Archive for 31 mayo 2012

Pedir un rescate, como hacen los atracadores de bancos

31 mayo, 2012

Isaac Rosa, escribe en la sección de opinión de El Diario sobre los rescates de manera clarificadora. ¿Son las soluciones los rescates que se han hecho a países como Irlanda, Grecia y próximamente España? Está claro que NO. El artículo se llama ‘De rescates, secuestros, rehenes y cómplices’:

Estábamos en la sucursal bancaria, en la cola de ventanilla para actualizar la libreta y pagar recibos, cuando nos sobresaltó un grito: “¡Al suelo todo el mundo, y que nadie se mueva!”. Asustados, nos tumbamos y nos cubrimos la cabeza con los brazos, mientras la misma voz continuaba: “Pensábamos atracar el banco, pero como la caja está vacía, hemos decidido convertir el atraco en un secuestro. Sois nuestros rehenes, y si las autoridades nos entregan el rescate que hemos exigido, saldréis vivos de aquí. De lo contrario, tenemos explosivos suficientes para volar el edificio entero con todos dentro.”

Acostado sobre el frío mármol, lo comprendí todo de repente: ¡así que de eso se trataba! Ya decía yo que, cada vez que oía a gobernantes, expertos y tertulianos hablar de “pedir un rescate” para recapitalizar a los bancos me sonaba de algo la expresión: es la que usan los secuestradores cuando toman rehenes: exigen un rescate a cambio de soltarlos vivos. Y en esas estamos: la banca ha cogido rehenes y amenaza con volar la casa si no le entregan el rescate.

¿Suena crudo? Clarificador, más bien. A estas alturas deberíamos empezar a usar el lenguaje criminal para traducir las noticias económicas; tal vez así entenderíamos la magnitud de la estafa en que estamos atrapados.

Hagamos la prueba: si te hablan de activos tóxicos, capitalización, preferentes, nacionalización y FROB, te enteras más o menos, pero se difumina el fondo delictivo del asunto entre tanto tecnicismo económico. Probemos en cambio a hablar en términos criminales, y ya verán qué diferente: los mismos granujas que, tras reventar el casino y vaciar sus propias cajas fuertes, después de atracar las cajas de ahorro, practicar el timo de la estampita a los pequeños ahorradores (con la trampa de las preferentes y la ruinosa salida a bolsa) y extorsionar al Estado para sacarle ayudas y avales, deciden dar el gran golpe: secuestrar al país, tomar como rehenes a los ciudadanos, y exigir un rescate multimillonario bajo amenaza de explotar la carga de dinamita que llevan colgada al cuello. ¿A que así se entiende de otra manera?

Pues en esas estamos: la crisis española, tras varios años distrayéndonos con el déficit, el gasto público, la deuda, la prima, la austeridad, las reformas y los recortes, ha vuelto a la casilla de salida: el sistema financiero, origen y fin de nuestros problemas. La desconfianza hacia España no está en lo caro que sale despedir, ni en lo pronto que nos jubilamos, ni en lo que nos gusta visitar la farmacia, sino en el agujero negro del sistema financiero, en los activos tóxicos, en el mismo ladrillo con que seguimos tropezando, en la burbuja que estalló y cuya onda expansiva no ha remitido.

Y como todo relato policíaco que se precie, en nuestra trama delictiva no pueden faltar los cómplices, tanto colaboradores necesarios como encubridores: quienes desde los distintos gobiernos, parlamentos, consejos de administración y organismos reguladores han permitido esta sucesión de estafas, robos, atracos y secuestros, y que todavía hoy insisten en proteger a sus autores garantizándoles la impunidad.

Hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre, ahora que estamos en vísperas del que sería la madre de todos los secuestros: el rapto de todo un país para exigir a Europa un rescate multimillonario. Porque de eso se trata cuando estos días se habla de la posibilidad de pedir un rescate para los bancos españoles. Tras su última reforma, el fondo de rescate europeo puede ser utilizado para recapitalizar entidades financieras; es decir, rescatar bancos, y no sólo Estados. Pero esperen, que falta la letra pequeña: el fondo no puede entregar directamente el dinero a los bancos, sino a los Estados, para que sean éstos los que salven sus bancos. Es decir, que para rescatar a la banca (que es la única que lo necesita, y no sólo Bankia), hay que rescatar primero al país, para que luego éste rescate a aquella.

De esta forma, aunque el problema esté en los bancos, las consecuencias son para nosotros: una vez entregado el rescate (al país, no a la banca, aunque sea la beneficiaria) la temida troika (Comisión Europea, BCE y FMI) podría venir de visita para imponer su programa, en cuanto a reformas, recortes, política fiscal, privatizaciones, servicios públicos, etc. Aparte el hecho de que un país rescatado queda por mucho tiempo incapaz de andar solo, sin poder financiarse por su cuenta en los mercados.

De modo que lo urgente no es rescatar a la banca, sino rescatarnos a nosotros de quienes nos tienen secuestrados y amenazan con hundir el país con ellos si no los mantenemos a flote. Si el sector financiero nos da el abrazo de la muerte y nos amenaza con arrastrarnos junto a él, lo que hay que exigir al Gobierno es que rompa ese abrazo cuanto antes, no que lo estreche más todavía; que reste poder al sector financiero para que sus problemas dejen de ser sistémicos, no que ligue nuestra suerte a la suya todavía más; que tome medidas para evitar futuros secuestros, no que le entregue al secuestrador un arsenal para que siga haciendo de las suyas.

Tumbados en el frío suelo de la oficina bancaria, esperábamos nerviosos la llegada de nuestros salvadores. ¿Qué cara se nos quedaría si apareciese la policía, entregase el maletín con el rescate al secuestrador, y tras estrecharle la mano le dejase salir por la puerta principal sin intentar siquiera perseguirle?

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Reflexión sobre Bankia de Iñaki Gabilondo

30 mayo, 2012

Iñaki Gabilondo está harto, como lo estamos muchos de nosotros en este tema de Bankia. En el programa de Radio Nacional de España se ha discutido (29/05/2012) sobre si se debe hacer una comisión sobre lo ocurrido en Bankia. Muchos de los oyentes que han llamado han dicho que no y han argumentado que ninguna comisión de las que se han creado han servido para nada y que para lo único que serviría sería para que se siguiensen riendo de nosotros y retrasar aún más los casos judiciales abiertos en este país. Es triste, pero llevaban toda la razón. A mí se me vienen a la cabeza los últimos casos: Gürtel, Urdangarín, Dívar… Está claro que el poder judicial en España dista mucho de ejercer la misma justicia para todos. De nuevo, la Constitución española es papel mojado. He aquí la reflexión del periodista Iñaki Gabilondo:

Si esto fuese un país serio, la fotografía que ha subido la revista ‘El Jueves’ en Facebook, iría cada día en los periódicos de tirada nacional y saldría también en los telediarios:

 

Aprender de la Historia (para la canciller)

29 mayo, 2012

El comportamiento del Estado alemán con el griego es absolutamente repochable. Las elites del país demonizan a este país para que sus intereses (banqueros principalmente) sean los que se pongan por encima de las personas, tratando a estas como si fueran números y buscando su explotación. Vincenç Navarro, catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España), habla sobre este trato en un artículo publicado en el diario digital El Plural el 9 de abril de 2012, titulado ‘La ignorancia histórica de la canciller Merkel y su selectividad moral’:

Una de las motivaciones que han definido las políticas de austeridad impuestas por el gobierno alemán de la canciller Angela Merkel a Grecia ha sido la de penalizar a este país por su comportamiento, considerado por tal canciller como irresponsable, al vivir por encima de sus posibilidades. La mentalidad que hay que “castigar a Grecia” ha sido dominante en el establishment financiero, económico y político alemán, reproducido a través de sus medios de información de mayor difusión, que contienen, todos ellos, artículos, reportajes y páginas de opinión claramente anti-Grecia, reproduciendo estereotipos insultantes para la mayoría de las clases populares de aquel país. El griego “vago” y “dependiente del Estado” financiado por la ayuda alemana través de fondos públicos alemanes, se ha convertido en una imagen muy común de los medios alemanes con mayor capacidad de persuasión entre su población. La gran mayoría de artículos son condenatorios del Estado griego y de su población.

En esta actitud alemana hacia Grecia hay varios problemas graves, resultado de una enorme ignorancia por parte de la canciller Merkel y del establishment alemán, no sólo de la propia historia de Alemania, sino también de la de Europa. La primera ignorancia es desconocer las terribles consecuencias de querer penalizar a todo un país por su comportamiento supuestamente inmoral. Alemania es un ejemplo de ello. El Tratado de Versalles, firmado el 28 de Junio de 1919, era el Tratado de Paz que terminaba con la Primera Guerra Mundial. Los vencedores de aquel conflicto, Francia, Gran Bretaña y EEUU, impusieron un castigo a Alemania, perdedora de aquella guerra, castigo que tenía como objetivo penalizar al pueblo alemán por su responsabilidad en haber causado la I Guerra Mundial. Con aquella penalización se intentaba prevenir que Alemania causara en el futuro otra guerra. Como dijo el Primer Ministro francés Georges Clemenceau, el objetivo central de las enormes sanciones impuestas al pueblo alemán era prevenir una II Guerra Mundial. La historia, sin embargo, mostró el enorme error de aquellas políticas de sanciones encaminadas a penalizar el comportamiento considerado inmoral de un país. La Segunda Guerra Mundial siguió a la Primera, y en cierta manera, la II Guerra Mundial era una respuesta a la política de sanciones firmada en Versalles en 1919. En realidad, el economista Keynes, de Gran Bretaña, que había dimitido de la delegación británica en Versalles por su desacuerdo con aquellas políticas sancionadoras que iban a aprobarse en el llamado Tratado de Paz, había ya alertado que aquellas sanciones empeorarían todavía más la situación alemana, creando las condiciones para que apareciese un movimiento de protesta, canalizado por el nazismo, tal com oocurrió. Lo que Keynes aconsejó al Primer Ministro británico Lloyd George, fue lo que se hizo después de la II Guerra Mundial (y que se tenía que haber hecho después de la I Guerra Mundial): perdonarle a Alemania más de la mitad de la deuda pública, deuda que Alemania, debía a los vencedores (que eran los mismos que ganaron la Primera Guerra Mundial), a fin de ayudar a la reconstrucción de aquel país. Detrás de tales medidas había el acertado supuesto de que no se podía condenar a todo un pueblo por los errores y malas prácticas políticas y económicas de sus establishments.

¿Penalizando a Grecia por su comportamiento inmoral?

Este supuesto se podría aplicar también a Grecia, país que ha estado gobernado por unos establishments de ultraderecha por la mayoría del tiempo desde el final de la II Guerra mundial. Las políticas corruptas, responsables de unos Estados altamente represivos y con escasa sensibilidad social, fueron realizadas por sus clases dirigentes griegas apoyadas precisamente por las clases dirigentes alemanas. El enorme endeudamiento del Estado griego, basado en parte en la escasez de recursos (generada por un enorme fraude fiscal por parte de los componentes de su clase dirigente) y en unas políticas fiscales enormemente regresivas, con unos gastos militares (aproximadamente el 30% de su presupuesto público) totalmente hiperbólico, se realizó con el apoyo del capital financiero alemán y estadounidense. Es más, la banca Goldman Sachs jugó un papel importante en la creación de la deuda pública, su ocultación y, más tarde, su especulación. El establishment alemán estaba involucrado en las políticas llevadas a cabo en Grecia, que condujeron directamente al mal llamado “problema de la deuda pública griega”. Y la banca alemana fue la que financió la expansión del gasto militar en Grecia. ¿Dónde está la crítica de la supuesta moralista Angela Merkel de los banqueros de su país, que se beneficiaron enormemente del comportamiento irresponsable e inmoral de la clase dirigente griega? Y, ¿cómo es que la prensa del establishment alemán está tan silenciosa sobre el papel central que el capital financiero, incluido el alemán, jugó en crear “la crisis de la deuda pública griega”? El pueblo griego no se benefició de aquellas políticas. Fue la burguesía financiera alemana la que se benefició.

No es, pues, Alemania versus Grecia el mayor conflicto actual. Ni Alemania ayuda a Grecia, ni Grecia es corrupta e inmoral. Debe conocerse que dentro de cada país hay clases sociales con intereses distintos, e incluso contrapuestos. Lo que se llamaba antes la burguesía financiera alemana jugó un papel clave en la creación del problema de la deuda pública griega, lo cual hizo con la activa colaboración de la burguesía griega, corrupta, reaccionaria y represiva, perjudicando así tanto a las clases populares griegas como a las clases populares alemanas, pues el dominio de la burguesía financiera sobre el Estado alemán ha sido responsable de las políticas de bajos salarios y escasa demanda, exportando el capital en lugar de invertirlo en el propio país, Alemania, y así aumentar su demanda doméstica, lo cual hubiera estimulado la economía alemana y a la europea a la vez. De esto sin embargo, apenas se habla en los medios de mayor difusión alemanes y españoles.

Por cierto, la canciller Merkel no sabe colocar la capital de su país en un mapa de Europa, llevando dicha ciudad a Rusia… ¿En manos de quiénes estamos?

Imaginen

27 mayo, 2012

Manuel Rivas escribe en el país una columna de opinión que invita a la reflexión. Mean sobre nosotros. He aquí el artículo íntegro:

Imaginen que en la Cámara de los Comunes una mayoría de diputados decide cambiar los estatutos de la BBC, acabar con su independencia, y que el Gobierno designa para la cúpula directiva a forofos de guardia. Imaginen que el nuevo presidente francés, en una situación de crisis financiera, ponga a parir en público, tratándolos de incompetentes, a los responsables del Banco de Francia, y que anuncie una gran auditoría de los bancos nacionales por empresas privadas extranjeras, en algún caso de dudoso historial. Imaginen que el presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos viaje a Florida veinte largos fines de semana, ocupe un hotel de lujo en Miami Beach, con costes a cargo de la propia institución. Imaginen que este presidente declare a la prensa, en su descargo, que esos dispendios suponen “una miseria”. Imaginen que la Academia de la Historia de Alemania publique un Diccionario Biográfico Alemán, financiado por el Estado, en el que se niegue el carácter totalitario del régimen de Hitler y se omita su historial represor. Imaginen que el gobierno de Suecia decreta una amnistía fiscal para defraudadores, con la facilidad de “blanquear” el dinero por Internet. Imaginen que los portavoces del ministerio de Educación y Cultura de Italia desacrediten de forma reiterada la calidad de las universidades italianas, al tiempo que recorta sus recursos, pese a la evidencia de que miles de jóvenes investigadores son reclamados y contratados por universidades y empresas de otros países. Imaginen que la misma actitud se mantiene con las creaciones culturales, en especial con el cine. Imaginen que la presidenta de la comunidad de Madrid recibe con hospitalidad a los españoles vascos y catalanes que acuden a la final de la competición de Copa del Rey y que, como liberal, les anime a expresarse con libertad y en paz, sin caer en provocaciones y violencia.

En fin, mean sobre nosotros. Imaginen que es lluvia.

Fuente: www.elpais.com

Un premio para la esperanza

26 mayo, 2012

El Periódico ha decidido premiar a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) como la mejor iniciativa solidaria del año 2011. Con las argumentaciones y las cosas que dice la representante al recoger el premio se me ponen los pelos de punta a pesar de que dice verdades obvias. ¿En qué se basa nuestro raciocinio, eso de salvar a los bancos antes que a las personas? Enhorabuena a la PAH, más que por el premio, por su labor solidaria con la que luchan cada día por una causa justa y de la que todos deberíamos formar parte al ser de sentido común. He aquí el vídeo que TV3, la televisión autonómica catalana no emitió en directo. En la descripción del vídeo se ven enlaces que son también recomendables.

En defensa de la educación pública

23 mayo, 2012

La que no excluye, la que es accesible a todos, la que integra valores laicos, la que es de calidad, la que hemos disfrutado desde que éramos unos enanos hasta que nos hecho hombres, la que nos enseña a pensar por nosotros mismos, la que nos ha permitido llegar a lo que somos, la que es rentable, la que se quieren cargar los de la España más rancia, Escuela Pública de todos y para todos.

Adéu Pep Guardiola, un hombre ejemplar

22 mayo, 2012

Mucho es lo que se ha vertido sobre la figura de Pep Guardiola durante estos años. Quien quiera creer las mentiras, las barbaridades y todas esas falsedades creadas a partir de la envidia que se profesa a una persona ejemplar allá él. En este artículo del siempre recomendable Javier Marías se ve muy bien cómo en este Estado español no se tolera a personas como Guardiola por diferentes intereses. Parece que tenemos la cultura de tener que estar enfrentados y premiar a lo mediocre. Una cosa no ejemplar de Pep fue cuando le quitó el balón al jugador número 7 del equipo principal de la Comunidad de Madrid en el partido que el Barça ganó por 5-0 pero por lo demás… Muchas cosas ha callado Pep o ha evitado responder por el bien de la paz deportiva y para no dar juego a la malparida central lechera madrileña. Sólo decir una cosa gràcies per tot Pep, torna a casa teva aviat.

Aquí os dejo el artículo íntegro de Javier Marías:

Ahora que Pep Guardiola ha abandonado el Barça tras cuatro temporadas de éxitos, títulos y juego incompara­bles, hay que reconocer el enorme problema al que se ha enfrentado, sobre todo en un país como este. En él hay algunas personas -siempre pocas- que intentan hacer su tra­bajo, triunfar -ambición bien lícita- y a la vez no resultar ofensi­vas para los demás. Pero esa es una tarea casi imposible. Cuando alguien destaca y no se pone prepotente ni chulo, ni se dedica a subrayar su propia excelencia; cuando trata de restar importancia a sus logros y no tomárselos muy en serio ni jalearse a sí mismo), y atribuir el mérito a la suerte y a otros -en el caso de Guardiola, a sus jugadores-; cuando no saca pecho sino que lo encoge, y procura ser respetuoso y elogioso con quienes no alcanzan tanto o son derrotados por él, y se muestra educado a ultranza, por lo general no se le permite comportarse de ese modo, como si la mera existencia de ese alguien prudente, modesto, cultivado y cortés fuera un ultraje. Tal vez lo sea, porque inmediatamente acentúa el contraste con la mayor parte del resto.

España, en su conjunto, y con excepciones, es un país con ten­dencia a la vileza, y por eso, con frecuencia, penaliza y castiga a quien no participa de ella. Recuerdo cómo muchos intelectuales que habían servido o apoyado a Franco du­rante su dictadura -varios al principio, cuando la represión era más feroz- se justi­ficaron diciendo que había que ganarse la vida, o que habían actuado así para evitar represalias contra un pariente cercano, o que -qué queríamos- habían jurado lealtad al Movimiento porque si no no habrían en­trado en la Universidad; y, sobre todo, aducían que todo el mundo había hecho lo mismo, que nadie había quedado sin pringarse en aquellos tiem­pos tan duros, sin importarles que esto último fuera una gran fal­sedad y que además permanecieran vivos algunos que no se ha­bían prestado a lo que ellos sí se prestaron: gente que malvivió por negarse a apoyar o a ensalzar a Franco, o que se fue al exilio, o que padeció larga cárcel o se sumergió en la clandestinidad. Por no hablar de los ejecutados por la misma razón. Se hizo como si estos individuos no hubieran existido y se lanzó la especie de que todo el mundo se manchó. Así se diluyen las culpas, que en cambio son imposibles de ocultar si hay ejemplos de inocencia y de intachabilidad.

Cuando hay alguien que, en el campo que sea (y por fortuna el del fútbol es leve y en absoluto trágico), se esfuerza por ser intachable, se le mete el dedo en el ojo reiteradamente a ver si reacciona de mala manera y se lo puede arrastrar a la vileza y al fango en que los españoles y españolizados se sienten tan cómo­dos. Por su afán de conducirse civilizadamente en medio de sus éxitos, a Guardiola se lo ridiculizó primero con la zafiedad también habitual aquí (“Mea colonia”, “Es un cursi y un empalago­so”, “Va de filósofo”, “Nos restriega que lee libros”, “Se hace el santo”, “Ya está bien de ir de modestito”, “Que lo elijan Presi­dente de la Generalitat”). Después se lo acusó de haber ganado lo que había ganado con trampas, favores arbitrales, de la Fede­ración, de la FIFA, de la UEFA y de Zapatero, cuando la superio­ridad de su equipo había sido tan palmaria e indiscutible que convertía en mediocres al Manchester United, el Arsenal o el Real Madrid. Tan evidente era su supremacía que los partidos del Barça empezaban a aburrir a los no culés pese al maravilloso juego desplegado: les faltaba dramatismo, incertidumbre, temor. Ahora, cuando ha decidido marcharse tras una temporada brillante en la que no ha conquistado la Liga ni la Copa de Euro­pa, han saltado voces mezquinas que lo han tildado de cobarde y de escurrir el bulto: “Cuando pintan bastos para su equipo”, han dicho, mientras ese equipo ha mantenido su fútbol admira­ble y ha machacado a la mayoría de sus rivales.

Es muy difícil ser intachable en España. Por lo general no sé consiente, como si eso fuera un pésimo ejemplo o un precedente peligrosísimo. Se intenta por todos los medios que quien as­pira a ello descienda a la arena y se líe a mamporros y navajazos, para que todos estén igualados. Se lo provoca, se lo insulta, se le hace burla, se lo difama, se arrojan sos­pechas sobre su labor. El iluso en cuestión­ aguanta estoicamente los chaparrones, los venenos, las cuchilladas y los golpes al hí­gado, sin reaccionar, sin ponerse a la altura de sus detractores. Está empeñado en ser intachable, y ya eso es otro pecado: “Pretende estar por encima, ¿qué se cree? Aquí hay que ensuciarse”. Eso es lo que normalmente se busca en España, que se ensucie todo el mundo, para que se note menos la suciedad ambiente. Las más de las veces el iluso se harta, como es natural, y sucumbe: antes o después se lo obliga a defenderse, porque si uno no repar­te algo de estopa, su educación y su contención se toman por debilidad y la tunda arrecia hasta dejarlo tendido en la lona o camino del hospital. Guardiola, al marcharse, ha felicitado a su mayor ri­val por su victoria y ha añadido una breve frase, más bien críptica (“Han pasado muchas cosas que han quedado tapadas por nuestro silencio”), que quienes lo malquieren se han apresurado a ver como un triunfo, como la claudicación de su caballerosidad. Ya son ganas. Tras cuatro años de méritos incomparables, Guardiola se va sin haberse puesto una sola medalla y sin haberse rebajado a participar en la reyerta nacional, que es lo que se le exige a todo dios. No me extrañaría que, él que puede elegir su destino, no volviera a entrenar nunca en este país.

Fuente: http://javiermariasblog.wordpress.com/2012/05/20/la-zona-fantasma-20-de-mayo-de-2012-la-dificultad-de-ser-intachable/

¿Por qué y cómo surgió el 15-M?

8 mayo, 2012

Estamos hoy viendo en España el ataque más frontal al bienestar de las clases populares desde el final de la dictadura fascista. Aquel final ocurrió mediante una transición (que no fue modélica) de una dictadura a una democracia sumamente limitada e insuficiente, resultado del enorme dominio que las fuerzas ultra-conservadoras continuaron teniendo sobre los aparatos del Estado. Las movilizaciones del mundo del trabajo (desde 1974 a 1976, España tuvo las movilizaciones y huelgas políticas más numerosas y extensas existentes en Europa) forzaron el fin de aquella horrible dictadura, de manera que, aún cuando el dictador murió en la cama, la dictadura terminó en la calle, con la agitación social que la protesta obrera determinó. Ahora bien, las fuerzas democráticas, y muy en especial, los dirigentes de los partidos de izquierda, acababan de salir de la cárcel o habían llegado recientemente del exilio y no pudieron neutralizar, y todavía menos debilitar, las fuerzas ultra-conservadoras que controlaban el Estado. La permanencia de la Monarquía, regida por un Rey nombrado a dedo por el dictador, era el símbolo de la desigualdad en la correlación de fuerzas en aquel momento.

Las consecuencias de este dominio ultra-conservador sobre el Estado y sobre la mayoría de las instituciones mediáticas y políticas del país son muchas. Como ejemplos podemos citar: una ley electoral escasamente proporcional, que discrimina a las izquierdas (y muy en especial al partido que lideró la resistencia antifascista); la ausencia de medios radiotelevisivos o rotativos de izquierda; y el enorme subdesarrollo social de España (que durante todos estos años ha continuado teniendo el gasto público social per cápita -que financia su escasamente desarrollado Estado del Bienestar- más bajo de la Unión Europea de los Quince (UE-15) (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo económico al nuestro)).

Otra consecuencia de este dominio ultra-conservador del Estado español ha sido la enorme regresividad de la política fiscal, que explica, junto con el enorme fraude fiscal, los escasos ingresos al Estado. Tal realidad, fácilmente documentable (los ingresos al Estado representan sólo el 32% del PIB, el mas bajo de la UE-15) niega las tesis neoliberales promovidas por las voces próximas al capital financiero y a la gran patronal, como Fedea (fundación financiada por la banca y algunas de las mayores empresas del país, que se benefician extensamente de la existencia de paraísos fiscales que les permiten evitar el pago de tributos al Estado) de que nos estamos gastando en España más de lo que podemos. La validez de tal tesis queda fácilmente falseada con el siguiente dato. España no es pobre. Su PIB es el 92% del promedio de los países de la UE-15. En cambio, su gasto público social per cápita no es el 92% del promedio del gasto público social per capita de la UE-15, sino sólo el 72%, lo cual quiere decir que España se gasta 60.000 millones de euros menos de los que se deberían gastar por su nivel de riqueza.

Es cierto que durante el periodo democrático iniciado en 1978 ha habido cambios y mejoras, sobre todo en los periodos de gobiernos PSOE, cambios que han permitido reducir el enorme déficit de gasto público social. Pero debido al gran retraso que dejó la dictadura y también a la excesiva moderación de los gobiernos PSOE, el Estado del Bienestar ha continuado a la cola de la Europa Social. Y los enormes recortes que está imponiendo el gobierno del Partido Popular están aumentando todavía más este déficit social. Y ello es resultado de unas políticas públicas de austeridad que, en su objetivo central de debilitar al mundo del trabajo, están creando una recesión que para amplios sectores de la población alcanza niveles de Gran Depresión.

La rebelión de los jóvenes.

Entre estos sectores que viven una Gran Depresión están los jóvenes. Hoy sólo uno de cada dos jóvenes encuentra trabajo. Y según las proyecciones de las agencias que gozan de mayor credibilidad, tal situación continuará durante al menos diez años, una situación intolerable. Y ello es resultado de decisiones políticas que se han ido tomando durante todos estos años, tanto en España como en Bruselas y en Frankfurt y que, con la complicidad de los medios, se han presentado como las únicas posibles. Los datos, sin embargo, muestran que por cada medida de austeridad había una política expansiva de gasto público posible (se hubieran conseguido más fondos revirtiendo la bajada de impuestos de sucesiones -2.500 millones de euros- que congelando las pensiones -1.500 millones de euros-). No es de extrañar que existan protestas populares en las que los jóvenes –a los que erróneamente se les suponía que “pasaban de todo”- protagonicen las movilizaciones en contra de tales políticas y los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos que las imponen. El 15-M es un movimiento que surge como respuesta a tal crisis financiera, económica y política que ha causado la mayor pérdida de legitimidad de tales establishments. Y tanto en sus objetivos, tales como democratizar la sociedad (y la extensión de los derechos políticos, civiles y democráticos de los ciudadanos que ello conllevaría), como en su táctica (con manifestaciones y acampadas no violentas) ha despertado gran simpatía y apoyo popular, del cual deriva su poder.

Esta demanda de mayor democracia entra en conflicto con la democracia tan limitada que existe en España, consecuencia de la transición inmodélica referida anteriormente. Hoy, exigir democracia es subversivo del orden imperante en España. Exigir que cada ciudadano tenga la misma capacidad de incidencia en la gobernanza del país es revolucionario, pues terminaría con el dominio de las instituciones políticas por parte de las fuerzas conservadoras en el país. Exigir que exista una pluralidad en los medios de información es terminar con el  monopolio de clase existente en los medios en España. Exigir que todo cargo representativo sea elegido es terminar con la Monarquía, que es el eje del aparato del Estado todavía controlado por las fuerzas conservadoras. Exigir que existan formas de participación directa (como referéndums a nivel de todo el Estado) es terminar con el control por las élites partidistas del sistema democrático. Exigir que los partidos se democraticen es terminar con el control por parte de los grupos dirigentes de tales instrumentos. Exigir que la economía esté al servicio de las clases populares y no al servicio del 1% de la población que controla las finanzas y grandes empresas es también profundamente subversivo en España. Estas demandas, como los adjetivan los portavoces del establishment, son “extremistas”, “populistas” o “demagógicas”, adjetivos utilizados por las estructuras de poder para marginar las voces críticas auténticamente democráticas que quieren desarrollar la democracia todavía extraordinariamente limitada en España. Predeciblemente, la respuesta del establishment a tales peticiones ha sido la represión. Véase lo ocurrido el 1º de Mayo en las manifestaciones organizadas, entre otros, por el 15-M. Yo asistí por la mañana a la excelente marcha organizada por los sindicatos (100.000 personas) y por la tarde a la del 15-M (40.000 personas). Lo que ocurrió en esta última me recordó lo que ocurría en los años cincuenta. A los jóvenes, por ser jóvenes, se les detenía y se les registraba. Era el intento de identificar –como lo hizo el reportaje de La Vanguardia- a los jóvenes como terroristas. Era la criminalización de la juventud. El peligro de instalar de nuevo las prácticas represivas que vimos durante la dictadura existe hoy en España.

Au revoir Sarkozy!

7 mayo, 2012

Finalmente François Hollande será el nuevo inquilino del Elíseo. Las propuestas del candidato socialistas están más de acuerdo con la sociedad que con los mercados. Ahora veremos si son aplicadas, pues como dice el refrán, del dicho al hecho, hay un trecho. Plantu y muchos de nosotros, celebramos la derrota del político conservador.

-¡Adiós amigos! -Nunca había hablado tan bien a los franceses.

La Monarquía, el establishment y la crisis

3 mayo, 2012

Vincenç Navarro vuelve a insistir en este artículo en la escasa conciencia democrática que se tiene en Grecia, España y Portugal, países que han sufrido durante mucho tiempo regímenes conservadores por los cuales se han visto afectados de manera negativa.

Una de las respuestas que los partidarios de mantener la Monarquía en España dan frecuentemente es que en este momento de enorme crisis financiera y económica tal tema es secundario. Aunque muchos políticos simpatizan con el proyecto republicano, creen que éste es un tema de interés muy secundario en este momento.

Entiendo que se equivocan porque hay una relación clara entre la enorme crisis económica, financiera y política del país y el dominio del establishment conservador sobre los aparados del Estado, liderado por el Monarca. Veamos los datos.

A la vuelta de mi largo exilio indiqué que la transición de la dictadura a la democracia no había sido “modélica” tal como la sabiduría convencional la había definido. Antes al contrario, aunque hubo cambios muy significativos permitiendo el establecimiento de una democracia, el enorme dominio que las fuerzas conservadoras tenían sobre los aparatos del Estado (y la mayoría de los mayores medios de información tanto públicos como privados) la limitó enormemente, dando como resultado una democracia enormemente empobrecida. Indicadores de ello hay miles. Por citar sólo uno: no existe hoy en España ni un solo rotativo de izquierdas a nivel nacional. Ni que decir tiene que existen voces de izquierda en los medios de mayor difusión, pero siempre en una situación muy minoritaria y prácticamente marginal.

Una consecuencia de este enorme dominio conservador en la vida mediática y política del país es el enorme retraso social de España y la subfinanciación de su Estado del Bienestar. Treinta y cuatro años después de establecerse democracia, España continúa a la cola de la Europa Social. El gasto público social por habitante continúa siendo el más bajo de la UE-15. Y los recortes actuales acentuarán todavía más este retraso social. Es cierto que el partido socialdemócrata ha gobernado España por amplios periodos de tiempo, conllevando cambios substanciales en España. Pero su potencial de cambio ha venido muy marcado por las limitaciones impuestas por los poderes fácticos económicos y financieros a los cuales frecuentemente se ha adaptado, convirtiéndose, paradójicamente, en su defensor.

¿Quiénes causaron  la crisis económica y financiera?

Para responder a esta pregunta hay que observar que España comparte con otros dos países del sur de Europa –Grecia y Portugal- este enorme retraso social. Estos países, junto con España, son también países que están en una profunda recesión (en realidad, como bien acentuó el Financial Times, en una Gran Depresión). El hecho de que estos tres países sufran una gran crisis económica y financiera no es por casualidad, pues todos ellos tienen en común que en su historia las fuerzas ultraconservadoras han dominado los espacios financieros, económicos y políticos del país. Su influencia sobre sus Estados ha sido enorme. Esta enorme influencia explica que todos ellos tengan Estados muy represivos (tienen el mayor número de policías por 10.000 habitantes de la UE-15), con muy escasa sensibilidad social (tienen el porcentaje de la población adulta que trabaja en el Estado del Bienestar más bajo de la UE-15), y con limitadísimo impacto redistributivo. Son también los países que tienen mayor fraude fiscal, la mayoría del cual es realizado por las grandes fortunas, las grandes empresas (como Repsol) que facturan más de 150 millones de euros al año, y la banca (como el Banco Santander, cuyo presidente Emilio Botín ha evitado ser juzgado por fraude fiscal con la complicidad de los gobiernos de turno, incluido el socialista). Los ingresos al Estado son los más bajos de la UE-15, con la mayoría de ellos procedentes de la gravación de las rentas del trabajo, que al disminuir, resultado de la explosión de desempleo, ha creado un enorme agujero en las cuentas del Estado, llamado déficit público.

Las soluciones a la enorme crisis son relativamente fáciles de ver (ver el libro que Juan Torres, Alberto Garzón y yo hemos escrito, Hay alternativas: Propuestas para crear empleo y bienestar social en España). Todas ellas consisten en dar un giro de 180 grados a las políticas que se han aplicado. Se requieren políticas expansivas en lugar de restrictivas de gasto público con el intento de crear empleo, y estimular la demanda y el crecimiento económico. La financiación de tal estímulo debe basarse, no en los flujos de los famosos mercados financieros, sino en una reforma fiscal profunda que genere tales recursos. Si, por ejemplo, el fraude fiscal de las grandes fortunas, grandes empresas y la banca (que cometen el 72% de todo el fraude fiscal en España) se corrigiera, el Estado ingresaría 66.000 millones de euros, con los cuales, entre otras medidas, se podrían crear cinco millones de puestos de trabajo, eliminando el paro en España. Si España tuviera un adulto de cada cuatro trabajando en sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios de atención a la dependencia y otros (tal como tiene Suecia), en lugar de uno de cada diez (como tenemos ahora), España no tendría desempleo. El argumento de que no podríamos financiar tal expansión ignora u oculta deliberadamente que si los impuestos como porcentaje del PIB en España fueran los mismos que Suecia, España ingresaría 200.000 millones de euros más, cantidad más que suficiente para reducir el déficit y crear aquellos cinco millones de nuevos puestos de trabajo.

Hay alternativas a las políticas de austeridad

La externalización de responsabilidades a fin de imponer políticas altamente impopulares es la práctica más frecuente utilizada por el establishment financiero, económico y político español para promover el argumento de que no hay alternativas, consiguiendo con ello lo que siempre han deseado: disminuir la protección social y debilitar al mundo del trabajo. Hay que romper con la visión generalizada, incluso entre las izquierdas, de que, a no ser que Europa cambie (solía antes decirse a no ser que el capitalismo colapse), no hay nada que pueda hacerse en España. He escrito extensamente criticando la manera como las instituciones europeas citadas han dificultado el crecimiento económico español. Pero no es cierto que España, incluso en la situación actual, no pudiera seguir otras políticas, incluyendo políticas fiscales redistributivas y creación de empleo.

Sabemos, por lo tanto, como se puede salir del agujero. Pero su falta de consideración de tales posturas (cuando no su marginación en los debates) se debe a causas políticas que tienen que ver con el enorme dominio de aquel establishment ultra-conservador heredado del régimen dictatorial anterior, establishment liderado por el Monarca. Véanse los continuos votos de lealtad al Monarca por parte de la banca, de la gran patronal, de los mayores medios, de la Iglesia, de la derecha política y un largo etcétera. Y este Monarca es el Jefe del Ejército, de donde deriva en última instancia la garantía de continuidad del sistema. Es un poder enorme que dificulta la puesta en marcha de medidas que nos permitirían salir de la crisis. Ahora bien, España no podrá salir de ella y corregir su enorme retraso social sin cambios muy sustanciales en tal estructura de poder y el establishment que genera.

De ahí que en un momento como el actual, donde se ve con tanta claridad que las instituciones llamadas representativas están captadas por los intereses financieros y empresariales que imponen unas políticas que no estaban en los programas electorales de los partidos gobernantes y que están causando un enorme daño a las clases populares, España esté experimentando una crisis no sólo financiera y económica, sino también política. La legitimidad del sistema político español nunca ha sido tan baja. Y de ahí el enorme temor de tal establishment, que explica su enorme represión, criminalizando la resistencia, incluso pasiva, de la población que protesta, con razón, por la imposición de tales políticas.

Pero el temor de las fuerzas conservadoras debería ser la oportunidad de las fuerzas progresistas. Hay que cambiar este establishment financiero, económico, político y mediático a fin de desarrollar la segunda transición de una democracia incompleta a una democracia completa, que permita que se tomen las medidas que cambien las políticas públicas que se están desarrollando. Para ello es necesario cuestionar la pervivencia del centro de aquel establishment, la Monarquía, que es un elemento clave de la estrategia de permanencia de tal injusta distribución de poder. Sé que con un tono condescendiente, algunos de mis amigos, principalmente socialistas, me dirán que las posibilidades reales de que ello ocurra son casi nulas. Pero en esta actitud reflejan más su constante y frustrante moderación y adaptación a la estructura de poder que una lectura objetiva de la realidad. La Monarquía está perdiendo rápidamente su artificialmente creada popularidad. Los movimientos sociales de mayor composición juvenil están enarbolando más y más la bandera republicana. Véanse las fotografías de las manifestaciones de protesta. La historia, incluida la historia española, está llena de ejemplos de que cuando las clases populares se movilizan pueden conseguir lo que desean. Desde la caída del muro de Berlín hasta el fin de la dictadura en España (desde 1974 a 1976 España tuvo el mayor número de huelgas y movilizaciones políticas en Europa) se ve que las movilizaciones populares y las agitaciones sociales tienen impacto.

Una última observación. Algunos monárquicos utilizan el caso de los países escandinavos mostrando que el sistema monárquico puede ser compatible con sociedades avanzadas y progresistas. Tal argumento ignora, sin embargo, el contexto político que determinó la existencia del sistema monárquico en aquellos países y en el nuestro. Al Monarca español lo nombró el dictador, y la función de la Monarquía era precisamente dejar bien atado todo lo que pudiera haber quedado deshilachado. Y se consiguió. No debería olvidarse que la misión de las fuerzas progresistas es precisamente deshilacharlo para conseguir la democracia por la que millones de españoles lucharon sin nunca conseguirlo. Hoy, sin una segunda transición a una mayor democracia en España, no habrá salida de la horrible crisis que el país está viviendo. Un país en el que el 50% de la juventud no encuentra trabajo no puede aceptar la continuidad de unas instituciones tan poco representativas y sensibles a las necesidades de las clases populares. De ahí que la demanda de una mayor y mejor democracia y de resolución de los enormes problemas sociales sean idénticas hoy en nuestro país.