Archive for the ‘feminismo’ Category

Massiel, la antifascista que cantó a la libertad y fue censurada en Televisión Española

12 septiembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Hace semanas, RTVE público en su página web un documento que hasta ahora había permanecido en un rincón oscuro de sus archivos.  Se trata del capítulo piloto del programa presentado por José María Íñigo La gente quiere saber, en el que un grupo de personas del público preguntaba al personaje invitado sobre su vida, su carrera o lo que fuese.

En ese episodio de prueba, la protagonista fue Massiel y sus respuestas no pasaron la censura franquista ni de lejos. Declarar públicamente ser antifascista y estar a favor del divorcio no estaba muy en la línea del régimen.

Aunque esa grabación de 1972 no llegó a emitirse, las ideas políticas de la artista no eran ningún secreto. Antes de ganar Eurovisión hace precisamente 50 años, ya se había hecho muy famosa con canciones como Rosas en el mar o Aleluya, firmadas por Luis Eduardo Aute. Versos como “Voy pidiendo libertad y no quieren oír/ Es una necesidad para poder vivir/ La libertad, la libertad/ Derecho de la humanidad /Es más fácil encontrar rosas en el mar”, la metieron inmediatamente en el saco de la canción protesta.

Puede que si Joan Manuel Serrat no se hubiese empeñado en cantar la versión en catalán de La La La para representar a España en el festival de Eurovisión, la carrera de la cantante hubiese sido diferente (y viceversa). Pero evidentemente a la dictadura ni se le ocurrió la posibilidad de que otra lengua que no fuese el castellano representase al país, así que tuvieron que llamar a una sustituta. Massiel estaba en aquel momento en México dando conciertos, así que se tuvo que coger el primer avión que encontró y plantarse en el Royal Albert Hall de Londres.

Según cuenta en  un reportaje de Jesús Ordovás en la 2 de TVE, todo fue una estratagema del mánager del Dúo Dinámico Lasso de la Vega. Sus representados son los autores de la canción, así que pensó que si se quitaba a Serrat de en medio actuarían ellos, pero en Televisión Española dijeron que querían a una chica y su estrategia se fue al garete.

“Yo no sabía ni cómo era la canción, pero pensé que si era buena para Serrat, sería buena para mí, porque por aquel entonces cantábamos cosas comprometidas. Yo cantaba de negro, sólo tenía un traje y al ganar un poco de dinero en México me lo copié en morado y rojo, que son mis colores. Iba con bota larga, vestido largo, muy existencialista, melena y un colgante de plata. Al llegar y escuchar la canción, me dije ‘Hay que hacer un estilismo. Ponte moderna, que esto va de pop’. Me fui a París y me encargué un traje en Courrèges que pagué con todo el dinero que había ganado en México. Menos mal que gané el festival y me lo pagaron”.

Massiel en un reportaje fotográfico antes de Eurovisión
Massiel en un reportaje fotográfico antes de Eurovisión EFE

Tan pegadizo es el estribillo de la canción, que Massiel no se ha podido desprender de él. Manolo de la Calva, uno de los dos compositores, la avisó de que iba a llevar la canción con ella toda la vida. Y, de hecho, en cada entrevista que le hacen declara que está harta de hablar de lo mismo una y otra vez. Ya se lo había soltado a Miguel de los Santos en el programa Retrato en vivo en 1979 y apenas habían pasado diez años. El tiempo no la ayudó en ese aspecto.

“Pintaban una cruz con patas, señorita”

Aunque ganar el festival la catapultó a la fama, ni su carácter ni sus ideales cambiaron. De hecho, le valieron un enfrentamiento con la dictadura por no querer ir al Pardo a recoger el Lazo de Dama de Isabel la Católica y sacarse la foto con Franco. Se lo mandaron por correo medio meses después y estuvo vetada en Televisión Española durante un año, según ha contado.

En 1970 se subió a los escenarios teatrales junto a Fernando Fernán Gómez para interpretar A los hombres futuros, yo, Bertolt Bretch, dirigida por Antonio Díaz Merat y estuvo de gira por todo el país (el disco con las canciones se publicó dos años después). Ese trabajo le otorgó el “carnet de roja”, al menos por parte del P.E.N.S (Partido Español Nacional-Socialista).

Agente Provocador, de la editorial La Felguera, ha rescatado un reportaje de la revista Triunfo en el que se cuenta el asalto a la casa de Massiel por parte de dos integrantes de la organización ultraderechista. Un ataque que más bien fue una astracanada y que, sobre todo, sufrió la pobre criada que se llamaba Adelina, tenía 18 años y era de León.

Los asaltantes la amordazaron y la ataron a una silla para poder hacer pintadas por toda la casa. Entre otras cosas, dibujaron cruces gamadas (incluso en el famoso abrigo de chinchilla de la cantante) y escribieron “Roja”, “PENS” o “Beethoven, sí!”.

Cuando la artista llegó a casa, acompañada por la portera y un técnico de televisión, se encontró con ese panorama y los dos delincuentes, que no debían de tener ni 20 años y que, según declaró a la publicación: “estaban más nerviosos que nosotros”. Le pidieron que no llamase a la policía hasta pasados 20 minutos y dijeron “no estamos de acuerdo con lo que hemos escrito, pero nos han obligado y pueden obligarte a ti también”.

Al final Massiel les metió prisa y se fueron, dejando a la pobre Adelina “obligada a estar atendida en un hospital psiquiátrico, víctima de un shock psíquico con traumas delirantes”. Repetía la frase: “Pintaban una cruz con patas, señorita, una cruz con patas”.

Massiel y el Dúo Dinámico en Londres tras la victoria en Eurovisión
Massiel y el Dúo Dinámico en Londres tras la victoria en Eurovisión EFE

Genio y figura

De Massiel se ha dicho de todo: que era una niña del régimen, que era más roja que la sangre, que se bebía hasta el agua de los floreros (esto se ha cansado de desmentirlo), que es una malhablada, que es divertida y un torbellino. Como poco. De todo esto lo que está claro es que tiene temperamento, lo que le ha servido para sobrevivir a muchas cosas, entre ellas al machismo imperante en su profesión. Así lo contó en Retrato en vivo:

“Soy muy luchadora, muy trabajadora, bastante profesional y entonces chocas con la gente que se cree que por tu condición femenina pueden abusar. Y se creen que esto no se puede hacer en serio, que es la niña que quiere cantar, que es unhobby… entonces es cuando vas y pones encima de la mesa todas las cartas y dices ‘no señor, esto es una profesión, este es mi modus vivendi, esto hay que tomárselo en serio’ y no te dejas avasallar. Ahí es cuando dicen que vas a protestar. Y no, simplemente exiges en la misma medida en la que te entregas en tu profesión. Yo procuro no pasar por nada por lo que no tenga que pasar”.

Massiel grabó 14 álbumes, actuó en cuatro películas y en numerosas obras de teatro. Se casó tres veces, tiene un hijo y un perro llamado Lenin. Detrás de su nombre artístico vive María de los Ángeles Félix Santamaría Espinosa, una mujer que tiene una carrera que va mucho más allá de aquel La La La que la hizo famosa y a la vez la eclipsó. Ella misma lo dice cada vez que le preguntan: “50 años hablando de lo mismo, qué aburrimiento”.

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María la Judía: la precursora de la química que inventó el ‘baño María’

27 julio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

María la Judía, la Hebrea o Miriam la Profetisa fue una de las fundadoras y figuras clave del nacimiento de la alquimia, precursora de la química. Creadora de procedimientos e instrumental de laboratorio, sus invenciones se usaron durante milenios, e incluso se siguen usando hoy en día como el famoso ‘baño María’.

La figura histórica de María la Judía está oculta en las sombras. Se cree que vivió en Alejandría entre los siglos I al III d.C., pero sus escritos no se han conservado en su forma original, aunque sí en citas y fragmentos incluidos en obras posteriores. Se sabe que creó,  además del ‘baño María’, instrumentos de destilación como el Tribikos, una forma primitiva de alambique, o el Kerotakis, un aparato de reflujo usado para analizar y purificar metales y para extraer aceites esenciales de plantas, como por ejemplo de rosas, para lo que fue utilizado durante toda la Edad Antigua y Media e incluso hasta el renacimiento.

Usando este tipo de instrumental de laboratorio, María fue capaz de crear sustancias como el ‘negro María’, una mezcla de sulfuro de plomo y cobre usada como pigmento en pintura durante siglos. Por todos estos avances fue considerada como una de los Grandes Maestros de la alquimia y también de la química, que es la versión moderna despojada de mística y religión.

Revisión de la percepción social sobre la violencia sexual (2018): Marco teórico (1)

28 junio, 2018

Fuente: http://www.jessicalfillol.es

Publicado en 

Pocas áreas de nuestra vida hay menos sujetas a autocrítica y revisión de estereotipos o falsos mitos que nuestra práctica sexual cotidiana. Sin entrar aún en el ámbito específico de la violencia, existe relativo consenso en que tenemos una profunda carencia en cuanto a educación sexo-afectiva. Convivimos una generación educada durante la represión nacionalcatólica que practicaba sexo con la luz apagada y con fines únicamente reproductivos; otra generación saliente de toda esa represión, educada en la revolución sexual iniciada en los años 60, que ha traído hasta nuestros días la idea de que lo revolucionario es follar mucho y follar con muchos, y si no follas indiscriminadamente eres una mojigata reprimida; y otra generación que la única educación sexual que ha recibido durante su adolescencia ha sido a sus padres cambiando de canal en la tele y una charla de un par de horas en el instituto sobre cómo se pone un condón y la epidemia del SIDA, y cuya principal fuente de información sexual es el porno.

¿El resultado de todo esto? La Universidad de Central Lancashire, en colaboración con la Universidad de Leeds, en Inglaterra, realizaron un estudio sobre comportamiento sexual. El ochenta por ciento de las mujeres sobreactúa en la cama durante sus relaciones sexuales. ¿Los motivos? El más destacado: las ganas de finalizar el acto, sin crear frustración a sus parejas, por aburrimiento, molestias o irritación. En el estudio Do Women Pretend Orgasm to Retain a Mate? publicado en la revista Archives of Sexual Behavior por un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia, Oakland y del Instituto Psiquiátrico de Nueva York llegaron a la conclusión de que más de la mitad de las mujeres en relaciones duraderas fingen los orgasmos en una u otra ocasión, y apuntan también como motivos afianzar la relación de pareja y disminuir el riesgo de que el otro le sea infiel.

Autor: Pino Daeni

Cito textualmente de este otro artículo:

Otros estudios anteriores han vinculado esta actitud a a ciertos convencionalismos sociales: algunas mujeres se sienten obligadas a mostrar su satisfacción y sienten la necesidad de demostrar que sí se divierten con la otra persona, como suele explicar en sus libros la sexóloga británica Tracey Cox. Una vez más, las relaciones sexuales se convierten en reflejo del patriarcado.

La sexóloga Elizabeth Black es una defensora férrea de esta última tesis, pero alerta que dicha forma de autoridad se ha vuelto contra los propios hombres que lo ejercen. “El patriarcado ha afectado negativamente a la sexualidad de los hombres debido a la excesiva importancia que han otorgado a sus erecciones, el tamaño del pene, el rendimiento en la cama, los orgasmos y la eyaculación”, concluye Black.

Según María Fernanda Peraza, uróloga y andróloga de la Fundación Puigvert y del Hospital Dexeus, el miedo a herir el orgullo de un hombre que no lo entendería y se sentiría humillado porque se cuestiona su virilidad y tratar de evitar provocar una crisis de pareja si se menciona el tema están entre los motivos más destacados por los que las mujeres no mencionan su insatisfacción sexual a sus parejas masculinas.

Otro conjunto de datos importante de reseñar por lo que respecta al control de la sexualidad femenina y la represión de su placer, sin llegar a extremos como la mutilación genial femenina que también tiene el mismo origen pero utilizando medios coativos, es el que hace referencia al tema de la masturbación femenina. Cito también textualmente de este otro artículo:

Refiere también Peraza que según datos del Instituto Kinsey de la Universidad de Indianápolis, el 80% de las mujeres reconocen que se masturban, pero muy pocas lo hacen delante de  su pareja, por timidez, tabú, miedo, por no ofender a un hombre educado en la creencia de que la penetración es el punto más importante  y la única vía para alcanzar el clímax.

Y esto, que es asumido sin cuestionar, es un problema. Según el metaestudio publicado en el libro de Elisabeth Lloyd ‘The Case of the Female Orgasm‘ (Harvard University Press), en el que recogía datos de los últimos 80 años, sólo el 25% de las mujeres suelen tener un orgasmo vaginal durante la penetración, así que ya me explicarás si no es urgente revisar todos los mitos y estereotipos entorno a nuestras prácticas sexuales heteronormativas, falocéntricas y coitocéntricas.

(…) De acuerdo con Peraza, los motivos que impiden a una mujer llegar al clímax son mayoritariamente de origen psiquico o psicológico: pueden ser bloqueos emocionales, miedos o inseguridades que la llevan a un estado de estrés que no le permite abandonarse al placer durante las relaciones sexuales individuales o en pareja.

Autor: Pino Daeni

Y en cuanto a la sexualidad masculina, no está exenta de presión, aunque en otro sentido:

Por otra parte la vivencia de la sexualidad masculina siempre ha sido aplaudida abiertamente, el placer para ellos es un derecho, aunque últimamente la idea del derecho empieza a concebirse  por la mujer como algo natural.

(…) La preocupación para el hombre es mantener la virilidad: “Se ha puesto todo el peso en el falo” y ello les supone una “responsabilidad”.

No se les permite fallar y esto les genera mucha angustia y ansiedad y las preocupaciones sobre su función sexual vienen dadas precisamente por las alteraciones que padecen en la fase de excitación, erección, y eyaculación.

En este contexto, y recalco que aún no he llegado aquí al punto de abordar la violencia en las relaciones sexuales, ni he entrado aún en por qué tantas mujeres permanecen en relaciones que les causan dolor, ni he aludido al objetivo de cambiar el foco del mero consentimiento formal feminino a la afirmación entusiasta del deseo y el placer compartido, parece evidente la necesidad de una revisión urgente y en profundidad de los mitos que perviven alrededor de nuestra sexualidad desde el punto de vista social. Porque los problemas que ponen de manifiesto las conclusiones a partir de los datos recogidos en los estudios citados, todos, tienen un mismo origen: la perpetuación de unos roles de género que castran nuestra libertad y una cultura de la violación fuertemente instaurada.

Autor: Pino Daeni

Así que, aunque duela por todo lo que revela, voy a utilizar como herramientas la macroencuesta de violencia contra la Mujer del año 2015 (aquí en pdf, 474 páginas) y el informe (2018) sobre percepción social de la violencia sexual de la Delegación del Gobierno para la violencia de género (aquí en pdf, 132 páginas) que recientemente ha sido reseñada en varios medios por lo devastador de algunas conclusiones:

Por poner solamente tres ejemplos.

Recientemente fue noticia el INE por las preguntas machistas que incluía en el cuestionario sobre fecundidad, y la manera de abordar determinadas cuestiones sensibles. Creo que preguntar por estereotipos machistas y hacer preguntas sobre la carga machista que arrastramos es necesario, si bien es necesario hacerlo de tal manera que quienes diseñan el estudio y quienes realizan las preguntas no introduzcan sus propios sesgos machistas. Vivimos en una sociedad machista, quiero saber hasta qué punto y cómo evolucionamos como sociedad a lo largo del tiempo.

La Estrategia para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer 2013-2016 (aquí en pdf, 151 páginas), en su cuarto objetivo general, contempla la visibilización y atención a otras formas de violencia contra la mujer aparte de la violencia de género. En los próximos posts voy a ir desgranando los aspectos que me parecen más relevantes del último informe presentado, y cómo podemos trabajar para cambiar esta percepción social sobre la violencia sexual tan dañina. Porque no, lo volveré a repetir una vez más, los violadores no son esos locos con pasamontañas que te abordan de madrugada en un callejón oscuro y te ponen una navaja en el cuello. Va siendo hora ya de erradicar esos estereotipos tan dañinos que dificultan que las víctimas identifiquen el daño sufrido con palabras que muchas veces tienen tipificación en el código penal (por muy difícil que sea probarlo), y hacer un poquito de autocrítica. Porque la erradicación de la violencia hacia las mujeres nos compete como sociedad, no solamente a esos 60 hombres al año que asesinan a sus ex-parejas.

Autor: Pino Daeni

 

“Nadie te pone una pistola en la cabeza para obligarte a que te depiles”. Presión social y medios de control social

31 mayo, 2018

Fuente: http://www.jessicafillol.com

Publicado en 

Este artículo es la continuación de una charla de casi dos horas para la Escola d’Arts de El Prat de Llobregat que impartí hace unas semanas sobre géneros, sexos, cuerpos, sexualidades y estereotipos.

La semana pasada hablamos del proceso de socialización encaminado a convertirnos en personas integradas en la sociedad, cómo no solo educa la familia directa y por qué aunque en tu casa te hayan educado en la igualdad, no estás libre de conductas machistas aprendidas, normalizadas e integradas.

Hoy hablaremos de cómo actúa la presión social, y por qué no todos los medios de control social son de tipo coactivo.

Nuestra convivencia en sociedad está regulada por normas, leyes, reglamentos. Su incumplimiento puede derivar en sanciones desde cárcel o multas hasta la inhabilitación o la expulsión de colectivos. Por ejemplo, el incumplimiento de la normativa escolar sobre vestimenta puede derivar en la expulsión del instituto, o incumplir de forma reiterada el código de circulación puede conllevar la pérdida de todos los puntos además de importantes sanciones económicas y la retirada del carnet. Es en general la policía o los organismos reguladores (por ejemplo, los árbitros en las competiciones deportivas) quienes se encargan de la vigilancia del cumplimiento de las normas. En un Estado de derecho, además, son los jueces quienes aplican las leyes y establecen los castigos en caso de quebrantamiento de las mismas. Todo esto es lo que se conoce como medios coactivos de control social.

Sin embargo, no son los únicos medios de control social existentes en cualquier comunidad. Los usos y costumbres, los valores, las creencias, los prejuicios… También son formas de control social no específicamente coactivas. Por ejemplo, en nuestro contexto sociocultural es común que en la presentación de dos hombres, estos se den la mano, mientras que entre hombres y mujeres la presentación se selle con dos besos. No son pocas las mujeres (y también hombres) que manifiestan desagrado ante este tipo de intimidad culturalmente impuesta, no obstante sí son pocas quienes lo manifiestan, más aún en ese momento concreto. ¿Por qué? Porque resultaría sin duda violento que te presenten a alguien y la primera frase que escuche de ti sea “encantada pero no me gusta que los desconocidos me den dos besos“. Ya puedes decirlo con el tono de voz más dulce del mundo, que ese rechazo abierto a las convenciones sociales va a resultar violento. Porque sabes que la reacción de tu interlocutor/a será un prejuicio y un reproche: “joder, qué borde“. Y ese prejuicio y ese reproche que caería sobre ti en caso de contravenir una norma social tan inocua como dar dos besos a un desconocido actúa como medio de control social no coactivo. Nadie te va a poner una pistola en la cabeza ni va a venir un policía a detenerte por no darle dos besos a un desconocido que te acaban de presentar, pero si eres una persona razonablemente integrada socialmente, la presión social actúa para que pases por el aro.

No es el único ejemplo. En nuestro contexto sociocultural, es costumbre que las mujeres se depilen. Cada vez más los hombres también, pero aún está lejos de constituir una imposición social a la altura de la presión estética que pesa sobre el cuerpo de las mujeres. No obstante, cada vez que hablamos de la presión estética, de la presión social que impone la depilación obligatoria, la respuesta suele ser del tipo: “nadie te pone una pistola en la cabeza para que te depiles, si lo haces es porque quieres“. Quienes hacen afirmaciones de este estilo jamás han tenido que aguantar lo que ocurre cuando eres mujer y sales de casa en verano con las piernas sin depilar, o vas a la playa sin haberte hecho antes las ingles brasileñas.

Varias mujeres hicieron la prueba de exponer públicamente, en sus redes sociales, fotos suyas sin depilar. Lo que ocurrió fue que numerosos hombres que ni siquiera las seguían, en el momento en que se enteraron de que estas mujeres habían tenido la osadía de publicar fotos suyas al natural, las atacaron e insultaron. La gama de argumentos, como siempre, fueron bastante limitados:

– Qué asco
– Depílate guarra
– No te tocaría ni con un palo
– Con esos pelos quién va a querer follar contigo
– Qué poco higiénico
– Pareces un tío

Efectivamente, nadie te amenaza con una pistola para que te depiles, pero conoces las consecuencias de no hacerlo y exponerte en público. Mientras vayas tapada, todo va relativamente bien, pero como decidas mostrarlo la presión social acecha. Gays y lesbianas conocen bien este control social ejercido a partir del momento en que trasgredes las reglas de lo socialmente aceptado en el espacio público. Si bien en diferente grado, el mecanismo es el mismo.

Todos conocemos el cuento infantil de El traje nuevo del emperador. Mencionaré solo un par de experimentos de sociología pop. Uno es el experimento del psicólogo Solomon Asch en 1950 sobre presión social. A grandes rasgos, consistía en lo siguiente: se sentó a un grupo de 8 participantes (7 actores y 1 sujeto de estudio) alrededor de una mesa, y se les solicitaba, por turnos, que respondieran a una serie de preguntas simples, como por ejemplo indicar qué línea es la más corta. El objetivo del experimento consistió en observar cómo, cuando el grupo de actores daba respuestas erróneas, esto influía en el sujeto para dar respuestas erróneas a su vez. En el grupo de control (sujetos que no estaban sometidos a la presión social de todo un grupo dando respuestas erróneas), solo hubo un 1% de respuestas incorrectas, mientras que en el grupo en el que los actores daban respuestas erróneas, al menos el 75% de los sujetos dieron la respuesta equivocada a por lo menos una pregunta; de hecho, la presencia de la presión de grupo causaba que los participantes se dejaran llevar por la opción incorrecta el 36.8% de las veces, lo que demuestra que la presión social tiene efectos medibles en nuestras decisiones. En posteriores experimentos Asch introdujo en los grupos de actores que daban respuestas erróneas algunas voces disidentes, es decir, al menos uno de los actores sí daba una respuesta diferente, aunque no fuese la correcta, introduciendo así la posibilidad de debatir, y demostró que cuando en el grupo hay al menos una persona que rompe la espiral del silencio y se atreve a levantar la voz y dar una opinión contraria al resto del grupo, la presión social es menor. De ahí la importancia de que no te calles cuando detectas comportamientos machistas en tu grupo de whatsapp.

Otro es el documental The Push (Netflix) sobre manipulación y presión social. ¿Bajo qué condiciones serías capaz de asesinar a una persona completamente desconocida que no te ha hecho nada? No quiero hacer spoilers pero empieza mostrando el proceso de selección de las personas participantes en el experimento. Varias personas sentadas en una sala leyendo un cuestionario, suena un pitido y se levantan, suena otro pitido y se vuelven a sentar, suena otro pitido y se levantan de nuevo… Todo son actores excepto el sujeto a evaluar. Si observa a su alrededor y se comporta como el resto del grupo aunque nadie le haya orientado en ese sentido, y se sienta o se levanta al sonido del pito, será apto para el experimento, si se mantiene sentado sin seguir las normas no dictadas del grupo, será descartado. Muestra también cómo la primera persona seleccionada para el experimento es introducida en el grupo con una ropa que le confiere un estatus inferior al resto y le coloca en una posición de seguidor, más permeable a recibir órdenes: están en una cena y nadie le ha dicho que tiene que vestir de esmoquin. Estos pequeños y sutiles gestos que nos hacen más permeables a la presión social.

¿Hasta qué punto somos realmente libres para tomar las decisiones que tomamos? ¿A qué nos exponemos si decidimos romper las convenciones sociales tradicionalmente asociadas a nuestro género? La respuesta es que nuestra libertad está limitada por el contexto social en el que nos movemos. Las decisiones que tomamos están condicionadas por las opciones que tenemos, los costes asociados y las consecuencias previstas.

Alicia H. Puleo diferencia entre dos tipos de sociedades: las que están basadas en el patriarcado de la coerción, y las basadas en un patriarcado del consentimiento.

  • Patriarcado de la coerción: se sustenta en leyes y normas sancionadoras mediante violencia. Ejemplo: lapidaciones por adulterio, o países donde el aborto conlleva penas de cárcel.
  • Patriarcado del consentimiento: se da una igualdad formal ante la ley que oculta la desigualdad real, que está tan naturalizada que ni siquiera percibimos la presión social a la que estamos sometidas hasta que nos rebelamos contra ella.

Recordemos finalmente que, como dice Celia Amorós, el feminismo y por ende las feministas no cuestionamos las decisiones individuales de las mujeres: cuestionamos el contexto social, la presión externa, los agentes de socialización que influyen y los mecanismos de presión social tanto formales (leyes, reglamentos) como informales (medios de comunicación, educación, tradiciones, etc.) que nos llevan a tomar esas decisiones.

Como dijo Rosa Luxemburgo, quien no se mueve no siente las cadenas.

‘La Luna’, la feminista republicana ejecutada por Franco como castigo para todas las mujeres

19 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Carmen Luna fue una de las muchas mujeres que representaron el feminismo naciente de la II República con el que el franquismo quiso acabar.

“Mi madre quería la libertad para la mujer”, cuenta Dalia R. Luna, que tiene 100 años y vive en el pueblo de Francia al que logró exiliarse en la dictadura.

El franquismo impuso una doble represión sobre las mujeres frente a las bases emancipadoras que había empezado a instaurar el periodo republicano.

Juan Miguel Baquero
13/04/2018 – 20:30h

“Mi madre era una rebelde, pero no para matarla”. Así arranca Dalia Romero Luna a hablar de Carmen Luna. Una mujer que además de ser su madre fue una de las muchas que representaban el naciente feminismo republicano con el que el golpe de Estado perpetrado por las tropas franquistas en 1936 quiso acabar. Una de las que buscaron torcer el curso patriarcal de la historia y acabaron encontrándose con la represión y el castigo y el sumisa y devota de Franco.

“Mi madre quería la libertad para la mujer”, cuenta Dalia, una “viejita” que ya ha cumplido un siglo de vida y atiende la llamada de eldiario.es desde su casa en Mallemort, un pueblo cercano a Marsella. Allí acabó exiliada. “A mí no me mataron porque me escapé a zona republicana”, dice. Dalia tenía 18 años en 1936, el año en que empezó la guerra y en el que los rebeldes ejecutaron a su madre como castigo ejemplarizante.

La República quiso transformar el país y cambiar el discurso social. También para las mujeres, que rompieron los rancios esquemas que precedían al nuevo modelo y quisieron empezar a escribir ellas mismas su propia historia. Sin embargo, el golpe de Estado contra la democracia frenó el cambio de paradigma y devolvió a las mujeres al hogar y a la tradición.

El franquismo acabó imponiendo una doble venganza sobre la mujer. Era el escarmiento adoctrinador para aquellas que transgredieron los límites de lo que la dictadura había pensado para ellas. Una represión de género que dominó a través de ejecuciones, cárcel, torturas, violaciones, rapados y aceite de ricino o por medio del destierro interior que condenó a las mujeres señaladas como rojas

La cultura como herramienta

La Luna –así era conocida entonces Carmen– quería “que el pueblo tuviera la cultura y la educación como una herramienta, que supiera defenderse y no agachara la cabeza para todo”. Era “rebelde”, asume Dalia, con causa: “para denunciar las injusticias y defender los derechos”. Quería que hubiera “escuelas, instrucción y trabajo” en vez de “tanta miseria terrible”.

Por eso los franquistas mataron a la Luna, para atemorizar y dejar claro el camino del silencio y la obediencia. Porque la subordinación de la mujer no entraba en su diccionario. El relato de terror ocurrió en Utrera (Sevilla), donde Dalia tiene todavía viva a una de sus hermanas, Rosario Peña Luna (84 años), hija del segundo matrimonio de Carmen Luna.

“Lo recuerdo todo”, confiesa Dalia con un asimétrico acento francés y andaluz. “Mi madre vendía en la plaza del pueblo y tenía mucho contacto con la gente, les ayudaba y aconsejaba para que no se callaran, para que protestaran y reclamaran lo que era suyo”, sostiene. “Los fascistas la vigilaban (sobre todo en los meses previos a la sublevación armada) y por estas razones la cogieron y la asesinaron”, culmina.

“Lo recuerdo todo”, repite. Fue hace 82 años. “Ella no hizo nada malo a nadie”, asegura. Dalia tiene ahora “100 años y cinco meses”, precisa. “La tengo presente, siempre, y todos los días me acuerdo de ella y de lo que le hicieron”, dice recordando a su madre.

El patriarcado nacionalcatólico

La memoria histórica de la mujer española del siglo XX osciló entre la ruptura con el patriarcado y el concepto nacionalcatólico del franquismo; entre la libertad y las ataduras. De los cambios sociales, culturales y políticos que la República puso encima de la mesa a la consigna machista que resume la dictadura de Franco: “el niño mirará al mundo, la niña mirará al hogar”.

“Hacíamos teatro para que la gente aprendiera, para que leyeran y se preocuparan por sus cosas”, narra Dalia. Animada por su madre, pertenecía a una compañía llamada Pan de piedra y estaba afiliada al sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT). “Los compañeros iban al campo de noche para dar lecciones y yo misma sabía leer y escribir porque había aprendido sola en mi casa”, cerca del influjo feminista de su madre.

“En aquella época había una propaganda terrible y el pueblo estaba muy animado”, dice, “pero no para matar, eso lo hicieron ellos (los fascistas), sino para salir adelante”. Los golpistas acabaron acusando a Dalia. “Eso de que fui a matar es mentira, las juventudes de Utrera no matamos a nadie”, asegura. En el pueblo, sin embargo, los golpistas acabaron ejecutando a 424 personas.

“Y a tantísimas mujeres y compañeras que asesinaron, hasta niñas de 15 años”, continúa, “no solamente confederadas, republicanas o socialistas, de todas clases, y metieron a muchas en prisión”. Todas las que osaron enfrentar los ideales tradicionales.

De ahí el castigo ejemplar. “La mataron en la puerta del cementerio por la mañana y la dejaron allí hasta por la noche”. Era la pedagogía del terror usada por los franquistas como estrategia atemorizante. Un plan ejercido con especial saña sobre el cuerpo de la mujer.

“A mi madre la metieron presa, un mes, y la sacaban y le decían ‘vamos a darle el paseo’, a saber todo lo que le harían allí dentro”, cuenta Dalia. “La quitaron de en medio bien pronto”, lamenta. “Estaba todo el mundo aterrado”. No como antes, apunta, cuando la República trajo “todas las libertades”. Cuando los hijos de la Luna jugaban en su pueblo: “Un día nos cambiamos los nombres y cuando volvió del campo se lo dijimos y se echó a reír”. Y se quedaron con los nuevos. Ella sigue llamándose Dalia. “Y a la más pequeñita le pusimos Libertad”.

Una pionera española en la lucha contra la desigualdad laboral

20 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Estos días, en los que pudimos comprobar como una mayoría social rechaza la postergación por razón de género, es de justicia recordar a aquellas mujeres que en un pasado reciente se rebelaron en la defensa de sus derechos. La destacada científica Ángeles Alvariño González (Ferrol, 1916 – La Jolla, EEUU, 2005) fue una de esas pioneras, presentando una denuncia por discriminación al Gobierno de Estados Unidos hace más de cuarenta años.

Primera página de la carta de Ángeles Alvariño a Juanita Morris Kreps, 3/3/1977
Primera página de la carta de Ángeles Alvariño a Juanita Morris Kreps, 3/3/1977 FONDO ÁNGELES ALVARIÑO, ARCHIVO MUNICIPAL DE A CORUÑA

Alvariño alcanzó prestigio internacional cómo experta en zooplancton. Inició su carrera investigadora como becaria en Madrid en el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y en 1952 fue destinada al Laboratorio de Vigo. Una beca de la Fundación Fulbright le dio acceso a los EEUU, donde trabajó en la prestigiosa Scripps Institution of Oceanography (Universidad de California, La Jolla-San Diego) y en 1970 ingresó en otro relevante instituto de investigación situado en la misma localidad: elSouthwest Fisheries Center(SWFC), que forma parte delNational Marine Fisheries Service, rama de la National Oceanic and Atmospheric Agency (NOAA). Allí se jubiló en 1987.

Un día de principios marzo de 1977 la científica estaba en su casa y escuchó en la NBC News una entrevista a la Ministra de Comercio del Gobierno de Estados Unidos de América. La atención que prestaba a las palabras de Juanita Morris Kreps se disparó cuándo esta habló de “discriminación por sexo”. Ese mismo día Ángeles redactó el borrador de una carta que le remitiría a la ministra el día 3, con copia al Presidente James Carter.

Alvariño inició la carta declarando que sufría discriminación y que escribía porque pensaba que una nueva y progresista administración debería saber cuáles eran las condiciones reales de trabajo en las dependencias oficiales. En el escrito hizo referencia a que en los siete años que llevaba en la SWFC se había comprometido en la defensa de los derechos laborales de las mujeres, fuera representante de sus compañeras y realizara un estudio en 1974-75 en el que se demostraba la discriminación femenina en el Laboratorio de La Jolla. La científica subrayó la circunstancia que determinaba allí una injusta promoción profesional: el género. Todos los que ocupaban las categorías profesionales superiores eran hombres.

“No  fuí de las que se inclinaron y aceptaron en silencio la situación”

Alvariño entendía que también las minorías eran discriminadas y explicó que ella había sido objeto de persecución personal y obligada a trabajar en unas inadecuadas condiciones. En ese punto dejó sentado que no era de las que aceptaba las situaciones injustas: “No fuí de las que se inclinaron y aceptaron en silencio la situación”. Asimismo, explicó que se le denegó el ascenso profesional sin razones objetivas, por un sistema de supervisión de hombres que constituían una mafia. Sí, esa fue la palabra que usó; la científica gallega hablaba claro y alto. Le dijo a la ministra que intentó cambiar las cosas siguiendo los procedimientos establecidos mas sus propuestas no se tuvieron en cuenta.

Carta de Juanita Morris Kreps a Ángeles Alvariño, 25/3/1977
Carta de Juanita Morris Kreps a Ángeles Alvariño, 25/3/1977FONDO ÁNGELES ALVARIÑO, ARCHIVO MUNICIPAL DE A CORUÑA

El 25 marzo de 1977 Juanita Morris Kreps respondió a la carta-denuncia remitida por Alvariño a principios de ese mes, reconociendo la importancia de las “allegations” de la científica y prometiendo una investigación completa sobre las mismas. Blair Juanita Morris (1921-2010), Kreps correspondía al apellido de su marido, tenía una sólida formación como economista. En su brillante carrera superó las tradicionales barreras de género en tiempos bien difíciles para las mujeres, fue la primera mujer que ocupó la dirección de la Bolsa de New York. Carter había prometido en la campaña electoral que desarrollaría una política favorable a los derechos de las mujeres y nombró a varias para puestos relevantes en su administración, una de ellas Juanita Morris. Como vemos, la coyuntura política y la interlocutora escogida por Alvariño parecían favorables la una posición receptiva con demandas como las que la científica ferrolana exponía. Sin embargo, no fue así.

Se creó una comisión presidida por Winfred H. Meibohm (1920-2013), a la sazón Director asociado de la NOAA. La comisión visitó el Laboratorio de La Jolla el 9 de mayo de 1977. El resultado obtenido fue bien escaso y no se elaboró un informe sobre el tema, a pesar de las peticiones de la científica. De hecho, no consiguió el ascenso profesional que pretendía.

Una asignatura pendiente

Desde los años setenta la situación laboral de las mujeres que trabajan en ciencia ha mejorado pero siguen pendientes de solución varias cuestiones. Por ejemplo, el porcentaje de mujeres en puestos de gestión y dirección es insuficiente. La Secretaría de Estado para la Investigación acaba de publicar Científicas en Cifras 2015. Según este informe, continúa la infrarrepresentación de mujeres en la categoría de mayor rango de la carrera investigadora (grado A): en las universidades públicas españolas sólo son mujeres el 21% del profesorado catedrático. Esta proporción aumenta algo en los Organismos Públicos de Investigación, con un 25% de investigadoras en ese grado. Además, las investigadoras están infrarrepresentadas en todos los órganos unipersonales de gobierno analizados y, en el caso de las universidades públicas, incluso hubo un retroceso en la proporción de rectoras y vicerrectoras. Por lo tanto, una parte significativa de las reclamaciones de Alvariño mantienen su vigencia.

8 de marzo: las mujeres han parado, ha cambiado todo

18 abril, 2018

Fuente: http://www.elsaltodiario.es

Como una ola, el feminismo ha arrastrado el 8 de marzo una fase de pasiones tristes y ha introducido nuevas herramientas para la conquistar la igualdad real.

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2018-03-08 20:19:00

El movimiento feminista del Estado español había marcado esta fecha como un momento definitivo para consolidar su potencia. Y ha protagonizado una jornada de manifestaciones, acciones y presencia en las calles que marca ya y marcará durante los próximos meses la agenda política. Millones de mujeres han protagonizado, en todo el territorio, una jornada que también se ve reforzada por el alcance internacional del 8 de marzo.

Las manifestaciones finales han puesto el colofón a un día en el que ha saltado por los aires una máxima no escrita de la movilización sociolaboral: que solo la llamada unidad sindical, un club restringido formado por CC OO y UGT, es capaz de romper el ritmo de productividad y actividad cotidiana a escala de todo el Estado.

En Madrid, desde las 19:30 la manifestación no podía avanzar por Atocha hasta Plaza de España, donde finalizaba la marcha. Son casi cuatro kilómetros de avenidas de más de seis carriles. Estaban llenos a las 19:45, y parte de la manifestación se extendía hasta Sol, la gran almendra del centro de la ciudad. También ha habido gigantescas movilizaciones en Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, Zaragoza, Coruña, millones de mujeres que se han volcado en las manifestaciones en las grandes y las pequeñas capitales de toda la península. Si se parte de la cifra que ha dado CC OO a las 12 del mediodía, más de cinco millones de personas habían participado en la jornada. Y el desborde ha continuado durante muchas más horas.

El colapso de las estaciones de cercanías y metros, y la quiebra del tráfico de coches a lo largo de todo el día en el centro de las ciudades; la actividad, frenada en la administración, las escuelas y las facultades, e interrumpida mediante acciones disruptivas en los comercios, ha hecho del 8 de marzo la primera jornada de huelga general protagonizada por mujeres en todo el territorio.

Los cuatro ejes de la huelga —laboral, de consumo, estudiantil y de cuidados— introducen en la agenda pública nuevos factores que van a ser determinantes en la reconfiguración de los modelos sindicales. La jornada también ha sido esclarecedora en cuanto a la incorporación en la vida política de adolescentes y jóvenes contra el machismo. No obstante, en los días previos, una parte significativa del feminismo racializado ha rechazado la convocatoria de hoy, según afirman, por no sentirse representada.

El movimiento feminista, con un funcionamiento horizontal que está en su genética, ha sido capaz de romper la cotidianidad de ciudades, medios de comunicación y redes sociales para reclamar una serie de objetivos políticos de urgencia —fin de la violencia machista, igualdad en todos los niveles— bien expuestos a lo largo de las últimas semanas. La pedagogía, el trabajo de base y de confluencia de lo social que han llevado a cabo las distintas Comisiones del 8 de Marzo abren una nueva fase de conflicto, en el que debe estar presente el objetivo de poner la vida en el centro de la política.

La calculada presencia de los sindicatos a nivel institucional y mediático no ha influido en que distintos sectores, comenzando por federaciones como la de Enseñanza de CC OO, hayan secundado y ayudado a generar una huelga que, con formas menos clásicas, ha tenido impacto en medios internacionales y ha integrado a mujeres de todas las edades a costa de la tipología de  varones que se identifican como actores principales de las huelgas generales. Los símbolos como los guantes de limpieza y los delantales, las pelucas y miles de pañuelos, lazos y sudaderas moradas también han sido mucho más visibles que las banderas en los balcones colgadas en otoño.

El ciclo largo de movilización del feminismo internacional ha introducido una cuña en la crisis global, marcada por las pasiones tristes y el auge de fascismos y reinvenciones neoliberales. La huelga del 8 de marzo ha herido hoy en su núcleo la posibilidad de una salida a la crisis de civilización en la que quede fuera mucho más de la mitad de la población. Si las mujeres paran se para todo. Y eso se ha oído hoy en todo el mundo.

8M: Orgullo feminista

17 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Un golpe en la mesa, una mano alzada, un grito, una mirada sostenida, un dedo acusador, una advertencia amigable. Que ya vale. Que ya es hora. Que no se puede seguir dejando para después. El 8m es una sacudida, un empujón a las fronteras del machismo, que hoy se siente menos cómodo que ayer, más pequeño. El 8 de marzo de 2018 será el día del orgullo feminista, inolvidable para esta generación.

Manifestaciones masivas en más de 60 ciudades. Riadas de cientos de miles de mujeres han llenado de feminismo las calles, agrupadas detrás de pancartas universitarias, de asociaciones profesionales, sindicatos, colectivos o de un grupo de amigas que se juntaron por la mañana para hacer una en casa. A la cabeza de las principales marchas, mujeres ocupando todo el espacio; estudiantes y pensionistas, liberales y anticapitalistas, mujeres con laca, mujeres con rastas, mujeres con argollas y perlas, canas y músculos, alegres y enfadadas, peleando por sus derechos. Y por las que faltan. “No solo estoy aquí por las mujeres feministas, es también por las mujeres que no están interesadas o que no pueden venir”, nos contaba Ángela. Detrás de los primeros bloques, una interminable masa de personas, familias completas, carritos de bebé y muchos hombres que acompañan.

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Feminismo era una palabra maldita. Heteropatriarcado parecía un mensaje en clave. Los cuidados, qué serán. ¿Sororidad?, de qué me estás hablando. Exagerada, no es para tanto. Ya no se puede hacer nada, decir nada. No generalicemos.

No hace tanto, no hace nada, menos de dos años, los principales candidatos a presidente del Gobierno le dedicaban  un total de 22 segundos a hablar de la violencia machista. Hoy hasta el PP, en boca de su portavoz Pablo Casado dice que “todo el mundo debe definirse como feminista”. Muchos conservadores y hasta los programas de televisión más escépticos, donde más se dice eso de que algunas feministas hacen “flaco favor a la igualdad”, han renunciado a surfear el tsunami y se han entregado al 8 de marzo de 2018.

“¿Vivimos en una burbuja?”, se preguntan desde hace semanas las convocantes y todavía este mediodía se preguntaba una compañera de eldiario.es en huelga. ¿Sería ese entusiasmo previo al Día de la Mujer un espejismo? ¿El 8M acabaría siendo un día de manifestación más?

El día comenzaba algo frío. A las 7 de la mañana, dos trabajadoras de un hotel de Huesca conversaban en su puesto de trabajo. Una limpiaba el mostrador sobre la que la otra apoyaba los codos, a la espera de que algún cliente apareciera para entregar la llave antes de salir. No hacen huelga y charlan de por qué sin mucha precisión; luego le echan piropos a las kellys, el colectivo que lucha contra la precariedad de las trabajadoras de la hostelería.

Fuera, en la calle, algunos carteles pegados a medianoche y varios rótulos de calles cambiados por versiones caseras que homenajean a una mujer hacen pensar que algo, efectivamente, se está moviendo. Media hora después, la estación de tren de Huesca anuncia cancelaciones de trenes por la huelga en Renfe, pero la rutina no parece diferente: mujeres en los controles de seguridad, mujeres para hacer la comprobación del billete. A bordo del tren que va a Madrid, la voz de la megafonía suena a jarro de agua fría para las aspiraciones del 8M: una voz de mujer da la bienvenida y anuncia que la película que podremos ver hoy es ‘Amor a la siciliana’.

A la llegada a la estación de Atocha, ya en Madrid, un posible caso de éxito para el 8M: se está rodando un anuncio junto al jardín interior de la estación. Son unas 10 personas, técnicos de imagen y sonido, cámaras, realizador, creativos… Todos hombres. ¿Es por la huelga? “No, es que todos los que trabajamos en esto somos hombres”, nos cuenta uno de ellos. “La única mujer que hay es la actriz, y ha venido”.

Son las 11 de la mañana y el entusiasmo que se ve en redes sociales no parece trasladarse con la misma potencia en la calle. El movimiento feminista lleva semana visitando mercados para llevar su convocatoria más allá de las redes sociales, pero cuesta. Hay pintadas en las esquinas, mensajes apresurados a brochazos sobre la carretera, pero los peatones siguen pasando sobre ellos, pisando las letras sin prestarles mucha atención.

De pronto, voces. Un grupo de estudiantes aprovechan un semáforo en rojo para cortar la Ronda de Atocha, frente al Museo Reina Sofía. Son las integrantes de uno de los muchos piquetes feministas que se reparten los barrios para informar de la huelga. Han estado en un par de supermercados, bares, y tratan de explicar que la de hoy es también una huelga de consumo. “Está siendo una mañana tranquila”, nos dice Nela. “Tratamos de explicar a otras mujeres en qué consiste la huelga de consumo”. La mayoría de los coches esperan pacientes a que las feministas desbloqueen la calzada, incluso alguno alza el puño desde su moto, aunque otros aprovechan un hueco para intentar colar el coche en una maniobra un poco peligrosa.

Al acercarse a grandes centros de trabajo y estudio o zonas céntricas de grandes ciudades sí que es fácil encontrar consuelo a la sensación de que no está pasando gran cosa durante la mañana. Piquetes a pie o en bici, actividades,  lugares de encuentro donde los hombres se hacen cargo de los niños para que las mujeres puedan hacer huelga de cuidados. Funcionarias a la puerta del Ministerio de Justicia. Tiendas de ropa que cierran, aunque las menos. En la Puerta del Sol, cientos de estudiantes van calentando el ambiente en una pista de lo que será la tarde. La Plaza de Sant Jaume en Barcelona se llena a mediodía. Vitoria, Sevilla, Gijón, Zaragoza. Los paros parciales ocurren: los sindicatos CCOO y UGT han cifrado en 5,3 millones los trabajadores que han secundado este jueves los parones de dos horas por turno.

Sí hay gente, sí. Está pasando algo.

Movilización en el Arenal Bilbaino para celebrar distintos actos reivindicativos en Euskadi durante la jornada de huelga convocada con motivo del Día Internacional de la Mujer .
Movilización en Bilbao. EFE

El impacto de que las periodistas paren

Uno de los mayores logros de este 8M es el impacto en los medios de comunicación. Y los medios son, somos, una burbuja, pero una burbuja influyente que se ve desde todas partes. Las periodistas de decenas de periódicos, radios y televisiones han hecho huelga, autoorganizadas alrededor de un manifiesto denominado #LasPeriodistasParamos, un grupo de 8.000 compañeras que han conseguido paralizar el periodismo en España. Uno puede adivinar que las periodistas de eldiario.es, de Público, muchas de El País o la SER, van a ir a la huelga; pero el grado de éxito se multiplica cuando anuncian paros completos las periodistas de El Confidencial, Telecinco, Antena 3. La prensa casi unánimemente dedica sus portadas a 8M, con diferentes matices ideológicos o salvedades. El asunto se convierte en una revolución cuando Susanna Griso decide hacer huelga y Ana Rosa Quintana cancela a última hora su programa. Canal Sur apaga la emisión por momentos, Pepa Bueno no presenta el Hoy por Hoy, Julia Otero no está en la tarde de Onda Cero. En La Sexta, por primera vez, no hay mujeres presentando informativos. Los hombres salen en pantalla a veces sin maquillar.

Aparecen todas y muchas más en Callao, a las 12.30 h para la lectura de un manifiesto transversal que emociona a quienes lo leen y hace llorar y sonreír a quienes lo escuchan.

La manifestación feminista del 8 de marzo llega a la Gran Vía.
La manifestación feminista del 8 de marzo llega a la Gran Vía. OLMO CALVO

La gente no se quiere ir a casa. La lluvia amenaza en Madrid, pero no va a más. Hay picnic cerca del Parque del Retiro. Conforme avanza la tarde sucede que no se cabe en Atocha, no se cabe en Cibeles, no se cabe en Paseo del Prado, no se puede cruzar la esquina con Alcalá y ya hay gente en Gran Vía y en el punto de llegada, Plaza de España. Se saturan los teléfonos, se pone más difícil lo de colgar fotos en redes sociales.

Y lo que viene después, cuando cae la noche, lo ha visto todo el mundo porque el reventón contra el machismo conquista las calles y conquista los medios con horas de emisión en directo. Las mujeres hablan y son escuchadas, gritan y son aplaudidas, cantan y todos bailan para celebrar que hoy el titular lo ponen ellas: un día histórico de orgullo feminista.

Cuatro victorias incontestables de la huelga feminista

15 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

La huelga feminista del 8M no ha supuesto solo un éxito por lograr visibilizar, de manera masiva y millonaria, el protagonismo y los derechos hurtados a diario a las mujeres en los medios de comunicación, en las empresas, en las administraciones públicas, en las calles o en las casas. También ha resultado una enorme victoria de las mujeres y el feminismo sobre este nuevo neomachismo emergente, nacido con el nuevo siglo como reacción frente a los avances en igualdad y buscando aprovechar la oportunidad de la crisis económica para amortizar, dividir y marginalizar todo cuanto tenga ver con feminismo, mujeres e igualdad.

La estrategia de dar por amortizadas las políticas de igualdad con la excusa de la crisis, en nombre de la austeridad y el déficit, ha quedado desbordada por el 8M. El intento masculino de dar carpetazo a las políticas de genero con un orgulloso “misión cumplida” ha sido desmentido de manera rotunda e incontestable por la mayoría de las mujeres. Ellas, igual que los pensionistas movilizados en defensa de sus derechos, nos han recordado lo obvio que muchos olvidamos durante la burbuja y preferimos no recordar durante el austericidio: la igualdad de oportunidades no cae del cielo, ni gotea de las manos de los poderosos. No hay progreso social ni igualdad de oportunidades sin movilización y acción colectiva para lograrlos; nunca los ha habido y nunca los habrá. Que a ti te vaya bien no significa que el resultado sea justo o que los demás se merezcan que les vaya mal.

También ha salido claramente derrotada la estrategia de dividir y vencer impulsada desde la derecha en el poder. No han logrado dividir a las mujeres en dos tipos antagónicos y enfrentados: aquellas que trabajan y progresan siendo mejores en un mundo regido por las leyes de los hombres y aquellas que solo protesta y no se responsabilizan por su vida o su futuro. El mismísimo Mariano Rajoy lo certificó con su lazo azul y hablando en el Senado, dejando en evidencia a la ministra Isabel García Tejerina o a Cristina Cifuentes y su intento de llamar “huelga a la japonesa” lo que siempre ha sido esquirolear, mientras comprobábamos cómo, también en materia de género e igualdad, Ciudadanos ha sorpassado al PP muy por la derecha equiparando feminismo y victimización; primero el capitalismo y después, “ya si tal”, la igualdad.

La tercera gran victoria se ha producido frente a la larga y sostenida operación para marginalizar al feminismo caricaturizándolo como una ideología esperpéntica y delirante, profesada únicamente por frikis fácilmente ridiculizables. El paternalismo de pantuflo encarnado por probos luchadores antifeminazis como Javier Marías, Arcadi Espada o Federico Jiménez Losantos, reprendiendo a las feministas como si fueran señoritas en un colegio que ellos dirigen con mano viril y firme; o el odio y la violencia dialéctica que han destilado los medios españoles de extrema de derecha al hablar de las mujeres y su huelga, han dejado meridianamente claro dónde habitan los monstruos.

Aunque seguramente el mayor de todos los éxitos sea precisamente aquel más intangible. Los días siguientes a este 8M de 2018 difícilmente se salvarán, como tantas veces antes, con otra jornada de palmaditas en la espalda y encendidas loas masculinas a lo mucho que han logrado las mujeres. Anoten esta fecha. El día que muchos comprobaron que el feminismo y la igualdad siguen ahí y han venido para quedarse. Ni pide ni espera aplausos, exige y logra avances.

El orgullo de ser mujer

14 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Por mucho que se valore la capacidad organizativa y de entrega de los colectivos que han propiciado la huelga feminista de este 8 de marzo, su éxito va mucho más allá de eso. Lo que se ha visto en las calles de las ciudades de toda España es la explosión de un sentimiento profundo de orgullo femenino, de conciencia de la importancia de ser mujer que desborda cualquier formalización política. Aunque incidirá, y seguramente mucho, en la política, la de ahora y sobre todo la del futuro.

Mañana los corifeos del conservadurismo (y del machismo, aunque traten de ocultarlo con tramposas e increíbles declaraciones) tratarán de empañar lo ocurrido esta jornada con toda suerte de estadísticas espurias y de argumentos y porcentajes únicamente elaborados para engañar. Harán ruido, en el mejor de los casos, pero no pararán nada. Digan lo que digan los que calificaron a la huelga de “elitista”, para tragarse después sus palabras, lo de este jueves ha sido extraordinario y masivo. Allá los medios que traten de disimularlo. Porque las mujeres no se lo van a perdonar.

Cuesta aceptarlo. Porque es muy nuevo y ha llegado casi por sorpresa en esta España que hasta ayer mismo, sin olvidar a los pensionistas, parecía un estanque de conformismo. Pero hay que hacerlo con todas sus consecuencias. Las mujeres españolas no están dispuestas a tragar más. No solo con las brechas salariales, las discriminaciones laborales, la precariedad o los comportamientos machistas que existen en todos los ámbitos de la sociedad y de la vida privada, como brillantemente ayer relataba el director de este periódico. Lo que no van a seguir aceptando es que esas cuestiones se consideren “menores”, sin categoría suficiente para entrar en los grandes debates nacionales. Eso ya no va a poder ocurrir y quien se oponga lo va a pagar.

El entusiasmo que se observaba en las manifestantes, jóvenes y no tan jóvenes, pero muchas jóvenes, la convicción de lo justo y lo serio de sus reivindicaciones, pero también la alegría por estar juntas, saltando y gritando en la calle, con las amigas, las de siempre y las de último minuto, expresan una realidad muy profunda. La de que las mujeres españolas han dado un paso adelante del que ya no van a retroceder.

De golpe, ¿quién lo iba a decir?, nuestro país se ha colocado a la vanguardia del feminismo en todo el mundo. Con la particular sensibilidad que da el poder observar las cosas desde fuera, los periódicos más influyentes del planeta han dado al 8 de marzo una importancia poco frecuente. El asunto ha estado todo el día en los sumarios de apertura de todas las cadenas internacionales de televisión. “Ya es una victoria” decía atinadamente Le Monde en un titular publicado al final de la mañana, antes de tener noticia de las manifestaciones de la tarde. Cabe sospechar que la huelga española va a tener secuelas más allá de nuestras fronteras. Es un ejemplo a seguir. Ya ocurrió con el 15 M. Pero esto es seguramente más gordo.

Y Rajoy, el gobierno, el PP y Ciudadanos no se han enterado. ¿De qué les valen sus miles de asesores o sus servicios de información si son incapaces de palpar lo que se está cociendo en la calle? Su mediocridad, por no decir algo más fuerte, únicamente les permitió detectar que detrás de la movilización que se estaba gestando aparecía la mano “del diablo”, como dijo el obispo de San Sebastián, la mano de Podemos. Y ante eso, su manual les indicaba que solo podían actuar de una manera: oponiéndose y descalificando cuanto hiciera falta al movimiento.

Han hecho el ridículo. Como nunca, lo cual no es poco vista la secuela de estupideces en las que ha incurrido este gobierno desde que llegó a La Moncloa. Se han enfrentado a la mayoría de las mujeres de este país y buena parte de ellas no lo va a olvidar cuando lleguen las elecciones. Y vista la participación de casi todas las figuras femeninas del periodismo televisivo en la huelga, y siendo varias de ellas no precisamente de izquierdas o contrarias al gobierno, cabe sospechar que las mujeres integradas en los círculos directivos del PP no captaron lo que se estaba cociendo.

Y que las pocas que lo intuyeron se vieron despreciadas, con argumentos no poco machistas por cierto, como el del “aquí mando yo” que esgrimió Rajoy para rechazar el invento de la huelga a la japonesa que se sacaron de la manga Cristina Cifuentes y la ministra de agricultura para no hacer del todo el papelón que les exigía su partido. Tampoco Inés Arrimadas, por no hablar de Albert Rivera, ha quedado precisamente bien.

Pero volvamos a la huelga. Que, por cierto, ha tenido un seguimiento importante en los grandes centros de trabajo –transportes, hospitales, los mayores establecimientos fabriles- gracias a que los mayores sindicatos, aunque también la CGT jugó su papel, decidieron convocar un paro de dos horas, lo cual habla de su sensibilidad en un momento tan crucial como el del 8 de marzo. Y que los sindicatos españoles se abran al feminismo no es precisamente una nota secundaria de esta jornada. Que el PSOE, Podemos e IU hayan secundado la huelga, tampoco. Gracias a ello, y a la torpeza del PP y de Ciudadanos, las mujeres que ayer protestaron, y los muchos hombres que las apoyaran, sólo han encontrado comprensión en la izquierda. Y eso figura en acta.

No cabe hacer pronósticos sobre las consecuencias que lo de este jueves puede tener a corto y medio plazo en el panorama general, y político en particular. El feminismo se ha colocado en el centro de los mismos y seguramente va a seguir ahí. Para empezar, obligando a todos los actores de la vida pública a tenerlo en cuenta en sus planteamientos y programas. Si no, les irá mal. Veremos en qué termina ese proceso de adaptación. Algunos partidos ya lo tienen interiorizado desde hace tiempo y hay que recordar la “feminización de la política” que hace un par de años propuso Pablo Iglesias.

Y otra cosa más. En pocas semanas, gracias a los pensionistas y a las feministas, la movilización se ha convertido en un dato fundamental de la escena pública española. Cambiando de golpe la imagen de la misma. Y seguramente también su realidad. Éste ha dejado de ser un país que parecía aceptar con fatalismo los golpes que el poder le propinaba. Se ha abierto una nueva etapa. Las mujeres que ayer protestaron con una firmeza inaudita vuelven ahora a sus casas y a sus trabajos. Pero contentas. Porque han ganado. Puede que más de uno quiera seguir su ejemplo.