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El PP de Fraga y Aznar repartió sobresueldos, pagó en negro y defraudó a la Seguridad Social

30 junio, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

En 1990, el PP repartía sobresueldos entre sus dirigentes mientras mantenía a muchos de sus trabajadores en negro

Durante sus años de oposición en la Asamblea de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón cobró un sobresueldo anual de 1.425.600 pesetas, al margen de las dietas que cobraba como parlamentario

También cobró sobresueldos en esa época el actual secretario de Estado, Antonio Beteta

El propio PP admite todo tipo de prácticas irregulares en unas auditorías internas que encargó Rosendo Naseiro a las que ha tenido acceso eldiario.es

Fraga y Aznar, en el Campus FAES de 2008 en Navacerrada, Madrid. Foto: Juan Carlos Hidalgo / Efe

Pagos en dinero negro. Sobresueldos. Fraude a la Seguridad Social. El Partido Popular cometió todo tipo de irregularidades contables y laborales en los últimos años de Manuel Fraga y los primeros de José María Aznar. Así lo reconoció por escrito el propio PP en unas auditorías internas que encargó el tesorero Rosendo Naseiro y a las que ha tenido acceso en exclusiva eldiario.es.

Las auditorías son de 1990. Apenas unos años antes, en 1987, había entrado en vigor la nueva Ley sobre financiación de los partidos políticos, y el Tribunal de Cuentas había puesto varios peros a la contabilidad del PP. Para subsanar todas estas deficiencias, Naseiro hizo dos cosas: auditar todas las sedes regionales del partido y encargar al abogado José Manuel Penido, un hombre de su máxima confianza, la adaptación a las nuevas exigencias de la ley.

El 6 de marzo de 1989, Rosendo Naseiro se dirigió por carta a los gerentes provinciales y autonómicos de la formación. En esa misiva, Naseiro les pedía la redacción de informes contables y advertía que, “pese a la fecha en la que fue promulgada la precipitada ley, la rendición de cuentas tiene vigencia retroactiva desde primero de enero de 1987”. El PP necesitaba aclarar su contabilidad y hacerlo con urgencia, y ante la falta de respuestas claras por parte de los gerentes provinciales, Génova 13 decidió encargarse de hacer auditorías, a cuyas conclusiones ha tenido acceso eldiario.es.

El análisis de las finanzas del PP en los territorios desvela todo tipo de irregularidades: pagos generalizados de sobresueldos a cargos electos, débil control de los donativos recibidos, contratos en negro a trabajadores a los que no se daba de alta en la Seguridad Social o contratación de estudios que nunca llegaban a realizarse.

Todas estas prácticas son las que el PP reconoce en la documentación a la que ha tenido acceso esta redacción y que forma parte de los papeles de Naseiro. Se trata de auditorías realizadas sobre los ejercicios de 1988 y 1989, que firmó Luis Pérez Cristóbal, auditor de la formación política y adscrito a su departamento de Tesorería. Pérez Cristóbal viajó a principios de 1990 por todas las sedes del PP para conocer el estado de sus finanzas. Los informes elaborados con posterioridad retratan a un PP instalado en la irregularidad permanente. En aquel momento, Manuel Fraga era el presidente del partido y José María Aznar, el vicepresidente ejecutivo de la formación.

La contundencia de los informes llega al punto de dejar por escrito la cuantificación del “riesgo fiscal” por no estar al corriente en sus pagos a Hacienda. La auditoría del PP de su grupo en el Parlamento andaluz da buena muestra del nivel de conocimiento que la formación conservadora tenía de las irregularidades cometidas. En uno de los párrafos de ese documento se puede leer: “No se realiza retención del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas de los diputados autonómicos, lo que supone un riesgo fiscal que estimamos en 48 millones de pesetas”. Se refiere a los pagos de gratificaciones que el grupo parlamentario del PP repartía entre sus diputados autonómicos, al margen de los propios ingresos que les pagaba directamente el Parlamento andaluz. Este sistema de sobresueldos no solo existía en Andalucía.

Los sobresueldos de Gallardón

La documentación elaborada a petición del tesorero del PP revela que los sobresueldos han existido en la formación desde sus inicios. Su grupo en la Asamblea de Madrid tenía un acuerdo para compensar a sus señorías y elevar sus ingresos en un concepto que la auditoría califica como “gratificación asegurada”. Solo en gratificaciones y dietas para los diputados, el PP se gastó 63 millones de pesetas en 1988 y 1989. Se trata de aportaciones al margen de las retribuciones que cobraban como parlamentarios autonómicos; la Asamblea de Madrid pagaba en aquel momento unas dietas por asistencia a plenos y comisiones. El dinero que el grupo parlamentario del PP pagaba a sus diputados provenía de fondos públicos: de la asignación que hacía la Asamblea de Madrid; no consta en ningún caso en el informe de la auditoría que el origen de esos fondos fuese en B.

El exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, el exvicepresidente de la CAM Luis Eduardo Cortés o el actual secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, fueron algunos de los beneficiados por esos pagos en los que el grupo parlamentario PP en la Asamblea de Madrid se gastó prácticamente la mitad de su presupuesto para esos años. En el caso concreto de Alberto Ruiz-Gallardón, sus ingresos directos de la Asamblea de Madrid –dietas como diputado y como portavoz del PP en ese Parlamento autonómico– fueron en 1989 de 840.000 pesetas, mientras que las “gratificaciones” que añadió a ese sueldo su grupo parlamentario sumaban otras 1.425.600 pesetas. Según la documentación en poder de esta redacción, Gallardón ocupaba el cuarto lugar en el ranking de mejor pagados por este sistema de compensación ideado por el PP.

Algunos de esos sobresueldos en el PP de Madrid de esos años se pagaban en cheques al portador, según aparece en la auditoría. El descontrol en el manejo de dinero era de tal calibre en las oficinas del PP que incluso llegaron a robar varios de esos cheques que, a todos los efectos, eran casi lo mismo que dinero en efectivo. La auditoría del grupo popular en la Asamblea de Madrid relata la “sustracción de cinco cheques al portador, destinados a pagar dietas de los diputados”. Según explica la documentación del PP, ese robo se produjo en 1988 y el dinero sustraído fue 220.050 pesetas.

eldiario.es ha podido hablar con el exministro Ruiz-Gallardón, que asegura que todos sus ingresos eran en A, los depositaba en el banco y los declaraba en la renta. “Nunca he cobrado un sobresueldo”, afirma. Gallardón también dice que se trataba de un único sueldo por su trabajo como líder de la oposición en el Parlamento autonómico de Madrid, aunque los conceptos y pagadores fueran distintos.

Fraude a la Seguridad Social

Entre las ilegalidades que el PP reconoce en sus auditorías está el fraude a la Seguridad Social. Un caso paradigmático es la sede del PP catalán, donde en 1989 trabajaban 18 personas, de las que solo la mitad estaban dadas de alta. El PP tenía a 22 personas contratadas en el grupo de la Asamblea de Madrid y solo siete de ellas estaban dadas de alta en la Seguridad Social.

La historia se repite hasta la saciedad, ya sea en puestos institucionales o en pequeñas sedes municipales. El informe al PP en el distrito madrileño de Chamberí reza: “La secretaria de la sede local no está dada de alta en la Seguridad Social y, según nos comunica la tesorería, es a causa de la negativa de la sede regional a formalizar este requisito”. El informe relativo al PP de Álava abunda en el mismo retrato: “El gasto más importante efectuado corresponde a las gratificaciones (4,2 millones) sin que se efectúe retención por las gratificaciones de la secretaria y el asesor, dándose la circunstancia de que la secretaria cobra como autónoma y carga el IVA al grupo”.

En el PP de aquellos años era frecuente fichar sin necesidad de firmar un contrato. Los pagos en negro a los trabajadores del partido eran constantes. Las contabilidades a las que ha tenido acceso esta redacción anotaban como contratados a personas a las que nadie enviaba una nómina a final de mes. Para estos casos, los populares utilizaban el capítulo de “gratificaciones” para pagar servicios y eludir el pago de impuestos para el trabajador y de cuotas a la Seguridad Social por parte de la formación política.

Además de los fraudes a la Seguridad Social, también hubo impagos. Parte de esta deuda acabó en un pacto del PP con la Administración del que muchas delegaciones se enteraron sobre la marcha. Fue el caso del PP en el País Vasco, que en febrero de 1990 acudió al organismo público para pagar sus deudas pendientes tras solicitar un crédito a La Caixa por 1.720.000 pesetas para afrontar esos pagos. En la misma ventanilla, la dirección del PP en Bilbao se enteró de que todas las cuentas habían quedado saldadas tras un acuerdo entre Génova 13 y la Seguridad Social.

Como resultado de esa visita, los populares vascos se llevaron un certificado que decía: “Según nos informa la Tesorería General de la Seguridad Social, los representantes de ese partido llegaron a un acuerdo con nuestros servicios centrales a fin de regularizar su situación frente a la Seguridad Social, por lo que adjunto remitimos impresos de solicitud de aplazamiento pago de deuda”.

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Felipe González y el Caracazo

29 junio, 2016

Fuente: http://www.lareplica.es

29 marzo 2015

Hace unos días se cumplió el aniversario de la matanza de Caracas del año 1989, conocida como el Caracazo. No crean ustedes que los disturbios en Venezuela empezaron con Hugo Chávez, no, que antes, cuando gobernaba la oposición a Chávez también los había, y peores.

Conste que no defiendo a nadie, cada uno en su casa y Dios en la de todos, mi patria es España, no Venezuela, pero saco este asunto a colación porque el señor Felipe González, otrora conocido como Camarada Isidoro, pretende ejercer de abogado defensor de algunos opositores venezolanos que están en el trullo acusados de golpismo, disturbios con resultado de muerte y otras cosas feísimas, que a saber si son ciertas, pero es lo que hay.

El camarada Isidoro entiende mucho de matanzas en Venezuela, debería andar con prudencia a la hora de mentar la soga en la casa del ahorcado, porque él no ha estado en contra de todas las matanzas ni a favor de todos los opositores, no, eso solo lo hace cuando conviene al FMI. El FMI, esa especie de Garduña al servicio de la tiranía financiera mundial, responsable de la ruina de muchos países y del enriquecimiento de muchos gánsteres, en connivencia con el Gobierno de Carlos Andrés Pérez, “liberalizó” en su día la economía venezolana, imponiendo condiciones abusivas y estrangulando a las clases más pobres.

Las masas, que no tenían ya ni para comer, se echaron a las calles al hispánico modo. Manifestaciones, colas, supermercados saqueados, el ejército en la calle… Resultado: entre muertos y desaparecidos, 3.000. Repito: 3.000. En la “represión chavista” tan aireada por los medios del Movimiento van, de momento, 43, entre ellos varios policías abatidos por francotiradores. 3.000 muertos, 50 menos que en las Torres Gemelas.

¿Y qué dijo entonces el camarada Isidoro sobre semejante ataque a la democracia? ¿Acaso montó en cólera por el ametrallamiento impune de civiles que ejercían su derecho a manifestarse? Pues no. Dos días después del Caracazo, solos dos días después, cuando todavía los muertos estaban frescos, llamó a su colega Carlos Andrés Pérez y le ofreció un préstamo inmediato de 600 millones de dólares, según el diario El País de 2 de marzo de 1989, “para ayudarle en estos críticos momentos”. Nada de sanciones.

Se puede cambiar mucho en 26 años, es verdad, ahora vemos a Felipe en yates de lujo, arremolinado por rubias despampanantes. Se puede cambiar de ideas, de fortuna, de esposa… pero con la indecencia se nace. No hay cambio sino evolución. El que nace lechón se muere cochino. Presentarse como abogado de las libertades, como defensor de opositores encarcelados, como paladín de democracias, en el caso del camarada Isidoro, y más en Venezuela, es una indecencia.

Después de haber avalado aquella luctuosa y vergonzante matanza del Caracazo respaldando al Gobierno que la ejecutó, está moralmente deslegitimado para defender libertades. Pero para un fariseo ideológico, mediando los intereses del FMI, todo es legítimo.

Diccionario Básico Miquelet – Botifler / Botifler – Miquelet, edición 2014.

28 junio, 2016

Fuente: http://ristomejide.com

Artículo publicado el domingo, 7 de Septiembre de 2014 en ElPeriódico.com

risto7-9-14

“Artur Mas: tu President naranja, y cada día el de menos gente.

Asamblea Nacional Catalana: organización con 53.800 cotizantes que, tras ser hackeada, no ha sido capaz de filtrar ni un triste selfie guarrillo.

Bandera: trozo de tela. Al principio siempre encoge y a la larga todas destiñen.

Barcelona: capital universal y cosmopolita que últimamente se conforma con la capitalidad de Catalunya.

Botifler: dícese del que practica su amor a Catalunya con demasiada independencia.

Catalunya: territorio, sentimiento y punto de partida que, como todos los territorios, sentimientos y puntos de partida, se hace más grande cuanto más lo compartes.

Consulta: delito, en español.

Democracia: recolecta pública de papel higiénico con el que tus políticos se limpiarán los próximos cuatro años.

Diada: su propio nombre lo indica, día que da. Miedo, ilusión o pereza, según el barrio en el que uno esté empadronado.

Estatut: la precuela de “Voluntad de un Pueblo”, fin de la trilogía “El Tripartit”.

Felip Puig: presunto hermanísimo.

Generalitat: oficina donde se despachan, como mínimo, el 3% de los asuntos de este país.

Hemeroteca: la vergüenza del incoherente, del mentiroso y del ladrón. Vaya, que los que se salvan es porque aún no llevan suficiente tiempo en el ajo.

Inmigración: fuente de todos nuestros males, salvo en aquellos casos en los que acepten los trabajos que no queremos ni tú ni yo.

Jordi Pujol: después de lo que ha hecho, puedes llamarle Jorge.

Junqueras: el President del President.

Kilos: lo que se llevaban los Pujol a Andorra mientras tú sufrías por haberte traído un After Eight, todo presuntamente, claro.

Ley: aquello que para CiU está debajo de la Democracia y para el PP está encima, con lo bonito que es hacerlo de pie.

Marta Ferrussola: Guía turística con vocación de GPS. Tú pregúntale y ella te indicará con claridad meridiana adónde te manda.

Millet: un señor que aún pasea.

Miquelet: dícese del que practica su amor a la independencia con demasiada Catalunya.

Nóos: o la nobleza de sacarle la pasta a los plebeyos.

Oriol Pujol: dotándole de nuevos significados a la palabra concesionario desde 1966.

Palau: proyecto de hotel.

Quico Homs: Sancho Panza, con algo menos de barriga y sin burro. Que se sepa.

Rajoy: no, en catalán.

Referendum: figura mítica, el unicornio de la democracia.

Regeneración Democrática: hagamos ver que lo cambiamos todo para que todo pueda seguir igual.

Robar: gestionar dinero público para mostrarle el camino más corto hacia mi bolsillo.

Sánchez-Camacho: tendrá muchos defectos, pero lo que sí ha demostrado es que sabe escuchar.

Tricentenari: de momento, más de 6 millones de euros en actos y festejos que serán muy celebrados en escuelas y hospitales catalanes.

Unió: el Silencio de los Corderos, pero en vez de con máscara, con barretina.

Urdangarín: otro que aún pasea.

V: una serie sobre lagartas alienígenas que comían ratas.

Via Catalana: 400 km de sueños, indignación, hartazgo y rabia. 50 km según la Delegación del Gobierno.

Victoria Álvarez: la garganta profunda del Pujolgate.

Votar: últimamente, equivocarse a sabiendas.

X: calificación de películas para adultos, metáfora de lo que harán contigo tarde o temprano tus gobernantes.

Yo: un votante sin voz ni voto.

Zzzz: vale, vale, me vuelvo a la cama.”

El día después del 26-J

27 junio, 2016

Vuelvo a escribir personalmente en mi blog tras la fecha histórica de ayer (primera vez que en la democracia española se repiten elecciones tras no haberse podido llegar a un acuerdo de gobierno entre las diversas fuerzas políticas). No voy a cambiar mucho mi tarea diaria de compartir noticias que considero relevantes, pero esta vez quiero hacerlo de una forma diferente. Para ello reproduciré un par de reflexiones surgidas tras el día de ayer que me han gustado. Por una parte, la del conocido historiador catedrático de Historia Contemporánea, Julián Casanova. Por otra parte, la de mi amigo Santi, compañero diario de penas y glorias. Por último, acabo con un vídeo esperanzador de José Luis Sampedro para todos los decepcionados, no sólo con los resultados sino también con la falta de autocrítica en los partidos de izquierda, seña fundamental en ellos.

Julián Casanova:

El día después.

1. No voy a examinar las posibles culpas de unos y otros, que eso no es un análisis y la gente en las redes se enciende cuando, en vez de análisis, sólo hay opiniones.

2. Ha ganado el PP, un partido que ha puesto las instituciones públicas al servicio de intereses particulares, que evita los mecanismos de control político por parte de poderes independientes, a los que maneja a su gusto, y que respira y se muestra feliz con la corrupción y la impunidad que le rodea.

3. Pero no es sólo un problema de una falta de alternativa. En España hay un amplio sector conservador, ultra conservador, que se consolidó después de 1996, que siempre reacciona en contra de cualquier cambio decisivo. Por supuesto, controla los medios de comunicación, ha puesto la educación en manos de tecnócratas -que han convencido a los jóvenes que es antes la profesión, ganar dinero, que la formación- y dirige el ocio en los grandes medios audiovisuales con programas basura, comedias machistas y series de reinvención de la historia.

4. La crítica global al sistema, al corrupto sistema político, al “regimen” de 1978, con el objetivo de conquistar el poder con los votos de quien sea, sin buscar caminos concretos y posibles, dan la apariencia de que detrás hay un gran cambio, pero el resultado suele ser cosmético.

5. Yo no me siento estupendo, el día después, el típico crítico que desprecia lo que han votado millones de personas, tan solo que no me identifico con ellos, no formo parte de su cultura política, del elogio de la riqueza y poder, de la España indecente, con corrupción y mala administración.

6. El 6 de abril de 2013 publiqué esto:

“Lo primero que hay que decir es que, desde arriba, hay muy poca voluntad de emprender el camino del cambio. Los políticos forman partidos de notables y clientelas, que repiten los mismos nombres y vicios adquiridos y solo movilizan a la opinión pública en tiempos de elecciones. Y desde abajo, pese a lo mucho que podemos gritar o escandalizarnos, y al tono de condena moral presente en muchas declaraciones, hemos aceptado con bastante conformidad, y hasta deferencia, la trama de intereses, corruptelas y negocios privados que, desde la política local al Parlamento, se ha tejido en varios lustros de bonanza económica. Por arriba y por abajo, el espacio para la acción política alternativa, de oposición, es ahora, como consecuencia también de años de inmovilismo y apatía, escaso, casi inexistente.

La derecha en el poder, amparada por una amplia red de medios de comunicación afines, va a mover pocas fichas, porque sabe que el problema lo tiene la izquierda, donde cunde el desaliento, fragmentada, sin liderazgo y a la que puede echar sobre sus espaldas el origen de la crisis, las expresiones de disidencia y la radicalización de la movilización social en la calle —desde el 15-M al escrache—. Y aunque esas acusaciones sean falsas, es indiscutible que la izquierda parlamentaria tiene hoy serios problemas para representar el descontento popular y plantar cara al acoso y derribo del Estado de bienestar”.

7. Y REPITO MI ARGUMENTO SOBRE EL CAMBIO: El cambio en España tiene que ir acompañado de una renovación cultural y educativa, de nuevas ideas sobre el mundo del trabajo y de una lucha por la democratización de las instituciones. Un movimiento político que reaccione frente a los excesos del poder, que persiga el establecimiento de un Estado laico, que recupere el compromiso de mantener los servicios sociales y la distribución de forma más equitativa de la riqueza. Esa nueva cultura cívica y participativa puede, y debe, alejarse del marco institucional monárquico y retomar la mejor tradición del ideal republicano. Hacer política sin oligarcas ni corruptos, recuperar el interés por la gestión de los recursos comunes y por los asuntos públicos. En eso consiste la república.

¿Quién proponía eso en estas elecciones? Reducir la política a la conquista del poder es comenzar la casa por el tejado.

Mi amigo Santi:

De los 36.518.100 personas con derecho a voto de este país, 7.903.928 ósea el 21,9% han demostrado con su voto que les da igual que una banda organizada de corruptos con más de 200 personas imputadas (por el momento) en sus filas les roben y se les rían en la cara. Esos que van de patriotas pero luego su dinero no lo es tanto porque se lo llevan a Suiza o Panamá… Y ya no hablemos de sus recortes en educación, sanidad, derechos laborales, I+D, dependencia, subida del IVA, ley mordaza, paro, desigualdad social, contratos precarios, desahucios, privatizaciones, ley del suelo, impuesto del sol, caja B, aforamientos, caso bankia, tramas gurtel y púnica, amnistía fiscal, tarjetas black, sobres, sobresueldos, Rato, Blesa, Barcenas, Granados, Camps, Barberá y un larguísimo etc… Así que enhorabuena y disfrutad de lo votado.

José Luis Sampedro, por favor, no os rindáis, mañana se abrirán las nuevas alamedas:

Peregrinación del Ejército a Lourdes: un bochornoso anacronismo militarista

26 junio, 2016

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

Como todos los años, el ejército y la Guardia Civil han participado en el bochornoso fasto militar-católico que desde hace 58 años se celebra en el santuario de Lourdes (Francia) con participación de múltiples ejércitos.

Se trata de un acto de alianza catolicista / militarista que pone en entredicho el tradicional argumentario de los ejércitos como garantes de la paz, pues aparecen como súbditos de la religión católica, y de la religión como factor de paz, pues es defendida manu militari.

Los militares procesionan, llevan una imponente cruz a cuestas, rezan el rosario, acuden a una misa presidida pro varias cabezas mitradas y un sinfín de actos impensables que demuestran y desenmascaran el fundamentalismo católico-militar y militar-católico.

Nos parece incomprensible desde todos los puntos de vista y un anacronismo al menos tan desfasado como los soldaditos de juguete que visten con el traje que diseñó Miguel Angel Bounarotti y que custodian parte de este engendro.

El evento es un  despilfarro descarado que, además, se paga con los impuestos de todos. No puede haber más morro.

Cuba o Puerto Rico, ¿quién ganó la Guerra Fría?

25 junio, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

Mientras que la isla gobernada por los comunistas se abre a las relaciones comerciales con Washington, los puertorriqueños enfrentan una deuda “impagable” y relaciones tensas con Estados Unidos.

09/05/2016 – 19:48hUn viejo auto pasa junto al crucero académico "M.V. Explorer", fondeado en La Habana (Cuba).

Un viejo auto pasa junto al crucero académico “M.V. Explorer”, fondeado en La Habana (Cuba). EFE

Dos islas del Caribe se encuentran hoy en un momento decisivo de su relación con Estados Unidos. Una está plagada de corrupción y de deudas, plagada de casas derrumbadas aquí y allá, abandonadas por familias que decidieron marcharse a la cercana potencia imperial. La otra es Cuba.

¿Quién ganó la guerra fría?

Después de años de fracasos en el intento de ordenar las finanzas de la isla (y su relación con EEUU), el 1 de mayo el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, anunció que el territorio no incorporado de EEUU entraba en suspensión de pago por una deuda de casi 370 millones de dólares.

El lunes, un día después del anuncio de García Padilla, un crucero lleno de turistas zarpaba de Miami rumbo a la Habana, llevando dólares, capitalismo y el sueño americano al futuro de Cuba.

Las dos islas, cuya relación de paralelismo alguna vez se presentó como caso de estudio para las posturas políticas de la guerra fría, han cambiado de roles.

Durante medio siglo, Estados Unidos dominó a Cuba y a Puerto Rico, luego de arrebatárselas a España. Pero tras la década de los cincuenta las islas siguieron su propio destino. Los cubanos derrocaron a un dictador avalado por EEUU, encontraron nuevos patrocinadores en la Unión Soviética y adoptaron el comunismo. En Puerto Rico se aplastó toda manifestación de fervor nacionalista y la colonia quedó como un Estado libre asociado, aferrado al capitalismo controlado por EEUU.

Más de 94.000 estadounidenses han visitado Cuba en 2016

Más de 94.000 estadounidenses han visitado Cuba en 2016 EFE

Según el investigador del Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College, Harry Franqui-Rivera, “cuando la guerra fría estaba en pleno auge, las islas se usaban para demostrar al mundo cuál de los dos sistemas funcionaba mejor en la vida real. Si Cuba se veía exitosa, hacía quedar mal a Estados Unidos y, si Puerto Rico fracasaba, la imagen iba a ser aún peor”.

Veinticinco años después de la caída de la Unión Soviética, en los libros de texto de Estados Unidos se dice que triunfó el capitalismo y perdió el comunismo. El mes pasado, en una histórica misión a Cuba, Barack Obama dijo algo parecido: “He venido aquí para terminar con el último vestigio de la guerra fría en el continente americano”.

Pero los expertos y los activistas coinciden en que la guerra fría, al menos en lo que respecta al Caribe, tuvo un final algo confuso. También, en que el futuro es bastante incierto tanto para las dos islas. “Obama habló de entablar lazos de colaboración con la vecina isla de Cuba mientras establece lazos de represión y control en Puerto Rico” tuiteó la alcaldesa de San Juan el día en que Obama pronunció su discurso inaugural en la Habana.

Según Franqui-Rivera, cuyas opiniones no representan a las de la universidad para la que trabaja, la caída de la Unión Soviética terminó con décadas de ayudas oficiales para la economía de Puerto Rico: “Una vez que finalizó la guerra fría, ese incentivo desapareció”.

El Congreso de Estados Unidos dejó que expirara la reducción de impuestos a las corporaciones, y la economía de Puerto Rico se paró en seco, dependiente de la ayuda oficial, con grandes límites en asuntos comerciales y cada vez más imposibilitada para hacer valer sus propias leyes.

El año pasado, el gobernador puertorriqueño calificó de “impagable” la deuda pública de 70.000 millones de dólares. Ahora el Congreso y la Corte Suprema, deben decidir si San Juan puede beneficiarse de las facultades previstas por la ley de bancarrota (hasta ahora, no ha podido). Además, la isla se enfrenta a crisis educativas y sanitarias: la semana pasada, murió por primera vez un ciudadano estadounidense infectado en Puerto Rico con el virus del Zika.

En Estados Unidos, varios sectores piden a gritos no conceder la asistencia de emergencia a la isla. Solo unas pocas voces están a favor de ayudar. El ganador del premio Pulitzer, Lin-Manuel Miranda, está entre los que pidieron socorrer a Puerto Rico. Un grupo que se hace llamar Centro para las Libertades Individuales se alineó con las empresas de Wall Street, que tienen en su poder la deuda de la isla y ya gastaron unos 200.000 dólares en anuncios para que el Congreso no conceda a Puerto Rico las facultades de la bancarrota.

El Gobernador de Puerto Rico advierte que tampoco hay dinero para la deuda garantizada

El Gobernador de Puerto Rico advierte de que tampoco hay dinero para la deuda garantizada EFE

Según la historiadora de la Universidad de Florida Lillian Guerra, “la economía de Puerto Rico está tan presionada por la historia, y por el control de Estados Unidos y de los inversores extranjeros, que la solución no puede provenir solamente de la isla. Al Gobierno de EEUU, hasta el punto en que tenga algún interés en Puerto Rico, le interesa mantener a la isla tan estable como sea posible, porque el 10% del territorio son bases militares”.

De acuerdo con Guerra, el sistema disfuncional por el que se comparte la autoridad en la isla ha creado una gran cantidad de corrupción. San Juan parece gobernarse solo, pero en realidad depende absolutamente de Washington. En los últimos 20 años, decenas de funcionarios de los dos principales partidos y numerosos policías han sido acusados de corrupción, un grupo en el que ha habido muchas personas cercanas a los gobernadores. En varias oportunidades, el Departamento de Justicia de EEUU ha intentado llevar los casos a juicio sin grandes resultados.

Según Guerra, “Estados Unidos no tiene bases sólidas en términos de legitimidad sobre Puerto Rico”. “Y a los políticos les interesan los votantes para las primarias, pero no tienen nada para ofrecer a cambio. Lo único que podría ser útil sería la revisión exhaustiva de la conformación del Estado actual y eso no va a suceder”.

Mantener el poder

En Cuba, los hermanos Castro le han abierto la puerta de par en par a los estadounidenses (y las billeteras a sus dólares) pero algunos expertos advierten que el optimismo diplomático está tapando los verdaderos problemas económicos. Según el Banco Mundial, a pesar de todos sus problemas, el PIB de Puerto Rico sigue siendo mayor que el de Cuba (la laberíntica burocracia cubana se vuelve aún más compleja con el uso de dos monedas). Por otro lado, la isla comunista depende en gran parte del apoyo de Venezuela, que también se encuentra en suspensión de pago, y de la indulgencia de acreedores extranjeros.

El embajador de Cuba en España asiste a una jornada sobre este país como destino turístico en San Sebastián

El turismo puede ser la clave para la economía cubana, pero no para todos sus habitantes.

Como dijo el propio Raúl Castro, las medidas de austeridad impuestas en Cuba han ayudado a poner en orden las cuentas de La Habana. Pero persisten las dudas sobre su compromiso real con un cambio en el partido. Según el execonomista del FMI Ernesto Hernández-Catá, “por un lado están los reformistas y por otro los estalinistas, que consideran estas medidas una traición”.

Igual que los políticos y financieros que se establecieron en San Juan, en Cuba el partido está decidido a mantener su poder. Durante años, los rumores y los informes se han encargado de difundir historias acerca de la fortuna de Fidel Castro y de las recompensas para los comunistas devotos y la “oligarquía militar”. En Cuba todavía se aplica mano dura con los disidentes y el Estado recauda impuestos muy altos de empresarios y negocios privados.

Según Carmelo Mesa-Lago, economista y autor de más de una docena de libros acerca de Cuba, el turismo tal vez sea la mejor opción de Cuba para recuperarse, aunque advierte de que la isla no tiene el espacio ni la infraestructura para acoger al “tsunami de turistas estadounidenses”. “El lema de Raúl es ‘a paso lento pero firme’, pero creo que no se pueden dar el lujo de ir más lento. La única explicación es que no hay unidad en el partido. Con la mano derecha hace una cosa, y con la izquierda hace otra”.

El Estado cubano ha intentado ocuparse en serio del turismo, en especial, con los nuevos y lujosos centros turísticos y los contratos con los cruceros. De acuerdo con Guerra, “si las corporaciones de EEUU, como Royal Caribbean, continúan ayudando a Raúl a crear una especie de enclave turístico, es muy poco probable que la mayoría de los cubanos de las afueras de la Habana se vaya a beneficiar”. Según la historiadora, los hoteles exclusivos también ayudan a Castro a tener bajo control qué partes de Cuba pueden ver los turistas.

Guerra pone como ejemplo a Jamaica, Bahamas y Puerto Rico, donde la pobreza y el delito asolan las inmediaciones de los centros turísticos cercados y protegidos. El desarrollo imprudente en esas islas ha causado daños en los arrecifes de coral y en los bosques: los lugares que más atraen turistas.

Puerto Rico a punto de quedarse sin fondos para pagar la deuda

La Casa Blanca presiona para que el Congreso apruebe un plan de ayudas a Puerto Rico. EFE

Hace poco, por ejemplo, Puerto Rico intentó atraer a financieros mediante grandes reducciones impositivas. Para compensar, subió los impuestos a la clase trabajadora. Los millonarios se acercaron a la isla en grandes cantidades para comprar bienes inmuebles y los puertorriqueños (todos ciudadanos de EEUU) huyeron masivamente hacia el continente. Según Guerra, que ha visitado recientemente San Juan, “la población se siente abandonada”. “Se han rendido. Dicen que ‘es una porquería”.

Cuba también tiene problemas demográficos: sus habitantes están entre los más viejos de Latinoamérica, tienen poca descendencia, y los profesionales dejan la isla en busca de mejores oportunidades en el extranjero.

Para el poeta y activista puertorriqueño Rich Villar las islas parecen estar volviendo al punto de partida. “Históricamente, tanto Cuba como Puerto Rico han sido el patio de juegos para los intereses de EEUU a gran escala”, dice en referencia a la llegada de cadenas hoteleras y cruceros a una isla, y de fondos de inversión a la otra. “La gente está desesperada por tener su propia tierra y tiene que ver cómo los de afuera reclaman las tierras donde nacieron. Será un acaparamiento de tierras. La historia se repite”.

Traducción de Francisco de Zárate

¿Qué es patriotismo y qué es España?

24 junio, 2016

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 14 de junio de 2016.

Este artículo cuestiona la visión de patria y de patriotismo dominante en España, indicando que siempre ha habido en este país otra visión de la patria y del patriotismo, que reprimida y marginada durante la dictadura y durante el periodo democrático, renace de nuevo con los nuevos partidos de izquierdas que integran en sus propuestas la redefinición de España junto con la demanda de justicia social.

El patriotismo ha sido uno de los sentimientos más utilizados por las derechas de este país a fin de movilizar a la población en defensa de sus intereses particulares. Su supuesto patriotismo ha sido la coartada emocional para justificar las intervenciones del Estado (sobre el cual ejercen una enorme influencia) para mantener sus privilegios, presentando sus acciones como resultado de su supuesto “amor a la Patria”. En esta versión, la Patria y los intereses económicos, financieros y corporativos representados por las fuerzas políticas conservadoras y neoliberales (que a nivel de calle se las conoce como las derechas) son categorías y conceptos homologables.

El caso más claro de esta situación en la historia reciente de este país fue el golpe militar patriótico del año 1936 (apoyado por las fuerzas del nazismo alemán y del fascismo italiano, sin cuya ayuda tal golpe no hubiera sido exitoso) que interrumpió la democracia española, presente en la II República. Este golpe tuvo como objetivo principal proteger la propiedad de grupos financieros (como la banca) y empresariales (como los grandes terratenientes y la gran patronal), así como de grupos corporativos (como la Iglesia y el Ejército) cuyos beneficios habían sido reducidos por las reformas realizadas y/o propuestas por el gobierno republicano popular, medidas que afectaron también a las clases sociales pudientes, que dominaban la vida política y mediática del país, de las cuales los grupos e instituciones citados anteriormente formaban parte.

¿Qué quería decir “salvar la Patria” en el golpe militar supuestamente patriótico de 1936?

El eslogan de los golpistas era la llamada patriótica a “salvar la Patria Española” de los “rojos” y “separatistas”, identificando la Patria con sus intereses. Tal golpe estableció, al resultar vencedores los golpistas (en parte como consecuencia de la falta de ayuda militar procedente de los otros países europeos, excepto la Unión Soviética, que sí ayudó), una de las dictaduras más sangrientas que existieron en la Europa Occidental en el siglo XX. Según el mayor experto en fascismo europeo, el profesor Malefakis, de la Universidad de Columbia de la ciudad de Nueva York, por cada asesinato político que cometió el régimen fascista liderado por Mussolini, el régimen dictatorial del General Franco cometió 10.000. En total, más de 400.000 militares y civiles perecieron en aquel conflicto, originado por aquel supuestamente patriótico golpe militar. Y todavía hoy España es el país del mundo, después de Camboya, que tiene mayor porcentaje de personas desaparecidas por motivos políticos, el paradero del los cuales es todavía desconocido.

Dicho régimen dictatorial era consciente de que tenía a la mayoría de la población en contra, lo cual explica que el terror fuera una política de Estado (terror aplicado para salvar la Patria), alcanzando unas dimensiones que se han definido correctamente como genocidio. Fue un genocidio de clase, en contra de la clase trabajadora y de las clases populares, realizado en defensa de los privilegios de unas minorías que controlaban aquel Estado. Fue un régimen enormemente represivo y corrupto dirigido por un General responsable del mayor número de asesinatos de españoles de la historia de este país, un General, además, enormemente corrupto como bien se ha documentado. Es una desvergüenza nacional que este personaje tenga todo un monumento nacional.

¿Qué quería decir la defensa patriótica de la “unidad de España”?

La justificación del golpe militar patriótico fue mantener la “unidad de España”, unidad que, por cierto, nadie estaba cuestionando, pues las voces que supuestamente abogaban por su ruptura estaban, en realidad, deseando establecer otra visión de España, que fuera plurinacional, donde se respetaran los distintos pueblos y naciones unidos por consenso democrático y no por la fuerza militar. El Presidente de la Generalitat de Catalunya, Lluís Companys, definido por los golpistas como secesionista y asesinado por ello, no era separatista. En realidad fue en su día director de una revista llamada Nueva España, y lo que proponía era una redefinición de España, pidiendo la federación de sus distintos pueblos y naciones, reflejando la diversidad que la enriquece.

En realidad, las dos fuerzas mayoritarias de las izquierdas españolas, el PSOE y el PCE, durante la lucha en contra de la dictadura, defendieron esta visión plurinacional de España, incluyendo el derecho de cada una de sus naciones a decidir sobre su articulación dentro del Estado español. Tal derecho a decidir fue abandonado por la oposición del Ejército y del Monarca durante la Transición, proceso de transición que se desarrolló bajo su supervisión y con un gran domino de las fuerzas conservadoras que controlaban el Estado y que configuraron el producto final, incluso el redactado de la Constitución. Ni que decir tiene que las izquierdas y otras fuerzas democráticas también pudieron dejar su imprimátur en dicho documento, pero el desequilibrio de fuerzas en el periodo de transición era tal que las derechas tenían mucho más poder e influencia sobre el Estado que las izquierdas, que acababan de salir de la clandestinidad. Y ello quedó reflejado en el documento llamado Constitución. Cuando las derechas, así como El País (y el PSOE) hablan de patriotismo constitucional, están, en realidad, promoviendo una perpetuación de las relaciones de poder desequilibradas, sintetizadas en aquel documento, producto de un proceso en el que las derechas tenían mucho poder y las izquierdas muy poco. La Constitución tiene elementos positivos, pero también otros muy negativos de difícil cambio debido al sesgo enormemente favorable a las derechas que determina la configuración del Senado, que tiene la clave del cambio constitucional. Ahora bien, muy difícil no quiere decir imposible, pero el sesgo está bien claro como resultado de aquel desequilibrio de fuerzas al que hice referencia antes en mi observación sobre la Transición.

Los enormes costes de este tipo de patriotismo y de esta visión de España

El dominio del Estado dictatorial por parte de las fuerzas conservadoras fue la mayor causa del enorme retraso económico, social, político y cultural de España. Cuando ocurrió el golpe militar patriótico en 1936, España tenía un nivel de desarrollo y riqueza (medida por el PIB per cápita) semejante al que tenía Italia. Al final de la dictadura, casi cuarenta años más tarde, España tenía un PIB (indicador del nivel de riqueza) per cápita que era solo el 64% del de Italia. Y el Estado del Bienestar era, el año de la muerte del dictador, 1975, uno de los menos financiados en Europa (junto con Grecia y Portugal, que habían sido también gobernados por dictaduras ultraconservadoras). Estas fueron las consecuencias del patriotismo de derechas, que antepuso la defensa de sus privilegios a los intereses de la mayoría de la población. El domino de las derechas sobre el Estado español explica pues, como ya indiqué, el gran retraso económico, político y social de España, que incluso continúa en el día de hoy, siendo España uno de los países que tiene el gasto social por habitante más bajo de la UE-15 (el grupo de países con un nivel de desarrollo similar al español), y ello a pesar de los indudables progresos conseguidos durante sel periodo democrático (ver mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama, 2006).

La otra España y el patriotismo popular

Frente a este patriotismo de las derechas ha existido siempre otra visión de España y de la Patria, la cual identifica Patria con la gente normal y corriente, y patriotismo con la defensa de sus intereses. Desde esta perspectiva, patriotismo era y es el sentido de pertenencia a un colectivo que a través del ejercicio de su soberanía configura y desarrolla su propia identidad. Patriotismo popular es, pues, a diferencia del patriotismo elitista, el garantizar y expandir la calidad de vida de la población, constituida en los diferentes pueblos y naciones existentes en España (respetar esta diversidad no es lo mismo, como maliciosamente presentar los sostenedores del patriotismo de derechas, conseguir privilegios especiales).

En esta visión, un acto patriótico es, por ejemplo, establecer programas universales de atención sanitaria a la población, o garantizar la buena educación a toda la infancia, adolescencia, adultos y personas de edad avanzada, o ayudar a las familias en su desarrollo, o asegurar una jubilación digna a todos los ciudadanos cuando, por razones de edad o de lo que fuera, una persona se retira de su trabajo, o facilitar que todo ciudadano tenga un trabajo satisfactorio y bien remunerado, y así una larga lista de compromisos e intervenciones que ayudan a crear una conciencia de identidad, pertenencia y solidaridad. Esta visión surge de una concepción del poder derivada de la soberanía popular y entra en conflicto con la otra visión casi mística del concepto de Patria, en la que esta es identificada con los intereses particulares de los grupos económicos, financieros, políticos, corporativos y mediáticos dominantes.

La visión popular de la Patria y el patriotismo se construye siendo parte integrante de la formación de la colectividad, en contraposición con el concepto elitista de Patria de las derechas, que la identifican con símbolos, narrativas e instituciones que se equiparan con las estructuras del poder. Es un síntoma saludable que esta visión popular, profundamente democrática, que había caracterizado la visión de España del patriotismo de las izquierdas, sea recuperada ahora por los herederos del 15-M, contraponiéndola a la visión elitista de derechas que domina en los establishments políticos y mediáticos del país. El 15-M era una denuncia del sistema democrático español precisamente por su falta de democracia (“no nos representan”) como consecuencia del maridaje entre el poder financiero y económico por un lado, y el poder político y mediático por el otro. Sus eslóganes hablaban claro. “Esta España no es nuestra España”, y llevaban razón.

La utilización, de nuevo, del argumento de la defensa de la “unidad de España”

Predeciblemente, estamos viendo una enorme resistencia y hostil oposición a la redefinición de España, que incluye el derecho a decidir, derecho apoyado por la gran mayoría de la población de Catalunya. Según las sucesivas encuestas, unos porcentajes elevados de la población que vive en Catalunya desean ejercer tal derecho. Derecho a decidir implica, naturalmente, el derecho a escoger, siendo una de las alternativas la de la secesión de Catalunya de España. Pero no es la única alternativa. Esta resistencia a esta posibilidad es justificada por parte de los establishments políticos y mediáticos españolistas porque asumen que ello conllevaría la secesión de Catalunya (oposición al referéndum es, según ellos, oposición a la secesión). Es interesante indicar que este supuesto asume que la mayoría de los catalanes desean separarse de España, lo cual las encuestas señalan que no es cierto. Pero no deja de ser interesante que tales establishments asuman este deseo de separación, pues, si eso fuera cierto, están –con su negativa a permitir tal derecho a elegir- decidiendo continuar con la situación actual a base de fuerza militar (garantizada por el Ejército, según declara la Constitución), pues parecen admitir que el deseo de los catalanes es separarse, pero no tienen que permitirles que lo hagan, percepción que precisamente es la mayor causa del crecimiento del independentismo. La mejor manera de prevenir la secesión es, precisamente, hacer el referéndum, con la plena expresión democrática. Ni que decir tiene que, en el caso improbable de que la población catalana mostrara un claro apoyo mayoritario por la secesión (posibilidad que yo creo que sería menor si se permitiera la plena expresión democrática del sentir de la población catalana, pero que sería más que probable en el caso de que la intolerancia antidemocrática continuara por parte del Estado español), tal deseo de separación de Catalunya debería consensuarse con el Estado español.

En realidad, este Estado está siendo cuestionado por fuerzas progresistas a lo largo del territorio español que comparten con las fuerzas de izquierdas progresistas de Catalunya la visión plurinacional, habiéndose establecido una alianza y coalición con Podemos e IU (que a su vez comparten esta visión plurinacional) que probablemente, en su acción coordinada, expresada democráticamente, permitirá y forzará un cambio. Hoy los deseos de justicia social (con la exigencia de un cambio y reversión de las nefastas políticas de austeridad) y de democracia van de la mano en esta redefinición de España.

El limitado compromiso de las derechas con la soberanía popular

Esta defensa de los intereses de la mayoría (y no solo de la minoría) de la población exige una concepción más popular y extensa del patriotismo, homologándola al concepto de soberanía popular. La falta de sensibilidad hacia esta soberanía popular es lo que ha ocurrido en dos sentidos. Uno es el claro abandono de la soberanía en el apoyo por parte del PP, Ciudadanos y CDC a los tratados de libre comercio, como el TTIP (que favorecen predominantemente a los grupos financieros y empresariales, representados por las derechas, pero perjudican a la mayoría de la población). Anteponer los intereses minoritarios sobre los mayoritarios es un ejemplo claro de falta de patriotismo, imposibilitando el ejercicio de la soberanía popular, al trasladar las decisiones a niveles supranacionales, lejanos e indiferentes a tal soberanía. Y otro ejemplo de la violación de los derechos de decisión y soberanía popular es también la práctica de las derechas (PP, Ciudadanos y Convergència) de mostrar una gran docilidad hacia el gobierno alemán (representante del capital financiero alemán) y sus políticas neoliberales, y ello para beneficio del capital financiero y la gran patronal españoles, que se benefician de las políticas impuestas por aquel gobierno y por el español, que representan los mismos intereses dentro de la Eurozona. Y ahí está el quid de la cuestión. Pero, mírese como se mire, es difícil sostener que las derechas en España puedan hoy presentarse como las fuerzas patrióticas que la han salvado. En realidad, si España es, como debería verse, la suma de las poblaciones (de las cuales la mayoría son las clases populares) de sus distintos pueblos y naciones, entonces es fácil de ver que su compromiso con España tiene escasa credibilidad, pues sus políticas públicas la han dañado enormemente, tanto en su calidad de vida como en su integridad. Así de claro.

La Guerra Civil todavía no ha sido narrada

22 junio, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

El ensayista David Becerra Mayor señala en ‘La Guerra Civil como moda literaria’ que la narrativa española de los últimos años ha desideologizado y despolitizado el conflicto bélico por las tesis revisionistas y postmodernas

El autor no se centra en las novelas de Pío Moa o César Vidal, sino que aborda las de escritores como Javier Cercas, Antonio Muñoz Molina, Almudena Grandes o Dulce Chacón, que al final “caen en el error de reproducir la propaganda del franquismo y el final feliz de la Historia”

Maquis, durante la Guerra Civil// Foto de Constantino Suárez que aparece en ‘Equí y n’otru tiempu’, de Ramon Lluís Bande

La Guerra Civil todavía no ha sido narrada en la novela española. La afirmación es del doctor en Literatura Española, David Becerra Mayor, y más de un lector se llevará las manos a la cabeza. Los propios datos le rebaten: sólo entre 1989 y 2011 se publicaron 181 novelas con esta temática. Y cualquiera reconocerá como tales El corazón helado y la saga de los Episodios Nacionales de Almudena Grandes, Soldados de Salamina, de Javier Cercas, La voz dormida, de Dulce Chacón, Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez, El tiempo entre costuras, de María Dueñas oLa noche de los tiempos, de Antonio Muñoz Molina.

En realidad, la novela guerracivilista ha inundado las librerías y, es más, ha copado las listas de ventas. ¿De dónde se saca David Becerra, por tanto, esta afirmación?

En su reciente ensayo, La guerra civil como moda literaria (Clave Intelectual), este especialista en Literatura ofrece un análisis detallado de esta novelística para concluir que, aunque se haya hablado de la Guerra Civil, esta únicamente se ha contado como telón de fondo para historias más intimistas en las que prevalece el ‘yo’ de los protagonistas. “Aunque aparezca la guerra, esta se desideologiza, se despolitiza el conflicto. La guerra funciona sólo como un escenario, pero ni se problematiza ni se politiza. Y son novelas que, en realidad, no están participando de la lucha por la recuperación de la memoria”, comenta a eldiario.es. Esa es su tesis: la recreación de una guerra que podría ser cualquier otra porque lo que interesa no es contar qué pasó y si sigue afectando al presente.

Lo interesante del ensayo de Becerra Mayor es que no se ocupa tanto de la fantasía de autores como Pío Moa o César Vidal, sino que centra su atención en aquellos que, a priori, han sido objeto de celebración en artículos periodísticos al ser descritos como paradigma de la recuperación de nuestra Memoria Histórica.

Revisionismo y postmodernidad

“Hay un conflicto de memorias en la novela española que es un reflejo del conflicto de memorias que hay en la sociedad y en el Parlamento. Ahí  tenemos un sector revisionista, que es el del PP, que no ha condenado nunca el franquismo, y que incluso, algunos políticos reproducen ciertos mitos como que la República era un caos, un satélite de la URRS. Precisamente, con ese mito justifican el golpe de Estado. Y ahí estarían Manuel Maristany, Andrés Trapiello, María Dueñas e incluso Muñoz Molina con La noche de los tiempos, que es una igualación moral de ambos bandos, si aceptamos que la República es un bando, que no lo es”, sostiene Becerra Mayor.

El tiempo entre costuras sería, para él, un claro ejemplo de esta tendencia. Como recuerda, en esta novela aparecen dos falangistas, “y los dos, sin embargo, son buenas personas. Uno de ellos es el novio despechado, pero es malo porque está despechado, ya que la protagonista le ha dejado, pero no por ser facha. Es lo que se llama el neohumanismo. Aquí tenemos categorías políticas que no participan en el conflicto narrativo, sino que lo que cuenta es el interior del personaje, si es bueno o malo… Desde luego, es una novela con la que el lector de derechas se encontrará muy cómodo”.

Sin embargo, para él, también hay otra línea, la socialista que, a partir de 2004, abogó por la Ley de Memoria Histórica que indicaba que hay que convertir, por ejemplo,  el Valle de los Caídos en un lugar de culto a la paz y democracia o recordar a todos los muertos de la Guerra Civil por igual. “¿Muertos? ¿Por qué no hablamos de asesinatos? ¿De verdad hemos de homenajear a todos? Con eso se establece una especie de equidistancia que está en estas novelas y donde parece que en este país todos mataron. Bueno, unos tendrán más responsabilidad que otros. Quien se convirtió en enemigo de la República fue el fascismo y lo mínimo que podía hacer la República era defenderse”, sostiene el ensayista.

¿Qué novelística entraría en esta línea del PSOE? El autor coloca ahí a novelas como El corazón helado o Inés y la alegría, de Almudena Grandes, ya que, aunque le parece que sí deja bien claro quiénes fueron las víctimas y quiénes los verdugos, “al final la víctima no tiene que cuestionar el papel del verdugo porque es una historia de hace mucho tiempo y tiene que ser asimilado por la democracia. Y no, la memoria no tiene que ser un elemento de asimilación, y si no sirve para cuestionar un presente heredero de aquel pasado no sirve para nada o es estéril”.

Lo mismo le ocurre a La voz dormida, de Dulce Chacón. A pesar de que para Becerra Mayor es un enorme homenaje a las víctimas –recuerden a las chicas que se convirtieron en Las trece rosas– y que no tiene nada que ver con las novelas revisionistas que avalan los mitos franquistas, comete el error de reproducir la propaganda del Régimen con la idea del indulto final a los presos. “Al final todo termina bien, hay un final feliz, porque Franco misericordioso concede un indulto a los presos, y ya se pueden incorporar a la normalidad. Este final feliz es peligroso, porque no vivimos en un final feliz, ya que aún no hemos roto con la dictadura”, manifiesta.

La postmodernidad lo estropeó todo

Precisamente, para este especialista, el gran problema de la narrativa española en relación con la Guerra Civil tiene que ver con la asimilación de las características de la postmodernidad y el postestructuralismo que ya empezó en los sesenta. Esto es, con el fin de la Historia del que habló Francis Fukuyama en 1989 y la instauración de las democracias neoliberales. Como explica en el ensayo, la postmodernidad señala que todo conflicto se ha acabado, que ya no hay que preocuparse por nada y que nuestro presente es un mundo feliz (y libre). De ahí que si no hay conflicto en el presente –y la novela ante todo siempre narra un conflicto- hay que acudir al pasado, pero trivializándolo o revisitándolo.

La novela que más acentúa estas características de la postmodernidad es Soldados de Salamina, de Cercas. Según Becerra Mayor, esta novela “pone en práctica todos los ideologismos del capitalismo avanzado: equidistancia, despolitización, conflicto fratricida y negación del testimonio. Nos está negando la fuente oral como una forma de acercarnos a la Historia. Es verdad que todo sujeto tiene unos intereses y todo lo que cuenta va a estar mediatizado, pero la labor del historiador es saber discernir qué parte es la mediación y qué parte es Historia”.

Que esta novela, además, fuera publicada en 2002 y ensalzada en los años posteriores es para este experto una muestra del éxito del “revisionismo que siempre ha caracterizado al PP, el de Pio Moa, Cesar Vidal o políticos como Rafael Hernando. Cercas hace lo mismo, pero lo pasa por el tamiz del postestructuralismo con ese el elogio a la opacidad, que es tan postmoderno… No podemos conocer la realidad, pues vamos a recrearnos en sus significaciones. Pero cuando ves qué hay debajo de ese discurso literario, ves el mismo revisionismo que ha puesto en marcha el PP en su última legislatura”.

La cuestión es por qué se cae en el revisionismo o en la tendencia postmoderna del fin de la Historia a la hora de contar la Guerra Civil. Por un lado, Becerra Mayor señala que “los que son fascistas, porque lo son. En el caso de los postmodernos, como Cercas, porque él pertenece a esa corriente literaria. En el resto de casos, por el inconsciente ideológico, que viene a expresar que casi siempre, cuando habla un escritor, no habla por sí mismo, sino que está dominado por el inconsciente ideológico de una época. En realidad, un escritor no hace novelas para inventar ideologías sino para legitimar las que hay, que son las dominantes”.

De hecho, en este libro, prologado por Isaac Rosa, que publicó La malamemoria en 1999 y que después se autocriticó con Otra maldita novela sobre la Guerra Civil en 2007, Becerra Mayor recuerda que el propio escritor  “en su primera novela reprodujo todos los postulados postmodernos y postestructuralistas. Hasta que no rompes contigo mismo no eres consciente de quién ha estado hablando por tu voz”.

En este sentido, en este ensayo sí se salvan algunos escritores que, según Becerra Mayor, sí han ahondado en la guerra y la Memoria Histórica con voz propia. Son los casos de Luna Lunera, de Rosa Regás, Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez y Los rojos de ultramar, de Jordi Soler, ya que no caen ni en los mitos franquistas (República como caos), la equidistancia de los dos bandos y desideologización y el conflicto íntimo que despolitiza la masacre.

La Memoria Histórica viene de… Planeta

No sólo los autores han contribuido a una mala recuperación de nuestra memoria. Buena parte de culpa la tienen las editoriales, que son las que las han exaltado y en, algunos casos, con titulares que dan para la reflexión, “como por ejemplo la novela de Manuel Maristany, La enfermera de Brunete, de la cual Planeta dijo en 2006 que eran la gran novela sobre la Guerra Civil, cuando es un relato totalmente fascista”.

En el periodo analizado por este ensayo, 1989-2011, es Planeta la editorial que más obras ha publicado con esta temática. Hasta un 30% de la producción editorial. “Esto debería hacernos reflexionar, ya que si nuestra memoria histórica viene de Planeta, que labró su fortuna en la posguerra por las amistades que tenía el propio Lara padre… De un continente que crea contenidos no podemos esperar que esos contenidos sean inocentes y neutros”, afirma Becerra Mayor.

Las consecuencias, para él de esta moda literaria, son obvias: adormecimiento y desactivación del lector. “Tendríamos que trabajar en la construcción de un lector distinto, activo y crítico que sepa enfrentarse a los textos, a la Historia… Que sepa sublimar la literatura para problematizarla. Y estas novelas hacen todo lo contrario. Lo único que hacen es pintar la Guerra Civil como un espacio muy lejano que nada tiene que ver con el presente, lo cual es falso; y en segundo lugar, con un discurso amable que no moleste demasiado al lector, que no le haga pensar sobre nuestro pasado y presente, y en definitiva, adormecerle”.

Ahora bien, ¿no podría alguien rebatirle aduciendo que una novela es ficción al fin y al cabo y que el lector quiere entretenerse? Becerra Mayor es consciente de esa crítica y ofrece sus argumentos: “Entonces hemos entendido mal la literatura. En tanto en cuanto es un discurso público, que puede movilizar o desmovilizar, debemos exigirle algo más. Debe ser rigurosa y tener entre sus objetivos contar la verdad. Y si no consigue esto tal vez debamos preguntarnos si no debemos renunciar a la literatura. O construir una literatura distinta”.

Borbones, familias ilustres y fuerzas vivas de la Restauración y el franquismo: un siglo de evasión fiscal

21 junio, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

La evasión fiscal en España de algunos de los apellidos más reconocidos puede rastrearse desde finales del siglo XIX gracias a investigaciones periodísticas como ‘Los Papeles de la Castellana

Miembros de la familia real, políticos y empresarios afines a los diferentes regímenes políticos han buscado maneras para pagar menos impuestos en España

Los Borbones, los Pujol, los Rato, los Botín aparecen ligados a diferentes episodios de dinero oculto fuera de España a lo largo del último siglo

Más información en el especial Los Papeles de la Castellana

Un siglo de evasión fiscal en Los Papeles de la Castellana

Horacios, Lucrecios, Verginios, Menenios. La historia dice que fueron las familias más antiguas y fundadoras de la antigua Roma. Pater familias que crearon un orden social en el que ellos, los patricios, gozaban de privilegios y prerrogativas. Con el tiempo, aparecieron los Julios, Domicios, Pinarios, Postumios, Claudios, Valerios, Junios, Sergios, Servilios y Cornelios. Y, entre todos ellos, se repartían territorios, cargos, prebendas, corruptelas, negocios, esclavos y ejércitos.

Han pasado dos mil años. Ya no hay Imperio Romano. Pero en la entonces conocida Hispania se puede distinguir un puñado de entidades y apellidos –los Borbones, los Pujol, los Rato, los Botín– que quizá no se repartan privilegios y prebendas como en la edad Antigua, pero que sí se comportan como patricios, disfrutando de prebendas y privilegios –concesiones públicas, incentivos fiscales, puertas giratorias–. Y, cuando esas prebendas y privilegios no resultan suficientes, se aprovechan de paraísos fiscales para pagar menos impuestos.

Los papeles de la Castellana y otras revelaciones, como las de los papeles de Panamá y la lista Falciani, así como procesos judiciales abiertos y lo que se ha ido conociendo de la amnistía fiscal de Cristóbal Montoro, están dibujando un siglo largo de evasión fiscal: desde Antonio Maura hasta José María Amusátegui, pasando por Rodrigo Rato, Juan de Borbón y su hija, Pilar, y ministros franquistas. Un hilo negro que conecta a las tradicionales fuerzas vivas en la opacidad financiera.

‘Los Papeles de la Castellana’ es una investigación conjunta de las redacciones de eldiario.es, La Marea Diagonal a partir de una documentación remitida al buzón seguro filtrala.org. Varios despachos de asesoría tributaria ubicados en La Castellana, el distrito financiero de Madrid, manejan expedientes en los que constan estas operaciones y ponen al descubierto las fórmulas que distintas empresas y fortunas españolas han utilizado para ocultar su patrimonio en el extranjero.

A día de hoy se sabe que 705 personas con cargos públicos se acogieron a la amnistía fiscal, de las que por ahora solo se conocen un puñado de estos nombres: Rodrigo Rato, Luis Bárcenas, José Ángel Fernández Villa –el líder del sindicalismo minero–, Francisco Granados y la esposa de Miguel Arias Cañete, Micaela Domecq, entre los más relevantes. Del resto de los políticos o familiares directos de políticos que tuvieron acceso al dinero público y además guardaban patrimonio opaco poco o nada se sabe. Al menos por ahora.

Una lista de 705 nombres que se podría quedar pequeña con otra lista, de 872, aprehendida por la policía del franquismo en 1958 y conocida por la agenda Rivara.

Agenda Rivara

Los nombres que figuraban en la libreta de George Laurent Rivara, enlace de la Société de la Banque Suisse, fueron publicados en el BOE en marzo de 1959, “haciendo público el resumen de las actuaciones del Juzgado Especial de Delitos Monetarios con motivo de la documentación al súbdito suizo D. George Laurenz Rivara”.

¿Y qué había en esa lista? Personas y entidades españolas con cuentas secretas en la banca suiza, con un montante superior a los 70.000 millones de pesetas de la época. Entre ellos, figuran el padre del que fue presidente de Catalunya Jordi Pujol; el hermano de Juan Antonio Samaranch (expresidente del COI), nobles, banqueros, deportistas, farmcéuticos, embajadores…, fundamentalmente radicados en Madrid, Barcelona, Bilbao y San Sebastián.

Entre los nombres, se puede encontrar Juan Villalonga Villalba, director general del Banco Central en la época y abuelo del que fue compañero de pupitre de José María Aznar y director general de Telefónica –y tío abuelo de Fernando Villalonga, exconseller con Zaplana–.

Además, estaba Juan Trias Bertrán, padre de Xavier Trias, y un tío del alcalde de Barcelona, Ramón Trias Bertrán. En la agenda, también, figuraba Florenci Pujol Brugat, padre de Jordi Pujol Soley, ex presidente de la Generalitat que confesó en 2014 haber ocultado a la Hacienda Pública durante 34 años “un dinero ubicado en el extranjero”.

Pero no sólo hay apellidos en la agenda Rivara, también figuraban entidades financieras como el Banco Español de Crédito, el Banco Central y el Banco Atlántico, entre otras, además de directivos del Popular y el Zaragozano.

Fueron los representantes más acrisolados de la oligarquía financiera, encabezados por Juan March, quienes aparte de poner a salvo una gran parte de sus dineritos en bancos franceses, ingleses, alemanes y suizos, no dudaron en añadir su ayudita financiera para la creación de un “estado de necesidad” que en último término justificase la sublevación.

Borbones

Según reveló el diario El Mundo, el conde de Barcelona –cuyo padre, Alfonso XIII, se llevó dinero fuera de España tras instaurarse la Segunda República en 1931– dejó a sus hijos bienes y fondos por un valor de 1.100 millones de pesetas tras su muerte, el 1 de abril de 1993. La mayor parte de ese patrimonio se encontraba en tres cuentas en Suiza, dos en Lausanne y una en Ginebra. En ellas había fondos depositados por un valor de 728,75 millones de pesetas, que al cambio actual, y aplicando el IPC de estos últimos 20 años, serían unos 7,85 millones de euros. A esa cantidad se sumaría un patrimonio inmobiliario cercano a los 350 millones de pesetas, entre el que destacan el chalet familiar de Puerta de Hierro en Madrid, un edificio en la Gran Vía de la capital y un apartamento en la ciudad portuguesa de Estoril. Siempre según el diario El Mundo, el grueso de las cantidades depositados en las cuentas suizas de Juan de Borbón acabó en manos del rey. En concreto, unos 375 millones de pesetas. Juan Carlos de Borbón los recibió a través de tres cheques que fueron ingresados el 21 de octubre de 1993, momento en el que se procedió al reparto de la herencia, en la cuenta 10.031 de Sogenal –Société Générale Alsacienne de Banque–, de Ginebra.

Juan de Borbón no ha sido el único con cuentas en Suiza. La familia de su primo Alfonso de Borbón –tío de Juan Carlos–, también, como se detalla en su testamento: una tía del rey Juan Carlos, su primo e infante de España Carlos de Borbón y dos de sus hijos mantenían bienes opacos al fisco español hasta 2012. El dinero procede de cuentas en Suiza y una parte tiene su origen en la herencia de María Cristina de Borbón-Parma, fallecida en 2009: los Borbón-Dos Sicilias ocupan el primer puesto de la línea de sucesión de la Corona española tras los descendientes del rey Juan Carlos. Alfonso de Borbón –uno de los catorce nietos legítimos de Alfonso XII– murió en 1964 y dejó en herencia 90 millones de pesetas: el equivalente hoy a 17 millones de euros, descontada la inflación.

Alicia de Borbón Parma, esposa de Alfonso de Borbón, y su hijo, Carlos de Borbón-Dos Sicilias –infantes reales– y dos primos del rey Felipe VI –Pedro de Borbón-Dos Sicilias y su hermana Cristina de Borbón-Dos Sicilias– regularizaron, en 2012, 4.000.816 euros procedentes de cuentas en el banco suizo Lombard Odier gracias a la amnistía fiscal que planteó entonces el Gobierno de Mariano Rajoy.

Inés de Borbón, hermana de Carlos de Borbón, prima de Juan Carlos, también cobró en bancos suizos dos herencias valoradas en 6 millones de euros. Imputada por blanqueo en la trama Púnica, ocultó al juez el detalle de sus cuentas: “En casa nos enseñaron a no hablar de dinero”, ha afirmado. Los investigadores tienen pruebas de que parte del dinero que entregaba a Inés de Borbón un ejecutivo de una entidad de Ginebra procedía de la trama de Granados y Marjaliza.

Con este familiar serían cinco los miembros conocidos de los Borbón que se han acogido a la amnistía fiscal.

La biografía del rey Juan Carlos camina en paralelo al manejo de dinero que su hermana, Pilar de Borbón, almacenó de manera opaca a través de una sociedadoffshore registrada como “Delantera Financiera”,  según datos que obtuvieron laSexta y El Confidencial junto con el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ): Pilar de Borbón accede a la presidencia de la empresa en agosto de 1974, cuando el dictador Francisco Franco estaba ingresado por una flebitis y por primera vez el rey Juan Carlos tomaba las riendas de la Jefatura del Estado de forma provisional. La sociedad se cerró apenas cinco días después de la proclamación del rey Felipe.

‘Patricios’ de la Restauración y el franquismo

Borja Pérez-Maura –bisnieto del que fue presidente cinco veces con Alfonso XIII, Antonio Maura– pagó 112.122 euros para legalizar su patrimonio oculto: el 1,4%. “Por razones familiares, desde hace muchas generaciones la familia ha tenido patrimonio fuera de España”, justifican desde su entorno.El dinero estaba escondido a través de una fundación en Liechtenstein y su origen es la herencia del hijo de Antonio Maura, Gabriel Maura, que fue también ministro en el último gobierno monárquico antes de la II República.

La nueva revelación de  Los Papeles de la Castellana conecta la época de la Restauración española con la del Gobierno de Mariano Rajoy, a una fundación en Liechtenstein con cuentas en Suiza, a la amnistía fiscal de 2012 con el régimen previo a la II República. Borja Pérez-Maura, nieto del ministro Gabriel Pérez-Maura y Gamazo y bisnieto del por cinco veces presidente Antonio Maura, usó la amnistía fiscal para regularizar más de ocho millones de euros que guardaba en cuentas suizas a través de una fundación opaca. La saga Pérez-Maura es una de las más ricas de España y está emparentada con otras familias del poder económico, como los Botín, los Gamazo o los Herrera.

Otros apellidos ilustres también son hilo conductor de la historia de España de los Goiberno de Antonio Maura a José María Aznar. Es el caso de Ramón Rato Rodríguez-San Pedro, el padre de Rodrigo Rato que llegó a pisar la cárcel en 1967 con una pena de tres años por evasión fiscal. El abuelo de Don Ramón, Faustino Rodríguez-San Pedro había sido alcalde de Madrid y ministro de Fomento con Antonio Maura en 1903. Su hijo, Rodrigo Rato, una de las personalidades políticamente expuestas de la lista de la amnistía bajo la lupa judicial.  Dicen que la detención del padre (y también del hermano mayor) de Rodrigo Rato se hizo en el enlace de María Ángeles Rato con Emilio García Botín, sobrino de Emilio Botín. Otro de los nombres salpicados en la historia reciente por los escándalos de cuentas opacas en suiza.

Las querencias franquistas no libraron a Ramón Rato de la cárcel. Y es que no está exenta la dictadura de sus agujeros negros.  Una de los cuatro hijos de Gonzalo Fernández de la Mora, ministro de Obras Públicas en la dictadura entre 1970 y 1974, legalizó una cartera de inversiones oculta en Suiza gracias a la amnistía fiscal del Gobierno de Mariano Rajoy. Como el resto de los que recurrieron a esas declaraciones tributarias especiales que habilitó el Ministerio de Hacienda en 2012, Isabel Fernández de la Mora pagó el 10% de los beneficios generados por sus inversiones entre 2008 y 2010. Abonó una cuota de 4.022 euros, el 0,6% del capital regularizado.

En la documentación de Los Papeles de la Castellana figuran más descendientes directos de otros prohombres de la dictadura como Pilar Tello, hija de Blas Tello y Fernández Caballero, consejero nacional del Movimiento, gobernador civil en Toledo y director general de Política Interior en el franquismo.

Lista Falciani y Papeles de Panamá

En 2010 las autoridades francesas compartieron con varios países europeos, entre ellos España, la conocida como ‘lista Falciani’ de contribuyentes con cuentas en el HSBC de Suiza. Fruto de esa investigación, la familia del banquero ya fallecido Emilio Botín regularizó su situación y pagó 200 millones a la Hacienda española.

En total, Hacienda descubrió gracias a los datos de Falciani que 659 españoles tenían cuentas en este banco suizo sin declarar, lo que le permitió ingresar alrededor de 260 millones de euros por regularizaciones voluntarias una vez que fueron apercibidos por la Agencia Tributaria. Y como en el caso de la agenda Rivara, algunos bancos también aparecen salpicados. Banco Santander y la filial española de BNP Paribas están siendo investigados en el marco de estas operaciones de evasión.

Precisamente hace unas semanas, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación sacó a la luz el nombre de contribuyentes de todo el mundo en la investigación de Los Papeles de Panamá, con cuentas y empresas opacas en paraísos fiscales. La información, que ya ha sido solicitada al Consorcio por la Fiscalía Anticorrupción y por la Agencia Tributaria, incluye nombres como Pilar de Borbón, Pedro Almodóvar, Rodrigo Rato, Lionel Messi, Bertín Osborne o José Manuel Soria.

El propio Soria, uno de los ministros más protegidos por Mariano Rajoy, dimitió el pasado abril como ministro de Industria, diputado y presidente del PP de Canarias ante sus numerosas contradicciones sobre su participación en sociedades offshoreradicadas en paraísos fiscales incluidas en los papeles de Panamá. Hasta el final, el presidente en funciones dijo confiar en sus explicaciones, pero en la dirección del PP crecía el enfado por sus falsedades. Finalmente, su jefe y amigo decidió dejarle caer.

eldiario.es reveló que la empresa familiar de los Soria, Oceanic Lines estaba participada en un 80% por una sociedad instrumental con sede en Jersey. Poco después, el diario El Mundo sumaba un nuevo documento, el del acta anual de UK Lines, que Soria firmaba en su condición de secretario de la misma. El cerco se estrechó tras publicarse horas después que el ministro  tenía una sociedad en el paraíso fiscal de Jersey cuando era alcalde de Las Palmas de Gran Canaria. La versión oficial del Gobierno y del PP se mantuvo a pesar de que las diferentes comparecencias públicas del ministro fueron demostrando las falsedades en cuanto a su relación con UK Lines, donde figuraba como administrador a pesar de que él atribuyó a “un error” la aparición de su firma y la de su hermano. “Ni tengo ni he tenido empresas registradas en Panamá. Es falso”, fue la primera versión defendida en una rueda de prensa convocada en Lanzarote poco después de que El Confidencial La Sexta hicieran pública su investigación.

La carrera política de Soria terminó hace dos meses con la publicación de los papeles de Panamá. Un patricio más del hilo negro de la opacidad financiera que conecta a Borbones, empresarios, familias ilustres y fuerzas vivas de la Restauración y el franquismo en más de un siglo de evasión fiscal.

18/06/2016 – 19:19h

El valor de la vida humana

20 junio, 2016

Fuente: http://www.rafaelnarbona.es

Cada vez que se produce un atentado terrorista, las reacciones de condena suelen convivir con las de perplejidad. “¿Cómo es posible?”, se preguntan muchos. “¿Por qué tanto odio?” Es necesario ahogar sentimientos muy elementales para ametrallar a un grupo de personas que asiste pacíficamente a un concierto, detonar un explosivo en un aeropuerto o bombardear un hospital. Siempre he creído que la violencia no es un impulso innato, sino una conducta aprendida, que aparece en contextos de manipulación ideológica. No es posible atentar contra la vida del otro, sin deshumanizarlo. Los nazis comparaban a los judíos con ratas. Stalin proclamaba que sus adversarios eran “enemigos del pueblo”. DAESH pretende exterminar a los “infieles”, que se oponen a la expansión de su califato. En todos los casos, el otro pierde su condición de ser humano. No se le reconoce ningún derecho. Ni siquiera se le acepta como interlocutor. Sólo se concibe su aniquilación por cualquier medio.

Los atentados de París y Bruselas expresan la misma inhumanidad que las fosas de Katyn o los hornos crematorios de Birkenau. Aunque se utiliza la expresión “políticas de exterminio”, el asesinato del adversario real o imaginario no es un acto político, sino el fracaso de la política. No hay “violencia política”. La violencia siempre es la negación de la política. Hannah Arendt afirmaba que “la misión y fin de la política es asegurar la vida en el sentido más amplio. Es ella quien hace posible al individuo perseguir en paz y tranquilidad sus fines, sin importunarle”. La política es el espacio “del cuidado”, pues “el ser humano depende en su existencia de los otros”. Según Aristóteles, la política únicamente puede acontecer en la polis, ya que es el único marco de convivencia que posibilita la libertad. Es cierto que en la democracia griega nunca se cuestionó la esclavitud, pero el sentido de las analogías históricas no es simplemente señalar las diferencias, sino transformar el conocimiento de pasado en una herramienta para mejorar el presente. En la actualidad, sólo  las democracias parlamentarias garantizan una convivencia plural y diversa. En ese marco, no hay enemigos, sino adversarios, interlocutores. Matar al otro constituye un gravísimo atentado contra la política, cuya razón de ser es el bien común y los derechos individuales.

Desgraciadamente, el terrorismo no se limita a segar vidas inocentes. Sus estragos también afectan a los pilares de la convivencia, liberando los demonios que pululan por el subsuelo de cualquier sociedad libre e imperfecta. Las atrocidades de DAESH han despertado una oleada de islamofobia. Las redes sociales están saturadas de comentarios racistas. Poco después de los atentados de Bruselas, varios líderes políticos recordaron con sensatez que la mayoría de las víctimas de DAESH eran musulmanas y que el problema no era el Islam. No vivimos una guerra de religiones, sino un conflicto global entre una minoría satisfecha y una multitud desesperanzada, extremadamente vulnerable al discurso del odio. Es absurdo atribuir al Islam un terrorismo que hunde sus raíces en gravísimos desequilibrios políticos y sociales. El racismo ignora deliberadamente que los terroristas tienen nombre y apellidos. Sólo ellos -y los que les instigan, financian o justifican- pueden considerarse responsables de los brutales atentados de París, Bruselas, Lahore, Ankara y otras localidades. Barack Obama ha reiterado una y otra vez que los yihadistas “sólo constituyen una pequeña fracción de los más de mil millones de musulmanes que hay en el mundo”. DAESH representa al mundo árabe en la misma medida que ETA representa al País Vasco. Sería absurdo aborrecer a los alemanes por los crímenes de Hitler o a los rusos por la sangrienta dictadura de Stalin.

Occidente no está en guerra con los musulmanes. El Islam tampoco ha declarado la guerra a Occidente. Es cierto que ambas civilizaciones acumulan querellas históricas, pero los conflictos no son de carácter religioso. La “Primavera árabe” ha desembocado en un caos que nadie podía predecir. Al igual que los Balcanes, Oriente Medio produce más historia de la que puede digerir. Para mí, la verdadera faz del Islam se encarna en figuras como el  egipcio Naguib Mahfuz, premio Nobel del Literatura de 1988. Apuñalado en 1994 por dos integristas en una calle de El Cairo, Mahfuz –que nunca se recuperó de las heridas- pidió desde su cama del hospital que el gobierno acabara con el terrorismo: “He rezado para que este país se libre del integrismo por el bien del pueblo y en beneficio de la libertad y el Islam”. Sus palabras ponen de manifiesto que hay argumentos para la concordia y el encuentro. La esencia del Islam no está en las fatuas de ayatolás fanáticos, sino en Al-Farabi, Avicena y Averroes. Es indiscutible que la tradición islámica se revitalizaría con una etapa semejante a la Ilustración, donde el dogma religioso necesitó superar el juicio de la razón.  Naguib Mahfuz adopta esa perspectiva, cuando sostiene que “la sabiduría de un hombre se mide por sus preguntas, no por sus respuestas”. La actualización crítica no socava los fundamentos de la fe. Simplemente, recuerda la necesidad de mantener una actitud de apertura y diálogo.

Hans Küng afirma que “no habrá paz entre los pueblos de este mundo, si no hay paz entre las religiones del mundo”. No lo discuto, pero añadiría que las ideologías se han mostrado infinitamente más destructivas que las religiones. El Islam moderado identifica la yihad con la defensa de la fe, no con la guerra. Judíos y cristianos suscriben por igual el “No matarás”. El primer precepto de la ética budista prohíbe cualquier forma de violencia. Auschwtiz e Hiroshima no son fenómenos religiosos, sino la expresión más dramática de la “guerra total”. El viejo sueño de la paz perpetua no se realizará hasta que ningún dogma se atreva a cuestionar el valor de la vida humana, justificando su inmolación por razones políticas, espirituales o materiales. Ser escéptico o perder la esperanza no ayuda a que cambien las cosas. Para avanzar, sostenía Martin Luther King,  a veces sólo es necesario subir el primer peldaño.

RAFAEL NARBONA

Publicado en El Imparcial (17-04-2016). Si quieres leer el enlace original, pincha aquí.