forma femenina de ‘matasanos’, sino aquella profesional sanitaria con especial ojeriza hacia sus pacientes mujeres. Como estos compuestos se resisten a llevar su propia marca de género, adoptan camaleónicamente el género de la palabra o el artículo que las preceda, y así podemos decir que un señor es recogepelotas y que una señora es portavoz. Los compuestos vienen listos para ser aplicados a individuos de cualquier género sin que necesitemos ajustar terminación alguna. Esta absorción del género por ósmosis que hacen este tipo de sustantivos compuestos no es muy distinta a la que también hacen otras palabras unisex, como los adjetivos terminados en -az o en -ble (‘Érase una mujer terrible y tenaz’), sin que cunda el drama morfológico.

Nunca hubo ningún impedimento morfológico que justificase el escepticismo con el que muchos recibieron formas femeninas como ‘ministra’ o ‘médica’. Eran formas en femenino que se regían por las mismas reglas de la morfología flexiva que ‘frutera’ o ‘política’. Pero la ausencia (¿hasta ahora?) de una supuesta forma femenina ‘portavoza’ y la extrañeza con la que ha sido recibida no se debe (o no necesariamente) al sistema profundamente patriarcal y misógino en el que vivimos, sino a las reglas profundas que operan en la morfología del castellano. Desde el punto de vista de la morfología y mientras ‘portavoz’ siga siendo percibido por los hablantes como un sustantivo compuesto, ‘portavoza’ no tiene razón de ser lingüística.

Ahora bien, ¿es entonces ‘portavoza’  un engendro lingüístico que hay que condenar a la hoguera? Quién sabe, quizá el ruido mediático haga que se extienda, a pesar de tener toda la morfología en su contra. O quizá para poder interpretar correctamente la naturaleza de ‘portavoza’ no haya que mirar en la morfología, sino que debamos observar el uso pragmático de la lengua. La improbable forma ‘portavoza’ tal vez no sea un caso aislado, sino que forme parte de una tendencia morfológica infrecuente en la lengua habitual de los medios y de las instituciones pero bien arraigada en el el lenguaje informal de algunos ámbitos activistas: el fenómeno de transgredir conscientemente el género gramatical tradicional con fines reivindicativos (y con un marcado carácter festivo), como cuando se habla de ‘señoro’ para referirse a un hombre patriarcal particularmente inaguantable o de ‘periodisto’ para denominar a los periodistas machistas. Quizá estemos asistiendo al nacimiento de una tendencia de marcar de forma redundante el género de una palabra con el objetivo comunicativo de poner el foco sobre la realidad de género en la que se mueven esos conceptos. Pero es pronto aún para saberlo. Seguiremos informando.

Redes sociales y aborregamiento

25 febrero, 2018

Fuente: http://www.jessicafillol.com

Las redes sociales (sobre todo Twitter porque al menos en Facebook tengo bastante controladas las interacciones con gente desconocida y eso me permite crearme una pequeña burbuja) me producen una mezcla entre vergüenza ajena, frustración y misantropía que en ocasiones se hace muy difícil de soportar.‬

El penúltimo ejemplo: Irene Montero pronuncia la palabra “portavoza” y las redes sociales se llenan de expertos en lingüística. Creo que ya no queda nadie en España con acceso a twitter que no le haya dicho al menos a media docena de feministas que “voz” es femenino. Gracias, seguramente lo desconocíamos. Comentaba Beatriz Gimeno que había tenido más de 500 respuestas de gente indignada por algo que les parece poco importante, una contradicción que me resulta muy interesante por lo que tiene de comportamiento gregario, de borreguismo teledirigido. Tantísima gente indignada dispuesta a invertir tanto tiempo y tanta energía en protestar por una chorrada, siendo conscientes además de que es una chorrada. Y Carmen González Magdaleno señalaba precisamente eso: la cantidad de tiempo y energías que estáis dispuestos a malgastar en una chorrada, solo para señalar a una mujer. ¿Sobre qué tema iba la rueda de prensa que estaba dando Irene Montero cuando mencionó la palabra que encendió las redes sociales? Efectivamente. Os mueven un pañuelito delante de los ojos y os lanzáis como un Miura. Os toman por imbéciles, y les demostráis que no se equivocan en su valoración.

Cuando a mí me hicieron el FAKE de hi-men, de repente en mis menciones aparecieron cientos de expertos en etimología (siguen apareciendo, año y pico después) dándome la tabarra sobre el origen de la palabra. No habían consultado un diccionario en su vida, simplemente se limitaban a copiar y pegar lo que alguien había dicho ya antes. Homo sapiens llaman a esto. Tampoco ninguno de esos expertos en etimología que vino a darme lecciones y a llamarme ignorante se molestó siquiera en comprobar si estaba respondiendo a algo cierto o era una burda manipulación para testear el nivel de credibilidad de la masa agilipollada, además de para tocarme las narices. Lo cierto es que del análisis cuantitativo y cualitativo de las miles de respuestas de esa experiencia podría salir mi doctorado en sociología. Hay días en que pierdo completamente la fe en la humanidad.

Leí hace unos días un libro de Giovanni SartoriLa Sociedad Teledirigida, escrito hace 20 años. Se le pueden poner miles de objeciones, entre ellas el hilar muy poco fino a la hora de sustentar su argumentación, algo impropio de un investigador de su talla, una tecnofobia mal disimulada, el elitismo que desprende y una falta de rigor cuando habla de audiencias y propone posibles soluciones que escandalizaría a Ignacio Sánchez-Cuenca, que seguramente le habría dedicado un capítulo en su libro La Desfachatez Intelectual si hubiera sido coetáneo de Sartori.

Pero al margen de estas objeciones, en el libro expone su teoría sobre la influencia que ejerce la televisión como medio en personas que pasan muchísimas horas al día viéndola, desde niños mucho antes de aprender a leer, escribir y casi hablar; y en adultos cómo nos ha afectado como sociedad y como individuos, teniendo en cuenta el porcentaje tan alarmante de población que no lee ni siquiera un libro al año, que no lee un periódico ni aunque se lo regalen, que está perdiendo la capacidad de abstracción que facilita el lenguaje escrito para ir más allá de los zascas, cómo en muy pocas generaciones se está perdiendo la habilidad comunicativa a una velocidad sorprendente, y cómo lo que antes era una masa dispersa y aborregada gracias a la interacción en redes sociales se están uniendo hasta adquirir fuerza.

El homo insipiens (necio y, simétricamente, ignorante) siempre ha existido y siempre ha sido numeroso. Pero hasta la llegada de los instrumentos de comunicación de masas los “grandes números” estaban dispersos, y por ello mismo eran muy irrelevantes. Por el contrario, las comunicaciones de masas crean un mundo movible en el que los “dispersos” se encuentran y se pueden “reunir”, y de este modo hacer masa y adquirir fuerza. (…) Aunque los pobres de mente y de espíritu siempre han existido, la diferencia es que en el pasado no contaban -estaban neutralizados por su propia dispersión- mientras que hoy se encuentran, y reuniéndose, se multiplican y potencian.

‪Homo sapiens: requiescat in pace.‬